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Full text of "Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural"

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BOLETIliT 



DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



DE HISTORIA NATURAL 



TOMO Vil— 1907 



MADRID 

ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE FORTANET 

IMPRESOR DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Libertad, núm. 29.— Teléfono 991. 
1907 



JUNTA DIRECTIVA 



REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 

:E'j^:EtJ^ 1907 

Presidente ..'. D. José Casares Gil, 

Vicepresidente D. Luis Simarro y Lacabra. 

Tesorero D. Ig-nacio Bolívar y Urrutia. 

Secretario D. Ricardo García Mercet, 

Bibliotecario D. Ang-el Cabrera Latorre. 

Vicetesorero D. Cayetano Escribano y Peix. 

Vicesecretario D. Doming-o Sánchez y Sánchez. 

Auxiliar de ¡a BiUioteca. D. Emilio Fernández Galiano. 

Cotnisiótt de ptiblicnciótt. 

D. Francisco de P. Martínez y Sáez. — I). Blas Lázaro é Ibiza. 
D. Lucas Fernández Navarro. 

Comiéiótt de Catálogosm 

D. Blas Lázaro é Ibiza.— D. Federico Gredilla y Gauna. — 
D. José María Dusmet y Alonso. — D. Juan Manuel Díaz del 
Villar. — D. Enrique Pérez Zúñig-a.— D. Ang-el Cabrera Lato- 
rre. — D. José Gog-orza y González. 

SECCIÓN DE BARCELONA. 

Presidente D. Aug-usto Pí y Suñer. 

Vicepresidente D. Carlos Ferrer. 

Tesorero D. Manuel Llenas y Fernández. 

Secretario D. Antonio Casares Gil. 

SECCIÓN DE SEVILLA. 

Presidente D. Manuel de Paúl y Arozarena. 

Vicejjresidente D. Julio del Mazo y Franza. 

Tesorero D. Enrique Crú y Marqués. 

Secretario D. Federico Chaves y Pérez del Pulg-ar. 

SECCIÓN DE ZARAGOZA. 

Presidente D. Vicente de Val y Julián. 

Vicepresidente R. P. Long-inos Navas. 

Tesorero D. José Antonio Dosset. 

Secretario D. Celso Arévalo y Carretero. 



COMISIÓN PERMANENTE 



EXPLORACIÓN Y ESTUDIO DEL NOROESTE DE ÁFRICA 



Presidente Excmo. Sr, D. Manuel Allendesalazar. . 

Vicepresidentes... Excmo. Sr. Duque de Alba. 

» » Duque de Luna. 

» » Duque de Medinaceli. 

» » Marqués de Santa Cruz. 

» » D. Santiag-o Ramón y Cajal. 

» » D. José Muro y López Salg-ado. 

Tesorero Excmo. Sr. Marqués de Urquijo. 

Secretario D. Ignacio Bolívar. 

Vocales D. Manuel Antón y Ferrándiz. 

» limo. Sr. D. Luis Babia y Urrutia. 

» D. Salvador Calderón y Arana. 

» D. Blas Lázaro é Ibiza. 

» D. Carlos de Mazarredo. 

» limo. Sr. D. Emilio Ribera. 

» limo. Sr. D. José Rodríg-uez Mourelo. 

Comisario D. Manuel Martínez de la Escalera. 



SOCIOS FUNDADORES 

DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 

D. José Argumosa. f D. Ángel Guirao y Navarro, f 

D. Ignacio Bolívar y Urrutia. D. Joaquín Hysern. f 

Excma. Sra. D.* Cristina Brunetti D. Marcos Jiménez de la Espada. • 

de Lasala, Duquesa de Mandas. D. Rafael Martínez Molina, f 

D. Francisco Cala, f D. Francisco de Paula Martínez ; 
Excma. S.aD.a Amalia de Heredia, Sáez. 

Marquesa Viuda de Casa Loring, D. Manuel Mir y Navarro. 

Excmo. Sr. D. Miguel Colmeiro. f D. Patricio María Paz y Membiela. ■ 

D. Antonio Cipriano Costa, f Excma. Sra. Condesa de Ofiate. f 

Excmo. Sr. D. Cesáreo Fernández D. Sandalio Pereda y Martínez, f 

Losada. D. Laureano Pérez Arcas, f 

D. Saturnino Fernández de Salas, f D. José María Solano y Eulate. 

D. Manuel María José de Galdo. f D. Serafín de Uhagón. f 

D. Joaquín González Hidalgo. D. Juan Vilanova y Piera. f 

D . Pedro González de Velasco. f D. Bernardo Zapater y Marconell. 



Presidentes que ha tenido esta Sociedad desde su fundación 
en 8 de Febrero de 1871. 



1871-72. Excmo. Sr. D.Miguel Col- 
meiro. f 

1873. D. Laureano Pérez Arcas, f 

1874. limo. Sr. D. Eamón Llórente 

y Lázaro, f 
1876. limo. Sr, D. Manuel Abe- 
leira. f 

1876. Excmo. Sr. Marqués de la Ki- 

vera. f 

1877. limo. Sr. D. Sandalio Pereda 

y Martínez, f 

1878. D. Juan Vilanova y Piera. f 

1879. Excmo. Sr. D. Federico de 

Botella y de Hornos, f 

1880. D. José Macpherson. f 

1881. D. Ángel Guirao y Navarro, f 

1882. Excmo. Sr. D. Máximo La- 

guna, t 

1883. Excmo. Sr. D. Manuel Fer- 

nández de Castro, f 

1884. D. Pedro Sáinz Gutiérrez, f 
1886. D. Serafín de Uhagón. f 

1886. D. Antonio Machado y Nú- 

ñez. f 

1887. limo. Sr. D. Carlos Castel y 

Clemente, f 



1888. 


Excmo. Sr. D. Manuel M. J. 




de Galdo. f 


1889. 


D. Ignacio F. de Henestrosa, 




Conde de Moriana. f 


1890. 


D. Francisco de P. Martínez 




y Sáez. 


1891. 


D. Carlos de Mazarredo. 


1892. 


D. Laureano Pérez Arcas, f 


1893. 


Excmo. Sr. D. Máximo La- 




guna, t 


1894. 


Excmo. Sr. D. Daniel de Cor- 




tázar. 


1895. 


D. Marcos Jiménez de la Es- 




pada, t 


1896. 


D. José Solano y Eulate, Mar- 




qués del Socorro. 


1897. 


D. Santiago Ramón y Cajal. 


1898. 


D. Manuel Antón y Ferrándiz. 


1899. 


D. Primitivo Artigas. 


1900. 


D. Gabriel Puig y Larraz. 


1901. 


D. Blas Lázaro é Ibiza. 


1902. 


D. Federico Oloriz y Aguilera. 


1903. 


Excmo. Sr. D. Zoilo Espejo, f 


1904. 


D. José Rodríguez Mourelo. 


1905. 


D. Salvador Calderón Arana. 


1906. 


D. Florentino Azpeitia. 



IjISt^a. zdib socios 

de la Real Española de Hisforia nafural 

EN 1.° DE ENERO DE 1907. 



Socios protectores. 

EN ESPAÑA. 

S. M. el Rey D. Alfonso XIII. 
S. A. el Archiduque Luis Salvador. 

Excmo. Sr. D. Manuel AUendesalazar, ex-Ministro de Instruc- 
ción Pública y Bellas Artes. 
Excmo. Sr. Duque de Medinaceli, 

EN EL EXTRANJERO. 

S. M. F. el Rey D. Garlos de Portugal. 
S. A. S. el Príncipe Alberto de Monaco. 

Socios honorarios. 

Brunner von Wattenwyl (Garl), Consejero áulico. — Lerchenfel- 

derstrasse, 28, Viena. 
Castellarnau (D. Joaquín María de), Ingeniero de Montes. — 

Segovia, y en Madrid, Montera, 30. 
Engler (Dr. Adolf), Geheimer Regierungsrath, Professor der 

Botanik, Director des Kgl.-botanischen Gartens und Mu- 

seums. — Motzstrasse, 89, Berlin, W. 
Oaudry (Albert), Professeur de Paléontologie au Museum d'His- 

toire naturelltí. — 7 bis, rué des Saints-Péres, Paris. 
Oeikie (Sir Archibald), Director of GeoJogical Survey of England 

and Wales. — 28, Fermyn Street, S. W., Londres. 
LuBBOCK (Sir .John), Lord Abevury. — Bart. M. D. Saint James, 2, 

London, S. W.; también en Down (Kent), High Elms 

(Inglaterra). 



3 LISTA DE SOCIOS 

Ramón y Gajal (Excmo. Sr. D. Sanliago), de las Reales Acade- 
mias de Medicina y Ciencias, Catedrático en la Facultad 
de Medicina, Consejero de Instrucción pública. — Calle de 
Atocha, 125, Madrid. 

ScüDDER (Samuel Hnbbard).— 156, Brattle Street, Cambridge (Es- 
tados-Unidos de la América del Norte). 

Tschermak (Prof. Dr. Gustav). — Universitát, Viena. 

Van Thiegen (Ph.), Professeur administrateurau Museum d'His- 
toire naturelle. — 22, rué Vauquelin, Paris. 

Socios Correspondientes extranjeros (1). 

MM. Acloque (Alexandre). — 69, Avenue de Segur, Paris. — (His- 
toria natural general.) 

André (Ernest), Notario honorario; de la Sociedad ento- 
mológica de Francia. — 17, rué Victor Hugo, Gray 
(Haute-Saóne, Francia). — ( Himenópteros , especialmente 
Formícidos y Mutilidos.) 

Arnold (Dr. J.) — Munich. 

Balsamo (Francesco). — Via Salvator Rosa, -290, Ñapóles. — 
(Botánica y principalmente algas, J 

Bedel (Louis), de la Sociedad entomológica de Francia. — 
20, rué de l'Odéon, Paris, 6«. — (Coleópteros paleárticos.) 

Blanghard (Dr. Raphaél), Profesor en la Facultad de Me- 
dicina; de la Academia de Medicina, Director de los Ar- 
chives de Parasitologie. — 226, Boulevard Saint-Ger- 
main, Paris, 7^. — (Entomología general., Hirudineos.) 

Bois (D.), Asistant au Muséum.— 15, rué Faidherbe á Saint- 
Mandé (Seine), Francia. — (Botánica.) 

Boulenger (G. a.), del Museo británico.— Courtfleld Road, 8. 
South Kensington, S. W.— Londres. — (Herpetologia é 
Ictiología.) 

BouRGEOis (Jules). — Sainle Marie aux Mines (Alsacia). — 
(Malacodermos.) 

Brancsik (Dr. Cari). — Trencsen (Hungría). — (Entomología.) 

Brizi (Ugo). — Museo Agrario, Via Santa Susana, Roma. - 
(Botánica y principalmente flora de Italia.) 

(1) Con el objeto de fomentar las relaciones científicas entre los socios, se indica 
entre paréntesis y con letra bastardilla, después de las señas de su domicilio, si el 
socio cultiva en la actualidad más especialmente algún ramo de la Historia natural. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 9 

MM. BuGKiNGfDr. H.), Profesor en la Universidad. — Estrasburgo 
(Alemania). 

Gamerano (Lorenzo), Profesor de Anatomía comparada y 
Director del Museo zoológico de la Universidad. — Palazzo 
Garignano, Turin (Italia). — (Anatomía comparada, 
Gordiidos.) 

Gannaviello (Prof. Eurico). — Villa Bruno, F^ortici (Ñapóles). 

Garl (Dr.), Ayudante del Museo de Historia natural. — Gi- 
nebra (Suiza). — (Entumologia, M'riápodos.) 

Ghevreux (Edouard). — Route du Gap, Bóne (Gonstantina). 
Argelia. — (Crustáceos anfipodos.) 

Delacroix (Dr. G.), Agregado al Instituto nacional agronó- 
mico y Director de la Estación de Patología vegetal. — 
11 bis, rué d'Alésia, Paris. 

Dervieux (Ermanno). — Via Massena. 34. — Turin (Italia). 

De Toni (Pr. Dr. Joannes Baptista), Director del Jardín 
Botánico de la Universidad de Módena (Italia). 

Distant (W. L.) — Steine Haus, Selhurst Road, South Nor- 
wood, Surrey (Inglaterra). — (Hemipteros.) 

DoLLFus (Adrien), Director de La Feuille des Jeunes natu- 
ralistes. — Rué Pierre Gharron, 35, Paris. 

FiNOT (P. Adrien Prosper), Gapitán de Estado Mayor, reti- 
rado. — 27, rué Saint-Honoré, Fontainebleau (Francia). — 
(Ortópteros.) 

FouMOUzE (Armand), Doctor en Medicina. — 78, Faubourg 
Saint-Denis, Pd.vi?.--( Entomología médico-farmacéutica.) 

Gestro (RafFaello), Doctor, Vicedirector del Museo cívico de 
Historia natural. — Villeta Dinegro, Genova (Italia). — 
(Coleópteros.) 

GiARD (Alfred), Profesor de Zoología en la Facultad de Gien- 
cias, Director del Laboratorio de Wimereux y del Bulletin 
Scientifique de la Frunce et de la Belgique. — 14, rué 
Stanislas, Paris, 6®. — (Evolución^ Parasitismo, Crus- 
táceos). 

Girard (Albert Alexandre), Secretario científico de S. M. — 
Lisboa (Portugal). — (Ictiología y Malacología.) 

Griffini (Dr. Achule). — Turin (Italia). — (Entomología.) 

Grouvelle (A.) — Director de la Manufactura nacional de 
tabacos de Issy, rueErnest-Renan, Issy-les-MouIineaux 
(Seine) (Francia). — (Clavicornios exóticos. J 



10 LISTA DE SOCIOS 

MM. Heckel (Edoaard), Profesor en la Facultad de Ciencias.— 
31, Gours Lieutaud, Marsella (Francia). — (Botánica.) 

HoRvÁTH (Géza) , Doctor en Medicina, Director del Mnseo 
nacional de Hungría. — Museumring, 12, Budapest 
(A-UStria-Hungría). — (Hemipteros.) 

Janet (Charles), Ingeniero de Artes y Manufacturas. — 71, 
Rué de Paris, Voisinlieu, prés Beauvais (Oise), Fran- 
cia^ — (Costumbres y anatomía de las hormigas.) 

KoNOW (Friedrich Wilhelm). — Teschendorf, Grossherz. 
Meklenburg (Alemania). — ( Himenópleros y especial- 
mente Tentredinidos, Chalastogastra.J 

Kraatz (Gusiav), Doctor en Filosofía, Redactor de la 
Deutsche Enlomologische Zeitschrift.~W. 9, Linkstva,s- 
se, 28, Berlín. — (Coleópteros.) 

Lesne (Fierre), Asistente de Entomología del Museo de His- 
toria Natural — 10, Avenue Jeanne, Asniéres (Seine) 
(Francia). — (Entomología, Coleópteros.) 

Lo BiANCo (D. Salvador), Comendador. — Estación Zoológi- 
ca, Ñapóles (Italia). 

Meunier (Stanislas), Profesor de Geología del Museo de 
Historia natural.— 3, Quai Voltaire. Paris.— (^Liío- 
logia.J 

MoNTANDON (Arnald L.) — Filaréte, Slrada Viilor, Bukarest 
(Rumania). — (Hemipteros, principalmente heterópteros.) 

Nery Delgado (J. F.), Geólogo.— Rúa de D. Carlos I, 35, 
Lisboa. — (Geología.) 

Olivier (Henry). — Baroches-au-Houlme (Orne), Francia. 

Orbigny (H. d'), Arquitecto. — R. Saint-Guillaume, 21, Pa- 
rís, 7*. — (Coleópteros.) 

Pérez (Dr. J.)— Rne Saubat, 26, Burdeos. — (Himenópterosj. 

PicciOLi (Comm. Francesco), Director del Instituto fores- 
tal. — Vallombrosa (Italia). — (Botánica.) 

PiGGiOLi (Lodovico), Sub- Inspector forestal.— Siena (Italiíi). 
(Botánica.) 

PoRTER (Carlos E.), Director general del Museo y de la 
Revista Chilena de Historia natural. — Casilla, 1108, Val- 
paraíso, Chile. — (Histología, Crustáceos decápodos y 
hemipteros.) 

Reitter (Edniond).— Paskau (Austria). — (Coleópteros de 
Europa). 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 11 

MM. Richard (Jules), Doctor ea Ciencias, Direclor del Museo 
oceanógrafico. — Monaco. — (Crustáceos inferiores.) 

Salomón (Dr. W.) — Instituto Mineralógico de la Universi- 
dad. — Heidelberg (Alemania). 

ScHOUTEDEN (H.) — 12,Ghaiissée d'Ixelles, Bruselas. — (He- 
mípteros.J 

ScHULTHEss Rechderg (Auton V.), Doctor en Medicina. — 
Thalacker, 22, Zuric (Suiza). — (Entomología, Ortópteros.) 

SoDiRO (R. P. J.)— Quito (Ecuador). 

TuRNEZ (W. Henri), de la Comisión Geológica. — Washing- 
ton (Estados-Unidos) DC. — (Geología.) 

Washington (Dr. Henry St.) — Locust, Monmouth Go., N. J. 
(Estados Unidos). 

Socios numerarios (1). 

1901. Administración Militar (Biblioteca de).— -Madrid. 

1903. Aguilar y Carmena (D. Fernando), Farmacéutico.— Galle 
de Jorge Juan, 17, Madrid. — (Botánica.) 

1896. Aguilar y Cuadrado (D. Miguel), Observatorio astro- 

nómico, Madrid. 

1902. Alabekn (D. Enrique), Doctor en Medicina. — Plaza del 

Príncipe, 4, M-dhón. — (Citología general é Histología 
humana.) « 

1897. Alaejos y Sanz (D. Luis), Doctoren Ciencias naturales, 

Ayudante de la Estación de Biología marina. — San- 
tander. 

1905. Alcaraz (D. Antonio.) — Ingeniero agrónomo. — Castellón. 

1906. Aldaz (D. Julián). — Zumaya (Guipúzcoa). 

1898. Alloza Blasco (D. Leandro), ingeniero de Caminos. — 

Castellón. — (Geología.) 

1901. Almera (D. Jaime), Canónigo de 'la Catedral. — Sagris- 

tans, 1, 3.°, Barcelona. — (Geología y Paleontología.) 

1902. «Alrededor del Mundo.» — Atocha, 135, Madrid. 
1906. Amoedo y Galarmendi (D. Eduardo). — Madrid. 

1875. Antón y Ferrándiz (D. Manuel), Catedrático en la Facul- 
tad de Ciencias, Jefe de la Sección de Antropología y 



(1) El nombre de los socios numerarios va precedido de la cifra que indica el año 
de su admisión en la Sociedad y el de los socios fundadores de la abreviatura S. F. 



12 LISTA DE SOCIOS 

Secretario del Museo de Ciencias naturales. — G. de Oló- 
zaga, 5 y 7, Madrid. — f Antropología.) 

1894. Aragón y Escacena ( D. Federico), Doctor en Ciencias 
naturales, Catedrático en el Instituto. — Falencia. 

1898. Aramburu .y Altuna (D. Pedro), Doctor en Medicina, Ca- 
tedrático en la Escuela de Veterinaria. — San Felipe, 4, 
Zaragoza. 

1905. Aranda Millán (D. Francisco).— Madrid. 

1885. Aranzadi y Unamuno (D. Telesforo), Doctor en Farmacia 
y en Ciencias naturales. Catedrático en la Facultad de 
Farmacia déla Universidad. — Barcelona. — fAntropolo- 
gía y Botánica.) 

1904. Arellano (D. Tomás). — Arenal, 18, Bilbao. 

1903. Areses (D. Rafael), Ingeniero Jefe del Distrito Forestal 

de Pontevedra. — Tu y (Pontevedra). 
1902. Arévalo (D. Celso), Doctoren Ciencias naturales, Profe- 
sor auxiliar en la Universidad de Zaragoza. — (Geo- 
logía.) 

1904. Arias Encobet (D.José), Colector del Museo de Ciencias 

naturales. — C. de Nüñez de Balboa, Asilo de las Merce- 
des, Madrid. — (Dípteros). 

1896. Arráez y Cabrias (D. José), Abogado. — C. de Caste- 

lar, 14, Sevilla. — (Antropología criminal.) 
1887. Artigas (D. Primitivo), Ingeniero Jefe de Montes. — C. del 
Reloj, 9, principal izquierda, Madrid. — (Silvicultura.) 

1906. Asher y C.» (A.)— 13, Unter den Linden, Berlín, W. 
1872. Ateneo científico y literario (Biblioteca del). — G. del Pra- 
do, 21, Madrid. 

1889. AuLET Y Soler (D. Eugenio), Presbítero, Doctor en Cien- 
cias físico-químicas y Licenciado en naturales, Catedrá- 
tico en el Instituto de Tarragona. — Olot (Gerona). 

1900. AzAM (D.José), Arquitecto. — 14, rué de Trans, Dragui- 
gnan (Var), Francia. — (Ortópteros y Hemipteros.) 

1897. AzPEiTiA Y Moros (D. Florentino), Profesor en la Escuela 

de Minas. — Glorieta del Cisne, 3, hotel, Madrid. — 
(Malacologia y Diatomens.) 

1902. Bago y Rubio (D. Miguel), Comandante de Ingenieros. — 
C. de Trajano, 15 y 17, Sevilla. 

1904. Bahía y Urrutia (D. Luis), Abogado, Ex-diputado á Cor- 
tes. — Hilario Peñasco, 2, Madrid. — (Agricultura.) 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HLSTORIA NATURAL. 13 

1906. Balguerias y Quesada (D. Eduardo), Alumno de la Fa- 
cultad de Ciencias. — C. de Carretas, 7, pral., Madrid. 

1901. Ballestero Pardo (D. Mariano), Doctor en Ciencias. — 
Calatayud (Zaragoza). 

1872. Bahboza du Bogage (Excmo. Sr. D. José Vicente), Direc- 
tor del Museo de Historia natural. — Lisboa, — (Mamífe- 
ros, aves y reptiles.) 

1905. Barcia Trelles (D. Juan), Ingeniero agrónomo.— Veláz- 
quez, 22, Madrid. 

1891. Barras de Aragón (D. Francisco de las), Doctor en Cien- 
cias naturales, Catedrático de Mineralogía y Botánica 
de la Universidad de Oviedo. — (Entomología y Bo- 
tánica.) 

1905. Barre (Sr. Barón de la). — C. deCopons, 7, 2.°, Barcelona. 

1901. Barreiro Martínez (R. P. Agustín). — Convento de Padres 
Agustinos, Valladolid. — (Botánica y Lepidópteros.) 

1895. Bartolomé del Cerro (D. Abelardo), Doctor en Ciencias 
naturales. Auxiliar de la Universidad. — Daoíz, 5, Madrid. 

1889. Becerra y Fernández (D. Antonio), Doctor en Ciencias 

naturales. Catedrático en el Instituto. — Baeza. — (En- 
tomología agrícola y dibujo científico.) 
1894. Benedicto Latorre (D. Juan), Farmacéutico.— Monreal 
del Campo [Teruel). —(Botánica y moluscos terrestres.) 

1905. Benedito (D. José M.')— Taxidermista, Madrid. 

1901. Benet Andreu (D. José), Catedrático en el Instituto. — 
Almería. 

1906. Benito y Pínol (D. Manuel). — Puerta de Jerez, 4, Sevilla. 
1898. Benjumea y Pareja (D. José). — Santa Ana, 51, Sevilla. 
1905. Bernard (D. Francisco), Ingeniero de Montes. — Prado, 3, 

Madrid. 
1905. Bertrán de Lis (D. Vicente). — C. de la Gasea, Madrid. 

1903. Descansa Casares (D. Fermín), Catedrático de Historia 

natural en el Instituto. — Orense. — (Botánica.) 

1904. Biblioteca García Barbón. — Vigo (Pontevedra). 
1904. Biblioteca universitaria de Granada. 

1890. Blanco del Valle (D. Eloy), Catedrático de Historia na- 

tural en el Instituto. — León. 
1892. Blanco y Juste (D. Ptafael), Doctor en Ciencias natura- 
les. Profesor en la Escuela normal — C. de Sandoval, 4, 
Madrid. 



14 LISTA DE SOCIOS 

1898. Blas y Manada (D. Macano), Doctor en Farmacia. — 
G. del Pez, 1, Madrid. 

1901. BoFiLL (D. José María), Doctor en Medicina. — G. de Ara- 
gón, 281, Barcelona. 

s. F. Bolívar y Ubrutia (D. Ignacio), Galedrático en la Facul- 
tad de Giencias, Jefe de la Sección de Entomología en el 
Museo. — G. del General Martínez Gampos, 17, Madrid. — 
(Ortópteros, Herm'pteros y Arquípteros.) 

1872. Bolívar y Urrutia (D. José María), Jefe facultativo de la 
Gasa de Socorro de Ghamberí, — G. de Prim, 15, Madrid. 

1882. Bolos (D. Ramón), Farmacéutico, Naturalista. — G. de 

San Rafael, Olot (Gerona). — (Botánica. J 
1898. BoROBio (D. Patricio), Gatedráiico en la Facultad de Me- 
dicina. — Goso, 100, Zaragoza. — f Pediatría.) 
1872. BoscÁ Y Casanoves (D. Eduardo), Licenciado en Medici- 
na, Gatedráiico de Historia natural en la Universidad. 
Paseo del Grao, Valencia. — (Reptiles de Europa.) 

1900. BoscÁ Y Seytre (D. Antimo), Doctor en Giencias natura- 

les, Gatedráiico en el Instituto.— Teruel. 
1877. Bhhñosa (D. Flafael), Ingeniero de Montes de la Real 
Gasa. — San Ildefonso (Segovia). — (Cristalografía.) 

1901. Brugués y Escuder (D. Gasimiro), Doctor en Farmacia y 

en Giencias. — G. del Bruch, 66, Barcelona. — (Histología 
vegetal.) 

1883. Buen y del Gos (D. Odón de), Catedrático de Historia na- 

tural en la Universidad, Director del Laboratorio bio- 
lógico-marino de las Baleares. — C. de Aribau, Barcelo- 
na. — (Biología marina.) 

1905. BuiGAS Y Dalmau (D. José), Gónsul de España en Moga- 
dor (Marruecos). 

1897. BuRR (D. Malcolm).—Shepherdswell,Kent (Inglaterra). — 
(Ortópteros y Dermápteros.J 

1905. Busto (D. José del), Ingeniero de Minas.— G. de Olóza- 
ga, 8, Madrid. 

1901. Gabal-lero (D. Arturo), Licenciado en Giencias, Conser- 

vador del Jardín Botánico. — G. de Lope de Vega, 11, 
Madrid. 

1902. Gabrera y Díaz (D. Agustín), Licenciado en la Facultad 

de Giencias.--Sabin Berthelot, 5, Santa Gruz de Tene- 
rife (Ganarías). 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 15 

1891. Cabrera Y DÍAZ (D. Anatael) , Médico cirujano.— Laguna 

de Tenerife [Canarias).— (Himenópteros.) 

1896. Cabrera y Latorre (D. Ángel), Agregado al Museo de 

Ciencias naturales , Caballero de la orden civil de Al- 
fonso XII.— C. de la Beneficencia, 18, Madrid.— (^Mamí- 
feros y Dibujo científico.) 

1897. Cáceres y González (D. Juan).— €. del Duque, 8, Carta- 

gena. — (Entomología.) 

1904. Cadevall y Diars (D. Juan), Doctor en Ciencias, Profesor 

en la Escuela industrial. — Tarrasa.— -Botan/ca. 
1906. Calafat León (D. Juan), Colector del Museo de Ciencias 
naturales. — C. de la Reina, 9, Madrid. 

1892. Calandre y Lizana (D. Luis). — Pasaje de Conesa, Car- 

tagena. 
1872. Calderón y Arana (D. Salvador), Catedrático de Minera- 
logía y Botánica en la Facultad de Ciencias, Jefe de la 
Sección de Mineralogía en el Museo. — C. de San Bernar- 
do, 66, principal derecha. — (Geología y Petrología.) 

1901. Calleja y Borja-Tarrius (D. Carlos), Catedrático en la 

Facultad de Medicina. — Cortes, 248, pral., Barcelona. — 
(Histología.) 

1902. Calvo y Antón (D. José). — C. de Gerona, 111, Barcelona. 

1905. Campo Prado (D. Fernando de), Farmacéutico, Profesor 

de Historia natural y de Agricultura en el Colegio cató- 
lico. Individuo de la Sociedad española de Física y Quí- 
mica. — C. Real, 16, La Coruña. 

1889. Camps (Sr. Marqués de). — Canuda, 16, principal, Bar- 
celona. 

1905. Canals (D. Salvador), Diputado á Cortes. — C. de Fuenca- 
rral, 131, Madrid. 

1905. Cabballo (D. Jesús María), Director del Colegio Salesia- 
no. — Santander. — (Geología y espeleología) 

1894. Carbó y Domenech (D. Manuel), Catedrático en el Insti- 
tuto. — Huelva. 

1904. Carretero (D. Luis), Ingeniero industrial. — Segovia. 

1877. Carvalho Monteiro (Excmo. Sr. D. Antonio Augusto de), 
Doctor en Derecho y en Ciencias naturales por la Uni- 
versidad de Coimbra, y miembro de la Sociedad de Acli- 
matación de Río Janeiro. — Rúa do Alecrim, 70, Lisboa 
(PoYlugdil).— (Lepidópteros.) 



16 LISTA DE SOCIOS 

1901. Casamada Mauri (D. Ramón). — Pelayo, 17, 2.°, Bar- 
celona. 

1901. Casares Gil (D. Antonio), Capitán de la 4.* Compañía 
de Sanidad militar, Barcelona. — (Hepáticas y Musgos.) 

1901. Casares Gil (D. José), Catedrático en la Facultad de Far- 
macia, Senador del Reino. — C. de Santa Catalina, 5, 
Madrid. — fAnáUsis químico mineral.) 

1906. Cascón y Martínez (D. José), Director de la Granja agrí- 
cola de la región leonesa. — Palencia. 

1901. Casino de Zaragoza. 

1905. Castro y Pascual (D. Francisco), Doctor en Farmacia. — 
C. de Santa Bárbara, 2, Madrid. 

1903. Castro y Valero (D. Juan), Catedrático en la Escuela 

de Veterinaria. — Chamartín de la Rosa (Madrid.) 
1901. Cátedra de Historia natural de la Universidad de Bar- 
celona. 

1901. Cátedra de Historia natural déla Universidad de Santiago. 
1884. Cazurro y Ruiz (D. Manuel), Doctor en Derecho y en 

Ciencias naturales. Catedrático en el Instituto. — Gerona. 
(Ortópteros y dípteros de Europa, Microgrnfía.) 

1905. Cendrero (D. Oresies), Licenciado en Ciencias naturales. 

C. de San Vicente, 58, Madrid. 

1906. Cerrolaza y Armentia (D. José), Alumno de la Facultad 

de Ciencias. — C. de los Caños, 8, 3.°, Madrid. 

1891. Chaves y Pérez del Pulgar (D. Federico), Doctoren Cien- 

cias físico-químicas. — C. de Jesús, 17. Sevilla. — (Mine- 
ralogía y. Cristalografía.) 
1873. CoDORNiu (D. Ricardo), Ingeniero de Montes. — Murcia. 

1904. Colegio de Santo Domingo. — Orihuela. 

1898. CoLOMiNA Y Carolo (D. Alejandro de), Doctor en Ciencias 
naturales, Catedrático en el Instituto. — C. del Comer- 
cio, 33, 2.°, Pontevedra. 

1878. Comerma (D. Andrés A.), Ingeniero de la Armada. — 
El Ferrol. 

1902. Compañía de Tabacos de Filipinas.— Barcelona. 

1903. Consejo general de Agricultura, Industria y Comercio de 

Valencia. 

1892. Corrales Hernández (D. Ángel), Licenciado en Ciencias 

naturales, Catedrático en el Instituto. — Cabra (Cór- 
doba). 



DE LA KEAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 17 

1901. Correa de Barros (D. José Maximiano). — S. Marlinho 
d'Anta, Sabroza (Portugal). 

1872. Gortázar (Excmo. Sr. D. Daniel de), Ingeniero Jefe de 
Minas, de las Reales Academias de la Lengua y de 
Ciencias exactas, físicas y naturales, Consejero de 
Instrucción pública. — G. de Velázquez, 32, hotel, 
Madrid. 

1901. CoscoLLANO Y Durillo (D. José), Profesor auxiliaren el 

Instituto. — C. de la Concepción, 29, Córdoba. 
1903. CoTRiNA Y Ferrer (D. Modesto). — Barcelona. — (Histología.) 

1902. Cru y Marqués ( D. Enriijue), Naturalista disecador. — 

Reyes Católicos, 7 y 9, Sevilla. — (Entomología y Orni- 
tología.) 

1903. Cruz (D. Emiliano de la), Miembro del Instituto de Inge- 

nieros de Minas de la Gran Bretaña, del Instituto de Mi- 
nas y Metalurgia de Londres, del Instituto del Norte de 
Inglaterra (Newcastle), déla Sociedad geológica de Fran- 
cia, de la de Bélgica, etc. — Barcelona. 
1902. Cruz Nathan (D. Ángel B. de la), Profesor en el Institu- 
to. — C. de D. Juan de Villarrasa> 12, Valencia. 

1889. Dargent (D. Florismundo), Ingeniero. — Moralejo, 5, 

Aguilar (Córdoba). 

1905. Delgado (D. Mariano).— G. del Arenal, 24, Madrid. 

1902. Deulofeu (D. José), Catedrático de Química inorgánica 
en la Facultad de Farmacia. — Santiago. 

1899. Díaz (R. P. Filiberto), Doctor en Ciencias, Conservador 
por oposición en el Museo de Ciencias naturales. — G. de 
San Miguel, 21 duplicado, Madrid. 

1898. Díaz de Arcaya (D. M¿muel), Doctor en Ciencias, Direc- 
tor y Catedrático de Historia natural en el Instituto. — 
G. de la Independencia, 7, Zaragoza. 

1890. Díaz del Villar (D. Juan Manuel), Licenciado en Medi- 

cina, Catedrático en la Escuela de Veterinaria. — C. de 
Atocha, 127 duplicado, Madrid. — (Epizoarios y Entorno- 
zoarios.) 

1901. Diez Tortosa (D. Juan Luis), Doctor en Farmacia. — Re- 
yes Católicos, 47, Granada. 

1898. DoMENECH (R. P. Estanislao), Profesor de Historia natu- 
ral en el Colegio del Sagrado Corazón. — C. de Lauria, 13, 
Barcelona. (Apartado 143). ' 

Tomo vil— Enero, 1907. 2 



18 LISTA DE SOCIOS 

1898. DossET (D. José Antonio), Doctor en Farmacia. — Plaza 
de Sas, 2, Zaragoza. — (Diatomeas.) 

1903. DüLAU (M.), Soho Square, 37, Londres. 

1902. Duran Desumvila (D. Narciso), Licenciado en Farmacia, 
Título de honor, de los Ilustres Colegios provinciales 
de Barcelona, Lérida y Navarra, Director de la Re- 
vista científica profesional. — Ganet de Mar (Barcelona). 

1890. DusMET Y Alonso (D. José M.), Naturalista agregado al 
Museo de Ciencias naturales, Doctoren Ciencias. — Plaza 
de Santa Cruz, 7, Madrid. — (Himen ápteros.) 

1898. Eleicegui (D. Antonio), Catedrático en la Facultad de Far- 
macia. — Plaza de la Universidad, 5, 3.°, Santiago. 

1888. Elizalde y Eslava (D. Joaquín), Catedrático de Historia 
natural en el Instituto. — Logroño. 

1894. Engiso y Mena (D. Juan), Licenciado en Derecho. — 
Huercal-Overa (Almería). — (Entomología.) 

1902. Escribano (D. Cayetano), Licenciado en Ciencias, Con- 
servador del Museo de Ciencias naturales. — C. de Horta- 
leza, 76, Madrid. 

1872. Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos 
(Biblioteca de la). — C. de Alfonso XII, Madrid. 

1872. Escuela de Ingenieros de Montes (Biblioteca de la). — El 
Escorial (Madrid). 

1894. Escuela de Veterinaria de Madrid. 

1905. Escuela Normal de Maestros de Granada. 

1906. Escuela Normal de Maestros de Huesca. 

1875. EsPLUGA Y Sancho (D. Faustino), Catedrático de Historia 
natural en el Instituto. — Trinidad, 3, Toledo. 

1902. Esplugues y Armengol (D. Julio), Profesor auxiliar del 
Instituto y Jardinero 2.° del Botánico. — Valencia. 

1905. Estación de biología marítima. — C. de Gastelar, Puerto 

Chico, Santander. 
1902. Esteva (D. José), Presbítero. — G. de la Clavería, 5. — 

Gerona. — (Botánica general y Criptogámia.) 
1878. Facultad de Ciencias de la Universidad (Biblioteca de 

la). — Valencia. 

1906. Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada. 
1902. Facultad de Ciencias de la Universidad de Oviedo. 
1901. Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona. 
1906. Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada. 



DE LA KEAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 19 

1874. Fernández de Castro (D. Ángel), Ingeniero de Montes.— 

C. de Fahiola, 3, Sevilla. 

i 900. Fernández de Gatta y Galache (D. Manuel), Doctor en 
Farmacia. — Vilvestre (Salamanca). 

i904. Fernández Galiano (D. Emilio), Licenciado en Ciencias 
Naturales.— G. de Pelayo, 18, Madrid. 

1890. Fernández Navarro (D. lAicas) , Catedrático de Cristalo- 
grafía en la Facultad de Ciencias. — C. Real, 31, Leganés 
(Madrid). 

1875. Ferrand y Couchoud (D. Julio), Ingeniero Jefe de la pri- 

mera sección de vía y obras de los Ferrocarriles Anda- 
luces. — C. de Feria, 100, Sevilla. 

1900. Ferrando y Más (D. Pedro), Catedrático de Mineralogía 

y Botánica en la Universidad.— C. de Canfranc, 4, Za- 
ragoza. 

1885.' Ferrer (D. Carlos). Doctor en Medicina y Bachiller en 
Ciencias. — Ronda de la Universidad, 16, 1.°, Bar- 
celona. 

1902. Ferrer Dalmau (D. Eugenio), Profesor de la Escuela de 
Industrias. — C. de Santo Domingo, 20, Tarrasa. 

1901. Ferrer y Hernández (D. Jaime). — Montaner, 66, Barce- 

lona. — f Mineralogía.) 
1901. FiNESTREs Y FocH (D. Eduardo). — Ager (Lérida).— (^Mine- 

ralogía.J 
1879. Flórez y González (D. Roberto). — Cangas de Tineo 

(Oviedo) . — (Entomología.) 
1901. FoLCH Y Andreu ( D. Rafael), Doctor en Farmacia. — 

Vendrell (Tarragona). — (Botánica.) 

1901. FoNT Sagué (D. Norberto), Presbítero.— C. de Fontane- 

11a, 15, 3.", Barcelona. — (Geología.) 

1902. FoRTEZA Rey y Forteza (D. José).— Colón, 23, Palma de 

Mallorca (Baleares). 
1902. Francois (Ph.), Jefe de trabajos prácticos en la Sorbona. — 

Rué des Fossés S'-Jacques, 20, Paris, 5^. 
1888. Fuente (D. José María de la), Presbítero. — La Solana 

(Ciudad -Real). — (Entomología, Coleópteros de Europa, 

Admite cambios de estos insectos.) 
1890. Fuset y Tubiá (D. José), Doctor en Ciencias naturales, 

Catedrático en el Instituto de Palma. — Mallorca. — 

(Gusanos y Dibujo cientifico.) 



20 LISTA DE SOCIOS 

1904. Galán (D. Alfonso), Alumno de las Facultades de Cien- 
cias y Farmacia. — G. de Villanueva, 23, Madrid. — CHi- 
menópteros.) 

1903. García Callejo (D. José María).— Tres Peces, 18.— (Na- 

turalista preparador.) 

1872. Gaugía y Arenal (D. Fernando), Ingeniero del puerto. — 
Vigo (Pontevedra). 

1894. García y García (D. Antonio), Profesor auxiliar en el 
Instituto. — Huelva. 

1906. García González (D. Joaquín). — C. de Preciados, 46, 3.°, 
Madrid. 

1877. García y Mercet (D. Ricardo), Naturalista agregado al 
Museo de Ciencias naturales, Farmacéutico de Sani- 
dad militar. — Goya, 1, Madrid. — (Himenópteros de 
Europa.) 

1904. García Mon é Ibáñez (D. Francisco), \lumno déla Facul- 

tad de Ciencias. — C. de la Luna, 18, Madrid. 

1899. García Várela (D. Antonio), Doctor en Ciencias natura- 

les. Catedrático de Mineralogía y Botánica en la Uni- 
versidad de Santiago (Galicia). — (Hemipleros.) 
1902. Garriga y Barrerán (D. Gerardo), Farmacéutico. — Ge- 
rona. 

1904. Gascón (D. Antonio), Tiivaciov áoi Boletín Minero y Comer- 

cial. — Carranza, 8, Madrid. 

1900. Gelabert Rincón (Rvdo. D. José). — Llagostera, Gerona. 

(Mineralogía y Geología.) 
1884. GiLA y Fidalgo (D. Félix), Catedrático excedente de la 

Facultad de Ciencias, — Segovia. — (Botánica y Geo- 
logía.) 
1877. Cogorza y González (D.José), Catedrático de Anatomía 

y Fisiología animal en la Universidad Central. — C. de 

San Andrés, 19, Madrid. 
1890. GoiTiA (D. Alejandro), Licenciado en Ciencias.— C. de 

Alcalá, 4, Madrid. 
1906. Gómez (D. Ramón).— C. de Espoz y Mina, 6 y 8, Zaragoza. 

(Mineralogía micrográfica.) 

1905. Gómez de la Maza (D. Manuel), Catedrático en la Univer- 

sidad de la Habana (Isla de Cuba). 
1894. GÓMEZ OcAÑA (D. José), de las Reales Academias de 
Medicina y Ciencias, Catedrático de Fisiología en la 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 21 

Facultad de Medicina.— C. de Atocha, 127 duplicado, 
Madrid. 

1905. González (D. Anselmo).— G. de la Montera, Madrid. 

s. F. González Hidalgo (D. Joaquín), de la Real Academia de 
Giencias, Catedrático de Malacología y animales infe- 
riores en la Facultad de Giencias, Jefe de la Sección de 
Malacología del Museo.— G. de Alcalá, 36, Madrid. 

1900. Gota y Gasas (D. Antonio), Doctor en Medicina. — G. del 

Pilar, 16, Zaragoza. 

1903. Gracián y Lavedán (D. Antonio).— G. del Padre Mar- 
chena, 13, Sevilla. 

1899. Graiño y Gaubet (D. Gelestino), Doctor en Farmacia, Go- 
mendador de la Orden civil de Alfonso XII, Subdele- 
gado de Farmacia del partido judicial, Inspector farma- 
céutico de Aduanas, Farmacéutico municipal, Presi- 
dente de la Junta local de Farmacéuticos titulares. — 
Aviles (Asturias). — (Mamíferos, Aves, Reptiles. Admite 
cambios.) 

1882. Gredilla y Gauna (D. Apolinar Federico), Gatedrático de 
la Facultad de Giencias, Director del Jardín Botánico, 
Jefe de la Sección de cultivos.— G. déla Estrella, 7, prin- 
cipal, Madrid. — (Geología y Botánica.) 

1898. Gregorio y Rogasolano (D. Antonio), Gatedrático de Quí- 
mica en la Facultad de Giencias. — Temple, 20, Zaragoza. 
(Gramíneas.) 

1905. Guijelmo (Excmo. Sr. D. José), Ex-Director general de 
Penales. — G. de Jorge Juan, 7, Madrid. 

1893. Guillen (D. Vicente), Médico-cirujano, Jardinero mayor 
del Botánico. — Valencia. 

1901. Gutiérrez Martín (D. Daniel), Doctor en Farmacia. — 

Gonstitución, 17, Mercado chico, Avila. — (Botánica y 

Entomología de la Provincia.) 
1898. Halcón (D. Fernando), Marqués de San Gil. — G. de Al- 
fonso XII, 50, Sevilla. — (Patología vegetal. J 
1890. Hernández y Álvarez (D. José), Licenciado en Giencias 

naturales, Gatedrático de Agpcultura en el Instituto. — 

Badajoz. — (Botánica.) 
1893. Hernández Pacheco y Esteban (D. Eduardo), Doctor en 

Giencias naturales, Gatedrático en el Instituto. — Górdo- 

ba. — (Geología.) 



22 LISTA DE SOCIOS 

1875. Heyden (D. Lucas von), Mayor en reserva, Doctor en 
Filosofía, honoris causa, individuo de las Sociedades 
Entomológicas de Alemania, Francia, San Petersburgo^ 
Suiza, Italia, etc., Caballero de las Ordenes del Águila 
Roja prusiana, de la Cruz de Hierro y de San Juan. — 
Schlosstrasse, 54, Bockenheim, Frankfurt am Main (Ale- 
mania). — (Coleópteros.) 

1888. Hoyos (D. Luis), Doctor en Ciencias naturales y en Dere- 
cho, Catedrático de Agricultura en el Instituto. — Toledo. 
(Antropología.) 

1901. HcEso (D, José), Doctor en Ciencias, Profesor numerario 
de la Escuela Normal.— Valencia. 

1895. HuiDOBRO Y Hernández (D. José), Doctor en Ciencias, Con- 
servador, por oposición, en el Museo de Ciencias natu- 
rales.— C. de Ruiz, 12, 2.% Madrid. 

1899. Ibáñez Díaz (D. Francisco Antonio), Duque, 9, Cartagena. 
(Botánica.) 

1895. Ibarlucea (D. Casto), Catedrático de Agricultura en el 

T .Ji-_i_ íT n ¡no r^ ! 



Instituto. — Moreras, 6, 2.°, Cáceres. 

1902. Imprenta de Fortanet. — C. de la Libertad, 29, Madrid. 

1905. Instituto general y técnico de Badajoz (Biblioteca del). 

1906. Instituto general y técnico de Baeza. 

1903. Instituto general y técnico de Barcelona. 

1901. Instituto general y técnico de Burgos. 

1902. Instituto general y técnico de Cáceres. 
1906. Instituto general y técnico de Ciudad Real, 
1872. Instituto general y técnico de Córdoba. 
1901. Instituto general y técnico de Guadalajara. 

1903. Instituto general y técnico de Huelva. 
Instituto general y técnico de Orense. 
Instituto general y técnico de Falencia. 
Instituto general y técnico de Palma de Mallorca, 
Instituto general y técnico de Pontevedra. 
Instituto general y técnico de San Isidro (Biblioteca 

del).— Madrid. 



1904 
1904 
1901 
1904 

1872 



del).— Madrid. 
Instituto general y técnico de San Sebastián (Guipúzcoa). 
Instituto general y técnico de Santiago. 



1903. 

1901. Instituto general y técnico de Santiago. 

1880. Instituto general y técnico de Valencia. 

1901. Instituto general y técnico de Vitoria. 

1901. Instituto general y técnico de Zaragoza. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. -23 

1873. IÑARRA Y Echevarría (D. Fermín), Catedrático en el Ins- 
tituto general y técnico de Guipúzcoa. — G. de San Mar- 
tín, 21, -2.0, San Sebastián. 

1904. Iradier (D. Cesáreo), Arquitecto.— C. de la Lealtad, 2, 
Madrid. 

1904. Jacobs (Dr, H.) — Luxemburgplatz, 3, Wiesbaden (Ale- 
mania.) 

1872. Jardín Hotánico (Biblioteca del). — Madrid. 

190G. Jerónimo Barroso (D. Manuel), Licenciado en Ciencias. — 
Segovia. 

1896. Jiménez Cano (D. Juan), Catedrático de Historia natural 
en el Instituto. Casa Blanca. — Cuenca. — (Lepidópteros.) 

1884. Jiménez de Cisnehos (D. Daniel), Catedrático de Historia 
natural en el Instituto. — C. de Medina, 38, Alicante. 

1899. Jiménez Munuera (D. Francisco de P.) — C. del Car- 
men, 57, 3.°, Cartagena. — (Botánica.) 

1898. JiMENO (D. Hilarión), Doctor en Ciencias, Director del 
Laboratorio químico municipal. — Coso, 127, Zaragoza. 

1901. JiMENO Egurbide (D. Florentino), Doctoren Farmacia. — 
Plaza Real, 1, Barcelona. 

1906. Julia Olsina (D. Juan), Licenciado en Farmacia. — C. de 
Buena vista, 9, Barcelona. — (Botánica. ) 

1895. Kheil (D. Napoleón M.), Profesor en la Escuela de Co- 
mercio, Socio del Club de Historia natural de Praga y de 
las Sociedades Entomológicas de Berlín, Steltin y Dres- 
de. — Ferdinandstrasse, 38, Praga (Bohemia). 

1906. Laboratorio de radiactividad de la Facultad de Ciencias 
de Madrid. 

1884. Lauffer (D. Jorge), Agregado al Museo de Ciencias natu- 
rales, Caballero de la orden civil de Alfonso XII. — Calle 
de Juan de Mena, 5, Madrid. — (Coleópteros de Europa.) 

1901. Laza (D. Enrique), Director propietario del Laboratorio 
químico. — C. del Duque de la Victoria, 6, Málaga. 

1880, Lázaro é Ibiza (D. Blas), de la Real Academia de Cien- 
cias, Doctor en Farmacia y en Ciencias, Catedrático 
de la Facultad de Farmacia. — C. de Palafox, 19, Hotel, 
Madrid. — (Botánica.) 

1905. Liceo Recreo Orensano. — Orense. 

1889. López de Zuazo (D. José), Doctor en Ciencias naturales, 
Catedrático en el Instituto. — Burgos. 



24 LISTA DE SOCIOS 

1901. LÓPEZ Mendigutia (D. Fernando). — G. de Gampoamor, 12, 

Madrid. 
1905, Lozano Rey (D. Luis), DocLor en Ciencias, Conservador 

del Museo de Ciencias naturales. — Galle de Veláz- 

quez, 36, Madrid. 
1897, Llanas (D. José María), Farmacéutico militar. — G. del 

Almirante, 17, Madrid. ,«, 

1901. Llenas y Fernández (D. Manuel). — G. del Carmen, 44, 2.°, 

1.', Barcelona. — (Botánica.) 

1902. Llobet y Pastors (D. Luis), Farmacéutico. — Gerona. 

1902. Llord y Gamboa (D. Ramón), Doctor en Ciencias y 

Medicina. — Jorge Juan, 13, Madrid. — (Química geo- 
lógica.) 

1897. Maciñeira y Pabdo (D. Federico G.), Cronista oficial de 
Ortigueira (La Coruña). — (Prehistoria.) 

1878. Mac- Lennan (D. José), Ingeniero. — Apartado 38 (Bilbao). 

1905. Madariaga (D. Guillermo). — G. de Luis Vélez de Gueva- 
ra, 11, Madrid. 

1887. Madrid Moreno (D. José), Doctor en Ciencias, Profesor 
Sub-Jefe encargado de la Sección de bacteriología del 
Laboratorio municipal, Catedrático de Técnica micro - 
gráfica é Histología vegetal y animal en la F'acultad de 
Ciencias, Consejero de Sanidad. — G. de Serrano, 40, 
Madrid. — (Micrografía.) 

1903. Maluquer y Nigolau (D. José). — Jaime I, 14. — Barce- 

lona. — (Malacología.) 

1904. Maluquer y Nigolau (D. Salvador). — Jaime I, 14, Barce- 

lona. — (Lepidópteros.) 

1873. Marín y Sancho (D. Francisco), Licenciado en Farmacia. 
G. de Silva, 49, 2." derecha, Madrid. 

1899. Martín Ayuso (D. Dionisio), Ingeniero agrónomo, Direc- 
tor y Catedrático del Instituto. — Oviedo. 

1901. Martínez y Martínez (D. Cesáreo), Catedrático en el Ins- 
tituto. — G. del Convento, 2, Gijón. 

1897. Martínez Gámez (R. P. Vicente). — Fuente, 5, Jimena 
(Jaén). — (Ornitología de España.) 

1903. Martínez Girón (D. Paulino).— Corral del Rey, 11, Sevilla. 

1893. Martínez Núñez (R. P. Zacarías), Agustino, Licenciado 
en Ciencias naturales. Director del Real Colegio de Al- 
fonso XII. — El Escorial (Madrid). 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTüUIA NATURAL. 25 

1874. Martínez y Ángel (D. Antonio), Doctor ea Medicina. — 
G. de Hortaleza, 89, Madrid. 

1889. Martínez de la Escalera (D. Manuel). — G. de Núñez de 
Balboa, 17, Madrid. — (Coleópteros de Europa.) 

1892. Martínez Fernández (D. Antonio), Doctor en Giencias 
naturales, Gatedrático en el Instituto. — Giudad Real. — 
(Entomología é Histología.) 

1889. Martínez Pacheco (D, José), Doctor en Farmacia. — G. de 
San Miguel, 21 duplicado, principal, Madrid. 

s. F. Martínez y Sáez (D, Francisco de Paula), Gatedrático en 
la Facultad de Giencias, Jefe de la Sección de Osteozoolo- 
gía en el Museo. — C. de San Quintín, 6, principal, Mr- 
dvid.— (Coleópteros de Europa.) 

1906. Martínez Sáenz (D. José). — Licenciado en Farmacia. — 
Granada. 

1906. Martínez de Pisón y Paternina, Conde de Villafran- 
queza, exalumno de Grignon (Francia). — Río Gabriel, 
Requena (Valencia). 

1906. Martínez Lechón (D. Enrique). — G. de Jovellanos, Se- 
villa. 

1898. Más y Guindal (D. Joaquín], Oficial 2." de Sanidad mi- 
litar. — G. del Gonde Duque, 40, principal derecha, 
Madrid. 

1898. Mateos Pérez (D. Félix), Profesor en la Escuela de Vete- 
rinaria. — Santiago (Galicia). 

1882. Mazarredo (D. Garlos), Ingeniero Jefe de Montes. — G. de 
Glaudio Goello, 24, Madrid. — (Neurópteros y Arác- 
nidos.) 

1905. Mazarredo (D. Rafael), Ingeniero Jefe de Gaminos. — 
G. de Alcalá, '31, Madrid. 

1897. Mazo y Franza (D. Julio del), Abogado. — Arguijo, 5, Se- 
villa. — f Ornitología. J 

1884. Mederos Y Manzanos (D. Pedro), Licenciado en Giencias 
naturales. — San Lorenzo (Gran Ganaría). 

1888. Medina Ramos (D. Manuel), Doctor en Medicina, Gate- 
drático de Anatomía en la Escuela de Medicina. — G. de 
San Vicente, 8, Sevilla. — (Himenópteros.) 

1892. Mendoza (D. Antonio), Jefe del Laboratorio provincial en 
el Hospital de San Juan de Dios. — G. de Santa Isabel, 
34, Madrid. 



26 LISTA DE SOCIOS 

1906. Menet (D. Adolfo).— C. de la Ballesta, 30, Madrid. 
1879. Mehcado y González (D. Matías), Médico cirujano titular. 
Nava del Rey (Valladolid). 

1897. Merino (R. P. Baltasar), S. J., Profesor de Física y Química 

en el Colegio de La Guardia (Pontevedra). — (Botánica.) 
1894. Miquel é Irizar (D. Manuel de), Teniente Coronel de 

Ingenieros. — Hotel de Inglaterra, Sevilla. 
s. F. Mir y Navarro (D. Manuel), Director y Catedrático de 
Historia natural del Instituto. — J^aseo de Gracia, 43, 2.°, 
1.% Barcelona. 
1876. MiRALLEs DE Imperial (D. Clemente), — Rambla de Estu- 
dios, 1, 2.°, 1.% Barcelona. 

1902. Moles Ormella (D. Enrique). — Balmes, 19, Barcelona. 

1905. MoNviEDRO Y Abellán (D. Antonio). — Madrid. 

1903. MoRÁN Bayo (D, Juan), Catedrático de Agricultura en el 

Instituto (Córdoba); durante el verano en Medina de las 
Torres (Badajoz). 
1900. MoRODER Y Sala (D. Federico).— C. de En Bou, 11, 
Valencia. 

1906. Moscoso (D. M. R.). — San José de las Matas (Provincia de 

Santiago), República Dominicana. — (Botánica). 

1898. MoYANO Y Moyano (D. Pedro), Catedrático en la Escuela 

de Veterinaria. — Azogue, 96 y 98, Zaragoza. — (Etnolo- 
gía zootécnica.) 

1902. Mufiüz-CoBO (D. Luis), Doctoren Ciencias. — Catedrático 
en el Instituto. — Baeza. — (Malacología y Mineralogía.) 

1898. Muñoz Ramos (D. Eugenio), Doctor en Farmacia, Li- 
cenciado en Ciencias físico-químicas. Director del Labo- 
ratorio municipal y provincial. — Valladolid. — (Micro- 
grafía.) 

1872. Museo de Ciencias naturales (Biblioteca del). — Paseo de 
Recoletos, 20, bajo, Madrid. 

1894. Museo Pedagógico (Biblioteca del). — C. de Daoiz, 3, 
Madrid. 

1889. Muso Y Moreno (D. José), Ingeniero de Montes.— C. del 
Amor de Dios, 1, Madrid. 

1889. Nacher y Vilar (D. Pascual), Catedrático en la Facultad 
de Ciencias. — Granada. 

1905. Nassimento (D. Luis Gonzaga do). — Setubal (Portugal). 

1905. Navarrete (D. Adolfo).— C. de Zurbauo, 8, Madrid. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. TI 

1903. Navarro (D. Leandro), Profesor de Patología vegetal en 

el Instituto Agrícola de Alfonso XII. — Madrid. 
1896. Navas (R. P. Longinos), S. J., Profesor del Colegio del 

Salvador. — Zaragoza. — fNeurópterosJ 
1905. Noval (D. José del).— G. del Conde de Aranda, 13, 

Madrid. 
1902, Novella (D. Joaquín), Licenciado en Ciencias naturales 

y Abogado. — G. de Mariano Padilla, 29, Murcia. 

1898. Novoa y Alvar ez (D. Francisco), Vice-cónsul de Portu- 

gal en Goyán, Socio correspondiente de la Arqueológica 
de Pontevedra y de la Española de Higiene, Comenda- 
dor de las Ordenes de Cristo y de la Concepción de Villa- 
viciosa de Portugal, Médico municipal de Tomiño. — (Por 
Tuy), Goyán. 

1905. NúÑEz DE Prado (D. Enrique).— C. de Olózaga, 8, Madrid. 

1872. Oberthür (D. Carlos), de la Sociedad Entomológica de 
Francia. — Faubourg de Paris, 20, Reúnes (Ile-et-Vilai- 
ne), Francia. — (Lepidópteros.) 

1872. Oberthür (D. Renato), de la Sociedad Entomológica de 
Francia. — Faubourg de Paris, 20, Reúnes (Ile-et-Vilai- 
ne), Francia. — (Coleópteros.) 

1872. Observatorio Astronómico. (Biblioteca del). — Madrid. 

1901. Oliver Rodés (D. Benito).— Rambla de San José, 23, 
Barcelona. — (Análisis de química mineral.) 

1896. Olóriz (D. Federico), de la Real Academia de Medicina, 

Catedrático en la Facultad de Medicina.— C. de Atocha, 
96, Madrid. — (Antropología.) 
1887. Onís (D. Mauricio Carlos de). Licenciado en Ciencias. 
C. de Santa Engracia, 23, principal, Madrid. 

1899. Oramas y González (D. Pablo).— La Orotava (Canarias).— 

(Coleópteros y Ornitología de Canarias.) 
1890. Ortega y Mayor (I). Enrique). — C. de Carretas, 14, Labo- 
ratorio químico, Madrid. 

1897. Orueta (D. Domingo de), Ingeniero de Minas.— Gijón. — 

(Fauna inferior marina del Cantábrico.) 
1899. Otero (D. Julio), Ingeniero agrónomo y Director de la 

Granja agrícola de la Moncloa. — G. del Florín, 2, Madrid. 
1905. Padró (D. José), Tecuógrafo de la Facultad de Ciencias. 

C. de San Quintín, 10, Madrid. 
1894. Palacios (D. Pedro), de la Real Academia de Ciencias, In- 



28 LISTA DE SOCIOS 

geniei'O Jefe del Cuerpo de Minas.— G. de Nicolás María 
Rivero, 8, Madrid. 

1881. Pantel (R. P. José), S. J. — Kasteel Gemert por Helmond. 
Holanda (Bravante septentrional). — (Anatoynía de insec- 
tos, Ortópteros.) 

1905. Pardillo Vaquer (D. Francisco), Licenciado en Ciencias 
naturales. — Madrid. 

189tS. Pardo y Sastrón (D. José), Licenciado en Farmacia. — 
Valdealgorfa, por Zaragoza y Alcañiz (Teruel). — (Bo- 
tánica.) 

1890. Pau (D. Garlos), Farmacéutico. — Segorbe (Castellón). — 
(Botánica.) 

•1882. Paúl y Arozarena (D. Manuel José de). — Plaza chica de 
San Vicente, 1, Sevilla. — (Patología vegetal.) 

1903. Pazos Cabalf.ero (D. J. H.), Médico-cirujano. — Martí, 28, 

San Antonio de los Baños (Cuba). — (Dípteros parásitos.) 
1898. Pella y Forgas (D. Pedro), Ingeniero industrial, químico 
y mecánico. Socio de mérito de las Económicas Arago- 
nesa y Gerundense de Amigos del País y del Ateneo de 
Teruel, ingeniero Jefe de la explotación del Ferrocarril 
de Cariñena á Zaragoza. — Zaragoza. — (Geología.) 

1904. Peña Martí (D. Alfredo), Capitán Cajero de la Comisión 

liquidadora de la Guardia civil. — C. de la Farmacia, 6, 
Madrid. — (Aves insectívoras.) 

1905. Pérez y Jiménez (D. Nicolás), Médico-Director del Cuerpo 

de Baños. — Cabeza del Buey (Badajoz). 

1881. Pérez Lara (D. José María). — Jerez de la Frontera (Cá- 
diz). — (Botánica.) 

1873. Pérez Ortego (D. Enrique) , Doctor en Ciencias. — Pro- 
fesor auxiliar en el Instituto del Cardenal Cisneros. — 
C. de San Bernardino, 7, Madrid. 

1894. Pérez Zúñiga (D. Enrique), Profesor auxiliar en la Facul- 
tad de Medicina. — C. del Fúcar, 19 y 21, Madrid. 

1902. Pi Y SuÑER (D. Augusto), Catedrático en la Facultad de 
Medicina. — Barcelona. 

1901. Pie (D. Mauricio), de la Sociedad entomológica de Fran- 
cia. — Digoin (Saóue-et-Loire), Francia. — (Ent. general 
de Argelia. Col. é Himenopt. paleart. Meliridos, Ptini- 
dos, Anticidos., Pedílidos, Brüquidos y Nanophyes de 
todo el mundo.) 



DE LA llEAL ESPAÑOLA DE HISTORL\ NATURAL. 2r. 

1903. PíTTALUGA (D. Gustavo), Doctor en Medicina.— G. del 
Marqués del Duero, 10, 1.°, Madrid. — (Investigaciones 
micrográficas aplicadas á la clínica.) 

1903. Planellas (D. Juan), Farmacéutico. — Gayey (Puerto Rico). 

1905. PoNs (D. Enrique), Licenciado en Ciencias naturales, 
Catedrático en el Instituto de Canarias. 

1887. Prado y Sáinz (D. Salvador), Doctor en Ciencias natu- 
rales. Catedrático y Director del Instituto. — Guadalajara. 

1874. PuiG Y Larraz (D. Gabriel), Ingeniero de Minas. — C. de 
Fomento, 1 duplicado, 1.° derecha, Madrid. 

1895. Ramón y Cajal (D. Pedro) , Catedrático en la Facultad de 
Medicina. — Sitios, 6, Zaragoza. — (Histología.) 

1903. Ramos de Molins (D. Federico). — Ronda de San Pedro, 33, 
Barcelona. — (Histología.) 

1903. Raspail (D. Javier). — Goubieux (Oise) Francia. — (Orni- 
tología.) 

1905. Ratto [D. Juan).— Palm Tree House Hotel, Mogador 
(África). — ( Entomología). 

1872. Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales 
(Biblioteca de la).— C. de Valverde, 26, Madrid. 

1901. Real Biblioteca de Berlín (KOnigliche Bibliothek).— Beh- 
renstrasse, 40, Berlín W. G4. 

1883. Reyes y Prosper (D. Eduardo), Catedrático de Fitografía 
en la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sección de herba- 
rios en el Jardín Botánico. — C. de la Palma Alta, 30, 
Madrid. — (Anatomía m,icroscópica vegetal, Criptógamas 
y Orquídeas de España.) 

1872. Ribera (limo. Sr. D. Emilio), Doctor en Ciencias natura- 
les; Conservador mayor, Jefe administrativo del Museo 
de Ciencias naturales. — C. de Prim, 15, Madrid. 

1901. Rio (D. Carlos del), Naturalista agregado al Museo de 

Ciencias.— Redacción de «El Liberal», Bilbao. 
1886. RiojA Y Martín (D. José), Doctor en Ciencias naturales, 
Director de ia Estación de biología marina. — C. de Cas- 
telar, Puerto chico (Santander). — (Anatomía de anima- 
les inferiores.) 

1902. RivÁ (D. Maximino de la), Profesor auxiliar en la Facul- 

tad de Farmacia. — Santiago. 
1901. RiVAS Mateos (D. Aurelio), Licenciado en Farmacia. — 
Serradilla íCáceres). 



30 LISTA DE SOCIOS 

1896. RivAS Mateos (D. Marcelo), Catedrático en la Facultad de 
Farmacia de la Universidad, — Paseo del Cisne, 5, Ma- 
drid. — (Botánica.) 

1902. Rivera y Ruiz (D. Miguel), Catedrático en el Instituto. — 

Murcia. 

1903. Rivera Vidal (D. Pedro). — Barcelona. — (Botánica.) 

1884. Rodríguez Aguado (D. Enrique), Doctor en Ciencias y 

Medicina, Profesor auxiliar de la Facultad de Ciencias. 

C. de Silva, 2, 1.°, Madrid. 
1906. Rodríguez v López Neira (D. Carlos). — C. de Malasaña, 9, 

Madrid. 
1903. Rodríguez y López Neira (D. Manuel), Farmacéutico. — 

C. de Malasaña, 9, Madrid. 
1880. Rodríguez Mourelo (D. José), Académico de la Real 

de Ciencias exactas, físicas y naturales. Profesor de 

Química industrial orgánica en la Escuela Superior de 

Artes é Lidustrias. — C. del Piamonle, 14, Madrid. — 

(Mineralogía.) 

1902, RoF Y Codina (D. Juan), Veterinario Militar. — Plaza de la 

Feria, 19, Lugo. 

1905. Royo y Llobat (D. Adolfo), Farmacéutico. — Ruzafa, 39, 
Valencia. — (Malacología.) 

1887. Ruiz Arana (D. Segundo S.), Licenciado en Farmacia. — 
Caparroso (Navarra). 

1873. Saavedra (Excmo. Sr. D. Eduardo), Ingeniero de Cami- 
nos, Individuo de las Reales Academias de la Lengua, 
de Ciencias y de la Historia, Consejero de Instrucción 
pública. — C. de Fuencarral, 74 y 76, principal, Ma- 
drid. 

1890. Sáenz y López (D. Juan), Licenciado en Ciencias natu- 

rales, Director del Colegio de Sania Ana, — Mérida (Ba- 
dajoz). 

1903. Saforcada Adema (D. Manuel). — Barcelona. 

1901. Sánchez Bruil (D. Mariano), Catedrático en el Instituto 
general y técnico. — C. de Alfonso I, 28, Zaragoza. 

1891. Sánchez Navarro y Neumann (D. Emilio), Doctor en Cien- 

cias naturales, Profesor auxiliar en el Instituto. — C, de 
Santa Inés, 1 4, Cádiz, — (Entomología.) 

1885. Sánchez y Sánchez (D. Domingo), Doctor en Ciencias 

naturales y en Medicina, Conservador, por oposición. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 31 

en el Museo, Profesor en la Escuela de Arles é Indus- 
trias. — G. de Atocha, 96, Madrid. — C Anatomía compa- 
rada.) 

1899. Sanchíz Pertegas (Exorno. Sr. D. José).— G. de San Vicen- 

te, 151, Valencia. 

1905. Sancho (D. Enrique)— G. de Orellana, 1, Madrid. 

1906. San Miguel de la Gámara (D. Maximiuo). — G. de Hor- 

taleza, 76, Madrid. 

1901. San Román Elena (D. Manuel), Doctor en Teología, Licen- 

ciado en Derecho, Ganónigo Doctoral de la S. I. G. de 
Galahorra (Logroño). 

1902. San Salafranca (D. Francisco). — Gondal, 9, Barcelona. 
1895. Santo Domingo y López (D, Agustín), Gatedráfico en el 

Instituto. — Soria. 

1898. Santos y Abreu (D. Elias) , Licenciado en Medicina y Ci- 
rugía y Director del Museo de Historia natural y Etno- 
gráfico. — Santa Gruz de La Palma (Ganarias). — (Ento- 
mología y Botánica.) 

1879. Sanz de Diego (D. Maximino), Disecador 1.°, por oposi- 
ción, del Museo de Giencias naturales. — G. de San Ber- 
nardo, 94, 1.°, Madrid. — (Comerciante en objetos y libros 
de Historia natural y en utensilios para la recolección, 
preparación y conservación de las colecciones; cambio y 
venta de ¡as mistnas en todos los ramos.) 

1900. Saulcy (Feliciano Gaignart de). — 3, rué Ghátillon, Metz 

(Lorraine). — (Coleópteros y Ortópteros de Europa.) 
1902. ScHRAMM (D. Jorge).— G. de Monteleón, 23, pral., Ma- 
drid. — (Coleópteros, Cerambícidos.) 
1886. Seebold (D, Teodoro), Ingeniero civil, de la Sociedad de 
Ingenieros civiles de París, Gomendador de la Orden de 
Garlos III, Gaballero de varias órdenes extranjeras. — 
Square du Roule, 2, París. — (Lepidópteros.) 

1898. Segovia y Corrales (D. Alberto), Catedrático de Zoología 

general en la Facultad de Ciencias. — G. de Leganitos, 

47, Madrid. 
1902. Seminario conciliar de Orihueia. 
1872. Senado (Biblioteca del).— Madrid. 
1897. Seras y González (D. Antonio). — Monsalves, 12, Sevilla. 

(Histología.) 

1899. Silva Tavares (Excmo. Sr. D. Joaquín de), déla Real Acá- 



32 LISTA DE SOCIOS 

demia de Ciencias de Lisboa, de la Sociedad entomoló- 
gica de Francia, Profesor en el Colegio de San Fiel, 
Portugal. — (Zoocecidias.) 

1889. SiMARRO (D. Luis), Doctor en Medicina, Catedrático de 

Psicología experimental en la Facultad de Ciencias. — 
C. del General Oráa, 5, Madrid. — (Histología.) 
1880. Simón (D. Eugenio).— Villa Said (70, rué Pergolose), 16, 
Paris 16<'. — [Arácnidos.) 

1890. SiRET (D. Luis), Ingeniero. — Cuevas de Vera (Almería). 

(Geología y Antropología.) 

1901. Sobrado Maestro (D. César), Catedrático en la Facultad 

de Farmacia. — Santiago. — (Botánica.) 

1902. SoLÁ Y BoscH (D. Francisco de A.), Farmacéutico. — Ca- 

rrer Non, 33, San Pol de Mar (Barcelona). 
s. F. Solano y Eulate (D. José María), Marqués del Socorro, 
Catedrático en la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sec- 
ción de Geología en el Museo. — C. de Jacometrezo, 41, 
Madrid. — (Mineralogía y Geología.) 

1901. Soler y Batlle (D. Enrique), Farmacéutico militar.— 

C. Mayor, 51, Sarria (Barcelona). — (Botánica). 

1898. Soler y Cargeller (D. Juan Pablo), Doctor en Ciencias, 

Catedrático de Agricultura en el Instituto general y téc- 
nico. — C. de Alcoraz, 7, Huesca. — (Microquímica.) 

1904. Spoerri (D. Eurico). — Librero.— Pisa (Italia). 

1903. SuEiRAS Olave (D. José). — Hospital Militar, Jesús María, 

letra E (Hoteles). — Santa Cruz de Tenerife (Canarias). 

1905. Surmely (D. Eduardo), Profesor de idiomas. — Concep- 

ción Jerónima, 15 y 17, Madrid. 
1903. Taboada Tundidor (D. José), Licenciado en Ciencias na- 
turales. — Orense. — (Entomología.) 

1 899. Tarazona y Blanch (D. Ignacio), Catedrático en la Facultad 

de Ciencias. — Valencia. 
1899. Tarín y Juaneda (D. Rafael), Doctor en Ciencias natura- 
les. Profesor auxiliar de la Universidad. — Torno de San 
Cristóbal, 9, Valencia. 

1902. Tejero y Moreno (D. Germán), Profesor auxiliar en la 

Escuela de Veterinaria.— C. de Bailen, 39, Madrid. 
1901. Tomás y Gómez (D. Calixto), Catedrático de Anatomía en 
la Escuela de Veterinaria— Córdoba.— fAnaíomía com' 
parada.) 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 33 

1901. Tomás y Radó (D. Juan). — G. de Fortuny, 4, enlr.°, Bar- 

celona. — f Mineralogía.) 
1900. ToRREMOCHA Tellez (D. Lofcnzo), Médico militar — C. de 

Sánchez Bastillo, 3, Madrid. 
1882. ToRREPANDO (Sr. Conde de), Ingeniero de Montes. — G. de 

Ferraz, 48, hotel, Madrid. 

1902. Turró (D. Ramón). — G. del Notariado, 10, Barcelona. — 

(Bacteriología.) 

1896. Tutor (D. Vicente), Doctor en Medicina. — Calahorra (Lo- 

groño). — (Coleópteros.) 

1903. Universidad de Santo Tomás. — Manila. 

1897. Urquía y Martín (D. Ildefonso). — G. del Almirante Ho- 

yos, 7 y 9, Sevilla. 

1905. ÜRQuiJO (D. Estanislao). — G. de Alcalá, 41 cuadruplica- 

do, Madrid. 

1904. Uruñuela (D. Julio), Licenciado en Ciencias naturales, 

Conservador en el Jardín Botánico. — C. de la Monte- 
ra, 39, Madrid. 

1895. Val y Julián (D. Vicente de), Licenciado en Farmacia, 
Subdelegado de Farmacia del partido de Boi-ja, Presiden- 
te de la Junta de Gobierno del Colegio provincial de far- 
macéuticos de Zaragoza, Socio corresponsal de los Ilus- 
tres Colegios de Farmacia de Madrid y Barcelona, de la 
Sociedad española de Higiene, Corresponsal de la Médico- 
Quirúrgica española y de otras varias Corporaciones, 
premiado en varias Exposiciones. — (Zaragoza). — (Botá- 
nica.) 

19Ü0. Vales Failde (D. Javier), Presbítero y Abogado. — C. de 
la Colegiata, 20, Madrid. 

1902. Vallespinosa Ruíz (D. Florencio). — Consejo de Ciento, 
247, Barcelona, 

1887. Vázquez Figueroa y Canales (D. Aurelio), Inspector Jefe 
de Telégrafos, jubilado. — C. de Mendizábal, 39, 3.°, Ma- 
drid. — (Lepidópteros de Europa.) 

1902. Vázquez Figueroa y Mohedano (D. Antonio), Arquitec- 
to. — C. de Mendizábal, 39, Madrid. — (Coleópteros de 
Europa.) 

1906. VerüaCtUer Comes (D. Pablo). — Valencia. 

1905. Vera (D. Vicente), Profesor auxiliar en el Instituto de San 

Isidro. — C. de la Concepción Jerónima, 16, Madrid. 

T. vii.-Enero, 1906. 3 



34 LISTA DE SOCIOS 

1902. Vigente (D. Melchor), Maestro normal. — Ortigosa de Ca- 

meros (Logroño). — (Geología.) 
1899. Vidal y Gompaire (D. Pío), Doctor en Ciencias naturales, 

Conservador, por oposición, en el Museo. — Travesía de 

la Parada, 8, Madrid. 
1893. ViLA Y Nadal (D. Antonio), Catedrático en la Facultad de 

Ciencias. — Salamanca. 

1896. ViÑALS Y Torrero (D. Francisco), Doctor en Medicina. — 

C. de la Espada, 4, principal, Madrid. 

1904. Williams and Norgate, Libreros editores. — 14, Henrietta 

Street. — Govent Carden (Londres), W. C. 

1897. Zamora y Garrido (D. Justo), Licenciado en Farmacia, 

Director del Colegio de segunda enseñanza de San Agus- 
tín. — Siles (Jaén), por Valdepeñas é Infantes. — [E^i- 
tomología , especialmente de la Sierra de Segura.) 
s. F. Zapater y Marconell (D. Bernardo), Presbítero. — Alba- 
rracín (Teruel). — (Botánica.J 

1905. Zulueta (D. Antonio de).— Plaza del Ángel, 13 y 14, Ma- 

drid. — (Herpetologíx). 

Socios agregados. 

1904. Aterido (D. Luis), Jardinero Mayor del Botánico. — Ma- 
drid. 

1906. Beltrán BiGORRA (D. Francisco), Alumno de Ciencias na- 

turales.— G. Mayor, 25, Nules (Castellón). 
1899. Escribano y Ramón de Moncada (D. Francisco), Licen- 
ciado en Medicina. — Argamasilla de Alba (Ciudad-Real). 

1898. Izquierdo (D. Juan Antonio), Catedrático de Ampliación 

de Física en la Universidad. — Zaragoza. 

1903. Orensanz (D. José), Profesor auxiliar interino en la Es- 

cuela de Veterinaria. — Zaragoza. 

1897. Relimpio y Ortega (D. Federico), Catedrático en la Facul- 
tad de Ciencias. — C. de Cervantes, 16, Sevilla. 

1906. Sabateh Diana (D. Gregorio), Alumno de Ciencias natu- 
rales. — C. de Hernán Cortés, 14, Valencia. 

1901. Sánchez Pérez (D. José Augusto). — Alfonso 1, 28, Za- 
ragoza. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 35 



Socios que han fallecido en 1906. 

CORRESPONSALES 

Cohén, de Greifswald (Alemania). 

GoiNCY (Augusle de), Gourtoiseau (Francia). 

NUMERARIOS 

1894. Diez Solorzano (D. Manuel), de Santander. 

1904. Malaguil^-.a (D. Eduardo), de Ciudad-Real. 
1897. Olavarría y Gutiérrez (D. Marcial de), Madrid. 
1901. Rives Maupoey (D. José), de Barcelona. 

1905. Ruiz Llacer (D. Antonio), de Castellón. 

RESUMEN. 

Socios protectores G 

— honorarios 10 

— correspondientes 52 

— numerarios 405 

— agreg-ados 8 

Total 481 

Madrid, 1.° de Enero de 1907. 
El ^^ecretario, 

Ricardo García Mercet. 



índice geográfico de los socios ^*^ 



Es:F>^:tTj^ 



Ager (Lérida) 
Finestres. 

Aguilar (Cardóla) 
Dargent. 

Albarracin (Teruel) 
Zapater. 

Alicante 
Jiménez de Cisneros. 

Almería 
Benet Andreu. 

Argamasilla de Alba (C. Real) 
(A) Escribano. 

Avila 
Gutiérrez Martín. 

Aviles (Oviedo) 
Graiño. 

Badajoz 
Hernández Alvarez. 
Instituto. 

Baeza 
Becerra. 
Instituto. 
Muñoz Cobo. 



Barcelona 
Almera. 
Aranzadi. 

Barre (Barón de la). 
Bofill. 
Brugués. 
Buen. 
Calvo. 
Calleja. 
Campe. 
Casamada. 
Casares (A.) 

Cátedra de Historia natural. 
Compañía de Tabacos. 
Cotrina. 
Domenech. 
Facultad de Farmacia. 
Ferrer (C.) 

Ferrer y Hernández (J.) 
Font. 
Instituto. 
Jimeno Egurbide. 
Julia Olsina. 
Llenas. 
Maluquer (J.) 
Maluquer (S.) 
Mir. 

Miralles. 
Moles. 
Oliver. 



(*) No figuran los residentes en Madrid. Las iniciales H, C ó A, precediendo á un 
apellido, indican que se trata, respectivamente, de un socio honorario, correspon- 
diente ó agregado. 



DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 



Ti 



Ramos de Molins. 
Rivera Vidal. 
Saforcada. 
San Salafranca. 
Soler (E.) 
Tomás y Radó. 
Turró. 
Vallespinosa. 



Bilbao 



Arellano. 
Río (C.) 



Burgos 

Instituto. 
López de Zuazo. 

Cabeza del Buey (Badajoz) 
Pérez y Jiménez. 

Cabra. 
Corrales Hernández. 

Cáceres 
Ibarlucea. 
Instituto. 

Cádiz 
Sánchez Navarro. 

Calahorra (Logroño) 
San Román Elena. 
Tutor. 

Calatayud (Zaragoza) 
Ballestero. 

Canet de Mar (Barcelona) 
Duran. 

Cangas de Tineo (Oviedo) 
Flórez. 

Caparrosa (Navarra) 
Ruiz Arana. 

Cartagena (Murcia) 
Cáceres. 



Calandre. 

Ibáfiez. 

Jiménez Munuera. 

Castellón 
Alcaraz . 
Alloza. 

Ciudad Real 
Martínez Fernández. 
Instituto. 

Córdoba 

Coscollano. 

Hernández Pacheco. 

Instituto. 

Moran. 

Tomás y Gómez (C.) 

Cuenca 
Jiménez Cano. 

Cuevas de Vera (Almería) 
Siret. 

Ferrol (Corufía) 
Comerma. 

Gerona 
Cazurro. 
Esteva. 
Garriga. 
Llobet. 

Grijón (Oviedo) 

Orueta. 

Martínez y Martín. 

Goyán (Pontevedra) 
Ñovoa. 

Granada 
Biblioteca universitaria. 
Diez Tortosa. 

Escuela normal de Maestros. 
Facultad de Ciencias. 
Facultad de Farmacia. 



ÍNDICE GEOGRÁFICO DE LOS SOCIOS 



Martínez Sáenz. 
Nacher. 

Guadalajara 
Instituto. 
Prado. 

Hueiva 
Caibó. 

Garría y Garría. 
Instituto. 

Huércal Overa (Almería) 
Enríso. 

Huesca 
Escuela normal de Maestros. 
Soler y Carceller (J. P.) 

Jerez (Cádiz) 
Pérez Lara. 

Jimena (Jaén) 
Martínez Gámez. 

La Coruña 
Campo Prado. 

Za Guardia (Pontevedra) 
Merino. 
Laguna de Tenerife (Canarias) 
Cabrera (A.) 

La Solana (C. Real). 
Fuente. 

La Orotava (Canarias) 
Gramas. 

Leganés (Madrid) 
Fernández Navarro. 

León 
Blanco del Valle. 
Logroño 
JSlizalde. 

Lugo 
Rof y Codina. 



Llagostera (Gerona) 
Gelabert. 

Máhón (Baleares) 
Alabern. 



Málaga 



Laza. 



Mérida (Badajoz) 
Sáenz López. 

Monreal del Campo (Teruel) 
Benedicto. 

Murcia 
Codorníu. 

Novella. 
Rivera (M.) 

Nava del Rey ( Valladolid) 
Mercado. 

Nules (Castellón) 
(A) Beltrán Bigorra. 

Olot (Gerona) 
Aulet. 
Bolos. 

Orenss 
Bescansa. 
Instituto. 
Liceo Recreo Orensano. 

Orihuela (Alicante) 
Colegio de Santo Domingo. 
Seminario. 

Ortigosa (Logroño) 
Vicente. 

Ortigueira (Coruña) 
Maciñeira. 

Oviedo 

Barras. 

Facultad de Ciencias. 

Martín A yuso. 



DE LA REAL ESPAÑOLA 


DE HISTORIA NATURAL. 


Falencia 


Santander 


Aragón. 


Alaejos. 


Gascón. 


Carballo. 


Instituto. 


Estación de Biología. 


Falma de Mallorca (Baleares) 


Rioja. 


Forteza Rey. 


Santiago (Corufía) 


Fuset. 


Cátedra de la Universidad 


Instituto. 


Deulofeu. 


Pontevedra 


Eleicegui. 
García Varda. 


Colomina. 


Instituto. 


Instituto. 


Mateos. 


Portugalete (Bilbao) 


Riva. 
Sobrado. 



39 



Mac-Lennan. 

Eío Gabriel- Requena (Valencia) 
Martínez de Pisón. 

Salamanca 
Vila Nadal. 

San Ildefonso (Segovla) 
Breñosa. 

San Lorenzo (Canarias) 
Mederos. 

San Lorenzo del Escorial (Madrid) 
Biblioteca de Montes. 
Martínez- Núñez. 

San Pol de Alar (Barcelona) 
Sola y Bosch. 

San Sebastián 
Instituto. 
Iñarra. 

Sía. Cruz de la Palma (Canarias) 
Santos Abreu. 

Sta. Cruz de Tenerife (Canarias) 

Cabrera y Díaz (A.) 

Pous. 

Sueiras Olave. 



Segorbe (Castellón) 
Pau. 

Segovia 
Carretero. 
Castellarnau. 
Gila. 
Jerónimo. 

Serradilla (Cáceres) 
Rivas Mateos. 

Sevilla. 
Arráez. 
Bago. 

Benito Piñal. 
Benjumea. 
Chaves. 
Crú. 

Fernández de Castro. 
Ferrand. 
Gracián. 
Halcón. 

Martínez Girón. 
Martínez Lechón. 
Mazo. 
Medina. 
Paúl. 
(A) Relimpio. 



40 



» ÍNDICE GEOGRÁFICO DE LOS SOCIOS 


Seras. 


YalladoM 


Urquía. 


Barreiro. 


Siles (Jaén) 


Muñoz Ramos. 


Zamora. 


Vendrell (Tarragona) 


Soria. 


Folch. 


Santo Domingo. 


Yigo (Pontevedra) 


Tarrasa (Barcelona) 


Biblioteca G.** Barbón. 


Cadevall. 


García Arenal. 


Ferrer Dalmau. 


Vilvestre (Salamanca) 


Teruel 


Fernández Gatta. 


Boscá (A.) 


Vitoi'ia 


Toledo 


Instituto. 


Espluga. 
Hoyos. 


Zaragoza 
Aramburu. 


Tu'/ (Pontevedra) 


Arévalo. 


Areses. 


Borobio. 




Casino. 


Valdealgorfa (Teruel) 
Pardo. 


Díaz Arcaya. 
Dosset. 


Valencia 


Ferrando. 
Gómez R. 


Benedito. 


Gota. 


Boscá (E.) 


Gregorio. 


Consejo de Agricultura. 


Instituto. 


Cruz Natlian. 


(A) Izquierdo. 


Esplugues. 


Jimeno (H.) 


Facultad de Ciencias. 


Moyano. 


Guillen. 


Navas. 


Hueso. 


(A) Orensanz. 


Instituto. 


Pella. 


Moroder. 


Ramón y Cajal (P.) 


Royo Llovat. 


Sánchez Bruil. 


(A) Sabater Diana. 


(A) Sánchez Pérez. 


Sanchíz. 


Val y Julián. 


Tarazona. 
Tarín. 


Zumaya (Guipúzcoa) 


Verdaguer Comes. 


Aldaz. 



DE LA KEAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 



ib2:k:t:RjJ^istj':eíjei,c> 



Alemania 

Asher .— Berlín. 
(C) Arnold. — Munich. 
(C) Bourgeois. — Sí. Marie aax Mi- 
nes. 
(C) Bucking. — Estrasburgo. 
(H) Eugler. — Berlin. 

Heyden. — Frankfurt am Main. 

Jacobs. — Wiesbaden. 
(C) Konow. — Tesehendorf. 
(C) Kraatz. — Berlin. 

Eeal Biblioteca.— J5erZi?i. 
(C) Salomón. — Heidelberg. 

Saulcy. — Metz. 

Austria-Hungría 
(O) Brancsik. — Trencsen. 
(H) Brunner. — Viena. 
(C) Horvath. — Budapest. 

Kheil. — Praga. 
(C) Reitter.— Paskau. 
(H) Tschermack. — Viena. 

Bélgica- 

(C) Schouteden.— jBrwseZas. 

Chile 
(C) Porter. — Valparaíso. 

Cuba 

Gómez de la Maza. — Habana. 
Pazos. — San Antonio. 

Ecuador 

(C) Sodiro. — Quito. 

Estados Unidos 

(H) Scudder. — Cambridge. 
(C) Turnez. — Washington. 
(C) Washington. — Locust, Mon- 
mouth. 



Puerto Rico 
Planellas. 

Francia 

(C) Acloque.— Parts. 
(C) André. — Gray. 

Azam . — Drag uignan. 
(O) Bedel.— París. 
(C) Blanchard.— Prtris. 
(C) Bois. — Saint-Mandé. 
(C) Chevreux.— Pone, 
(C) Delacroix. — Paris. 
(C) DoUfus.— Paris. 
(C) D'Orbigny. — Paris. 
( C) Finot.— Fontainebleau. 
(O) Foumouze. — Paris. 

FranQois. — Paris. 
(H) Gaudry.— París. 
(C) Giard.— París. 
(C) Grouvelle (A.) — Issy. 
(C) Heckel.— JíarseZía. 
( C) Janet. — Voisinlieu. 
(C) Lesne. — Asniéres. 
(C) Meunier.— París. 

Oberthur {Ch.)—Rennes. 

Oberthur {R.)—Bennes. 
(O) Olivier.—BarochesaiiHoulme 
(O) Pérez.— Btirdeon. 

Fie— Digoin. 

Raspail. — Goubieux. 

Seebold.— París. 

Simón. — Paris. 
(H) Van Tieghem. — Paris. 

Filipinas 
Universidad. — Manila. 

Holanda 

Pantél.—Kasteel Gemert. 



4-2 



ÍNDICE GEOGRÁFICO DE LOS SOCIOS 



Inglaterra 

Boúleuger.— Londres. 

Bnrr.—Shepherdswell. 
(O Diatant— South Nonvood. 

Dulau. — Londres. 
(H) Geikie.— Londres. 
(H) Lnhhock.— Londres. 

\Yil\iam8.— Londres. 

Italia 

(C) Balsamo. — Ñapóles. 

(C) Bñzi.— Roma. 

(C) Carnerario.— T?<rm. 

;C) Cannaviello.— Porííci. 

(C) Dervieus. — Turin. 

(C) De Ton\.—Módena. 

(C) Gestro. — Genova. 

(C) GT\ñim.— Turin. 

(C) Lo Blanco.— Ñapóles. 

(C) Piccioli (Fr.)—Vallombrosa. 

(C) Piccioli (L.)— Siena. 
Spoerri. — Pisa. 

Monaco 
'^O Richard.— Monaco. 



(O) 
(C) 



Portugal 
Barboza. — Lisboa. 
Carvalho. — Lisboa. 
Correa. — San Marlinho (Sa- 

hroza). 
G'waxá.— Lisboa. 
Nassimento. — Setubal. 
Nery Delgado. - Lisboa. 
Silva Tavares.— San Fiel. 



Rumania 
(C) Montandon. — Buhar est. 

Suiza 
Cari.— Ginebra. 
Schulthess Rechberg. — Zuric . 

Marruecos. 
Bnigas.—Mogador. 
Ratto. — Mogador. 

República Dominicana. 
Moscoso. — San José de las 
Matas. 



SOCIEDADES Y PUBLICACIONES 

C09 las que cambia la í^eal Española de flistoria natural 



Academia nacional de Ciencias, Córdoba (República Argentina). 

Academia Real das Sciencias de Lisboa. 

Académie des Sciences de Cracovie. 

Académie des Sciences de Paris. 

Académie Internationale de Géographie botanique, Le Mans. 

Academy of Natural Sciences of Philadelphia. 

Academy of Sciences, Chicago. 

Academy of Sciences, lowa. 

Academy of Science, St. Louis, Mo. (E.-U.) 

American Association for the Advancement of Sciences, Cincinnati ;E,-U). 

American Museum of Natural History, Nueva York. 

Aquila, Budapest. 

Annaes de Sciencias Naturaes, Foz do Douro (Porto). 

Archives de Zoologie experiméntale y genérale, Paris. 

Association franíjaise de Botanique, Le Mans, Francia. 

Australian Museum, Sydney (Australia). 

Baleares (Las), Palma de Mallorca. 

Berliner entomologischer Verein. 

Broteria. Lisboa. 

Brooklyn Institute of Arts and Sciences. 

Buffalo Society of Natural Sciences. 

Bulletin of the Lloyd Library. 

BuUetin scientifique de la France et de la Belgique, sous la direction lie 

MM. Alfred Giard et Jules de Guerne. Paris. 
Burean of Science of the Government of the Philipine Islands, Manila. 
Comisión del Mapa geológico de España, Madrid. 



44 PUBLICACIONES CON LAS QUE CAMBIA 

ComissSo dos trabalhos geológicos de Portugal, Lisboa. 

Davenport Academy of Natural Sciences, Scott Co., lovva (E.-U.) 

Deutsche entomologische Gesellschaft, Berlín. 

Entomological Society, Chicago. 

Entomological Society, Torouto (Ontario). 

Entomologische Nachrichten, Berlin. 

Entomologischer Verein, Stettin. 

Entomologische Zeitung, Wien. 

Entomologist's Record (The), London. 

Entomologiska Foreninguen, Stockolm. 

Essex Instituto, Salem, Mass. (E.-U.) 

Faculté des Sciences de Marseille. 

Feuille des jeunes naturalistes, Paris. 

Field Columbian Museum, Chicago (E.-U.) 

Fondation de P. Teyler van der Hulst, Haarlem (Holanda) 

Ingeniería, Madrid. 

Institució catalana d' Historia natural, Barcelona. 

Institut de Botanique de TUniversité de Montpellier. 

Institut royal de Bactériologie Cámara Pestaña, Lisboa. 

Institut de Zoologie de l'Université de Montpellier. 

Instituto físico-geográfico de Costa Rica. 

Instituto geológico de México. 

Instituto Médico Farmacéutico, Barcelona. 

Jardín botánico de Tiflis. 

John Hopkins Hospital, Baltimore (E. U.) 

Kgl. Museum für Naturkunde, Berlín. 

K. K. Naturhistorisches Hofmuseum, Wien. 

K. K. Zoologisch-Botanische Gesellschaft, Wien. 

Laboratoire d'Histologie de la Faculté de Médecine de Montpellier. 

Laboratorio ed Orto Botánico della R. Universitá di Siena, Itali;',. 

Laboratorio de investigaciones de la universidad de Madrid. 

Laboratorio municipal de Higiene, Madrid. 

Meriden Scientific Association. 

Missouri Botanical Garden, St.-Louis (E.-U.) 

Musée océanographique de Monaco. 



LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 45 

Musée zoologique de TAcadémie impériale des Sciences de St. Pétersbourg. 

Musei di Zoología ed Anatomia comp. della Keale Universitá di Torino. 

Museo Civico di Storia naturale di Genova. 

Museo de Historia natural, Valparaíso, 

Museo de La Plata, Baenos-Aires. 

Museo nacional de Buenos-Aires. 

Museo nacional de Ciencias naturales, Montevideo. 

Museo nacional de Costa-Rica. 

Museo Nacional de El Salvador. 

Museo Nacional de Hungría, Budapest. 

Museu Gceldi, Para (Brazil). 

Museu Paulista, San Paulo (Brazil). 

Muséum d'Histoire Naturelle, Paris. ». 

Museum national Hongrois, Budapest. 

Museum of Comparative Zoology at Harvard College. Cambridge (E.-U.) 

Naturse Novitates, Berlín. 

Natural History Society of Glasgow. 

Naturforschende Gesellschaft in Basel, Suiza. 

Naturhistorische Gesellschaft, Nürnberg. 

New-York State Museum University of the State of New- York. 

Novitates Zoologicae, Tring (Inglaterra). 

Nuova Notarisia (La), Modena. 

Oberlin College, Ohío. 

Peabody Museum of American Archaelogy and Ethnology, Cambridge. 

Pbilippine Weather Bureau, Manila. 

Pbilippine Forestry Bureau, Manila. 

Physikalísch-Medicinische Gesellschaft, Würzburg. 

Polytechnia, Lisboa. 

Portugalía, Porto. 

Redia, Florencia. 

Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales, Madrid. 

Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. 

Real Sociedad Geográfica de Madrid. 

Reale Academia dei Lincei, Roma. 

Revista científica profesional de Medicina, Barcelona. 



4i3 PUBLICA-CIONES CON LAS QUE CAMBIA 

Revista de Medicina tropical y Ciencias sanitarias, Habana. 

Royal Microscopical Society, London. 

Eoyal Physical Society, Edinburgh (Inglaterra). 

Smithsouian Institution, Washington. 

Sociedad aragonesa de Ciencias naturales, Zaragoza. 

Sociedad científica «Antonio Álzate», México. 

Sociedad científica Argentina, Baenos-Aires. 

Sociedad entomológica de Ontario. 

Sociedad española de Física y Química, Madrid. 

Sociedad Mexicana de Historia natural, México. 

Sociedade Broteriana, Coimbra. 

Sociedade scientifica de Sao Paulo. 

Societá di Naturalisti, Napoli. 

Societá di Scienze naturali ed economiche di Palermo. 

Societá entomológica italiana, Firenze. 

Societá italiana di Scienze Naturali é Museo Civico di Storia naturale. 
Milano. 

Societá zoológica italiana, Roma. 

Societá toscana di Scienze naturali, Pisa. 

Societas entomológica Bohemise, Praga. 

Societas entomológica Rossica, St. Pétersbourg. 

Société astronomique de France, Paris. 

Société botanique de Copenhague. 

Société botanique de France, Paris. 

Société botanique de Lyon. 

Société belge d'Astronomie, Bruxelles. 

Société belge de Géologie, de Paléontologie et Hydrologie, Bruxelles. 

Société des Sciences naturelles de l'Ouest de la France, Nantes. 

Société de Spéléologie, Paris. 

Société d'Histoire naturelle de Toulouse. 

Société entomologique de Belgique, Bruxelles. 

Société entomologique de France, Paris. 

Société entomologique de St. Pétersbourg. 

Société entomologique Suisse, Schaffhausen, Suiza. 

Société fran9aise de Botanique, Toulouse. 



LA REAL SOCIEDAD ESrAXÜLA DE HISTORIA NATURAL 47 

Société géologique de Franee, Paris. 

Société hollandaise des Sciences, Harlem (Holanda). 

« 
Société impériale des naturalistes de Moscou. 

Société Linnéenne de Bordeaux. 

Société Linnéenne de Normandie, Caen. 

Société Linnéenne du Nord de la Franee, Amiens. 

Société nationale des Sciences naturelles et Mathématiques de Cherbourg. 

Société ouralienne d'Amateurs des Sciences nat., Ekathérinenburg (Rusia). 

Société Royale zoologique et malacologique de Belgique, Bruxelles. 

Société scientifique du Chili, Santiago. 

Société zoologique de Franee, Paris. 

Société zoologique suisse et Musée d'Histoire naturelle de Genéve. 

Société Vaudoise des Sciences naturelles, Lausanne, 

South African Museum, Capetown. 

Station zoologique de Cette. 

Stettiner entomologischer Verein. 

The American Naturalist, Boston. 

The Canadian Entomologist, London-Ontario. 

Unión escolar Madrid. 

United States Department of Agriculture, Washington. 

United States Geological Survey, Washington. 

United States National Museum, Washington. 

Universidad de Sassari (Italia). 

Universitas Regia Fredericiana, Cristiania. 

Université de Toulouse. 

Univeraité Royale d'Upsala. 

University of Colorado. 

University of Toronto. 

Verein für naturwissenchaftliche Unterhaltung zu Hamburg (Alemania). 

Wilson Bulletin, Oberlin, Ohio (E.-U.) 

Wisconsin Academy of Sciences Madison (E.-U.) 

Wisnonsin Geological and Natural History Survey, Madison (E.-U.) 

Zeitschrift für wisáeuschaftlicbe Insektenbiologie, Husum. 

Zoologischer Anzeiger, Leipzig. 

Zoologist (The), London. 



RELACIONES 
del estado de la Sociedad y de su Biblioteca 

LEÍDAS EN LA SESIÓN DE DICIEMBRE DE 190G 

POR EL SECRKTARIO 

D. RICARDO GARCÍA MERCET 

T EL BIBLIOTECARIO 

D. ÁNGEL CABRERA LATORRE 



Memoria de Secretaría. 

Señores: 

Al finalizar el año 1906, primero de mi -ejercicio en la Secre- 
taría,, un precepto reglamentario, cuyo cumplimiento no pue- 
do eludir, me obliga á dirigiros la palabra para exponer en 
líneas generales el estado que alcanza la Sociedad en el pre- 
sente día y trazar un resumen de los trabajos que durante el 
período que termina habéis realizado. 

Antes de entrar en materia, permitid que consigne aquí el 
testimonio de mi más profundo y sincero agradecimiento hacia 
todos vosotros, por la honra que me dispensasteis al elegirme 
para ocupar un puesto en el que me han precedido naturalis- 
tas insignes, doctos catedráticos, hombres de justa fama y só- 
lida reputación, desde D. Joaquín González Hidalgo, Secreta- 
rio de la Sociedad al fundarse y constituirse ésta, en 8 de Fe- 
brero de 1871, hasta D. José María Dusmet, al que he venido á 
sustituir cuando— por motivos particulares muy atendibles — 
hizo renuncia irrevocable de la función que tan dignamente 
ejercía. 

Cumplido este deber elemental de cortesía para con vosotros, 
y rendido este breve homenaje á los que me precedieron en el 
cargo, abordaré de lleno el asunto de la presente relación, feli- 
citándome de haber ocupado la Secretaría en una época en que 
la Sociedad, por el número y valimiento de las personas que la 
constituyen, parece que llega á su apogeo, y en que merced á 

T, VII. -Enero 1907. 4 



50 RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

SU próspero estado económico puede responder á los esfuerzos 
individuales de los asociados, publicando sin demoray esplén- 
didamente cuantos trabajos se presentan en las sesiones. 
En el presente año de 1906, por ejemplo, se ha completado el 
tomo III de las Memorias, se ha editado el tomo iv de las mis- 
mas, han visto la luz las Memorias 16 á 20 del tomo i y se ha 
repartido un Boletín que alcanzará más de 500 páginas, todo 
ello adornado con las láminas ó dibujos que exig-ían la impor- 
tancia, la aclaración ó las necesidades del texto. Y para que 
se advierta bien el estado de prosperidad que esto supone, re- 
cordaré aquí que, reglamentariamente, los tomos de Memorias 
deben ser bisanuales, es decir, que un solo volumen debe pu- 
blicarse y distribuirse entre los socios cada dos años. 

Considerando el estado de florecimiento que actualmente al- 
canza la Sociedad, han de sentirse, seguramente, poseídos de 
legítimo orgullo aquéllos de sus socios fundadores que viven 
todavía y siguen prestándola su concurso, apoyo y confianza. 
Pero sería pueril y poco equitativo suponer que sólo por el im- 
pulso que de ellos recibiera en 1872, sólo por la virtualidad 
de aquel primer movimiento, ha podido formarse este g-ran 
bloque de asociados con que nos encontramos hoy día y se ha 
llegado al período próspero actual. Podrá, indudablemente, 
deberse á todos y cada uno de los fundadores la base sobre que 
luego se ha edificado el núcleo, alrededor del cual nos hemos 
ido después agrupando y reuniendo; pero no puede tampoco 
desconocerse que sin una voluntad perseverantemente diri- 
gida al objetivo común, sin un sacrificio permanentemente 
aplicado al interés colectivo, sin una atención continuada y 
solícita, la obra que concibieron los fundadores de 1872, hace 
años que se hubiese deshecho y desmoronado, ó habría pere- 
cido por falta de continuadores, ó hubiera fracasado queda- 
mente, porque sin un alma, sin una energía, sin una fuerza 
que los sostenga y vivifique, ni los organismos ni las socieda- 
des pueden medrar y subsistir. 

Para la Sociedad Española de Historia Natural, el nervio, 
el soplo vivificante, la acción directriz, la energía propulsora, 
el piloto y sostén lo ha sido, desde poco después de su funda- 
ción, su Tesorero actual, nuestro ilustre consocio D. Ignacio 
Bolívar, á cuyas iniciativas, á cuya actividad, á cuya influen- 
cia, á cuyo entusiasmo, á cuyo sacrificio por el objetivo común 



DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA. 51 

se debeiij en g-ran parte, la concurrencia de socios, la reg-ula- 
ridad en las publicaciones, el engrandecimiento de la biblio- 
teca, la colaboración que solemos recibir del extranjero, el 
auxilio que nos presta el Estado, cuanto puede haber contri- 
buido á org"anizarnos en leg'ión robusta y á formar el envi- 
diable prestigio de que disfrutamos como institución cientí- 
fica, en nuestra patria y fuera de ella. 

Yo creo que la mayor parte de mis consocios, si no todos, 
saben y conocen lo que tras de su carg'o honorable de Tesorero 
representa y supone para la Sociedad el Sr. Bolívar; pero en 
ning^una ocasión, ni con ning-ún motivo se había consig-nado 
públicamente el reconocimiento de esta poderosa y feliz in- 
fluencia, y yo considero cumplir un deber de gratitud colecti- 
va dando expresión á un sentimiento g-eneral, tal vez no exte- 
riorizado hasta ahora por no herir la modestia de nuestro in- 
sig'ne consocio. Injusto sería asimismo no unir, en este home- 
naje, al nombre de nuestro Tesorero, el de otro ilustre colega, 
D. Salvador Calderón, que también ha dedicado á la Sociedad 
desvelos, entusiasmos y energías que pudieran haber pasado 
casi inadvertidos, por lo obscuro y poco apreciable de la labor 
á que se dedicaba, cooperando eficazmente á la confección de 
nuestras publicaciones, tarea de ningún lucimiento, de que 
nadie se da cuenta, pero que supone mucho tiempo invertido 
y especiales condiciones de idoneidad, en quien la ejecuta ó 
asume. 

El Sr. Calderón, además, es de entre nuestros consocios uno 
de los que con más fortuna y constancia han colaborado en 
las actas, en los Anales, en los Boletines ó en las Memorias 
que damos á luz anualmente. Rara es la sesión en que no tiene 
alguna noticia, algún dato, alguna observación de interés que 
comunicarnos. Las comunicaciones verbales y las noticias bi- 
bliográficas que este sabio consocio nos ha hecho conocer ó 
dirigido en el año actual, figuran modestamente incluidas en 
el acta de las respectivas sesiones, aunque algunas de ellas, 
por su importancia, extensión y juicios que las avaloran eran 
dignas de figurar como verdaderos trabajos originales. Actual- 
mente se halla en prensa, para ser repartida en el año 1907, 
una Memoria sobre la región volcánica de Olot, en la que el 
Sr. Calderón, juntamente con los Sres. Fernández Navarro y 
Cazurro, nos dará á conocer el resultado de sus estudios y sus 



52 RELACIOTSTES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

exploraciones sobre aquella interesante comarca. Esta Me- 
moria, por el número de láminas coloreadas que la enrique- 
cen, será tal vez la que hasta ahora se ha editado con más 
lujo y esplendidez por nuestra Sociedad. 

En el año que termina, han sido muchos, como sabéis, los 
socios que en las sesiones mensuales nos comunicaron noti- 
cias, observaciones ó trabajos de mayor ó menor empeño acer- 
ca de las diversas ramas de la Historia Natural ó de conoci- 
mientos que con ellas tienen relación. Citar aquí uno por uno 
los trabajos que se han leído ó publicado y las comunicacio- 
nes que nos han hecho, sería convertir esta Memoria en un 
índice g-eneral de los 10 Boletines que hemos repartido. Por 
otra parte, dedicar á cada trabajo ó á cada comunicación un 
juicio, siquiera fuese breve, ó una noticia con arreg-lo á su 
importancia, alarg-aría extraordinariamente la extensión de 
esta Memoria y exigürá de mi parte una suma de conocimien- 
tos y una rectitud de criterio, que estoy muy lejos de poseer. 
Me limitaré, por lo tanto, á consigniar que las sesiones men- 
suales se ven cada año que pasa más concurridas; que en ellas 
toman parte activa gran número de socios; que la juventud 
escolar — ¡esa juventud de la que han de salir los naturalistas 
de lo futuro y en la que la patria tiene derecho á cifrar tantas 
esperanzas!— las presta el calor de su concurso, y que entre 
los consocios que más han contribuido á hacerlas interesantes 
creo dignos de especial mención á los Sres. Lázaro é Ibiza, 
Rioja, De Buen, Ribera, Cabrera Latorre, Fernández Navarro, 
Zulueta y Bartolomé del Cerro, que nos dieron, bajo la forma 
de comunicaciones verbales, trabajos, observaciones, relatos ó 
noticias, que, como las bibliográficas del Sr. Calderón, ya ci- 
tadas, ó las de la misma índole, leídas por los Sres. Fernández 
Navarro y Ribera, figuran incluidas en el acta de la sesión en 
que fueron hechas ó presentadas. Con trabajos desligados del 
acta han contribuido á la formación de los Boletines: el señor 
Llord y Gamboa, con un relato muy ameno é instructivo sobre 
su visita á las regiones volcánicas del golfo de Ñapóles; el se- 
ñor Jiménez de Cisneros, con sus estudios de los terrenos del 
Sudeste de España; los Sres. Martínez de la Escalera y Reitter, 
con sus descripciones de coleópteros, y el primero, además, 
con su original monografía del género Asida; el Sr. Cabrera 
Latorre, con sus estudios de mamíferos; los Sres. Rivas Mateo 



DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA. 53 

y Lázaro, con las noticias de sus excursiones botánicas, y el 
último, además, con la descripción de plantas nuevas; el se- 
ñor Diez de Tortosa, con sus datos para la flora de la provincia 
de Granada; el Sr. Bolívar, con sus observaciones ortopteroló- 
gicasy otras relativas á este mismo orden de insectos; el señor 
Dusmet, con su contribución al conocimiento de los ápidos de 
España; el Sr. Klapalek, con sus mirmeleónidos y ascaláfidos 
de Siria; los Sres. Esteva y Arévalo, con sus curiosas obser- 
vaciones sobre anomalías notadas en alg-unas plantas; el se- 
ñor La Fuente, con sus datos para el conocimiento de la fau- 
na de Ciudad Real; el Sr. Calafat, con sus hallazg'os de espe- 
cies mineralóg-icas interesantes en Santander y Murcia; el se- 
ñor Arévalo, con sus investigaciones ópticas sobre espíenlas 
de varias esponjas; el Sr. Miquel, con sus restos fósiles de ver- 
tebrados; el Sr. Ferrer, con su nota acerca del iSet ranus papi- 
lionaceus; el Sr. Cadeval, con sus plantas nuevas para la ñora 
(le Cataluña; el Sr. Ferrando, con sus rocas hipog-énicas de Za- 
rag'oza; el Sr. Turró, con sus estudios sobre la digestión de al- 
gunos bacilos por el jugo tiroideo; el Sr. Cabrera Díaz, con sus 
observaciones sobre extinción de especies de la flora canaria; 
el Sr. Lozano, traduciendo las bases del acuerdo internacional 
para proteger las aves útiles á la ag-ricultura; el Sr. Barras, dan- 
do cuenta del hallazgo de una moleta prehistórica en Sevilla; 
el Sr. Rioja, con sus datos para el conocimiento de la fauna ma- 
rina española; el P. Filiberto Díaz, con su nota bibliog-ráfica 
acerca de la industria aurífera; el Sr. Fernández Navarro, ex- 
poniendo su plan de exploración g-eológica del Noroeste de Áfri- 
ca; el P. Navas, comunicándonos sus notas entomológicas y 
una reseña del Cong-reso de Geología últimamente celebrado 
en Méjico, y el Sr. Moles, publicando el análisis de algunas 
micas. En los Boletines han tenido también cabida: una noti- 
cia biográñca del insig-ne naturalista suizo Henri de Saussure, 
trazada por nuestro consocio de Londres, el Sr. Malcolm Burr; 
otra, dedicada por el Sr. De Buen al sabio botánico balear, 
Sr. Rodríguez Femenías; un trabajo postumo del ilustre geó- 
log-o Sr. Macpherson, sobre los gabarros del g-ranito, y varias 
interesantísimas comunicaciones del docto catedrático de la 
Universidad Central, Sr. Muñoz del Castillo, relativas á sus 
tareas de investigación en ag-uas y minerales radiactivos. 
Por lo que se refiere á las Memorias distribuidas en el curso 



54 RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

del año 1906, ya he dicho de pasada que han sobrepujado en 
número á las que, con sujeción estricta del reg-lamento, de- 
bieron publicarse. En efecto: del tomo i, dedicado exclusiva- 
mente á la fauna de la Guinea española, han visto la luz las 
Memorias 16-20, comprendiendo: la 16, los Estaftlinidos , por 
Fauvel; la 17, los Dermá'pteTos, por Malcolm Burr; la 18, los 
Decápodos, por Nobili; la 19, los Neurópteros, por Klapalek, y 
la 20, los Fasgonúridos, por Bolívar. Del tomo iii hemos repar- 
tido la Memoria 4.% que constituye un sobrio y profundo es- 
tudio g'eológ'ico y paleontológ-ico de la Plana de Vich, hecho 
por el Dr. D. Jaime Almera, al que acompaña una carta de la 
región, tirada á varias tintas, y que siendo propiedad de nues- 
tro consocio D. José María Bofill, á cujeas expensas se efectua- 
ron los trabajos para levantarla, cedió éste á la Sociedad por 
un precio aún muy inferior al de la simple tirada de los ejem- 
plares. El tomo IV, por último, se ha publicado totalmente, y 
encierra cuatro Memorias: la 1.% El fondo del mar entre la Pe- 
nínsula y Canarias, por D. Manuel Vig-il; la 2.', Las dunas de 
Guardamar, por D. Francisco Mira; la 3.^, Contribución al co- 
nocimiento de los hidro2oarios españoles, por D. Celso Arévalo, y 
la 4."* constituye una sencilla monog-rafía de los Qorytes y 8ti- 
zus de España, de que yo mismo soy autor. Es de notar que al- 
g-unas de estas Memorias, así como varios de los trabajos in- 
sertos en el Boletín, son debidos á personas extrañas á la So- 
ciedad, pero que buscan el apoyo y amparo de ésta para sus 
publicaciones. Nosotros debemos considerarnos muy honrados 
con que hombres de ilustración y competencia reconocidas 
acudan á nosotros en demanda de acog-ida y publicidad, apre- 
ciando el hecho como manifestación de que se estima nuestro 
valimiento y de que es conocida nuestra existencia. Otra de- 
mostración del reconocimiento de nuestra personalidad nos la 
han dado, durante el corriente año, los Poderes públicos, so- 
metiendo á nuestra consideración y estudio el cuestionario so- 
bre pesquerías canario-africanas, de que todos tenéis conoci- 
miento. 

Con lo que llevo expuesto, puede decirse que queda hecho 
el resumen de los trabajos que han ocupado nuestra actividad 
en 1906, y que debía pasar ahora á presentaros una breve re- 
seña de las variaciones que en el personal que constituye la 
Sociedad han ocurrido durante los últimos doce meses; pero 



DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA. 55 

antes me considero oblig'ado á dedicar alg-unas frases á las 
secciones de provincias. Faltaría k mi conciencia, y procede- 
ría sin lealtad, si á todas ellas las midiera por el mismo rasero 
y las incluyese en un elogio común. Creo sinceramente que, 
hoy por hoy— me refiero solo al año que corre — la que da más 
señales de vida es la Sección de Zarag-oza, en la que fig-ura 
un naturalista políg-rafo de grandes entusiasmos, de actividad 
poco común, y en el que hay que reconocer un buen deseo y 
una perseverancia dig-nos del mayor encomio. Este trabajador 
infatig-able, cuyo nombre habréis adivinado, es el R. P. Lon- 
g"inos Navas, que en todas las sesiones de la Sección de Zara- 
goza tiene alg'uua comunicación que hacer, alg'una observa- 
ción que señalar, ó alg-una noticia científica de que dar cuenta. 
Yo me complazco en tributarle desde aquí mi modesto aplau- 
so,, señalándole como un ejemplo dig-no de ser imitado. En la 
Sección de Zarag-oza han hecho también comunicaciones los 
Sres. Ferrando y Arévalo; en la de Barcelona los Sres. Casares, 
Llenas, De Buen y Turró; y en la de Sevilla los Sres. Medina, 
Barras, Paul y Crú. En resumen: que las secciones de pro- 
vincias han contribuido, cada una en la medida de sus fuer- 
zas, á mantener el buen nombre de la Sociedad. 

Y paso ahora á ocuparme rapidísimamente en señalar el mo- 
vimiento de alta y baja ocurrido en 1906. Veinticinco nuevos 
socios numerarios han venido á sumarse á nosotros durante 
€l año que termina, y 21 se han separado por diversas circuns- 
tancias en estos doce meses. Entre las bajas reg-istradas hay 
que señalar con pena las que se deben á defunción. Por este 
concepto han desaparecido de las listas de numerarios los se- 
ñores D. Manuel Diez de Solórzano, de Santander; D. Eduardo 
Malag-uilla, de Ciudad Real; D. Antonio Ruiz Llacer, de Caste- 
llón; D. Marcial Olavarría, de Madrid, y D. José Rives Maupoey, 
de Barcelona^ personas todas muy estimables, y cuya muerte 
ha sido para nosotros bien sentida. 

Además de los socios numerarios, de cuya entrada os he 
dado noticia, han sido nombrados socios corresponsales du- 
rante 1906, los Sres. J. Bourg-eois, A. Grouvelle, P. Lesnes, 
Dr. Cari, A. Schulthes Rechberg- y H. St. Washing-ton, per- 
sonas todas de acrisolada reputación en el mundo científico. 

Por último, consig-naré que la lista de socios protectores se 
ha aumentado con el nombre de un procer, el Excmo.Sr. Du- 



56 RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

que de Medinaceli, y la vacante de socio honorario que pro- 
dujo el fallecimiento del insig-ne Henri de Saussure fué cu- 
bierta por D. José María de Castellarnau, ilustradísimo ing-e- 
niero de montes que en diferentes ocasiones ha contribuido 
con sus trabajos al éxito de nuestros Anales y Boletines. 

Con esto lleg-o al fin de la presente Memoria, restándome 
sólo para terminarla dirig-iros á todos un saludo cordial, y ex- 
presar mi deseo de que el ejemplo de amor al estudio y al tra- 
bajo de que habéis dado muestra en 1906, sirva de estímulo y 
acicate á todos para proseg-uir con fe y sin desmayos por el 
camino emprendido, y aumentando el prestigio y la fama de 
la Real Sociedad española de Historia natural, demos á 
ésta días aún más prósperos y felices que los que corren, ha- 
ciendo de ella uno de los más eficaces y poderosos instru- 
mentos de la cultura patria. 

El Secretario, 

Ricardo García Mercet. 



DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA. 57 



Estado de la Biblioteca. 

El año que acaba de transcurrir, ha sido para nuestra Biblio- 
teca un año más de prog'reso. No solamente ha seg'uido reci- 
biendo cuantas publicaciones se nos enviaban anteriormente á 
cambio de las nuestras, y ha establecido nuevos cambios, sino 
que el número de libros y folletos adquiridos, bien por com- 
pra, bien por donación g-enerosa de sus autores, ha sido muy 
superior al de otros años. 

Este crecimiento implica, sin embarg'o, un g-rave inconve- 
niente que urg-e remediar, y hacia el cual llamo la atención 
de la Real Sociedad: la falta de local. 

Preciso es recordar que una biblioteca, aunque el orig-en de 
su nombre parezca indicar lo contrario, no es precisamente un 
almacén, un deptósito de libros, sino un sitio donde los libros 
pueden estar convenientemente ordenados y clasificados. Sin 
espacio donde colocar los objetos que se quieren ordenar, el 
orden no es posible. Sin este orden es ig-ualmente impractica- 
ble una catalogación de utilidad práctica. Sin catálog'o, en fin, 
una biblioteca es para una sociedad un estorbo que gasta sin 
producir. No se trata, pues, de una cosa conveniente, ni mu- 
cho menos de meternos en nuevos libros de caballerías, sino 
de una necesidad, á la cual está la Sociedad obligada á aten- 
der con urgencia. Véase de remediarla en el año que comienza, 
si no se quiere hacer imposible la tarea de los bibliotecarios y 
más imposible aún la consulta de los libros por los señores 
socios. 

Para que pueda tenerse idea de lo que representa el creci- 
miento de nuestra Biblioteca durante un año, á continuación 
doy la lista de las adquisiciones hechas por compra en el 
de 1906. En cuanto á las obtenidas por donativo, han sido enu- 
meradas cada mes en el Boletín bibliográfico correspondiente, 
por lo que sólo se da cuenta ahora de las que D. Benito Her- 
nando, el ilustrado catedrático de la Facultad de Medicina de 
esta Universidad, ha regalado á la Sociedad, en recuerdo de 
su malogrado hijo, al que pertenecieron, y que constituyen 
para nosotros un precioso donativo que á su utilidad lleva 



58 KELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

siempre unido el nombre de un consocio, al que tanto apre- 
ciábamos y que tan presto se dio á conocer con trabajos esti- 
mables que han visto la luz en nuestras Memorias. 



Libros regalados por D. Benito Hernando. 

Aterido y Ramos (D. Luis): Plantas crasas cultivadas en el 
Jardín Botánico de Madrid. (Bol. de la R. Soc. esp. de Hist. nat.) 
Madrid, 1906. 

BuRiLLO DE Santiago (D. Manuel): Elementos de Matemá- 
ticas. Tomo i. Córdoba, 1889. Tomo ii. Madrid, 1898. 

CuTANDA (D. Vicente) y Amo (D. Mariano del): Manual de 
Botánica descriptiva. Madrid, 1848. 

De Garagarza y Dujiols (D. Fausto): Técnica física apli- 
cada á la Farmacia. Madrid, 1903. 

Deguin (M. M.): Curso elemental de Física. Tomos i-iii. 
(Trad.) Madrid, 1845. 

Del Amo y Mora (D. Mariano): Flora criptog-ámica de la 
Península ibérica. Granada, 1870. 

— Flora fanerog-ámica de la Península ibérica. Tomos i-vi. 
Granada, 1871. 

De la Puerta (D. Gabriel): Análisis del pimiento molido 
de Murcia. (Rev. de la R. Acad. de Cieñe, exact., fís. y nat.) 
Madrid, 1904. 

— Aparato para recog-er y determinar el número de las bac- 
terias del aire. (Rev. de la R. Acad. de Cieñe, exact., fís. y nat.) 
Madrid, 1904. 

— Extracto de Química orgánica. Madrid, 1871. 

— Las ag"uas minerales de Vacia-Madrid y la sal de Vacia- 
Madrid. (Rev. de la R. Acad. de Cieñe, exact., fís. y nat.) Ma- 
drid, 1904. 

— Tratado práctico de determinación de plantas. Ma- 
drid, 1876. 

De Peralta y Lerín (D. Antonio): Análisis rápido de las 
ag-uas potables. Madrid, 1905. 

DoRRONSORO (D. Bernabé): Curso de Física práctica. Ma- 
drid, 1896. 

García de la Cruz (D. Victorino): Discurso leído en la 
Universidad Central. Madrid, 1900. 



DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA. 59 

García de la Cruz (D. Victorino): Leyes mecánicas de los 
líquidos turbios y de los gases nebulosos. Madrid, 1895. 

GoNCALVEz Guimaraes (D. A. J.): Elementos de Geolog*ía. 
Coimbra, 1897. 

Hidalgo (D. J. G.): Distinción de dos nuevas especies de 
moluscos g^astrópodos. (Rev. de la R. Acad. de Cieñe, exact., 
fís. y nat.) Madrid, 1904. 

— Noticia sobre las faunas malacológ-icas del Archipiélag-o 
de Joló é Islas Marianas. (Rev. de la R. Acad. de Cieñe, exact., 
fís. y nat.) Madrid, 1905. 

LioN (M. G.): Traite élémentaire de Cristallog-raphie géo- 
métrique. París, 1891. 

Musen geológico da Üniversidade de Coimera: CoUeccáo syste- 
mática para o estudo das 32 classes de symetria das formas 
crystallog-ráphicas. Coimbra, 1899. 

Piñerúa (D. E.): Processo di separazione del nichel dal co- 
balto, del nichel dal ferro- e del cobalto dall alluminio. (Gaz. 
chim. ital.) Palermo, 1897. 

Plinio: Historifje mundi, libri xxxvii. Basileae, mdliiii. 

Rubio (D. D. F.): Elementos de Historia natural. Madrid, 1897. 

SÁNCHEZ (D. D.): Los mamíferos de Filipinas. (An. de la 
Soc. esp. de Hist. nat.) Madrid, 1898. 

— Un sistema de finísimos conductos intraprotoplásmícos. 
(Trab. del labor, de invest. biol. de la Univers. de Mad.) Ma- 
drid, 1904. 

Texidor (D. Juan): Apuntes de zoolog-ía. Barcelona, 1883. 

— Tratado de materia farmacéutica mineral. Barcelona, 1875. 
ViLANovA (D. Juan): Ensayo de Diccionario g*eog"ráfico-geo- 

lógico. Madrid, 1884. 

Obras adquiridas por compra. 

Aubin: Le Maroc d'aujour d'hui. 
Gentil: Explorations au Maroc. París, 1906. 
Geologisches CentraWlatt. Tomos vii y viii. 
Guia oficial de Espafia, 1906. 
Gula comercial de Madrid, 1906. 
Flotte de Roquevaire (R. de}: Carte du Maroc. 
Hemprich (F. G.) y Ehrenberg (C. G.): Symbolíe Physicse. 
Mammalia, 1828. 



«o RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Junk: Eiitomolog-en Adressbuch. Berlín, 1905. 

KoHL (F. F.): Zur Kenntniss der Hymenopteren-Gattung 
Philaiitus. 

Kertez: Katalog- de Pal. Dipteren. Tomos i, ii y iv. 

Loche: Descriptions de nouvelles espéces de Chat, de Ge- 
nette et de Zorilla. 

LoÉw: Die Europaische Raubfloyen. 

— Europaische Dipteren. 

Luddecke: Mapa de África en seis hojas. 

MoNTESsus DE Ballüre (F. de): Les Tremblementsde Terre. 
Paris, 1906. 

MüRAwiTZ (F.): Hymenoptera aculeata nova. 

Radoszkowski (O.): Faune hyménoptérolog-ique transcas- 
pienne. St. Petersbourg-, 1886. 

Sapper (K.): In den Vulcang-ebieten Mittellamerikas und 
Westiudiens. Stuttg-art, 1905. 

ScHULZ (W. A.): Hymenopteren-Studien. Leipzig-, 1905. 

Seitz: Macrolepidoptéres. Fase, i y ii. Stuttg-art, 1905. 

Sherborn: Index Animalium. 

Waterhoüse: Index Zoolog'icus. 

Zoological Record. Tomos xxxviii-xli (1902-1905). 

Zoological Society of Loiulon. Proceeding-s. Año 1906. 

Madrid, 1.° de Diciembre de 1906. 

El Bibliotecario, 

Ángel Cabrera Latorre. 



BOLKTIN 



REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL 



Sesión del 9 de Enero de 1907. 

PRESIDENCIA DE D. LUIS SIMARRO. 

Al abrirse la sesión ocupa la presidencia D. Florentino Az- 
peitia. 

— El Secretario leyó el acta de la anterior, que fué aprobada. 

Acto seguido el Sr. Azpeitia manifestó que no encontrándo- 
se actualmente en esta capital el Sr, D. José Casares Gil, ele- 
g-ido Presidente para el año 1907, correspondía presidir la se- 
sión á D. Luis Simarro, invitando á éste para que ocupase la 
Presidencia. Al dejar el sitio, el Sr. Azpeitia pronunció pala- 
bras de cortesía y agradecimiento para la Sociedad. 

Ocupada la presidencia por el Sr. D. Luis Simarro, dijo que 
le había sorprendido su desig-nación para la vicepresidencia 
en 1907, y que consideraba la honra que con ello le dispensaba 
la Sociedad, muy superior á sus merecimientos, y terminó 
ofreciéndose á todos los socios y prometiendo su concurso á 
las tareas de la Sociedad. Propuso un voto de g-racias para la 
Junta saliente, que fué aprobado por unanimidad. 

Admisiones y presentaciones. — Fueron admitidos como socios 
numerarios, D. Aquilino Macho Tomé, doctor en Farmacia, re- 
sidente en Saldaña (Burg-os), presentado por el Sr. Arag-ón; don 
Felipe Caramanzana y Baquedano, oficial mayor del Ayunta- 
miento de Madrid, presentado por el Sr. Madrid Moreno; el 
Sr. Rector del Colegio del Apóstol Santiago, de La Guardia, 
presentado por D. Ignacio Bolívar y D. Francisco Ferrer Her- 
nández, y el Laboratorio biológico marino de Baleares, que lo 
fué por D. Odón de Buen. 

Se hizo una nueva presentación de socio numerario. 



62 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Aprobación de cuentas.— Los Sres. Vázquez, Pérez Zúñig-a y 
Aranda, desig-nados en la sesión de Diciembre para examinar 
las cuentas de Tesorería correspondiente al año 1906, presenta- 
ron el informe que sig-ue, que fué leído por D. Aurelio Vázquez: 

«Reunidos los que suscriben, comisionados por la Real So- 
ciedad ESPAÑOLA DE HiSTORiA NATURAL para examinar las cuen- 
tas de la misma correspondientes al año que terminó en 1." del 
actual, han procedido al examen y comprobación de las mis- 
mas, teniendo la satisfacción de manifestar á la Sociedad que 
se hallan perfectamente conformes con sus justificantes, resul- 
tando que existe á favor de la Sociedad un saldo de 652,81 pe- 
setas, y créditos por valor de 2.617,41 pesetas. Existen también 
315,77 pesetas, como sobrante de la subvención del Ministerio 
de Estado para la publicación de las memorias relativas á los 
trabajos de la comisión del g-olfo de Guinea. 

Como se ve por estas cifras, el estado financiero de la Socie- 
dad es altamente satisfactorio y revela el asiduo trabajo y el 
celo del Sr. Tesorero. Por esta razón, la Comisión solicita un 
voto de gracias para dicho señor. 

Madrid, 24 de Diciembre de 1906. — Aurelio Vázquez Figue- 
ROA. — Enrique Pérez Zúñiga. — Francisco Aranda Millán.» 

El Sr. Tesorero sig-nificó que el voto de g-racias que para él 
propone la Comisión examinadora de las cuentas de 1906, debía 
hacerse extensivo á los Tesoreros de provincias y á cuantas 
personas han coadyuvado á la buena marcha de la Sociedad, 
á las que más que á él se debía el estado satisfactorio de la Te- 
sorería; acordándose así. 

Puhlicaciones recibidas.— El Secretario dio cuenta de que en- 
tre las revistas y obras que se han recibido desde la sesión de 
Diciembre, fig-uran la Flora descriptiva é ilustrada de Galicia 
(tomo II. Faneróg-amas), por el R. P. Baltasar Merino; las Claves 
analíticas de Historia Natural, por D. Alejandro Colomina, y 
los Botaniska Studir, de F. Kjellman, enviadas como reg-alo 
para la biblioteca de la Sociedad, por sus respectivos autores. 

Notas y comunicaciones. — El Sr. Bolívar presentó un trabajo 
de D. Fermín Bescansa sobre Algas conjugadas, que pasó á la 
Comisión de publicación. 

— El Sr. Fernández Navarro leyó varios fragmentos de un 



DE HISTORIA NATURAL. 63 

trabajo sobre su excursión geológica á las Islas Canarias, en 
los meses de Junio y Julio de 1906. 

—El Sr. Bolívar anunció que la Comisión de publicación pre- 
sentará á la Sociedad, en una de las próximas sesiones, un pro- 
yecto modificando el actual sistema de editar las Memorias. 
Propondrá la referida Comisión que en lo sucesivo cada una 
de las Memorias que se publiquen, constituya un cuaderno in- 
dependiente, con su paginación especial y su numeración, es- 
pecial también, para las dimensiones que contenga, abando- 
nándose el sistema que actualmente seguimos de formar con 
varias Memorias tomos anuales. La modificación que ¡propone 
la Comisión de publicación, ofrecerá ventajas para los autores 
de Memorias, y también para la Sociedad, que encontrará una 
considerable economía en la tirada de los ejemplares que se 
entregan á aquéllos, pues constituyendo cada Memoria un fo- 
lleto desligado de toda relación de dependencia, dichos ejem- 
plares se obtendrán mediante la simple continuación de la ti- 
rada general, sin necesidad de levantar las formas, poner do- 
bles paginaciones, imprimir cubiertas especiales y otra serie 
de manipulaciones y trabajos que exige el sistema actual. Dijo 
el Sr. Bolívar, en nombre de la referida Comisión, que este pro- 
yecto lo ponía en conocimiento de los socios para que estos 
fueran meditando acerca de las ventajas que ofrece ó inconve- 
nientes que pudiera presentar, y hayan formado juicio el día 
que se les someta á resolución. 

— El mismo Sr. Bolívar participó á la Sociedad, que los Pro- 
fesores del Museo de Historia Natural de París, con el apoyo 
del Gobierno francés, se proponían rendir un justo tributo ala 
memoria del gran naturalista Lamarck, erigiéndole una esta- 
tua en el Jardín de Plantas, y que se proponían solicitar para 
conseguirlo el concurso de los naturalistas y filósofos del mun- 
do entero, á cuyo fin habían redactado una circular, que presen- 
tó á la Sociedad, acordándose cooperar al éxito de estos pro- 
pósitos, comenzando por publicar en el Boletín la noticia, así 
como la circular para que llegue á conocimiento de los socios, 
y también, más adelante, las noticias relativas á la suscripción 
cuando ésta se abra, á fin de que puedan contribuir los socios 
que lo deseen á esta obra de reparación hacia un hombre tan 
eminente, cuyas doctrinas han influido tanto en la concepción 
moderna del origen y del encadenamiento de los seres vivos, y 



64 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

á quien además se deben obras tan importantes como las que 
se citan en la circular y que á todos los naturalistas españoles 
son familiares. 
La referida circular dice así: 

Muséiim National d'Histoire ISaHrelle. 

M. L'homme qui a été le véritable créateur de la doctrine 
transformiste, qui, le premier, a posé sur le terrain physiolo- 
g"ique le probléme de l'orig-ine des formes org-aniques, c'est 
l'illustre naturaliste & philosophe Lamarck, membre de 
l'Académie des Sciences & professeur au Muséum d'Histoire 
Naturelle. 

Tandis que Darwin cherchait á expliquer pourquoi la cliaine 
des étres était discontinué & brisée en espéces, Lamarck mon- 
trait comment il était possible d'expliquer les procedes par 
lesquels les formes organiques s'étaient constituées & conti- 
nuaient á se transformer. 

Darwin repose á Westminster. Lamarck n'a pas encoré de 
statue. 

Les Professeurs du Muséum, estimant que le moment est 
venu de réparer cet injuste oubli, se proposent d'élever dans 
le Jardín des Plantes, oú toute sa vie scientifique s'est passée 
& oú il a elaboré ses immortels travaux, un monument á la 
g-loire de l'auteur de la Philosophie zoologiqtie, dii Systéme des 
Animaiix sans vertebres, de la Flore francaise, des Fossiles des 
environs de Varis, du Systeme des connaissances positives, de 
VBydréologie & de tant d'autres ouvrag-es. Avec l'approbation 
de M. le Ministre de riustruction publique; ils prennent Tini- 
tiative d'une souscríption universelle &• viennent vous prier de 
leur donner votre concours pour lionorer celui que, dans tous 
les pays, l'on considere comme le pére de la conception mo- 
derne de l'évolution du monde. 

Les Professeurs du Muséum national d'Histoire naturelle: 

Ed. Perrier, directeur; L. Vaillant, assesseur; A. Mangin, 
secrétaire; Arnaud; H. Becquerel; Boule; Bouvier; Bureau, 
professeur honoraire; Chauveau; Constantin; Gaudry, profes- 
seur lionoraire; Gréhant; Hamy; Joubin; Lacroix; Lecomte; 
Maquenne; S. Meunier; Van Tieghem; Trouessart. 

Se acordó acusar recibo y ofrecer el concurso déla Sociedad^ 



DE HISTORIA NATURAL. 65 

en la forma que quiera utilizársele, para la propag-anda del 
proyecto. 

Por fin, el Sr. Bolívar puso en conocimiento de la Sociedad 
que ésta se había asociado al acto de conmemorar la funda- 
ción de la primera cátedra de Zoología en la Universidad de 
Ñapóles, con motivo del Centenario de la misma, enviando su 
adhesión y felicitando al profesor, Sr. Fr. Sav. Monticelli, ac- 
tual catedrático de la referida Universidad y enseñanza, por 
lo que tanto el Rector de aquel Centro, profesor C. Fadda, como 
el referido profesor, daban las g-racias á la Sociedad. 

— El Sr. Martínez Gámez presentó alg-unos fósiles recog-idos 
en Jimena, provincia de Jaén, haciendo entreg-a de ellos al 
Sr. Azpeitia para su estudio. 



Notas y comunicaciones. 



Algunas «Conjugadas» de la provincia de Orense 

POR 

FERMÍN BESCANSA 

Muy rica en especies de Algas de agua dulce es la Flora de 
Galicia, debido sin duda á lo húmedo del país y á su superfi- 
cie tan montañosa, que hace se conserven, casi todo el año, 
gran número de arroyos, pantanos y charcos, donde encuen- 
tran buen campo para desarrollarse las muchas formas que 
presentan. Pero uno de los grupos que tiene más representan- 
tes, y en el que se pueden hacer investigaciones fructíferas, es 
el de las Conjugadas, de las que doy á continuación una lista 
de especies, determinadas por mí en el transcurso de un año, 
recolectadas, en su mayor parte, en los alrededores de la ca- 
pital, y otras en diversas excursiones hechas á varios puntos 
de la provincia. 

Por si los datos que doy pueden servir algún día para aumen- 
tar la Flora del país, indico los medios empleados en la deter- 
minación de las especies. Y son: 

Un micrómetro ocular de Leitz, comprobado con micróme- 
tros objetivos de Zeiss y Nachet. Todas las medidas de la pre- 

T. VII.— Enero, 1907. 5 



(36 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

senté lista están en mieras ([x) y las obras consultadas son: 
Amo, Flora Criptog árnica; Lázaro, Compendio de ¡a Flora espa- 
ñola; Petit, Spirogyra de París; Wildeman, Flore des Algíiís de 
Belgique; Cooke, British Desmids; Diipray, Genres Zygnema et 
Zygogonium; Tempere, Desmidiées de France; Comeré, Conju- 
gtiées de Toiilouse. 

Conjugadas. 

Desmidiáceas. 

Penium digitus Ehr. 85 x 340 ¡j.. 

Altos de Piñor, carretera de Trives. 
P. naricilla Breb. 14 x 53 ¡jl. 

Alrededores de la capital. 
P. margaritaceum Breb. 25 x 126 p.. 

Río de Barra Miño. 
P. Nageln. 56 x 189 [x. 

Vía férrea en los Peares, carretera de Trives, kilómetro 161. 
Closlerium Jeniieri Ralfs. 19 x 130 ¡j.. 

Carretera de Piñor. Silla del Obispo (carretera de Trivesj. 
C. intermedium Ralfs. 20 x 290 p.. 

Valle de Taboadela. 
C. rostratimi Ehrb. 28 x 350 y- Zig'ospora de 70 x 52 p.. 

Carretera de Reza, kilómetros 2.° y 6.° 
C. Ehrenhergü Meneg-. 75 x 525 ¡x. 

Común en los alrededores de la capital. 

C. gracile Breb. 5,5 X 100 p.. 

Carretera de Trives, kilómetros 156 y 161. 
DocidiuTn nodulosum Breb. 37 x 380 ¡x. 
Carretera Santiag-o, á 2 kilómetros. 

D. coronatuM Breb. 

En Lamas (La Limia). 
Cosmarmm BreUssonii Meneg-. 71 X 99 ¡j.. 

Altos de Piñor. 
C. Ralfsii Breb. 61 x 70 -jl. 

Silla del Obispo. 
Xanthidium anülopaemn Breb. 62 x 62 [x. 

Carretera de Trives, kilómetro 156. 
Staurastritm MrsuUim Breb. 42 x 42 [x. 

Carretera de Trives, kilómetro 156, y Silla del Obispo. 



DE HISTORIA NATURAL. 67 

Euastrum pectinatuon Breb. 48 x 72 [x. 

Alto de Piñor. 
E. oUongum Grev. 90 x 166 [x. 

Taboadela y kilómetro 160 de la carretera de Trives. 
E. ansatiim Ralfs, 47 x 90 \x. 

Valle de Taboadela y Silla del Obispo. 
Micrasterias denticulata Breb. 210 x 245 \x. 

Altos de Piñor, carretera de Reza, 6." kilómetro, y vSilla del 
Obispo. 
M. rotaía Grev. 255 x 285 ¡jl. 

Carretera Reza, 6.° kilómetro. 
S])haeTozosma secedens De Bary. Ancho 10 ¡j.. 
Desmidiiim Sioarkii Ralfs. 

Común en los alrededores de la capital. 
Gfymnozyga BreUssonü Kütz. 

En Lamas (La Limia). 
Hyalotheca dissüiens Ralfs. Diámetro, 19 jx. 

Alrededores de Orense y Puente Poldras (Ginzo). 
E. mucosa Ralfs. Diámetro, 19 \k. 

Carretera de Trives, kilómetro 156. 

Zygnemáeeas. 

Zygnema Uios'permum De Bary. Células, 20 ¡x; zig-osporas de 

25 á 28 p.. 
Spirogyra ¡ongata Ktz. Células, 38 [jl; zig-osporas, 38 x 60 ¡j.. 

Carretera de Reza. 
S. miraUlis Ktz. Células, 15 x 255 [jl; zig-osporas, 35 x 75 |ji. 

Carretera de Reza. 
S. varians Ktz. Células, 30 ¡x ó 25 [x; zig-osporas, 22 x 35 ¡x. 

Alrededores de Orense, vía férrea en Barrio y Barra de Miño. 
S. calospora Cleve. Células de 33 [x; zig-osporas escrobiculádas 
de 43 X 72 jx. 

Carretera de Piñor y vía férrea en Barrio, 
S. lemissima Ktz. Células de 12 pi; zig-osporas de 23 x 47 a. 

Valle de la Rabeda. 
S. jugalis Ktz. Células de 90 ¡x; zig-osporas de 75 X 120 á 135 [x. 

Carretera de Reza, kilómetros 5 y 6. 
S. Weheri Kütz. Células de 20 [x; zigosporas, 33 X 66 •/.. 

Barra de Miño. 



68 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Siñrogyra Gremlleana Ktz. Células de 34 [x. 

Carretera de Piñor. 
Zygogoninm pectinatum Ag\ Células de 28 ^, vaina g-elatinosa; 
zig-osporas, 38 y- 

Puente Poldras (Ginzo). 

Mesocarpáeeas. 

Mesocarpus pleurocarpits D. By. Células de 27 ¡j.. 

Común en los alrededores de la capital. 
M. parvulus Hass. Células de 8 [t.; zig-osporos de 19 ¡x. 

Carretera de Trives, kilómetro 156. 

Existen muchas más especies que las citadas y que hasta 
ahora no he Ueg-ado á determinar, pertenecientes principal- 
mente á los g-éneros Cosmarmm, Closierium, Staurasirum, 
Enastrum, Tetmemorus y Spirogyra (de este último por no ha- 
berlas encontrado en conjugación) y un Zygnema, abundante 
en los alrededores de la capital y otros puntos de la provincia, 
que supong-o sea el Z. cniciaium Ag-., aunque los caracteres de 
sus zig-osporas no coinciden con los que dan las obras. 



Boletín bibliográfico. 

Enero. 

Académie des Sciences. París. (ComptesrendusJ. Tome cxliii, 1906, n° 23. — 
YvES Délage: Sur les adjuvants spécifiq. de la parthénogen. expéri- 
ment. — Chaktard: Sur les rochers volcan, de la presqu'ile du Cap 
Vert. — Zambonini: Sur la présence de la galéne parmi les minéraux du 
Vésuve.— TioHOMiRow: Sur les inclusions intracellul. de la feuille du 
Rhamnus cathartica L. — Beaüverie: Evolution des globoídes des 
¿raines pendant la germinat. — Houard: Sur les modific. histolog. ap- 
portées aux fleurs des Teucrium Chamcedrys et montanum par des lar- 
ves de Copium. — Gravíer: Sur les formations coraliennes de l'ile San- 
Thomé. — Letulle et Pompilian: Chambre respirat. calorimétr. — Min- 
kiewicz: Le role des phénomén. chromotrop. dans l'étude des pro- 
blémes biolog. et psycho-pbysiologiques.^^N" 24. — Bonnier: Sur la di- 
vis, du travail cbez les abeilles. — Becquerel (J.): Sur les plíénom. 
de polarisat. rotatoire magnétique daus les cristaux. — Bertrand et 
RivKiND" Sur la répartition de la vicianine et de sa diastase dans les 



DE HISTORIA NATURAL. 69 

graines de Légumineuses. — André: Sur la composit. des sucs végét. 
extraits des racines. — Becquerel (P.): Sur la respirat. des graines á 
l'état de vie latente.— Nert: Le pollen, orig. et transformat. — Hérü- 
bel: Sur une tumeur chez un Invertébré (Sipunculus nudus). — GnA'r- 
ton: Les Blastodinides, ordre nouv. de Dinoflagell. parasit.— Négrís: 
Sur les conglomér. de la Messénie et ceux du synclinal Glokova-Va- 
rassova en Gréce.=Nos 25 et 26. — Depéret: L'évolut. des Mammif. 
tertiaires.—SALET: Sur la nature de l'atmosphére de Mercure et de Ve- 
nus. — Becquerel (J.): Sur les modificat. dissymétriques de quelques 
bandas d'absorpt. d'un cristal sous l'action d'un champ magnétique. — 
HiRTz: Eeproduct. expérim. de plissements lithosphériques. — Walle- 
RANTiSur l'orig.des enroulem.hélicoid.dans les corps cristalliés.~GAU- 
bert: Sur les fig. de corrosión. — Glasser: Sur une espéce miner. nouv., 
la néponite, silicate hydraté de nickel et de magnésie.— PiNOx: Reprod. 
expérim. du mycétome á grains noirs. — Becqxierei, (?.): Sur la nature 
de la vie latente des graines. — Dumont: Les radiat. lumin. etla riches- 
se azotée du ble.— Galimard et Lacomme: Sur la genése de matiéres 
protéiques par un microbe pathogéne. — Tkouessart: Sur lane espéce 
nouv. du gecre Icticyon (Speothos). — Pittard: Influence du milieu 
géograph. sur la taille humaine— Letullb et Pompilian: -Recherches sur 
la nutrit. — Péniéres: Action physiol. de la resine d'Euphorbe. — Rl- 
che: Sur la constituí, géolog. de la región de Chézery (Ain).=N° 27. — 
Deslandres: Appar. enregistr. de l'atmosph. solaire. — Bigourdan: Sur 
les observat. de nébuleuses faites á l'Observat. de Paris. — TRiLLAT:Sur 
la maladie de Famertume des vins.— Heckel: Sur les mutations gem- 
maires cult. dans les Solanum tubérif. — Grifpon: Quelques essais 
sur le greftage des Solanées — Blaringhem: Product. d'une variété 
nouv. de Mais, le Zea mays var. pseudo-androgina. — Rousseaux et 
Brioux: Recherches sur la cult. de 1' Asperge dans l'Auxerrois. — 
Brüntz: Sur l'exist. de format. lymphoides globuligénes chez les Gain- 
marides. — Rothschild et Nedville: Sur une Antílope nouv^. du centre 
afric. — Wiktrebert: Influeuce du radium sur le dével. et la méta- 
morph. des Baíraciens. — Vaschide: Sommeil diurne et nocturne. — Ber- 
trand: Sur les charriages du versant N. des Pyrénées. — Meunier; Sur 
d'anciennes expér. relativ. á l'imitat. artific. des chaines de mon- 
tagnes. 

Académie Iníernationale de Géographie Botanique. Paris. (Bulletin). 1906, 
n° 206. — Pau: Synops. formar, nov. hispanic— Thériot: Mousses de 
Colombio. — Marcailhoü d'Atméric: Catal. des plant. indigénes du 
bassin de la Haute-Ariége(suite). 

American Naturalist (The). Boston. Vol. xl, 1906, n° á79.=PEARL: Va- 
riat. in the Number of Seeds of the Lotus. — Osborn: The Causes of 
Extinction of Mammal. — Cdshman and Henderson: On the Finer 



70 boletín de la real sociedad espaí^ola 

Structiire of ArceUa.^=N° 480.— Osborn: The Causes of Extinct. of 
Mammal. (Concluded) — Cockerell: The Alpine Flora of Colorado. — 
Headlee: Blood Gills of Simulium pictipes. 

Baleares (Las). Palma de Mallorca. 1906, n.'^' 72. 

Caiiadian Entomologist (The]. London. Ontario. 1906, n° 12.— Fletcher and 
Gibson: Lifehist. of the Spined Eustic (Barathra curialisj.—'Wli.i.is- 
ton: Classifio. of the Culicidse. — Tatlor: Some new Geometridfe from 
British Columbia, — Van Duzee: Notes on Hemipt. taken near Lake 
Temagami. — Fletcher: The Pupation of Euvanessa antiopa. — Rilet: 
A case of Peeudoparasit. by Dipter. larvse. — Pearsall: Geometrid 
notes. 

Entomologische Litteraturhlatter . Berlín. 1906, n° 12. 

Entomologist' s Record (The). 1906, n° 12.— Kaynor: Butterflies at Hazeleigh. 
Bacot: Struct. details of the pupa of Heliothis j)eUigera.—RKw: En- 
tomol. Not. on the past Season. — Pcwell: Melanargia lachesis.— Izo- 
tes on the Ovum and young Larva. — Bacot: A Critic. Point in the 
Struct. of the Larva of Daphnis nerü.— Adkin: Tortrix pronu- 
bana, Hb., an establish. Brit. spec. — Graves: Lepidotp. Notes from 
the Levant.— Eait Smith: Butterflies of Abeitillery. — Turner: Notes 
on Coleophora fuscedinella, — McDunnoügh: Notes towards a Life-hist. 
of Polyommatus donzelii. — Donisthorpe: Myrmecophil. not. for 1906. — 
Sharp: Some remarks on the physiol. criterion of spec— Black: Co- 
leóptera in Inveruesshire. — Bagnall: Addit. to the Coleopt. of the 
Northumberland and Durham District.— Burr: Synops. of the Orthopt. 
of West. Europe. 

Feuille des Jeunes Naturalistes (La). Paris. 1907, n° 436. — Félix: La 
doctr. de Jordán. — Gourt et Güignon: Les Insectes paras, des Cruci- 
féres (suite). — De Gaulle: Catal. des Hyménopt. de France (suite). 

Ingeniería. Madrid. 1906, n.° 61. — Hauser: El grisú en las minas.=N.° 62. 

Johns Ropkins Hospital. Baltimore. (Bulletin). 1906, n° 189. 

Lahoraiorio municipal de Higiene. Madrid (Boletín), 1906.=N.t>s 3-5* 

Museum of Comparative Zo'ólogy. Cambridge (Bulletin), 1906. Geological 
Series, vol. vni^ n" 4.— Rogers: The Origin and Struct. of the Roxbu- 
ry Conglomer. 

Naturae Novitates. Berlin. 1906, No» 18-20. 

Novitates Zoologicae. Tring. 1906. Yol. xiii, n° 4. — Rotschild: A new spec. 
of Giant Tortoise. — Hartert; Additional Notes on Birds f rom N. W. 
Austral. — Notes on Birds from the Philipp. Islands. — Reichenow: Er- 
klarung. 

Nuova Notarisia (La). — Modeiia. 1907. Gennaic— Mazza: Saggio di Al- 
golog. Ocean. (contin.) -Borzi: Conspectus gener. Stigonematacea- 
rum. — Arthuk: Orig. of a fossil lake in New Jersey. 

Physikalisch-niedicinischen Qesellschaft. Würzburg. Verhandbmgen. 1906, 



DE HISTORIA NATURAL. 71 

u" 9. — Stohr: Gedachtnisrede auf Albert von Koelliker. = N° 10. — 
Kraüs: Die Sesleria-Halde.=N° 11, — Tredtlein: Üb. chronische Oxal- 
saurevergiftung an Hühnern uud deren BeziehaDg z. Atiologie der 
Beriberi.=N° 12. — Ooxtzen: Die Anatomie einig. Gramineenwurzeln. 

Iteal Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales. Madrid. (Revista). 
1906. T. V, n.os 1-3. 

Real Sociedad geográfica. Madrid. (Boletín). 1906. Tercer trimestre. 

— Revista de Geografía Colonial y Mercantil. 1906. T. ni, n.os 15 y 16. 
Revista científica profesional. Barcelona. 1906, n.° 97. 

Revtie Suisse de Zoologie. Genéve. 1906. T. 14, fase. 3.— Stingelin; Neue 
Beitr. z. Kenntnis der Oladocerenfauna der Schweiz.— Piguet: Oligo- 
chét. de la Suisse franp. — Martin: Revis. der obereocseuen und unte- 
rolingoctenen Creodonten Europas. — Carl: Beitr. z. Hohlenfauna der 
insubrisch. Region.^ — Calvet: Bryozoaires d'Amboine. 

Royal Micoscropical Society. London. (Journal). 1906, n° 175. — Mürrat: 
Some Rotifera of the Sikkim Himalaya. — Conrady: Note on an Early 
Criticism of tbe Abbe Theory. — Stores: Í\ ot. on tLie Markings 01 the 
Wing-scales of a cert. Butterfly. 

Royal Physical Society. Edimburgo. (Proceedings). 1906. Vol. xvi, n° 7. — 
Scott: a Oatal, of Land, Fresh-Water, and Marine Crustácea found 
in the Basin of the River Forth and its Estuary. 

Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales. Zaragoza. (Boletín). 1906. 
T. V, n." 9. — Navas: Noved. Zoológ. de Aragón. 

Sacíete belge d'Astronomie. Brnxelles. (Bulletin.) 1906. Novembre, n° 11. — 
Atlas photogr. de la Lune, planche xlvi. 

— Annuaire pour 1907. 

Société botanique de France. París. (Bulletin.) 1906. T. 53", fase. 7.— Les- 
dain: Not. lichénolog. — Reynier: Quelques rectific. botan. — Boissieü: 
Le Linaria pallida subspont. en Suisse.— Güffoy. Une nouv. station 
de Salvia verticillaía, — Billiard: Acclim. de quelques plantes peu 
communes dans des localit. nouv. aux envir. de Paris.— Lignier: Sur 
une algue oxfordienne (Glceocystis oxfordiensis n. sp.)— Gandoger: Le 
Luzída Noves Camhriai. — Léveillé: Le Juncus anceps et son hybri- 
de. — Dismier; Le Bruchia vogesiaca Schw. dans la Haute Saone, et 
Muscin. Nouv. ou rar. pour ce département. 

Société entomologiqíie de Belgique. Bruxelles. (Annáles). 19C6. T. 60% 
fase. XI. — Jacobson: Donacia Clavareauí sp. n. — Lea: Not. on the gen. 
ie^íops with descript. of new spec. — Desbrochers des Loges: Étud. 
sur les Curcul. exotiques et descriptions d'espéc. inéd. Fase. xii. — 
Germain et Kerremans: Buprest. du Musée de Santiago (Chili). — Mo- 
ser: Beitr. z. Kenntnis der Oetoniden. — Distant: Oriental Heteropt. — 
WiLLEM: Une observat. sur le Macroglosse. 

Société géoiogique de France. Paris. (Comptes rendusj. 1904. 



72 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Wiener Entomologische Zeitung. Viena. 1907, i Heft. — Becker: Desmome- 
topa. — Strohmeyer: Ein neuer Thamuurgus aus Griechenland. — Mül- 
ler: Coleopter. Notiz.— Fleischer: Coleopter. Notiz. — Weise: Kleine 
Mitteilung. üb. synonym. Bemerkungen. — Fleischer: Eine neue Var. 
des Colon Perrini Reitt. — Schüster: Tieferliegend. Terrain an der 
Meeresküste von Kafern gemieden. — Flach: Beitr. zur Kaferfauna 
der iberisch. Halbiusel. — Bergroth: Notiz zu Liocles und Colon. — 
Fleischer: Liodes algerica Rye (ac.) nigerrima m. — Poppius: Eine 
neue Art der Pterostich. — Untergatt. Cryohius Chaud. aus N.-Amer. — 
Formánek: Eine neue Art der Rüssler-Gattung Brachysomus aus Sie- 
benbürgen.— Ganglbauer: Loria oder Bí-mc^ms.?— Reitter: Üb. das 
Coleopt. — Genus Machaerites MiU. — Reitter: Coleopter. Notiz. — 
Seidlitz: Üb. Bryaxis Kugelann 1794.-— Weise: Berichtigung. 
Wissenschaftliche Insektenbiologie. Husum. (Zeitschrift). 1906, Bd. ii. Heft 
11. — Meixner: Der manuliche und weibliche Genitalappar. der Chloro- 
clystis rectangulata L.— Fiebrig: Eine morphol. und biolog. interesa. 
Dipterenlarve aus Paraguay (Acanihomera teretruncum n. sp. Fiebrig). 
Jorgensen: Beitr. z. Biolog. der Blatwespen ( C¡t,alastogastra) . — Meis- 
sner: Statist. Untersuchung. üb. Farbungsvariat. bei Coleopt— Anel. 
Ein Pseudo-Hermaphrod. von Malacosoma castrensis (Lep). — Siltala: 
Zum Überwintern der Triehopterengattung Osyethira. — Buchner: Üb. 
den Wert des Spiralbaues bei einig. Trichopterenlarv.— Buttel-Ree- 
pen: Das Schwárm. der Bienen. 
Zoologischer Anzeiger. 1906. Bd. xxsi, n° 1 .— Hartmeyer. Ein Beitrag z. 
Kenntnis der japan Ascidienfauna. — Steche: Bemerkungen üb. pe- 
lagische Hydroidenkolou,=Ncs 2-3.— Selensky: Z. Kenntnis des Ge- 
fíissystems der Piscicola. ~Couí¡: Weitere Untersuchung. üb. den Ten- 
takelappar. des Anurengenus Xenopus. — Leonhardt. Üb. die Mops- 
bildungbei Abramis vimba L. — Dahl: Die gestreckte Korperform bei 
Spinnen und das System der Araneen. — Kohn: Nachtrag zur Einig. 
nh. Pa7-ame7"tnis contorta {v. Linstow). Merniis contorta v. Linstow. — 
Benham: On a new spec. of Sarcophyllum from New Zealand. — Thor: 
üb. zwei neue in der Schweiz von Herrn C. Walter (Basel) erbeutete 
Wasser-Milbeu.— Moroff: Bemerkungen üb. den Kern dev Aggregata 
Freuzel. — Chichkopf: Copep. d'eau douce de Bulgarie. — Chun: System 
der Cranchien.— Lehmann: Die Aufgabe der Museen. — Freund: Die 
tecbnische Ausbildung der Zoolog.=:1907, n" 4.— Spengel: Eine ver- 
kannte Sipun culiis -\arve. — Hacker: Üb. Mendelscbe Vererbung bei 
Axolofln. — Reüter: die westafrikan. Kakao-<Rindenwanze». — Thor: 
Lebertia-Stuáien xv. — Auerbach; Weitere Mitteilung. üb. Myxo- 
bohis aeglefini Auerbach.— Dawyuoff: Sur la quest. du mésoderme 
chez les Coelenter.— Foche: Einige Bemerkuug, 'j. Nomenclat. der 
Trematod, (Continuará.) 



Sesión del 6 de Febrero de 1907. 

PRESIDENCIA DE D. JOSÉ CASARES GIL 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué apro- 
bada. 

Abierta la sesión, el Sr. Casares Gil dirig-ió alg-unas palabras 
de ag-radecimiento á la Sociedad por haberle designado para 
el carg'o que ocupa, ofreciendo su concurso y apoyo al objeto 
y fines que todos perseg-uimos. 

Admisiones. — Fué admitido como socio numerario D. Ernesto 
Peris Fuentes, de Burriana, presentado por D. Ig-nacio Bolívar. 

Correspondencia.— Se dio cuenta de haberse recibido una in- 
vitación para asistir al séptimo Congreso internacional de Zoo- 
log-la, que se celebrará en Boston (Estados Unidos), durante el 
próximo mes de Agosto, acordándose gestionar la representa- 
ción de España en el mismo. 

— También se participó que la Facultad de Ciencias de Ña- 
póles había remitido una tarjeta invitándonos á tomar parte 
en la sesión extraordinaria que para conmemorar el vigésimo- 
quinto aniversario de la fundación de la cátedra de Zoología 
se habrá celebrado el día 10 de Enero último en aquella Uni- 
versidad, habiendo correspondido la Sociedad enviando su ad- 
hesión, felicitando al Rector Sr. Fada y al Profesor de Zoolo- 
gía Sr. Montichelli. 

— Se dio lectura á la siguiente Real orden trasladada por la 
Subsecretaría del Ministerio de Instrucción Pública, sección 
de Bellas Artes: 

«Excmo. Sr. Presidente de la Real Sociedad española de 
Historia natural: 

»Con esta fecha, el Excmo. Sr. Ministro me comunica la Real 
orden siguiente: 

«limo. Sr.: Atendiendo á las razones expuestas por el direc- 
tor del Museo de Ciencias Naturales, en su oficio de 25 de Oc- 
tubre de 1906, y por la Real Sociedad española de Historia 
NATURAL, en instancia del 22 del mismo mes y año, S. M. el 
Rey (q. D. g.) ha tenido á bien disponer se conceda al referido 

T, vil. -Febrero IC-OT. O 



74 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Museo el salón alto del pabellón del Norte del Palacio de la 
Industria y de las Artes, al objeto de instalar en él el Labora 
torio y colecciones de Entoraolog'ía, dando también alojamien- 
to para el mismo efecto á la supradicha Real Sociedad es- 
pañola DE Historia natural.» 

»Lo que traslado á V. S. para su conocimiento y demás efec- 
tos. Dios g-uarde á V. S. muchos años. 

»Madrid, 15 de Enero de 1907. — El Subsecretario, J. Herrero.» 

— El Sr. Bolívar, como aclaración á la Real orden copiada, 
manifestó que desde hace tiempo venía practicando g-estiones 
á fin de poder trasladar el Laboratorio de Entomolog-ía del 
Museo de Ciencias Naturales y la Sociedad española de His- 
toria NATURAL á uno de los pabellones del Palacio de la In- 
dustria y de las Artes, donde uno y otra pudieran tener holg-ada 
y cómoda instalación. Añadió el Sr. Bolívar, que al éxito de las 
g-estiones que se han llevado á efecto ha contribuido muy efi- 
cazmente el Excmo. Sr. D. Manuel AUendesalazar, como con- 
socio nuestro y Presidente de la Comisión del Noroeste de África, 
y que el local que acaba de concedérsenos es un amplísimo sa- 
lón, que mide 64 metros de long-itudpor 16 de ancho, en el que 
la Sociedad ocupará un espacio donde con toda holg-ura se ins- 
talará la biblioteca, podrá disponer de una sala destinada á 
exposición permanente de las colecciones de África, y se esta- 
blecerán con amplitud todas las dependencias que exig-e nues- 
tro creciente desarrollo. 

La Sociedad escuchó con marcada complacencia los deta- 
lles expuestos por el Sr. Bolívar, y acordó hacer constar en el 
acta su g-ratitud al Excmo. Sr. Ministro de Instrucción pú- 
blica, D. Amallo Jimeno, y al Excmo. Sr. Subsecretario don 
José Herrero, así como también á todas las personas que han 
cooperado al éxito de la g-estión de nuestro Tesorero. 

— La Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales 
de Madrid, envía su Programa de premios para el Concurso 
del año 1908. 

Estos serán tres, y entre ellos hay uno de Ciencias Natura- 
les, cuyo tema es el sig-uiente: 

Flora descriptiva de las algas de unaparte del litoral de España. 

La Memoria citará las localidades en que el autor haya en- 
contrado cada una de las especies mencionadas, y contendrá 
las noticias y juicios críticos que estime necesarios para reía- 



DE HISTORIA NATURAL. 15 

cionar los datos que aquélla suministre, con los anteriormente 
publicados. El trabajo irá acompañado de ejemplares clasi- 
ficados y convenientemente preparados de las especies reco- 
g-idas. 

El plazo para la admisión de trabajos queda abierto hasta el 
31 de Diciembre de 1908. Las condiciones, número y calidad 
de los premios, son las de otros Concursos anteriores. 

— El Sr. Bolívar dio cuenta de la invitación que la Universi- 
dad de Upsala había hecho á la de Madrid para la fiesta con 
que trata de celebrar el seg-undo centenario del nacimiento de 
Linneo, y expuso la conveniencia de que la Sociedad se ad- 
hiriera á este homenaje, haciéndose representar oportuna- 
mente por medio de alg-ún naturalista sueco ó de cualquiera 
de las Sociedades con las que mantenemos relaciones, así como 
haciendo aparecer en el número de Mayo alguna manifesta- 
ción que demostrara su concurso, acordándose así y encomen- 
dándose á la Junta directiva la realización de estos acuerdos. 

Asuntos varios. -El Sr. Presidente comunicó que una Comi- 
sión, de la que él ha formado parte, y en la que figuraba, 
como vocal de la del Noroeste de África, el elocuente diputado 
D. José Muro, visitó el día 5 del corriente, en su despacho del 
Ministerio de Estado, al Excmo. Sr. D. Manuel AUendesala- 
zar, para cumplimentarle por &u nueva elevación á los Conse- 
jos de la Corona. Añadió el Sr. Presidente, que el Sr. Allende- 
salazar había estado muy afectuoso y expresivo con la Comi- 
sión que fué á visitarle, á la que hizo presente que por razones 
de orden político, fáciles de comprender, se veía obligado á 
renunciar á la presidencia de la del Noroeste de África, pero 
que esta renuncia no sig-nificaba ni podía traer envuelto su 
alejamiento de la Sociedad ni la retirada del apoyo que viene 
dispensándola; mostrándose el Sr. Casares Gil, el Sr. Muro 
y los demás señores que les acompañaban muy ag-radecidos á 
las expresivas manifestaciones del Sr. Ministro. 

—El Sr. Presidente participó también que en una de las úl- 
timas sesiones celebradas en el mes de Diciembre de 1906 por 
la Alta Cámara, el senador Sr. D. Rafael María de Labra pre- 
sentó una enmienda á una de las partidas del presupuesto colo- 
nial del departamento de Estado, pidiendo que de la consigna- 
ción de .50.000 pesetas, que se asig-nan para atenciones inde- 



76 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

terminadas en el Noroeste de África, se destinase la cantidad 
de 35.000 pesetas para las exploraciones científicas que actual- 
mente lleva á cabo nuestra Sociedad en aquel territorio. Aña- 
dió el Sr. Casares Gil, que la proposición del Sr. Labra, á pesar 
de haber sido defendida elocuentemente por dicho senador y 
apoyada de un modo brioso por el Sr. Allendesalazar, tuvo 
que retirarse por dificultades de orden político; pero que esto 
no podía ameng-uar, sino al revés, acrecentar el ag-radeci- 
miento de la Sociedad hacia dichos señores. 

Comisión del Noroeste de África. — Se dio cuenta de haber 
quedado encargado de la presidencia de esta Comisión, en vir- 
tud de la renuncia del Excrao. Sr. D. Manuel Allendesalazar, 
el Excmo. Sr. D. José Muro. 

Se leyó una carta del Sr. Escalera, fechada en Marrasquesh 
en 22 de Enero último, en la que da cuenta de su feliz Ueg-ada 
á la capital del Imperio marroquí, desde Mog-ador, y de su ins- 
talación en aquel punto, desde el que se propone explorar el 
llano de Marrasquesh y realizar expediciones á Mazag-án y Safí 
y también á Casablanca, volviendo de nuevo á aquel punto. Al 
Glaoni y al Gundafí no le será posible subir hasta Abril, á juz- 
g-ar por la nieve que en ellos existe y por lo retrasado de la 
fauna y la flora, supeditando, por supuesto, todos sus viajes á 
las noticias que reciba de Madrid respecto á la consig-nación 
que el Ministro de Estado conceda á la Sociedad para estos fi- 
nes, porque los fondos que sacó de Madrid sólo le alcanzarán 
hasta mediados de Marzo. Por esta causa ni ha podido contra- 
tar la casa en Marrasquesh por todo el año, ni comprar tres 
muías para la expedición, lo que hubiera salido menos caro 
que llevarlas alquiladas, y g-racias que las mantiene indirec- 
tamente con la muña, de la que por supuesto se aprovechan 
bestias que no son suyas y g"entes que no forman parte de su 
personal y que, por de contado, pag-a con exceso en g-ratifica- 
ciones. 

De Mog-ador á Marrasquesh llevó un camino felicísimo sin 
más contra que los fríos de madrug"ada bajo la tienda, las dos 
noches que acampó al raso, otras dos las pasó respectivamente 
con el cheje del Kirreimat y del Chichana y las jornadas flan- 
queando la vertiente N. del Atlas, que está espléndido de nieve 
desde la misma base. 



DE HISTORIA NATURAL. 77 

El Chicliana y el Nfis, que vierten al Tensift, los ha va- 
deado á seco ó poco menos, por tener sus ag-uas canalizadas 
totalmente; con las del último se rieg-an terrenos que ha tar- 
dado en cruzarlos siete horas, habiendo pasado por el límite 
Norte del reg-adio á dos jornadas larg-as del Atlas. El lecho en 
seco del Nfis es como el del Seg-ura ó el Júcar en Murcia 
ó Valencia. La fauna allí le ha parecido muy pobre por los 
muchos cultivos y la planitud de la reg-ión entre los contra- 
fuertes del Atlas y el Tensift, creyendo ha de ser mejor la cuen - 
ca del Chichana quizá porque en ella pasó más cerca de la cor- 
dillera y quedar aún bastantes cerros truncados, restos de la 
meseta que el río ha accidentado por erosión, dejando g-randes 
depósitos de cantos rodados en los fondos, y en las márg-enes 
yesos y pedernales desprendidos de las cornisas de los cerros 
que las flanquean. Por estos valles anchos, á veces de 3 y 4 
kilómetros, casi sin pendientes, con veg-etación muy pobre, 
que empieza á despuntar ahora y por donde vio correr cuatro 
g-acelas, marchó uno de los días desde las doce hasta las cinco 
de la tarde en que entró en el valle del Chichana, prometién- 
dose volver á este sitio, que le ha parecido muy interesante, en 
el que no pudo entonces detenerse por la hora, falta de ag-ua é 
inseg-uridad. Se promete hacer g"randes recolecciones, habien- 
do ya recog-ido varias pieles de mamíferos y también peces 
del Tensift que conserva en alcohol y espera pase la Pascua 
del carnero para comenzar sus expediciones. 

Notas y comunicaciones. — El Secretario presentó un trabajo 
de D. Daniel Jiménez de Cisneros, titulado «Excursiones á las 
Sierras de la Horna, del Rollo y de Crevillente.» 

— El Sr. Calderón entregó una nota, remitida por D. Francis- 
co de las Barras, sobre alg-unos monstruos que fig"uran en el 
gabinete de la Universidad de Oviedo. 

— El Sr. Castro Valero manifestó que con motivo de haber 
disfrutado de una pensión para ampliación de estudios en el 
extranjero, tuvo ocasión de concertar unas nuevas bases para 
la clasificación zootécnica de los mamíferos domésticos. El 
Sr. Castro Valero expuso ante la Sociedad todos los detalles y 
pormenores referentes á esta interesante cuestión, quedando 
en remitir, para que sea publicada en nuestros Boletines, la 
nota correspondiente. 



78 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑO1.A 

El Sr. Presidente, una vez que hubo terminado su exposición 
el Sr. Castro, expresó á éste el agrado con que había sido escu- 
chado por la Sociedad. 

— El Secretario leyó una tarjeta de nuestro consocio D. Da- 
niel Jiménez de Cisneros, en la que comunica que el día 23 
de Enero último se sintieron en Alicante tres sacudidas ó tem- 
blores de tierra de diferente intensidad: el primero, á las tres 
de la madrug-ad'a; el seg-undo, el más fuerte de todos, á las 
seis y cuarto de la mañana, tuvo de duración unos cuatro se- 
gundos y fué acompañado de ruido subterráneo, y el último 
á las once y tres cuartos de la noche, que fué, aunque el más 
débil, el que mejor pudo apreciarse y produjo dos pequeñas 
sacudidas de E. á O. ó viceversa. El Sr. Jiménez de Cisneros, al 
poner estas observaciones en conocimiento de la Sociedad, ma- 
nifiesta que lo hace por si se ha recibido noticia de otras prac- 
ticadas en diversos parajes y puedan, relacionándose con ellas, 
servir de alguna utilidad. 

— El Sr. Fernández Navarro dio cuenta á los señores socios 
de que en la sala de Mineralogía del Museo de Ciencias Natu- 
rales de Madrid ha quedado instalada una vitrina que contiene 
una pequeña colección cristalográfica, parte de la que se uti- 
liza para el estudio en la Cátedra de Cristalografía de su 
cargo. 

Los cristales expuestos, teniendo en cuenta el fin que deben 
proponerse estas colecciones, están divididos en dos grupos: 
sistemas cristalinos uno, y particularidades y agrupaciones 
otro. El primero comprende 82 cristales, distribuidos en 22 del 
sistema regular, 22 del exagonal, seis del tetragonal, 13 del 
rómbico, 13 del monoclínico y seis del triclínico; ejemplares 
escogidos de modo que presenten con la mayor claridad las 
formas más frecuentes de cada sistema. El grupo segundo está 
dividido á su vez en: complejos cristalinos (10 ag-rupaciones 
irregulares, 10 formaciones paralelas, una asociación regular 
y 21 macla.s); deformaciones de los cristales (seis ejemplares); 
rugosidades, estrías, curvatura y otras particularidades de las 
caras y aristas (nueve ejemplares); exfoliación (cuatro ejem- 
plares); pseudomorfosis (siete ejemplares). En el centro de la 
vitrina hay además una gradilla con 10 cristales ó grupos, no- 
tables por sus dimensiones ó particularidades. En total apa- 
recen expuestos 157 ejemplares. 



DE HISTORIA NATURAL. "79 

Cada ejemplar va aislado sobre un alambre niquelado, al 
que se peg-a con sindeticon, y el eje clavado en un tarug-o de 
madera, barnizada, que tiene uno de sus bordes cortado con 
cierta inclinación, para en él poner la etiqueta (1). Esta con- 
tiene los datos de especie, localidad, formas (en notación de 
Miller), particularidades que presenta el ejemplar, y donante, 
si es que procede de regalo. La disposición resulta ag-radable, 
y los cristales pueden ser perfectamente observados por el pú- 
blico que visita nuestro Museo. 

A la ordenación y arreg-lo de esta colección, trabajo que, 
aunque sin ning-ún mérito desde el punto de vista científico, 
no deja de tenerle por el consumo de tiempo y paciencia que 
representa, han contribuido con su cooperación, en un princi- 
pio, nuestro malogrado consocio D. Benito Hernando; más 
tarde, los Sres. D. Francisco Aranda y D. Emilio Fernández 
Galiano , que merecen g-racias por el entusiasmo científi- 
co y desinterés que demuestra el emplear su tiempo en esta 
labor. 

— El Sr. Sabater participó que en una de sus recientes excur- 
siones por la provincia de Valencia, había encontrado una re- 
g-ión volcánica de que hay pocas noticias y referencias. A pro- 
pósito de esta región, el Sr. Sabater leyó los sig-uientes párra- 
fos de una crónica de viaje publicada en El Mercantil Valen- 
ciano por el Sr. Cervera Barat: 

«En otro orden de ideas merece consig-narse en esta reg-ión el 
cerro de Agrás, formación volcánica muy interesante, donde 
pude escog-er ejemplares muy variados de rocas eruptivas. 

Merecería estudiarse con detenimiento, porque allí se en- 
cuentra desde la dioritina paleovolcánica más remota, hasta 
traquitas y lavas de épocas relativamente recientes. El centro 
de esta formación, donde puede presumirse el clavo del volcán, 
se halla á 560 metros de altitud y orientado al Norte, 30 grados 
Oeste del castillo de Cofrentes. 

Además se eleva este castillo sobre una roca diorítica, idén- 
tica á la del cerro, y por la dirección total que afecta la forma- 
ción volcánica, es bien probable que en épocas geológ-icas 



(1) Los soportes de alambre se venden á 2,50 francos la docena y 25 francos la 
gruesa en el «Comptoir minéralogique et géologique» de A. Stuer; 40, rué des 
Mathurins, París. Pueden enviarse por correo. 



80 boletín de la real sociedad española 

atravesara el Gabriel desde el castillo al cerro, y que el curso 
de las ag-uas hayan abierto una solución de continuidad entre 
esos dos relieves del terreno que formaban uno solo. 

Valdría la pena de org-anizar una excursión científica para 
estudiar el asunto y confirmar ó correg-ir estas indicaciones 
que creo de interés.» 

— El Sr. Fernández Navarro participó que el cerro de Agrás 
constituía una formación de materiales basálticos muy intere- 
sante por su situación g-eográfica, que establece una relación 
entre las manifestaciones eruptivas de Arag-ón y Cataluña 
(limburg-itas de Nuévalos y basalto de Gerona) de una parte, y 
las de la zona SE. (región de Vera, Cabo de Gata y Mar Menor) 
por otra. Los ejemplares traídos por el Sr. Sabater, aunque no 
estudiados aún, dejan ver que se trata de materiales basálti- 
cos, lo cual les da mayor interés, porque parecen limitar las 
manifestaciones eruptivas acidas españolas á las andesitas 
del SE., dando un predominio indudable á las de tipo basáltico. 

Añadió el Sr. Fernández Navarro que creía debía g-estionar- 
se el nombramiento de una comisión que estudiara la reg-ión 
de que nos ha hablado el Sr. Sabater. 

Noticias bibliográficas. — El Sr. Calderón leyó las sig-uientes: 

Trabajos del j^'í'ofesor R. Hoenies sodre los terrenos neógenos 
de España. 

El disting-uido profesor Dr. Rudolf Hoernes, de la Universi- 
dad de Graz, realizó durante el verano de 1905, comisionado 
por la Academia Imperial de Viena, un viaje destinado á com- 
parar los sedimentos neóg-enos del W. del Mediterráneo, con 
los de su extremo opuesto y los austríacos. 

Desg-raciadamente á su paso por Madrid, no nos fué posible 
visitarle y acompañarle, como era su deseo y el nuestro, por 
hallarnos ausentes, lo que nos privó de haberle comunicado 
alg'unas noticias sobre dichos terrenos en Andalucía y de con- 
sultarle ciertas dudas. Recorrió las salas de nuestro Museo, y 
aunque el arreg"lo de las colecciones no estaba terminado, elo- 
gfia nuestras series mineralóg-icas, y en especial la referente á 
minerales españoles. 

Fruto de este viaje son tres memorias aparecidas en las Ac- 
tas de la Academia de Ciencias de Viena, con el título si- 
guiente: 



DE HISTORIA NATURAL. 81 

«Untersuchungen der jüngeren Tertiárg-ebilde des westli- 
chen Miltelmeerg-ebites. I. Reisenbericht» Sitzber. d. Kaiserl. 
Ak. d. Wiss. in Wien, Math.-naturw. Klase, Bd. CXIV. Abt. I, 
1905- Pág. 467 476. 

Id. «II. Reisenbericht.» Id. Pág-. 637-660. 

Id. «III. Reisenbericht.» Id. Pág-. 737-763. 

La primera memoria versa sobre los terrenos terciarios de 
Cataluña, comparados con los de la vertiente opuesta del Me- 
diterráneo, tomando de base para los primeros, los mag-níficos 
trabajos de nuestro insig"ne consocio el Sr. Almera. La excur- 
sión arranca de los alrededores de Barcelona, visitando allí el 
Eocénico y el Olig-océnico^ para hacerlo después al Pliocénico, 
tanto fluvial como marino. Comprobó, como ya lo había dado 
á conocer el Sr. Almera, la existencia en los alrededores de 
Barcelona del primero y seg-undo horizontes mediterráneos, si 
bien el autor difiere de nuestro eminente g-eólog-o, en punto á 
la explicación de las formaciones superiores del corte de Santa 
Pau de Ordal á Casa Vendrell, en las cuales cree reconocer 
este el equivalente del nivel Sarmatiense, mientras el Sr. Hoer- 
nes los lleva al superior del seg-undo horizonte mediterráneo 
(Brackiense). Atribuye importancia á neg-ar la repetida exis- 
tencia de capas sarmatienses en Barcelona. 

Llama la atención del autor la riqueza en fósiles del neóg-eno 
catalán, citando el término de Monjós, donde predomina el 
Pectén praescairiusculus; coronan el primer horizonte medite- 
rráneo areniscas fosilíferas con g-randes ScuteUa lusitanica Lo- 
riol. Pasa este horizonte al seg-undo de un modo g-radual, tanto 
petrográfica como paleontológicamente, iniciándose por las 
capas que contienen, entre otras formas, la Pereirea Gevaisi 
Vez. 

Se ocupa después del magnífico Montjuich, cuyo tenaz con- 
glomerado pasa á una arenisca del seg-undo horizonte medite- 
rráneo, con una fauna correspondiente á la de las capas con 
Pereirea de Panados. En fin, junto á Moneada, al N. de Barce- 
lona, aparece claramente el Vindoboniense. 

La segunda excursión del autor fué realizada en Baleares, 
en parte, en compañía con el profesor Bezzenberger, de la Uni- 
versidad de Konnigsberg, que también visitaba las islas con 
fines arqueológicos. 

No podemos seguir el itinerario y las noticias bibliográficas 



82 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

de la reg'ión que el autor consig'na, por temor de dar á esta 
nota extensión desproporcionada. Nos bastará recordar que 
Hermite y Bofill, han hecho conocer de un modo satisfactorio 
los rasg'os generales de la g-eolog-ía balear. Recuerda el señor 
Hoernes que el primero describió allí un miembro de la serie 
neógena constituido por las zonas sig-uientes: primera, caliza 
de CJypeaster del Miocénico inferior; seg-unda, capas de Ostrea 
crassissima áelMiocénido medio, y tercera, Miocénico superior, 
en el que falta aquel fósil y existen, en cambio, muchos ejem- 
plares de un pequeño CeritJiimn. Estos tres miembros son refe- 
ribles, seg'ún el profesor austríaco, al primero y segundo hori- 
zontes mediterráneos y al Sarmatiense. 

De todos modos, en Menorca es indudable la existencia de 
los dos horizontes: el primero, formando gruesos bancos are- 
nosos junto á Mahón y una caliza fosilífera con Peden praes- 
cabriusculus Font. cerca de Cindadela, y el segundo, en diver- 
sos sitios en que se recogen Clypeaster engastados en las cali- 
zas. Lo difícil es marcar la distribución de dichos horizontes en 
el mapa y aun seguirles, merced á las perturbaciones que sus 
capas han experimentado. 

El Pliocénico está representado por una formación lacustre 
poco extensa, cuyos fósiles clasificó Hermite, encontrando que 
pertenecían casi todos á especies nuevas. 

La planicie general del país y otras circunstancias de su 
relieve, declaran que experimentó una erosión, durante un 
largo período, al finalizar los tiempos terciarios; erosión que 
socavó profundamente los cauces de los ríos, hasta el punto de 
que esto determinó la penetración en ellos del agua del mar. 

Por lo que á Mallorca se refiere, el autor ha comprobado en 
sus sedimentos terciarios, plegados y trastornados, la existen- 
cia de los dos korizontes mediterráneos inferiores. La distribu- 
ción de las capas del 2." es sumamente desigual; pertenecen al 
Vindobonense, además de los lechos con O. crassissima, una 
parte de las calizas con Clypeasier y el Miocénico superior de 
Hermite, que caracteriza por contenerlos pequeños Cerithinm; 
pero no debe referirse al Sarmatiense, puesto que forma una 
sola serie de capas en el 2.» horizonte mediterráneo, seg'ún las 
pruebas reconocidas por Hoernes. Dicho piso en Baleares, como 
en Rhonethal, constituye una laguna en la serie neógena. 

La profundidad que en aquel tiempo alcanzaba el mar, fa- 



DE HISTOKIA NATURAL. 83 

voreció su creciente obra erosiva, la cual se revela en el nive- 
lamiento de las superficies ocupadas por los anteriores sedi- 
mentos del 1.° y 2." horizontes mediterráneos, perturbados y 
alzados, y asimismo en la formación de hondos canales hasta 
por bajo del actual nivel del mar. 

Pasa el autor á ocuparse de las formaciones cuaternarias de 
Mallorca, que le sug-ieren alg'unas consideraciones trascen- 
dentales. Desde lueg-o es de notar en sus bancos arenosos la 
existencia de conchas de moluscos corpulentos, como ya lo 
notó Hermite, y entre ellos el Stromhiis mediterraneus Duelos, 
enteramente semejante al Str. buhonius, actual del Océano 
Atlántico. Todo este Cuaternario, en conjunto, tiene un ca- 
rácter subtropical, extraño al actual Mediterráneo. Seg-ún 
E. Sues, el 3.^'" horizonte mediterráneo de la fauna marina 
pliocénica, y el 4.° se disting-uen por sus «huéspedes del Norte». 
Curiosa por extremo es esta penetración de las formas septen- 
trionales, que inclinaría á relacionarla cronológ-icamente con 
la época del frío cuaternario, á pesar de lo cual, en realidad, 
depende de un acontecimiento local: la apertura del Estrecho 
de Gibraltar, sin neg-ar por esto que la introducción de los 
«huéspedes del Norte» coincidiera con alg-uno de los varios 
períodos de frío que se repitieron durante los tiempos cuater- 
narios, alternando con otros templados. 

La arenisca con Helix, que señaló Hermite descansando so- 
bre las capas con Str. mediterraneus, son consideradas por el 
autor como una formación de deltas en los bordes del mar 
cuaternario. 

Ocupándose, en fin, de la elevación que presentan los le- 
chos costeros, á veces hasta 300 metros, el autor acumula va- 
rios datos interesantes para probar la influencia de los terre- 
motos en el nivel actual de una parte del país, en contra de 
otras explicaciones que no estima admisibles. 

La tercera relación de viaje se refiere al Mediodía de la Pe- 
nínsula, en el cual los sedimentos neóg-enos marinos alcanzan 
una gran extensión, al paso que en el interior de la misma 
hay terrenos pertenecientes á muy distintas épocas; pero esta 
parte del país no tenía especial interés i)ara el autor en sus 
propósitos actuales, y no fué por él visitada. 

Comienza á encontrar el autor el terciario en las formacio- 
nes de Gerona y Villanueva, que hemos tenido ocasión de 



• 84 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

describir varias veces en esta Sociedad. También, como nos- 
otros, nota el profesor de Viena que el 1.^'" horizonte medite- 
rráneo está separado del 2 ° por perturbaciones tectónicas muy 
acentuadas, del mismo modo que este último lo está de las 
capas ricas en sal y yeso. Fueron estas últimas referidas por 
los g"eólog"OS franceses que vinieron á estudiar el pais con mo- 
tivo de los terremotos de Andalucía, al Pliocénico, lo cual pone 
el autor en duda. Ninguna prueba se conoce allí de la exis- 
tencia del Sarmatiense. En esta época comenzarían á deposi- 
tarse aquellas formaciones salíferas y yesosas; pero faltan da- 
tos para explicar cómo ellas abundan en varios horizontes del 
terciario, cuestión sobre la que yo he emitido opinión, que no 
voy ahora á repetir, puesto que me limito por el momento á 
ser mero bibliógrafo. 

Pasó nuestro excursionista á Granada con objeto principal 
de estudiar la llamada formación de la Alhamhra por von 
Drasche, con cuya opinión no está conforme en punto á la se- 
paración por éste establecida entre dicha formación y la de 
cantos miocénicos, llevando aquélla al período g'laciar. Ambas 
pertenecen al 2." horizonte mediterráneo. 

Describe después los resultados de una serie fructífera de 
correrías por La Mala y Escúzar, presentando un interesante 
corte g-eológ-ico que muestra las relaciones de las principales 
formaciones y las perturbaciones que las separan. También 
junto á Montefrío halla ocasión de comprobar la existencia del 
l.^*" horizonte mediterráneo en posición trastornada, mientras 
que los sedimentos vindobonienses descansan horizontales; 
ambos complejos de capas están en discordancia con las for- 
maciones mesozoicas. 

El terciario moderno ha sido influido por tres grandes mo- 
vimientos que han dejado sus huellas en toda la reg-ión. Ac- 
tuó el primero al iniciarse los horizontes mediterráneos, ele- 
vando una vasta extensión al S. de la meseta central, exten- 
sión que permaneció emerg-ida durante largo tiempo. Des- 
pués de la sedimentación de estas capas, una nueva serie de 
trastornos alza la parte que había quedado emergida. Inte- 
rrúmpese después del Miocénico toda unión entre la meseta y 
la cordillera Bética, y se suceden en este ámbito numerosos 
sedimentos interiores, mientras que al S. de la cordillera sólo 
se deposita Pliocénico marino, por ejemplo, junto á Málaga. 



DE HISTORIA NATURAL. 85 

Al W., pero alejados, como en los alrededores de Estepona, 
se encuentran capas marinas diluviales, consideradas como 
pertenecientes al Pliocénico superior por los mencionados 
g-eólog-os franceses, pero que el autor cree sean realmente 
cuaternarias. 

Douville (R.), Esquisse géologique des Préalpes suhhétiques 
(Partie céntrale); 222 pág-inas, 19 fig-uras en el texto, 16 lámi- 
nas, cortes g-eológ-icos, dos mapas y panoramas iluminados. 
París, 1906. 

El trabajo que lleva este título, tesis doctoral del autor, es, 
sin duda alg-una, por su fondo y por su forma, uno de los más 
importantes con que cuenta la literatura g-eológ-ica de nuestra 
Península. Fruto de investig-aciones serias y detenidas, conce- 
bido seg-ún los adelantos más recientes de la tectónica y reali- 
zado con el ardor y íe de un juvenil espíritu y de un talento 
superior; pocas veces se han reunido mayor suma de condi- 
ciones para producir una g-ran obra, al menos por lo que al 
suelo patrio se refiere. 

Difícil tarea y, he de decirlo sin rebozo, superior á mis co- 
nocimientos, ya un tanto anticuados en la materia, es la de 
dar cuenta en unos pocos reng-lones del contenido de un tra- 
bajo que. por su índole concisa, no se presta á ser extractado; 
pero, aun así, me he lanzado á biog-rafiarle para que nuestros 
consocios teng-an idea, siquiera imperfecta, de una producción 
que constituye un modelo dig-no de imitarse. 

Esbozaré primero la distribución y estructura del libro é in- 
tentaré después exponer su doctrina, tal y como la he enten- 
dido. 

Preceden una bibliog-rafía detallada y una historia g-eneral 
de los estudios realizados sobre la reg-ión de los alrededores de 
Jaén, un bosquejo de la g-eog-rafía física de la misma y ciertas 
g-eneralidades encaminadas á definir la zona subbética y la 
localización de los fenómenos litorales en el borde de la Mese- 
ta central española. 

Pasa después á exponer la estratigrafía con todo detalle, 
describiendo los terrenos Triásico, que forma el substrato g-e- 
neral de la reg-ión, Jurásico (Lías y Jurásico medio y superior). 
Cretácico (inferior, medio y superior), Eocénico, Miocénico y 
Pliocénico. En todos ellos se da el carácter g-eneral y se estu- 



86 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

(lian, en particular, los yacimientos interesantes con ayuda de 
cortes, mencionando los fósiles y precisando las edades, de 
cuyo detalle he de prescindir por brevedad. 

La descripción reg-ional y tectónica constituye la sig-uiente 
y más interesante parte del libro objeto de estas líneas. En 
ella, después de las g'eneralidades estratigráficas, disting-uien- 
do los terrenos estadizos de los corridos, examina detenida- 
mente el País-bajo (planicie comprendida entre la Meseta y las 
cadenas calizas que se alzan entre Jaén y Granada (1)) y el 
Pais-alto (serie de cadenas alineadas en conjunto de E. á W.). 
Jaén y otros pueblos cercanos están situados al pie de las sie- 
rras más septentrionales de esta región, precisamente en el 
límite de los llamados País-bajo y País-alto, y por eso esta 
localidad es la elegida por el autor como centro de investi- 
g-ación. 

La última parte es paleontológica, y en ella describe el autor 
varias especies nuevas ó raras del Cretácico y del Vraconien- 
se de Jaén, así como un nuevo Nnmmulites, y describe la fa- 
cies pelágica del Miocénico inferior. 

La consideración fundamental á que conduce este valioso 
trabajo, estriba en la diferencia g-eológ-ica que existe entre las 
dos mencionadas regiones: llana y montañosa; la primera 
constituida por terrenos estadizos (en place), y la seg-unda, en 
g-ran parte, por terrenos de corrimiento fcharriage). Los fenó- 
menos que han determinado este corrimiento de los mantos, 
naturalmente grandes movimientos orog-énicos, sólo se han 
producido en Andalucía en la época del Miocénico superior, 
seg-ún prueba el autor satisfactoriamente. 

He aquí cómo plantea el autor el problema tectónico de los 
macizos corridos, que constituye el punto más precioso de su 
trabajo, á nuestro entender: 

«Estimo— dice — que en la región estudiada y, de un modo 
más general, en toda la zona subbética, se está en presencia 
de un solo manto corrido y venido del S., cuyas raíces, por 
desg-racia, no he sabido aún descubrir. Este manto habría sido 



(1) Entre Jaén y Granada, en una extensión de unos 50 kilómetros, estas cadenas 
forman una región montañosa, de aspecto geológico análogo á los Prealpes y á los 
Altos Alpes calizos de Suiza. Esto explicará al lector la razón del nombre dado á 
la región que el autor investiga. 



DE HISTORIA NATURAL. 87 

formado en su orig-en por todos los terrenos que en la reg-ión 
se han depositado (Jurásico, Cretácico, Eocénico). El Jurásico 
está allí representado por un g-ig-antesco anticlinal, acostado y 
corrido hacia el N., cuya cabeza permanece aún bien visible 
en el límite del País-alto y del País-bajo.» 

«Deslizándose de S. á N., %\ flanco volcado se habrá estirado 
en su mayor parte. Sus capas más modernas pertenecen al 
Vraconiense, y, generalmente, no sobrepasan al Jurásico su- 
perior. En cuanto al -flanco normal, en él se habrá producido 
un desprendimiento, en g-eneral, en el Cretácico medio, y esto 
en el momento en que la masa principal del manto se detuvo 
en su movimiento hacia el N. Las capas del flanco normal pos- 
teriores al Vraconiense (Cenomaniense y Cretácico superior), 
continuaron deslizándose en la misma dirección, viniendo á 
reposar sobre el País-bajo, por delante de la cabeza anticlinal 
del núcleo jurásico.» 

«Esta parte superior de la masa corrida ha tenido, por tan- 
to, su autonomía, después del desprendimiento...» 

La porción inferior del manto está constituida por un anti- 
clinal acostado, el cual puede seg-uirse sin interrupción desde 
Martos hasta el camino real de Vilches á Almería, en una ex- 
tensión de 60 kilómetros. La porción inferior está representada 
por una serie de jirones de recubrimientos cretácicos, situados 
g-eneralmente entre el frente N. de la porción inferior y el 
País-bajo. 

No hay que olvidar que los corrimientos de los jirones cre- 
tácicos, jurásicos y eocénicos que reposan sobre el Triásico al 
borde del borde frontal de los mantos estudiados por el autor, 
no son, en realidad, más que una hipótesis, entre otras, aun- 
que, al parecer, más satisfactoria, para explicar las lag-unas 
considerables que existen en el antig-uo estrecho bético-norte, 
entre el Maestrichtiense y el Nummulítico, entre éste y el 
Aquitaniense superior y, en ñn, en la cima del Miocénico. 

No terminaré este breve examen sin recordar la profusión y 
belleza de las numerosas fototipias que ilustran la obra, y en 
las que hay que admirar la belleza artística tanto como la in- 
tención científica. Recordaré al acaso, para citar alg-unas, las 
de la famosa Peña de Martos, varias de cerca de Jaén y de la 
sierra de Jodar. Sig"ue la representación de especies de fósiles 
nuevos ó raros; una sección microscópica del barro de Globi- 



88 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

g"erinas de Once Ollas y Jaén; numerosos cortes g-enerales; el 
plano g-eológ-ico de la parte central de la reg'ión de los Preal- 
pes Subbéticos á 1x200.000, sirviéndose para la parte topo- 
gráfica de los trabajos de nuestro Instituto Geog-ráfico y Esta- 
dístico; otra ampliada de los alrededores de Jaén, y dos bellas 
vistas g-eológ-icas g-enerales, representando una los macizos de 
corrimiento de los alrededores de Jaén, y la otra el frente 
Norte del País-alto, en el camino de Jaén á Mancha Real. 

La severidad conque el sabio autor ha tratado alg-unos de 
mis pobres escritos sobre la g-eolog-ía andaluza, no será parte 
á que yo le escatime mi más cumplida enhorabuena y el tes- 
timonio de mi franca admiración por un trabajo que es de es- 
perar sea promesa de ulteriores publicaciones. 

El Sr. Bartolomé del Cerro envió la nota bibliog-ráfica si- 
g"uiente: 

Alcalde del Río (D. Hermilio), Las iñnturas y grabados de las 
ca'üernas prehistóricas de la iwomiicia de Santander. Santander, 
1906. — 90 pág-inas, 17 fig-uras intercaladas y 10 láminas con 
numerosas fig-uras. 

Es bien sabido que la autenticidad de las fig'uras represen- 
tando animales, descubiertas en 1880 en los muros de la ca- 
verna de Altamira, en Santillana, dio lug^ar á empeñadas dis- 
cusiones, alg-unas en esta misma Sociedad. La cuestión pare- 
cía abandonada, cuando en 1902 se encontraron otras pintu- 
ras semejantes y con ig-uales circunstancias, en una g-ruta de 
la Dordoüa, en Francia. Este descubrimiento sug-irió al autor 
la idea de examinar nuevamente los hallazg-os santanderinos, 
la cual se encontró sing'ularmente favorecida por la Ueg-ada de 
los eminentes sabios Cartailhac y Breuil, comisionados para 
hacer un estudio directo de la importante caverna, primera 
del mundo en que se vieron tan preciosas huellas. 

El campo de la investig-ación se ha aumentado prodig^iosa- 
mente con estos nuevos empeños, pues no se trata sólo de las 
conocidas pinturas, de autenticidad hoy indiscutible, sino de 
abundantes muestras de g-ráfica, y además el autor ha dado 
con otras g-rutas, provistas de fig-uras, en Covalanas, Hornos 
de la Peña y del Castillo, junto á Puente-Viesg-o. Todas estas 
cavernas se describen minuciosa y sabiamente en la obra que 
examino, tratando sucesivamente de su situación y estructu- 



DE HISTORIA NATURAL. 89 

ra, de las pinturas y grabados que se descubren en sus pare- 
des (no sin g-ran paciencia y atención muchas veces), y por 
último, de la estratig-rafía y materiales sacados de su suelo, 
consistentes en restos de comidas y objetos de piedra, hueso y 
cerámica, fabricados por los mismos hombres que pintaron en 
los muros de sus viviendas subterráneas. 

Ilustran el trabajo abundantes láminas representando los 
planos de las cavernas, objetos hallados en ellas, y las pintu- 
ras y sig-nos descritos en la obra, entre cuyas fig-uras llaman 
la atención, sobre todo, las referentes á fauna (mamíferos, 
aves y aun fig-uras humanas), alg'unas verdaderamente mara- 
villosas por su ejecución. 

El Sr. Fernández Navarro leyó la sig-uiente: 

Dr. U. Grubenmanu, Die Kristallinen ScMefer. — I. Parte g-e- 
neral. Berlín, 1904.— II. Parte especial. Berlín, 1907. — En jun- 
to unas 300 páginas, con siete figuras intercaladas y 10 her- 
mosas láminas (fototipia). — 21 pesetas puesto en Madrid. 

En esta obra el autor, acreditado profesor de Mineralog"ía y 
Petrografía en la Universidad de Zurich, ha resumido muchos 
estudios propios y ajenos sobre el interesante y difícil grupo 
de las pizarras cristalinas, diciendo la última palabra en esta 
materia, en que es reconocido especialista. Es una obra inte- 
resante, que no podrá desconocer nadie que quiera estudiar 
con alg-ún fruto las rocas de referencia, tan curiosas bajo mu- 
chos aspectos y, sobre todo, en el de la minerogénesis y en el 
de las estructuras secundarias. Por todo ello, y por no tratarse 
de un libro caro, se recomienda su adquisición para los petró- 
g-rafos y, en g-eneral, para todos los que se ocupen de alguna 
rama de la Geología. 

El Sr. Bolívar comunicó las siguientes: 

Catalogue systématique et déscriptif des collections zoologiques 
du Barón Edm. de Selys Longchamiis. G. Severin, Musée R. de 
Hist. nat. de Bruxelles. 

Esta obra se publica para realizar una aspiración expresada 
repetidas veces durante su vida por el eminente naturalista 
belga, de cuya pérdida se hicieron eco nuestros Anales lamen- 
tándola oportunamente. Aseguran el éxito de esta empresa los 
nombres de reputados especialistas que prestan su concurso 

T. Til— Febrero, 1907 7 



90 boletín de la real sociedad española 

para elevar tan dig-no monum ento á la memoria de aquel ilus- 
tre sabio, y que son los de M. Burr, J. Desneuse, J. Forster, 
J, Fraipont, E. Günther, Euderlein, F. Klapalek, L. Krüg-er, 
R. Martin, J. Ris, M. de Selys Long-champs, G. Severin, G. Ul- 
mer y H. Van de Weele, así como los cuidados é interés con 
que los hijos del finado han de atender á editarla. No será 
esta publicación un mero inventario de las riquezas que 
atesoran las colecciones de Selys Long-champs, sino una serie 
de trabajos orig-inales, en su mayor parte verdaderas mono- 
g-rafias de g-rupos poco ó imperfectamente conocidos, que 
harán esta obra indispensable para todo linaje de investig-acio- 
nes zoológ-icas, pues sabido es que si bien la especialidad en 
que adquirió tan g-ran renombre aquel ilustre sabio era la de 
los odonatos, contienen también sus colecciones notables se- 
ries de otros insectos que, antig-uamente, se reunían con aque- 
llos en el orden de los neurópteros, así como de ortópteros y 
lepidópteros, si bien limitados á los de la fauna paleártica y 
también de vertebrados para los que fué necesario construir 
un edificio especial en Long-champs, en el que aún continúan 
instaladas las colecciones completas de las aves de Europa, ade- 
ínás de un g-énera y de series cosmopolitas de muchos g"éneros, 
aáí como la de roedores, insectívoros y quirópteros. 

Buen ejemplo de lo que aseg"uramos respecto á la importan- 
cia de esta obra, le tenemos en la primera entreg-a, ya publi- 
cada, que comprende los Cordulinos y que constituye un inte- 
resante estudio de este g-rupo hecho por el reputado odonató- 
log-o Rene Martin, el más competente hoy de los entomólog-os 
que se dedican á estos estudios. Dicha entreg-a va acompañada 
de tres hermosas láminas, en las que se representan, admira- 
blemente, especies nuevas ó raras de este g-rupo. 

El estado de la labor previa que ha sido precisa para esta 
obra, y que desde hace varios años se viene realizando, permite 
aseg-urar que la publicación no sufrirá retraso alg-uno. Se dis- 
tribuirá en treinta y tres cuadernos en 4.° mayor, publicándose 
el texto en francés, ing-lés ó alemán y destinándose tan solo 
á la suscripción 180 ejemplares. 

Die Insektenfamilie der Phasmiden, iDearbeitet von K. Brun- 
ner v, AVattenwyl, K. K. Hofrat und Jos. Redtenbacher, Profe- 
sor am K. K. Elisabeth-Gymnasium in Wien, mit Unterstüt- 



DE HISTORIA NATURAL. 91 

zung- der Hohen K. K. Akademie der Wissenschaften in Wien 
aus der Treitl-Stiftung-. — 1. Lieferung-, Bog-en 1-23 und Ta- 
fel I-VI Phasmidce areolaUB. (Bearbeitet von J. Redtenbacher), 
Leipzig-, Veri. v. W. Eng-elmann, 1906. 

Por fin se ha publicado esta obra, esperada larg-o tiempo, y 
para la cual casi todos los Museos y especialistas hau contri- 
buido enviando sus colecciones á los autores. La familia de los 
Fásmidos (Phasmidse) era la menos estudiada entre todos los 
ortópteros por las g-randes dificultades que ofrecía su reparti- 
ción en g-rupos. Westwood, en su Catalogue of Ortkopterous 
Insects ofthe British Museum, publicado en 1859, aceptaba to- 
davía la división primitiva en ápteros y alados y sólo enumera- 
ba 39 g-éneros y unas 500 especies, habiendo sido Stál el que 
en su Recensio Orthopierorum (1875), y el mismo año, en Ohser- 
vations orthoptérolof/iques, empleó otros caracteres para fundar 
la clasificación de estos insectos, tomándolos de la presencia en 
muchos de un pequeño espacio triang-ular que aparece en la 
terminación de las tibias posteriores «área apicalis tibiarum» 
formado por el aplanamiento ó mejor por la bifurcación de la 
arista inferior de las mismas, y que falta en los que tienen di- 
cha arista continuada hasta el extremo de la tibia; carácter que 
es seguro indicio de filiación g-enética y que se ha conservado 
precisamente por su aparente insig-nificancia, utilizando tam- 
bién otros tomados del desarrollo variable del segmento me- 
diano del abdomen, de la long-itud de las antenas y de la rela- 
tiva entre la de las tibias y del primer artejo de los tarsos, pero 
sin lleg-ar á deslindar los g-rupos naturales de esta familia y 
sin que log-rara dar claves seg'uras que permitieran reconocer 
los g-éneros que describió, resultando muy difícil la tarea de 
reconocerlos y disting-uirlos. 

Brunner, por el contrario, con su habitual perspicacia, ha 
hallado manera de disting-uir aquellos g-rupos, si bien es cierto 
que ha dispuesto de un considerable número de especies, qui- 
zá más de 2.000. Ya en 1893, en su Rémsio7i du Sj/siénie des Or- 
tho2)téres, publicado con motivo de la enumeración de los or- 
tópteros recog-idos en Birmania por Fea, y que, como todas las 
obras de Brunner, ha hecho época en el conocimiento de estos 
insectos, propuso la división de los Fásmidos en doce tribus, 
que ahora se aumentan hasta catorce, ag-rupándose todas. ellas 
en dos g-randes divisiones basadas en el carácter encontrado 



92 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

por Stal como fundamental para toda división en esta familia; 
esto es, en la presencia del área apical de las tibias en los Areo- 
latcB, área que falta en los Anareolatm. 

Este carácter divide en dos g-éneros los pocos Fásmidos que 
habitan en Europa, confundidos aún no hace muchos años en 
el solo g-énero Bacilhis, y que el P. Pantel, nuestro consocio, 
con el profundo espíritu de observación que le disting-ue, se- 
paró en dos, constituyendo el Zepípiia con las especies que 
carecen de área apical. 

Los Fásmidos son los insectos más extraordinarios que exis- 
ten, en términos de que constituyen una constante contradic- 
ción con lo que es normal y corriente en todos los otros: son 
los insectos miméticos por excelencia y no sólo imitan con toda 
perfección las formas veg-etales, sino que toman además las 
actitudes que mejor contribuyen á ocultarlos en los veg-etales, 
sobre los que viven, y hasta los huevos simulan semillas de 
aquéllos. Son al mismo tiempo los que alcanzan mayores di- 
mensiones, pues aun entre las especies vivientes se cuentan 
varias que miden un cuarto ó un tercio de metro de long-itud, 
siquiera existan otras que sólo tienen 15 ó 20 milímetros, y se 
encuentran entre ellos especies partenóg-enéticas, como suce- 
de con nuestros Bacillus. 

Redtenbacher en esta primera parte, de la que especialmen- 
te se ha encarg-ado, termina la introducción con un cuadro 
muy interesante para explicar la distribución g-eog-ráfica de 
estos insectos, y que también tiene interés porque en él resul- 
tan de manifiesto las combinaciones á que se prestan los ca- 
racteres de mayor importancia y mayor instabilidad, ó sean 
los del área apical y los de las proporciones del seg-mento 
mediano y de las antenas; por el primero de estos caracteres 
se dividen los Fásmidos, como ya hemos dicho, en dos g-ran- 
des g-rupos, los que á su vez se subdividen en otros dos por la 
forma del seg-mento y éstos de nuevo por la long-itud de las 
antenas. 

En esta obra, aparte del prólog-o ó introducción á que he 
hecho referencia, y en el que se trata de la clasificación, se 
examinan sucesivamente los órg-anos externos que sirven de 
asiento á los caracteres taxonómicos, se hacen indicaciones bi- 
bliográficas sobre la anatomía interna y la embriclog'ía y se 
expone extensamente la distribución g-eog-ráfica del grupo; 



DE HISTORIA NATURAL. 93. 

contiene además una completísima bibliografía y por fin la 
exposición de las tribus y la más detallada de los g-éneros y de 
las especies, parte esta última escrita en latín, por lo que hace 
á las descripciones que son concisas y exactas, y en alemán 
por lo que toca á las restantes indicaciones. Acompañan á este 
tomo seis hermosas láminas, dibujadas por el mismo Redten- 
bacher con la habilidad que ya tiene demostrada. 

Debo hacer notar que aun cuando la obra lleva fecha de 1906 
no creo se haya repartido hasta ahora. 

De desear es que pronto aparezca la seg-unda y última parte 
de esta obra, verdadero monumento elevado á la ciencia ento- 
mológ-ica con que acrecienta el Dr. Redtenbacher su envidia- 
ble labor científica y corona dig-namente el ilustre Brunner von 
Wattenwyl, nuestro consocio honorario, la obra de toda su vida 
y sus múltiples é importantes publicaciones. 

Secciones. — La de Barcelona celebró sesión el 19 de Diciem- 
bre, bajo la presidencia del Sr. Turró. 

Leída el acta de la sesión anterior, fué aprobada por unani- 
midad. 

El señor Presidente dio cuenta á la Sección del cambio de 
residencia del Tesorero, Sr. Tarazona, que al marcharse á la 
Universidad de Valencia deja un vacío en esta Sección y va- 
cante el carg-o que con tanto celo é intelig-encia ha desempe- 
ñado desde la fundación de la Sección de Barcelona. 

Se acordó que constase en acta el sentimiento de los socios 
por la ausencia del Sr. Tarazona y que se consig'nase un voto 
de g-racias á dicho señor. 

Acto seg-uido se procedió á la elección de nuevo Tesorero, 
resultando eleg-ido, por unanimidad, el Sr. Llenas, haciéndole 
entreg-a el Vicepresidente, Sr. Casares, de los libros de Tesore- 
ría y 115 pesetas y 40 céntimos que el Sr. Tarazona le había 
entreg-ado al ausentarse de Barcelona, por no haber hallado al 
señor Presidente para depositar en sus manos los libros y fon- 
dos expresados. 

Quedando vacante el carg-o de Secretario, por haber sido ele 
g-ido Tesorero el Sr. Llenas, que venía desempeñando aquel car- 
g-o, se procedió á elegir Secretario, siendo votado para este pues- 
to el Sr. Casares, que actuaba de Vicepresidente, por lo cual 
se proveyó este último carg-o, siendo eleg-ido el Sr. Pi y Suñer. 



9* boletín de la real sociedad española 

Constituida la Mesa, se elig-ió Junta para el año próximo 
venidero, confirmando en sus carg-os á los señores Secretario 
y Tesorero, pasando á la Presidencia el Vicepresidente Sr. Pi 
y Suñer, y nombrando para sustituirle al Sr. Ferrer, quedan- 
do, pues, constituida la Jiinía para el próximo aíto, del siguien- 
te modo: 

Presidente, Sr. D. Aug-usto Pi y Suñer. 

Vicepresidente, Sr. D. Carlos Ferrer. 

Secretario, Sr. D. Antonio Casares Gil. 

•Tesorero, Sr. D. Manuel Llenas. 

— El Sr. Aranzadi leyó una lista de hong-os recibidos del Em- 
palme, Martorellas, San Celoni y Badalona, y una tercera lista 
de nombres catalanes de hong-os. 

— Fué leido á continuación un trabajo que envió el Sr. Ca- 
devall, titulado Notas para la Flora Catalana, citando, entre 
otras particularidades, 37 especies nuevas para Cataluña, una 
para España, una para Europa y cuatro para la Ciencia. 

La de Sevilla celebró sesión el 25 de Enero, bajo la presi- 
dencia de D. Manuel de Paúl. 

Se dio lectura de un trabajo remitido por el Sr. Chaves, in- 
titulado: Nota sodre el origen de la Gflauconia. 

— El Sr. Seras entretuvo agradablemente á la Sección expo- 
niendo los maravillosos trabajos de Leduc de Nantes, el cual 
ha obtenido células y tejidos celulares artificiales con la es- 
tructura de los orgánicos, dotados, como éstos, del poder de la 
nutrición por intususcepción y que se reproducen carioquiné- 
ticamente, presentando todas las fases de este proceso, cromo- 
somas, áster, espire mas, plano ecuatorial, bandas cromáticas, 
etcétera, sin que falte ning-una de aquellas y sucediéndose en 
el orden regular. 

— La de Zaragoza celebró sesión el 26 de Diciembre de 1906. 
Se abrió bajo la presidencia de D. Pedro Ferrando, el cual ce- 
dió el sillón presidencial á D. Vicente de Val, quien dirig-ió 
frases de ag-radecimiento á sus consocios por la distinción de 
que le hacían objeto y alabó el celo é interés con que había 
desempeñado el cargo su antecesor. 

— El P. Navas, después de haber tomado posesión la nueva 
Junta directiva, da cuenta de una obra intitulada A synony- 



DE HISTORIA NATURAL. 95 

mic Catalogue of Orthoptera, por Kirhy. Van publicados dos 
tomos, de los cuales el segundo, que es el que presenta, 
trata de ortópteros saltadores (Achetidse et Pliasg'onuridse). El 
tercer tomo tratará de los locústidos, incluyendo en ellos las 
especies que hoy día se reúnen con el nombre de acrídidos. En 
esta obra, escrita con un criterio muy rig-uroso en cuestiones de 
prioridad, se restituyen muchos nombres genéricos. 

Sesión del 30 de Enero de 1907. 

Se celebró bajo la presidencia de D. Vicente de Val. 

—El Sr. Arévalo lee y da cuenta de la recaudación de las 
cuotas del presente año, examinando con este motivo los socios 
allí congregados las cuentas de la sección. 

— El Sr. Ferrando presenta una drusa de cristales de cuarzo 
levógiros que ostentan las caras Xt(1121) y Xt(5161), proceden- 
tes de Hinojosa (Salamanca), así como también un curioso 
romboedro de exfoliación de calcita que ostenta la extraña 
propiedad de que sus aristas culminantes miden 108°. Las me- 
didas hechas con un buen goniómetro Fuess y con indepen- 
dencia por varios observadores como los Sres. Espurz, Cala- 
mita y nuestro consocio Sr. Izquierdo, dan crédito á la medida 
del Sr. Ferrando, quien manifiesta que por sí solo no se hubiera 
atrevido á dar cuenta de una medida tan extraordinaria. 

— El Sr. Arévalo agrega, á propósito de esto, que ha anali- 
zado una lámina de exfoliación del citado romboedro, con ob- 
jeto de ver si acusaba el análisis químico la presencia de algún 
carbonato isomorfo con la caliza y al que se debería entonces 
el aumento del valor angular, habiéndole demostrado dicho aná- 
lisis que está exclusivamente formado por carbonato calcico. 
Por otra parte, su diafanidad permite observar á través de su 
masa y bien manifiesto, el fenómeno de la doble refracción. 

— El P. Navas presenta el esqueleto de una colonia de sinas- 
cidias procedente de Vinaroz (Castellón de la Plana), lamen- 
tando el no poder determinarla específicamente. 

— El mismo P. Navas da cuenta de haber recibido una circu- 
lar anunciando la celebración del XII Congreso Zoológico in- 
ternacional, que se ha de celebrar en Boston del 9 al 20 de 
Agosto del presente año, encareciendo la conveniencia de que 
España esté oficialmente representada en él. La lista provisional 
de las secciones es la siguiente; 

1." Zoolog-ía w-eneral. — 2." Zooloería sistemática.— 3.* Ento- 



96 boletín de la. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

molog'ía.— 4." Ornitolog-ía. — 5.» Talasog-rafía. — 6." Paleozoo- 
log-ía, — 7.3 Anatomía comparada. — S.^Embriolog-ía. — Q.'Psico- 
log-ía comparada. — 10.* Citolog-ía. — 11.* Zoolog-ía experimen- 
tal. — 12.' Herencia. — 13. =■ Zoolog-ía económica. — 14.' Costum- 
bres de los animales. 

Incidentalmente el Sr. Secretario da cuenta de una hermosa 
obra de Stebbing- recientemente publicada, Crustácea Amphi- 
poda I. Gammmñdea, que forma un extenso volumen en el que 
se describen 1.076 especies ciertas y 257 dudosas, repartidas en 
304 g-éneros pertenecientes á 41 familias. Constituye esta obra 
una erudita y completa revisión de los anfípodos gammari- 
deos, sumamente útil para los naturalistas que deseen profun- 
dizar en este interesante g-rupo de crustáceos. 



Notas y comunicaciones. 



Nota sobre el origen de la Glauconia 

POR 

FEDERICO CHAVES Y PÉREZ DEL PULGAR 

La cuestión tan interesante como difícil del origen de la 
Glauconia, acaba de recibir un valioso impulso con la apa- 
rición de una Memoria, por todo extremo notable, de los 
Drs. L.-W. CoUet y Gabriel W. Lee (1), Las mismas palabras 
con que empieza este trabajo, servirán para explicar el motivo 
de la presente Nota. 

«Desde Murray y Renard — dicen — , dos trabajos importantes 
han venido á enriquecer la bibliografía de la Glauconia: la 
Memoria de los Sres. Calderón y Chaves, «Contribuciones al 
estudio de la Glauconia» (2), y la obra magistral de M. L. Ca- 
yeux, «Etude micrographique des terrains sédimentaires».» 

«Murray y Renard habían estudiado especialmente la Glau- 
conia actual; los Sres. Calderón y Chaves basaron su síntesis 



(1) «Recherches sur la Glauconie». Proc. of the royal Soc. of Edinburgh, vol. xxvi, 
part. IV, 1906. Con 12 láminas y un mapa. 

(2) Anal, de la Soc. esp. de Hist. nat., tomo xxii, 1893. 



DE HISTORIA NATURAL. 97 

de esta en uii análisis de la Glauconia de las rocas sedimenta- 
rías; en cuanto á M. L. Cayeux, limita estrictamente sus bellas 
investigaciones á la Glauconia de las rocas sedimentarias, sin 
acometer el problema de su g'énesis.» 

«Después de haber terminado nuestro estudio de las «Con- 
crétions phosphatées de «l'Ag-ulhas Bank», fuimos invitados 
por Sir John Murray á emprender una especie de mise (mi)oint 
de la cuestión de la Glauconia. En efecto, Güinbel en 1886, 
después Murray y Renard en 1891, vieron en la Glauconia un 
silicato ferri-potásico, en tanto que para los Sres. Calderón y 
Chaves era, al contrario, un silicato ferro-potásico. ¿Quién tejiía 
razón? Como, por otra parte, M. L. Cayeux señaló caracteres 
muy especiales en la Glauconia de sus rocas sedimentarias, 
caracteres que se desconocían en la Glauconia actual, se im- 
ponía un estudio comparativo.» 

Seg-ún el trabajo realizado por los Sres. Collet y Lee, la Glau- 
conia ofrece diferentes maneras de estar en las rocas antig-uas 
y modernas. La principal es la realizada por g-ranos nacidos 
en las cámaras de los foraminíferos. El encadenamiento de las 
metamorfosis que eng-endran el mineral en cuestión de los 
bancos y de las arenas verdes, por ejemplo, es, seg-ún los au- 
tores, el sig'uiente: A, relleno de las conchas por una materia 
arcillosa, constituyendo moldes grises; B, esta materia arcillo- 
sa se carg-a de hierro y se tiñe progresivamente de pardo, 
desde la periferia hacia el centro; resultan de aquí moldes par- 
dos, esencialmente formados de silicato de hierro; C, verdean 
estos moldes y se transforman gradualmente, á partir de la 
superficie, en moldes glauconosos. 

Y entramos en la cuestión capital, ó sea la explicación dada 
por los autores del origen de la Glauconia aprisionada en las 
cámaras de los foraminíferos. Durante la fase arcillosa, los 
moldes grises contienen sólo silicato de alúmina. La fase fe- 
rruginosa que la sigue, resulta de un reemplazamiento de la 
alúmina de la arcilla por el peróxido de hierro, á consecuencia 
de la cual los moldes quedan constituidos por un silicato fé- 
rrico absolutamente desprovisto de potasa. La fase glauconosa 
está representada por un silicato ferrico-potásico hidratado; 
«la transformación en Glauconia es conexa, por consiguiente, 
de la introducción de la potasa, y también, probablemente, de 
la entrada del agua de constitución». En cuanto á las reaccio- 



98 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

nes químicas que permiten á la potasa combinarse con el sili- 
cato férrico, son actualmente desconocidas. 

Como se ve, aun aceptando sin reserva la opinión de estos 
eminentes sabios, el problema del orig-en de la Glauconia no 
puede darse por resuelto todavía en totalidad. 

He aquí la opinión que formulan, respecto á nuestra teoría 
g-enética, del mineral objeto de estos estudios: 

«FormaciÓ7h de la Cflmiconia. — Después de la explicación de 
la formación de la Glauconia dada por Murray y Renard en el 
volumen de los «Deep-Sea Deposits» de los Reports del Cha- 
llenger, un solo trabajo de la síntesis de este mineral ha veni- 
do á enriquecer la bibliog-rafía. Es debido á la autorizada plu- 
ma de los Sres. Calderón y Chaves, y se titula «Contribucio- 
nes al estudio de la Glauconita». 

«Como lo hemos hecho notar ya en un precedente capítulo, 
estos sabios se han basado en un análisis de Pisani de la Glau- 
conia de Villers-sur-Mer; en éste el hierro fué dosado entera- 
mente como hierro ferroso, como se hacía habitualmente en 
esta época, en que se creía, seg-ún lo ha hecho notar Gürabel, 
que el color verde de la Glauconia implicaba el hierro en esta- 
do ferroso. 

»Los Sres. Calderón y Chaves, basando, desg-raciadamente, 
sus ing-eniosas investig-aciones sobre el análisis de Pisani, lo- 
g-raron obtener un silicato ferroso-potásico haciendo actuar el 
sulfato ferroso-potásico sobre el silicato de potasa, en presen- 
cia de un reductor. En el silicato así obtenido, la relación del 
óxido ferroso á la sílice era de 20.4 á 50.1, la cual concuerda 
con aquel análisis, en el que esta relación es de 20.1 á 54.1. 
Después, partiendo de la idea de que la Glauconia es un sili- 
cato ferroso potásico que necesita para su conservación la in- 
fluencia de un medio reductor, estos sabios piensan que los 
ag-entes reductores á favor de los cuales la Glauconia se ha 
formado, son, de una parte, la materia g-elatinosa que existe 
en suspensión en el ag-ua del mar, y de otra, la substancia 
org-anizadá que se encuentra en las cámaras de los forarainí- 
feros y de otros org-anismos.» 

«Como hemos visto en el capítulo referente á la «Composi- 
ción química», la Glauconia de los mares actuales debe consi- 
derarse, no como un silicato ferroso-potásico, si7w cotno mi sili- 
cato férrico-potásico. La bella síntesis de los Sres. Calderón y 



DE HISTORIA NATURAL. 99 

Chaves no nos parece aplicable al caso de la Glauconia de los 
mares actuales.» 

Aunque yo me propong-o continuar mis investig-aciones so- 
bre la síntesis de los silicatos de hierro por vía húmeda, de las 
que he dado ya una primera Nota á esta Sociedad (1), y en- 
tonces habrá ocasión de tratar con más detenimiento de la 
cuestión aquí debatida, aplazados aquellos trabajos por alg-ún 
tiempo, y aunque, á pesar mío, por urg-entes ocupaciones, he 
atendido á la indicación de mi querido maestro y colaborador 
en el estudio de que se trata, formulando mi juicio provisio- 
nal, para corresponder también á la cortesía con que los dis- 
ting'uidos investigadores, Sres. Collet y Lee, se ocupan de 
nuestro intento de síntesis de la Glauconita, por masque com- 
batan nuestra interpretación sin otorgarla concesión alg-una. 

Declaro lealmente, ante todo, que encuentro de mucho inte- 
rés el análisis ejecutado por nuestros contradictores sobre un 
ejemplar de Glauconia pura actual de las colecciones del Cha- 
llenger Office, que les ha dado el sig"uiente resultado: 

SiO'2 47.46 por iOO. 

Fe'^03 30.83 — 

Al^O' 1.53 — 

FeO '. ... 3.10 — 

Mg-0 2.41 — 

K'^0 7.76 — 

H^O 7.00 — 

Total . . . 100.09 por 100. 



Sobre un modelo de tal pureza debe fundarse, sin duda, la 
composición cualitativa de la especie, entre cuyos elementos 
veo, con especial interés, que se hallan la alúmina y la mag*- 
nesia; pero es claro que los resultados de este análisis aislado 
no ofrecen, por sí solos, una completa g'arantía de expresar la 
composición cuantitativa de la especie, ni su constitución quí- 
mica, la cual, á su vez, pudiera hallarse en una fase evolutiva 
particular. El hecho de más trascendencia, á mi juicio, y el 
que presta valor indiscutible al análisis precedente, es el ano- 
tado por los autores de que otros análisis del Chanllenger Of- 

(1) An. Soc. ESP. DE HisT NAT., tomo XXIV, Actas, pág. 157. Madrid, 1905. 



100 boletín de la real sociedad española 

fice, así como el realizado por Gümbel con el mineral de la 
«Gazelle», se hallan de acuerdo con el suyo en cuanto á la re- 
lación del hierro ferroso al férrico. Esta relación constante, 
que es, próximamente, de 1 FeO á 10 Fe^O^ constituye ya una 
ley química de asociación que rig-e en la especie de que se 
trata. Sería muy interesante, para formar juicio definitivo 
sobre la composición y constitución de la Glauconia, estudiar 
las modificaciones que en sus proporciones relativas sufren los 
elementos diferentes del silicio y el hierro, ante esa invariabi- 
lidad de la relación del hierro ferroso al férrico. 

Ahora bien; sabemosque los procesos evolutivos de los mi-, 
nerales pueden ser, y son de hecho, con frecuencia, regresivos, 
es decir, que tienden á la reproducción de la especie primitiva, 
después de pasar por una serie de transformaciones más ó 
menos complejas. La sílice, por ejemplo, se combina con las 
bases formando silicatos que, á su vez, son descompuestos 
después por los carbonatos y el ácido carbónico, regenerándo- 
se la sílice, y así sucesivamente. En la Glauconia encontrare- 
mos, como es natural, las huellas de estas transformaciones 
que los cambios del medio ambiente provocan en la substancia 
mineral, y observaremos las sucesivas sustituciones de los ele- 
mentos isomorfos, é independientemente de todo isomorfismo, 
la sustitución química de sus elementos. Y esto porque se tra- 
ta de un mineral sometido, desde lueg-o, á esas evoluciones 
intensas, cuyas diferentes fases determinan los desacordes 
análisis que de él se han hecho. Los resultados del antes re- 
producido parecen mostrar, en efecto, que el hierro ferroso 
juega papel subordinado y dominante el hierro férrico; pero 
¿qué diremos entonces de los análisis numerosos de Berthier, 
St. Hunt, Mark y otros muchos, dignos de absoluta confianza, 
en los que todo el hierro aparece al estado ferroso? 

Si, como sustentan los Sres. Collet y Lee, puede seguirse 
paso á paso en el campo del microscopio la evolución del mine- 
ral que llena las cámaras de losforaininíferos, mucho se habrá 
adelantado en pro de su opinión; pero quizá haya algún opti- 
mismo en dicha aseveración, á lo cual me inclina el hecho 
consignado en nuestro trabajo de que los granos de Glauco- 
nia, verdes en su interior, amarillean en la periferia, denotan- 
do claramente que la oxidación marcha del exterior al inte- 
rior. Este hecho es de suma importancia, y le creo de más va- 



DE HISTORIA NATURAL. 101 

lor que los que se fundan en los resultados del análisis, en 
favor de la opinión que hemos sustentado. 

No terminaré sin hacer una aclaración referente al alcance 
que siempre hemos atribuido á nuestro intento, y que parece 
exageran los distinguidos sabios tantas veces aquí menciona- 
dos. No hemos pretendido, en efecto, dar la clave de la génesis 
de la Glauconia, obteniendo por síntesis un silicato ferroso por 
vía húmeda, de composición análoga á la de este mineral (ex- 
cepción hecha de los elementos que más oscilan en cuanto á 
sus proporciones); sólo hemos dado á entender modestamente 
la posibilidad de que, por doble descomposición, se produzcan 
también en el seno de los mares silicatos ferrosos, capaces de 
originar, con ó sin previas reacciones nuevas, minerales tales 
como la Glauconia, la cual hubimos de considerar como un 
silicato ferroso-potásico, de acuerdo con la mayor parte de los 
numerosos análisis practicados hasta la fecha. 

Esto es lo que, por de pronto, se me ocurre leyendo el tra- 
bajo de los Sres. CoUet y Lee, el cual me parece, por lo demás, 
un paso importante en la cuestión tan difícil del origen de la 
Glauconia, y que hace el mayor honor á sus sabios autores-. 



Breve noticia de algunos monstruos 

existentes en el Gabinete de Historia natural 

de la Universidad de Oviedo 



FRANCISCO DE LAS BARRAS 

Como ya en distintas ocasiones hemos hecho, vamos á dar 
cuenta á la Sociedad de algunos casos de monstruosidades. 
Los que hoy nos ocupan se conservan en el Gabinete de Histo- 
ria natural de la Universidad de Oviedo y son todos proceden- 
tes de esta provincia. 

1.° Cerdo recién nacido, de tamaño normal. Ofrece la mons- 
truosidad únicamente en la cabeza, que presenta la boca nor- 
mal y sobre ella, en el centro de la frente, un solo ojo perfec- 
tamente desarrollado y de un diámetro próximamente doble 
del que correspondería al tamaño del animal. Por encima de 



102 boletín de la real sociedad española 

este ojo, y también en la línea media, hay una trompa de cua- 
tro centímetros de larg-a, perforada en toda su loug"itud. No 
existen vestig-ios de ventanas de la nariz. 

2." Becerro recién nacido con dos cabezas. Sólo se conservan 
éstas, ó, mejor dicho, la piel bastante mal armada, pudiendo su- 
ponerse que era normal el resto del cuerpo. Se encuentran las 
cabezas unidas por la reg'ión auditiva, por lo cual sólo ha podido 
desarrollarse la oreja derecha de una y la izquierda de la otra. 
Los ojos, narices y boca, están perfectamente desarrollados. 

3.° Dos ejemplares de perros recién nacidos, ambos de cuer- 
po doble y procedentes del mismo parto, uno y otro tienen las 
cabezas confundidas y se hallan unidos en la reg'ión torácica 
por la parte esternal, separándose los cuerpos por completo en 
el abdomen. Resultan en ambos las extremidades torácicas di- 
rig-idas dos á un lado y dos á otro. 

Las diferencias entre estos dos monstruos, radican en la ca- 
beza. Presenta el uno, un solo hocico perfectamente desarro- 
llado y tiene dos orejas normales; pero en la reg-ión posterior 
sobre la nuca, existen otras dos orejas que están juntas, pro- 
vista cada una de su ag-ujero auditivo independiente. 

En el otro ejemplar se ha verificado la fusión tan por com- 
pleto en la región facial, que solo á un lado y á otro aparecen 
vestig"ios de orejas, sin el menor indicio de hocico. 

4.° Gato, también doble como los anteriores, y recién naci- 
do. La cabeza es normal en su parte superior, pero presenta 
debajo de la boca una seg-unda mandíbula inferior que forma 
otra boca con una leng-ua perfectamente desarrollada. La re- 
g'ión torácica se encuentra en el caso de la de los perros antes 
citados. Hacia la mitad del abdomen los dos cuerpos se sepa- 
ran por completo, ofreciendo cada uno sus extremidades pos- 
teriores y la cola normales. 

5.° Monstruo doble humano recién nacido, de nueve me- 
ses. Presenta dos cabezas por completo independientes y per- 
fectamente desarrolladas. Los cuerpos unidos por la reg-ión es-^ 
ternal y en totalidad separados del diafrag'ma hacia abajo. 

6." Monstruo humano recién nacido, de nueve meses. Solo 
está desarrollada la parte abdominal, faltando por completo la 
cabeza y el tórax y presentando, en la parte anterior, dos 
gTuesos abultaraientos esféricos en la línea media y uno por 
por encima del otro. 



DE HISTORIA NATURAL. 108 



Ter.cera lista de nombres catalanes de hongos (bolets) 



TELESFORO DE ARANZADI 

Aragays (en San Celoni).— Hyg-rophorus irrig-atus. 

A . bolets de cabra (Empalme). — Lactarias pyrog'alus. 

A. cabra. — Lactarius pubescens. 

A. escarlet (en Martoi ellas). — Tricholoma truncatum. 

A.fredelichs. — Tricholoma imbricatura, murinaceum y pu- 
tidum. 

A. gualbaras (Empalme).— Lepiota excoriata. 

A. llataroJas (Empalme). — Lactarius lactifluus y subdulcis. 

^. mo//mc/¿5 (Empalme). — Boletus g-ranulatus y obsonium 
V. buxeus. 

A. pampineUas. — Amanita vag-inata. 

A. pebrasos (en Martorellas), — Lactarius piperatus. 

A. pijacunill (Empalme). — Tricholoma equestre. 

A. pimpinellas (en Martorellas). — Lepiota procera. 

A . pinetells (Empalme). — Lactarius deliciosus. 

A. puagras (en San Celoni). — Russula láctea, rubra, amsena. 

A. suroy (en Martorellas). — Boletus edulis. 



Lista de hongos recibidos en Noviembre de 1906, del Empalme, 
Martorellas, San Celoni y Badalona 



TELESFORO DE ARANZADI 

Amanita excelsa 6 pantherina, v. cariosa. 

A . vaginata v. gris. 

Lepiota procera, de Martorellas. 

L. excoriata, del Empalme. 

Tricholoma truncatum, de Martorellas y Badalona. 

T. imbricatum. 



104 boletín de la real sociedad española 

Tricholoma miirinacexim. 

T. puiidum. 

T. equestre, del Empalme. 

Hygrophorus irrigatus, de San Celoni. 

H. Umacinus. 

Lactarius deliciosíts. 

L. piperatus, de Martorellas. 

L. pubescens (venenoso). 

L. pyrogalus (no lo comen), del Empalme. 

L. lactifiwiis, del Empalme. 

L. subd'ulcis, del Empalme. 

Russula láctea, de San Celoni. 

R. Tuhra^ de San Celoni. 

R. amosna, de San Celoni. 

Boleius ed'iilis, de Martorellas. 

B. chrysenteron (no lo comen), del Empalme. 

B. gramdatus. 

B. obsoniíim, v. hnxeus, del Empalme. 



Linaria supina monstruosa 



TELESFORO DE ARANZADI 

En el mes de Mayo último encontró el Dr. Llenas, en los 
arenales marítimos de Badalona, cerca déla estación del ferro- 
carril y junto á ejemplares normales de Linaria supina, una 
porción de ejemplares monstruosos, de que procuraremos dar 
idea clara con las adjuntas fig-uras y su descripción. 

El cáliz es normal, pero la corola aparece completamente 
actinomorfa con 5 espolones, como si se hubiesen refundido 
5 corolas en una y con el tamaño correspondiente á esta fusión. 
Cada espolón tiene una raya mediana, y á cada lado otras 2, 
con su ánf^ulo correspondiente cada vez menos ag-udo (fig*. 3), 
lo que hace en toda la corola 5 X 5 =: 25 rayas todo alrededor; 
á veces se nota otra raya más tenue entre 2 espolones conti- 
g-uos. Estos pueden tener la punta extendida hacia abajo (fig"u- 
ra 1) ó encorvada hacia la garg-anta (fig*. 2), y aparecer en es- 



DE HISTORIA NATURAL. 



105 



trella reg-ular ó alg-o ladeados, en áng'ulo obtuso 2 de ellos, 
quizá por la proximidad de 2 corolas anormales entre sí (figu- 
ra 2 b y c). La parte superior de la corola aparece tubuloso- 
acampanada, con limbo reg-ular poco desarrollado y con 5 plie- 
g-ues en la g-arg-anta; plieg'ues que, aunque deberían corres- 
ponder al paladar, no son salientes ni están precisamente de- 
lante de cada espolón, y sólo acaban de cerrar la abertura 




Linaria supina 'monstruosa. 

1 y 2, ramas de individuos con flores monstruosas. 

3, flor monstruosa vista de lado; «, un sépalo separado para dejar al 
descubierto las rayas de los espolones. 

4, estambres y estaminodios aumentados. 

5, pistilos aumentados; h es lo mismo que a, pero visto por encima; 
f, corte transversal de e. 

T. vu— Febrero, 1907. 8 



106 boletín de la real sociedad española 

mediante el collar de pelos g-landulosos, que empieza inme- 
diatamente debajo y signie en el tubo con menor desarrollo. 

Los estambres varían, pudiendo ser en las flores de la fig\ 1, 
fértiles larg-os 5 y estaminodios cortos 5 (fig\ 4 e); en las flores 
de la fio-. 2 a, únicamente 5 fértiles insertos en la base de los 
espolones; en las de la fig", 2 ¿», son 5 fértiles cortos y 5 esta- 
minodios largos (fig-. 4 b); en las de la fig. 2 c, son 5 estambres 
apendiculados (fig-. 4d); también pueden ser 5 estambres 
apendicalados (fig-. 4 c) y 5 estaminodios largos, y 5 estamino- 
dios cortos. Los estaminodios están varios de ellos soldados, ó, 
por lo menos, ag-lutinados por el extremo. 

El pistilo es pedicelado; parece normal en las flores de la 
fig". 2 a (véase fig". 5 e j f); algo irregular en las de la fig. 2 c 
(véase fig'. 5 d); pedicelado y prolífero sin estilo en otras (figu- 
ra 5 a y b); este último en flores marchitas de las de 5 estam- 
bres sin estaminodios, aparece más crecido y con g*ranos de 
polen adheridos á los pelos giandulosos de sus brácteas (?) y 
sépalos (?), como se representa en la fig". 5 a. 

Deseoso de ver si los pistilos de las flores monstruosas, y 
sobre todo los proliferos, eran fértiles, encarg-ué al Dr. Llenas, 
por estar yo embarg-ado con el estéril trabajo de los exámenes, 
recog-iese en el mismo sitio ejemplares con flores monstruosas 
y que hubiesen tenido tiempo de formar algún fruto; pero los 
grandes calores repentinos de aquellos días los habían agos- 
tado y sólo encontró ejemplares normales con flores y frutos. 
Es de advertir-que los ejemplares con flores monstruosas no 
tenían ninguna normal, y dentro de algunas de sus corolas 
encontré algunos pulgones muy pequeños. 

Entrando á interpretar estas flores monstruosas, lo primero 
que ocurre es si las habrán formado 5 espolones de los 5 péta- 
los de una flor, ó serán 5 espolones de 5 flores refundidas en 
una; el espolón y parte adyacente en una flor normal tiene 
una raya mediana, y á cada lado 7 ó más rayas, de las que las 
2 ó 3 primeras fonnmi áng"ulos, es decir, forman parte del es- 
polón. Considerando 15 rayas como correspondiendo al labio 
inferior de la corola y de ellas 5 al pétalo mediano, ó sea el 
que forma el espolón, cabe por este concepto cualquiera de las 
dos interpretaciones, ó que los 5 pétalos de una flor se han 
convertido en rayados y espolonados, ó que se haa refundido 
5 flores, de cada una de las cuales sólo subsiste el pétalo me- 



DE HISTORIA NATURAL. 107 

diauo 6 espolonado. La última interpretación es más conforme 
con la variabilidad que se observa en los estambres, dentro 
de los casos en que cito, sean 5 ó 10; cuando son 15 entre es- 
tambres y estaminodios, no nos basta la subsistencia de un 
pétalo (el espolonado) con los 2 estambres inmediatos. 

Otra nueva dificultad ocurre en cuanto al pistilo: si aparece 
como normal, contradice á los estambres y está conforme con 
el cáliz, que parece de una flor normal. Si el pistilo aparece 
prolífero y sin estilo, y dado lo imperfecto de las observaciones 
que pude dedicar á este asunto, me ocurre ahora la duda de si 
lo que había interpretado como pistilo prolífero, no será en 
realidad una pequeña inflorescencia reducida, con sus brác- 
teas, flores con 5 sépalos, etc ; ó los dos carpelos transformados 
en dos flores apétalas femeninas y proliferación de su eje. La 
cuestión queda por resolver pqr no haber seg"uido día por día 
las transformaciones de los ejemplares monstruosos, en que la 
imag-inación llega á sospechar su transformación en normales 
mediante la proliferación, por más que en este caso debería 
quedar en la base de la nueva inflorescencia normal el cáliz 
de la flor monstruosa. 

Respecto á la causa de la monstruosidad, sabido es que pue- 
de ser varia, y en alg"i'm caso se ha demostrado la conexión 
entre ciertos parásitos de las raíces y la aparición de flores 
dobles. Difícilmente se puede atribuir la de la Linaria supina á 
los pulg-ones que hay dentro del tubo de alg-unas corolas 
monstruosas, pues en tal caso el mismo pie de planta es pro- 
bable tuviese también flores normales. 



Sobre los terremotos ocurridos en Alicante el dia 23 de Enero de 1907 



DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

Ampliando la noticia que en carta particular comuniqué á 
mi querido maestro D. Ig-nacio Bolívar el día 24 de Enero, aña- 
diré algunos datos á los ya expuestos, por si fueran de interés 
para nuestra Sociedad de Historia Natural. 

Las primeras trepidaciones se percibieron, próximamente, á 



108 boletín de la beal sociedad española 

las tres de la mañana del día 23. Seg-uramente que otras sacu- 
didas menores pasarían inadvertidas. Hacia las seis y cuarto 
de la mañana se sintió la más fuerte trepidación, acompaña- 
da, seg"ún alg-unos, de ruidos subterráneos. Aunque á esta 
hora la mayoría de los habitantes permanecían dormidos, las 
sacudidas despertaron á muchos, y los animales domésticos, 
principalmente las aves de corral, salieron sobresaltadas de 
sus g'allineros, seg'ún el testimonio de muchas personas. Su 
duración se estimó en unos cuatro seg'undos. 

Las sacudidas debieron repetirse durante todo el día 23, 
aunque cada vez con menos intensidad. El Sr. D. Francisco 
Fig'ueras me aseg-uró haber percibido una muy lig-era por la 
tarde y, finalmente, hacíalas 11'^ y 45™ de aquella noche pude 
notar dos pequeñas sacudidas en el espacio de pocos minutos, 
y de escasísima duración. Como los cuerpos suspendidos tem- 
blaron, aunque muy lig-eramente, de E. á O., ó viceversa, 
porque no pude notar en el momento la primera oscilación, 
juzg-ué que era oportuno escribir inmediatamente estas peque- 
ñas observaciones, y así lo hice al día sig-uiente al Sr. Bolívar. 
En el correo del 24, lleg-ado aquí el 25, leí se habían produci- 
do en Sicilia fuertes temblores de tierra durante todo el día 23 
de Enero, y creo que las sacudidas sentidas en Alicante deben 
referirse á las producidas en esta parte de Italia, que aunque 
distantes, siendo muy fuertes, como por desg'racia lo fueron, 
nada tendría de particular correspondieran á un epicentro si- 
tuado á larg-a distancia. 



Boletín bibliográfico. 

(Continuación.) 

Enero. 
Zoologist (The). London. 1906, n° 786. — Lodge: The Great White Heron 
(Árdea alba).— Apiá^: Not. on the Ornithol. of Oxfordshire. — Patter- 
son: Some Fish-Not. from Great Yarmouth for 1906.— Warren: Di- 
sappearance of many of our Home-bred Birds in Autumn. — Nicoll: 
The Water-Pipit (Anthus spipoleita) as a Visitor to England. 



Belae (D. a.) — Neiieete Erdbeben-Nachrichten. Laibach, 1906-190". 
CoLOMiNA Carolo (D. Alejandro).— Claves analíticas de Historia Natural. 
Pontevedra, 1907. 



DE HISTORIA NATURAL. 109 

Commission géologiqne de Belgique. —Légende de la Carte géologique de la 

Belgique a l'éclielle dn 40.000". Bmxelles, 1900. 
Kjelimann (D. F. R.)— Botaniska Studier. Upsala, 1906. 
Merino (K. P. Baltasar). — Flora descriptiva é ilustrada de Galicia. Tomo ir. 

Fanerógamas, monopétalas y estamíneas. Santiago, 1906. 
MouRLON (M. Michel).— Allocntion prononcée á l'occasion de la mort de 

M, Victor Donnal. (Bul!, de la Soc. belge de Géol, Paléont. et Hydrol. 

Bruselles, 1900.) 

— Compte rendu de l'excnrsión géologiqne en Garapiñe des 23, .24 

et 26 Septembre 1900. (BuII. de la Soc. belge de Géol., Paléont. et 
Hydrol. Brnselles, 1901.) 

— Des voies nouvelles de la Géologie belge (Compte rendu du viii'^ Congr. 

géol. intern., 1900). Paris, 1901. 

— Essai d'une mouographie des dépots marins et continentaux du qua- 

ternaire moséen, le plus anclen de la Belgique. (Annal. de la Soc. 
géol. de Belg. Liége, 1900.) 

— I.a Géologie au Congrés International d'Hygiéne, etc., temí á Ostende, 

en Septembre 1901. (Bull. de la Soc. belge de Géol., Paléont. et 
Hydrol. Bruxelles, 1902.) 

— Le Famennien d'Ermeton-sur-Biert. (Bull. de la Soc. belge de Géol., 

Paléont. et Hydrol. Bruxelles, 1900.) 

— L'étude des applications est le meilleur adjuvant du progrés scienti- 

fique en Géologie. (Bull. de la Soc. belge de Géol., Paléont. et Hydrol. 
Bruxelles, 1900.) 

— Quelques mots au sujet de la Présentation de nouveaux tomes de la 

«Bibliographia geológica» et du projet de M. Killiaft, «Sur la création 
d'une agence de bibliograpbie géologique >. (Bull. de la Soc. belge de 
Géol., Paléont. et Hydrol. Bruxelle.s, 1902.) 

— Quelques mots sur le «Boulaut* a propos du projet de jonction des 

gares du Nord et du Midi á Bruxelles. (Bull. de la Soc. belge de Géol., 
Paléont. et Hydrol. Bruxelles, 1901.) 

— Sur la découverte de galéne dans le sol du massif primaire du Brabant. 

(Bull. de la Soc. belge de Géol., Paléont. et Hydrol. Bruxelles, 1901.) 

— Sur la publication de nouveaux tomes des deux series de la «Biblio- 

graphia geológica» et de la deuxiéme édition de la «Classification dé- 
cimale appliquée aux sciences géologiques». (Annal. de la Soc. roy. 
malacol. de Belg. Bruxelles, 1899.) 

— Sur les resultáis scientifiques qu'il y a lien d'espérer des sondages ef- 

fectués en Campine pour la recberche de gisements houillers (Bull. 
de la Soc. belge de Géol., Paléont. et Hydrol. Bruxelles, 1902.) 
OsHANiN (D. B )— Verzeichnis der Palaearktisclien Hemipteren mit be- 
sonderer Beiück.sichtigung ihrer Verteilung im russischen Reiche. 
II Bd, Homoptera, i Lieferung Seite 1-192. St. Petersburg, 1906, 



no BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Seitz (Dr. Adalbert).— Les Macrolépidoptéres du Globe. t vol., 2 livr. 

Stuttgart. 
Vaeios autores. — Discours prononcés aux fimérailles d'Émilc Delvaux, 

ancien président de la Société géologique de Belgique. (Annal. de 

la Soc. géol. de Belg. Liége, 1902.) 



Febrero. 

Académic des Sciences. París. (Comptesrendus.)T. cxliv, 1907, n° 1.— Jans- 
SEN: Sur l'éclipsede Soleil du 13 janv. 1907. — Gastine: Sur l'emploi de 
la lamiere polar, pour l'étude microsc. des amidons du riz et du 
mais. — Garles: Le flúor dans les eaux minér. — ^Ledüc: Croissances ar- 
tific. — Loverdo: Influence de la températ. et du degré hygrométr. sur 
la conservat. des ojufs. — Gravier: Sur les Ann. Polychetes rapp. par 
la Mission antarctique fran9aise.— Kü.vstler: L'orig. du centrosome. — 
TouLODZE et Piéron: La régulation du cycle nycthéméral de la tem- 
pérat. —Kiuan et Gentil: Sur les terrains crétacés de l'Atlas occid. 
marocain.::=N° 2. — Bonnikr: Sur les prétendues plantes artific— Prin- 
CE Albert de Monaco: Sur la 8^ campagne de la cPrincese-Alice II>. — 
Eberhardt: Sur un lorocédé permettant de détruire les larves dans les 
plantat. d'arbres. — Eothschild et Neüville: Sur une nouv. Antílope 
de la vallée de l'Ituri, Cephalophus ifuriensis, nov. sp.— Caullert: Sur 
les Liriopsidae, crustacés isop. paras, des Ehízocéphales. — Fortín: 
Une précautíon á prendre lors de l'observat. des couleurs. — Kilian et 
Gentil: Sur l'Aptíen, le Gault et le Cénomaníen, et sur les caract. gé- 
nér. du Créta^é íuf. et moyen de l'Atlas occid. marocain. — Deprat: Sur 
les rapports entre les terrains teríiaires et les roches volcan, dans 
l'Anglona (Sardaigne). — Mercalli: Sur le trembl. de terre calabrais 
du 8 sept. 1905.=1SI° 3.— Bigourdan: Projet de classif. bíblíogr. des 
matiéres quí constit. la Sismol. actuelle. — Prince Albert de Monaco: 
Sur une mission du com. Chaves en Afrique. — Charrin et Goupil: Ab- 
sence de nutrition dans la format. des plantes artific, de Leduc. — Slé- 
fInik: Sur l'état de l'atraosphére pendant l'éclipse du 14 janv. 1907. — 
Leclerg dü Sablón: Sur la syrabiose du Fíguier et du Blastophague. — 
KiMi'FLiN: Sur la présence du méthanal dans les végétaux verts. — 
Hanriot: Sur les subst. actives du Teplirosia Vogelii. — Charabot et 
Lalone: Formatíon et distribut. de l'huile essentielle dans une plante 
vivaco.— Chevalier: Action pharmacodynam. d'un nouv. alcaloide 
conteuu dans la racine fraiche de valériane. — Krempf: Sur la forma- 
tíon du squelette choz les Hexacorall. á polypíer.— Lesbre et MaIgnon; 
Sur la part qui revient á la branche auastom. du spinal dans les pro- 
príétés pliysiol. du pneumo-gastrique ou pnenmo-spinal.— Boussac: 
L'évolution des Cérithidés dans l'Éocéne moyen et sup. du Bassin de 



DE HISTORIA NATURAL. 111 

Paris.=N° 4. — Lacroíx: Sur la constitution minéralog. da dome récent 
de la Montagne Pelee. — Chauveau: La superior, de la dépense énerg. 
inhér. a ralimentation carnee. — Lubimenko et Maige: Sur les var. de 
volume du noyau, de la masse chromat. et de la cellule au cours du 
développ. du pollen áe Nymphea nlbaeiNuphar Zíííeum. — Rothschild 
et Neíjville: Sur deux nouv. Antílopes de l'Afrique centr., Cephalophus 
centralis, nov. sp., et Cephalophus aequatorialis Matsch, sub. sp., Ba- 
keri, nov. sub. sp. — Anthony: Les affinitós des Bradypodidíe et en par- 
tic, de V Hemibradypus uareyi Antli. avec les Hapalopsidfe du Santa- 
cruzien de I'Amér. du Sud.— Charrin et Goupil: Les prod. toxiques 
de Torgan. (extraits muscul.). — Güébhard: Sur l'interprétation de cer- 
tains faits de visión coloree. 

American Naturalist (The). Boston. 1907, n" 481. — Linton: Note on the 
Habits of Fierasfer. — Fowler: Records of Pennsylvania Fislies. — 
Waite: Specific Narae of Necturus maculo.sus. — Smith: Volvox for 
Laborat. use.— Cdshman: Ostrac, from Southeastern Massachusets, 

Aquila. Budapest. 1906. T. xni. 

Baleares (Las), Palma de Mallorca. 1906, n° 73. 

Botunisk Tidsskrift. Copenhague. 1906, 27 binds, 3 hefte. 

Canadian Etitomologist (The). London. Ontorio. 1907, n° 1. — Kearfott: 
New Micro-Lepidopt. — Barnes: New sp. of N-Amer. Lepidopt. — Davis: 
Insects as the Food of Squirrels.— Harvet: A Ferocious VVater-bug. — 
Crawford: Preoccupied Ñames of Bees. — Pearsall: Nomenia and 
Euchoeca finale. — Grabham: Notes on some new mosquit. from Ja- 
maica. — Ainslie: Notes on the Swarming of a spec. of Crane-fly. 

Casopis. Praga. 1906. Rocnik iii, cislo 3 y 4. 

Deutsche Entomologische Zeitschrift. Berlin. 1907. 1 Heft.— Aurivilliüs: 
Nene westafrik. Cerambyc. — Bickhardt: Die korsischen Aberrationen 
von Cetonia aurata L. — Breddin: Berytiden und Myodochiden von 
Ceylon aus der Sammelausbente v. Dr. W. Horn. — Üb. die Gatt. Dis- 
iantidea Kirk. — Flach: Beitr. z Káferfauna Calabriens. — Bionomis- 
che Bemerk. — HiNTz: Neue Cleriden aus Deutsch-Ostafr. — Horn: 
Z. Kenntnis der Gatt. Cicindela. — Lichtwardt: DasylUs usambarae 
n. sp.— Sternberg: Z. Gatt. Anthia Web.— Strohmeter: Zwei neue 
Crossotarsus-Axien. — Wellman: Üb. einem auífallenden Sexual -Di- 
morph. bei Heptaphlebomyia simplex Thunb und Culex hirsutipalpis 
Thunb.— Üb. Pfeilgifte in Westafr. und besonders eine Kiiferlarve ais 
Pfeilgift in Angola. 

Entomologische Litteraturblatter. Berlin. 1907, n° 1. 

Feuille des Jeunes Naturalistes (La). Paris. 1907, n° 436.--Germain: Ré- 
vis. des esp. franQ. appart. aux g. Vivípara et £?/í/imía.— Cépéde: £n- 
tretien sur les Sporoz. paras, des insectes.— Boültde Lesdain: Lichens 
des environsd'Hyéres(Var).— GAULLE:Catal. desHymenopt.de France. 



112 boletín de la real sociedad española 

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InstÜHció catalana d'Historia natural. Barcelona. (Butlletí.) 1906, n" 6. — 
Earreba: Historia d'una parella de Bechs de Coral. — Font Sagué: So- 
bre la pres. de la epidota en el Tibidabo. — Pau: Sobre el Pyrethrum 
hispanicum de Willkom.— Tarré; Contrib. á la hist. del Passer domes- 
ticus Brisson. ' 

Instituí Océanographique. Monaco! (Biületin.) (Contin. du BuU. du Musée 
Océanogr. de Monaco.) 1907, n" 88. — Allemandet: Analyses des échant, 
d'eau de mer recueillis pend. la camp. du yacht «Princesse-Alicei 
en 1906.;=N° 89.— Joubin: Sur les gisements de moUusques comest. 
des cotes de France.=]SÍ" 90. — Jaqüet: Descript. de l'extrém. post. du 
corps anormale cliez deux Matella fusca Risso. 

Johns Hopkins Hospital. Baltimore. (Bulletin.) 1907, n° 190. 

K. K. Zoologisch-bofanischen Gesellschoft. Wien. ( Verhandlungen) . 1906. 
8 und 9 Heft.— LuzE: Revis. der palaarktischen Arten der Staphylin. — 
Genera: Xylodromus, Omalium, Phyllodrepa, Hypopycna, Dialycera. 
Pycnoglypta und P/iZoeono?miS.— Cobelli: A propos. del micropilo 
dell'uovo dei Lepidott. — Kowatschefp: Der nordbulgar. Spalax. 

Le Naturaliste. Paris. 1907, n° 476. — Pontier: A propos de la décou verte 
d'un Mastodon Simorrensis á Villefranche (Gers). — Combes: Nouv. pro- 
cede expérim. des Dendrites. — Troüessart: La distrib. géogr. des anim. 
vivants et fossiles.=N" 477. — Fritel: Les Canneliers fossiles. — Chré- 
tien: Les Chenilles de l'Osyris alia. — Trouessart: La distrib. géogr. 
des anim. vivants et fossiles. — Bongon: Lee baláis de Sorciére. — Clí- 
ves: Les bétes dans les proverbes.— Regnault: La Vie artificielle. 

Musée Océanographique. Monaco. (Bulletin.) 1906, n° 87.— Cainpagne scien- 
tifique de la tPrincesse-Alice» (1906). 

Musée Teyler. Haarlem. (Archives.) 1906, ser. ii, vol. x, o®partie. — Hunger: 
Espér. de culture á l'ombre faite avec du tabac de Déli sur la cote 
orient. de Sumatra. 

Museo Nacional. San Salvador. (Anales.) 1906, n° 18. — Brolemann: Miriáp. 
de Guatemala — Rejón: Las Mayas descienden de los Egipcios. — Padi- 
lla: El cedro. — Guzmán: Botan, industr. de Centro-América. 

Museo Nacional. Montevideo. (Anales.) 1906. T. iii, entr. i.— Arechavale- 
ta: Flora uruguaya (contin.). 

Museum of Comparative Zoólogy. Cambridge, (Bulletin.) 1906, n° 5. — 
Reichensperger : Eine neue Myzostoma-Art. — Annual Report for 
1905-1906. 

Revista científica profesional de Medicina y Farmacia. Barcelona. 1906, 
n." 98. 

(Contbiuará.) 



Sesión del 6 de Marzo de 1907. 

PRESIDENCIA DE D. PRIMITIVO ARTIGAS 

El Secretario leyó el acta de la anterior, que fué aprobada. 
Dio cuenta de una comunicación del Presidente Sr. Casares 
Gil, excusándose por hallarse fuera de Madrid. 

Presentaciones. — Fueron propuestos para socios numerarios: 
D. Florián Ruiz y Cuevas, de Madrid, por D. Francisco Aranda; 
D. Mig-uel Zabala y Lara, D. José Alvarez, 1). Manuel Diez Tor- 
tosa, D. Francisco González Sánchez y el Instituto g-eneral y 
técnico, todos de Granada, por D. Juan L. Diez Tortosa. 

Asuntos varios. — El Sr. Rodríg-uez Mourelo participó que, como 
representante de la Sociedad, ha asistido á todas las reuniones 
celebradas por el Colegio de Médicos de esta corte, con objeto 
de acordar el homenaje que ha de tributarse á nuestro ilustre 
consocio D. Santiag-o Ramón y Cajal. Añadió el Sr. Mourelo que 
los acuerdos del Coleg"io de Médicos han sido dados á conocer 
al público por toda la prensa noticiera, y que consisten en la 
acuñación de una medalla de orO, conmemorativa del premio 
Nobel; la publicación de un libro con trabajos originales de in- 
vestig-ación científica, que será ofrecido al Sr. Cajal, como tes- 
timonio de admiración de los que se dedican á la misma clase 
de estudios que los que cultiva con tanto éxito nuestro escla- 
recido consocio, y en solicitar del Gobierno se confiera al in- 
sig-ne histólogo una senaduría vitalicia. El Sr. Mourelo agregó 
que á este homenaje pueden contribuir todos los señores so- 
cios que lo deseen, enviando las cuotas para la acuñación de 
la medalla, ó los trabajos con que colaboren á la publicación 
del libro, al Colegio de Médicos de esta corte. 

El Presidente dio las gracias al Sr. Rodríguez Mourelo por 
el desempeño de la Comisión que le confirió la Sociedad en la 
sesión del mes de Noviembre último. 

— El Secretario participó que la Junta Directiva había acor- 
dado proponer á la Sociedad que una Comisión de ésta, com- 
puesta por los Sres. D.Salvador Calderón, D. Blas Lázaro é Ibi- 
za, D. José Rodríguez Mourelo y D. Federico Gredilla, quede 

T. VII.— Marzo, 1907. 9 



114 boletín de la real sociedad española 

encarg'ada de estudiar y llevar á debido efecto la manera con 
que hemos de contribuir al homenaje mundial que, por ini- 
ciativa de la Universidad de Upsala, ha de tributarse en el 
mes de Mayo próximo á la memoria de Linneo, con motivo del 
segnindo centenario del natalicio del g-ran naturalista sueco. 

La Sociedad aprobó la desig-nación propuesta por la Junta 
Directiva. 

Notas y comunicaciones. — El Sr. Bolívar presentó un trabajo 
de D. José Madrid Moreno, titulado «La cadena g'angdionar de 
los tentáculos en los cefalópodos». 

— El Secretario entreg-ó otro trabajo, «El Gault del Hondo de 
Piqueres», que remite desde Alicante D. Daniel Jiménez de 
Cisneros. 

—El Sr. Fernández Navarro leyó una nota titulada «Excur- 
sión desde el valle del Tajuña al del Tajo», 

— El Sr. Calderón dio cuenta de unos estudios que está lle- 
vando á cabo sobre la apreciación de las líneas de exfoliación 
y de contacto regnilar, exponiendo el resultado de sus investi- 
g'aciones y ofreciendo remitir, cuando, las haya terminado, el 
trabajo correspondiente para la publicación. 

— El Sr. Calafat exhibió un mineral de procedencia y natu- 
raleza desconocida, en cuyo estudio se ocupa actualmente, y 
del que dará cuenta á la Sociedad á su debido tiempo. 

Secciones. — La de Barcelona celebró sesión el 14 de Febrero, 
bajo la presidencia del Sr. Pi y Suñer. 

Fueron propuestos para socios los Sres. D. Mariano Hug"uet 
y Padró, Doctor en Medicina (Bacterio! ojia), y D. Federico 
Wynn EUis [Botánica)^ ambos propuestos por el Sr. Llenas. 

— El Sr. Turró leyó un trabajo sobre la «Acción del HONa 
sobre el Baccillus virgula, el B. Eberth y el B. coH», relatando 
notables experiencias practicadas con las soluciones alcalinas 
de los cultivos de las bacterias dichas. 

— El Sr. Casares presentó un ejemplar de Ricciella iinitans, 
que asienta sobre una Spongilla. Este ejemplar fué cogido en 
una lag'una de Armentera (Gerona), en donde abunda la Ric- 
ciella jilliíans en todas sus formas. 

El mismo dio cuenta á la Sociedad de haberse publicado un 
t abajo sobre las muscíneas de Mallorca por W. Edw. Nichol- 



DE HISTORIA NATURAL. 115 

son, en el cual se mencionan varias especies nuevas para 
la isla. Otras, que cita como nuevas, habían sido mencionadas 
por el socio ya fallecido D. J. J. Rodríg-uez Femenías y por el 
•Sr. Casares en anteriores trabajos publicados por la Sociedad. 
No habiendo más asuntos de qué tratar, se levantó la sesión. 

— La de Zaragoza celebró sesión el 27 de Febrero. 

Por ausencia de los señores Presidente y Secretario, actua- 
ron, respectivamente, como tales, el señor Vicepresidente, Re- 
verendo P. Long-iuos Navas y D. Pedro Ferrando. 

— El P. Navas presenta una nota verbal citando las sig-uientes 
especies de Neurópteros hallados en tían Ildefonso (La Gran- 
ja) por el Sr. Escalera, y enviadas con otras para su determi- 
nación por el Sr. Bolívar. 

OligoneiíHa rhenana Pict. Efemérido citado sólo en Zarag-oza 
y Veruela, en España. 

Dilar meridionalis Hog-. Parece la más abundante j extendida. 

Ascalaphiis li'isj)anicns Ramb. Especie rara en las colecciones. 

— El Sr. Ferrando muestra preparaciones microscópicas he- 
chas por los alumnos en el Laboratorio de Historia Natural 
de la Facultad de Ciencias con ejemplares de Basalto encon- 
trado en Benabarre (Huesca), y de Diabasa espilítica de Épila 
(Zarag-oza). 



Notas y comunicaciones. 



Excursiones á las sierras de la «Horna», del «Rollo» 
y de «Crevillente» 



DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

El día 17 del pasado Diciembre salí de Alicante en el tren de 
las once y media de la mañana, acompañado de los Sres. Pé- 
rez Dag-nino, Gómez Llueca y Vidal, con dirección á Aspe, y 
desde esta villa me dirigí de nuevo á la Sierra Negra, de cuyo 



116 



boletín de la real sociedad española 



yacimiento ya di noticia á la Real Sociedad Española (1). Tra- 
taba de comprobar ciertos extremos expuestos en aquella Nota 
referentes á la situación de los mármoles negros y las arenis- 
cas rojas y grises que componen el conjunto que pudiera lla- 
marse piso de Raibl, y que tan bien representado está en esta 
provincia. No encontramos en la anterior excursión, fósiles 
que pudieran determinar la edad de estas capas, aunque su 
posición sobre el Keuper aleja toda duda. Más afortunados en 
esta última, hemos podido retirar trozos de calizas neg-ras con 
restos org-ánicos, aunque la resistencia de las rocas impide 
extraerlos en estado de poderlos estudiar. En las proximi- 
dades de la sierra se encuentran armas neolíticas talladas en 
calcedonia. El adjunto dibujo, debido al lápiz del Sr. Vidal, da 
idea de la posición de estas capas. 

Salimos de Aspe el día 18 por la mañana, acompañados de 
los Sres. Almodóvar, Soria y otros, con dirección á la sierra 



bl^^^*^ 





«Sierra Negra» (Aspe). 

A. Areniscas rojas y grises. 

B. Areniscas y calizas dolomiticas. 

C. Caliza marmórea negra (caliza de Raibl.) 



del Rollo, visitando de paso la Horna, pequeña sierra que se 
levanta en medio del cuaternario que forma el campo de Aspe. 
A poco de subir por su ladera S., encontramos calizas blancas 
penetradas de Numimilites. En la parte inferior se encuentran 



(1) Bol de la R. Soc. Esp. de Hist. nat. Abril 1906. 



DE HISTORIA NATURAL. 



117 



los restos fósiles en tal abundancia, que forman una luma- 
<iuela del más bello efecto. Benefícianse estas canteras con 
buen éxito, y cortadas las piedras en tablas alcanzan buen 
precio. De la zona inferior hemos retirado OrUloides, y las ca- 
pas superiores presentan inflexiones, denotando una violenta 
presión lateral. El dibujo adjunto, copia del que hizo el Sr. Vi- 
dal, da idea exacta de la posición de estas capas. 

Al O. de la Horna se extiende una llanura cubierta por el 
cuaternario; pero á poca profundidad, debe existir el secun- 




El nummulítico de la < Horna». 



dario, probablemente Infracretáceo, pues de los pozos hechos 
en busca de ag-uas, salen trozos de ammonites muy pareci- 
dos á las especies neocomienses. A corta distancia, al SO., se 
levanta el Peñón de Ofra^ que no hemos podido determinar, á 
pesar de dedicarle cerca de dos horas. La roca que lo forma 
€s una caliza g'ris azulada, de tono muy claro, y por su seme- 
janza con otras formaciones recuerda á las calizas del Titónico. 
Al descender se encontró una punta de lanza, de ág-ata blan- 
ca, que corresponde al tipo de Mousiier, tallada sólo por una 
cara y plana por la otra (véase la fig'ura adjunta). 

A muy poca distancia de la Ofra se encuentra la sierra del 
Rollo, separada de la anterior por una estrecha cañada. La 
sierra tiene una dirección E. á O. próximamente, y al S. se 
levanta con grandes quebradas, siendo de difícil subida; tan 



118 



boletín de la real sociedad ESPANOi^A 



solo un estrecho camino para carros sube hasta la base, con- 
tinuando después un áspero sendero hasta la misma cantera 
de mármoles rojos. Entre las piedras sueltas es fácil encontrar 
terebrátulas, Aptijchus y alg-unos trozos de ammonites fPe- 





Punta de lanza encontrada en la Ofra. — T. n. 

rispMncies, Rliacoi^hijllites, etc.). La parte explotada está situa- 
da en la porción oriental de la sierra y á bastante altura sobre 
el llano; asi es que las grandes piedras son deslizadas por la 
pendiente hasta el punto en donde las carretas pueden subir. 
Toda la ladera se encuentra sembrada de trozos de mármol 
rojo. 

El espesor de los estratos es muy considerable, y esto hizo 
decir á Cavanilles que podían extraerse trozos del tamaño que 
se deseara. Cita en su obra (1), aunque dedicada principal- 
mente á la botánica, aquellas famosas piedras que dedicaron 
á la labra de columnas con destino á la catedral de Murcia. 
Uno de los carromatos que transportaban tan g-randes piedras 
se inutilizó antes de llegar á Aspe, y durante muchos años 
estuvo la piedra en el camino, hasta que decidieron cortarla 
en trozos, y de este modo fué más fácil su transporte. 

Lleg-amos á lo alto de la sierra próximamente á medio día, 



(1) Observaciones sobre la Historia Natural del Reino de Valencia, n97, tomo ii, pá- 
gina 268. 



DE HISTORIA NATURAL. 119 

y desde allí se puede formar idea clara de la composición de 
la sierra, que se encuentra formada por el Titónico y pa- 
rece formar como parte de una grñu anticlinal. Todos sus es- 
tratos buzan al N,, con una inclinación de unos 20° próxi- 
mamente, y por eso la sierra es de fácil subida por esta ladera, 
en tanto que al S. las capas se encuentran cortadas brusca- 
mente, formando precipicios en alg-unos puntos en que la re- 
sistencia de las rocas no ha permitido que se derrumben, 
mientras que en otros los derrubios han llenado en parte las 
quebradas. En las zonas inferiores dominan las calizas azula- 
das, claras ó g'rises, semejantes á las calizas de Aptychus de 
otras formaciones análog-as. No faltan tampoco alg-unos hori- 
zontes marg'osos. En la parte media dominan las calizas ro- 
jas ó amarillentas, cruzadas en todos sentidos de g-rietas, que 
la infiltración ha llenado de calcita muy pura, siendo, por 
tanto, venosos todos los mármoles que se explotan. Suben es- 
tas capas hasta cerca de las cumbres, y quedan cubiertas en la 
parte superior por calizas bastas, en las que aún se encuen- 
tran trozos de Peris'pMnctes y Simoceras (?). 

Desde la cumbre se divisa un hermoso paisaje, si bien alg-o 
triste por la escasez de ag'ua para el rieg-o. Al N. se forma un 
extenso valle, cultivado casi todo él, dominando las tierras 
para cereales y g'randes extensiones de viñedo. En el fondo se 
encuentra el pueblecito de La Romana, y hacia el O. y NO. las 
formaciones titónicas continúan, si bien sus mármoles se consi- 
deran como de menos valor que los del Rollo. De la Rambla Hon- 
da, situada al O. de La Romana, se extraen mármoles nodulo- 
sos, con g-randes manchas amarillas sobre fondo rojo. h'áPeñade 
la Mina, que eleva sus picos á mucha más altura que el Rollo, 
cierra el horizonte por el O. Quedé con el deseo de visitarla, 
pero la corta duración del día en esta época del año, me impi- 
dió cumplir mi empeño. Sospecho que el Titónico continúa por 
este lado. 

Á. la parte S. de la sierra del Rollo, y entre ésta y la de Cre- 
villente, se abre otro valle con buenos cultivos de viñedo y 
tierras para cereales, disting-uiéndose en el fondo el pequeño 
pueblo de Hondón de las Nieves. La sierra deCrevillente cierra 
el horizonte por esta parte, aunque su altitud no parece tanta 
como vista desde la línea férrea de Alicante á Murcia, efecto 
de encontrarse este valle bastante alto sobre el nivel del mar. 



120 boletín de la real sociedad española 

Sus estratos parecen cortados hacia el N., y en este caso for- 
maría con la del Rollo una gran anticlinal cuya parte supe- 
rior hubiera desaparecido. 

Es indudable que en las cercanías se encuentra el piso de 
Berrias y parte del Neocoraiense, así como también los pisos 
superiores del Oolítico, aparte la fase titónica de que vamos 
hablando. Sin poder aseg'urar la procedencia, me han entre- 
g-ado en Aspe ejemplares de Pygo-pe diphyoides, PhyUoceras 
Tethys d'Orb. Ph. Rouyanus d'Orb., Peltoceras athleta Phill (?), 
que caracterizan bien los pisos indicados. 

La mancha titónica que forma la sierra del Rollo, y de la que 
incidentalmente he hablado en alg-una Nota comunicada á 
nuestra Sociedad (1), no aparece en ning-ún mapa g-eológ-ico 
de la provincia. Yo había comprendido su existencia, aunque 
antes del pasado Diciembre no había estado en estos lug*ares, 
vista la g-ran cantidad de mármoles rojos que se emplea en la 
ornamentación de edificios de esta provincia. En Alicante mis- 
mo se emplean con profusión, siendo de notar la g-ran piedra 
que sirve de peldaño á la entrada del Pasaje de Amérigo, en la 
acera de la calle de ¡a Princesa. En los días de lluvia, y cuando 
el ag-ua limpia el polvo originado por el tránsito, se divisan 
los grandes ammonites que encierra. 

La sierra de Crevillenie. — La excursión á la sierra del Rollo 
había de completarse con otra á la de Crevillente. El 21 del 
mismo mes salí de Alicante acompañado de D. Alfonso Gómez 
Llueca y del alumno Sr. Yáñez, en el tranvía de vapor que 
hace el servicio de Elche y Crevillente. Lleg-amos á este últi 
mo pueblo próximamente á las once de la mañana. El profesor 
de Instrucción primaria se sirvió acompañarnos, buscando un 
g"uía para dirig-irnos en aquel laberinto de barrancos; antes 
de medio día habíamos dejado el pueblo, que está fundado 
sobre travertinos y aluviones antig-uos. Á poco más de un ki- 
lómetro al N., aparecen molasas que encierran dientes de 
Oxyrhina, iSpAcerodus, Lamna, Sargus, etc., y que se explotan 
como piedras de construcción. Estas capas buzan al S. próxi- 
mamente, y son la continuación de las que forman la Gargan- 
ta de Crevillente, abundantes en Ostrea crassissima, Lima, Pee- 

<1) HoL. DE LA R. Soc. Esp. DK HiST. NAT. Febrero 1906, pag. 105. 



DE HISTORIA NATURAL. 121 

ien cristatiis Bronn, etc. Unos dos kilómetros más al N., el 
piso Helveciense cede el lug-ar al Keuper, con abundancia de 
grandes jacintos de Compostela, yesos rojos y g-rises, y calizas 
dolomíticas. No puede fijarse la dirección y pendiente de sus 
capas, pues están confusamente dispuestas y como empujadas. 
Dos kilómetros caminaríamos por el lecho de un barranco lla- 
mado del Agua Amarga, encontrando con frecuencia pequeños 
depósitos de sulfato mag-nésico en las cuevas y oquedades de 
las laderas, por lo que su nombre se encuentra justificado. El 
pueblo de Crevillente viene desde muchos años perforando la 
sierra por diferentes puntos en busca de ag-uas para el rieg-o y 
abastecimiento de la población, y ya Cavanilles se admira en 
su obra más arriba citada, del ímprobo trabajo que repre- 
sentan alg-unas de estas g-alerías subterráneas. En diferen- 
tes puntos del barranco, se abren profundos pozos que sirven 
de reg-istro á una g-alería de esta especie abierta hace pocos 
años. Los materiales arrancados del fondo de estos pozos con- 
sisten en calizas azuladas, de naturaleza muy distinta de los 
que corresponden al Triásico, y junto al último de estos reg-is- 
tros se encuentran capas rojas, que son positivamente titóni- 
cas. Es tal su situación respecto á las marg-as rojas del Keuper, 
que á la subida del barranco las tomamos por marg-as rojas 
triásicas; pero, á la vuelta, pudimos retirar de ellas alg-unos 
ammonites titónicos. Á muy poca distancia de este pozo se 
presenta una falla acompañada de dislocación, y al pie mismo 
una pequeña fuente de excelente ag-ua potable. Hicimos alto 
en este punto, y habiendo advertido á mis acompañantes que 
frente á nosotros teníamos un g-ran depósito de ammonites, 
no quisieron sentarse á comer sin poseer antes alg'unos fósi- 
les. Volvieron á los pocos minutos con buena provisión, por 
desgracia más numerosos que variados. Eran éstos un Lytoce- 
ras de g-ran tamaño, dos Plnjlloceras , el Ph. ptichoicum 
Quenstedt, y otro mal conservado, el Mhaco'pliyJ lites torlisur- 
catus d'Orb. y trozos de Perisphinctes indeterminables. El si- 
g-uiente dibujo da idea de la posición de estas capas. 

Subimos después por el cauce del barranco, salvando un 
gran salto por una g-arg-anta estrecha, formada en la masa 
misma de la caliza titónica, y pasado este punto, el lecho se 
dilata por la anuencia de dos barrancos, que unidos forman el 
llamado de ¡a Cueva, que es el mismo del Ag-ua Amarg-a, no 



122 



boletín de la real sociedad española 



recibiendo este nombre hasta el sitio en que corta al Triásico, 
La dilatación á que me refiero forma como un pequeíio circo 
de paredes casi verticales, todo él sembrado de g-randes g'uija- 
rros. Tomamos el camino de la izquierda, que parecía el afluen- 



S.SE 




Inflexiones en las capas titónieas del barranco de la Cueva. 

.1. Calizas grises azuladas sin fósiles. 

11. Calizas pizarrosas con Lytoceras, Rhacophy Hites, etc. 



te principal, y después de media hora de marcha lleg-amos á 
sitio en que de nuevo se dividía y estrechaba en otros barran- 
cos menores. El buzamiento es constantemente entre S. y SSE., 
con pendientes variables seg'ún los puntos, viéndose también 
inflexiones muy marcadas de las calizas pizarrosas de color g-ris- 
claro, con frecuentes fallas, entre las que aparecen marg-as- 
arcillosas rojas con PhjUoceras mediterraneum Neum, Rhaco- 
phyllites y trozos de Lijtoceras. En el dibujo sig'uiente se indi- 
can estas capas y las inflexiones de las calizas pizarrosas. 

Descendimos á este barranco y bajamos de nuevo al circo- 
antedicho, tomando el afluente de la derecha. A pocos metros 
vimos g-randes masas de calizas nodulosas, blancas ó blanco- 



s. 




N 



Falla ó inflexiones del extremo del barranco de la Cueva, 

A. Margas rojas con Phylloeeras mediterraneum Neum., Rhacophij Hites, etc. 

B. Calizas grises y amarillentas con Aptychus. 



DE LA SOC. Esl'. DE UlST. Na 1". 



Tomo VII. - Lám, I. 




José Blnss y C¡,i.. San Maleo 1, Madriii 



ArISARUM SIMORRHINUM Diirieit. 



DE HISTORIA NATURAL. 123 

amarillentas, que en alg-unas localidades labran y pulimentan 
como verdaderos mármoles. En estas calizas se encuentran 
Aptychíis en abundancia, principalmente el Aj). ymictatiis 
Voltz y el Ap. lamellosus Parkinson (?), ú otra especie muy 
parecida. En las mismas capas de AptycJms se encuentran pe- 
queños y bellos ejemplares del Phylloceras fticUoicwm Quens- 
tedt. 

En esta época del año, y pudiendo disponer de tan pocas 
horas de luz, dejamos estos barrancos, que tantas riquezas 
paleontológ-icas encierran, antes que la noche nos impidiera 
disting'uir las sendas. Toda da al reg-reso se recogieron alg-u- 
nos fósiles, y en el lecho mismo pudimos retirar ejemplares de 
Terelratuld y RhynclioneUa de facies neocomiense y un trozo 
que parece de una g-rande HmmiUna. Estas piedras proceden 
de lug-ares elevados de la misma sierra que, indudablemente, 
presenta alg'una mancha neocomiense. 



Notas para la Flora catalana. 

POR 

JUAN CADEVALL Y DIARS 
(Lámina i.) 

Ante las novedades que se descubren al recorrer el país y 
las rectificaciones que los descubrimientos imponen, arráig-ase 
más y más la convicción de que nuestra Flora sólo está media- 
namente estudiada. No de otro modo se 'explica que, sin ape- 
nas salir de la provincia de Barcelona, que es, ciertamente, la 
mejor explorada, se hayan descubierto en una veintena de 
excursiones efectuadas desde Enero á Noviembre del presente 
año, más de 130 especies críticas, á las que deben ag-reg-arse 
37 nuevas para Cataluña, una que lo es para España, otra para 
Europa y cuatro que vienen á sumarse con el actual contin- 
g-ente fitográfico. Y prescindimos aún de alg-unos ejemplares 
del g-énero Hieraciiim, que en su día podrá determinar Mr. Ar- 
vet-Touvet, con su indiscutible competencia. 

De las 37 especies referidas, 11 corresponden al litoral de 



124 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Barcelona, visitado por muchas eminencias extranjeras y pró- 
ximo á la residencia de nuestros primeros botánicos. Verdad 
que la mayoría de estas plantas corresponde á las Gramíneas, 
poco llamativas por sus flores y por las dificultades que entra- 
ña su determinación, para alg-unos fitóg-rafos poco simpáticas. 

En la expedición que á fines de Julio emprendimos con los 
Dr. Pau, de Seg-orbe; Llenas, de Barcelona, y Sallent, de Ta- 
rrasa, á los montes de Berg-a, Rasos de Peguera, Fumanya, 
Vollubre, S. Climeiis, Guardiola, Bag-á, Pendió, Paradell y 
Puigilansada, que fué complemento de la que con Sallent rea- 
lizamos á Castellar de n'Huch y CoU de Jon el año pasado, pu- 
dimos apreciar la g-ran riqueza del Cadí y sus estribaciones, 
solo incompletamente estudiada por Grau y por Babani. 

Bastaría señalar la presencia de la Viola miraMHs L., en las 
Adous ó fuentes del Bastaveny, al pie de Paradell, en condi- 
ciones tales, que es imposible no tropezar con ella al visitar 
aquellos sitios, para poder afirmar que no los pisó niug"ún bo- 
tánico. Otro tanto puede decirse de no pocas localidades cata- 
lanas. 

Véase á continuación la más importante de nuestras explo- 
raciones en el pasado año: 



PLANTAS NUEVAS PARA CATALUÑA 

Nigella gallica Jord., var. divaricaia Brand, N. dwaricata \Vk., 
A', arvensis auct. hisp., non L. 
Confundida con la especie linneana, distíng-uese al punto de 
ella por »uíí/oI/cuIos soldados hasta el ápice y tallos asur- 
cados. 
Valles, hacia Mollet, Plá de Bag-es; Bag-á, Urg-el, etc. — Junio- 
Julio. 
Arahis alpestris Rchb., a. glairata Koch. 

Montes de Nuvia ^Llenas!; vid. Pau).— Jul. 
Xernera auriculaía Uchh. 

Con la ir. saxatilis Rchb. en el Pendís (Sierra de Cadí). — Jul. 
Helianthermim salicifolium Pers , subsp. iwostratmii Doiimer- 
g-ues. 
Barcelona, arenales de casa Antúnez. — Marz. 
Contrasta la forma procumbens de esta planta del litoral, 



DE HISTORIA NATURAL. 125 



por efecto de la adaptación al medio, con la erecta de los 
montes de S. Llorens del Munt, La Mata, Ubach, etc. 
Viola Dehnhardtü Ten., especie perteneciente al ciclo de for- 
mas de la V. alba Bess., sec. Becker (separat abdruck aus 
der «Osterreichischen Zeitschrift». Jahrg*. 1906. Nv. 5/6.) 
Difiere de la V. alba Bess. por las hojas anchamente ovadas á 
omido- orbiculares, no ovado-acuminadas , franjas de las 
estípulas más largas que la anchura de éstas; pétalos me- 
nos largos que el doble de los sépalos; ovario y caja píibes- 
centes ó lampiños, no peludos. De la V. hirta L. se distin- 
g"ue al punto por ser casi lampiña y por sus largos estolo- 
nes, y de la V. odorata L., por ser casi inodora y llevar 
flores los estolones del año, no 'arraigantes. 
Bosques y torrentes de casa Font de Gaya, al NO. de Tarra- 

sa. — Feb.-Marz. 
La V. Cadeuillii Pau, V. Dehnhardtii Ten., var. Cadevallii 
Becker, no solamente en los montes del Ubach, si que 
también al pie de S. Llorens del Munt, en los bosques de 
casa Sola del Recó, y la V. Marceti Becker, V. sylvestris, 
V. Willkoíiimii, en Montserrat, hacia Santa Cecilia, entre 
sus progenitores.— 6 Mayo I906,.leg-i. 
Silene Borderi Jord., S. elegans Lk., S.punctata Bub. 

Rocas de Paradell, Cadí. — Jul.-Ag-. 
Spergiilaria longipes Rouy, Sp. rtcbra Pers., y. longijKS Lg-e. 

Tarrasa, parajes arenosos de la Riera del Palau. — Abr.-Sept. 
Sp. nicaensis Sarato, Sp. purpurea Lebel, non Pers. 

Parajes arcilloso-húmedos de S. Vicente de Castellet, ha- 
cia la confluencia del Llobreg-at con el Cardoner.— Abr.- 
Sept. 
^p. campestris Wk. et Lg-e., Lepigonum diandrum Kindb., 
Sp. rubra, ^. atheniensis Aschers, sec. Rouy. 
Barcelona, campo de la Bota. — Abr, 
Velezia rigida L. 

Espluga de Francoli (Llenas!), abundante.— Jun. 
Erodium malacoides Willd., [5. althceoides Jord. 

Tarrasa, Martorell y, sin duda, en otras partes.— Abr.-May. 
Tribulus terrestris L., ^. alhidus Fri. 

Playas de Casa Antúnez (Llenas!).--Ver. 
Medicago leiocarpa Benth., M. sujruticosa Ram., ¡3. leiocarpa 
Urb. 



126 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

San Martín de Surroca, c. Villafranca del Panadés (Llenas!). 
Ag". en fruto. 
Sderanihus fasciculaíus Gillot et Coste, Se. annuus L., (ü. con- 
desanlus. 
Rocas g-raníticas de Gualba, al pie de Montseny (Llenas!).— 
May. 
Sedum hremfolmm D. C, S. spJuericum Lap. 

Nuria (Llenas!). — Ag-. 
Oenantlie ¡mnimidoides L. 

Empalme, provincia de Gerona (Llenas!).— Ag-. 
Centaurea. Hanrn Jord., var. meJanolepis Pau. 
Moneada, bosques y márg-enes de S. Fost; Valldoreix, co- 
mún con el tipo y con lá C. ochrolopha Csta. y la C. Cade- 
vaUii Pau.— Jun.-Sept. 
Chiora hnperfoJíaia L. 

Arenales de Salou, c. Tarrag-ona (Llenas!).— Jul. 
Orodanche miiior Sutt., var. concolor (Duby) Cad. et Pau. 
Abundantísimo en los arenales del litoral, como Castelldel'els, 
Prat del Llobreg-at y Casa Antúnez, invariablemente sobre 
el Plantago alMcans L. — Abr.-May. 
Lamium ]mr¡mreum L., p. decijñens Sonder. 
Tarrasa, márg-enes y huertos inmediatos á la Riera del Pa- 
lau. Probablemente se había confundido con el L. hyhri- 
dum Vill; pero el característico anillo de pelos en el inte- 
rior del tubo de la corola, es manifiesto. 
StacJnjs amhif/íia Sm. 
Difiere de la St. imlustris L., de la que puede considerarse 
simple variedad, por las hojas manifiestamente ^moZfl;¿?«í. 
Sitios ag-uanosos de La Sellera, Gerona (Codina!).— Sept. 
Plantago ¡usitanica ^Yilld., Pl. lagopus L.. ,8. lusUanicaZ. Ball. 

Castelldefels. — May. 
EnpliorUa pauci/lora h., JS. minuta Lose, et Pard. 

Esplug-a de Francolí (Llenas!).— Jun. 
Allium rotundum L. 
Esta planta, que tanto abunda en los arenales marítimos de 
Casa Antúnez, debe ser el .4. pohjanthum R. et Sch., que 
los autores catalanes señalan en las costas de Barcelona; 
pero difiere visiblemente de éste por la menor mag-nitud 
de las umbelas, cuyos pedicelos inferiores son muy cortos 
y reflejos, por tener las anteras, purpurinas, en vez de ama- 



DE HISTORIA NATURAL. 127 

rillas, inclusas y sólo alg-o exertas en la dehiscencia, y por 
ser estijñtados y no subsesiles los bulbillos que rodean el 
bulbo. — Abr.-May. 

Lemna trisulca li. 
La existencia de esta especie, que Llenas acaba de encontrar 
abundante en las ag-uas de Armentera (Gerona), no podía 
aseg'urarse de una manera absoluta, porque" sólo existía 
acerca de ella la cita vag-a de Colm.: «en las ag-uas limpias 
y de lento curso», y la sig-uiente, con duda, de Vay.: «la- 
gunas de Rinvell, Armentera». (An. Soc. Esp. de H. N., 
tomo XI, cuaderno 2.°, pág\ 140.) 

Panicum eruci/orme Sibth., Eclánocldoa erucifovmis Rchb. 
Aunque de procedencia exótica, hállase perfectamente con- 
naturalizado en Europa, y ha sido cog-ido por Conrado Pu- 
jol junto á la Riera de Rajadell, cerca de Manresa. No se 
ha publicado en Cataluña, pero fig"ura en el H. Costa, quien 
lo cog-ió c. Badalona y fué remitido á Pau por Vayreda 
(Pau in litt.)— Ag\ 

P. vaginatum Ktn., Digiiaria ¡laspaloides Dub. 
Únicamente citado en el Norte de Galicia por Lg-e., y en 
Cártama, de Málag-a, infesta los ramales de las acequias y 
sitios húmedos de Casa Antúnez, Prat de Llobregat y otros 
puntos del litoral, g-eneralmente en compañía del P. Cris- 
galli L. y P. repens L.— May.-Octub. 

Weingaertneria ca?iescens Bernh., var. maritima Godr., Coryne- 
phorus canesceus P. B., var. mar i tima Godr. 
Variedad referida á Galicia por Lg-e. (Prodr. i, pág*. 64) y 
abundante en los arenales de Casa Antúnez, frente al Ce- 
menterio (Vid. Pau). — Abr.-May. 

Trisetimi neglectum R. S., var. ciliatum Wk., T. jmniceiim 
Lamk. 
Tibidabo (Llenas! Vid. Pau). — Jul. 

Koelleria mllosa Pers., K. Barrelieri Ten., Phalaris ¡nidescens 
Link. 
Aunque Wk., con referencia á Colm., dice: in locis Mimidis 
liitoralis Catalanniae (Prodr. i, pág-. 25), no existía, hasta 
ahora, ning'una cita concreta. 
Arenales de Badalona (Llenas!). — May. 

Glyceria disians Wahl., Atropis distans Grisd. 
Puede decirse de esta planta lo mismo que de la anterior, 



128 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

pues sólo se conocía la cita vag-a de Wk. referente á Colm. : 
inpratis salsis humidis Catalanniae. 
Tierras húmedas de Casa Antúnez, hasta la Farola. — May.- 
Jun, 
Poa minor Gand. 

Coll de Pal, Sierra del Cadí, — Jul.-Ag-. 
Species delenda, quod planta pyrenaica sec. el. Lg-e. nil est nisi 

P. annuae forma supina. (Prodr., SupL, pág-. 22.) 
Scleropoa rígida Guss., y. patens Coss. 

Huerta de Montserrat IMarcet!) y camino de la Cueva. — 
May.-Jun. 
Cynosuriis pohjdracteatns Poir., C. elegans Desf. 

Esplug-a de Francolí (Llenas!).— Jun. 
Festuca scoparia Kern. 
Comunísima en las alturas inmediatas á Coll de Pal, Sierra 
del Cadí, desde el Pía de Canella. — Jul. 
Leptxirus cylindricus Trin. 
Abundante en el Prat de Llobreg-at, hacia el lag-o Ricarda, 
delante de la torre del Sr. Bertrán. Junto al lag-o se halla 
también el L. fUiformis Trin. — Jun. -Jul. 
Marsilia quadrifoliata L. 
Sin otra cita que la sobrado vag-a de Catalannia, Colm. 
(Prodr. I, pág". 13), ha sido descubierta por Casares y Lle- 
nas en el Empalme (Gerona). — Primv. 



PLANTA NUEVA PARA ESPAÑA 

Viola miralilis L. 

Adons ó fuentes del Bastareny, abundante; bosques de San 
Climens, entre Vallcebre y Guardiola, no escasa. — Jul., 
en fr. 

Distíng-uese al punto de la F. WiUkommii Roem., con la 
que tiene cierto parecido por su mayor talla, hojas mucho 
mayores, cordiformes ó reniformes, las radicales larga- 
mente pecioJadas y sudsesiles, y opuestas las dos caulinares 
superiores ó florales, por sus estípulas oblong-o- lanceola- 
das, enteras y simplemente pestañosas, en vez de fran- 
jeadas, y por la característica linea iinilateral de pelos que 
presenta el tallo. Plantada en el jardín, ha dado flores 



DE HISTORIA NATURAL. 129 

radicales, largamente fedunciiladas, petaliferas y estériles, 
y otras caulmares, sul)sesiles, apétalas y fértiles. 

Es notable la existencia de esta planta en Cataluña, por 
cuanto, según los autores franceses Gr. et G., Rouy, Coste 
y otros, se encuentra en los bosques del E. de Francia y 
en lá Europa Central y Septentrional. Sin embargo, Ar- 
cangeli (Flora Italiana, seconda edizione, 296), dice: «Nei 
boschi deír Italia superiore», ó sea casi en iguales medio 
y latitud que en Cataluña. Parlatore (Flora Italiana, vol. ix, 
152) consigna: «Specie della parti settentrionali é centrali 
deír Europa, estesa della parti meridionali della Lapo- 
nia é Tirólo!» 

Lapeyrouse (Histoire abrégée des plantes des Pyrenées, 122) 
afirma: «Entre Moerens et Ax; dans des lieux frais et 
ombragés au pied des rochers.» Pero Bubani (Flora Pyre- 
naica, vol. iii, 123. Violae rependiatae), después déla men- 
cionada cita de Lap., asegura: «Loco á use repetite pervi- 
so, sed ubi stirpis vestigium usu percepi.» Gantsir (Flore 
des Pyrenées Orientales) nada dice de esta planta, y 
Wk. (Prodromus, III, 702. Species inquirendae), añade: «In 
Europa boreale et media ad Galliam orientalem et Pede- 
montanam usque, in Híspanla vix occurrit.» 



PLANTA NUEVA PARA LA FLORA DE EUROPA 

El 19 de Noviembre presentóme Llenas un Arisarum (Lámi- 
na I.) cogido por él en las inmediaciones del Castillo de Avam- 
prunyá, sobre Brugués (Barcelona), tan raro, que no pude re- 
ferirlo á ninguna especie europea. Trasladados á dicho punto 
con el expresado amigo y D. Salvador Maluquer, el 25 del pro- 
pio mes, pude estudiar in sitie aquella extraña aroidea, obser- 
vando, desde luego, que no obstante su relativa abundancia y 
el hallarse completamente espontánea en el bosque, lejos de 
poblado, presentaba pocos pies en flor, lo que parecía indicar 
que otra debía ser su verdadera patria, por lo que manifesté á 
los compañeros que probablemente sería planta africana. 

Remitida á Pau y comparada por éste con ejemplares do su 
herbario, resulta idéntica á los procedentes de Oran bajo la 
denominación de Arisanmi simorrhimim Durieu. No sin razón 

T. VII.— Marzo, igOT 10 



130 



boletín de la real sociedad española 



califica de extraordinario á mi amig-o el descubrimiento de 
esta forma, completamente nueva para la Flora de Europa. 

Un estudio comparativo de esta planta con el A. vulga- 
re Echb., única especie que en tiempos de Costa existía en el 
litoral de Barcelona, donde no la hemos encontrado ahora, 
pone de manifiesto las sig-uientes diferencias: 



A . vulgare Rchb. 

Espata sudcilíndrica , tubo 
de 25 mm., salpicado /¿asia la 
hase de puntos purpureo-cla- 
ros como el color del ápice, 
estriada de blanco y verde en 
la parte tubulosa, acuminada; 
abertura bucal oblonga; espá- 
dice verde, de 1,5 mm. de diá- 
metro, recorvado , msensihle- 
mente mazudo, exerto; ovarios 
con líneas radiantes verdes; 
pedúnculos rectos, tan largos 
como las hojas. 




A. simorrhinum Viwvien. 

Espata ventruda, tubo de 
20 mm., salpicado en la parte 
superior de puntos negro-pur- 
púreos como el color del ápice, 
estriada de blanco y púrpura 
en la parte tubulosa, escotado- 
»Mícro?2«(¿«;aberturabucalcasi 
drc2íZ«r,- espádice infcriormen- 
te violáceo, de 3 mm. de diá- 
metro, erguido-subrecurvo, 
fuertemente clavi forme, inclu- 
so; ovarios con líneas radian- 
tes violáceas; pedúnculos re- 
Cíirvos, mucho más cortos que 
las hojas. 




Espata del Avisar um simorrhinnni Durieu. 



DE HISTORIA NATURAL. 



131 



PLANTAS NUEVAS PARA LA CIENCIA 

Diantlms carthusianormti L., var. CadevaUü Pau. 
Planta humilis, caulibus 15-25 omn., foliis radicalibus bi'evio- 

Q'ibus; capilulis 1-2 fioris. Coll de Pal (Cadí).— Jul. 
Erigeron Mspidus (Lg-e.) Pau in litt.; |3. pyrenceiis Cad. et 



a' 



I' 



a a' Erigeron 7dspidus (Lag.) Pau in litt. 
b b' /3 Pyrenwus Cad. et Pau. 



Pau; E. frigidus Gaut., Rouy et auct. pyr.; E. nniflonis 
auct. catal. (Prodr. iii, 33). 

A tijpo NEVADENSE Boiss. katc flauta difert, foliis inferioribus 
oblongo-Unearibus, petiolo limbo diqilo breviore, anihodii 
squamis tertio majoribns, longe aristatis iniernis. 
Nuria; Puig-llansada. — Jul.-Ag". 

Galeopsis Sallentii Cad. et Pau. 
Planta humilis, 5-10 cm., inter G. pyrenaicam Barbl. et Gf. in- 
termediam Vill. lociim habens. Foliis basi cimeatis, calyce 
pubescenti mx glanduloso, corollaqiie minore, á prima specie 
difert; foliis obsoUte crenatis, utrinque ¡nibescenti-villosis, 
calycis dentibíis valde inaequalihis , tertio tubi aequaiitibiis , 
corollaque majore á secunda stirpe discrepat: statiira humi- 
liori, foliisque diiplo minoribus ab utraque distat. 



132 



boletín de la real sociedad española 



In nemorosis Rebost, aimd Puigllansada Pyrenaeorwm oíien- 
ialÍHm re(jfio?ie.—Ju\.-Aug. 
Desc/iampsia coespiiosa P. B., var. Llenasii Cad. et Pau. 
Panícula airo-violacea, hreviore; spiculis 3-4 mm., 3 /loris 








Hojas y cálices de Galeopsis. 

a a' 6. Pyrenaica Bartl. 

b b' S. Sallentii Cad. et Pau. 

c c' S. intermedia Vill 



hermaphroditis compositis; glumis ante anthasim paulo flo- 
res siiperantihus; foliis rigidis, subspinescentibus, d lypo 
diferí. 
Nuria, Aug-., Llenas leg-it. 




c 



DK HISTORIA NATURAL. 133 



El «okapi» del Museo de Madrid 



ÁNGEL CABRERA LATORRE 
(Lámina ii.) 

En el pasado verano, y durante el breve período en que 
nuestra Sociedad, seg-ún costumbre de todos los años, dejó de 
reunirse en sesión ordinaria, fueron instalados en la sala 
g-rande de mamíferos del Museo de Ciencias de Madrid dos 
ejemplares de Okapia Johnstoiii, el sing-ular ung-ulado del cen- 
tro de África cuyo reciente descubrimiento puede considerarse 
como el primer acontecimiento zoológico de importancia en el 
siglo actual. Estos ejemplares son un macho adulto, ó casi adul- 
to, y el esqueleto de una hembra. Ambos son reg-alo del Museo 
del Estado independiente del Cong'o, al que los naturalistas 
españoles no ag-radecerán nunca bastante el desprendimiento 
que supone la cesión de tales tesoros científicos. 

Vinieron los dos ejemplares al Museo bajo el nombre de 
Okapia Liehrechtsi, y evidentemente pertenecen á la forma así 
denominada por Forsyth Major; pero, en realidad, se les debe 
llamar O. Johnstoni. pues según ha demostrado el profesor 
Ray Lankester (1), los ejemplares que han recibido el nombre 
de Liebrechtsi son idénticos al verdadero Eqwus Jo/instoni de 
Sclciter, mientras que el ejemplar del Museo Británico, al que 
se venía llamando así, representa, una forma distinta, hoy 
conocida como O. Ericlisoni. 

Suelen considerarse estas dos formas como especies distin- 
tas; pero, en mi concepto, es todavía aventurado afirmar su 
distinción específica, no habiéndose obtenido aún más que 
unos pocos ejemplares, en su mayor parte no Ileg'ados á su 
total desarrollo, y por añadidura dispersos en Museos lo bas- 
tante distantes entre sí para dificultar un examen comparati- 
vo. Dada la imposibilidad práctica de éste, creo que por lo 
menos sería conveniente poner al alcance de cuantos en el 

(1) AnnaU ofNat. Hist. Ser. 7.», x {19!)-2}, p. 417. 



134 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

asunto se interesen, una descripción y, á ser posible, una 
figura de cada uno de los ejemplares, y esta consideración es 
la que me ha movido á describir y representar el hermoso ma- 
cho de nuestro Museo. 

Como ya he dicho, se trata de un individuo, si no de edad 
adulta, al menos muy próximo á ella, puesto que sus cuernos 
alcanzan bastante desarrollo. Sus dimensiones, montado, son 
las siguientes; longitud, cabeza y cuerpo, 194 cm.; altura en 
la cruz, 137; longitud de la cabeza, 49; de las orejas, 22; de los 
cuernos, á lo largo de su cara anterior, 9,8; de la cola, sin el 
mechón terminal, 40. 

El color del tronco y del cuello, hasta la unión de éste con 
la cabeza, es un negro intenso y muy lustroso, que á ciertas 
luces ofrece reflejos pardos y rojizos, por ser pardo roja la 
base de los pelos. Junto á la cabeza y en los ijares, este co- 
lor negro se encuentra separado de los colores pálidos in- 
mediatos por un estrecho borde rojo. La parte superior de la 
cabeza es de un pardo rojo vivo, que hacia delante va obs- 
cureciendo hasta pasar á negro de carbón en el hocico, el 
cual es enteramente de este color en todo su contorno, hasta 
bastante detrás de la comisura de los labios. Las mejillas 
son de color g'ris pardusco; la parte inmediata á la gargan- 
ta, amarillenta pálida; los cuernos, que son de forma có- 
nica y están por completo cubiertos de piel, pardo-rojos, y 
las orejas lo mismo, con el borde negro de azabache. En las 
grupas y muslos se ven sobre el fondo negro las rayas blanco- 
amarillentas características de estos animales, rayas en gene- 
ral estrechas, pero que se ensanchan y reúnen por dentro del 
muslo, dando allí lugar á una coloración general pálida que 
se extiende por delante hasta el bajo vientre. En el rayado de 
la parte externa del muslo , el negro domina decididamen- 
te sobre el blanco. La última faja negra, es muy ancha y ciñe 
por completo la articulación tibio-tarsiana; debajo de ella, 
la pata es, como de ordinario, enteramente blanco-amarillen- 
ta, á excepción de otra faja negra, también bastante ancha, 
próxima al casco. De esta faja arranca hacia arriba, por la par- 
te anterior, una corta serie de rayitas negras transversales, 
muy pequeñas y medio fundidas entre sí. El dibujo de las ex- 
tremidades anteriores difiere muy poco del que se ve en las 
láminas publicadas hasta ahora; la faja negra que hay inme- 



DE HISTORIA NATURAL. 135 

diatamente debajo de la rodilla, ciñe la pata por completo. 
La cola es de color castaño obscuro, con el mechón terminal 
negro; junto á su raíz, á uno y otro lado y un poco más arri- 
ba de la primera raya blanca de la grupa, se observa un fajita 
corta pardo-rojiza. 

En el ejemplar del Museo Británico, tipo de la 0. Erichsoni 
de Ray Lankester, el tronco y el cuello son de color pardo-rojo, 
con una línea dorsal más obscura; las mejillas son blanco- 
amarillentas, no grises, y la faja neg-ra de la articulación tibio - 
tarsiana, así como la de debajo del carpo, no ciñen entera- 
mente las patas, sino que se hallan interrumpidas por el color 
claro, la primera en la parte interior del corvejón, y la seg-un- 
da por delante. 

De estas diferencias, las únicas que parecen tener alg-una im- 
portancia sonlasdelcolordel cuerpo y de las mejillas. El dibujo 
de los miembros resulta ser muy variable, dentro de un plan 
general, y la línea dorsal, cuyo diferente color tuvo en cuenta 
Forsyth Major para establecer su O. Liebrechtsi, es un carácter 
ig-ualmente proteico. El tipo de la O. Erichsoni, que es de color 
rojo, presenta dicha línea obscura, mientras los ejemplares del 
Museo del Cong-o, estudiados por Forsyth Major, son obscuros y 
presentan una línea dorsal clara; pero el okapi del Museo Zoo- 
lóg-ico de Roma, rojo también, no tiene línea ninguna (1), y 
en el de nuestro Museo, considerado como 0. Liebrechtsi (ó ver- 
dadera Johnstoni), la línea clara ocupa solamente la parte su- 
perior del cuello, sin pasar de la cruz. 

En el cráneo ha señalado Forsyth Major (2) un carácter dife- 
rencial que, á ser constante, tendría verdadera importancia 
para la distinción de dos especies. Las órbitas, rectangulares 
en el ejemplar del Museo Británico, son redondas en los del 
Museo de Tervueren. Pero esta diferencia pierde todo su valor 
cuando se examina el cráneo del esqueleto de hembra de 
nuestro Museo, cuyos círculos orbitarios presentan una forma 
intermedia, por decirlo así, con el borde anterior redondeado 
y el posterior recto y formando áng-ulos rectos con las porcio- 
nes de borde contig-uas, de modo que la órbita resulta redonda 
por delante y rectang-ular por detrás. 



(1) Carruccio, Ballet. Soc. Zoológica Italiana, ser. ir, t. vi (1905), p. 185. 

(2) Proceed. Zool. Soc. of London, 1902, n, p. 341. 



136 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Si á pesar de esta variabilidad de caracteres, resultase evi- 
dente la existencia de dos especies de Okajña, nuestra lámina 
sería la primera publicada de la verdadera O. Johnstoni, por lo 
menos del individuo macho y adulto, puesto que las fig-uras 
que hasta ahora se han dado deben referirse á la O.Frichsoni. 
De la forma obscura he visto una lámina destinada á los Anna- 
les del Museo del Congo, y que no sé si estará publicada al 
imprimirse estas líneas; pero el ejemplar en ella representado 
parece ser hembra ó joven, pues carece de cuernos. Debo ad- 
vertir, además, que el color de este ejemplar, suponiendo que 
esté fielmente reproducido, no es neg-ro, como el del macho de 
nuestro Museo, sino un pardo achocolatado muy obscuro, lo 
cual, y el asig-nar Forsyth Major á esta forma color pardo obs- 
curo, prueba que la coloración del tronco es también un ca- 
rácter muy variable, y por consig-uiente de un valor sólo re- 
lativo. 



Excursión desde el valle del Tajuña al del Tajo 



LUCAS FERNANDEZ NAVARRO 

Entre las excursiones cortas realizadas recientemente en 
compañía de alg-unos de mis discípulos, he creído que merez- 
ca la pena de citarse la que en unión de los Sres. Ferrer y 
Zulueta llevé á cabo en los días 11 y 12 del pasado mes de Fe- 
brero. Fuimos en el ferrocarril de Colmenar de Oreja hasta 
Morata de Tajuña, para desde aquí pasar á pie á Chinchón. 
Colmenar y Villarrubia de Santiag-o, tomando en dicha esta- 
ción el tren de vuelta á Madrid. 

Morata de Tajuña se asienta en la vertiente meridional de 
la meseta que se extiende entre el valle del río que le da nom- 
bre y el amplio del Jar ama. Al N., y á un nivel más alto, se 
encuentra una gran explotación de calizas terciarias, en g-ran 
parte tobáceas, poco ricas en fósiles. Hállahse éstos muy abun- 
dantes, aunque poco variados en otras canteras menos impor- 
tantes que hay frente á la estación de Tajuña, tres kilómetros 



DE HISTORIA NATURAL. 137 

más allá de Morata. Esta villa se asienta ya en el piso medio 
de las arcillas, y es notable la consistencia y tenacidad que 
alcanza aquí dicho material, en el que están excavadas una 
g'ran parte de las casas ocupadas por sus habitantes; en una 
de estas habitaciones subterráneas que nos permitieron visi- 
tar contamos hasta once piezas independientes, alg-unas de 
bastante capacidad (cocina, sala, alcobas, cuadras, etc.). 

El valle del Tajuña, estrechado momentáneamente entre 
Perales y Morata, se abre espaciosamente por delante de este 
pueblo, conservando hasta la unión con el Jarama una ampli- 
tud desproporcionada con el caudal de su rio. Corre éste enca- 
jado en un segundo lecho tortuoso abierto á través de los ma- 
teriales por él mismo acarreados en una época anterior en que 
quizá su caudal fué bastante más considerable. La vertiente 
Norte es muy deprimida y va disminuyendo paulatinamente 
de altura hacia la confluencia, mientras que la meridional es 
abrupta, al menos en su tercio inferior, presentando mogotes 
aislados y ejemplos notables de erosión en la masa de arcillas 
y yesos que la constituyen. 

Desde el valle hacia Chinchón, el camino se abre casi todo 
entre yesos en una continua pendiente, interrumpida tan solo 
por un gran barranco hacia los kilómetros 42 y 43 de la carre- 
tera. Este es uno de los puntos más interesantes de la excur- 
sión porque permite abarcar en una mirada la estructura de 
estas mesetas planas que separan las cuencas de los ríos en el 
mioceno de Castilla la Nueva. 

Vese,.en efecto, muy bien todo el paisaje estepario de los ye- 
sos con sus relieves escasos y ondulados, el color blanquecino 
ceniciento y la vegetación pobre en matitas separadas como 
moteando toda la superñcie. Coronando esta zona, que es la 
más desarrollada, viene en todo el horizonte una faja rojiza 
que corresponde á las arcillas en inmediato contacto con las 
calizas. En el cerro más elevado (al NW.) aparece ya el carbo- 
nato calcico formando roca viva, que en una capa horizontal 
viene á coronarle. En unas canteras próximas al pueblo puede 
verse con alg'ún mayor detalle el paso del piso medio de las 
arcillas al superior de las calizas, relizado aquí mediante una 
zona de verdaderas areniscas yesosas y una estrecha faja de 
arcilla verdosa (glauconífera?). Es notable la constancia de 
esta capa que se encuentra por todos los bordes de la extensa 



138 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

meseta á la misma altura, á pesar de sa espesor que escasa- 
mente lleg'ará á medio metro. 

De Chinchón á Colmenar se marcha por lo alto de la meseta 
perfectamente plana, sin que alcancen á verse las vertientes 
que la limitan por todas partes, excepto por Levante. En Col- 
menar pudimos ver las antig'uas y renombradas canteras de 
caliza de que ya en otra ocasión me he ocupado. 

La bajada al Tajo se hace por un hermoso barranco con pi- 
nos. En los tres primeros kilómetros la carretera se desarrolla 
entre las calizas, que parecen aquí de mucho más espesor por 
haber un buzamiento hacia el valle; tal vez es la huella de un 
plieg-ue sencillo ó de un sinclinal en que el río encontró mayor 
facilidad para el excavamiento de su cauce. Encuéntrase, á 
continuación, la notable zona de las arcillas verdosas, y lueg'o 
los yesos hasta Ueg'ar al fondo del valle. 

A la izquierda de la carretera, y ya junto al río, se ven unos 
potentes cong-lomerados formados por cantos de cuarcita con 
cemento arcilloso. Subiendo un poco por un barranquito abier- 
to en estos materiales, se encuentra una cueva en que se ve á 
los cong-lomerados apoyar sobre una arcilla g-ris ceniza del 
aspecto y consistencia de la peñuela de los alrededores de 
Madrid. Un poco más arriba, el barranquito pone al descubier- 
to los yesos, y se ve sobre ellos apoyar el cong-lomerado si- 
líceo. 

Tiene importancia el encuentro de estos materiales y el ha- 
ber podido determinar claramente su situación con respecto á 
los yesos, pues á no ser así, fácilmente hubieran podido ser 
tomados como representantes del piso inferior de conglome- 
rados que Prado señala en la base del mioceno lacustre de la 
provincia de Madrid, cuando no se trata sino de materiales 
cuaternarios, formados á expensas de los cantos acarreados por 
el río. Análog-os se encuentran también en la orilla derecha 
del Tajuña, por debajo de Perales, donde los observó primero 
el Sr. Zuluetay donde hemos comprobado después su existen- 
cia y gran espesor en reciente excursión. Recordando que estos 
conglomerados no se encuentran sino en las orillas de los ríos, 
y que sus relaciones con los demás materiales no están muy 
bien determinadas, ocurre pensar si los hasta ahora atribuidos 
al terciario no serán, en g-ran parte al menos, de orig-en mu- 
cho más moderno. 



DE HISTORIA NATURAL. 139 

Al otro lado del Tajo visitamos las minas del Castellar, don- 
de recog-imos abundantes ejemplares de Sal gema y de The- 
nardita. Las minas, en parte ceg-adas, se abren entre los yesos, 
en la orilla izquierda del Tajo, en un acantilado y á 15 ó 20 m. 
sobre el río. Están muy abandonados y en camino de ceg-arse 
por completo. 

Desde aquí á Villarrubia, ya en la provincia de Toledo, el 
camino sube por el borde de la meseta de Ocaña^ reproducien- 
do la estructura ya señalada en el resto de la expedición. Se ve, 
pues, con toda claridad, y este es quizá el resultado más im- 
portante de la excursión, que los cauces del Tajuña y del Tajo 
(y lo mismo puede afirmarse del Jarama), no son valles tectó 
nicos ni de fractura, sino simplemente efectos de la erosión en 
una extensa meseta de estratos horizontales que se prosig-uen 
perfectamente de una á otra ladera de cada valle. El aspecto 
montuoso que adquieren los bordes de estas mesetas parciales 
no es otra cosa que el resultado de la erosión superficial, y 
desaparece en lo alto por completo, para dejar lug-ar á una su- 
perficie sin la menor desig-ualdad. Coronada la meseta por la 
caliza, uniforme en su dureza y en su estructura, no hay ni si- 
quiera las colinas que en la zona media de estos terrenos acu • 
san la presencia de núcleos más resistentes que han sido res- 
petados por la erosión, formando pequeños macizos irreg-ulares 
aislados (cerros de Almodóvar, de los Áng-eles, de Villaluen- 
g-a, etc.). La mayor altura que por aquí alcanza la llanura 
entre Tajo y Tajuña, las Peñas Gordas de Villarejo de Sálva- 
nos (794 m.), no es un cerro sino una elevación que apenas se 
disting-ue entre las desig-ualdades de la meseta, á muchas de 
las cuales sólo excederá en alg-una decena de metros. 



Acción de las soluciones de HONa sobre el «B. virgula», 
el «B. Eberth» y el «Bacterium coli» 

POR 

R. TURRÓ 

Cuando mezclamos uno, dos, tres g*ramos de solución de sosa 
cáustica dosada al 1 por 100 sobre un cultivo de B. virgula en 
ag-ar ag-ar, al mezclar el cultivo con el líquido por medio del 
estilete observamos que pierde rápidamente su aspecto lechoso 



no boletín de la real sociedad española 

y toma una consisteucia mucoide con alg-unos g-rumos flotan- 
tes en su seno. La observación microscópica de este líquido de- 
muestra que los vibriones son atacados por la sosa y son di- 
sueltos en el líquido. Basta filtrar entre el porta y cubre-obje- 
tos una g'ota de esta solución, para que comprobemos clara- 
mente que los vibriones son inmovilizados instantáneamente 
y transformados lueg-o en granulaciones ovoideas, acabando 
por desaparecer enteramente en el seno del líquido alcalino. 

Las soluciones al '/^ por 100 poseen una acción disolvente 
muy notable; al 4 por 100 esta acción es menos activa y sus 
efectos se manifiestan con mayor lentitud. De todas maneras 
3 g. de solución al 1 por 100 bastan para disolver los cultivos 
de 8, 10 y más tubos de ag-ar-ag"ar. 

En presencia de este hecho inesperado hemos procurado des- 
cubrir si la disolución del B. colerigeno libera al líquido disol- 
vente, las endotoxinas, y si la naturaleza química de éstas era 
alterada por la acción de la sosa; esta cuestión reviste tanta 
mayor importancia, cuanto se viene discutiendo desde largo 
tiempo si el veneno colérico es soluble en los medios de culti- 
vo, ó si es una verdadera endotoxina. Bhering* y Ransom creen 
que es soluble, como Mechtriccoff, Roux y Salinbeni, que sos- 
tienen la misma tesis, y al parecer la demuestran, por medio de 
la inserción de los sacos de colodión llenos de cultivo, en el pe- 
ritoneo de los cobayas, en cuyas condiciones sucede que sin 
que la vírg-ula sea dig-erida, se lleg'a á intoxicar los animales 
de ensayo por liberarse toxinas solubles. En la misma idea 
abundan Kraus, Pribram, Brau y Benier. Pjeiffer sostiene la 
opinión contraria, apoyándose en el hecho universalmente 
comprobado de que la inyección de cultivos de mrgula en el 
peritoneo de los cobayas determina su transformación granu- 
lar, y, por tanto, la digestión del microbio y una peritonitis 
mortal. El hecho demuestra que la liberación de las toxinas 
coléricas va ligada á la digestión del microbio, y que, por tan- 
to, constituyen una verdadera endotoxina. Ambas opiniones 
contienen un fondo de verdad, según puede verse por los ex- 
perimentos que á continuación exponemos. 

El raspado de dos cultivos de mrgula en tubos inclinados de 
agar, disueltos en 2 g". de la solución sódica al }i por 100, in- 
yectados bien por la vía subcutánea, bien por inyección peri- 
toneal, determinan un edema difuso extensísimo y una peri- 



DE HISTORIA NATURAL. 141 

tonitis con exudado serolieraorrág-ico abundantísimo, matan- 
do á los cobayas de 250 á 300 g-. en el espacio de dos días. 
Esta acción es tanto más rápidamente mortal, cuanto mayor 
sea la virulencia del microbio. Así ocurre que se pueden in- 
yectar cuatro y cinco centímetros de emulsión de virgula, he- 
cha con ag-ua destilada, sin determinar efectos tóxicos; mas 
esta misma emulsión, tratada por medio de la sosa, es mortal 
á una dosis incomparablemente menor. Si los cultivos enveje- 
cen y las toxinas se acumulan con la edad en el seno del pro- 
toplasma bacilar, basta una dosis menor de los mismos para 
que resulte mortal. Todo lo cual demuestra que son los prin- 
cipios liberados al líquido disolvente los que son realmente 
tóxicos. 

Los cobayas de 400 á 500 g". resisten la toxina colérica á la 
misma dosis durante seis ú ocho días, dentro de cuyo plazo 
suelen sucumbir también. Una vez inmunizados los cobayas 
por medio de una dosis previa de toxina menor que la mínima 
mortal, al cabo de nueve ó doce días resisten la inyección de 
una dosis mortal. 

La toxina colérica obtenida por estos procedimientos es ter- 
mo-estábil. La ebullición no la altera, pero es muy sensible á 
la acción de las radiaciones luminosas. Se la puede conservar, 
al parecer indefinidamente en la obscuridad, en mis tubos 
anaerobios. 

Los hechos apuntados demuestran que los alcalinos ejercen 
una acción disolvente sobre los principios tóxicos contenidos 
en el protoplasma bacilar de esta especie microbiana. No es, 
pues, de admirar que en los sacos de colodión, insertados en 
el peritoneo de los cobayas, la acción osmótica ejercida á tra- 
vés de las paredes sobre los bacilos, por su naturaleza alcalina 
determine sobre ellos una acción disolvente capaz de intoxicar 
el animal, aun cuando no sean disueltos en su totalidad. La 
misma explicación es aplicable á los experimentos de Kraus y 
Prig-bran, ó los de Brau y Denier, tanto más, cuanto de anti- 
g-uo se sabe que en los caldos muy alcalinos es en los que se 
obtiene preferentemente la toxina soluble. La cuestión, pues, 
está mal planteada al suponerse que por el mero hecho de ob- 
tenerse la toxina soluble no puede tratarse de una endotoxi- 
na, ya que es esta misma endotoxina la que puede solubili- 
zarse por la acción de los alcalinos. 



142 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

El B. Eherth y el Bacterium coli-commune sufren una acción 
análog-a por la acción de las soluciones de sosa, más acusada 
y más rápida en el primero que en el seg-undo. Observando de 
Xiisu el fenómeno, se comprueba que el bacilo se adelg-aza den- 
tro de un envolvente hialino, comparable á una cápsula, hasta 
desaparecer totalmente. Queda en el liquido de disolución una 
substancia mucilag-inosa ó semejante á la clara del huevo, con 
alg'unos g-rumos insolubles. La acción tóxica de estas disolu- 
ciones son actualmente objeto de trabajos experimentales, con 
los que nos proponemos investig-ar si la sosa altera sus pro- 
piedades tóxicas, ó si nos será posible con estos procedimien- 
tos aislar las toxinas de estas especies microbianas, como lo 
hemos hecho respecto del B. virgula, de Koch; de cuyos resul- 
tados, sean positivos, sean neg-ativos, daremos oportunamente 
cuenta á la Real Sociedad española de Historia natural. 

Laboratorio microbiológico de Barcelona, 



Boletín bibliográfico. 

(Contimiación.) 

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trois plantes de Provence. — Lesdain: Notes lichenol. — Léveillé: Les 
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144 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



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aliments albumin. — Laveran: Nouv. contrib. á l'étude des trypanoso- 
miases du Haut-Niger. — André: Sur la compos. des sucs végét. ex- 
traits des tiges et des feuilles. — Aüclair et París: Constit. chim. du 
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mort au Muséum le 29 janv. 1907.— Chatton: Nouv. aperpu sur les 
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chalne des Puys et la petite chaine des Puys. — Michel-Lévy: Note 
sur les terrains paléoz. de la bordure orient. du Plateau central.— 
Bertrand: Sur l'allure des plis anciens dans les Pyrénées centr. et 
orient.— BoussAc: Sur l'áge des dépóts éocénes du masslf armoricain 
et de la zone de Roneá.=N° 6. — Bouvier: Sur le mécanisme des 
transform. en milieu normal cbez les Crustacés. — Giard: L'Eléphant 
d'Afrique a-t-il une cavité pleurale? — Dupont: Effets physiol. des cou- 
rants alternat. music. rythmés. — Piéron: Des phénom. d'adaptation 
biolog. par antieipation rythmique. — Joleand: Découv. de l'Aquita- 
nien marin dans la partie moy. de la vallée du Rhone. — Leprince- 
Ringuet: Mesures géotherra. eífectuées dans le bassin du Pas-de-Ca- 
lais=N° 7. — André: Sur la migration des principes solubles dans le 
vegetal.— Fleig: Transform. dans l'organisme et élimin. de l'acide 
formique et des formiates. — Delezenne: Sur le caract. brusque de 
l'activation du suc pancréat. par les seis de calciura. — Künckel d'Her- 
cuLAis: Un Diptére vivipare a larves tantót paras., tantót végétarien- 
nes. — Janet: Histolyse des muscles vibrateurs du vol. chez les reines 
des Fourmis. — Nicolle et Pjnoy: Sur la fructific. des cbampignons 
pathog. á l'intér. méme des tissus chez l'homme. ^Marinesco et 
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Meyer: Coleopterol. Ergebnis einiger in der Umgebung Finmes vor- 
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hololeucus Fald. — Entomol. Jahrbuch. — Muchardt: Bidrag till kanne- 
domen om Sveriges Hemiptera och deras utbredning inom landet. — 
Nya lokaler for skalbaggar och Stek'ar. — Nordenstrom: Reminiscen- 
ser fran entomol. stroftag 1905. — Sjostedt: En bestigningaf Kiliman- 
djaros hogsta delar. — Trybom: Entom. Foreningens hogtidssamman- 
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des historia. — Mjoberg: Om Tomicus cryptographus Ratzb. — Trybom: 



146 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

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28 april 1906.— Tullgren: Notiser rorande Bkoldloss. — Intr3'ck fran 
en praktiskt-entomologisk studieresa i utiandet sommaren 1906. — 
Nágra iakttagelser rorande Teutona grossa C R.— Oliindska hydra- 
chnider-Svensk Spindelfauna, forsta ordningen, Chelonethi. — Svensk 
Spindelfauna andra ordningen, Phalangidea. — Notiser rorande áster 
of arachnidgriippema Chelonetti och Phalangidea. — Wahlgren: Co- 
llembolairtn tome lappmark och angriinsande trakter. — Svensklnsekt- 
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Trouessart: La distrib. géogr. des animaux viv. et foss. — Meunier: 
La <Pierre á Tonnerre brillante». — Noel: Le Plutella Porrectella. — 
Coüpin: La Tortrix de Bergmann. — Massat: Les Peuples de la 
Sibérie. 

Museum National Eungarici. Budapest. (Annales.) 1906, vol. iv, pars 2\ 

Physikalisch-medicinischen Gesellschaft. Würzburg. (Sitzungs-Berichte.) 
1906, nos 1-6. 

Beal Academia de Ciencias y Artes. Barcelona. (Memorias.) Vol. vi, núme- 
ros 1-2. — Almera: Estudio de un lago oligoc. en Campins,=N.os 3-5.— 
Cadevall: Notas fitogeogr. críticas. 

— Año académico de 1906-1907. Nómina del personal acad. 

Real Instituto bacteriológico Cámara Pestaña. Lisboa. (Archivos.) 1907, 
tome I, fase. ii. 

Real Sociedad Geográfica. Madrid. (Boletín.) T. xlviii, 4.° trim, de 1906. — 
Soler: La Alpujarra y Sierra Nevada. — El área de la región antárt. 
desconocida, comparada con el área de la región ártica también des- 
conocida^^ Colón: Descripción y cosmogr de España (contin.). 

— (Revista de Geografía Colonial y Mercantil.) 1907, t. iv, n° 1 



DE HISTORIA NATURAL. 147 

Rivista coleotterologica italiana. Camerino. 1907, n° 2. — Leoni: Gli Spho- 
drjis italiani (contin.). 

Royal Microscopical Society. London. (Journal.) 1907, part 1. — Gordon: 
The Use of a Top Stop for Develop. Latent Powers oí the Microsc. — 
RoGERs: Microsc. Study of Strain in Metals. 

Sociedad española de Física y Química. Madrid. (Anales.) 1907, n° 39. — 
Muñoz del Castillo: Radiactivacióa de líquidos por la emanación de 
los minerales radiact. de San Kafael de El Espinar. — Primer estudio 
sobre la extinción de la activ. en las aguas miner. radiact. españ. 
embotelladas. 

Societá italiana di Scienze naíurali. Milano. (Atti.) 1907, vol. xlv, fase. 3.** 
Staurexghi: Processus petrosi postsphenoidales negli Sciuromorpha, 
Prosimiae, Antilopinae. — Processus petrosi postsphenoidales nelle pa- 
reti later. della Loggia deiripofisi deüa Mustela foina Briss. e del 
Canis vulpes L — Annotaz. interno al Dorsum séllale dell E. caballus L. 

Société Botanique de France. París. (Bulletin.) 1906, n° 9.— Malinvand: 
Florulae oltensis Additamenta. — Lépeillé: Les Gentianes du Japón. — 
Mahed: Sur les organes sécrét. des Ménispermac. — Déribéré-Desgar- 
DEs: Plantes peu comm. en Berry, récolt. dans l'Indre. — Clos: La pre- 
miére flore de l'Amér. du N. — Bodly: Liclieus des envir. de Luxenil 
(Haute-Saóne). — Peltrisot: Sur un nouv. microtome á main.— Chaü- 
veaud: Sur une nouv. interprét. des mouvem. provoques dans les 
étam. de Berberís. — Réaubourg: A propos du Salvia verticillata L. — 
Griffon: Quelques essais sur le greffage des Solan.- Dubard: Révis. 
du genre Oxera (Verbenac). 

Société entomologique de Be.lgique. Bruxelles. (Anuales.) 1907, n*" 1. — Lam- 
billion: Note sur deux aberrat. intéress. de Hyloicus pinastri L. — 
DoGNiN: Hétéroc. nouv. de l'Amér. du S. — Bondroit: Descript. d'un 
Staphyl. nouv. du genre Bledius. — Kolbe: Nene Coprophagen aus 
Afrika. — De Crombrugghe: Observ. sur quelq. larves de Microlé- 
pidopt. des envir. de Bruxelles. — Schouteden: Descript. d'Asopiens 
nouv. 

Société entomologique suisse. Berna. (Bulletin.) 1906, Heft 5.— Stierlin: 
Coleopt.-Fauna der Gegend von Schaííhausen. — Steck: Bitte on die 
Hymenopterol. KoUegen. — Blosch: Verzeichnis einig. Braconiden 
und Ichneumon. aus der Umgeg. von Laufenburg. — Frey-Gessneb: 
Hymenopt. Helvetiae. 

üniversitu of Colorado Studies (The). Boulder, Coló. 1906, vol. iv, n° 1. 

Weather Burean. Manila. 190(5. Bulletin for May. 

Wiener Entomologische Zeitung. Wien. 1907, ii Heft.— Flach: Übersicht 
der mir bekannten Brachyderes. — Bezzi: Nomenklat. üb. Dipter. — 
Petri: Vier neue Rüssler aus Tarkestan und China und eine neue 
Crepidodera aus Siebenbürgen. — Müller: Eine neue Hoplia aus Süd 



148 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Italien. — Reitter: Übersicht der mir bekannten Arten des Coleopt.- 
Genus Agonum Bon. — Übersicht der palaearkt. Arten der Coleopt.- 
Gatt. Chloebius Schonb.— Heyden: Entgegnung auf die Berichtigung 
der Herr Weise in dieser Zeitschrift 1907. 

Zoologischer Anzeiger. Leipzig. 1907, n" 7. — Schofema: Üb. eine neue 
blinde Gammaridenart aus Montenegro, — Richters: Zwei neue Echi- 
71ÍSCUS- Arten. — Kükenthal: Gorgoniden der Deutschen Tiefsee-Ex- 
ped. — Fleüre and Walton: Notes on the habita of some Sea Ane- 
mones.— Zimmer: Neue Cumac. aus den Familien Diastylidae und 
Leuconidae. — Kuehler: Sur le dimorph. sexuel de V Ophiacantha vivi- 
pca-a.=N° 8. — Satünin: Zwei neue Igel aus West-Transkauk. — Laack- 
mann: Antarkt. Tintinnen. — Muralewitsch: Zwei neue Arten ven 
Scutigera aus der Mandschurrei. — Awerinzew: Üb. einige Süsswasser- 
Frotoz. der Báreninsel. — Zavrel: Die Augen einig. Dipteren larven 
und Puppen. — Haller: Üb. die Ocellen von Periplaneta orientalis. 

Zoologist {The). Loudon. 1907, n" 788.— Nepburn: The Birds of North 
Kent. — Sei.ous: Observ. tending to throw Light on the Quest. of 
Sex. Select. iu Birds. — Southwell: Notes on the Artic Whaling Vo- 
yage of 1906. 



Amargos Bertrán (D. Luis G.) — La síntesis en Mineralogía. Barcelona, 

1906. 
Bescansa (D. Fermín).— Algunas «Conjugadas» de la provincia de Orense. 

(Bol. R. Soc. esp. Hist. nat. Madrid, 1907.) 
Calderón (D. Salvador).— Sobre los fenómenos de las pegas. México, 1906. 
Chevredx (M. E.) — Amphipodes de rExpédition antarctique frauQaise 

(1903-1905). Paris. 
Jardín Botánico de Valencia. Semillas recolectadas durante el año 1906. 
Klapalek (M. F.)— Dos Neurópteros de la Guinea española. (Mem. R. Soc. 

esp. Hist. nat. Madrid, 1906.) 
Maciñeira y Pardo (D. Federico). — El Santuario de San Andrés de Tei- 

xido. Ferrol, 1907. 
Olivier (M. N.)— Les Parasites de nos Lichens f rancháis. Bazoches-au- 

Houlme, 1906. 
Olsson-Seffer (M. Pehr).— Rubber Planting in México and Central- 
América. Singapoore, 1907. 
Vázquez Figüeroa (D. Aurelio). — Nuevas especies de Lepidópteros de 

España. Madrid, 1906. 



Sesión del 3 de Abril de 1907. 

PRESIDENCIA DK D. JOSÉ CASARES GIL 

El Secretario leyó el acta de la anterior, que fué aprobada. 

Admisiones. — Fueron admitidos como socios numerarios el 
Instituto g-eneral y técnico de Granada, D. Mig-uel Zabala y 
Lara, D. José Álvarez, D. Manuel Díaz Tortosa, D. Francisco 
González Sánchez y D. Florián Ruiz Cuevas, propuestos en la 
sesión anterior, los cinco primeros por D. Juan L. Diez Torto- 
sa y el último por D. Francisco Aranda. También fué admi- 
tido el Dr. Tacquin, de Mog-ador, presentado por el Sr. Martí- 
nez de la Escalera. 

Correspondencia.— El Sr. Calderón leyó una carta del Sr. St. 
Wasliing-ton, dando gracias por haber sido nombrado socio co- 
rrespondiente. 

Centenario de Linnec— El Sr. Lázaro é Ibiza dio cuenta de los 
trabajos preparatorios que ha ejecutado la Comisión de que 
forma parte, para el mejor desempeño del cometido que se la 
confirió en la sesión de Marzo. Dijo el Sr. Lázaro que en el 
Archivo y Biblioteca del Jardín Botánico se conservan las 
cartas originales de la correspondencia que sostuvo Linneo 
con su discípulo Loefling- mientras este permaneció en.Madrid 
estudiando la flora de nuestra Península y en relación con los 
botánicos españoles. Añadió el Sr. Lázaro, que la corresponden- 
cia de Loeñing" con su maestro no existe, naturalmente, en 
la Biblioteca del Botánico, pero que una traducción de ella, 
hecha directamente del sueco por el Sr. Asso, apareció en una 
publicación, ya exting-uida, los Anales del Museo de Bistoria 
Natural de Madrid, de donde podría reproducirse, para com- 
pletar, dando ahora á la estampa las cartas de Linneo á su 
discípulo, la correspondencia sostenida entre ambos sobre la 
flora de España y los botánicos españoles. El Sr. Lázaro mani- 
festó, además, que la Comisión de que forma parte piensa pro- 
poner la publicación, en un cuaderno, de todos esos interesan- 

T. TIL— Abril, 1907. II 



150 boletín de la real sociedad española 

tes documentos, añadiendo las credenciales que acreditaron á 
Loefling" como representante de la Universidad de Upsala en 
Madrid, las instrucciones manuscritas que dio Linneo á su dis- 
cípulo para el desempeño de la comisión que trajo á España, 
otros manuscritos de interés, concernientes al mismo, que 
aquí se conservan y una reproducción del busto de Linneo 
que corona un pequeño monumento levantado en nuestro Jar- 
dín Botánico; busto que, al decir de personas competentes, 
reproduce con gran fidelidad uno de lo^ mejores retratos del 
g-ran naturalista sueco que se conservan en Upsala. La publi- 
cación de todos estos documentos y del retrato, podrían cons- 
tituir un cuaderno de nuestras Afemorias, que se editaría con 
motivo de la celebración del Centenario que trata de conme- 
morarse; pero al proponerlo así. advirtió el Sr. Lázaro que las 
dimensiones de aquél sobrepasarían, con mucho, las de los 
cuadernos ordinarios de Memorias, por lo cual creía necesa- 
rio consultar á la Sociedad sobre la procedencia de esta pu- 
blicación. 

El Sr. Presidente y algunos señores socios felicitaron al señor 
Lázaro por el trabajo que ha ejecutado la Comisión deque for- 
ma parte, acordándose que la Sociedad vería con gusto la pu- 
blicación de los documentos encontrados en nuestro Jardín 
Botánico, y que la Comisión de referencia se entienda di- 
rectamente con el Sr. Tesorero para todo lo concerniente á 
este asunto, autorizándole para que resuelva lo que estime 
más oportuno. 

Notas y comunicaciones. — El Secretario presentó dos trabajos 
del Sr. Cabrera Latorre, uno titulado «Roedores nuevos de 
Marruecos» y otro «Los lobos de España». 

— El mismo Secretario entregó un estudio remitido por don 
Daniel Jiménez de Cisneros bajo el título de «Excursiones por 
el Norte de la provincia de Alicante». 

— El Sr. Calafat dio cuenta de los trabajos de investigación 
que está llevando á cabo sobre fosforescencia de varios mine- 
rales. 

— El Sr. Fernández Navarro presentó las pruebas de algunas 
láminas coloreadas que ilustrarán la Memoria sobre la región 
volcánica de Gerona que está actualmente en prensa. 



DE HISTORIA NATURAL. 151 

Notas hihliográficas. — El Sr. Calderón leyó las sig-uientes: 

Wetzig, Bruno: Beitrcige ziir Kenntnis der Huelvaner Kies- 
lagersiatten. (Contribuciones al conocimiento de los yacimien- 
tos de pirita de Huelva). Zeits. f. prakt. Geol., 14, 1906, pági- 
na 173-186, con 13 g-rabados. 

Los depósitos de pirita de la provincia de Huelva se asien- 
tan en una región que muestra ser una extensión denudada 
de pizarras arcillosas y rocas diabásicas. Ambas rocas se ha- 
llan concordantes y extendidas en mantos. Cerca de dichas 
antig'uas diabasas asoman erupciones de pórfido cuarcífero que 
han producido notables perturbaciones ascendentes en los filo- 
nes metalíferos de la localidad. En cuanto á las pizarras, mues- 
tran fenómenos de metamorfismo en el contacto y proximidad 
de los pórfidos intrusivos. 

Las capas, e^sí como los depósitos piritíferos, están dispues- 
tas á modo de lentejones concordantes con las pizarras, y 
aquéllos se disponen frecuentemente en el sentido en que co- 
rren las seg'undas. 

Los filones no consisten en una masa única, sino que son 
bancos con capas pizarrosas en posiciones ang'ulares variables 
y también yaciendo transversalmente. Marcan el cambio de la 
dirección filones de blenda y g*alena en bandas paralelas á la 
estratificación de las rocas próximas. Otros bancos, en los 
cuales predominan las pizarras á costa de las piritas, son los 
llamados azufrones, en los que el autor halla analog-ía con los 
Eniests de Rammelsberg". 

La ley de cobre de las masas de mineral primarias no está 
sometida á regia fija, al paso que en las secundarias se reco- 
noce una proporción determinada, como sucede en el sombre- 
ro de hierro de las minas. Tales enriquecimientos secundarios 
acompañan ya á las rocas consolidadas, ya á las g-ang-as que 
ocupan las roturas de la masa estratificada. El autor cree ne- 
cesario refutar las antiguas opiniones sobre la supuesta natu- 
raleza eruptiva del sombrero de hierro. 

La deducción capital del autor estriba en el carácter pri- 
mordialmente sedimentario de las formaciones de pirita. Falta, 
á su juicio, el carácter propio de los rellenos de g-rietas ó rotu- 
'ras y, sobre todo, cree notar la circunstancia d'e que existen 
todas las gradaciones, desde la pirita pura, hasta la más ó me- 
nos impregmada de hierro y las pizarras completamente priva- 



152 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

das de sulfuro, así es que la diferencia entre las formaciones 
de pirita pura y las pizarras piritíferas es puramente cuanti- 
tativa. Estas últimas se hallan de preferencia en la proximi- 
dad de los filones y existen también sirviendo de enlace á los 
depósitos aislados; pero las hay asimismo como miembros in- 
dependientes, y á veces orig-inando sombreros de hierro. 

Otra formación secundaria que acompaña á la pirita y que 
debe su orig-en á la descomposición de ésta, es la llamada 
lol)a. Evidentemente el ag-ua de lixiviación con sulfato de 
hierro afluyó á estanques ó lagunas, asi como cantos rodados 
que fueron cementados por el óxido de hierro resultante de 
la reducción de aquella sal. Esta toba es más antigua que el 
pórfido, por el cual ha sido perturbada en ocasiones, y seg-u- 
ramente de edad preterciaria. 

La configuración del cuerpo de los filones es lenticular, con 
prolongaciones alargadas. Es extraordinaria su terminación en 
punta con ángulos relativamente truncados, si bien esta misma 
particularidad se advierte en las pizarras arcillosas puras. 

También son de naturaleza sedimentaria las formaciones de 
manganeso de la misma provincia. Las excavaciones más mo- 
dernas han revelado que los depósitos, tanto de espato man- 
ganoso, como de silicato, continúan en la profundidad, siendo 
por tanto las formaciones secundarias de óxido hasta aquí 
explotadas, obras análogas por su origen al sombrero de hierro 
de las piritas. 

Con esto termino la breve exposición del trabajo de Wetzig, 
con el cual no estoy conforme en varios extremos, y al que 
puede quizá reprocharse algún desconocimiento de otros tra- 
bajos anteriores en que se tratan y resuelven de diferente ma- 
nera puntos esenciales para la interpretación del génesis de 
los filones metalíferos de tan importante región. 

Termier (P.): Le granite de Ja Haya ou des Trois-Conronnes. 
(Bull. de la Soc. géol. de Fr., 1907.) 

El granito estudiado en esta nota se encuentra en la fronte- 
ra franco española, cerca de Hendaya, formando un macizo de 
unos 12 kilómetros de largo por cuatro de ancho. Está rodeado 
de pizarras y cuarcitas paleozoicas, y él mismo debe remon- 
tarse en su aparición á esta edad. El autor cree que el terreno 
en que encaja debe referirse al Devónico inferior. 



DE HISTORIA NATURAL. 153 

Los fenómenos de contacto son insig-nificantes. En cuanto á 
la roca es un granito semejante al del MontBlanc, con un 
poco más de sílice y de mag-nesia y un poco menos de álcalis. 
La mica negra y la albita en exceso cristalizaron primera- 
mente, basta que el baño fundido tuvo la composición de la 
mezcla eutéctica de cuarzo, ortosa y albita. Esta mezcla se 
consolidó entonces con prontitud bajo la forma de un ag-reg-a- 
do, frecuentemente peg-matítico, de micropertita y cuarzo. El 
metasomatismo de la roca es el habitual, con la particularidad 
de que los feldespatos calcicos y sódicos se caolinizaron rápi- 
damente, en tanto que permanece absolutamente indemne el 
feldespato potásico. 

Otro macizo, el de Labourd, situado á 20 kilómetros del es- 
tudiado por el autor, tiene con él relaciones evidentes, siendo 
aquel testig-o de un metamorfismo regional intenso, mientras 
que el seg-undo no es más que una ¡acolita de vanguardia, en 
comunicación lejana con aquella roca abísica. 

Secciones. — La de Sevilla celebró sesión el 2\ de Marzo, bajo 
la presidencia del Sr. Ferrand. 

— El Sr. Paul presentó un ejemplar del Compeyídio de Anato- 
mía y Fisiología de las Plantas y princi2)almenie de los árbo- 
les forestales, por el Dr. Roberto Harting-, traducido del alemán 
por D. Joaquín María de Castellarnau. Madrid, 1906. Elog-ió di- 
cho señor tan importante trabajo y la esmerada traducción de 
nuestro ilustre consocio, que ha presentado un libro primoro- 
samente impreso, de 358 pág-inas con 103 g-rabados intercala- 
dos. Numerosas notas del traductor avaloran el mérito, grande 
de suyo, de esta obra útil é importante, sobre todo por ofrecer 
los últimos adelantos de la Botánica general. 

— El Sr. Barras, que se hallaba accidentalmente en Sevilla, 
dijo que en el Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo 
XLViii, Mayo, 1906, ha aparecido un interesante trabajo de don 
Adolfo Fernández Casanova, sobre el «Monumento subterráneo 
descubierto en la necrópolis de Carmona.» Es un curiosísimo 
monumento monolítico hace poco conocido, el cual está exca- 
vado en roca caliza, y se compone de un cuerpo central y un 
colateral, figurando como accesorio un reducido aposento ado- 
sado al costado intermedio del colateral. Se reconocen restos de 
ornamentación polícroma, entre ellos dos varas verdes de lau- 



15Í BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

reí. Hallazg-os semejantes! se calificaban vag-amente hasta hace 
poco de prehistóricos, pero hoy se poseen mayores elementos- 
para fijar su antig-üedad. La de este de Carmena, sin embar- 
g-o, aún no está dilucidada por completo, pues su descubridor, 
el Sr. Fernández López, ve en él un templo fenicio, al paso 
que el Sr. Fernández Casanova cree descubrir inñuencias fe- 
nicia y prehelénica en esta obra, tal vez única en su g-énero. 



Notas y comunicaciones. 



Los vidrios violados 

POR 

JOSÉ ESTEVA, PRESBÍTERO 

Ha ya tiempo se sabe que aquellos vidrios finos en cuya 
purificación intervino el mang-aneso, adquieren con el tiempo,, 
expuestos al sol, un tinte violáceo. Esta coloración afecta la 
masa entera de esos vidrios sin que sea posible confundirla 
con ciertas irisaciones superficiales que, por efecto de una es- 
caraación provocada por los ag-entes atmosféricos, adquieren á 
veces los vidrios antig-uos. Se ha averig-uado también que la 
coloración de los vidrios mang-anosos, al revés de la de los iri- 
sados, desaparece apenas se someten los trozos coloreados- 
ai soplete y vuelven á entrar en fusión. 

Mucho se ha discutido sobre la causa probable que pudiera 
provocar ese matiz violado en los vidrios soleados. Viendo por 
experiencia que varios minerales cambian de color expuestos 
á las emanaciones del radio, y que el cuarzo hialino se trans- 
forma en ahumado y que la amatista decolorada se recolora 
de nuevo en las mismas circunstancias, lo mismo que la ñuo- 
rina, y que las paredes de un tubo de vidrio que conteng-a 
una sal de radio se matizan pronto de violado, ha habido 
quien ha supuesto si los frag-mentos de vidrio abandonados se 
coloreaban también por las emanaciones del radio. Pero, ¿de 
qué radio? 

Para unos, esta substancia se encontraría dispersa espon- 
táneamente en el suelo de determinadas reg-iones del g-lobo. 



DE HISTORIA NATURAL. 155 

careciendo, en cambio, de ella las tierras de otras localidades. 
Así se explicaban por qué los vidrios arrojados al suelo en 
Bolivia, por ejemplo, se coloreaban tan pronto, permanecien- 
do en cambio inalterables en el Transvaal y casi todo el Áfri- 
ca (1). 

Es empero el caso que, seg-ún parece, los utensilios de vidrio 
no se coloran jamás en la obscuridad ni siquiera en la luz di- 
fusa del interior de las habitaciones. Es más; Courty, enviado 
por el Gobierno francés á la América del Sur como ag-reg-ado 
naturalista con la expedición Créqui-Monfort, logró hacer 
virar en Chile dos botellas de vidrio común blanco, del rosado 
al violado intenso, exponiéndolas á la intemperie, sí, pero al 
abrigo de posibles emanaciones radíferas del suelo (2). De aquí 
que alg-uien ha supuesto si este radio hipotético que colora los 
vidrios abandonados está en el sol, no en el suelo terráqueo. Ni 
encuentran inconveniente en sustituir el supuesto radio sidé- 
reo por el uranio ú otro cuerpo muy radiante. 

En esta hipótesis se explicaría la g-ran rapidez con que se 
coloran los vidrios en los países muy altos situados á un nivel 
superior á 4.000 m. sobre el mar, en Bolivia, por ejemplo, 
mientras no se inmutan apenas en los sitios bajos del Áfri- 
ca, aun cuando lleguen á caer sobre ellos los rayos de un sol 
tan intenso que sea capaz de abrasar. Es que el g-ran espesor 
de la atmósfera que g-ravita sobre los países bajos absorbe la 
mayoría de las emanaciones radíferas que nos envía el sol sin 
cesar. 

Negadas por no pocos esas supuestas emanaciones radífero- 
solares, se ha tratado de sustituirlas por otras radiaciones so- 
lares, las ultra-violadas, por ejemplo, que tantas analogías 
tienen con las del radio. Así se explicaría, aún mejor que con 
el supuesto radio solar, la g-ran diferencia de coloración que, 
seg-ún se ha dicho, se nota entre los vidrios de los terrenos altos 
y bajos. Es que las radiaciones ultra-violadas no pueden atra- 
vesar las capas aéreas ricas en vapor de agua. También ten- 
drán así fácil solución las anomalías que se notan todos los 
días en esas coloraciones sing-ulares, pues se dan casos en que 
vidrios idénticos colocados en sitios próximos, y en condicio- 



(1) r.Année Scientifique,\9QQ, p. 84. 

(2) La Naturc, n" 1.157, p. 135. 



156 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

lies, al parecer ig'uales, se coloran de muy diversa intensidad 
en un tiempo determinado. Es que, ya es bien sabido, cuan 
caprichosamente vienen del sol al suelo esas misteriosas ra- 
diaciones ultra-violadas. Tan caprichosamente que, seg-ún Le 
Bon (1), si el ojo humano percibiera solo las ondulaciones com- 
prendidas entre las reg-iones HV del espectro, en lug-ar de ver 
las AH, nos encontraríamos á lo mejor, y sin saber por qué, 
sumergidos alternativamente de una luz deslumbradora á la 
más completa obscuridad. 

Hay, empero, que decir que tan poco se encuentra al abrig-o 
de todas las objeciones esa teoría de las radiaciones ultra-viole- 
tas del sol y su supuesta influencia en la coloración de los vi- 
drios desechados. Téng-ase en cuenta que el citado Courty veri- 
ficó sus observaciones en Antofagasta (Chile), á tres metros tan 
solo sobre el nivel del mar, bajo una atmósfera, por ende, tanto 
ó más densa que la del África, que en la última hipótesis deten- 
dría por completo ó poco menos las radiaciones ultra-violadas. 
Esto no privó, empero, el que las coloraciones empezaran á 
iniciarse visiblemente á los ocho días de exponer los vidrios al 
sol. El citado autor, partidario decidido de las emanaciones 
radífero-solares, atribuye esta aparente anomalía á la sequía 
atmosférica que ocasiona en aquellas reg-iones de América una 
falta de lluvias extraordinaria. En Francia, en cambio, y en los 
alrededores de París, donde sobre todo Courty ha observado, 
debido seg-uramente á la humedad relativa del aire se ven, sí, 
dice, muchos vidrios rosados pero ning-uno enteramente vio- 
lado; una coloración, en suma, deficiente, iniciada. 

Este conjunto de hechos é hipótesis nos ha movido á prose- 
guir este g-énero de observaciones, haciéndolas extensivas á 
nuestra localidad de Gerona, región húmeda y por demás llu- 
viosa y situada á una altura insignificante sobre el mar, ya 
que los sitios explorados podrán alcanzar entre 40 y 80 m. á lo 
más. Recordando que es aquí costumbre frecuente engastar 
con argamasa en el canto superior de las paredes bajas de 
cerca fragmentos de vidrio de todas clases, que sirven de valla 
ó defensa contra quienes pretenden escalarlas, hemos visitado 
algunas casas de campo vecinas á la ciudad en busca de aque- 
llos trozos cortantes. A un kilómetro aproximadamente de la 

(1) L'évolution de la maliére, p. '290 de la traducción española. 



DE HISTORIA NATURAL. 15" 

capital encontramos una de esas paredes coronada con los 
vidrios que buscábamos, y en ella hemos verificado las obser- 
vaciones que vamos á reseñar. 

La pared, en cuestión, se levanta á una altura aproximada 
de 2 m. sobre el suelo; está alineada de S. á N. y perfectamen- 
te orientada para que la bañe el sol mientras permanece sobre 
el horizonte. La parte superior de la misma pared está arma- 
da con muchas docenas de frag'mentos de vidrio de toda natu- 
raleza y tamaños empotrados tan solo en la arg-amasa por su 
extremo inferior, quedando al aire g-ran parte de las superfi- 
cies de los mismos. Unos se encuentran casi verticales, otros 
más ó menos inclinados en áng-ulosy con direcciones muy va- 
riados. Los vidrios estos proceden unos de botellas, de crista- 
les de ventanas, de copas, quinqués, jarrones, vasos, etc., de 
finura, forma y cabida las más variadas. Unos son blancos, 
transparentes, otros de un neg-ro rojo, azul ó verde más ó menos 
pronunciado. De la inspección detenida q»ue sobre tales vidrios 
hemos verificado, creemos pueden deducirse las conclusio- 
nes sig'uientes: 

1." Que muchos de estos vidrios, transparentes al principio, 
expuestos al aire, se han vuelto violados. Parece evidenciar- 
lo el matiz tan pronunciado de este color que hoy presentan 
muchísimos de estos vidrios, siendo así que jamás lo hemos 
visto usado en los utensilios domésticos de que un día estos 
trozos formaron parte; tales son, por ejemplo, los vasos comu- 
nes. Es más, expuestos al soplete se decoloran ni más ni me- 
nos que los vidrios mang-anosos vueltos violados. 

2.* Los vidrios que por las razones dichas suponemos se han 
vuelto de transparentes violados, proceden todos de una parte 
vitrea relativamente fina ó purificada. Los que proceden de 
botellas, porrones, etc., neg-ros rojizos, verdes ó azulados, no 
han cambiado. Los fragmentos de tubos de quinqué, á pesar 
de su diafanidad y pureza, no se han coloreado tampoco lo 
más mínimo. 

3." Los vidrios que se han coloreado lo han hecho unos con 
mucha más intensidad que otros, no inñuyendo en estos diver- 
sos matices, alo que parece, la diversa orientación, magnitud, 
inclinación, etc., del fragmento. Sólo la parte cubierta de arga- 
masa resulta un poco más pálida. Tal vez la diversa cantidad 
de manganeso empleado en las distintas partes de que proce- 



158 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

dían estos vidrios, haya producido la diversidad de matices 
de que tratamos. 

4/ La coloración ésta ha sido relativamente rápida, toda 
vez que la pared de referencia hará, alo sumo, unos tres años 
que se ha levantado. 

5.* Los terrenos sobre que descansa y rodean á g-ran dis- 
tancia la pared de que tratamos, consisten en arcillas, arenas 
y pequeños g-uijarros cuaternarios convertidos en campos de 
cultivo. 

Por referencias hemos sabido que en distintas partes de la 
provincia adquieren este matiz violado la mayoría de los vidrios 
blancos de las paredes de cercado. 

Y por nuestro encarg-o, algunos amig-os han recorrido varios 
sitios de los alrededores de esta ciudad en busca de trozos co- 
loreados, dando por resultado tales pesquisas una verdadera 
colección de vidrios rotos violados, procedentes de colinas y 
valles, campos, márgenes, bosques, matorrales; de todas par- 
tes, en una palabra. 

Resultado: que también aquí se vuelven violados, y muy 
aprisa por cierto, muchos vidrios blancos en cuya composi- 
ción suponemos entrará el manganeso, lo que, atendida la 
humedad de nuestro clima y poca elevación del suelo, es alg-o 
difícil de relacionar con alguna de las diversas hipótesis que 
relativamente á la causa que orig-ina esas coloraciones más 
arriba hemos expuesto. Tal vez reuniendo varias de estas teorías 
en una, la radiactividad del suelo con las radiaciones ultra- 
violadas li otras del sol por ejemplo, y suponiendo que puedan 
obrar ya en común, ya aisladas, seg-ún los casos, sería posible 
darse cuenta de las anomalías que en nuestro caso y otros va- 
rios experimentan al colorarse masó menos, ó permanecer in- 
alterables, los vidrios blancos. 



DE HISTORIA NATURAL. 1F.9 



La «Linaria supina» monstruosa de Badalona 

POK 

JOSÉ ESTEVA , PRESBÍTERO 

El caso de la Linaria supina monstruosa encontrada por el 
Dr. Llenas en los arenales marítimos de Badalona y descrita 
por el Sr. Aranzadi en el Boletín de la Sociedad, correspon- 
diente al mes de Febrero del año actual, podría, tal vez, ser 
debido al fenómeno denominado por Linneo Peloria. Desíg-nase 
hoy con este nombre á la reaparición accidental de una forma 
primitivamente reg'ular en una corola que paso á paso se ha 
ido irreg'ularizando. 

En esta hipótesis, los cinco pétalos de las Linarias hubieran 
sido todos antig-uamente espolonados, como lo son aún hoy 
ám\o& áe,\?i Aquilegia. Paulatinamente cuatro de los pétalos 
de las LÍ7iarias\\\\\i'\Qv?i\\ perdido sus apéndices, conservándolo 
sólo uno de ellos en la actualidad. De vez en cuando, y por lo 
que denominamos reaparición de formas antecesoras, volvería 
á presentarse la forma arcaica ó reg'ular en la corola de estas 
plantas 

El cáliz, evidentemente normal de la especie monstruosa del 
Dr. Llenas, la forma tauíbién aparentemente tal del g'ineceo 
de la misma y la relativa frecuencia con que se presenta la 
anomalía ésta de \^ Peloria en el g-énsro Linaria, liacen veri- 
símil la hipótesis sentada. 

Lo difícil es, ó parece al menos en este supuesto, hacerse 
carg-o del número desusado de estambres que presentaba la 
Linaria descrita por el Sr. Aranzadi. Mas téng-ase en cuenta 
que cuando hay cinco estambres, se trata sólo del desarrollo 
completo de un estambre ordinariamente atrofiado. Y cuando 
es muy crecido el número de los mismos, es siempre éste nú~ 
mero un múltiplo de cinco, lo que da pie á suponer si en tal 
caso se deberá este número extraordinario á la división, desdo- 
blamiento ó ramificación de los cinco estambres primitivos. 
Estos hechos, por otra parte, se repiten en la naturaleza todos 
los días. 

He aquí lo que sobre la Peloria aplicada á la Linaria leemos 



1(50 boletín de la keal sociedad española 

en Duchartre (1): «L'éperon des Linaries est unique; mais quel- 
quefois la corolle des ees plantes prend cinq éperons sembla- 
bles, en se régularisant dans son enseñable, et prenant ainsi 
un aspect tout différent. Linné, en ayant vu sur la Linarie 
commune un exemple, qu'un étudiant suedois avait trouvé 
dans une ile de la Baltique, non loin d'Upsal, ne sut expliquer 
le charg'ement que cette fleur avait subi, et designa par le 
mot Pelona (monstre) cet état particulier qu'il atribuait á une 
fécondation étrangére. On la considere aujourd'hui comme 
un retour au type reg'ulier de cette fleur, et le mot Pelorie est 
devehu en general synonyme de reg'ularisation accidéntale 
d'une corolle habituellement irreg'uliére.» 



Nota soLre la termo-luminiscencia de los minerales 

POR 

JUAN CALAFAT Y LEÓN 

Como estudio preliminar á las investig-aciones que me pro • 
pong-o efectuar sobre la termo-fosforescencia de los minerales, 
he tratado primeramente de procurarme una serie de tipos 
distintos de minerales que presenten eng-rado máximo ese no- 
table fenómeno luminoso. He utilizado al efecto las coleccio- 
nes mineralóg'icas de nuestro Museo de Ciencias Naturales, 
haciendo un minucioso reconocimiento en g*ran número de 
ejemplares, para lo cual reducía á polvo grosero un pequeño 
fragmento de cada ejemplar, y estas pequeñas muestras asi 
obtenidas las proyectaba, separada é individualmente, sobre 
una placa metálica calentada por un mechero de Bunsen ó una 
lámpara de alcohol, sin que la placa llegase á la temperatura 
del rojo, practicando estas operaciones en una cámara obscura. 
Operando de esta manera y en gran número de ensayos, puede 
fácilmente observarse que la mayoría de los minerales no pre 
sentan fenómeno alguno luminoso al ser sometidos á la ac - 
ción de esa fuerte temperatura, en tanto que en algunos en- 
sayos aparece en tales condiciones una luminosidad cuyo co- 
lor, brillo, intensidad y duración son muy variables en las 

(1) Elérntrits de Botanique, troisióme édition Paris, 1885, p. 621. 



DE HISTORIA NATURAL. 161 

distintas muestras, adquiriendo el fenómeno en alg-unas de 
ellas un aspecto de sorprendente belleza. 

La comparación de los resultados obtenidos en las anteriores 
experiencias, muestra que el fenómeno que nos ocupa puede 
presentarse de tres maneras distintas: 

1.'' Aparición de una ráfag-a luminosa, g-eneralmente de 
color azul, de reg"ular intensidad, cuyo aspecto recuerda el de 
una lla'ma muy tenue producida por la inflamación de un g-as 
combustible, dilatado ó mezclado con g-ran cantidad de otro 
g-as no combustible, y cuya ráfag-a puede oscilar sobre la 
muestra del ensayo soplándole suavemente, notándose tam- 
bién, mientras dura el fenómeno, el olor característico del an- 
hídrido sulfuroso. Esta ráfag-a luminosa la presentan muchos 
minerales del grupo de los sulfuros, y es debida, indudable- 
mente, á la oxidación é inflamación subsig-uiente del azufre 
contenido en dichos cuerpos. Paréceme que este fenómeno, 
por la forma y condiciones en que se presenta, no debe califi- 
carse de fosforescencia. 

2.' Aparición de puntos luminosos en un fondo obscuro. 
Aquí el fenómeno es indudablemente debido á la falta de ho- 
mogeneidad del mineral , formado por la agregación ó inter- 
posición de otro ú otros, de los cuales uno por lo menos tiene 
esta propiedad luminosa. 

3." Aparición de una luminiscencia fija, homogénea, con 
el aspecto de diminutas brasas, es decir, como si fuese produ- 
cida por una combustión áin llama, perfectamente comparable 
á la fosforescencia que presentan los sulfuros de bario, estron- 
cio, etc., después de sometidos á la acción de la luz. Esta es la 
que creo debe llamarse termo-fosforescencia ó termo -luminis- 
cencia, como modernamente se la designa con más propiedad, 
y á ella se refieren mis investigaciones. 

Los ejemplares de minerales fosforescentes que he encon- 
trado y adoptado como tipo de estudio, presentan las siguien- 
tes propiedades en cuanto al fenómeno luminoso se refiere: 

Color. — Puede decirse que están representados todos los co- 
lores del espectro solar y sus múltiples combinaciones, pues 
la luz que emiten los ejemplares que hasta hoy he reconocido 
presenta la .siguiente variedad de colores: Rojo, rojo-anaran- 
jado, anaranjado, amarillo-anaranjado, amarillo, verde, azul- 
verdoso, azul y violado. Parece existir alguna relación entre 



i(j-2 boletín de la real sociedad española 

el color de la luminiscencia y la naturaleza del mineral, pues 
por la comparación de los resultados obtenidos se deduce, en 
términos g-enerales, que el color amarillo y el anaranjado son 
propios de las calizas y, en g-eneral, de aquellos minerales en 
que abunda el carbonato calcico. El verde parece característi- 
co de los fosfatos; el azul predomina en los sulfuros, y en 
cuanto al rojo, las pocas muestras hasta boy reconocidas que 
manifiestan este color en su fosforescencia, no me permiten 
relacionarle con su composición química. 

Intensidad. — Es muy variable; hay minerales en que apenas 
es perceptible el fenómeno luminoso que nos ocupa, aún ob- 
servado en la obscuridad más completa, en tanto que otros 
presentan una luminiscencia de tal brillo é intensidad que 
permite observarla aún á la luz del día. 

Duración. — Generalmente es muy breve, influyendo el g"ro- 
sor de la substancia; si el mineral está reducido á polvo finísi- 
mo y proyectado sobre la placa metálica en pequeña cantidad, 
el fenómeno suele ser más intenso y sólo dura alg'unos seg'un- 
dos; si está reducido á pequeños fragmentos, la duración de la 
fosforescencia puede ser de un minuto y aún mayor, seg-ún el 
tamaño de los frag-mentos, pues en este caso la propag-ación 
del fenómeno es retardada por la mala conductibilidad para 
el calor del cuerpo sometido á la experiencia. Hay, sin embar- 
g^o, excepciones muy notables que conviene consignar. Una 
muestra de cinabrio granudo cristalino de Almadén, sostuvo 
la luminiscencia durante una hora próximamente y hube de 
interrumpir la experiencia sin que el fenómeno hubiese cesa- 
do por completo. Es también muy frecuente observar una fos- 
forescencia intensa, pasajera, de muy poca duración, y des- 
pués un decrecimiento lento y continuo de su intensidad has- 
ta extinguirse por completo, invirtiendo en esta segunda fase 
mucho mayor tiempo que en la primera. Por último, he obser- 
vado también en una fluorita de Siberia el fenómeno curioso 
del cambio de color de la luminiscencia que primero es verde 
y después se transforma rápidamente en violado persis- 
tente. 

Reservando para otras notas las investigaciones especiales 
á que he sometido algunos de estos cuerpos termo-luminiscen- 
tes, á continuación incluyo la lista délos minerales en que 
hasta hoy he reconocido tan interesante propiedad, anotando 



DE HISTORIA NATURAL. 163 

SUS yacimientos respectivos, seg'ún los datos de este Museo, y 
las indicaciones referentes á la manera de presentarse la emi- 
sión luminosa. 

TERMO-LUMINISCENCIA ROJA 

Hidrozincita de Picos de Europa.— La fosforescencia es de 
reg-ular intensidad y el color, aunque rojo, es alg-o anaran- 
jado. 

Eritrita de Motril (Granada).— Coloración análog-a á la an- 
terior, pero más débil. 

Calamina de Tíjola (Almería).— Fosforescencia roja, muy 
bella. 

Pi:arras de La Fuensanta (Murcia). — Roja débil. 

TERMO-LUMINISCENCIA ANARANJADA 

Aragonito en cristales maclados de Calatayud.— Fosfores- 
cencia débil. 

Aragoiiito en cristales apuntados de Molina de Arag-ón. — 
Fosforescencia reg"uiar. 

Apatito?, minas del Turón (Almería). — Fosforescencia inten- 
sa. Este mineral, que ha sido provisionalmente calificado en 
esa forma, no está todavía ensayado, por lo cual acaso sea otra 
su calificación definitiva. 

TERMO-LüMlNISCENCIA AMARILLA 

Caliza oolitica de Borg-oña. — Fosforescencia regular. 

Calcita con tremolita, Villa del Prado (Madrid).— Fosfores- 
cencia reg'ular. 

Mármol e.statuario de Carrara. — Fosforescencia intensa, ma- 
tiz anaranjado. 

Calcita (Espartaita) de New-York. — Fosforescencia reg-ular. 

Baritina de Vimbodí (Tarrag-ona). — Fosforescencia reg-ular. 

Caliza de Log-roño. — Fosforescencia muy intensa; matiz ana- 
ranjado. 

Caliza de Baides (Guadalajara). — Fosforescencia reg-ular; 
matiz anaranjado. 

Distena de El Cardoso (Madrid).— Fosforescencia débil: 



164 boletín de la REAL SOCIEDAD .ESPAÑOLA 

Glauconia en caliza de Reliendas (Guadalajara). — Fosfores- 
cencia muy débil. 

Serpentina de Robledo de Chávela (Madrid). — Fosforescen- 
cia débil. 

Serpentina noble de El Escorial. — Fosforescencia débil. 

Serpentina de El Escorial.— Fosforescencia reg-ular. 

Calida de Santomera (Murcia). — Fosforescencia intensa; ma- 
tiz anaranjado. 

TERMO-LUMINISCENCIA VERDE 

Fosforita de la mina «Abundancia» (Cáceres).— Fosforescen- 
cia reg-ular. 

Apatito de Cáceres. — Fosforescencia muy débil. 

Apatita de la mina de «San Eug-enio» (Cáceres). — Fosfores- 
cencia muy intensa. 

Apatito, mina «La Esmeralda» (Cáceres). — Fosforescencia 
intensa. 

Fosforita concrecionada de La Aliseda (Cáceres). — Fosfores- 
cencia muy intensa. 

Fosforita de Navalmoral. — Fosforescencia muy intensa. 

Apatito violado de Zarza la Mayor (Cáceres). — Fosforescen- 
cia muy intensa. 

Fosforita de la mina «San Salvador» (Cáceres). — Fosfores- 
cencia muy intensa. 

Vesubiana de Buitrag-o. — Fosforescencia reg-ular. 

TERMO-LUMINISCENCIA AZUL 

Cinabrio g-ranudo cristalino de Almadén. — Fosforescencia de 
mucha duración. 

Cinabrio de Mieres (Asturias). — Fosforescencia de mucha du- 
ración, matiz verdoso. 

Pisolitas calizas de Gran Canaria.— Fosforescencia muy débil. 

Cerusita acicular de Vizcaya. — Fosforescencia en partículas 
sobre fondo obscuro. 

Baritina de Villamayor (Ciudad Real).— Fosforescencia en 
partículas. 

Wolfram de Ribadavia (Orense). — Fosforescencia intensa en 
partículas. 



DE HISTORIA NATURAL. 165 

Celestina de Hellín (Murcia).— Fosforescencia en partículas. 

Fosforita asociada á caliza de Mérida (Badajoz).— Fosfores- 
cencia muy débil, 

Sillimanita (BucJiohita) de Toledo.— Fosforescencia reg-ular. 

Otlrelita de Mondoñedo (Lug-o). — Fosforescencia débil; matiz 
verdoso. 

TERMO-LUMINISCENCIA VIOLADA 

Fluorita de Neotfchinski (Siberia). — Fosforescencia intensa, 
muy bella y de mucha duración; primero es verdosa 3^ rápi- 
damente se transforma en violada persistente. 

Pirita octaédrica de Sierra Nevada. — Fosforescencia intensa. 

Nota. En la precedente relación no se han incluido los nu 
merosos ejemplares, en los cuales la propiedad luminosa con- 
siste en la emisión de la ráfag-a azul ya mencionada, y que 
€asi todos pertenecen al g-rupo de los sulfuros. 

(Lahoi-atorio de Mineralogía del Museo de Ciencias Naturales.) 



Excursiones por el Norte de la provincia de Alicante 

POE 

DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

Alrededores de Benimarfxdl.—Wí 16 de Julio del pasado año 
salí de Alicante en el tren de las 6'^ 35'" de la mañana con el 
propósito de continuar el viaje desde Villena hasta Concentai- 
na, y desde este último punto á Benimarfull, pequeño pueblo 
situado cerca del límite de esta provincia. La existencia de 
azufre y de ligmito, motivó un lig-ero reconocimiento de las in- 
mediaciones de Benimarfull y la situación de este pueblo, in- 
mediato á la sierra de Benicadell y no muy lejos de Moncahrer 
y sierra de Mariola, me hizo aceptar g-ustosamente el encargo 
del Sr. Roma, quien ya había denunciado aquellos yacimien- 
tos, á los que se atribuía importancia minera. Como he visto en 
esta larg-a excursión alg-unas cosas muy interesante?, no cita- 
das, que yo sepa, en ning-una publicación, comunico á nuestra 
Sociedad el resumen de mis observaciones por si fueran de 
alguna utilidad. 

T. vii.-Atril, 1907. 12 



166 BULETIN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Nada diré del camino de Alicante á Villena, tan conocido y 
recorrido por nosotros en muchas ocasiones y ya descrito lige- 
r<Lmente en otras notas. En Villena dejé el tren de Madrid y 
tomé por la línea que conduce á Ag'res, extremo del ferrocarril 
de vía estrecha que une este último punto con Jumilla. La 
linea va por un larg-o y hermoso valle ó, mejor dicho, una su- 
cesión de ellos, pasando cerca de Biar, Benejama y Bañeres, 
subiendo hacia el NE. Penetra después en la provincia de Va- 
lencia y pasa á la vista de Bocairente, volviendo á penetrar en 
la de Alicante, antes de Ueg-ar á Alfafara y terminando á la 
vista de Ag'res. Desde Bañeres puede decirse que comienza la 
sierra de Manola y el valle se estrecha entre ella 3^ la sierra de 
Onteniente. Seduce la belleza del paisaje; mas, para el aficiona- 
do á la Geología, la mirada no puede apartarse de Mariola, 
que lentamente va desarrollando sus cumbres hasta acabar en 
el imponente macizo de Moncabrer. En estos lugares pasó el 
Sr. Nicklés larg-as temporadas é hizo precisas observaciones. 
No había yo de encontrar cosa nueva; pero con las publicacio- 
nes en la mano del joven y entusiasta g-eólogo francés, decidí 
visitar aquellos sitios cuando hubiera terminado la comisión 
que allí me conducía. 

La sierra de Mariola sig-ue la dirección del ENE. próxima- 
mente, y al N. de ella se alza, después de la citada sierra de 
Onteniente, la de AgulUnt de la que es continuación la de Be- 
nicadell^ que cierra el horizonte por la parte N. sirviendo de 
límite entre Alicante y Valencia. En Ag-res cambié de nuevo 
de tren, tomando el que conduce á Concentaina. Este trayecto 
rodea, en parte, Moncabrer, y su rápida pendiente conduce al 
extenso valle situado entre la AJmudayna y Benicadell. A este 
valle afluyen las aguas de otros de menor importancia y pa- 
rece como continuación del de Alcoy. El Sérpis, después de 
dar fuerza motriz á las numerosas fábricas de la industriosa 
población, riega aquellos campos y, aumentando su caudal 
con nuevos anuentes, abandona la provincia de Alicante 
al NE. de Lorcha, penetrando en la de Valencia. 

En Concentaina dejé el tren y tomé asiento en un carruaje 
que hace el servicio de los Baños de BenimarfuU. La carrete- 
ra, tan pronto sobre el Cuaternario como sobre el Terciario del 
fondo del valle, pasa por el pueblo de Muro, y alg-unos kiló- 
metros más adelante lleg-a á los Baños sulfhídricos de Beni - 



DE HISTORIA NATURAL. 167 

•■marfiiU. Terminé el viaje á pie hasta el pueblo, Ueg-ando pró- 
ximamente á las (los de la tarde. Después de un pequeño des- 
canso me dirig-í al llamado Barranco del Azufre, tomando la 
carretera eii dirección á Planes, y como á cosa de dos kilóme- 
tros se abandona el camino real para seguir por el álveo de un 
barranco que desciende de las altaras de la sierra de la Almu- 
dayna, formado por la unión de dos, siendo el más occidental 
el llamado del Azufre. Seg'uí por él como nna hora registran- 
do con cuidado los escarpes, en donde aparecen pequeñas ma- 
sas de azufre terroso, de un amarillo muy claro, mezclado con 
barro arcilloso. Su formación es debida, indudablemente, á la 
alteración del sulfhídrico que arrastran las ag-uas de pequeños 
manantiales que brotan en la marg-en derecha, en particular 
de uno que se encuentra actualmente encauzado para su ex- 
plotación. Años atrás fué denunciado aquél paraje como mina 
de azufre y se hicieron algunos trabajos sin otro resultado 
que dar con garandes desprendimientos de gas sulfhídrico, 
ocasionando serios accidentes á los trabajadores del pozo. La 
cantidad de azufre extraída fué insignificante. Al presente, 
resucitó la idea de la mina de azufre, habiendo remitido al 
Sr. Roma como un kilog'ramo de esta substancia, recog^ido á 
fuerza de paciencia, grano tras grano, del lecho del barranco. 
Juzgué que no merecía una explotación y me trasladé en se- 
guida al otro barranco, anuente más oriental de el del Azufre. 
En él se encuentra una curiosa formación de lignito, mioceno 
probablemente, que había sido denunciado como carbón de 
piedra. En la orilla izquierda del barranco se presentan tres 
capas paralelas, buzando hacia el SO. próximamente y con 
una inclinación de unos 20''. La capa más antigua tendrá de 
espesor un metro. Sobre ella se extienden unas capas arcillo- 
sas de algo más de un metro de potencia, sirviendo de lecho 
á la segunda capa de lignito de unos 0,80 m. y encima 
otras capas arcillosas de dos metros y medio de grueso que 
sostienen la tercera capa de lignito de 0,70 m. de potencia. 
Vistas á distancia parecen dignas de explotación, pero regis- 
trando con cuidado se nota que el verdadero espesor de las ca 
pas beneficiables se reduce á pocos centímetros, porque alter- 
nan las delgadas capas de lignito con materiales obscuros te- 
rrosos que contienen gran cantidad de conchas de gastró- 
podos de agua dulce. Difícilmente se encontrará una capa 



168 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

de diez centímetros de combustible, exento de materiales 
terrosos. 

Aunque sin esperanzas de mejores liallazg-os, seg"uí el lecho 
del barranco todo lo que permitió la luz del día, encontrando 
hasta cuatro ó cinco capas más, de menor espesor y análogas 
condiciones. No dudo que puedan extraerse algunas toneladas 
de combustible utilizable en el inmediato pueblo de Benimar- 
fuU, pero el yacimiento no merece ser objeto de una seria ex- 
plotación y así aconsejé al Sr. Roma. La vuelta se hizo un tan- 
to difícil, pues empleamos la luz del crepúsculo en recorrer 
los orígenes del barranco con la esperanza de encontrar al 
paso alguno de los senderos que desde los pueblos de Benühip, 
Ahmidayna ó Benialfaqui conducen á Benimarfull; no dando 
con ellos, y extraviándonos en las faldas de la sierra de la 
Almudayna, atravesando viñedos que forman grandes escalo- 
nes, alumbrados sólo con la luz de las estrellas, llegamos á 
Benimarfull cerca de las diez de la noche. 

La Sierra de BenicadeU. — Al siguiente día, 17 de Julio, 
acompañado de un joven del país, que se ofreció á servirme de 
guía, salí de Benimarfull á las cinco de la mañana, con el 
propósito de registrar la sierra de BenicadeU. Tomamos el ca- 
mino de Alcocer de Planes, pueblo situado en medio del valle y 
rodeado de tierras de cultivo. Antes de llegar á él tuvimos que 
vadear el Sérpis, que llevaba mediana cantidad de agua. En 
la orilla izquierda y sobre la alta ribera, pues el río corre á 
bastante profundidad en esta parte del valle, se alza Alcocer, 
pequeño pueblo de triste aspecto. Atravesamos sus irregulares 
calles sin detenernos y tomamos el camino de Turballos, otro 
de los muchos y pequeños pueblos de que está sembrado este 
valle. Turballos es más bien un caserío, casi abandonado; pero 
en sus inmediaciones, en la misma falda de la sierra de Beni- 
cadeU, se encuentran las canteras de mármol que me propo- 
nía visitar. Más de dos horas empleamos en llegar á ellas, su- 
biendo por ásperos senderos, encontrando primero una de 
mármoles blancos, nodulosos y algo sacaroides. Poco más arri- 
ba visitamos otra con los mismos caracteres de estructura, 
pero de color rosado muy vivo. Había allí grandes y sonoras 
piezas de mármol á medio labrar, de efecto bellísimo, pero 
abandonadas, porque dada su estructura, se desechan para el 
aserrado en "tableros en atención á que con frecuencia presen- 



DE HISTORIA NATURAL. 169 

tan huecos que hacen inútiles las más hermosas piezas. No 
obstante este defecto, se utilizan para columnas, escalones, pe- 
destales y otras obras que no exig-en el aserrado. 

Descendí por un pejueño barranco, afluente más oriental 
del que lleva el nombre de Barranco de la Font de TiirhaJlos 
que rinde se tributo al Sérpis entre Benamer y Alcocer. No fué 
poca mi sorpresa al encontrarme en su fondo con las capas 
triásicas que ni siquiera había sospechado. Hay en aquel sitio 
abundancia de yeso de un rojo escarlata, salpicado de cuarzos 
hematoides, siendo de notar la circunstancia de encontrarse 
con frecuencia cuarzos de un color naranjado, casi amarillo, 
que parecen pequeños topacios. Dejé aquellos sitios sin encon- 
trar un solo fósil que me pudiera indicar el sistema que des- 
cansa sobre esta formación triásica. Faldeando la sierra seguí 
un breve rato hasta encontrar un pastor que me indicó haber 
hallado alg'unas veces piedras que tenían la fig-ura de garan- 
des caracoles, haciendo descripciones que permitían suponer 
la existencia de grandes ammonites. No obstante ofrecerle 
buen precio, y á pesar de su buena voluntad, ni él pudo en- 
contrar ninguno, ni yo conseguir lo que me proponía con 
tanto empeño. 

Seguí con dirección al E., faldeando la sierra, que es de todo 
punto inaccesible por su parte meridional. Contemplando 
aquella enorme muralla que se iba desarrollando á medida 
que caminábamos paralelamente á ella, recordé lo que respec- 
to á ella escribe nuestro insigne botánico Cavanilles espanta- 
do de sus horribles precipicios, aconsejando no dejarse g-uiar 
por pastores que, cruzando por atajos, conducen al visitante 
por sitios de los que difícilmente se sale. Esta muralla de már- 
mol no tiene otro paso que el Puerlo de Salem y á el me dirigí 
con mi experto guía de Benimarfall. Pasé una hora después 
el pintoresco pueblo de Gaijanes, reclinado en la falda de Be- 
nicadell y en el límite de las tierras cultivadas. Descansé allí 
un breve rato y seguí por la falda de la sierra hasta dar vista 
al pueblo de Beniarrés, uno de los mayores de este valle. Sin 
entrar en él, comenzamos á subir la sierra, almorzando junto 
á una fuente de riquísima agua, y ya con buenos ánimos, to- 
mamos el camino del Puerto de Salem. Dos horas empleamos, 
y ya cerca de la garganta volví á ver manchas triásicas de 
poca extensión. Á la una de la tarde dejamos la provincia de 



no BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Alicante y nos encontramos en la de Valencia. Las fig-uras más 
fantásticas y caprichosas coronan la cumbre de Benicadell 
asemejándose á fortalezas arruinadas. La ladera N. es de pen- 
diente menos áspera, accesible por varios puntos. Desde este 




Rocas de Benicadell, junto al Puerto de Salem. 

sitio dominamos una gTan extensión de la provincia de Valen- 
cia, pudieudo distinguir desde aquella altura una g-ran parte 
del valle de Albaida y g-ran número de pueblecitos, entre ellos 
Salem, el más próximo, de pobre aspecto, y alg'unos cientos 
de metros por bajo de la garg-anta á la que da nombre. 

Bajé de la Sierra de Benicadell sin haber recog'ido ni visto 
un solo fósil. Ig-noro al presente á qué sistema pueda referir- 
se. La Comisión del Mapa g-eológ-ico la señala como Cretáceo 
inferior, es decir, Cenomanense ó Turonense. Sospecho que 
está bien calificada, pues no he visto rocas ig-uales ó parecidas 
ni en el Oolítico ni en el Infracretáceo. Los mármoles rosados 
de Turballos me hicieron sospechar si se trataría del Titónico, 
cuando me dijeron la víspera existían mármoles rojos; pero 
una vez en la cantera, los encontré muy diferentes de todo lo 
que yo había visto hasta entonces. Existen al N. de Villena 
unas canteras que suministran mármoles parecidos, á juzg-ar 
por los ejemplares que he recibido, y cuando visite estos lug-a- 
res, acaso pueda deducir alg-o respecto á la formación de la 
sierra de Benicadell. 

Desde aquella altura se abarca con la mirada todo el valle. 



DE HISTORIA NATURAL. Hl 

por cuyo fondo corre el Sérpis, notándose, por su vario color, 
las tres formaciones que se encierran entre las dos Sierras. 
Una muy extensa mancha de tono amarillento claro que viene 
del valle de Alcoy y rodea la tierra de la Altnudayna, per- 
diéndose de vista hacia elE., señala la formación terciaria 
(Mioceno lacustre, la parte que he recorrido). Una seg-unda 
faja, estrecha, de color g-ris claro, indica la formación moder- 
na que corre paralelamente al Sérpis, y, finalmente, una faja 
de tono rojizo, adosada á la sierra de Benicadell, está consti- 
tuida por légamos rojos cuaternarios y algunos travertinos. El 
río abre su cauce en la formación terciaria, de modo que aún 
separa una pequeña faja entre sus aluviones y el cuaterna- 
rio, notándose pequeñas manchas de unas formaciones entre 
las otras. 

El descenso de la sierra lo efectuamos rápidamente, gracias 
á mi g-uía y á su conocimiento del terreno. Á la mitad de la 
cuesta me condujo á una cueva de donde se extrae una arena 
ñna y muy blanca. No lejos de aquel sitio vuelven á notarse 
manchas del Keuper. Una hora después entraba en Benia- 
rrés, población algo mayor que Sayanes, pero en situación 
menos pintoresca. Tomé asiento en el tren, que procedente de 
Denia se dirigía á Concentaina y en poco tiempo recorrí con 
la vista aquellos parajes visitados por la mañana, disting'uién- 
dose, á la caída de la tarde, las canteras de Turballos que se 
destacaban como manchas de sangre sobre el fondo azulado 
de Benicadell. 

Lleg'ué á Concentaina á tiempo de tomar asiento en uno de 
los coches de servicio público hasta Alcoy,* y aunque muy á la 
ligera, pude formarme idea de la situación topográfica del in- 
dustrioso pueblo escondido entre montañas y regado por el 
Sérpis, que presta su fuerza á las numerosas fábricas de sus 
contornos. 

Alrededores de Moncabrer. — Regresé á Concentaina aquella 
misma noche, para preparar mi excursión á Moncabrer. Lle- 
vaba diversas cartas de recomendación del Dr. D. José Moltó, 
que tan buenos servicios ha prestado en varias ocasiones á 
D. Juan Vilanova y al Sr. Nicklés. Sus hermanos de Concen- 
taina me colmaron de atenciones, no permitiendo, además, 
que hiciera preparativo alg'uno, enviándome hasta un guía. 
Tuve, además, la agradable sorpresa de encontrar aquella no- 



172 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

clie ii dos de mis antig-uos y queridos discípulos, los hermanos 
D. Manuel y D. Francisco Carbonell y Moltó, brindándose g-us- 
tosos á venir conmig-o, como también sus parientes y amig-os 
D. José Carbonell y Botella y D. Gaspar Mira López, y el infa 
tigable excursionista del Moncabrer, D. Francisco Moltó Gis- 
bert, entusiasta coleccionador de fósiles y rocas de aquellas 
sierras. Con tan amables jóvenes la excursión fué muy ag-ra- 
dable y fructífera y á todos expreso mi g-ratitud desde estas 
pág^inas. 

Salimos de Concentaina en las primeras horas de la mañana 
del 18 de Julio, dirig-iéudonos al barranco de la Mina, lug-ar 
visitado muchas veces por los Sres. Vilanova, Nicklés y otros 
paleontólog'os. Recogí muchos fósiles, que supong-o todos cita- 
dos en los trabajos del Sr. Nicklés. La base es Neocomiense, 
pasando sucesivamente al ürg-o-aptense á medida que ascen- 
dimos por el lecho del mismo. Desviándonos hacia la derecha 
subimos sobre uno de los estribos del Moncabrer, en donde re- 
cogimos muchos fósiles piritosos y rodeando un poco, dimos 
vista á la hendedura que llaman La Fsachtpema. Esta es una 
quebraja del monte, rellena, en parte, de enormes peñones, 
entre los cuales, y debajo de alg-unos, hay que pasar si se 
quiere visitar su interior, de imponente y terrible aspecto. 
Acomodando el cuerpo á las desig-ualdades de las rocas, y pa- 
sando de costado en alg-unos sitios, penetramos bajo un labe- 
rinto de peñascos, confusamente hacinados los unos sobre los 
otros, gMiiados siempre por el joven Moltó Gisbert, g-ran cono- 
cedor de dichos parajes, en los que ha pasado más de una 
noche de luna entusiasmado con aquella naturaleza bravia. 
Una vez dentro se tendría una g-ran dificultad en hallar la sa- 
lida, aumentando la tristeza del lug-ar la proximidad de los 
bordes de la quebraja, las malezas que los cubren y los raur- 
ciélag'os que viven en aquellas soledades (1). 

Salimos de la Esculupenia y descendimos á la Querola, lu- 
g-ar en donde Nicklés ha recogido g-ran cantidad de espe- 



(1) Hace pocos años un laureado pintor copió exactamente La Esculupenia, titulan- 
do á su cuadro Camino de lo horrible. Como treinta años hace se descubrió un esque- 
leto humano que se atribuye á alg-una victima de secuestradores, que, perseguido 
por la justicia, le abandonaron en aquellos sitios, de donde no podría salir. El señor 
Moltó y Gisbert ha contribuido mucho al conocimiento de aquel laberinto, pasando 
noches enteras en la quebraja ó dentro de la cueva en que termina. 



DE HISTORIA NATURAL. HS 

<;ies neocomienses. Emprendimos después de comer el camino 
á Concentaina, visitando de paso el riquísimo nacimiento de 
ag-uas de San Cristóbal. Á la mañana sig-uiente salí de Con- 
centaina para Ag-res, en donde tomé el tren que me Qondujo á 
Villena, lleg-ando á medio día. 

Alrededores de Vinena.—Eata población está situada en las 
inmediaciones de la sierra de San Cristóbal, que cierra el ho- 
rizonte por el NE., y al pie de una colina coronada por un 
bello é histórico castillo, muy maltratado desde la invasión 
francesa. Desde lo alto del torreón central se disting-ue un bello 
paisaje, pues la huerta es muy dilatada. Las principales ele- 
vaciones que desde la plataforma se divisan son: La Sierra del 
Morrón al N., la citada de San Cristóbal al NE., Peña RnUa 
al SE., las Peñas de Cabrera al S. un poco al O., la Sierra de 
Carboneras al SSO. y la Sierra del Castellar al SO. Á mayor 
distancia se disting-uen la Sierra Lacera, de la provincia de 
Albacete, y otras de menor importancia. Al O. y NO. se exten- 
dían en otro tiempo g-randes lag-unas en las proximidades de 
la población; pero desde hace algunos años una oportuna ca- 
nalización y un mayor impulso dado á los trabajos ag-rícolas, 
han convertido aquellos parajes insalubres en un hermoso 
«ampo cultivado. 

De las alturas antes citadas, el Morrón, San Cristóbal y la 
Peña Rubia, fig'uran en el Mapa g-eológico de Es^3aña como 
cretáceas. Las demás como Triásico superior, comprendiéndo- 
las en una g-ran mancha que lleg-a en el Mapa hasta el S. de 
Sax. Ya he hablado en otra nota del cerro que forma el Casti- 
llo de este último pueblo, que es positivamente nummulítico, 
y en la presente nota hemos de aclarar o'cros conceptos. Seg-u- 
ramente las Peñas de Cabrera, la Sierra de Carboneras y la de 
Castellar, aunque calificadas de triásicas, no lo son, á juzg-ar 
por su aspecto, color, etc., pero allí no he estado aún y dejo 
€sta excursión para más adelante. El NO. de Villena está seña- 
lado en el Mapa como diluvial, y en g-ran parte así es. 

Á poca distancia al O. de Villena se elevan numerosas coli- 
nas llamadas Los Rubiales y también Las Cabezuelas. Aquella 
misma tarde, 19 de Julio, me dirig-í á estas colinas, acompaña- 
do de los Sres. Serra, Cortés y alg'unos más, sig-uiendo la ca- 
rretera que conduce á Yecla. La mayoría de las colinas se 
encuentran al N. de esta carretera y en el sitio señalado como 




ni boletín de la real sociedad española 

diluvial; pero en este sitio asoma el triásico superior, con abun- 
dancia de yesos de varios colores, jacintos de Compostela y 
alg-ún trozo de ofita cuyo afloramiento no debe estar lejos. 

Uno de los cerretes es notable por el 
g-ran número de concreciones, proba- 
blemente dolomíticas , que encie- 
rran núííleos blancos, terrosos y ex- 
traordinariamente lig-eros. También 
se encontró en las inmediaciones al- 

zJ'SLtrru""'"'"'' S-"» "'""■1° '' '"S-""'' habitación pre- 

histórica, á juzg-ar por los restos dis- 
persos de vasijas é instrumentos de pedernal, conservando en 
mi poder un trozo que parece haber formado parte de un ras- 
pador. 

Al día sig-uiente, 20 de Julio, salí muy temprano acompaña- 
do del Director y profesores del Coleg-io y los Sres. Amorós y 
Hurtado con dirección á la Peña Rubia. Lleg-ados á la base de 
la sierra comencé la exploración en compañía del Sr. Serra y 
varios alumnos. Subimos por su extremo occidental, regis- 
trando con detenimiento el suelo y las rocas, y ya se habían 
pasado casi dos horas y desesperaba de encontrar alg-ún fósil 
que me orientase, porque desde un principio había desechado 
la idea de que aquella sierra fuese cretácea, como aparece ca- 
lificada, habiendo sido este el motivo de mi excursión. Apro- 
vechamos un pequeño descanso para registrar con más cuida- 
do, no tardando en encontrar NiLvimuIites, primero sueltos y 
en mal estado, después rocas enteras cuajadas de ellos. La 
sierra está formada de una caliza fuerte, casi marmórea, que 
recuerda la del Peñón de Sax. En la ladera N. y casi hasta la 
mitad, abundan los materiales arenosos, ig'uales á los del Alto 
de las Amoladeras del camino de Crevillente á Aspe, que son 
también nummulíticos. Seg'uimos casi dos horas por las cum- 
bres y ladera N. encontrando los mismos materiales. 

El buzamiento es en la parte central de la sierra al SSO. 
con una pendiente de unos 20° próximamente. Creo que esta 
formación nummulítica se extiende, por lómenos, hasta cerca 
de Biar. 

Aquella misma tarde volví á subir hasta cerca de la cumbre, 
encontrando en esta parte nummulites y alg"ún trozo de Pectén 
en mal estado. 



DE HISTORIA NATURAL. n5 

Al Otro día, 21 de Julio, salí de Villena con dirección á Te- 
cla, deteniéndome alg-unos minutos en las colinas próximas al 
límite de la provincia. La carretera pasa inmediata á unas be- 
llas colinas de caliza clara, marmórea, cuya determinación no 
es fácil no contando con fósiles, y en esta primera inspección 
lio he encontrado ning-uno. Una de estas colinas es conocida 
con el nombre de Cerro del Fraile y por otros Cerro de ¡a Virgen, 
nombres que toman su orig'en de la forma caprichosa de un 
g-ran peñón separado del resto de la colina y en la que, seg-ún 
el punto de vista y la fantasía del observador, destaca al- 
g-una de dichas fig-uras. Estas calizas se parecen algo á las de 
Sax (nummulíticas) y asimismo á las de las de Peña Rubia 
(nummuliticas también), pero, no obstante, se asemejan á al- 
g'unas ÓlQ El Morrón en que se encuentran Nerinea, Inoceramus 
y otros g'éneros cuyas especies no pasan del Cretáceo. En el 
presente mes trato de visitar estos puntos no determinados y 
daré cuenta á nuestra Sociedad de sus resultados. 



Algunos roedores nuevos de Marruecos 

POR 

ÁNGEL CABRERA LATORRE 

Las especies que en esta nota se describen, forman parte de 
la colección de mamíferos obtenida por D. Manuel M. de la Es- 
calera durante la seg-unda expedición á Marruecos, org-aniza- 
da por nuestra Comisión del Noroeste de África. Dicha colec- 
ción es ig-ualmente rica en especies y en ejemplares, y en ella 
fig'uran muchas formas de las ya obtenidas en el primer viaje, 
entre ellas alg-unas de las que entonces describí yo como nue- 
vas (Hiqjj^osideriis tepJirus, Felis ocreata maiiritaiia, GerhiUus 
Mrtipes hesperinus, Lepns sJierif). Por una curiosa coinciden- 
cia, las tres especies nuevas de esta seg-unda colección perte- 
necen á un mismo orden, y dos de ellas son cong-éneres. 

Meriones granáis sp. nov. 

Parecido al 31. S/iami, pero mucho más g-rande y con una 
raya obscura á lo larg-o de la cola, desde cerca de' su base. 

Color de las partes superiores leonado-obscuro, tirando unas 



17(3 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

veces á rojizo y otras á isabela, pero siempre más tostado en el 
dorso y parte superior de la cabeza, y mu}^ claro en los flan- 
cos. Las mejillas, hasta por encima del ojo, de un gris leona- 
do pálido, sin que se observen nunca manchas supraoculares 
blancas. Los pocos pelos de las orejas son blancos en el interior, 
y amarillentos en la superficie externa; detrás de cada oreja 
hay una raancha pequeña de un blanco sucio. Partes inferio- 
res blancas, con un lig'ero niatiz rojizo en la g-arg-anta y á lo 
larg'o de la línea media del vientre; en los ejemplares viejos, 
este tinte rojizo se extiende por casi todo el abdomen. Cola con 
pelo bastante largo, que oculta por completo la piel, y del 
mismo color que el lomo, aunque un poco más claro; á poca 
distancia de su base, y en alg-unos individuos en la base. mis- 
ma, empieza una línea neg-ruzca, que corre todo á lo larg-o de 
la parte superior, y al lleg-ar al último tercio forma, por el 
alarg-amiento del pelo, el mechón terminal neg-ro, caracterís- 
tico de los Meriones y otros roedores afines. Pies blancos, los 
posteriores ligeramente teñidos de amarillento. Uñas pardas. 
Incisivos amarillos de yema. Los pelos de las partes superio- 
res del cuerpo son grises de pizarra en una gran extensión á 
partir de su raíz; los de la parte inferior sólo tienen gris la 
base. 

Cráneo muy parecido al del M. S/iawi, pero relativamente 
más estrecho y largo, y con los globos auditivos más peque- 
ños á proporción. La sutura fronto-parietal es más curvilínea, 
teniendo la forma de una llave tipográfica colocada horizon- 
talmente ( — ). 

Dimensiones del tipo tomadas en carne por el colectoi": Ca- 
beza y cuerpo, 190 mm.; cola, IGO; pie (s. u.,) 40; oreja, 20, 

Cráneo: Longitud máxima, 47 mm.; longitud basal, 43; an- 
cho en los zigomáticos, 26; ancho de la caja cerebral, ininedia- 
mente detrás de los agujeros auditivos, 20; ancho interorbita- 
rio, 8; longitud de los nasales, en la sutura media, 18,7; ancho 
máximo de los mismos, 5; diámetro máximo del globo auditi- 
vo, 15; serie molar superior, 5,5. 

Ilab. — Meseta central de Marruecos, á unos 450 m. de ele- 
vación. 

Tipo. — ]\Iacho adulto obtenido en Marrakesh (18 de Febrero 
de 1907; núin. 23 de la colección). 

Por su gran tamaño y la línea obscura de la cola, esta es - 



DE HISTORIA NATURAL. m 

pecie se disting-ue muy bien de los demás Meriones berberis- 
cos. El Sr. Escalera ha obtenido una serie muy numerosa, en 
la que hay ejemplares viejos, de 200 mm. de long'itud y con el 
vientre fuertemente lavado de rojo, y otros bastante jóvenes 
todavía. Estos últimos se confunden fácilmente con el M. Sha- 
n'i, de Arg-elia, pues además de ser mucho más pálidos que los 
adultos, tienen el vientre blanco puro, y la raya caudal apenas 
*istá indicada. 

El M. grandis es muy abundante en las inmediaciones de 
Marrakesh, Forma verdaderas colonias, viviendo cada familia 
en una madrig'uera subterránea cuya entrada procuran ocul- 
tar entre alg-ún matorral. En alg'unos puntos, el suelo está 
enteramente minado por estos roedores. 

Meriones Mariíe sp. nov. 

Una especie de mediano tamaño, con el color característico 
de los mamíferos desertícolas y el cráneo parecido al del 
M. eryihrurus, aunque más ensanchado posteriormente. 

Partes superiores, de un bonito color rojizo pálido de arena; 
las inferiores, las cuatro extremidades, una mancha sobre 
cada ojo y otra detrás de cada oreja, de un blanco puro. La 
cola amarillenta muy pálida, casi blanca en alg'unos ejempla- 
res, con el último tercio de la parte superior neg'ro; los pelos 
cubren casi por completo la piel; en los individuos viejos, al- 
g'unos de la parte superior tienen la puntita neg'ra. En el 
cuerpo, los pelos del dorso y de los flancos tienen la base de 
color de pizarra. Incisivos amarillos de yema. 

Cráneo parecido por su forma g-eneral al del M. erijthrurus, 
con los gdobos auditivos muy g-randes, como en esta especie; 
pero la caja del cerebro está relativamente más ensanchada 
por detrás, y la reg-ión frontal es más estrecha en su parte an- 
terior, con relación á su longitud. En el M. erythrurus^ la an- 
chura de la caja cerebral, tomada inmediatamente detrás de 
los ag-ujeros auditivos, es bastante menor que la mitad de la 
long'itud máxima del cráneo; en el M. Mañm, la primera di- 
mensión es exactamente ig-ual á la mitad de dicha long'itud. 
El surco de los incisivos superiores más próximo al borde ex- 
terno de los mismos que al interno. 

Dirae-nsiones del tipo, en alcohol: Cabeza y cuerpo, 138 milí- 
metros; cola, sin los pelos, 115; pie fs. u.), 31,5; oreja, 15. 



178 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Cráneo de un ejemplar de las mismas dimensiones: Long-í- 
tud máxima, 36,5 mm.; long-itud basal, 31,5; ancho en los zi- 
gromáticos, 19,6; ancho de la caja cerebral, detrás de los agu- 
jeros auditivos, 18,8; ancho interorbitario, 5,8; long-itud de los 
nasales, 13; ancho máximo de los mismos, 3; diámetro máxi- 
mo del g-lobo auditivo, 15; serie molar superior, 4,8. 

Had.— Región litoral del Sahara, Cabo Juby. 

Tq)o.~yiñcho adulto, pero no viejo, de Tarfaya (22 de No- 
viembre de 1906). El número total de ejemplares examinados 
es de veintiuno, de varias edades. 

El M. Maria> me parece muy próximo á las especies erythru- 
rus y cmssns; pero se disting-ue del primero por la coloración y 
por su cola mucho más corta, y del seg-undo por la mayor lon- 
g-itud de la cola, que además no presenta ning-una mancha 
blanca en el pincel terminal. Las áreas g-eog-ráficas de M. cras- 
susjM. Mari(e están, por otra parte, tan separadas entre sí, 
que no cabe confusión entre ambas especies. 

Teng-o verdadero placer en dedicar á mi esposa este Merio- 
nes, que merece ser considerado como una de las más lindas 
especies del g-énero. 

Lepus maroccanus sp. nov. 

Una especie parecida en su aspecto y coloración al Z, slierif, 
pero mucho más pequeña y con el cráneo alg-o diferente. 

Color de las partes superiores amarillo de ocre muy pálido, 
mosqueado de neg-ro, poco más ó menos como en la forma de 
Mog-ador, aunque dominando más el matiz pálido. Los pelos 
son neg-ros en g-ran parte, á partir de su base, después de color 
de ocre, y en la punta negros otra vez; la borra blanca, con 
puntas g-rises. En la cabeza, la mezcla de neg-ro y amarillo 
es mucho más fina, resultando á primera vista un color leo- 
nado pardusco obscuro. Los lados del hocico blanco-cenicien- 
tos, lo mismo que una mancha detrás de cada ojo; el círculo 
ocular pálido apenas indicado. Nuca de color amarillo rojizo 
de ante. Orejas como en el L. sherif, aunque con el neg-ro de 
la punta más extendido. Garg-anta, i>arte alta del pecho y lados 
del vientre, de un delicado rojizo de ante, muy claro. La man- 
díbula inferior y el vientre blancos, á veces lavados de rojizo. 
Las patas, tanto interior como exteriormente, rojizas de ante, 
tirando un poco á ocre. Los pelos larg-os de debajo de lo, de- 



DE HISTORIA NATURAL. 179 

dos, pardo rojos, tirando á Siena tostada en unos ejemplares, y 
en otros á rojo de ladrillo. Cola negra encima, blanca debajo y 
en los lados. 

Cráneo parecido al del L. sherif; pero los nasales son más 
cuadrados por detrás y de perfil menos convexo, y la parte de 
los frontales que avanza entre ellos, es relativamente más 
prolongada y con los bordes más paralelos. El áng'ulo formado 
por el borde orbitario anterior y el zig-oraático es, en la pre- 
sente especie, menos agudo que en la otra, y el zig'omático se 
estrecha sensiblemente en la parte anterior. 

Dimensiones del tipo, tomadas en carne: Cabeza y cuerpo, 
370 mm.; cola, 90; pie posterior, sin uñas, 100; oreja, desde la 
base, 125, desde la escotadura, 110. 

Cráneo: Longitud basal, 65,5; long'itud máxima, 82,5; ancho 
«n los zigomáticos, 38; longitud de los nasales en la sutura 
media, 24,2; ancho máximo de los mismos, 18; serie molar su- 
perior, 13; barra, 23. 

Zí'rt^'.— Meseta central de Marruecos, á unos 450 m. de altura 

Tipo. — Un macho adulto, obtenido en Marrakesh (29 de Ene- 
ro de 1907). Se han estudiado cuatro ejemplares más, todos de 
la misma procedencia. 

Como puede deducirse de la anterior descripción, la liebre de 
la meseta central de Marruecos, difiere igualmente de las dos 
formas litorales (L. Schhimbergeri y L. sherif), y de la que ha- 
bita el interior de la provincia de Hahá {L. aüanticus). De las 
dos primeras se aparta por su tamaño, y además por la dife- 
rente forma de los huesos nasales, y del L. atlanticus, al que 
se asemeja en sus dimensiones y en la gran longitud de las 
orejas, se distingue por la coloración y la forma del cráneo. En 
todo caso, podría ser considerada como una forma local del 
L. sherif, que es con el que, aparte del tamaño, guarda mayor 
semejanza. 

Boletín bibliográfico. 

Abril. 

Académie des Sciences. Cracovie. (Bulletin international.) 1906, nos 4-10. 

Académie des Sciences. Paris. (Comptes rendus.) 1907. Premier semestre, 
n° 8.— Charabot et Laloue: Répart. successives des composés terpé- 
niques entre les divers. org. d'une plante vivace. — Garles: Le flúor 



180 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

dans les coq. de molhisqnes. — Gravier: Sur un genre nouv. de Pen- 
natulidé. — Kukstler et Gixeste: Giardia alata n. sp.— Bouxhiol: Sur 
quelqnes conditions physico-biol. du lac Mélah (Algérie). — Kaylac: 
De la nocivité des buitres.— Phisalix: Les Éléphants ont-ils une ca- 
vité pleura! e? — Marinesco et Minea: Nouv. recli. sur la transplant. des 
ganglions nerv. — Charrin et Goupir,: Répart. des sécrétions microb. 
[dans une culture) entre le liquide de cette culture et les microbes.= 
N° 9. — MusTZ et Lainé: L'épnration des eaux d'égout.— Giakd: A quel 
moment et comment s'oblitérent les cavités pleurales des Elépbants? — 
Perrier [¿..y. Observ. au sujet de la communication precedente de 
M. Giard.— Fouabd: Sur les propriétés colloídales de Tamidon.— Pilt- 
TRE et Vila: Relations entre 1 oxyhémoglob. et les gaz du sang.— De- 
LEZENNe: Influence de la nature physique des parois sur l'activ. du 
suc pancréatique par les seis de calcium.- Clavebie: Contrib. á l'étu- 
de anatomique des Raphia de Madagascar.— Boxnhiol: Sur les Pois- 
sons comestibles du lac Mélah (Algérie).— Tur: Une forme nouv. de 
l'évolution anidienne.— Brasil et Fautham: Sur l'esi&t., chez les Si- 
punculides, de Schizogrégarines appart. á la famille des Selenidiidae. 
Paulesco: Physiol. de l'hypophyse du cerveau. — Beauchamp: Sur l'ab- 
sorption intestin., la formation et l'utilisation des reserves chez les 
Kotiféres. — Doyon, Gautier et Morel: Eóle de l'intestin dans la 
flbrinogen. — Glangeaud: Les laves et les minéraux des volcans de la 
chaiue des Puys. — Possekot: Sur les .schisteset les quartzites graphit. 
de Berric et sur leurs relations avec ceux du Morbiham, de Sarzeau- 
Guérande et de Belle-Ile.=ís'' 10.— Laveran: Nouv. contrib. á l'étude 
des mouches piquantes de l'Afrique intertrop.— Lubimenko et Maige: 
Sur les paiticul. cytolog. du développ. des cellules-méres du pollen 
des Nym¡)hea alba et NupJiar luteum. — hxnK: Sur les caracteres écolo- 
giques de la végétation dans la región occident. de la Kabylie du 
Djurjura.— Jacobesco: Sur un phénom. de pseudomorph. végétale, 
analogue á la pseudomorph. des minéraux.— Robinson: Sur une for- 
mation épineuse caractérist. des derniéres vertebres dorsales chez 
Thomme.— NicKLÉs et Jolt: Sur la tectonique du nord de Meurthe et 
Moselle.=N° 11.— Haller: Sur la cire du palmier Raphia Ritffia, de 
Madagascar. — Lévt: Snr l'exist. de paramétres capables de caracté- 
riser les magmas d'une famille de roches éruptives.— Leclerc du 
Sablón: Influence de la fécondation sur les caract. des figues.— 
Gatin: Sur le develcpp. des pneumatJwdes des Palmiers et sur la véri- 
table nature de ees organes.— Henrt: Quelques conséquences de l'in- 
terpolation des princip. expériences de M. Chauveau surl'energétique 
musculaire.— Marinesco et Minea: Changements morph. des cellu- 
les nerv. survivant á la transplsnt. des ganglions nerveux.— Dubois 
et Vlés: l^ocomotion des Gastéropodes. — Grandidier: Sur un nouveau 



DE HISTORIA NATURAL. 181 

Lémurien sub-fossile de Madagascar. — Oddoxe: Sur quelques cons- 
tantes sismiques déduites dii tremblement de terre du 4 Avril 1904. 

Académie internationule de Géogj-a/ihie Botanique. Paris. (Bidletin.) 19(17, 
n° 209. — Hervier: Exciireions botan, de M. E. Eevercbon dans le 
masiif de la Sagra (1904-1906). 

Australian Museum. Sydney. (Records.) 1907, vol. vi, n° 4. — Etheridge 
and Whitelegge: Aboriginal Workshops on tbe Coast of New South 
Wales, and their Contents. — Benham: On tbe Oligocbaeta from the 
Bine Lake.— Andekson: Orthoclase in New Soutb Wales. — Haswell 
and Hedley: Introd. Note on the First Deep- Sea Cruise. — Haswell: 
Tbe Colonial Radiolaria of tbe Tasman-Sea. — Hedlet: MoUusca from 
Eighty Fathouas ofí Narrabeen.— Goddard: Foraminiferal Sand Dred- 
ged Twenty-two Miles east of Sydney at a üeptb of Eighty Fathoms. 
McCüLLOcH: Note upon Mus tompsoni Ramsay. — Rainbow: Two New 
Species of CoUembola. — Waite: The Generic Ñame Crepidogaster. — 
Norte: Note on an Unusual Set of Stoneplover's Eggs. 

Berliner Entomologische Zeitmig. Berlin. 1907, Bd. 51, Heft ii und iii. — 
Thieme: Monograph. Bearbeitung der Gatt. Lasiopbila Felder, Dae- 
dalma Hew , Catargynnis Rober, Oxeoschistus Butl., Pronopbila 
Westw., Corados DoubL, Hew. (Lepidopt. Khopaloe. Satyridae.) 

Clínica y Laboratorio. Zaragoza. 1907, n.os 2-3.— Ramón y Cajal (P.): El 
encéfalo de los Batracios. 

Gaceta farmacéutica española. Barcelona. 1907, n° 101. 

Ingeniería. Madrid. 1907, n.os 69-72. 

Institut océanographique. Monaco. (Bulletin.) 1907, n° 91. — Allemandet: 
Analyse de quelques écbantillons de Pélagosite recueillis dans le port 
de Monaco. =N° 92.— Joubik: La presqu'ile de Qniberon.=N° 93. — 
BóuviER: Quelques impressions d'un naturaliste au cours d'une cam- 
pagne scientif. de S. A. S. le Prince de Monaco (19n5).=N° 94.— 
Vlés: Sur l'exist. de la Mye dans la Méditerranée.=N° 95.— Prixcg 
Albert de Monaco: Sur la 8" campagne de la Princes'e Alice II.= 
N° 96. — Chevrecx: Orchomenella lobata, nouv. esp. d'ampbipode.= 
N° 97. — Portier et Richard: Sur une méthode de prélévement de 
l'eau de mer destiuée auz études bactériologiques— N" 98. — Coutiére; 
Questionnaire relatif aux espéces comestibles de Crus taces. 

Johns Hopkins Bosjñtal. Baltimore. (Bulletin.) 1907, nos 191-192. 

Kaialog Liieratury Naukowej Polskiej. Kraków. 1906, tom vi, zeszyt i i ii. 

K.K. Naturhistorisclien Ho/museiinis. Wien. (Annalen.) 1905, Band xx,Nr. 4. 

K. K. zoologisch-botanischen GeseUschaft. Wien. (Verhandlungen.X 1907, 
Lvii Band, 1 Heft. — Penecke und Müller: Ivoleopterol. Ergebnisse 
ein. Sammelreise nach Dalmatien in Sommer 1905. — Glowacki: 
Bryolog. Beitr. aus dem Okkupationsgebiete. — Hormuzaki: Die 
Schmetterlinge (Lepidopt.) der Bukowina. 



182 boletín de la. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

La Feuille des Jeunes Naturalistes. Paris. 1907, n° 437. — Germaix: Revisión 
des espéces fran9. appart. aux genres Vivípara et Bythinia (snite). — 
Cépkde: Entretien sur les Sporozoaires, parasites des Insectes (fin). — 
Courjaült: Guide de l'Excursionniste dans les faluns de Touraine, — 
GouRT et GüiGNON: Les Insectes paras, des Cruciféres (suite). — 
Gaulle: Catal. des Hyménopt. de Franco (suite).=N° 438. — Germain: 
Revis. des esp. fran9. appart. aux genres Vivípara et Bythinia (suite). 
Coürjault: Guide du Géologue dans les Faluns de la Touraine (fin). — 
GouRY et Guignom: Les Insectes paras, des Cruciféres (suite).— 
Gaulle: Catal. des Hyroénopt. de France (suite). 

Las Baleares. Palma de Mallorca. 1907, n.° 75. 

Le Naturaliste. Paris. 1907, n° 480.— Meunier: Contrib. á la faune des 
Mycetophilidae du Copal récent de Zanzíbar et de Madagascar. — 
BoussAc: Set-Typhon et l'Okapi. — Xambec: Nidification des Euméni- 
des. — BouGox: Les chevaux de course des Romains. — Trouessart: 
La distrib. géograph. des anim. vivants et fossiles. — Régnault: Les 
faiseurs de pluie.=N° 481. — Bordas: Les piroplasmes et la piroplas- 
mose des Bovides (Malaria Bovine). — Boussac: Set-Typbon et l'Oka- 
pi. — Trouessart: La distrib. géograph. des anim. vivants et fossiles. — 
Lalot: Les fourmis; l'énergie et l'acide formique. — Magaud et Aübus- 
son: Sur les espéces d'oiseaux des genres Saxícola et Pratíncola ob- 
servées dans la basse Egypte. — Régnault: Les races pathologiques 
(L'Aérophagie). 

Musée Zoologique de l'Académie impériale des Sciences. St. Pétersbourg. 
(Annuaire.) 1905, tome x, nos 3-4. 

Museum of Coniparative Zoology. Cambridge. (Bulletin.) 1907, vol. l, n" 6. 
Atwood Kofoid: New Species of Dinoflagellates.=N° 7.— Eastman: 
Mylostomid Dentition. 

Naturae Novitates. R. Friedlander und Sohn. 1907, n' s 2-3. 

Novitates Zoologicae. Tring. 1907, vol. xiv, n° L— Hellmatr: Another 
Contrib. to the Ornithol. of the lower Amazons.— On a collect. of 
Birds from Teffé, rio Solimoes, Brazil. — Rothschild and Jordán: New 
Sphiugidae. — Rothschilu: Troides Alexandrae sp. nov.— Warren: New 
Drepanulidae, Thyrididae, TJraniidae and Geometridae from British 
New Guinea. — American Thyrididae, TJraniidae and Geometridae in 
the Tring Museum. — Lydekker: The Eland of British East África. — 
Hampson: Two new Indian Sphingidae.—l^ew Zygaenydae in the Bri- 
tish Museum. — Rothschild: Some new Siphonaptera. — Further Notes 
on Macropus magnus. —ÜAKrERt: On the british subspecies of Cara- 
bus v/oZacews.— Miscellanea ornithologica. 

Rivista coleotterologica italiana. Camerino. 1907, n" 3.— Leoni: Gli Spho- 
drus italiani (fine). 

Boyal Physical Sociely. P^dinbnrgh. (Proceedings.) 1907, n" 2.— Thomson: 



DE HISTOUIA NATURAL. 18? 

Note on Primnoa reseda from tliPi Faeroe Chaunel and on its li.inbryos, 
Kkrr: The Developm. of Polypferiis.—M'l^tosiv. Meristic Variat. ia 
the Commou Sun-Star (Solaster pnpposusJ. — 'Rirüauí: On the Occurr. 
of a supossed Austral. Hydroid (Sertularia elonga'aj in tlie North Sea. 

Sniithsonian Institution. Washington. (Annual Report.) Años l'.)05-1906. 

Société helge cU Astronomie. Bruxelles. (Bulletin.) 1907,. n" 2.— Flama che: 
Les formes cristallines de l'eau (suite). — Paqoot- Le Vésave et la 
derniére éruption (suite). 

Société hotanique de Frunce París. (Bulletin.) 1906. Mémoires. — Finet et 
Gagxbpauv: Contrib. á l'étude de la flore de l'Asie orient. 

Société Entomologique de Belgique. Bruxelles. f Aúnales.) 1907, n" 2.— Mo- 
ser: Eine nene Cetonide von Deutsch Neu Giiiuea — Chapman: Re- 
marks on some Psychids. — Kerremans: Buprest. de Test afric. allem. — 
Bovie: JSotes sur les Curculionides. 

Stettiner Entomologische Zeifung. Stettin. 1906, Heft ii. 

The American Naturalist. Boston. 1907, n° 482.— Mürbach: An automatic 
Aerating device for Aquaria.— Durxford: The Flying-Fish Problem. 
Walton: Catal. Museum Specimens.— Murrat: Some South Amer. 
Kotifers.— Kingsley: Meristic Homol. in Vertebr.— Shofeldt: Ou the 
Osteol. of the Tubinares, 

The Canadian Entomologist. Loudon. Ontario. 1907, n" 3.— Walker: A new 
Somatochlora with a Note on Ontario spec— Coqoillet: New gen. and 
sp. of Díptera. — Kearfott: New Micro-Lepid. (contin.)— Caesar; How 
Insects are distrib.-PEARSALL: A revi-W of our Geometrid Classif. - 
Barxes: New spec. of N. Amer. Lepi'lopt. (concl.) — Hixe: Records of 
Diptera from Lake Temagami, Ont.— Büexo: Ou the Coruicles of the 
Aphidae.— Taylor: Note on Plataea Californiaria and its allies.— 
flowARD: A new spec. of Copidosoma. — Washborn: Chionea valga in 
Minnesota.— Frost and Aaron; Occurr. of Achlarus lycidas and 
Laertias philenor near Boston. 

The Entomologist' s Record. London. 1907, n° 3— Walsixgham: Notes 
on the g. Agdistis, fib ., with descript. of a new spec. (Agdistis sphinx, 
Wlsm).— Chapman: The Pupal skin and hairs of Loweia (Chrysopha- 
nuB) amphidamos.— Edelsten: The Identity of the Brit. Nonagria 
neurica. — Bird: Notes from the Wye Valley; Lepidopt, in 1906. — 
Graves: Notes on Egyptian and Syrian Butterflles.— Bdrr: Synopsis 
of the Orthopt. of West. Europe.— Bagxall: Anurida marítima Guér., 
and its enemies. 

Thi' Zooíogist. London. 1907, n° 789.— Patterson: Birds and the Great 
Snow.— MouRiTZ: Ornithol. Observ. in Surrey, 1906. — Workman: Des- 
cript. of Wild Ducks'Down. 
United States National Rerbarium. Washington. (Contributions.J 1906, 
vol. X, part 3. 



184 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

United Siafes National Museum. Washington. (Proceedingí^.) 1907, vol. 31 . 

Weather Burean. Manila. (Bulletin.) June, July and August 1906. 

WissenschnftUche InseMeiihiologie . Husum. ( Zeitschrift.) 1907, Heft 1. — 
Escheuich: Neue Beobachtungen üb. Paussus in Erythrea. — Courvo:- 
siER: Üb. Zeichnungs-Aberrat. bei Lycaeniden. — Meixner: Die rela- 
tive Haufigkeit der var. von Adalia bipunctata L. — Reh; lasekten- 
frass an Kakao-Bohnen. — Eichelbaum: Die Larven von Cis festivus 
Panz. und von Emphyhis glaber Gyll. — Krausse: Coprophagen-L^hen 
auf Sardinien in Herbste. 

Zoologischer Anzdger. Leipzig. 1907, nos g-io. — Dahl: Ein Reformvorsch- 
lag, die Anwendung system. Ñamen betreííend. — Boettger: Petrieola 
pholadiformis Lam. im deutschen Wattenmeer. — Hartmann: Fressiust 
«in. Riesenschlange. — Thor: Lebertia-Stu.d.—BiRVi.A: Neue Solifugen. 
Schkllack: Entwicklung und Fortpflanzung von Echinomera hispida. 
Kofoid: The Struct. and Syetem. Position of Folykrikos Bütsch.— 
Sokoi.owsky: Experim. mit Hiesenschlangen z. Feststellung ihros 
Nahrungsquantums.— Haswell: Paras. Euglenae.— Walter: Neue 
schweizerischeWassermilben. — Dahl: Provisor Artnamen inder Zool. 
— Largaiolli: Glenodinium pulvisculus (Ehr.) Steiu var. ocíí/aíww mihi 
und Alax intermedius Koen. var. lavaronensis mihi. — Awerinzew: Üb. 
die Susswasserprotoz. der Insel Waigatscli. — Ludwig: Diagn. neuer 
Tiefsee-Seesterne aus der Fam. der Porcellanaster.— Brehm: Üb. das 
Vorkoinmen von Diaptomus tatricus Wierz. in den Ostalpen und üb. 
Diaptonius Jmpebvieseri n. sp.^^Nos 11-12.— Muralewick: Z. Myriapo- 
denfauna des Kaukasus.— Dawydoff: Sur la morphol. des format. 
cardio-périoard. des Enteropneustes.— Podiapoi.sky: üb. das grüne 
Pigment bei Locust.— Zimmer: Neue Cumac. aus den Fam. der Cumi- 
den, Vauntompsoniiden, Nannastaciden und Lampropiden.— Hadvi: 
Üb. intranncl. Kristallbildung bei Tubular ia.—SpKM as íü: Neue Tatsa- 
chen zum Linsenproblem.— Auerbach: Ein neuer Myxobolus iu Bra- 
chsen ( Abraviis brama L.). 



Aranzadi (D. Telesforo de).— Tercera lista de nombres catalanes de hon- 
gos (bolets). (Bol. R. Soe. esp. Hist nat.) Madrid, 1907. 

Brizi (S. ügo).— La Typhula variabilis R. e il mal dello sclerozio della 
barbabietola da zucchero. (R. Accad. dei Lincei.) Roma, 1906. 

— Ricerche intorno al modo di caratterizzare le alterazione prodotte alie 

piante coltivate dalle emanazione gassose degli stabilimenti indus- 
trian. (R. Accad. dei Linoei.) Roma, 1906. 

— Ricerche sulla malattia del riso detta «brusone». (Ann. della Istituz. 

Agraria Dott. Andrea Ponti.) Milano, 1905. 

— Ulteriori ricerche intorno al brusore del riso. (Ann. della Istit. Agraria 

Dott. A. Ponti.) Milano, 1906. 



Sesión del 1." de Mayo de 1907. 

PRESIDENCIA DE D. FLORENTINO AZPEITIA 

El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué 
aprobada. 

Se participó que el Presidente, D. José Casares Gil, había 
excusado su asistencia, por encontrarse ausente de esta ca- 
pital. 

Admisiones y presentaciones. — Fueron admitidos como socios 
numerarios D. Mig-uel Pérez Molina, Director de la Academia 
g-eneral de Enseñanza de Ciudad Real, presentado por D. An- 
tonio Martínez; D. Mariano Hug-uet y Padró, y D. Federico 
Wynn EUis, propuestos en sesión de la Sección de Barcelona, 
por D. Manuel Llenas. 

Se hicieron cuatro propuestas para socio numerario. 

Comunicaciones. — El Secretario manifestó que la Junta direc- 
tiva había acordado contribuir con cien pesetas al homenaje 
que se prepara en honor del Dr. D. Sautiag'o Ramón y Cajal, 
manifestándose conforme la Sociedad. 

Comisión del Noroeste de África. — Se dio cuenta de haber salido 
de nuevo para Marraquesh el Sr. Martínez de la Escalera, que 
se propone explorar alg-unas reg-iones del Atlas. Durante su 
estancia en Madrid dio una conferencia en el Ateneo, en la 
que expuso varias impresiones de su viaje y estancia en 
Marruecos, asistiendo á ella Muley Tahar, moro influyente de 
Marraquesh, y el intérprete Hamet, del Rif, que le han acom- 
pañado en su viaje á Madrid, y que correspondiendo á los ob- 
sequios que aquí han recibido, se proponen acompañar al se- 
ñor Escalera en sus excursiones por Marruecos. 

Con este motivo, el Ateneo de Madrid ha demostrado una vez 
más la estimación en que tiene á nuestra Sociedad, accediendo 
inmediatamente á la petición del local para la conferencia, que 
tuvo efecto el día 13 del pasado Abril á las nueve de la noche. 

La Sociedad acordó hacer constar su g"ratitud por el g-alante 
comportamiento de aquélla docta Corporación. 

T. vil.— Mayo, 1907. 18 



\m boletín de la real sociedad española 

Centenario de Linneo.— Los Sres. Lázaro y Bolívar expusieron 
la marcha de los trabajos que realiza la Comisión para cele- 
brar debidamente el Centenario. Las cartas de Linneo á Loe- 
fling- no podrán publicarse en español, por el momento, pero 
lo serán más adelante cuando vean la luz en sueco en unión 
de otras muchas que dirig-ió aquél ilustre botánico á otros de 
sus corresponsales y que en número de unos miles van á ser 
publicadas por el Gobierno de Suecia, habiendo votado la Cá- 
mara de diputados el año pasado una suma importante para 
ello, seg-ún ha comunicado el Dr. R. Fries, que vino el verano 
último á Madrid, comisionado por el Gobierno de aquel país 
paracopiar las cartas que se conservan en el Archivo de nues- 
tro Jardín Botánico. 

Acompañarán al número extraordinario de las Memorias 
que publicaremos con este motivo, y que será el primero del 
tomo V, interesantes ilustraciones, cartas de Linneo reprodu- 
cidas en fototipia, y fotog-rafías del monumento erig-ido en 1859 
á la memoria de este sabio en el Jardín Botánico de Madrid, 
así como del busto en bronce que le corona, y que servirán para 
hacer ver á los extranjeros cómo España ha sabido siempre 
reconocer y ensalzar el mérito del g'ran naturalista sueco. 

Se comunicó además á la Sociedad que el Sr. Lázaro llevará 
la representación de la Universidad Central en las fiestas del 
Centenario que se celebrarán en Upsal, y se propuso que el 
Sr. Rivas Mateos, que espontáneamente se dispone á acompa- 
ñarle, lleve la representación de esta Sociedad; lo que fué así 
acordado. 

Notas y comunicaciones— El Secretario entreg-ó un trabajo de 
D. Ángel Cabrera Latorre sobre «Mamíferos nuevos españoles»; 
y otro de D. Daniel Jiménez de Cisneros titulado «El Maig-mó 
y sus alrededores». 

— El Sr. Hernández Pacheco exhibió unas fotog-rafías de 
martillos y piedras con cazoletas encontrados en las escombre- 
ras de alg-unas minas de la Sierra de Córdoba, ins'trumentos á 
los que se atribuye procedencia fenicia ó romana y que indu- 
dablemente fueron utilizados por los primitivos explotadores de 
aquellos yacimientos para la trituración de los minerales. El 
Sr. Hernández Pacheco manifestó que tiene en preparación un 
trabajo sobre sus investig-acioneA acerca de este hallazg-o. 



DE HISTORIA NATURAL. 187 

— El Sr. Bolívar presentó también dos fotografías de tiburo- 
nes pescados en ag-uas de La Coruña por los vapores que ac- 
tualmente se dedican á la pesca de altura. Uno de los ejeni- 
plares, reproducido por la fotog-rafía, es notable por su tamaño, 
y el otro por pertenecer á una especie muy curiosa y rara, el 
^hlamydoselacJms anguinens Garman , observado hasta ahora 
solamente en el mar del Japón, y en Funchal (Madera), ha- 
ciendo alg-unas consideraciones acerca del incremento que la 
vida científica va tomando en aquella población de Galicia. 

— El Sr. Calderón se ocupó del sismo acaecido durante el 
mes pasado en el SE. de nuestra Península. Está comprendido 
éste, hasta ahora, cronológicamente, entre los días 16 al 25 de 
Abril, y topog-ráficamente desde Totana á Málag-a. 

Resumiendo los datos incompletos que había podido reunir, 
dijo que éstos se refíeren á Totana, Lorca y Málaga, no tenien- 
do noticias de i)untos intermedios entre la seg-unda y la ter- 
cera localidad. 

En Totana (Murcia), se sintió á las cinco y media de la tarde 
del día 16 un temblor de tierra de más de cinco seg-undos de 
duración, que fué precedido de un g-ran ruido subterráneo. 
Orig-inó g-ran pánico en toda la población y produjo muchos 
desperfectos en las casas, si bien no hubo que lamentar des- 
g-racias personales. Se hundió un edificio, se derrumbó en el 
Coleg'io de Franciscanos el techo de la sala de estudios, y otras 
casas se ag-rietaron tan profundamente que las autoridades 
dieron orden de desalojarlas en seguida. 

Dicho sismo fué percibido en Lorca con menos intensidad 
y duración (se dice que tres seg-undos), pero se reprodujo más 
tarde. El día 21, momentos después de las nueve de la noche, 
se repitió el terremoto con más violencia, durando tres segun- 
dos, con gran alarma de la población. 

En Málaga se sintió también este último temblor de tierra, 
aunque ligeramente y de escasa duración, pero lo bastante 
para sobrecoger á parte del vecindario. Dícése que corrió de 
Norte á Sur. 

Como coincidencias merecen señalarse los grandes y exten- 
sos terremotos acaecidos en Méjico en los días 15 y 17 del mis- 
mo mes, que entre otros desastres, han originado la destruc- 
ción de las ciudades de Chilpancingo y Chilapa, y las sacudi- 
das de la mañana del día 25 en el Norte de Italia, particular- 



i«s boletín de la real sociedad española 

mente en las provincias del Piamonte, Lombardía, Emilia y 
Venecia, ocasionando no sólo terrible pánico, sino el resque- 
brajamiento y aún destrucción de casas. 

Quizá deban recordarse como precedente los terremotos ocu- 
rridos en Alicante el día 23 de Enero del año corriente, deque 
nos dio noticia nuestro consocio el Sr. Jiménez de Cisneros (1), 

Notas bibliográficas.— El Sr. Calderón leyó las sig-uientes: 
Osann (A.), Ueber einige AJkaligesteme aus Sp a7ii en {&ohve 

algunas rocas alcalinas de España). Rosenbuchs-Festschrifft,. 

1906, pág-s. 263-310. Con una lámina y un g-rabado intercalado, 

1. Be7' Foríimií von Fortuna, prov. Murcia. (La fortunita de 
Fortuna, provincia de Murcia) (2). 

Se trata de una roca con aspecto de pechstein, compuesta de 
olivino, mica flog-opita, diópsido, apatito y vidrio con microli- 
tos micáceos. Está relacionada con las traquitas que allí exis- 
ten, y su afinidad para con ellas es como la de las limburgitas 
con respecto á los basaltos. Es interesante el hallazgo en am- 
bas rocas de nodulos de olivino con diópsido cromífero, flogo- 
pita y picotita, cuyos nodulos aparecen muy alterados en las 
traquitas. 

Extiende el autor el nombre de fortunita á aquellas tra- 
quitas, y las define como rocas eruptivas déla serie alcalina, 
consistentes de un modo esencial en un piroxeno rómbico po- 
bre en hierro, mica ñogopita, sanidino y un poco de diópsido, 
y caracterizadas químicamente por su escasa alúmina combi- 
nada con una elevada proporción de álcalis, por la gran can- 
tidad de MgO y su proporción de cal (cerca de 10 : 3 por 100>. 

2. Ueler das Muttergesteine des Apatits von Jumilla (Sobre 
la roca madre del apatito de Jumilla ) 

El conocido apatito (esparraguina) de esta localidad aparece 
asociado á la calcita y al oligisto micáceo en venas y filones, 
como rellenos d^ origen profundo en una roca ya consolidada. 
No se encuentran estos minerales en toda la extensión que 
dicha roca ocupa, sino que están circunscritas á ciertos parajes. 

Difiere poco en su composición química de la roca de Fortu- 

(1) Bol. R. Soc. ESP. DE HiST. nat., tomo vii, 1907. pág. 107. 

(2) El nombre y descripción de la roca y su yacimiento se deben al Sr. Adán de 
Yarza /Roca eruptiva de Fortuna fprovincia de MurciaJ. Bol. de la Com. del Mapa geol., 
t. XX, 1895, págs. 319 3ÓI3, con dos grabados intercalados y una lámina). 



DE HISTORIA NATURAL. 189. 

na, pero su contenido de ácido silícico es 6-8 por 100 menor 
•que en ésta. Se aproxima mucho en tal respecto y por sus ca- 
racteres microscópicos á las rocas eruptivas llamadas wyomin- 
gita y orendita, todas ellas sanidinico-íeucéticas, con variable 
cantidad de ambos minerales, conteniendo además olivino, un 
piroxeno de la serie del diópsido-liedenberg-ita, flog-opita y 
hornblenda cataforítica. La leucita está siempre transformada 
■en analcima. Como elementos accesorios fig-uran apatito y una 
corta cantidad de hierro titanado. 

La estructura corresponde á la de una roca profunda. Entre 
sus diferentes .variedades ha^' alg-unas desprovistas de feldes- 
pato. Llama el autor Jicmi Hila á estas rocas, que á diferencia 
de la wyoming"ita y la orendita antes mencionadas, contienen 
olivino, y forman con las fortunitas de la misma región, un 
g-rupo independiente entre las rocas alcalinas. 

El trabajo del Sr. Osann, conocido por otros anteriores y muy 
notables sobre el cabo de Gata y Cartag-ena, de que se dio no- 
ticia oportunamente en esta Sociedad, es sumamente intere- 
sante, porque contiene la primera noticia sobre la existencia 
■en España de materiales ricos en leucita, y además porque re- 
suelve, al parecer, la discutida naturaleza de la roca madre de 
la esparrag-uina de Jumilla, que por alg'unos fué considerada 
como una toba, y por tanto, como un material clástico. 

Chevalier (M.), Sn7' les ¡jlaciers jileistocéms dans les vallées 
■cfAndorre et dans les haiUes vallées espagnoles environna7ites. 
Comp. rend. Ac. Sciences, vol. cxlii, 1906, pág-s. 910 91-2. 

El autor explana la idea de que los glaciares de la éi)oca 
pleistocénica tuvieron una extensión mucho mayor en la ver- 
tiente francesa que en la española de los Pirineos; diferencia 
resultante de que la seg-unda solo recibió vientos calientes 
y secos, al paso que la primera estaba bajo la influencia de los 
vientos húmedos del NW. A esta condición climatérica se debe 
que se formara en el valle del Ariége y en los secundarios un 
importante g-laciar que empujó su morrena hasta Tarascón 
(450 m.), al paso que en el valle de la Seg-ra los glaciares no 
alcanzaron nunca extensión considerable. 

Secciones. — La de Barciílona celebró sesión el 21 de Marzo, 
bajo la presidencia del Sr. Pí y Suñer. 



190 boletín de la real sociedad española 

Fueron admitidos como socios los propuestos en la sesión 
anterior. 

— El Sr. Llenaspropnsopara socio á D. Baltasar Serradell, do- 
miciliado en esta ciudad, calle de San Pablo, núm. 71 y 73, 
principal. (Especialidad: Conquiliolog-ía, Paleontolog-ía y Mine- 
ralog-ía). 

—El Sr. Píy Suñer leyó un trabajo oripúnal Sobre la función 
antitóxica de los riñones. 

La de Zaragoza celebró sesión el día 24 de Abril, bajo la 
presidencia de D. Vicente de Val, leyéndose y aprobándose el 
acta de la sesión anterior, 

— El P. Navas presenta y da cuenta de una obra reciente- 
mente publicada, que juzg-a de g-ran interés para los entomó- 
log-os, debida á C. Frionnet é intitulada Les 'premiers états des 
Lépi doptér es f raneáis. En ella se estudian las larvas y crisáli- 
das de los lepidóteros ropalóceros, añadiendo las plantas en 
que se encuentran, la época en ([ue pueden recolectarse, los 
parásitos que las infestan y otra porción de indicaciones biblio- 
gráficas y taxog-ráficas de g-ran interés. Tres láminas, en que se 
representan los principales tipos de orug-as, ilustran la obra,á la 
que preceden unas nociones g-enerales y una clave dicotómica. 

El mismo P. Navas presenta la sig-uiente nota bibliog-ráfica 
Sobre una clasificación de mosquitos. 

Creo de interés dar á conocer á todos nuestros consocios la 
clasificación de los mosquitos ideada por los Sres. Harrison,. 
G. Diar y Federico Knab, y que se ha publicado en el Cana- 
dian Entomoloqist de Febrero último. Su tendencia es contra- 
ria á la que suele verse en trabajos de sistemática, pero, á 
nuestro juicio, muy plausible. Establecen como principio que 
los g-uía en la clasificación, que los caracteres esenciales cons- 
titutivos del g-rupo taxonómico género y otros superiores de- 
ben ser comunes á entrambos sexos. Con este principio deben 
armonizarse los caracteres tomados de las larvas. En su virtud 
rechazan muchos g-éneros y subfamilias creados por Theobald 
y su escuela, y simplifican bastante una familia cuyo estudia 
es tan importante en el terreno de la ciencia pura y aplicada 
y que pudiera fácilmente convertirse en un caos. 

Hacen poco caso de la long-itud de los palpos, así como de la 
presencia ó ausencia del pequeño artejo terminal en los de la 



DE HISTORIA NATURAL. IPI 

hembra. En cambio introducen un nuevo carácter taxonómico 
en el ^e¿%e, órg-ano microscópico situado en el extremo de la 
tibia y consistente en una serie de espinillas; su oficio parece 
ser la limpieza del cuerpo y de las alas. 

Tal vez no sea inútil presentar aquí una sinopsis de toda la 
familia de los Culícidos, á fin de estimular la recolección y 
clasificación de las' especies de nuestra Península. La dispon- 
dremos de conformidad con los datos del trabajo de referencia. 

CLAVE DE LOS CULÍCIDOS 

1. Metanoto desprovisto de cerdas; larvas con el último seg-- 

mento abdominal provisto inferiorraente, en medio, de 
un cepillo (Tribu Culicinos) 2. 

— Metanoto adornado con un g-rupo de cerdas; larvas sin ce- 

pillo ó pincel en medio de la cara inferior del último 
segmento abdominal (Tribu Sabetinos) 15. 

2. Escudete siempre redondeado, jamás lobado 3. 

— Escudete distintamente trilobado 4. 

3. Primera celdilla submarg-inal del ala más larg-a que su 

peciolo ó vena que la sustenta. , G. AnopheJes Meig'en. 

— Primera celdilla submarg-inal no tan larga como la mitad 

de su peciolo . . G. Megarhinus R.-D. 

4. Peine de la tibia posterior con una serie de 7 á 12 pu,as 

muy cercanas entre sí 5. 

— Peine de la tibia posterior á lo más con cinco púas espar- 

cidas ó separadas; ó sin peine 14. 

5. Lóbulo central del escudete alarg-ado á manera de cuello, 

no elevado á manera de tubérculo 6. 

— Lóbulo central del escudete claramente elevado á guisa de 

tubérculo 7. 

6. Últimos artejos de las antenas delgados y largos 

G. Mansonia Blanch. 

— Artejos terminales de las antenas cortos y anchos 

G. yEdeomyia Theob. 

7. Segundo artejo de las antenas catorce veces más largo que 

ancho G. DeÍ7iocerites Theob. 

— Segundo artejo de las antenas de moderada longitud, me- 

nos de ocho veces tan largo como ancho 8. 

8 Primera celdilla submarginal del ala anterior no tan larga 



lí« BOLETÍN UE LA RKAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

como la mitad de su maug-o ó peciolo 

G. Uranotmiia Arrib. 

— Primera celdilla submarg-inal, por lo menos tan larg-a pró- 

ximamente como su peciolo 9, 

9. Cabeza con cuello distinto; occipucio ancho y patente. . . . 

G. Psorophora R.-D. 

— Cabeza sin cuello distinto, contigua al tórax 10. 

10. Venillas del ala con tendencia á alinearse; la tercera se 

aparta de la seg-unda menos que su propia long-itud 

G. CuUseta Felt. 

— Venillas con disposición normal, bien distantes; la tercera 

apartada de la segunda tanto como su propia long-i- 
tud n. 

11. 9 con el último segmento abdominal no protráctil, cua- 

drado ó recto en su extremo; (^ órgano genital con al- 
fanjes ó fibras delgadas, columnario con extremo encor- 
vado, convexo, espinoso G. Tcenior/tynchus Arrib. 

— 9 con el postrer segmento del abdomen extensible, delga- 

do; cf órgano genital con alfanjes anchos, cóncavo por 
encima 12. 

12. Clípeo al descubierto 13. 

— Clípeo cubierto de escamas numerosas, apretadas 

G. Slegomyia Theob. 
13^ Lóbulos protorácicos aproximados. . G. Hcemagogus Will. 

— Lóbulos del protórax bien separados G. JEdes Meig. 

14. Tarsos con anchas pelotas G. Lukia Theob. 

. — Tarsos con pequeñas pelotas (j.Cnlex"L. 

15. Clípeo lampiño 16, 

— Clípeo con pelos á los lados G. yo¿/o¿m Blanch. 

16. Lóbulos del protórax contiguos, con pelos densos 

G. Saheíhes R. D. 

— Lóbulos protorácicos bien separados 17, 

17. Ojos separados por estrecha cuña, trompa corta, hinchada 

en su extremo 18. 

— Ojos contiguos en el vértex 19. 

18. Dos uñas normales en el tarso posterior 

G. Wpeomyia Theob. 

— Una sola uña en el tarso posterior G. Limatus Theob. 

19. Trompa más larga que el cuerpo; sin cresta de escamas 

ahorquilladas en el occipucio.. G. Phoniomyia Tlxeoh :, 




o 



< 

u 



DE HISTORIA NATURAL. !»« 

• — Trompa no más larg-a que el cuerpo; con una serie de es- 
camas ahorquilladas en el occipucio 20. 

20. Frente normal, lisa G. Lesticocampa D. et K. 

— Frente adornada de una eminencia cónica situada encima 
del clípeo G. Rynchomyia Theob. 

Bien quisiéramos añadir la lista de los g-éneros que en nues- 
tra Península se encuentran, como lo hacen los autores res- 
pecto de los americanos; pero hemos de desistir por ser muy 
escasos todavía los datos que poseemos. 

Por último, solicita la adhesión de esta Sección al acto que 
con objeto de conmemorar el 2." centenario del nacimiento de 
Linneo, celebrará la Sociedad Aragonesa de Ciencias natu- 
rales, á lo que se accede g-ustosos. 

—El Sr. Ferrando presenta dos especies de fósiles, la Eugy- 
rainterrupta Fons y la Parasmilia aptiensis Pictet et Renevier, 
ambas del partido de Benabarre, en la provincia de Huesca y 
no citadas de Arag-ón. 

—El Sr. Arévalo da cuenta de las gestiones que viene ha- 
ciendo en unión del Sr. Ferrando para conseguir de la Comi- 
sión organizadora del centenario de los sitios de Zaragoza, que 
en el edificio de Museos que se ha de levantar, se instituya un 
Museo regional de las producciones naturales de Aragón. La Sec- 
ción acogió con entusiasmo la idea y acordó coadyuvara! éKÍ- 
to de la empresa que se persigue. 



Notas y comunicaciones. 



Los, lobos de España 

POK 

ÁNGEL CABRERA LATÜRRE 
(Lámina iii.) 

España es uno de los pocos países de Europa en que los lo- 
bos abundan todavía. En las Islas Británicas, estos animales 
quedaron totalmente extinguidos á mediados del siglo xviii; 
en Suecia son ya sumamente raros; en Francia su número de- 
crece con rapidez verdaderamente asombrosa, y en Suiza, en 
la época en que Fatio escribía &\iFaune des Vertebres (1869), ya 



194 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

no quedaban apenas otros lobos que los que, atravesando los 
Alpes, pasaban desde Francia. En nuestro país, en cambio, 
pululan todavía estas fieras en todas las reg"iones montañosas, 
aun á distancia relativamente corta de las g-randes ciudades. 
En el Guadarrama, durante los meses más fríos del año, se 
les encuentra en número considerable, y en este invierno que 
acaba de transcurrir, se ha dado el caso de bajar un lobo hasta 
El Pardo, es decir, casi á las puertas de Madrid. 

Teniendo en cuenta todo esto, y la popularidad de que g"oza 
el lobo en todos los pueblos de las montañas españolas, resul- 
ta verdaderamente incomprensible que los autores que se han 
ocupado de nuestra fauna no hayan dedicado más atención á 
este animal. Ni en una sola de las obras españolas sobre ma- 
míferos de nuestra Península he podido hallar una descrip- 
ción exacta de él. Graells, en su Fauna Mastodolóf/ica Ibéri- 
ca (1), se limita á copiar las descripciones de Linneo y Erxleben, 
hechas sobre lobos extranjeros; Martínez y Reg-uera aseg"u- 
ra, con su acostumbrada inexactitud, que el pelo de esta 
ñera es como el del jabalí (2), y López Seoane apenas da detalle 
alg-uno sobre la coloración de esta especie (3j. La descripción 
de Cazurro (4) es la más detallada: pero, desg-raciadamente, 
algo inexacta, pues en ella se asignan al lobo de la reg-ión ma- 
tritense vientre rojizo claro y hocico negTuzco, lo cual no es 
cierto. 

Semejantes lig-erezas son, después de todo, perdonables, des- 
de el momento que todos nuestros .naturalistas han considera- 
do al lobo ibérico como el verdadero Canis lupus, y por ende 
como animal demasiado conocido. Á separarme de esta opi- 
nión me oblig-an las considerables diferencias que se observan 
entre los lobos de España y los de otros países de Europa, y 
aún entre los de las diferentes regiones esj)aüolas. Comparan- 
do cuantas pieles, figuras y descripciones de lobos extranjeros 
han pasado por mis manos, con los que habitan en la meseta 
central española, he podido convencerme de que estos últimos 
constituyen una raza local con caracteres bien marcados, y en 



(1) Mem. R. Acad. Cieno., xvii (18»7>, pág. 203. 

(2) Fauna de Sierra Morenti. Catálogo descriptivo de los mamiferos del término de 
^o/tíoro.— Madrid, 1881, pág. 106. 

(3) Fauna mastolójica de Galicia.— S&nü&go, ISVA, pág. tiii. 
Actas Soc. ESP. HiST. nat , 1891, pág. 215. 



DE HISTORIA NATURAL. 193 

el Parque de Madrid hay actualmente dos ejemplares proce- 
dentes de las montañas de Murcia, que evidentemente repre- 
sentan otra forma subespecífica distinta. Alg-unoszoólog-os, en- 
tre ellos Brehm, han indicado ya la existencia de variaciones 
g-eog-ráficas en el lobo europeo, pero hasta ahora ning-uno, que 
yo sepa, ha determinado claramente estas formas locales por 
medio de un nombre. Al hacerlo yo con las de España, debo 
concretarme á las dos únicas que he podido estudiar bien, sin 
afirmar ni neg-arque existan otras en nuestra Península, pero 
teniendo por muy probable la existencia de una tercera en los 
Pirineos, la cual podría ser muy bien el lobo del centro de 
Europa. 

Como es lóg-ico. yo considero como forma típica del Canis 
lupus L. al lobo de Suecia, que es el que conoció y describió 
Linneo. Debo al Dr. Einar Lonnberg-, de Estocolmo, detalles 
muy precisos sobre los caracteres de esta forma, que me han 
sido de g-ran utilidad para el presente trabajo. De ellos y de 
los demás documentos que he podido procurarme, se despren- 
de que el verdadero Canis lupus es aproximadamente del 
mismo tamaño que el lobo de los montes castellanos, pero de 
pelaje más pálido (1), y con otras diferencias de coloración. 
Ambas formas pueden considerarse como gigantes, compara- 
das con la que habita el rincón Sudeste de la Península, la cual, 
por su talla y aspecto, se aproxima un tanto al chacal. Las 
diferencias que separan á las tres formas, pueden expresarse 
brevemente por medio de la sig-uiente clave: 

a. Partes inferiores del cuerpo blanco-Eamarillentas; al- 

zada superior á 65 cm. 

a' . Un trazo pálido, mal definido, en la mejilla, 
separado de lo blanco de la garganta; hocico 

pardo- gris C lupus lupus. 

b'. Un trazo blanco en la mejilla, unido á lo blan- 
co de la garganta; hocico leonado rojizo.. . . C. 1. slgnatus. 

b. Partes inferiores del cuerpo leonadas; alzada inferior 

á 65 cm C. 1. deitanus. 

Canis lupus slgnatus subsp. nov. 

De la misma corpulencia que el Canis lupus típico de Suecia; 
pero el color es un poco más subido y la coloración de las me- 
jillas diferente. 

(1) «Vellere cano-fulvo.» dice Linneo (Fattna Suecica, 1135, pág-. 3.) 



Htfi boletín de la real sociedad española 

El pelaje del lomo ofrece la mezcla de leonado pálido y ne- 
gro característica de la especie; los pelos larg-os son de un co- 
lor amarillo claro, casi blanco, teniendo la mayor parte de 
ellos la base y la punta neg-ras. El color de los flancos es un 
leonado g-ris sucio, que pasa á blanco-crema sucio en el pecho 
y el vientre. Garg-anta, mandíbula inferior y labios blancos. 
Las mejillas de un g-ris pardusco obscuro, con un trazo blan- 
cuzco que, partiendo de lo blanco de la g-arg-anta, se dirig-e 
oblicuamente hacia delante, hasta terminar cerca del áng-ulo 
externo del ojo. Frente y nuca de color leonado rojizo sucio. 
Hocico leonado rojo obscuro, de un tono intermedio entre par- 
do Van Dyk y tierra de Siena tostada. Las orejas de este mis- 
mo color por fuera y amarillentas por dentro. Las patas leona- 
das por fuera, y de color de ante por dentro; debajo del carpo 
se encuentra el trazo negruzco que siempre ofrece esta espe- 
cie. La cola, por encima, del color del dorso, formando lo iie- 
gTO un g-ran manchón desde la base á la mitad; por debajo, 
blanco amarillenta en la base y leonada en el resto. 

El cráneo no ofrece ning"ún carácter saliente que lo disting-a 
del de la forma tipo. Lo único que he observado en cuantos 
ejemplares han lleg-ado á mis manos, es que el molar carnice- 
ro superior es más pequeño en signatns que en el lobo de Sue- 
cia; pero no me atrevo á aseg-urar que esta particularidad sea 
constante. 

Dimensiones del tipo: Cabeza y cuerpo, 123 cm.; cola, sin 
los pelos, 40; oreja, 12,5; pie posterior, sin uñas, 26,5; altura en 
los hombros, 70. 

Cráneo: Longñtud máxima, desde los premaxilares á la par- 
te más posterior de la cresta sag-ital, 270 mm,; ancho en los 
zig-omáticos, 255; diámetro máximo del carnicero superior, 22. 

.^«í.— Meseta central española. He visto y estudiado ejem- 
plares de la sierra de Guadarrama, montes de Toledo y pro- 
vincia de Ávila. De esta última reg-ión ha habido una pareja 
en el Retiro de Madrid durante muchos años. 

Tifo. — Un macho adulto, procedente de El Escorial. Museo 
de Ciencias Naturales de Madrid, núm 70. 

Esta subespecie se disting-ue muy bien del verdadero Canis 
lupus por la prolong-ación del color blanco de la g-arg-anta á 
través de la mejilla, formando una faja bien definida, y por 
el matiz más rojo del hocico. Este último es en el lobo sueco, 



DE HISTORIA NATURAL. 197 

seg-ún me comunica el Dr. Lonnberg-, «greyish brown, so- 
mewhat sandy.» 

Canis lupus deitanus subsp. nov. (Lám. iii.) 

Una forma pequeña, de aspecto chacaloide y coloración má» 
brillante que la de los lobos del Norte. 

Color del dorso mezclado de leonado g-risáceo y negro, poco 
más ó menos como en el Canis lupus signatus; flancos de un 
leonado gris más uniforme. Vientre leonado rojizo claro, pa- 
sando á blanco amarillento en la región pudenda, y á blanca 
sucio en la parte inferior del cuello. Los labios y la garg-anta 
también son blancos. El hocico, por encima, leonado-rojo obs- 
curo; frente pardo gris; mejillas de un gris amarillento con 
muchos pelos blanquecinos, que no llegan á formar trazo ni 
faja ning'una. Nuca leonado-rojiza; orejas de este mismo color 
exteriormente, por dentro amarillentas. Las cuatro extremi- 
dades de un leonado fuerte, mucho más pálido por la cara in- 
terna. En los muslos el leonado tira algo á amarillo; el borde 
anterior de los mismos es de un blanco sucio que pasa al lado 
interno, donde se funde insensiblemente con el leonado. La 
banda neg-ruzca de las manos existe, aunque muy confusa. 
Cola gris amarilla, con la punta y una banda á lo larg-o de su 
parte superior negras, y el primer tercio de la cara inferior 
blanco sucio. 

Estando mi descripción hecha sobre un animal vivo y re- 
cién capturado, no me ha sido posible estudiar el cráneo, ni 
tampoco tomar medidas detalladas. La altura del tipo, hasta 
los hombros, es de 58 cm. 

Bal). — Hasta ahora solo conozco esta forma de la localidad 
del tipo, en el SE. de España, entre las sierras de Taibilla y 
de las Cabras; pero es muy probable que exista en todas las 
demás montañas de la reg-ión meridional situadas al E. del 
Guadalquivir. 

^ Tipo.—l.?í descripción y figura que doy de este lobo, son las 
del macho de una pareja adulta, procedente de Moratalla 
(Murcia), que existe actualmente en el Parque Zoológ-ico del 
Retiro de Madrid. 



198 BOLETÍN DE LA HKAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



La cadena ganglionar de los tentáculos en los Cefalópodos 

POR 

I 

J. MADRID MORENO 



En las obras g-enerales de Zoolog-ía se describen los g-ang-lios 
nerviosos de los Cefalópodos, diciendo que están constituidos 
por dos clases de células: a) (/angüonares, propiamente dichas, 
situadas en la periferia; b) pequeñas células del mismo tipo for- 
mando apretada ag"lomeración. Las primeras poseen un pro- 
longamiento que á una distancia variable de su orig-en se di- 
vide, dando lugar á ramas accesorias cada vez más finas, no 
existiendo prolongamiento de Deiters y siendo, por tanto, 
aquél de naturaleza protoplásmica; son, pues, células unipo- 
lares. 

Estas células nerviosas carecen de membrana de envuelta, 
pero están protegidas por una red de neurogdia, que no llega 
á formar un tubo completo ó continuo alrededor de las fibri- 
llas. Estas se reúnen en la parte central del ganglio formando 
un retículo fibrilar (substancia punteada de Leydig\), consti- 
tuido por las terminaciones de las fibras nerviosas centrípe- 
tas y los prolongamientos de las células gangiionares. (Vogt y 
Yung, Ed. Perrier, Boutan Hertwig.) 

Con objeto de averiguar estos extremos y estudiar la histo- 
logía del sistema nervioso en algunos Cefalópodos, empleé el 
método del lactaío de plata, que tan buen resultado me había 
dado en el estudio de las terminaciones motrices y sensitivas 
de las ventosas de dichos animales, verificando la impregna- 
ción con ayuda de un tubo de bromuro de radio de 3.000 acti- 
vidades y á la dosis aquella sal de plata de 1 S por 100. Quizá 
se obtendrían mejores resultados para la fijación de las piezas 
histológicas al recolectar los ejemplares en la orilla del mar^ 
verificar allí mismo las operaciones preliminares de disec- 
ción, procediendo en seguida á la fijación gradual por el al- 
cohol hasta completa deshidratación, pues de lo contrario no 
siempre los envíos llegan hasta aquí en condiciones apro- 
piadas para hacer buenas preparaciones histológicas del sis- 
tema nervioso. Aun cuando para mi estudio he hecho uso de 



DE HISTORIA NATURAL. 



m 



.-■' ^^^ tí ^ 



varias especies procedentes del Mediterráneo, las mejores pre- 
paraciones que lie obtenido proceden de fragmentos de ejem- 
plares fijados y preparados de antemano para su envase y ex- 
pedición por mi amigo y compañero Sr. Rioja, Director de la 
Estación de biología marina de Santander. 

De los ganglios cereb roldes de un Cefalópodo, parten otros 
tantos ganglios á cada uno de los tentáculos, formando antes 
de su distribución un anillo que viene á estar situado alrede- 
dor de la boca. Si practicamos un corte transversal en el ten- 
táculo de un pulpo común, notaremos la aparición en la parte 
central de una substancia blanca que afecta la furma de escu- 
do, incluida en una masa de tejido conjuntivo y muscular y 
envuelto todo por la piel, en la cual están alineadas las ven- 
tosasque corresponden á la cara bucal de dichos tentáculos. 
Abriendo longitudinalmente el 
tentáculo y separando el gan- 
glio, observaremos que de tre- 
cho en trecho existen abulta- 
mientos simétricamente distri- 
buidos en toda su longitud. 

Dicho ganglio está constituido 
por una capa de células perifé- 
ricas unipolares, grandes, que 
tanto en un corte transversal 
como longitudinal, se ve que 
ocupan la mitad superior corres- 
pondiente, por tanto, á la cara 
bucal (b. fig. 1.°). Observadas 
detenidamente con los objetivos 
de más aumento, previa colo- 
ración con la tionina, poseen 
g-ranulacionesprotoplásmicas re- 
lativamente g-ruesas, situadas ó 
distribuidas en la periferia, de- 
jando un gran espacio claro 
central. El centro está ocupado 
por un grueso núcleo, en el que se divisa claramente una fina 
cubierta. Distribuidas desigualmente existen granulaciones 
cromatínicas, apreciándose algunas que otras mucho más gran- 
des. Las granulaciones protoplásmicas se continúan todavía 







Fig. 1.» 

Corte transversal del g-anglio de un 
tentáculo del pulpo común a/ célu- 
las del tejido conjuntivo; 6> células 
nerviosas unipolares: C/ células de los 
granulos; d trama conjuntiva con sus 
células. — Dibujo obtenido á la cáma- 
ra clara. Coloración por la tionina. 



•¿Oft 



BOLETÍN DH LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



por las prolong-aciones de la célula, perdiéndose éstas al poco 
trecho en las preparaciones tratadas por los colores nucleares 
como la tionina, hematoxilina ó carmalumbre. En cambio, en 
aquellos preparados que han sido impreg-nados por el láclalo, 
las células toman un color café, así como su expansión proto- 
plásmica, pudiéndose seg'uir esta un largo trecho, y al penetrar 
en la caq)a f/ramdar de células, adquiere en los buenos prepara- 
dos un color neg-ro intenso, que se continúa en la reg"ión central 
del g-ang-lio ó trama conjuntiva, formada además por el entre- 
cruzamiento de fibrillas y células de naturaleza conjuntiva 
(fig-. 2/). Las expansiones protoplásmicas de las células uni- 
polares á poco de su nacimiento del cuerpo celular, se bifurcan 







Fig. 2» 

Corte transversal del ganglio de un tentáculo, a) células unipolares; b/ capa de 
los gr.ínulos; C; trama formada por neuroflbrillas. Dibujo á la cámara clara. Impreg- 
nación por el lactato de plata. 



y cada una de estas ramas á su vez se divide y subdivide; pero 
verificándose esto último siempre en el estrato de las peque- 
ñas células ó g-ránuloR. Dichas células carecen de membrana, 
el cuerpo protoplásmico está sostenido ó sujeto por tejido con- 
juntivo, alg-unas de cuyas fibrillas se destacan en neg-ro en la» 



DE HISTORIA NATURAL. 



201 



preparaciones de Jactato, á g-uisa de cápsula fibrilar, hecho 
observado en todas las especies de cefalópodos que he exami- 
do, así como en otros grupos de invertebrados, los crustáceos, 
por ejemplo. 

Debajo de las grandes células unipolares existe una capa de 
células muy pequeñas, que, como g-ranulaciones apretadas y 
donde apenas dejan espacio alg-uno intercelular (fig-. 1.** c, y 
fig-. 2." i?), son comparables por su estructura á la de los ^ra- 













i- Á. 






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Fig. 3.' 

Corte transversal completo del g-anglio del tentáculo, ac, nervios que van á las 
ventosas; b' nervio que se dirige á las masas musculares, d^ capa de células unipola- 
res: á continuación el estrato de células granulares; ej límite de estas células;// ner- 
vios posteriores; /¿y neurofibrillas cortadas á través, sostenidas por el tejido conjun- 
tivo; ffj vaso sanguíneo cortado á través.— Impregnación por el lactato de plata. 

íios del cerebelo de los vertebrados. En las preparaciones teñi- 
das por la tionina y usando objetivos de mucho aumento, se 
nota que el cuerpo celular está constituido por pequeñas gra- 
nulaciones, distinguiéndose en la periferia alguna que otra 
expansión. Sigue á 'esta capa de granulos una trama (figu- 

T. vir.-Mayo, 1907. 14 



202 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ra 1.* d) de tejido conjuntivo, que es el que mantiene unidaS^ 
las fibrillas nerviosas que arrancan de las células unipolares- 
Las células conjuntivas afectan una fopma más ó menos estre- 
llada y alada, obedeciendo su config-uración al tipo de células 
propias de este tejido. La capa de g-ránulos tiene su límite poco 
antes del nacimiento de las raíces ó nervios posteriores, y no 
donde concluyen las células unipolares, supuesto que éstas 
continúan un corto trecho todavía. 

Claramente se percibe esta distinción en la fig-ura 3.% que 
representa un corte transversal del tentáculo de un pulpo co- 
mún, y cuyo dibujo ha sido tomado á la cámara clara. La mi- 
tad superior corresponde á la cara bucal, y la inferior está di- 
vidida en dos seg-mentos ó mitades, estando ambas constitui- 
das por paquetes de fibrillas, unas muy g-ruesas y otras más 
finas, que corren á lo larg-o del g-ang-lio, y que en la figura es- 
tán representadas por puntuaciones desig-uales, supuesto que 
han sido seccionadas transversalmente. El centro del g-ang-lio 
posee también reg-iones ó islotes de fibrillas cortadas á través; 
pero principalmente otras de naturaleza sensitiva que, par- 
tiendo de las células g-ang-lionares, se dirig'en en diversos sen- 
tidos ó direcciones para constituir cinco raíces, tres que co- 
rresponden á la parte superior y dos á la inferior. Pero para 
completar su estudio es necesario hacerlo también en cortes 
long'itudinales á lo larg-o del tentáculo, como representa la 
fig'ura 4.% para que nos demos cuenta del curso y dirección 
de las fibrillas nerviosas. 

El estrato de células unipolares forma de trecho en trecho 
elevaciones que, como hemos manifestado anteriormente, co- 
rresponden á las nudosidades del g-angdio, las cuales vienen á 
estar colocadas entre cada dos ventosas. Sig'ue á esta capa ce- 
lular la de los granulos ó células sensitivas, y á continuación 
numerosas neurofibrillas, mucho más finas las de la parte su- 
perior que las de la inferior. De las células unipolares parten 
las neurofibrillas y al llegar á la parte central ó medular, se 
dividen, sig'uiendo una dirección longitudinal. Estas bifurca- 
ciones se verifican á diversas distancias, notándose en las pre- 
paraciones que aun cuando las fibrillas corran á lo largo y sean 
paralelas, están atravesadas en sentido más ó menos oblicuo por 
otras. A diferentes distancias, las fibras se reúnen, formando ha- 
ces ó paquetes apretados, atravesando las dos capas de células 



DE HISTORIA NATURAL. 



203 



(haces ó raíces ascendentes) y al llegar al tejido conjuntivo, las 
fibras se aflojan ó separan, pero sin separarse de su trayecto- 
ria, volviéndose de nuevo á juntar al subir por el tejido mus- 
cular. Ya en éste, y sin perder el carácter de haces apretados, 
alg-unas fibrillas se separan para correr un corto trecho en 
sentido longitudinal y ascender de nuevo por entre las fibras 



a. 



jn 










Fig-, 1.^ 

Corte longitudinal del tentáculo de pulpo, sometido á la impregnación del lactato 
de plata, ab) nervios que se dirigen á las ventosas; cy nervios que van á las masas 
musculares y piel; liy capa de células ganglionares; ej capa de granulos; /; neurofi- 
brillas que corren longitudinalmente y de las cuales se separan haces ó manojos que 
se dirigen para distribuirse entre las masas musculares inferiores ff¡. Dibujo á la 
cámara clara. 

musculares. Al lleg-ar al tejido conjuntivo, siguen haciendo 
sinuosidades, hasta que penetran varios haces por distintos si- 
tios y á diferentes alturas en las ventosas, del modo que indi- 
camos al hablar de las terminaciones motoras y sensitivas de 
estos órganos. Los haces de fibrillas nerviosas que ascienden 
por las elevaciones del ganglio, son de naturaleza sensitiva y 
van á parar á las ventosas, mientras que son motores los que 
suben por las depresiones. 

De las fibras nerviosas más gruesas que corren longitudi- 
nalmente por la parte inferior del ganglio, parten también 
otras raíces en sentido descendente, aflojándose los haces de 



204 



boletín de la real sociedad española 



fibrillas al atravesar el tejido conjuntivo, volviéndose de nue- 
vo k apretar en el tejido muscular y sig'uiendo una dirección 
semejante á la descrita en las raíces anteriores, solamente que 
aquí vienen á terminar aquéllas en la piel del tentáculo. 

De lo expuesto anteriormente^ dará mejor idea la fig-ura 5.*, 
donde está sintetizado en un corte transversal del tentáculo 
de un pulpo, el ( urso y distribución de las neurofibrillas. El 

L 




Fig. 5.» 

Corte transversal de un tentáculo donde en conjunto se observa el curso y distri- 
bución de los nervios que parten del ganglio. Impregnación por el lactato de plata. 
Dibujo ú la C;'imara clara. 

gang-lio del tentáculo emite cinco nervios: los tres anteriores, 
correspondientes á la cara bucal, se distribuyen en el epitelio 
(fibras sensibles) y músculos propios de las ventosas, y, además, 
en el paquete muscular superior del tentáculo y parte supe- 
rior de los paquetes musculares laterales de los tentáculos. 
Las dos ramas nerviosas posteriores del g-ang'lio se distribuyen 
en las partes posteriores de los paquetes musculares laterales 
del tentáculo, y en el paquete muscular inferior. 



DE HISTORIA NATURAL. 205 



Eine neue spanische Acmaeodera 



EDM. REITTER 

Acmaeodera Satanula n. sp. 

Klein, schwarz, mit schwachem Bronzeg-lanz, wenig" dicht, 
die Unterseite etwas dichter behaart; die Haare überall dünn, 
ziemlich lang-, nirg-ends schuppenformig". Kopf ñ-dch iind dicht 
netzformig- punktirt, abstehend weiss, wenig' diclit behaart, 
zwíschen den Aug-en leicht grübchenformig' vertieft. Fühler 
dunkel, mit Erzschein, kurz. Halsschild reichlich so breit ais 
die Flüg-eldecken zusammen, an den Seiten g-erundet, ung-e- 
kantet, in der Mitte am breitesten, mit flacher Mittelfurche, 
•diese vor der Basis etwas starker g-rübchenformig- vertieft, 
g-ewolbt, überall tief und stark netzartig- punktirt, die Punktar 
jederseits auf der Scheibe starker, láng-licher, fast lang-srun- 
zelig-; oben mit weisser wenig- dichter, wirr abstehender Be- 
haarung-. 

Schildchen klein, punktformig-, quer. 

Plügeldecken 2 V2 nial so lang- ais an der Basis zusammen 
breit, mitdichten, wenig- starkenjeing-erissenen Punktstreifen, 
die Zwischenráume schmal, undeutlicheinreihig- punktirt und 
mit einer weissen Haarreihe, die Hárchen nach hinten g-eneig-t, 
ven mássig-er Láng-e, die Seiten mehr verrunzelt, hinter der 
Basis flach comprimirt, der Seitenrand daselbst mit kurzem, 
kleinem, flachem Einschnitte, hinten fein g-ezáhnelt. Hume- 
ralbeule vorrag-end; Basis in einer áusserst schmalen Querlinie 
fein g-estrichelt. 

Unierseiíe fein weiss, mássig- lang-, an den Seiten der Hin- 
terbrust wenig- dichter behaart. Long-. 5, 2 mm. 

Nordwestspanien: Brañuelas (León). Von Herrn G. C. Cham- 
pion mir mitg-eteilt. 

Nach Kerremans Monog-raphie (11. 280) in die Nahe von 
A.yimnana, Belli und morio g-ehorend, von diesen aber in 
mehrfacher Beziehung- abweichend. 



206 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Indicación de algunos peces notables de La Coruña 

POR 

IGNACIO BOLÍVAR 
(Láminas iv y v.) 

Existe en La Coruña un movimiento científico del que no te- 
níamos noticia. La Sociedad de Oceanog'rafía del Golfo de Gas- 
cuña ha establecido allí un subcomité del que forman parte 
cerca de 80 socios coruñeses, g-racias á las felices iniciativas y 
entusiasmo científico del Ingeniero Sr. Bertrand, quien se 
ocupa con interés de recog-er las especies raras que se obtie- 
nen en la pesca de altura, actualmente practicada por medio 
de varios vapores, y que proveen al mercado de muchas espe- 
cies de peces y crustáceos que hasta ahora eran enteramente 
desconocidos en él, y que ya se encuentran también en el de 
Madrid, como el Ne2)hrops nortegicus, que antes era objeto de 
curiosidad científica y ahora es ya conocido y apreciado del 
público por lo ag-radable de su carne y su bajo precio. 

Ha descubierto el Sr. Bertrand un líquido conservador á base 
de formol y g-licerina, pero en proporciones que dan un exce- 
lente resultado, como he podido apreciar en las numerosas pre- 
paraciones, alg-unas de ellas de ejemplares de g'ran tamaño, 
conservados con sus colores naturales y que se presentan dis- 
tendidos y tan bien preparados como los mejores de la Estación 
de Ñapóles, conocida ya de todos ventajosamente en este te- 
rreno. Últimamente se disponía el Sr. Bertrand á enviar una 
serie de esta colección á la Exposición que en estos momentos 
se celebra en Burdeos, donde seg-uramente han de ser admi- 
rados y apreciados en cuanto valen. 

Propónese el Sr. Bertrand ampliar el campo de sus investi- 
g-aciones con motivo del establecimiento en La Coruña de una 
fábrica para el aprovechamiento de los sobrantes de la pesca, 
pues para ella han de traer los vapores cuanto recojan, no de- 
devolviendo al mar las especies que no» tienen aprecio en el 
mercado, como hoy hacen, y como, llevado de un verdadero 
amor á estos estudios, se propone compartir con el Museo de 
Madrid las colecciones que recoja, no hemos de tardar en ver 
aquí notables ejemplares con que se enriquecerán nuestras co- 



Bol. de la R. Soe. Esp. de Hist. Ts^at. 



Tomo VIL— LÁJi. IV. 




Fotografía de E. Bertrand. Fotograbado de Laporta. 

f40TIDñI^US GRISEUS Gm., pescado en La Coruña. 



^ 




DE HISTORIA NATURAL. 207 

lecciones. Sirvan de ejemplo, de lo que podrá conseguirse en 
€ste terreno, los ejemplares últimamente recog-idos y observa- 
dos por el Sr. Bertrand, y que reproducimos en las láminas iv 
y V por referirse á especies notables, una de ellas por las di- 
mensiones del individuo representado, y la otra por su rareza. 
Ambas se han hecho sobre fotog-rafías obtenidas directamente 
por el Sr. Bertrand y que éste ha tenido la atención de en- 
viarme. 

La primera representa un enorme ejemplar de un escualo 
que el Sr. Bertrand, que lo ha estudiado directamente, cree 
poder referir al Notidanus (jriseus, designación al parecer 
exacta, á juzg-ar por los caracteres que pueden apreciarse en 
la fotog-rafia. 

Este escualo ha sido pescado el 26 de Octubre de 1906 á 30 
millas al NW. del cabo Villano, y á 210 brazas de profundidad, 
por el vapor Avispa. Desde el 1.5 de Octubre al 20 de Noviem- 
bre, apenas pasó un día, seg-ún me escribe el Sr. Bertrand, sin 
que la flotilla de pesca de La Coruña no trajese uno ó varios 
ejemplares de esta especie, desde 1,50 metros de long-itud has- 
ta el g-ig-antesco representado en la lámina, el cual medía 
4,82 metros desde la punta de la cabeza hasta el ápice de la 
cola. 

Seg-ún me indicó dicho Sr. Bertrand, á quien debo estos 
datos, así como la fotog-rafía que se reproduce en la lámina, 
la aparición de tales escualos coincidía siempre con la dismi- 
nución de la pesca; los barcos que antes de su aparición vol- 
vían al puerto con 600 ú 800 merluzas, no traían después más 
que 100 ó 200. En el interior de muchos de los ejemplares pes- 
cados se encontraban con frecuencia merluzas aun no dig'eri- 
das, y en el representado se hallaron 42 hijuelos que, con 
otros cinco, que parió en el momento de la captura, hacen 47, 
siendo de suponer no constituirían aún toda la puesta. 

El seg-undo de los ejemplares representados, se refiere á una 
especie rarísima, que por primera vez se encuentra en los mares 
de Europa y que constituye un g-rupo especial dentro de los 
selacios. Cuando se pescó este ejemplar, en el verano de 1906, 
llamó extraordinariamente la atención por su extraña forma, 
que á primera vista es la de una salamandra g-ig-antesca; su 
cabeza recuerda la del g-allipato por lo ancha y deprimida y 
íSus mandíbulas, cuando se cierran, forman entre las dos el 



208 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

borde límite de la cabeza, disposición contraria, como es sabi- 
do, á la de los tiburones, en los que la cabeza se prolong-a en 
hocico saliente abriéndose la boca en el plano inferior y á cier- 
ta distancia de aquel borde. 

No pudo menos de llamarme extraordinariamente la aten- 
ción este curioso pez cuando lo vi hace poco tiempo en una 
excursión que hice á La Coruña, aprovechando las últimas 
vacaciones de Semana Santa, y me propuse á mi vuelta á Ma- 
drid indag-ar á qué especie podría referirse. No tuve que re- 
buscar mucho, pues existiendo en nuestra Biblioteca el hermo- 
so libro deGeorg-e Brown Goode «Oceanic Ichthyolog-y», publi- 
cado por la «Smithsoniam Institution», AVashing"ton 1895, fá- 
cilmente pude encontrar que se refería al ChlamydoselacMs 
anguimis Garman, y que fué descrito por primera vez en «Bull. 
Essex Inst.», xvi, 18S4 y después en «Bull. Mus. Comp. Zool. 
Harw. Coll.», vol. xii, núra 1, 1885 y con el nombre de Chlamy- 
doselache anguiíiea por Gunther en «Challeng-er Report», xxii, 
2 pls. Lxiv-Lxv. También se ha hablado de esta especie, ha- 
ciendo curiosas observaciones en <^Bull. Soc. Zoolog-.», de Fran- 
cia, sesión del 25 de Noviembre de 1890, t. xv, p. 219, sin que, 
posteriormente á esta fecha, teng-a noticia de que haya vuelto 
á ser encontrado. 

La primera vez fué recog-ido este pez en los mares del Ja- 
pón, de donde proceden los ejemplares del «Harward CoUeg-e» 
y del «British Museum», á los que se refieren las descripcio- 
nes citadas, así como otros de mayores dimensiones, que alcan- 
zan cuatro pies y diez pulgadas ing-lesas, pero posteriormente 
ha sido recog-ido en Funchal (Madera), en Marzo de 1889, 
por el Príncipe de Monaco, y á este ejemplar, 9 joven de 0,61 
centímetros, se refieren las observaciones hechas por R. Collett 
en la sesión indicada de la Sociedad Zoológ-ica de Francia. 

No es posible, no teniendo á la vista el ejemplar, dar las di- 
mensiones proporcionales de las diferentes partes del cuerpo, 
ni aseg'urar definitivamente la exacta conformidad del ejem- 
plar á que me refiero, con los anteriormente conocidos, máxime 
cuando el Sr. Collett señala alg'unas diferencias en el proce- 
dente de Madera, siquiera no parezcan de g-rande importancia. 
El ejemplar pescado en La Coruña, seg-ún los datos que me 
remite el Sr. Bertrand, mide 1,14 metros. Tiene la cabeza, el 
dorso y los lados del cuerpo, incluyendo las aletas y la cola, de 



DE HISTORIA NATURAL. 209 

color pardo obscuro y es de color más claro por debajo. El ho- 
cico es obtuso y en las mandíbulas se encuentran 3G filas de 
dientes en forma de tridente. Las aberturas branquiales ro- 
dean casi todo el cuello. 

El profesor Garman considera este pez como el más afin al 
g-énero Cladodiis del período Devónico y, recientemente, se ha 
encontrado una especie fósil de aquél género, Clamydoselachns 
Lawltíyi Daix, en el Plioceno de Toscana. 

Cuando vuelva á La Corufia estudiaré con más detenimiento 
el ejemplar á que se refiere esta nota y comunicaré á la Socie- 
dad las observaciones que me sug-iera su estudio, si lo mere- 
cieran. 



El Gault del Hondo de Piqueres 
(provincia de Alicante) 

POR 

DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

Al NW. de Alicante y en la faja de terreno comprendida 
entre la vía férrea de Madrid y la carretera de San Vicente, se 
encuentran numerosas colinas, poco visibles desde uno y 
otro camino por elevarse en el fondo de una cañada, el 
Hondo de Piqueres, quedando la vía á Occidente y la carre- 
tera á Oriente. Los constructores de estos dos caminos han 
desviado á uno y otro lado las obras, para evitarse entrar en 
la cañada y g-anar con suave pendiente la altitud de San 
Vicente de Raspeig-. Limitan esta cañada por Oriente una for- 
mación de travertinos y loess, entre los cuales se ha abierto la 
carretera, y por Occidente la vía férrea sobre considerables 
masas de loess. La situación de este lug-ar, entre formaciones 
cuaternarias y no lejos del Mioceno de las Atalayas y del que 
corona la cordillera de los Áng-eles, me hizo pensar en un 
principio que se trataba del Mioceno. Por otra parte, el Mapa 
Geológ-ico de la Comisión le señala como Diluvial, y asimismo 
aparece en un pequeño mapa de la reg-ión, publicado bajo la 
dirección de D. Juan Vilanova. 

La presencia del Cuaternario por ambos lados y lo escondido 
del lug-ar, hizo que no fijáramos nuestra atención. Noticias 



210 boletín de la real sociedad española 

recibidas en 1905 nos decidieron á visitar el Hondo de Pique- 
res en compañía de alg-imos alumnos. Esta visita nos llenó de 
dudas. No se encontró más que un trozo de fósil indetermina- 
ble, si se tiene en cuenta la preocupación que nos dominaba, 
pensando sería un yacimiento mioceno. De muy antig-uo se 
han abierto profundos socavones para extraer arcilla, cortando 
primero el loess hasta encontrar las capas de material arci- 
lloso, de tinte g-ris verdoso en casi todos ellos. Estas arcillas, 
muy fuertes, sufren una primera preparación en el fondo de 
las excavaciones, arrancándolas á pico y con azadón, volteán- 
dolas para que sufran la acción del aire y después desterronan- 
do con pequeños mazos, para carg-arlas en carros que las con- 
ducen á las fábricas de cerámica. La g-ran explotación de los 
Sres. Ferrer y Vidal, así como la de los Sres. Ramón Borja y 
Compañía, extraen sus primeras materias del Hondo de Pique- 
res, teniendo cada una sus terrers en las laderas de la cañada. 

De estas tierras salen las tejas y ladrillos que se emplean en 
una g-ran parte de la provincia y aún se exportan á las pro- 
vincias vecinas. Nuestra primera excursión nos sirvió sólo 
para darnos idea de la disposición del terreno y para revelar- 
nos la existencia de una pequeñísima mancha triásica, la más 
próxima que se encuentra de la capital. 

Llevamos al g^abinete de Historia natural del Instituto una 
pequeña porción de tierra de Piqueres y se la sometió á un 
lavado escrupuloso. Forma pasta con el ag-ua, pero ésta no es 
tan dúctil como la formada con las arcillas del Nummulítico, 
del Mioceno y de otros terrenos. Por esta razón no se la emplea 
en la confección de vasijas, sirviendo casi exclusivamente 
para la fabricación de ladrillos y tejas de varias clases. Por 
repetidos lavados abandonó un polvo g-ris verdoso obscuro con 
todos los caracteres de la g-lauconita. El g-rado de cocción á 
que se someten estas tierras las transforma en amarillas, salvo 
el caso en esta operación no es completa, presentándose en- 
tonces con tonos rojizos ó rosados. Esto es natural tratándose 
de arcillas más ó menos ferruginosas; pero la cantidad de hie- 
rro se revela más claramente en el caso de sufrir una cochura 
extremada. Se convierten entonces en una masa muy fuerte, 
un tanto esponjosa, de tinte verde muy marcado, salvo en los 
puntos en que las burbujas adquieren g-ran tamaño, en donde 
se presenta francamente neg-ro. Quizá la desoxidación, en 



DE HISTORIA NATURAL. 211 

parte, de orig-en á FejO^ y las auipollas sean producidas por el 
oxíg"eno que trata de escapar. 

El encuentro de estas arcillas g-lauconíferas en los alrede- 
dores de Alicante, fué para mí motivo de preocupación. Sos- 
pechaba si se trataría de alg-ún piso del Cretáceo ó del Infra- 
cretáceo; pero abandonaba en seg-uida mi suposición, visto 
que nunca se había citado formación semejante en aquellos 
parajes, recorridos muchos años hace por D. Juan Vilanova y 
otras personas peritas. En tal estado de perplejidad me encon- 
traba, que abandoné la cuestión para resolverla más adelante, 
si podía, hasta que un alumno me trajo un pequeño trozo de 
fósil en el que creí ver una vuelta de Turrilites. El trozo pre- 
sentado se dudaba fuese procedente de Piqueres, y para cer- 
ciorarnos, volví el día 14 del pasado Enero, subiendo la carre- 
tera de San Vicente hasta el campo de Tiro Nacional, y desde 
allí en línea recta al W. hasta lleg-ar al Hondo de Piqueres. 

Todo el terreno pisado, hasta este punto, está cubierto por 
travertinos y cong'lomerados cuaternarios. Así se comprende 
el error de los croquis geológicos publicados, pues desde lo 
alto de este campo no se divisa el Hondo de Piqueres, y como 
cuaternario ha sido señalado en toda su extensión. Unos dos 
kilómetros separarán la carretera del Hondo, viéndose cortado 
el camino por la quebradura en donde aparecen en todo su 
espesor los travertinos (de 2 á 3 m.), y debajo capas casi verti- 
cales de arcillas amarillento-verdosas, de antiguo explotadas 
en diferentes sitios. Estos trabajos y la denudación, han pro- 
ducido cuevas y cobertizos, alg-unos bastante extensos, pues 
los travertinos resisten bien á la destrucción. 

Atravesamos toda la cañada hasta llegar á los terrers de la 
cerámica, es decir, hasta la parte Occidental del Hondo de Pi- 
queres. En este sitio el loess cubre las arcillas y éstas alternan 
con capas de marg-a inclinadas unos 62° y buzando al S. próxi- 
mamente. Los trabajadores nos dieron noticias muy confusas 
acerca de los fósiles que encontraban durante los trabajos de 
extracción de la arcilla, y pocos minutos después un obrero 
me entreg-ó un pequeño Belemnües que acaba de encontrar. 
Ya no era posible la duda. Estábamos en el terreno Cretáceo, 
pues el primer fósil encontrado no podía referirse más que á 
un trozo de Hamites rotundus ó á alg-una especie muy próxima. 
Volvimos á Alicante y de paso reconocimos la manchita tria- 



212 



boletín de la real sociedad española 



sica antes citada. La componen yesos grises, marg-as irisadas, 
yesos rojos cuarcíferos (el cuarzo es hematoide) y superior- 
mente areniscas g-rises micáceas. Su inclinación es mucha. Su 
dirección próximamente de E. á W. Parece cerrar por el S. la 
formación Albense. 

Volvimos el 17 de Febrero, saliendo de Alicante por un ca- 
mino vecinal que arranca de la estación de la línea de Madrid, 
pasando junto al cementerio, en donde parece extinguirse la 

formación Miocena, 
ocultándose, sin duda, 
bajo el Cuaternario. 
Pasamos de nuevo por 
la manchita triásica 
fijando su posición por 
medio de la brújula y 
de visuales á puntos de 
terminados, y se hizo 
la misma operación con 
todas las colinas de al- 
g'una importancia, de- 
sigmándolas con le- 
tras, pues no tienen 
nombres en la locali- 
dad. Registramos la la- 
dera oriental de la ca- 
ñada penetrando en 
los terrers de Ramón 
Borja, en parte ocupa- 
dos por vastas lagu- 
nas procedentes de las 
g'randes lluvias de este 
invierno. Hacia la mitad de uno de ellos apareció en una 
de las paredes de la trinchera la impresión de un gran 
Acanthoceras, de más de 25 cm. de diámetro. No era cosa fácil 
sacar un vaciado de dicha huella y registrando se encontró, 
aunque muy borrosa, otra mayor. Volvimos á Alicante y se 
repitió la excursión el día 19 provistos de aparatos foto- 
gráficos. Se obtuvo una mediana fotografía de aquella im- 
presión, y se extrajeron de la arcilla numerosos trozos de Am- 
monites, principalmente de los, géneros A canikoceras , Placenii- 




Una trinchera de los Terivrs de Ramón Borja, 
en la parte oriental del Hondo de Piqueres, ocu- 
pada por las aguas pluviales. 



DE HISTORIA NATURAL. 



213 



ceras, Hamites, etc. Aquella tarde se terminó de fijaren la carta 
la posición de las colinas del W. y se avanzó hasta el Terrer de 
la Cerámica, en donde nos entregaron algunos trozos de Am- 
monites. 

La vuelta se efectuó caminando hacia el \V. liasta encontrar 
la línea férrea, saliendo al kilómetro 450. Aún queda por 
estudiar el último cerro de la parte occidental cercado de pro- 
fundas excavaciones, llenas, al presente, de aguas pluviales. 
Su constitución g'eológ'ica debe ser idéntica á la de los ante- 
riores. Cerca de la vía aparece de nuevo el loess. 




El Hondo de Piqueres y sus principales colinas. 
T, Mancha triásica.— TF, Terrers de Ferrer. 



Los cerros, ó mejor colinas, son muchos. No teniendo nom- 
bres particulares, los hemos ido designando por letras, á me- 
dida que se han estudiado y determinado su posición en la 
carta que vamos formando. En el adjunto dibujo van repre- 
sentados algunos de ellos. El primero, ó cerro A, se compone 
de calizas un tanto margosas y otras semicristalinas con man- 
chas de minerales ocráceos. Las capas tienen una gran pen- 
diente buzando al NNW. En los cerros B y ü, las capas de 




Los cerros C y B del Hondo de Piqueres. 



idéntica naturaleza presentan inflexiones muy marcadas, lle- 
gando casi á la vertical en algunos sitios. La pendiente gene- 
ral es de 64°. El cerro F, situado más al N., se distingue bien 
por su color amarillento verdoso. Su buzamiento es al S. 30° E. 



214 



boletín de la 15EAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



y SU pendiente alcanza 75°, de modo que forman sus capas 
un sinclinal con los anteriores; pero su naturaleza es distin- 
ta. Margas nodulosas de color amarillento, con abundancia de 
núcleos piritosos y alg-unos Hemiaster muy parecidos á los del 
Racó de Cortes. Los cerros M y N, situados á la parte occiden- 
tal de la manchita triásica, parecen ser de esta misma forma- 
ción. Recorridos muy deprisa, y á última hora, necesito confir- 
mar esta suposición. 

Pocos son los fósiles recog-idos hasta el presente. Es seg-uro 
que más adelante merecerán estos lug-ares otra nota cuando 
el número de especies encontradas sea mayor, ó el interés de 
alg-unas de ellas lo necesite. Las que poseemos se reducen á 
dos especies de Hemiaster, el H. phrynus y otra. Una especie 
de Belemnües, dos Accmthoceras , Sonneratia Dutemplei D'Orb, 
Desnioceras af Beuclanti D'Orb , Crioceras , Hcmütes [H. rotun- 
dics Sow?) y otra especie de Hamites de costillas muy ñnas con 
estrang'ulaciones, que representarán probablemente paradas 
de crecimiento. 





Hamites del Hondo de Piqueres. 
Trincheras de Ramón Borja. 



Trozo de Hamites 
rotnndus Sow t?) 

Trincheras de Ra- 
món Borja. 



Desg-raciadamente, los fósiles, estando sobre arcilla, son su- 
mamente frágiles. En las primeras excursiones, y sospechando 
esto mismo, llevé, en vez de saquitos de tela y abundante pa- 



DE HISTORIA NATURAL. 215 

peí para envolver, cajas fuertes llenas de alg-odón en rama; 
sin e'sta precaución no habríamos conseg-uido conservar en 
mediano estado ni uno solo de los fósiles extraídos. 

El Albense tiene en esta zona costera un desarrollo muy 
g'rande, no sospechado en los primeros meses de mi estancia 
en Alicante. Su pobreza en fósiles no es tanta como parece á 
primera'vista. De diferentes puntos, por desg-racia no precisa- 
dos con exactitud, proceden muchas de las especies típicas 
europeas. El Turrilites Bargeri Brong', el Inoceramus Concen- 
tficíis Parkinson, el Hopliies interruptus Brug-,, son, entre 
otras muchas dudosas, las especies que hay que añadir á las 
citadas más arriba, así como también un número muy g-rande 
de equinodermos. En ciertos horizontes sólo éstos son los re- 
presentantes, y en un viaje que efectué por la carretera de 
Montforte el 18 de Noviembre último, no encontramos otro 
piso que Albense, ni otros fósiles que equinodermos, salvo el 
Mioceno de las Atalayas, ya descrito en otra nota. 



Boletín bibliográfico. 

Mayo. 

Acadétnie des Sciences París. (Comptes rendus.) 1907, P"" semestre, u" 12.— 
CoNST.-A. Katenas: Sur l'age des terraius cale, des envirous d'Athé- 
nes.^^N" 13. — Eodbaud: Branchies rectales chez les larves de Simu- 
iium damnosum Theob. Adaptation d'une larve de Simulie a la vie 
dans les ruisseaiix de I'Afriqne équat. — Carnot et Leliévrk: Sur 
l'activ. néphro-poiétique du sang et du rein au cours des régénérations 
renales. — Tribot: Sur l'évolut. du carbone, de l'eau et des cendres, en 
fonction de l'áge, chez les plantes. — Oddone: Sur quelques constantes 
sismiques déduites du tremblem. de terre du 4 Avril 1904.=N° 14. — 
Bréon: Galets et sables du Pas-de-Calais. — Gaubert: Sur la colorat. 
artific. des minéraux. — Duparc et Pearce: Sur la tchernicKéivite, une 

^ nouv. amphibole.— Chifflot: Sur la présence de V Ustilago Maidis 
(D. C.) Corda snr les racines adventives du Zea Mays L — Babés: Ob- 
serv. sur la graisse surrénale. — Pottevin: L'épuration des eaux d'egout 
par les filtres á tourbe. — Cépéde: Quelques remarques sur la nourri- 
ture de la Sardine.— Teissere>-c de Bort et Rotch: Caract. de la cir- 
culation atmosph. intertrop.=íí° 16. — Charabot et Lalone: Sur la 
migratiou des composés odorants. — Chüdeau: Lo Lutétien au Sondan 
et au Sahara. ^N" 16. — Bigourdan: Sur les trembl. de terre des 16, 18 



216 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

et 19 Avril 1907, enregistrés á París. — Nicolardot: Sur la compos. et 
l'analyse da wolfram et de la hübnérite.— Queva: DiíféreDciation des 
tissus du stipe et de la fronde des Fquisetuni.- Kunstler: La genése 
expérim. des processus vitaux.— Cépéde: Qnelques remarques sur la 
nourriture de la Sardine.— De Cyon: Le8 fonctions de l'hypophyse et 
de la glande pinéale. 

Académie Internationale de GéograpMe Botanique. Le Maiis. (BuUetin.) 
1907, nos 210-211.- Marret: Exsiccata de la Flore du Valais et des 
Alpes Lémauniennes. — Oli.ivier: Les principaux parasites de nos 
lichens fran9ais. 

Academy of Natural Sciences ^h\\&áe\^\ú&. (Proceedings.) 1905, vol. i.vii, 
part iii; 1906, vol. lviii, part i and ii. 

Archives Néerlandaises des Sciences exactes et naturelles. La Haj'e. 1907, 
serie ii, tome xii, 1* et 2" livr. 

Comisión del Mapa geológico de España. Madrid. (Boletín.) 190(3, t. xxviii. 

Davenport Academy of Sciences. Davenport, lowa. (Proceedings.) 1906, 
vol. XI, pages 1-124. — Howard: The Protozoa of lowa. 

Entomological Society. London. (Transactions.J 1908, part v. 

Entomologische Litteraturblatter. Berlin. — R. Friedlander und Sobn. 1907. 
n°4. 

Farmacia y Medicina. Barcelona. 1907, n" 6. 

Field Coliimbian Museum. Anthropological Series, 1905, vol. vii, n° 2. — Bo- 
tanical Series, 1906, vol. ii, n° 3. — Geologioal Series, 1906, vol. il, 
nos 7-9; vol. III, nos 2-4. — Report Series, 1905, vol. ii, n° 5. — Zoologi- 
cal Series, 1906, vol. vii, nos 2-3. 

Gaceta Farmacéutica Española. Barcelona. 1907, n° 103. 

Ingeniería. Madrid. 1907, nos 73-74. 

Instituto geológico de México. México. (Boletín.) 190b, n° 22.— Bóse: Sobre 
alguna.s faunas terciarias de México. 

JoJins Hoplúns Hospital. Baltimore. (Bulletin.) 1907, n° 193. 

K. K. Naturlústnrischen Hofmuseuyn. Wien. (Annalen.) 1906, Bd. xxi, 
nr. 1. — Toldt: tJb. das Haar. und Stachelkleid von Zaglossus Gilí 
(Proecliidna Gervais). — Rebel: Fünfter Beitrag. z. Lepidopterenfauna 
der Kanaren.— Sassi: Ein Beitrag. z. Kenntnis der Vogelwelt vom 
Weissen Kil. 

Laboratorio Municipal de Higiene. Madrid. (Boletín.) T. vi, n.os 10-12; 
t. VII, n°l. 

La Nuova Nofarisia. Modena. Aprile 1907.— Mazza: Saggio di Algologia 
Oceánica (contin.). 

Las Baleares. Palma de Mallorca. 1907, n° 76. 

(Conliyiuará.) 



Sesión extraordinaria del 24 de Mayo de 1907. 

PRESIDENCIA DE D. JOSÉ RODRÍGUEZ MüURELO 

Habiendo de estar la sesión dedicada á la conmemoración 
del natalicio de Linneo en su seg-undo centenario, se acuerda 
celebrarla en la antig-ua cátedra del Jardín Botánico de esta 
corte. 

— El Sr. D. Federico Gredilla, como Director del Estableci- 
miento y vocal de la Comisión org-anizadora del homenaje tri- 
butado por la Sociedad á la memoria del ilustre naturalista 
sueco, toma asiento en la mesa, á la derecha del señor Presi- 
dente. 

Éste, con elocuentes frases y fácil palabra, explica el objeto 
de la sesión, y presenta á los socios el cuaderno de Memorias 
que se ha compuesto y editado con motivo del acontecimiento 
que se desea conmemorar. 

El Sr. Grediila leyó el trabajo Linneo y la botánica en Espa- 
ña, de que es autor. 

— No estando presente el Sr. Lázaro é Ibiza, que ha llevado 
á las fiestas del centenario en Suecia la representación de la 
Universidad Central de Madrid, el Secretario se encarg-ó de 
leer el artículo que bajo el título Linneo y su ohra ha escrito 
nuestro disting'uido consocio. 

— El Sr. Rodríg-uez Mourelo leyó el trabajo titulado Las re- 
laciones científicas de Suecia y Es2)aña, que fig-ura también en 
el homenaje dedicado á la memoria de Linneo por la Socie- 
dad, y la versión española de las instrucciones que dirig-ió á 
Loefling- su ilustre maestro para hacer observaciones en España. 

— El Sr. Grediila exhibió los autógrafos de Linneo, que se 
conservan en el archivo del Jardín Botánico de Madrid. 

Por último, el acto terminó, desfilando y descubriéndose los 
concurrentes ante el monumento erig-ido á la memoria del in- 
signe naturalista sueco en dicho Jardín Botánico. 



Sesión del 6 de Junio de 1907. 

PRESIDENCIA DE D. JOSÉ CASARES GIL 

El Secretario leyó el acta de la sesión ordinaria del día 1.° 
de Mayo, y la de la extraordinaria celebrada el 24 del mismo 
mes, siendo ambas aprobadas. 

T, VII. -Junio, 1907. 15 



218 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Admisiones y presentaciones.— Fueron admitidos como socios 
numerarios: D. Francisco Balbln y Ribero, de Oviedo; D. Ma- 
nuel Maldonado Sáenz, de Granada; el Instituto internacional^ 
de Madrid; la cátedra de Mineralog-ía y Botánica de la Facul- 
tad de Ciencias de la Universidad Central; D. León Roussel y 
Ory, de Madrid; D. Hermilio Alcalde del Río, de Torrelaveg-a; 
y D. Baltasar Serradell, de la Sección de Barcelona, presenta- 
dos, respectivamente, por los Sres. Barras, Diez Tortosa, Bolí- 
var, Calderón, Rioja, García Mercet y Llenas. 

Asuntos varios.— Se participó que la Memoria publicada por 
la Sociedad con motivo de la celebración del seg-undo cente- 
nario del natalicio de Linneo, se ha remitido, como regalo, al 
Excmo. Sr. Presidente del Consejo de ministros, á los minis- 
tros y exministros de la Corona, á los señores subsecretarios 
de los Ministerios, á las bibliotecas de los Cuerpos legisladores^ 
al señor Rector de la Universidad Central, á los decanos y se- 
cretarios de las diversas Facultades de la misma Universidad, 
á los socios correspondientes y á algunas otras personalidades 
disting-uidas, habiendo contestado tgdas ag-radeciendo en tér- 
minos expresivos y afectuosos la atención de la Sociedad. 

— El señor Presidente tributó un caluroso elogio á la Memo- 
ria de referencia, y propuso un voto de gracias para los seño- 
res que han compuesto la Comisión organizadora del homenaje 
á Linneo, y para el Sr. Bolívar, que les ha prestado espontá- 
neamente su eficaz concurso y valiosa cooperación, acordán- 
dose por unanimidad el voto propuesto por el señor Presidente. 

— El Sr. Bolívar expuso la conveniencia de que los Boletines 
de Junio, Julio y Octubre aparecieran este año á la vez, reuni- 
do.s bajo una misma cubierta y formando un solo cuaderno, 
con lo que se conseguiría alguna economía en la tirada y se 
daría algún descanso á las personas que más directamente in- 
tervienen en la confección de las publicaciones que edita nues- 
tra Sociedad. Añadió el Sr. Bolívar que este año se han hecho 
gastos de bastante importancia para la publicación de las vo- 
luminosas Memorias que han visto hasta ahora la luz, y que 
sería prudente compensar de alg'una manera y aunque fuese 
en pequeña escala los desembolsos efectuados. Por último, con- 
signó que el aplazamiento hasta Octubre de la publicación de 
los Boletines de Junio y Julio no ocasionaría extorsión á la 



DE HISTORIA NATURAL. 219 

mayor parte de los socios que se ausentan g-eneralmente du- 
rante el verano de las poblaciones donde de ordinario tienen 
fijada su residencia y no reciben los Boletines de estos meses 
hasta pasada la estación estival. 

La Sociedad encontró muy atendibles las razones expuestas 
por el señor Tesorero, aceptándose por unanimidad su propo- 
sición. 

Se leyó una Comunicación dirig-ida á la Sociedad por don 
José Madrid Moreno, miembro Correspondiente del Comité or- 
g"anizador del tercer centenario de la muerte del naturalista 
italiano Ulises Aldrovandi, que celebrará en el presente mes 
la Universidad de Bolonia, proponiendo se confiera la repre- 
sentación de la Sociedad á un individuo de su seno para que 
la represente en la fiesta universitaria de referencia, acordán- 
dose conceder dicha representación al mismo Sr. Madrid More- 
no, Catedrático de la Central, que se propone asistirá aquella. 

También se dio lectura á una carta del profesor Lag-erheim, 
de la Universidad de Stokolmo, anunciando el envío de alg-u- 
nas de sus publicaciones sobre Botánica y Zoolog-ía para la bi- 
blioteca de nuestra Sociedad, acordándose dar las gracias en 
nombre de la misma al donante. 

Notas y comunicaciones.— El Sr. Calderón presentó un trabajo 
del Sr. Hernández-Pacheco, titulado Los martillos de piedra y 
las iñedras con cazoletas de las antiguas minas de cobre de la 
Sierra de Córdoba, que paso á la Comisión de publicación. 

— El Secretario leyó un trabajo de D. Daniel Jiménez de Cis- 
neros sobre Excursiones yor los alrededores de la Sierra del Cid. 

— El Sr. Bolívar entreg-ó un trabajo con el título de Los Pam- 
phagus de Marruecos. 

Se le3^ó la sig-uiente nota, remitida por D. Francisco de las 
Barras, bajo el título de Excursión á Santander y á la Cueva de 
A Itamira: 

«Durante los días 16 á 21 del pasado Marzo, ambos inclusi- 
ves, verificamos, con ios alumnos de las clases de Mineralog-ía, 
Botánica y Zoolog-ía de la Universidad de Oviedo, una excur- 
sión á Santander con el principal objeto de visitar y verificar 
alg-unos trabajos en el Laboratorio de Biolog-ía Marina que di- 
rig-e nuestro querido compañero y consocio D. José Rioja. No 
es mi ánimo dar cuenta detallada de dicha excursión, por es- 



220 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

tarse redactando una crónica de ella por varios alumnos con 
destino á los anales de la Universidad; sólo diré que, además 
de las recolecciones de marea baja y trabajos en la estación, 
recorrimos los alrededores de Santander recolectando fósiles y 
plantas, y visitamos las minas de Reocín, en las que se reco- 
gieron numerosos ejemplares de blenda, calamina, cerusita y 
alg-una otra especie mineral, asi como alg"unos fósiles, Niim- 
mulites principalmente. 

Otra de nuestras etapas fué la visita á la famosa Cueva de 
Altamira, próxima á Santillana, cuyas pinturas pudimos ad- 
mirar, y en cuyo suelo, removido á causa de las recientes ex- 
ploraciones, se recogieron abundantes ejemplares de Patella 
y Troclmis, y numerosos dientes de Ursus, Oervus, Fquus, etc., 
así como huesos rotos y hendidos, muchos á lo larg-o, de los 
mamíferos que con aquellos moluscos debían constituir el 
principal alimento de los habitantes antiguos de aquella ca- 
verna. 

También se recogieron, aunque en pequeño número, puntas 
de flecha de silex; piedras pulimentadas por una cara, por ha- 
ber servido, sin duda, de moletas, y con ellas varios instru- 
mentos de hueso. 

Como la existencia allí de todos estos restos es ya conocida, 
acaso no habríamos dado siquiera cuenta de nuestra visita a 
dicha cueva, si entre los ejemplares recogidos de huesos tra- 
bajados no fig'urase un gran trozo de uno plano de más de 2 
decímetros de largo, en que aparece grabada una figura de 
caballo de 12.5 mm. de longitud. 

Los huesos con representaciones semejantes abundan en la 
Cueva de Altamira, y muchos tuvimos ocasión de ver en el 
Museo formado en la Escuela de Artes y Oficios de Torrelave- 
ga por su director el distinguido espeleólogo D. Hermilio Al- 
calde del Río. Este señor nos dio notables explicaciones acerca 
de ellos, con su acostumbrada amabilidad, figurando también 
numerosos dibujos de la misma clase en su obra reciente acer- 
ca de ésta y otras cuevas con pinturas, de la provincia de San- 
tander, de que dio noticia el Sr. Bartolomé en una de las últi- 
mas sesiones. 

La siguiente figura da idea del notable ejemplar aludido, el 
cual ha sido donado por el alumno D.Vicente Landeta, que lo 
( ncontró, al Museo de Historia natural de la Universidad de 



DE HISTORIA NATURAL. 



221 



Oviedo, habiéndome parecido el hallazgo digno de comuni- 
carse á esta Sociedad.» 



Secciones.— La de Zaragoza celebró sesión el 19 de Mayo, 
bajo la presidencia de D. Vicente de Val. 

— El P. Navas da cuenta de la nueva 
clasificación de los hong-os, publicada 
por los micólog-os Saccardo y Tra- 
verso en el Bulletino della Societá Bo- 
tmiica Italiana, y presenta á propósito 
de ella la siguiente nota: 

«Prescindiendo de algunas subdivi- 
siones y modificando ligeramente al- 
guna denominación, creo que puede 
proponerse así el cuadro taxonómico 
de los hongos: 

División. Hongos, Micetos.— Subdi- 
visión. Teleomicetos. — Clase 1." Basi- 
diomiceíos. Ordenes Himeniales, Gas- 
terales, Faloidales, Tremeloidales, Ure- 
dinales, üstilaginales. — Clase 2.* 
Ascomicetos. Ordenes Labulbeniales, 
Pireniales, Histeriales, Tuberales, Dis- 
cales, Gimnoascales, Sacaromicales, 
Protoraicales. — Clase 3." Ficomicetos. 
Ordenes Figomicales , Oomicales. — 
Subdivisión (ó llámese también clase). 
Deuteromicetos. Ordenes Esferopsi- 
dales, Malamoniales, Hifales. — Sub- 
división (igualmente clase). Mixomi- 
cetos. Orden Misomicales. — Subdivi- 
sión (clase). EsQuizoMiCETOS. Orden 
Esquizomicales.» 

— Incidentalmente da cuenta el Se- 
cretario de una monografía de los Co- 
primis de Portugal, publicada recien- 
temente, y debida á A. F. Seabra, 
que constituye un trabajo valiosísimo para el conocimiento 
de la fauna coleopterológica de nuestra Península. Posee 
170 páginas y 7 láminas. 




222 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Notas y comunicaciones. 



Micromamíferos nuevos españoles 

POE 

ÁNGEL CABRERA LATORRE 

Entre cierto número de micromamíferos españoles reciente- 
mente ingresados en mi colección, figuran alg-unas formas que 
creo no han sido descritas hasta ahora, y de las cuales alg-u- 
nas aparecen también representadas en el Museo de Ciencias 
Naturales. Al darlas á conocer, aprovecho esta oportunidad 
para describir un nuevo Micromys recibido por dicho Museo el 
mes pasado. 

Talpa coeca occidentalis subsp. nov. 

Bastante más pequeña que la T. caca típica, y con el cráneo 
alg-o más aplanado por encima. Patas anteriores más anchas 
que larg-as. Extremidades y cola muy velludas. 

Color negTO pardusco; los pelos son de un g-ris arg-entado 
muy obscuro, con punta pardineg"ra. En el centro del vientre 
falta este último color, por lo que el conjunto aparece en di- 
cha reg'ión g-ris plateado. Los pelos de la cola, muy largfos y 
abundantes, neg-ros; los de las patas de un pardo muy obscu- 
ro. Todo el pelaje es muy lustroso, con reflejos plateados, y 
cuando está en alcohol presenta reflejos metálicos bien mar- 
cados, verdes en el dorso y violados en el abdomen. 

Cráneo semejante al de la forma típica, excepto en la caja 
cerebral, que á pesar de ser bastante alta (más de 9 mm.) está 
un poco aplanada por encima, de modo que, mirándola por 
detrás, su mayor anchura aparece por encima de la línea me- 
dia horizontal, lo mismo que en la T. c. ¡evantis Thos. 

Dimensiones del tipo medido en carne: Cabeza y cuerpo, 
102 ram.; cola, 24; pie anterior, ancho, 17, G, larg-o, s. u. 15,5; 
pie posterior, s. u. 15,5. 

Cráneo: longitud máxima, 31.5; longitud basal. 22,5; ancho 



DE HISTORIA NA.TURAL. 223 

zig-omático, 11; ancho de la caja cerebral, 15,2; long-itud pala- 
tal, 14; serie dental maxilar, 13,5. 

Hab. — Sierra de Guadarrama, España central (1.200-1.300 
metros de altura). 

7'íjoo.— Macho adulto, de La Granja, provincia de Seg*ovia, 
obtenido por D. Manuel M. de la Escalera (Septiembre, 1906). 
Núm. 122 de mi colección. 

La T ccsca del centro de España se disting-ue muy bien, por 
su reducido tamaño, de las formas de Italia y del Asia menor, 
en las cuales la longitud de la cabeza y el cuerpo pasa de 120 
milímetros. 

Ci'ocidura russula pulchra subsp. nov. 

Una forma pequeña, próximamente del tamaño de la C. tni- 
mula de Suiza, pero con la cola mucho más larg-a, y el cráneo 
de la verdadera C. russula. 

Color de las partes superiores sepia claro, con un lig'ero tono 
rojizo, y ofreciendo á ciertas luces reflejos plateados. Toda la 
reg-ión ventral blanco-cenicienta. Los pelos, lo mismo en el 
dorso que en el abdomen, son de un color de pizarra obscuro 
en una g-ran extensión, á partir de la base, y este color se des- 
cubre al exterior en el vientre. Cola sepia por encima, blanca 
sucia por debajo. 

Cráneo de la misma forma que el de la C. russula típica, 
pero más pequeño. 

Dimensiones del tipo medido en carne: Cabeza y cuerpo, 
71 mm.; cola, 41,5; pie posterior, s. u., 12; oreja, 8. 

Cráneo: longitud máxima, sin los incisivos, 18,5; ancho de 
la caja cerebral, 9,1; ancho máximo anteorbitario, 6; ancho 
interorbitario, 4,2; serie dental maxilar, 8,4. 

Hal). — España oriental, Valencia. Un ejemplar de la isla de 
Menorca que hay en el Museo de Ciencias, ea alcohol, me pa- 
rece ser también de esta misma forma. 

Tipo. — Macho adulto, de Valencia, obtenido por D. José M. 
Benedito (10 de Enero, 1907). Núm. 117 de mi colección. 

Hasta tanto que se estudien bien las mutuas relaciones en- 
tre las diversas musarañas del grupo russula, me parece con- 
veniente considerar esta forma simplemente como una raza 
g-eográñca de la especie tipo. Es de notar que casi todas las 
formas meridionales de dicho g-rupo (cypria, monacha, cauda- 



22^1 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ta, 'pidchra) se caracterizan por su larg-a cola. Juzg-ando por la 
descripción que hace Tilomas de su C. russula monacha (1), 
debe haber una g-ran semejanza entre ésta y la forma de Va- 
lencia, á excepción del color. 

Neomys anomalus sp. nov. 

Alg'o más pequeño que el N. fodiens típico, y con la cola re- 
donda y desprovista de la franja de pelos larg-os en forma de 
quilla. 

Color de las partes superiores neg-ro pardusco brillante, ti- 
rando un poco á castaño; los pelos, de un g-ris de hierro en 
casi toda su longitud, tienen la punta ne- 
g-ro-rojiza. En los ejemplares en alcohol, el 
pelaje toma un fuerte matiz castaño. Superfi- 
,^^_^J^ cié ventral blanca, lavada de amarillento de- 

bajo del cuello. El color blanco está bien sepa- 

Cráneo de Neomys ,.„j^ j„i „ .ir, , . , 

anomalus. ^^^^ del neg-ro de los flancos, y deja ver á 

trechos la base gris neg-ruzca de los pelos. 
Pies blancos, los posteriores con una mancha neg-ruzca que 
desde el talón se corre por el borde externo hasta la mitad del 
mismo; los pelos larg-os que bordean el pie por ambos lados, 
blancos. Cola neg-ro-pardusca por encima, blanca por debajo; 
el pelo de su cara inferior es lo bastante larg-o para cubrir las 
escamas, pero no forma franja, como en el N. fodimis; sólo 
cerca de la punta se prolong-a un poco más, constituyendo un 
pequeño pincel terminal. 

Cráneo parecido al del N. fodiens, pero la caja cerebral es 
más elevada en el centro, y plana y deprimida por delante; el 
occipital es también muy plano en su parte superior. En los 
dientes no hay ning-una diferencia notable. 

Dimensiones del tipo, tomadas en carne después de una 
corta permanencia en alcohol: cabeza y cuerpo, 73 mm.; cola,^ 
60; pie posterior, s. u., 17,5; oreja, 8. 

Cráneo: long-itud máxima, sin los incisivos, 20,5; ancho de 
la caja cerebral, 10; ancho máximo anteorbitrario, 6,2; ancho 
interorbitrario; 4; serie dental maxilar, 9,6, 

Hah. — España central. He visto ejemplares de las provincias 
de Madrid y de Salamanca, 

(1) Ann. Nat. Hist., ser. 7, xvii (1906), p. 417. 



DE HISTORIA NATURAL. 225 

Tipo. — Macho adulto, de San Martín de la Veg-a, provincia 
de Madrid, obtenido en Diciembre de 1892. Museo de Ciencias 
Naturales de Madrid, núm. 1.140. 

Este bonito Neomys no es la única especie del g'énero que 
carece de la franja 6 quilla caudal de pelos larg-os. La misma 
particularidad ha sido observada por Mr. Charles Mottaz en 
otra forma nueva, de los Alpes del Vaud (Suiza). Estas dos es- 
pecies, semejantes en este carácter, son, sin embarg-o, muy 
diferentes entre sí. En la misma estación, el pelaje del N. ano- 
malus es más larg-o que el de la especie suiza. Además, esta 
última es de un color más gris por encima, y sus pies son bas- 
tante más pequeños. El cráneo, en fin, es en la forma españo- 
la achatado posteriormente y por delante de la caja cerebral, 
mientras en la forma suiza estas mismas reg"iones son nota- 
blemente convexas, 

Debo hacer constar aquí mi ag-radecimiento áMr .Mottaz, que 
á más de una completa descripción inédita de su especie, me 
ha remitido un ejemplar de la misma, con su cráneo, hacién- 
dome así más fácil el estudio comparativo de los dos Neomys. 

Tengo para mí que la falta de franja de pelos en la cola, ha 
hecho que el N. anomalus haya sido hasta ahora confundido 
con una especie muy distinta, el Sorex araneus, por los natura- 
listas españoles; por lo menos como tal aparecían determinados 
los ejemplares que hay en la colección del Museo de Madrid. 

.Elioinys Hamlltoni sp. nov. 

Parecido al E. miimhyanns en la coloración y en la forma del 
cráneo, pero más g-rande y con las partes inferiores fuerte- 
mente lavadas de amarillo. 

Color de las partes superiores leonado pardusco tostado, 
más obscuro hacia los brazos y parte baja de los muslos; los 
pelos son de un neg-ro de hierro en la raíz, con un anillo ama- 
rillento junto á la punta, y ésta leoiiado-rojiza. Partes inferio- 
res blancas, con un matiz amarillo sulfúreo muy marcado. Las 
manchas de la cabeza como de ordinario y de un neg-ro inten- 
so; por delante se detienen un poco antes de Ueg'ar á la base 
del big-ote. Las manchas blancas de delante de las orejas, la- 
vadas de amarillo. Cola neg-ra por encima en poco más de la 
mitad; hacia la base, se mezclan muchos pelos neg-ros con los 
de color leonado; por debajo, enteramente blanca. 



226 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Cráneo de la misma forma, en g-eneral, que el del E. mum- 
byanus y el del E. horlualis, é ig-ual á este último en sils di- 
mensiones. De uno y otro se diferencia por los arcos zig-omá- 
tico, qne mirados por encima aparecen completamente rectos, 
mientras que en las dos especies citadas son un tanto conve- 
xos. El interparietal es más g-rande que en hortuaUs. Del crá- 
neo de la especie míimbijanus &q diferencia á primera vista por 
su mayor tamaño. 

Dimensiones del tipo: cabeza y cuerpo, 135 mm.; cola, 101; 
pie posterior, s. u., ?.7; oreja, 21,5. 

Cráneo: longitud total, 34,6; longitud basal, 29; ancho en los 
zigomáticos, 20; ancho de la caja cerebral, 16,4; ancho inter- 
obitario, 4,2; longitud de los nasales, 11,5; serie molar supe- 
rior, 5; diastema, 7,1. 

¿r«¿.— España central. Sólo he estudiado ejemplares de la 
provincia de Madrid. 

Tipo.—llem\>Y?L adulta, de El Pardo, Madrid, obtenida por 

D. José Arias (5 de Abril. 1907). Núm.121 de mi colección. 
Este es probablemente el lirón del centro y norte de España, 

que hace años describí yo erróneamente como E. qiiercinus {!) . 
Ya entonces manifesté mis dudas de que efectivamente se tra- 
tase de esta especie, pero la insuficiencia, así en calidad como 
en cantidad, del material del Museo de Ciencias Naturales, 
que era el único de que podía disponer, no me permitió resol- 
ver la cuestión de un modo definitivo. Por fortuna, ahora he 
tenido á mi disposición, no sólo numerosos ejemplares del 
Eliomys del centro de la Península, sino también E. mumhya- 
%us de Marruecos. Estas dos formas, y el E. hortuaUs de la Es- 
paña oriental, son muy semejantes entre sí, y difieren del 

E. queránus por la forma de la parte posterior de los frontales, 
que en éste es triangular y en aquéllos casi cuadrada. Acaso 
€ste grupo tan homogéneo constituya realmente una especie 
única, con tres razas locales distintas. 

El primero que indicó la existencia en España de un Elio- 
mys con ciertos caracteres de mumhyanus, fué Mr. Barrett-Ha- 
milton (2), quien hizo constar la existencia en el Museo de Lon- 
dres de un cráneo de este grupo procedente de Galicia. Proba- 



(1) Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., 1901, p. 181. 
(2; Ann. Nat. Hist., &eT.l, ni {\S°>Q^, .¿''Tnot, 



DE HISTORIA NATURAL. 227 

blemente se trata de la forma que acabo de describir, y que 
con verdadero placer dedico á tan disting-uido zoólog'o. 

Microinys sylvaticus callipides (1) subsp. nov. 

Una forma del tamaño del M. s. celticus, pero de colores más 
brillantes y con la cola más larg-a que el cuerpo. 

Color de las partes superiores amarillo rojizo, más pardo y 
obscuro en medio del dorso; los pelos de color de pizarra con 
puntas amarillo-rojizas, y en el espinazo puntitas neg-ras que 
producen el matiz obscuro. Superficie ventral de un blanco 
puro, perfectamente separado del color del lomo. Pies blancos. 
Una mancha bien marcada en el pecho y otra junto á los ór- 
ganos g-enitales, de un bonito amarillo de yema. Cola neg"ruz- 
ca encima, blanquecina debajo, con los dos colores bien sepa- 
rados. 

Cráneo de la forma propia del M. sylvaticus. y bastante pe- 
queño. Arcos zig-omáticos muy comprimidos. Las suturas fron- 
to-parietales rectas, no curvilíneas como en el cráneo fig-urado 
por Lataste {Act. Soc. Linn. Bourdemix, 1883). 

Dimensiones del tipo, tomadas en carne: cabeza y cuerpo, 
88,8 mm.; cola, 94,5; pie, s. u., 23; oreja, 15,5. 

Cráneo: longitud máxima, 24; long-itud basal, 20,2; long'itud 
basilar, 18,5; ancho en los zig-omáticos, 11,5; ancho de la caja 
cerebral, 11,1; ancho interorbitario, 3,9; long-itud de los nasa- 
les, 8,5; diastema, 6,8; serie molar superior, 3,7. 

Hai. — Noroeste de España, Galicia, 

Tipo. — Macho adulto, de Villarratis, provincia de La Coruña, 
obtenido por D. Ig-nacio Bolívar (3 de Abril 1907). Museo de 
Ciencias Naturales de Madrid. 

En su notable trabajo sobre las variedades g-eog-ráficas del 
M. syhaticus (2), Mr. Barrett-Hamilton habla, sin darle nom- 
bre ni describirla en detalle, de una forma de Galicia con la 
cola muy larg-a, como el M. s. Hayi, pero más pequeña y más 
roja que éste. Es fácil que este ratoncillo g-alleg-o sea el mismo 
que ha enviado al Museo el Sr. Bolívar, aun cuando el pelaje 
puede calificarse en éste de amarillo más bien que de rojo. 



(1) Callipides^ el que corre ligeramente á un lado y a otro en corta distancia. 

(2) Proceed. Zool. Soc , ¡900. 



228 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



El Maigmó y sus alrededores 

POR * 

DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

El observador que desde el Castillo de Santa Bárbara de Ali- 
cante tiende la vista hacia el NNO., percibe una serie de altu- 
ras, entre las que sobresale un elevado pico llamado Maig-mó. 
La situación de esta montaña, rodeada de g-randes alturas, 
hizo que se la elig"iera como vértice en las operaciones g-eodé- 
sicas, y g-racias á ello se conoce exactamente su altitud, que 
alcanza la respetable cifrado 1.296 metros sobre el Medite- 
rráneo. 

El Maig-mó no es una «montaña aislada. Extiéndese al O. 
del pico una serie de montes que, aunque no alcanzan su al- 
tura, tienen sus cumbres por encima de 1.000 metros, sobre- 
saliendo entre ellos el Maimonet, el alto de Guixop, el alto de 
las Chimeneas y más al O. las Peñas rojas, terminando en el 
pico del Cid unos cuantos metros más bajo que el Maig-mó, 
aunque en diferentes publicaciones sólo se le conceden 1.111 
metros de altitud. En los mapas aparece la peña del Cid como 
separada de la cordillera; pero en rig-or forma parte de ella, 
porque los collados se encuentran á respetable altura sobre el 
llano. Lo mismo puede decirse respecto de otras alturas que 
aparecen como formando sierras aparte, elevándose sobre va- 
lles estrechos á considerable altitud. 

El Maig-mó fué visitado hasta su cumbre por nuestro ilustre 
compatriota el botánico Cavanilles; pero se conoce no estuvo 
acertado en la elección del g-uía ó que careció de él, atendiendo 
á la pavorosa descripción que hace en su obra (1). Otros autores. 



(1) «Desde el Carrascal y en dos horas subí á la cumbre por cuestas ásperas cubier- 
tas de vegetales hasta dos terceras partes de la altura, desnudas y peligrosas en el 
resto. Si los pinos, cornicabras y arbustos impedían el paso en las primeras, los repe- 
chos, despeñaderos y quebradas aumentaban la dificultad para vencer las últimas. 
Mas llegado á la punta hallé recompensadas las fatigas al observar multitud de plan- 
tas que solamente crecen en Peñagolosa, Mariola y sitios semejantes; al ver un suelo 
descarnado y enormes dientes que dexaron las moles destruidas; precipicios liorribles 
y cortes casi perpendiculares al Sur...>> Cavanilles, Observaciones sobre la Historia 
Natural del reino de Valencia, 1*797, págs. 174 y n.i. 



ÜE HISTORIA NATURAL. 229 

que indudablemente no han subido al Maig-mó, participan del 
mismo temor, pintando su ascensión con terroríficos colores, 
bastándoles, sin duda, la descripción que del monte dio Ca- 
vanilles. D. Juan Vilanova, que hizo un pequeño estudio de la 
reg-ión, nos dibuja el Maig-raó como un obelisco imposible de 
escalar. 

Las descripciones que se han hecho del Maig-mó no corres- 
ponden á las noticias comunicadas por cazadores y demás g-en- 
te conocedora de la montaña. Sin duda que esta debe tener 
g-randes precipicios y lugares pelig-rosos^ pero no carece de 
sendas de fácil y nada pelig-rosa subida, y fiados en esto era- 
prendimos su ascensión el 4 de Julio del pasado año. Habían- 
me ofrecido su compañía alg-unos socios del Ateneo de Alican- 
te, y sin otros preparativos que las indispensables provisiones 
para la comida, emprendimos la marcha en dos carruajes li- 
g-eros, antes de las cinco de la mañana (1). Siguiendo la ca- 
rretera de San Vicente de Raspeig-, dejamos pronto el pueblo 
y continuamos por el antig-uo camino de Alcoy; atravesamos 
g-randes planicies en las que se perciben, á trechos, formacio- 
nes infracretáceas, probablemente albienses, hasta llegar á 
las inmediaciones de la Sierra del Ventos en que aparecen las 
marg-as irisadas y los yesos del Keuper. En las faldas de unas 
lomas recogieron mis compañeros de viaje buena porción de 
jacintos de Compostela, y continuamos en carruaje por la 
cuesta del Estret Roig (Estrecho rojo) que debe su nombre 
al color de las margas en que se abre la estrecha g-arganta. Se 
suben así rápidamente muchos metros, y ya en lo alto cortan 
el camino g-randes losas de un cong-lomerado cuaternario 
igual que el explotado cerca de San Vicente como piedra de 
construcción. Siempre subiendo se llega á la Cruz de la Punta, 
situada á más de 400 metros sobre el Mediterráneo y se conti- 
núa hasta la Venta de TiU, descendiendo bastante; pero lo que 
se pierde en altura, se gana en cambio en comodidad de cami- 
no. A la nueve dejamos los carruajes en la Venta y emprendi- 
mos la ascensión subiendo primero entre pin-ares por un cami- 
no carretero hasta unas canteras de yeso. Con las indicaciones 
de un pastor continuamos entre tierras cultivadas y porciones 

(1) Me acompañaron los Sres. Vidal (D. José y D. Juan), Gómez, Llueca, Bernacer, 
Esplá, Pérez Dagnino, Irles, Costa, Pérez Molina y Chápuli. ' 



280 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

de monte bajo, por estrechas sendas hasta las diez y media de 
la mañana, hora en que lleg-amos á unas casas llamadas del 
Ragi. Hasta este punto, que calculo á unos 800 metros de alti- 
tud, hemos visto frecuentes afloramientos del Keuper. Descan- 
samos unos minutos á la sombra, admirando la belleza del 
panorama del NE., por donde se extiende todo el valle de 
Castalia con sus pueblos. Desde las casas del Rag-í se percibe 
el Maig-mó como un enorme cono de muy difícil acceso, y á su 
lado occidental otro parecido, con el que lo confundimos antes 
de nuestro descanso. El silencio de aquellas alturas, la majes- 
tad de los picos montañosos destacándose sobre un azul es- 
pléndido y el aire sutil y fresco de aquellos lugares, contribu- 
ye á mantener la ilusión, creyendo encontrarse uno en las 
inmediaciones de una g-ran cordillera. ElSr. Vilanova le ll.ama 
el albino Maigmó, pero únicamente como frase poética puede 
aceptarse, porque ni su altitud ni sus producciones recuerdan 
los Alpes. Dos meses después de esta agradable excursión he 
contemplado desde las peñascosas cumbres liásicas de Sierra 
Seca, en el confín de la provincia de Murcia, y á mucha ma- 
yor altura que el Maigmó, una gran parte de las provincias de 
Granada, Almería, Murcia y Albacete y he podido ver, con sólo 
girar la cabeza, las alturas de la Sagra, de Sierra Nevada, Es- 
puña y Benama, ante las cuales Maigmó queda reducido k 
una proporción muy modesta. 

Salimos de las casas del Ragí guiados por un pastorcillo y 
entramos á poco en un pinar bastante espeso, siguiendo una 
senda muy pendiente, en donde hicimos algunos descansos. 
A medio día dejamos el pinar y nos encontramos en el collado 
de la Sima, desde el cual se ve el Mediterráneo y casi todo el 
litoral de la provincia. Todavía en este lugar se encuentra una 
pequeña casa, á la sazón cerrada, y después de descansar bre- 
ves momentos tomamos la dirección del O., juzgando que esta- 
ba la cumbre muy cerca, pero nuestro guía nos dijo que aquel 
era como estribo del Maigmó, y desde el cual podríamos ver 
la cumbre que aún estaba más de una hora de camino. Media 
hora tardamos en llegar al «// delsAteres^y tres cuartos de 
hora después alcanzamos á la cumbre, hacinamiento de pe- 
ñascos á cuya escasa sombra estaban alg'unos compañeros 
que nos habían precedido. Habíamos empleado más de cua- 
tro horas desde la venta de Tibí; pero descontando los des- 



DE HISTORIA NATURAL. 231 

cansos, es seg-uro que no se emplean más de tres en la as- 
censión. 

Después del descanso se procedió á comer al abrigo de los 
últimos peñascos. El horizonte estaba muy brumoso y se fué 
enturbiando cada vez más. A las dos y media nos envolvió una 
espesa nube que, empujada per el viento del Sur, ganaba la 
pendiente deshaciéndose en jirones al remontar la cumbre para 
descender de nuevo por la opuesta ladera. Era un espectáculo 
muy curioso, pero muy inoportuno, pues nos impidió hacer 
observaciones, uno de los motivos de mi excursión. Hacia las 
tres de la tarde se aclaró por un momento hacia el O., pudien- 
do disting'uir la cumbre del Cid, con sus enormes cortes de 
fantástico aspecto, extrañándome su altura, que á la vista pa- 
recía ig'ual á la del Maigmó, no obstante que aparece en las 
publicaciones con sólo 1.111 metros (1). 

Respecto á la constitución g-eológ-ica del monte, nada en 
concreto puedo decir á nuestra Sociedad. El Sr. Vilanova la 
considera como nummulítico. No lo nieg-o, pero no he encon- 
trado hasta el presente ning-ún Nummulites, á pesar de mirar 
detenidamente con aumento numerosos trozos de calizas de 
varios sitios. A la salida de las casas del Rag-í, la caliza es de 
un g-ris muy claro, con puntos brillantes, y encontró un trozo 
de Osirea, que parece la 0. aquüa, Auctorum {Exogyra lalissi- 
ma Lamarck) del Aptense. Mis compañeros me entreg-aron un 
equinodermo imposible de determinar, y en las inmediaciones 
de la venta de Tibi una piedra suelta con una valva de Hemi- 
pecten, que parece nummulítico. Desde el collado de la Sima 
al Alt deis Atores son frecuentes los núcleos piritosos, con for- 
mas semejantes á los del Infracretáceo de muchos puntos de 
la provincia, y nodulos de pedernal de color ceniciento ó ne- 
gruzco. Cerca del collado de la Sima la caliza toma un tinte 
obscuro que recuerda la caliza de orbitolinas de la Serreta Ne- 
g-ra. Desde el Alt deis Atores hasta la cumbre dominan calizas 
bastas, de color claro, y otras con estructura compacta, casi 
marmórea, que recuerda algunas del Neocomiense y otros pi- 



(1) A mi regreso encontré á un hombre de aquellas sierras que me dijo que años 
hacía había acompañado á un general de ingenieros hasta la cumbre del Maigmó. 
Que allí hicieron muchas observaciones y que el general le dijo que el Cid era más 
bajo que el Maigmó unos treinta y dos metros. Siendo así la altitud del Cid sobre el 
Mediterráneo será de 1.261 metros. 



232 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

SOS del Infracretáceo, Reuniendo datos, y comparando entre sí 
diferentes ejemplares de los alrededores, parece inferirse que 
en el Maig-mó existen formaciones de muy distintos períodos 
g-eológicos. Consultando á los pastores y campesinos parece 
deducirse que cerca de las Peñas Roxasj Alt de Giáxo]} existen 
nummulites (Chavets marrocs).' Por otra parte, del barranco 
del Maig-mó, que desciende al Racó de la Sort, proceden tro- 
zos de areniscas verdes que parecen del Aptense y un radiólo 
de Pseuclocidaris clunifera Ag-ass., que corresponde al Urg-o- 
aptense. No cabe duda que más al O. aparece el Nummulítico, 
porque de la Peña Foradá y del Estrei de Agost he retirado á 
docenas los Nummulites (N. complaíiaía, N. perforata, Assi- 
lina exjmuens, etc.) 

Respecto á la estratig-rafía de la montaña, tampoco es cosa 
muy clara. El Sr. Vilanova la dibuja como un macizo num- 
mulítico, con una g-ran pendiente hacia el S. y grandes cortes 
el N. y, no obstante, si se mira desde Alicante con un buen 
anteojo aparecen los estratos cortados en la ladera S. como si 
buzaran al N. Una observación parecida se hace desde la cum- 
bre. Antes de Ueg-ar al Alt deis Ateres las capas parecen buzar 
alNE., pero estas observaciones de una capa sola suelen in- 
ducir á error, si se tiene en cuenta que puede formar parte de 
un plieg-ue sin importancia, que nada dice respecto de la po- 
sición g-eneral de las capas. Necesito, por lo tanto, volver á 
recorrer los alrededores de la montana para cerciorarme de su 
estratig-rafía y de su verdadera composición g-eológica (1). 

Comenzamos el descenso á las cuatro de la tarde, envueltos 
por nieblas muy húmedas. Tres cuartos de hora después lleg"á- 
bamos al collado de la Sima, y una media hora más tarde á las 
casas del Ragí. A las seis estábamos en la venta de Tibí, y tres 
horas después llegábamos á Alicante. 

Como se ve, mi ascensión al Maigmó no fué muy útil, que- 
dando por resolver varias cuestiones. Sólo sirve este relato 



(1) Escritas las presentes pilginas, he realizado una larga excursión alrededor del 
Cid, pudiendo comprobar mis creencias respecto á la estratigrafía del Maigmó. Las 
capas buzan al N. y NE. con gran pendiente en la base del monte, formando después 
curvas muy pronunciadas y levantándose casi verticales en la cumbre. Así me ex- 
plico las observaciones de Cavanilles. La Sierra del Ventos está coronada por capas 
iguales, pero con pendiente contraria, formando como un anticlinal roto en el vér- 
tice. Las bases de ambos montes son grandes masas del Keuper. 



DE HISTORIA NATURAL. 



233 



para demostrar que si el insig-ne Cavanilles padeoió grandes 
trabajos para alcanzar la cumbre del monte, fué debido á no 
encontrar la verdadera subida. Hemos sido g-uiados por un 
niño de doce años, y hemos Ueg-ado á la cima doce personas, 
de las cuales la mayoría no tiene práctica en estos ejercicios. 
Por eso he cuidado de anotar los lug-ares del camino, que son 
bien conocidos de la g-ente de la comarca. 

Alrededores del Mai(/mó.—E\ 12 de Julio salí de Alicante en 
compañía del ing-eniero berlinés M. Vdo Steinberg- para hacer 
un nuevo reconocimiento en las minas de azufre que posee el 
8r. Roma en las inmediaciones de la Peña del Catí y la proxi- 
midad del Pantano de Tibi. Llegados á Petrel, recorrimos el 
camino ya citado en la nota que comuniqué á nuestra Socie- 
dad (Diciembre 1905) y permanecimos todo aquel día en los 
alrededores de la mina. Terminado que fué nuestro trabajo, 
aproveché las horas de luz que restaban, para subirá una coli- 
na pedreg-osa coronada por estratos casi verticales que simu- 
lan una muralla en ruinas. La caliza que forma este muro es 
blanca, fuerte y con pequeñísimos fósiles. Alternan estas ca- 
pas con otras de marg-a arcillosa, muy clara y blanda, en la 
que se encuentran abundantes nummulites (^V. complánala 
Defr. N. per/orata d'Orb., A ss i lina exponens Sow., OrUtoide^^ 
Fortisi Arch.) Esta colina es conocida con el nombre de PeíKi 
Foradá. 




Perfil de Quixop (G) y Pe'ias Rosas (P), vistos desde el N. de la Sort, 



Al día sig'uiente, 13 de Julio, salimos temprano y volvimos 
á subir á la Peña Foradá, y descendimos al Jiacó deReig, inme- 
diato á las peñas nummulíticas (?) llamadas Cristal! deis Tros. 
Comienza en este sitio un pequeño valle circular, comprendi- 

T. vii.-Jiinio, 1907. 16 



231 



boletín de la real sociedad española 



do de una parte entre las alturas citadas, por el N. y NO. y por 
los altos de Guixop, las Chimeneas y el Maig-mó al NE. E. y SE. 
bajando de este último un barranco y formándose otro peque- 
ño rincón llamado el Racó de la Chati. Este valle circular, al 
que van á dar estos dos racós citados, se denomina la Sori y 
queda cerrado por el SO. por la Solana. De esta manera dis- 
puesto, las aguas pluviales que bajan de todas estas alturas y 
de los races, no encuentran otra salida que una estrecha que- 
braja abierta en la roca, que recibe el nombre de barranco 
deis Coves (de las Cuevas). 

Junto á la senda por donde marchamos se encuentran alg'u- 
nos nummulites. Ya cerca del barranco de las cuevas las capas 

se notan con toda clari- 
dad buzando al S. con un 
áng-ulo muy pronuncia- 
do, constituidas por mar- 
g"as y arcillas y encima 
calizas muy fuertes. Las 
marg-as se manifiestan 
con muchas inflexiones, 
y de entre ellas he sa- 
cado también nummulites. El adjunto dibujo representa una 
de las inflexiones que más nos llamaron la atención. 

La Sort no tiene más salida que el citado barranco (1), abier- 
to todo él en la caliza nummulítica (2) y que debe convertirse en 
furioso torrente en las épocas lluviosas, así se encuentra todo 
él pulido y limpio de elementos sueltos. El camino se ha labra- 
do en la roca misma de la derecha y á bastante altura sobre 
el fondo para evitar que las avenidas lo destruyan; aunque 
estrecho, pues sólo permite el paso á hombres y caballerías, 
no ofrece g-ran peligro y se conserva en muy buen estado. El 
sitio es pintoresco por demás, y si el valle de la Sort contase 
con aguas de continuo, un muro de poquísimo coste le con- 
vertiría en un extenso pantano que regaría el campo de Ag'ost. 
Bajando de la Sierra entramos como una hora después en 




Inflexiones en las margas y arcillas nummulíti- 
cas á la salida de la Sort, al N. del Estret de Ag-ost. 



(1) El Estret de Agost es la hendedura por cuyo fondo se abren paso las aguas. 

(2) Recientes excursiones me han hecho ver la posibilidad de la existencia del 
Aptense, formando un pliegue y una gran falla en las inmediaciones del Estret de 
^gost. 



DE HISTORIA NATURAL. 



235 



un barranco llamado de la Murtera, desde donde se divisa el 
Maig"mó y las alturas inmediatas con toda claridad. Entramos 
apoco en la nueva carretera de Castalia, actualmente en cons- 
trucción, y por sus trincheras caminamos más de una hora, 
habiendo dejado el Nummulítico para penetrar en una gran 




Kl Maigmó (M), el Maimonet (Mn), el Alt des Ateres (A) y el collado de la Sima (C) 
(En lo más alto del Migmó aparece la torre, levantada para las operaciones geodésicas.) 



mancha triásica que se extiende por toda la base del Maig-mó 
y forma después una profunda cañada entre este monte y la 
Sierra del Ventos, cuya base es toda ella triásica. Por el fondo 
de esta cañada se abre un profundo barranco (Barranco Blan- 
co). La carretera sig-ue faldeando el Maigmó, g-anando nueva- 
mente la altura del Estret Roig, ya citado más arriba. 

Cuando atravesamos el camino viejo de Alcoy, seguimos 
marchando al E. por una serie de lomas cuya naturaleza pa- 
rece completamente distinta de todo lo anterior. Estamos ya 
en el Mioceno, y de allí á poco Steinberg- me entregó alg-unos 
fósiles que acababa de encontrar. Eran éstos un pectén mal 
conservado y un trozo de otro, en el que fácilmente se recono- 
ce esa especie tan común en el Mioceno, de exterior liso, con- 
cha muy delgada y costillas interiores; el Peden cristatiis ó 
Amnsrum cristatus Bronn. Estábamos próximos al pantano de 
Tibi sobre colinas miocenas que en este punto descansan sobre 
los yesos y las margas del Triásico. Estos yesos encierran azu- 
fre que ha sido objeto de explotaciones en otro tiempo y hoy 
se encuentran abandonados. Descendimos á una de las minas 
que se ha abierto en forma de espiral, y al llegar á la g-alería 
del fondo sorprende ag-radablemente la cantidad de sulfato 
magnésico que en forma de cortinas cuelg-an de las bóvedas, 



ÍX) BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

moviéndose al más lig-ero soplo. En el suelo y en alg-unos pun- 
tos forman una capa tan espesa que se puede retirar sin trabajo 
una g-ran cantidad. Los yesos que encierran el azufre, tanto 
parecen miocenos como triásicos, porque en alg-unos sitios las 
g-alerías se abren en el Keuper, mientras que en otros son fran- 
camente terciarios. 

En otras excursiones hemos visitado el Cid que, como se ha 
dicho en otro lug-ar, forma parte de esta serie de alturas. En 
25 de Noviembre último dejamos el tren en la estación de Mon- 
forte Gabán era, desde la cual se divisa toda la ladera S. del Cid 
como un conjunto de capas casi horizontales, con una lig-era 
inclinación al O., pero en rig-or esto es sólo apariencia,* puesto 
que las capas buzan al N., como ya lo hizo observar Cavanilles. 
Esta Sierra es sumamente cortada é inaccesible por esta parte, 
circunstancia que impide estudiar la sucesión de capas y su 
espesor, siendo preciso hacerlo por otros puntos. En nuestra, 
primera visita pasamos por el caserío de Pozoblanco, desde el 
cual se divisa el Maig-mó como un pico muy ag-udo. Cerca del 
caserío se encuentran pequeños barrancos abiertos en el Tn- 



X 

Perfil del Maigmó, desde Pozoblanco. 

fracretáceo, y este terreno se extiende hasta el punto en que 
nos detuvimos, á alg-unos cientos de metros por encima de la 
llanura, en un profundo corte de la sierra que separa un cerro 
cónico y apezonado, que los campesinos nos dijeron se le llama 
la mama. La base del Cid es Aptense; habiendo recog-ido Tere- 
braiiilas, RhynchoneUas, Orbitolinas, etc. Las rocas son calizas 
fuertes, areniscas verdosas, y otras g-rises micáceas. 

En otra excursión, verificada el 13 de Diciembre, nos dirig-i- 
raos desde la estación de Monforte á la parte occidental del 
Cid, reconociendo de paso la trinchera del kilómetro 430 de la 
línea férrea abierta en la caliza amarilla del Aptense, con nu- 



liol, lie la K. Soe. Esp. de Hist. Nat. 



Tomo YIL— L.ÍM. VI. 




Fotografía do J. Padró. Fotograbado de Laporta. 

Exfoliaciones puestas de'jmanifiesto por materias colorantes. 



DE HISTORIA NATURAL. 237 

inerosas Terehratulas y Orbitolinas y encima de esta caliza hay 
otra un tanto arenosa y micácea. Continuando nuestro paseo 
visitamos la Liorna Reona (Loma Redonda); también parece Ap- 
tense y desde este punto nos dirig-imos á un profundó barran- 
co del Cid, tardando más de hora y media en lleg-ar á él. Todo 
el barranco está abierto en caliza amarillenta, muy fuerte, tan 
resbaladiza en el cauce que al reg^reso subimos con algún tra- 
bajo aquellas estribaciones del Cid, saliendo cerca de la Serre- 
ta Llarga, situada entre las estaciones de Novelda y Monforte. 
Toda esta sierra merece exploración más detenida y científica 
y de ella daremos cuenta oportunamente en notas venideras. 



SoLre la apreciación de las lineas de exfoliación 
y de contacto regular en los minerales 



SALVADOR CALDERÓN 

Introducción. 

Examinando las superficies de los cristales, así como las 
desiguales de fractura de los minerales y de las rocas, se per- 
ciben distintas líneas: unas que marchan paralelas, otras que 
se cortan bajo ángulos diversos; alg-unas que recorren toda la 
superficie, á diferencia de otras de breve trayecto, borrándose 
y reapareciendo á trechos, y, en fin, unas que sólo existen en 
ciertas direcciones ó superficies, al paso que otras, por ser sec- 
ciones de planos que atraviesan la masa, aparecen de cual- 
quier modo que ésta se rompa. Tratándose de los minerales, en 
el examen que puede hacerse lig-eramente de ellos para su re- 
conocimiento á simple vista, sin apelar á procedimientos lar- 
g-os y cuidadosos, casi todas las expresadas líneas suelen cali- 
ficarse de exfoliaciones, por más que entre aquéllas hay algu- 
nas que tienen otra naturaleza, siendo en realidad junturas de 
contacto de maclas, de cristales de la misma ó de distinta es- 
pecie, series lineales de inclusiones ó de producciones secun- 
■darias, y aun cosas diferentes, como lueg-o se indicará. 

El deslinde de estas diversas líneas y la apreciación de los 
ángulos bajo los cuales inciden, me lia parecido que .podría 



•2H8 boletín DH la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ser asunto de un trabajo de interés, tanto teórico como prácti- 
co, en el cual cabría sintetizar muchas observaciones que ya- 
cen dispersas en obras doctrinales y inonog-rafías y comple- 
tarlas en puntos importantes. 

La mayor dificultad que en la práctica ofrece el problema 
del estudio é interpretación de las líneas estriba las más veces 
en poder percibirlas bien, lo cual me sug-irió la idea de que 
importaba ante todo dar con medios sencillos de hacer más 
visibles ó ampliar dichas líneas, con cuyo propósito emprendí 
hace ya tiempo algunas experiencias. Me propong'o conti- 
nuar estas investig-aciones, si mi salud y los medios y el tiem- 
po disponibles lo consienten; pero entretanto, y porque no se 
pierda la idea, por si personas más competentes la creen utili- 
zable, me limito por ahora á exponer de un modo g-eneral el 
asunto, el cual es complejo, como puede, desde lueg'o, inferirse 
de lo dicho, y no fácil de reducirse á términos elementales, al 
alcance de lectores no especialistas en estos estudios, á quie- 
nes se dirig-e la presente nota preliminar. 



I 

EXAMEN Y CLASIFICACIÓN DE LAS LÍNEAS 

Como queda dicho, son diversas por su naturaleza, caracteres,. 
orig"en y sig-nificación las diversas líneas que se perciben exa- 
minando los minerales. Vamos á intentar, ante todo, una cla- 
sificación de ellas, sin otra pretensión que la de ordenar los 
datos que para su estudio han de servirnos, clasificación que 
expresa el cuadro de la página sig-uiente. 

Exfoliación. — Con este nombre y con el de cUvaje, crucero 
y tránsito de hojas , se designa la propiedad que poseen la 
mayor parte de los cuerpos cristalizados ó cristalinos, de de- 
jarse dividir por el choque ó por el cuchillo en láminas planas 
ó paralelas; pero esta definición corriente, no es completamen- 
te exacta, puesto que la substancia mineral puede separarse 
también por planos que responden á causas diferentes. 

Permítasenos, en gracia á la importancia de este carácter, 
dar algunos precedentes plira su mejor compresión, tratándose 



DE HISTORIA NATURAL. 



239 



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•¿40 tíOLETIN DE LA REAL SUCIEDAD ESPAÑOLA 

de las personas no dedicadas especialmente á los estudios mi- 
neralóg-icos. 

Tanto Berg'mann como Haüy iniciaron el fundamento de hi 
Cristalügrafia en la observación de la propiedad que tienen 
ciertos minerales de dejarse dividir en fragmentos regulares; 
propiedad ya conocida de los antig-uos mineralog-istas alema- 
nes, y á la que alude la denominación de espatos con que desig- 
naron al de Islandia, á la fluorita, ó espato flúor, al feldespato, 
ai espato tabular (wollastonita), etc. Aquellos investigadores 
antes citados notaron además que la dirección de los planos, 
según los cuales es divisible la materia mineral, eran cons- 
tantes en cada especie. A esto añadió después Haüy que entre 
la forma del sólido obtenido por la intersección de dichos pla- 
nos, es decir, el sólido de crucero, y la de los poliedros natura- 
les que puede presentar el mismo mineral, existe una relación 
sencilla é íntima. De aquí infirió en seguida su poderoso en- 
tendimiento, que todos los cristales de un mismo sistema, á 
pesar de sus diferencias aparentes, tienen siempre igual exfo- 
liación, basando en este principio su teoría de las formas fun- 
damentales y derivadas. 

Pocos son los minerales que, como la saussurita y la nefrita, 
no sólo no se encuentran cristalizados, sino que* carecen de 
todo indicio de exfoliación. Esta última es, al contrario, la 
manifestación casi constante del arreglo molecular de los mi- 
nerales. 

Los planos de exfoliación no tienen posición definida en 
el cristal; lo que ofrecen de invariable es su dirección, y por 
ello lo que interesa en primer término es hacer surgir las líneas 
que marcan esta dirección en cualquier punto del medio cris- 
talino, pues ellas nos indicarán los sentidos según los cuales 
la cohesión llega á su máximum. 

No necesitamos entrar en mayores consideraciones para po- 
ner de relieve la importancia de este carácter para la distin- 
ción específica de los minerales, aun tratándose de los bien 
cristalizados, en los cuales constituye además un medio de 
comprobar la exactitud de las interpretaciones cristalográfi- 
cas, sobre todo en los casos de formas dudosas; pero la impor- 
tancia práctica de la apreciación de las exfoliaciones es toda- 
vía mayor cuando se trata de fragmentos rotos, cristalinos ó 
granos, en los cuales no existe otro indicio que aquellos pía- 



Dlí HISTORIA NATURAL. 241 

nos para apreciar la simetría de las moléculas (1). Así, por 
ejemplo, un fragrnento que ofrezca líneas correspondientes á 
un crucero en una sola ó en dos direcciones á lo más, no pue- 
de referirse al sistema reg"ular, porque en cualquier forma de 
éste hay siempre tres sentidos de exfoliación equivalentes. En 
los restantes sistemas cada uno tiene sus planos de exfoliación 
preferidos, como se explica en las obras, y además también los 
tiene cada g-rupo mineralóg'ico: el piroxénico-anfibólico una 
prismática bien marcada, el feldespato una básica, el wolfram 
una clinopinacoidal perfecta, á diferencia de la casiterita, que 
suele acompañarle y se parece exteriormente á él, siendo en 
la seg'unda prismático imperfecto. 

Fácilmente se comprende que en la práctica importará sobre 
todo apreciar las exfoliaciones principales y perfectas que se 
dan á conocer por ser las que más profundamente penetran, 
las que menos interrupciones tienen y las que surcan de un 
modo más marcado las superficies. Si se miden los áng'ulos de 
incidencia de dichas líneas, lo principal será hallar las máxi- 
mas. Por ejemplo, en el caso dudoso que acontece á menudo, 
de si un ejemplar en masa pertenece á un anfibol (cuyo siste- 
ma de exfoliaciones principales es sabido forman áng-ulos al- 
rededor de 56°) ó á un piroxeno (en que éste es próximo á 92°), 
un áng'ulo superior á 5G" indicaría que se trataba de una espe- 
cie de este último. 

En el examen microscópico de las rocas se saca mucho par- 
tido del estudio de las líneas normales y aun de las irreg-ula- 
res para disting"uir unos de otros los minerales que cons- 
tituyen aquéllas; su g-rado de intensidad, su distribución, su 
limpieza, todo proporciona medios de diag-nóstico. Así, por 
ejemplo, la exfoliación de la epídota es más marcada que la 
del piroxeno; en el olivino es muy poco ostensible, y el cuarzo 
carece por completo de ella, á diferencia de los feldespatos, en 
que aparece sumamente reg-ular. 

Lineas de macla. — Los contactos de los elementos hemitro- 



(1) Es sabido que las formas del crucero se definen con gran precisión y sencillez 
usando las mismas expresiones y símbolos cristalográficos con que se designan las 
caras de los cristales. También es sabido que desde antiguo se han clasificado las ex- 
foliaciones atendiendo á su grado de perfección, y, por ende, á su importancia; así se 
han dividido en principíales y supernumerarias, en completamente perfectas, muy 
perfectas, perfectas é imperfectas. 




242 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

piados (le un cristal ó de los individuos distintos que se reúnen 
para orig-inar las diferentes especies de maclas, ofrecen tam- 
bién un interesante campo de investig-ación. 

Citaremos dos ejemplos. Un trozo de olig-oclasa de Hiende- 

laencina (fig-. 1/) nos ha mos- 
trado, por el examen de sus 
líneas, la combinación de las 
maclas de Baveno y de la albita 
en una superficie seccionada 
aproximadamente seg'ún 100. 
En un trozo de cerusita rodado, 
hemos determinado que perte- 
necía á una macla big-eminada 
p.^ j , por el hallazg-o de varias inci- 

dencias alrededor de 117°, que 
es bajo el áng-ulo que se cruzan los pinacoides respectivos 
de los dos individuos. 

Repitiéndose y adelg-azándose las líneas de macla pasan á 
estrías, de que lueg-o haremos mérito, las cuales pueden ser- 
vir para importantes interpretaciones, como ha sucedido al 
señor Breñosa estudiando, g*uiado por ellas, una macla de 
yeso (1). 

Uniones reculares. — La? hay de minerales distintos y de in- 
dividuos de la misma especie, que ordinariamente se confun 
den con exfoliaciones. 

Como ejemplo del primer caso citaré, sin detallarlas, las 
hermosas uniones reg-ulares descritas por varios autores entre 
cristales de olig-isto y de rutilo^ sobre todo en los ejemplares 
del valle de Tavetsch y en otros de los de los Alpes, en que los 
prismas del seg"undo cortan á la cara básica del primero for- 
mando áng-ulos de 60° (2). 

Hay estructuras resultantes del entrecruzamiento de crista- 
les que no son exfoliaciones, ni tampoco pueden considerarse 
como maclas, aunque obedezcan á una ley común. Tal sucede 
al rutilo en finísimas celosías reticuladas, llamado sag-enita, 
variedad constituida por el entrecruzamiento de cristales ca- 
pilares cuyos ejes principales se cortan bajo áng-ulos de 05°, lo 



(1) «Anal. Soc esp. de Hist. nat», tomo xit, 1885; Actas, páginas 52-58. 

(2) Seligmann, c<Zeits. f. Kryst.», I, IS", p. 340. 



DE HISTORIA NATURAL. 24» 

que hizo pensar á von Lasaulx (1) que los cristales de rutilo, k 
pesar de su apariencia simple, son realmente, en su mayoría, 
grupos polisintéticos. 

Pseudoes foliación. — En otros casos más sencillos, la simple 
estratificación del mineral puede simular una exfoliación sin 
serlo en realidad. Tal es el llamado crucero básico del olig-isto 
en masa ó en pilas de cristales deprimidos. Los diferentes gra- 
dos de perfección del crucero del corindón consisten, como lo 
ha demostrado Bauer, en que no corresponden á una verdade- 
ra exfoliación, sino á la separación consiguiente á una divi- 
sión laminar en el sentido de las caras de un romboedro, y las 
láminas que aquélla determina no siempre se manifiestan en 
las tres direcciones ó, al menos, no se producen de una mane- 
ra concordante en todas ellas. 

Bien conocido es el caso de la dolomita cruzada por láminas 
intercaladas paralelamente á — 2 R. 

Inclusio7ies lineares. — Pueden ser estas series de inclusiones, 
sobre todo vitreas y líquidas, dispuestas según los contornos 
de cristales negativos, ó de otros que hayan desaparecido, 
dando lugar á pseudolárainas. 

Laminación. — Con este nombre, correspondiente á la lamelli- 
sation de algunos autores franceses, queremos designar las 
intercalaciones que dan lugar auna composición polisintética 
regular, pero que no son primitivas, como las anteriores, sino 
debidas á presiones ó compresiones secundarias de la materia. 
Tal es el caso de las falsas maclas del oligisto de Biancavilla 
en el Etna, en las que un individuo tabular grande sirve de 
apoyo á otros muchos pequeños cristales dispuestos de tal 
modo, que cada uno de estos tiene con aquél una cara rom- 
boédrica común. La misma ley de gemelismo puede originar, 
según Max Bauer (2), una composición sintética laminar. 

A un fenómeno de esta categ'oría, o al menos evidentemente 
á acciones secundarias, se debe el tránsito de la augita grani- 
toide, sin contornos exteriores poliédricos, á la dialaga, por 
laminación según el plano 100, como indica la figura 2.% que 
reproducimos de la conocida Minéralogiemicrografiqíie de Pon- 
qué y Michel Lévy (pág. 358.) 



(1) «Zeits. f. Kryst.o, VII, 1884, p. 58. 

(2) «Zeits. der geol. Ges.o, 1874, p. 186. 



un 



BOLKTIN DE LA REAL SUCIEDAD ESPAÑOL/- 




Fig. 2.» 



Son muy frecuentes los casos de laminación debidos á in- 
tercalación de minerales extraños, de tal manera empotrados, 

que es difícil reconocer la asocia- 
ción á la simple vista. Poniendo de 
manifiesto las líneas de contacto, 
puede verse que los seg-undos for- 
man áng'ulo con el sentido de las 
exfoliaciones de los que los alojan, 
cuyo áng'ulo es distinto de las 
incidencias correspondientes á dos 
exfoliaciones del mismo mineral. 
También por las diferencias de du- 
reza pueden disting-uirse las bandas de los dos minerales enca- 
jante y encajado. 

ScJiillerización. — Por efecto de fenómenos de alteración de la 
substancia de los minerales se presentan á veces líneas que 
simulan exfoliaciones, y que por tales suelen pasar, aun en 
las obras clásicas. El mejor ejemplo de este caso es el de la 
dialag-a, en la que el depósito de productos secundarios en los 
planos de disolución orig-ina un sistema de rayas ortopinacoi- 
dales visible en ciertas superficies del mineral y, sobre todo, 
con el microscopio en las secciones delg-adas. El profesor 
Judd (1) llama schillerización á este caso, tomando la pala- 
bra del Schillerspath con que los alemanes desig-nan al piro- 
xeno rómbico que presenta fenómenos de cambiante y de 
brillo en las superficies, debidos á dichos cambios de es- 
tructura. 

La obra de este proceso es compleja: por una parte acentúa 
diferentes sistemas de planos de separación, que son superfi- 
cies secundarias, de un brillo débilmente perlado ó metálico; 
por otra, las cubre de láminas en sus paredes, y además relle- 
na á veces los espacios de productos secundarios (como óxidos 
de hierro, hialita y ópalo). El paralelismo de los productos di- 
versos de la schillerización sólo puede observarse en las sec- 
ciones transversales á los planos de separación en los cuales 
se desarrollan; así es que no en todas las secciones se presen- 
tan las formaciones aludidas, pero hay muchas en que apare- 



<1) «Tertiary Peridotites of Scotland.» Quart. Journ. Geol. Soc, XII, ¡Sí-5; p. 38:1 



DE -HISTORIA NATURAL. 



245- 




Fig. 3.» 



cen de canto y simulan entonces líneas, poniendo de mani- 
fiesto la reg-ularidad de su disposición, de que da idea la 
fig-ura 3." 

Estrías y canales superficiales.— Conviene distinguir entre 
estos elementos lineares aquellos que 
son puramente superficiales y que de 
ordinario solo se presentan en las caras 
(le los cristales, de las que atraviesan 
toda la masa de la substancia mineral. 
Las primeras son unas veces muy vi- 
sibles y otras, por el contrario, se ocul- 
tan por el brillo y pulimento de las ca- 
ras, y ni aun con la ayuda de la lente 
se pueden percibir bien; en este úl- 
timo caso es dado observarlas muchas veces con luz trans- 
mitida. 

El estudio de dichas estrías es por extremo interesante para 
el de las hemiedrias y, en general, para el de las propiedades 
cristalog-enéticas de ciertos minerales, asunto, así como el de 
los medios de apreciarlos, hábilmente tratado por Tolspaia- 
tow (1). Bien conocidas son las estrías de gemelismo de los 
feldespatos triclínicos. Un ejemplo del valor de este carácter 
para la apreciación de la naturaleza holoédrica ó hemiédrica 
de los cristales, que por parecemos muy interesante vamos á 
reproducir, se refiere á los cristales pentadodecaédricos de pi- 
rita y de cobaltina en los cuales .T. Curie (2) ha reconocido dos 
variedades distintas por la posición de las estrías que llevan 
en sus caras pentagonales. Estas disposiciones están represen - 
das en la figura 4.^ y corresponden á dos sólidos absoluta- 
mente diferentes, y no superponibles, á pesar de constar de 
los mismos elementos de simetría; caso de hemiedria no su- 
perponible sin análogo conocido todavía en la ciencia cristalo- 
gráfica. 

Lineas provocadas mecánicamente. — En este grupo se encuen- 
tran las líneas de las figuras de percusión y de presión, inclu- 



(1) «Recherches minéralogiques». Moscou, 1833, p. 80-91. 

(2) «Note sur les propriétés cristall. et thermoélec. de la pyrite de fer et de la cobal- 
tine.» (Bull. Soc. minér. de France, VUI, 1885, p. 127-133.) 



'U6 



BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



SO las maclas de este seg-undo orig-en, de las cuales, así como 
de otras líneas provocadas por acciones químicas, diremos 
alg-o después. 







Fig. 4.» 



Tratándose de estas líneas podrán apreciarse los áng-ulos 
bajo los cuales inciden, y en las secciones delgadas con el mi- 
croscopio petrog-ráñco el áng-ulo que forman con el plano óp- 
tico, como la indican las adjuntas fig-uras, tomadas del estu- 
dio de la simetría de la mica por el Sr. Walker (1). 





Fig. 



Lineas apreciadles en las rom^.— Independientemente de las 
líneas que presentan los minerales constitutivos de las rocas 



(1) <<The crystal symmetry of the Minerals of the Mica.group.» (Amer. Journ. Se, 
VII, 1899.) 



DE HISTORIA NATURAL. 247 

compuestas, liay en ellas otras líneas capaces de proporcionar 
datos interesantes al petróg-rafo y al g"eólog"o. Estas pueden 
ser de hojosidad, de estratificación y de falsa exfoliación. 

En las rocas macizas suele presentarse la hojosidad como 
efecto de la disposición ordenada de los minerales componen- 
tes, según planos que son paralelos. Además de esta hojosi- 
dad g-eneral, ofrecen con frecuencia otra secundaria, debida á 
acciones metamórficas, particularmente mecánicas, no siendo 
quizá despreciable medir el áng-ulo que estas formen entre sí, 
por más que ig-noramos se haya hecho todavía ning-ún exa- 
men de semejante circunstancia. 

Las pizarras arcillosas manifiestan, como es bien sabido, 
una dirección g-eneral de hojosidad, que es lo que les comuni- 
ca su carácter pizarroso, pero además se percibe bien en ellas 
otra dirección de fácil seccionamiento, que los canteros saben 
utilizar. Jannettaz (1) ha encontrado constantemente en di- 
chas rocas dos direcciones de planos enteramente comparables 
á las exfoliaciones de los minerales. Forman éstas entre sí án- 
g-ulos de 60 á 90°, y el autor las disting-ue llamándolas prime- 
ra y segunda exfoliación, seg-ún su facilidad respectiva de ma- 
nifestarse. La primera es la pizarrosidad, ó exfoliación de los 
g-eólog-os, y la segunda el longrain, por donde los obreros cor- 
tan la roca al hilo, según su expresión. Ambas líneas conser- 
van una dirección constante hasta grandes distancias. 

Es frecuente en las rocas micáceas, como en los caolines im- 
puros hojosos, que las láminas del mineral aprisionado, com- 
primidas y constituyendo lentejuelas finísimas den, si se 
orientan perpendicularraente á los planos de estratificación, 
unas líneas tenues obscuras que corren paralelas y concluyen 
á través de la sección. 

En ocasiones, fenómenos de contacto son los productores 
de la penetración según líneas regulares, de elementos extra- 
ños á la roca. Citaré el caso frecuente de pizarras recorridas 
por venillas de aplita, simulando capas paralelas en la proxi- 
midad de los granitos. 

Prescindiendo de la estratificación normal que se manifiesta 
por una serie de líneas paralelas, la cruzada, tan conocida de 
ciertas areniscas, y que se explica hoy bien por su origen eóli- 

(1) «Les roches*. París, 1884, p. 1'3. 



•248 boletín ÜH LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

co, suministra líneas y áng-ulos mensurables, cuya apreciación 
pudiera acaso suministrar datos utilizables. Así sucede tam- 
bién con las tobas formadas por yuxtaposición sin cemento de 
cenizas ó arenas volcánicas, en las cuales las líneas que mar- 
can los límites de las capitas y la posición de los lechos de 
cristales porfídicos, si los hubiere, pueden dar luz respecto al 
modo cómo se formaron y quizá la dirección de los vientos 
que impulsaron los detritus que Ineg-o han originado aquellas 
rocas. 



II 



MEDIDA DE LAS INCIDENCIAS 

La medida loiig-itudinal de las líneas que se perciben en las 
superficies ó en la masa de los minerales, no parece hasta 
ahora que pueda tener interés; sin embarg-o, es manifiesto que 
entre las líneas de exfoliación, unas aparecen más prolong-a- 
das que otras; desig'ualdad que ya explicó Haüy por el dife- 
rente desarrollo de las caras, seg'ún las cuales las moléculas 
están ag-regadas en el sentido de tal ó cual plano de juntura. 

Tratándose de las exfoliaciones, lo importante para caracte- 
rizar, según ellas, las especies, es deierminar cuáles son las 
líneas principales, su número y el áng-ulo que forman por su 
incidencia, fijándose, como es natural, en los cruceros princi- 
pales y más perfectos. 

En la práctica corriente, esta apreciación se hace de una 
manera muy imperfecta, á la simple vista ó ayudándola con 
una lente de bolsillo y, sin duda, sólo por la costumbre se Ue- 
g-a á estimar los cruceros fáciles y aproximadamente los án- 
g-ulos que forman entre sí. 

Mayor precisión se puede obtener valiéndose para esto últi- 
mo de un transportador, siempre que las líneas sean siquiera 
medianamente perceptibles; pero en este caso, creemos se 
llega á mayor perfección tallando la superficie del mineral, 
que puede ser un trozo cualquiera, y construyendo el triáng-ulo 
para resolver el ángulo B. En efecto, supongamos un frag-- 
mento como el que representa la figura 6.*, que puede ser 
de piroxeno en sección aproximadamente perpendicular á la 



DE HISTORIA NATURAL. 



249 



arista 100, 010, y en el cual se perciben los dos sistemas de 
lineas a y c; construyendo el lado b tendríamos 



iS^B^Sj ^" -''>-('>-'" 



Vip — c) 




La aproximación obtenida con este sencillo método es muy 
suficiente en todos los casos, pues es sabido q ue un error de }i 
milímetro en el áng-ulo, resulta por medio de latg-. menor de 1'. 

Si el frag-mento conservase alg-una arista cristalina, también 
se puede del mismo modo medir el ángulo que con ella forma- 
se una línea de exfolia- 
ción ú otra de las que 
anteriormente hemos in- 
dicado, lo cual en oca- 
siones suministra datos 
importantes. Por ejem- 
plo, en el sistema reg-u- 
lar la línea de exfolia- 
ción paralela á la cara 
del cubo es la más fre- 
cuente, pero en la blen- 
da domina la paralela 
al rombododecaedro, y 
por este carácter podríamos disting-uirla de la galena. En los 
demás sistemas existen exfoliaciones paralelas á caras pris- 
máticas, pinacoidales ó piramidales, que en caso de conser- 
varse alg'una arista, pueden proporcionar un carácter de fácil 
apreciación. 

Reducido el mineral á sección delgada, la medida de los án- 
g-ulos planos se realiza por medio del ocular provisto de dos 
hilos cruzados. Puesta la preparación en el porta-objetos, se la 
coloca de manera que el vértice del ángulo que se trata de 
medir, quede en contacto con el centro del retículo, y uno de 
los lados en coincidencia con uno de los hilos; se nota la divi- 
sión del limbo donde se detiene el cero del nonius: ahora, por 
medio de una rotación del porta-objetos, se hace coincidir el 
mismo hilo con el otro lado del áng-ulo, y notando la nueva 

T. vii.-Junio, 1907. 17 



Fig. 6.» 



250 



boletín de la real sociedad española 



divisi6n en que se detiene el cero del nonius, la diferencia de- 
las dos lecturas da el áng-ulo que se busca (1). 

Naturalmente, estas medidas son más difíciles en las super- 
ficies de los minerales opacos, en los cuales hay que servirse 
de la luz reflejada de un foco bastante intenso y cambiar las 
incidencias, á pesar de lo cual no siempre se consig"ue el obje- 
to. Verdad es que, aun tratándose de las secciones delg-adas 
de los minerales transparentes, hay líneas de exfoliación muy 
poco perceptibles y que sólo lleg-an á serlo valiéndose de una 
iluminación oblicua y de grandes ampliaciones. También la 
luz po'arizada permite investig-ar sistemas de líneas que dan 
cuenta de ciertas anomalías ópticas. Sin entrar en detalles, y 
sólo por vía de ejemplo, reproducimos de un trabajo memora- 
ble de Mallard (2) las sig-uientes fig-uras, que representan séc- 




Fig. 7.» 

ciones delg-adas de fluorita, la primera paralela á las caras del 
cubo, y la seg-unda á una cara octaédrica, entre los nicoles 
cruzados, las cuales ponen de manifiesto un sistema de mar- 
quetería que por la distinta disposición y modo de exting-uirse 
en cada caso indican, seg-ún la teoría de dicho sabio, una red 
de cristales rómbicos. 

Los procedimientos microscópicos de apreciación de los cru- 
ceros y demás líneas no excluyen la conveniencia de su reco- 
nocimiento macroscópico en los frag-mentos en bruto ó puli- 
mentados de los minerales y en las superficies naturales de 
los mismos ó de los cristales. Desde lueg-o, el seg-undo es más 



(1) Con el mismo objeto ha construido Loeson un goniómetro fundado en las pro- 
piedades birrefringentes del espato de Islandia; pero prescindimos de su descripción 
porque no es nuestro propósito entrar aquí en detalles sobre los procedimientos ya 
conocidos. 

(2) «Anuales des minesv, X, 1876. 



DE HISTORIA NATURAL. 251 

directo y breve que el primero, y en todo caso ambos pueden 
complementarse. Además, en una sección delg-ada sólo se 
aprecia una dirección, al paso que en un trozo de mineral es 
dado examinar varios planos, lo cual permite ver más cruce- 
ros ú otros sistemas de lineas y todos en planos diferentes. 

Tanto en el caso de las preparaciones ordinarias como en el 
examen meg'ascópico de un trozo de mineral, se carece de 
orientación, puesto que las superficies ó las secciones resultan 
arbitrarias. Hay que obtener por esto el mayor número de me- 
didas posible y compararlas con las que teóricamente resulta- 
rían de un modo normal, seg-ún las zonas. El Sr. Thoulet (1) 
ha calculado los esquemas de los áng-ulos de exfoliación de los 
principales minerales petrog'ráficos sobre las caras de las zo- 
nas más importantes; precioso y paciente trabajo que reviste 
una utilidad manifiesta para las investigaciones de que trata- 
mos, y que podría extenderse á otras muchas especies minera- 
les el día en que una fácil y práctica manera de apreciar las 
exfoliaciones y demás líneas g-eneralizara su empleo como 
medio de diagnóstico en la práctica mineralóg-ica. 



III 

MEDIOS DE ACENTUAR LAS LÍNEAS 

Hemos emprendido, y nos proponemos continuar, una serie 
de ensayos encaminados á hacer más vi&ibles las diferentes 
líneas que en el capítulo I quedan reseñadas, con el objeto de 
facilitar su reconocimiento. 

Minerales hay en los que alg-unas de dichas líneas, y por lo 
g-eneral las de exfoliación, aparecen muy manifiestas y per- 
fectas: tal sucede en el yeso, la mica, los espatos calizo y flúor, 
la g-alena, el topacio y otros varios; pero son muchos los que 
sólo por finas estrías ó tenues g-rietas dan indicio de dichas lí- 
neas. Aun en aquellos en que los cruceros perfectos se mues- 
tran bien ostensiblemente, los imperfectos sólo se conocen 



(ll <-<Variation des angles des clivagres sur les faces des principales zones dans le 
pyroséne, l'amphibole, l'orthose et les feldspaths tricliniques.» ( Annales des mines. 
XII, 1878, Juillet-Aoüt). 



252 BOLKTIN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

apenas en puntos aislados, en pequeñas extensiones de super- 
ficie, siendo necesario para percibirlos apelar á los procedi- 
mientos de que antes se ha hecho mérito, que no siempre re- 
sultan suficientes. 

Alg-unas circunstancias naturales que hacen visibles en oca- 
siones los cruceros y líneas poco perceptibles de ordinario, nos 
indujeron á pensar en la posibilidad de obtener artificialmen- 
te el mismo resultado. Así, á veces, penetraciones mecánicas en 
las soluciones de continuidad, otras los procesos químicos, 
como la serpentinización y, en g-eneral, la descomposición in- 
cipiente, como ocurre en la hornblenda, acentúan las líneas. 
En los cristales y g-ranos cristalinos de las rocas se revelan con 
frecuencia las exfoliaciones por una ó más series de grietas 
(craks) reg"ulares, las cuales son obra de los movimientos con- 
sig'uientes á las fuerzas que han actuado sobre la masa de las 
rocas. 

Estudiando los expresados ag-entes y tratando de imitarlos 
artificialmente, hemos lleg-ado á la conclusión de que pueden 
clasificarse en mecánicos, térmicos y químicos, que examina- 
remos brevemente. 

Agentes mecánicos. — Por medio del choque, la presión, y á 
veces con una navaja ó un cuchillo, se exfolian los minerales 
friables, poniendo á descubierto los planos de crucero y dando 
los sólidos de exfoliación; pero antes de Ueg-ar á la separa- 
ción, empiezan por hacerse más visibles y marcadas las líneas 
normales á los planos de crucero. 

Algunas veces se provocan g-rietas que revelan exfoliaciones, 
aplicando la punta de una aguja sobre la cara de un cristal y 
golpeando sobre la cabeza de la aguja. Reusch (1) ha observa- 
do de esta manera muchas direcciones de fractura regular en 
el yeso. Jannettaz (2) con una aguja enmangada y mantenida 
bien perpendicularraente á la lámina de yeso, de manera que 
practicaba un orificio haciendo g-irar aquélla lig'eramente para 
no producir grietas, logró separar dos hojitas situadas á mayor 
ó menor profundidad en la masa, provocando los anillos colo- 
reados de Newton. 

El estudio de los efectos de las presiones sobre los metales. 



(1) «Monatsb. der Akad. der Wissensch, in Berlin», 1872 y 18"3. 
O ) «Bull. de la Soc. min. de Franca», II, n.° 1, 1879. 



DE HISTORIA NATURAL. 253 

mediante el examen microscópico de placas sometidas á es- 
fuerzos de tensión ó de compresión, y á veces combinando es- 
tas acciones con la de temperaturas elevadas, ha suministrado 
caracteres interesantes, sobre todo para el reconocimiento de 
los hierros y aceros, precisamente por revelar las líneas de 
contactos normales y por los sistemas de rajaduras provocados 
por estos medios (1). 

Agentes térmicos.~~h^ elevación de la temperatura puede 
provocar líneas que no se desarrollan por acciones mecánicas. 
Así obseryó Cohén (2) que al calentar las preparaciones de ro- 
cas para su montaje, se veían aparecer líneas de exfoliación 
que no habían surg-ido por la conmoción mecánica durante el 
desg-aste de la esquirla. 

La g-eminación de las láminas, tan frecuente en los peque- 
ños cristales de la pasta de la roca, es probablemente un efec- 
to de las presiones ayudadas ó no por el calor, posteriormente 
á la consolidación. Láminas g-eminadas semejantes se obtie- 
nen en la anhidrita y en varios feldespatos sometiéndolos á 
una alta temperatura, lo que hace concebir la esperanza de 
que la generalización del método podría hacer surgir líneas 
que no existen normalmente de "un modo perceptible en mu- 
chos minerales. 

En algunos casos da buen resultado el élonement, esto es, el 
caldeamiento del ejemplar y su súbita sumersión aún caliente 
en el agua fría. Lóg-rase así con frecuencia exfoliar el mismo 
cuarzo, que es uno de los minerales en que esto es más difícil, 
haciendo que se hienda en fragmentos limitados por algunas 
caras planas é inclinadas entre sí 94" iry, que es el ángulo pri- 
mitivo de esta especie. 

Agentes qnimicos. — Muchas substancias aun de las más re- 
sistentes á la descomposición, presentan en ocasiones ciertas 
exfoliaciones bien marcadas por efecto de la acción corrosiva 
de los agentes químicos naturales. Esta conocida observación 
nos hizo pensar que los reactivos con los cuales se obtienen las 
figuras de corrosión podrían servir asimismo como medios de 
poner de manifiesto los líneas, y en particular las de exfolia- 



(1) F. Rogers, «Microscopio study of Strain in metalso. (Journ. R. Micr. Soc, IQOT. 
p. 14-19.) 

(2) «Neues Jahrb.», !b~9, p. 866. 



254 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ción, puesto que como ha dicho Exner, al fin dichas fig'uras 
no son más que una expresión de las curvas de dureza, y, por 
tanto, de las exfoliaciones. 

Los agentes empleados para producir las figuras de corro- 
sión, son los ácidos, la potasa cáustica fundida y aun simple- 
mente el agua ó el vapor acuoso, tratándose de los minerales 
delicuescentes, y el alcohol para los hidratados. Se da como 
regla general que la acción ha de ser lenta, pero continua. 
Conviene emplear ácidos distintos, aun para un mismo ejem- 
plar, pues no todos ejercen el mismo trabajo corrosivo, ni dan, 
por tanto, igual resultado, como ya lo notó O. Meyer (1) pro- 
vocando las figuras en el espato calizo. 

Las corrosiones se obtienen mejor en las superficies frescas 
que en las que han estado larg'o tiempo expuestas á la acción 
atmosférica, y también mejor que en las caras cristalinas na- 
turales. 

Estas y otras observaciones obtenidas por Daniell, Leydott, 
G, Rose, Baumhauer, Knop, Walker y otros sabios en el estu- 
dio de las figuras de corrosión (2), son aplicables, á nuestro 
juicio, á la producción de líneas de exfoliación y de las demás 
estudiadas precedentemente, con pequeñas variantes que la 
práctica aconsejará. 

La aplicación más análoga al caso de que aquí tratamos, es 
la corrosión de los hierros meteóricos destinada á revelar su tex- 
tura. Es sabido que para esto se empieza por tallar y pulimen- 
tar una superficie del hierro meteórico, en la cual, por medio 
de los reactivos, se pone de manifiesto una estructura en lá- 
minas paralelas al octaedro del hierro, formando una red de 
brillantes estrías cuya malla está ocupada muchas veces por 
una masa finamente cristalina y opaca. Tales son las conoci- 
das figuras de Widmanstatten, en las cuales se pueden apre- 
ciar ángulos mensurables de estrías que se cortan á 60°, sobre 
todo en las secciones hechas al acaso, otras á 90° en las caras 
paralelas á 100, y otras de 109° 20' y la bisectriz de este ángulo 
sobre la cara IIO. 

El caso de los hierros meteóricos no es, sin embarg'o, el mis- 



il) «Neues Jalirb. f. Min.», 1. 188!, p. 74. 

(2) Un trabajo de conjunto sobre esta cuestión ha sido publicado por Eug. Blasius 
Zersetzungsflguren.— Zeitsclir. f. Krystall. und Min., IX, p. 221-239). 



DE HISTORIA NATURAL. 255 

mo de los minerales corrientes, puesto que en aquellos se fun- 
da la experiencia en el mayor ataque que sufre uno de los 
dos hierros que por su asociación componen la masa del me- 
teorito: de ellos, el poco niquelífero es más corroíble que el 
otro, rico en dicho metal. 

Asimismo tampoco es ig-ual el caso de la producción de las 
fig-uras que el de las líneas de corrosión. Si el reactivo se es- 
parce en una superficie tallada ó si se sumerg-e en él el cristal 
ó se insufla sobre sus caras, como cuando se emplea el vapor 
•de ag'ua, se provocan figuras, relieves ó corrosiones superficia- 
les, pero escasa acentuación de líneas. Para estas últimas con- 
viene servirse de un pincel mojado en el ácido diluido y pa- 
sándole repetidas veces con intervalos en la dirección en que 
se pretende provocar una línea. 

Generalmente pueden obtenerse así rayas bien marcadas, 
seg-ún las exfoliaciones principales y las laminaciones; pero 
tratándose de otras que son menos manifiestas, hay que recu- 
rrir á la lente, al microscopio ó á obtener moldes sacados con 
•cola de pescado ó colodión y examinarlos con los medios am- 
plificantes. 

Teñido.— hs. verdadera novedad de nuestro método para 
hacer visibles las líneas de los minerales y rocas, tanto las na- 
turales como las provocadas por los expresados procedimien- 
tos, estriba en teñirlas para que aparezcan más ostensibles. 
Esta práctica da también buenos resultados en el estudio de 
las fig-uras de corrosión y de la textura, como hemos podido 
•comprobar, pero por ahora nos limitaremos á tratar de las 
líneas objeto de esta nota. 

El teñido puede ser meramente superficial, sirviéndose de 
pintura esparcida por encima, y lueg-o lavada dicha superficie 
desaparece aquella en las partes lisas y queda solo en los es- 
calones y desig-ualdades, marcando su contorno. La figura 1.* 
de la lámina vi representa un trozo de espato calizo en bruto en 
que una materia colorante pone de manifiesto las líneas prin- 
cipales de exfoliación. Si se tratara de un mineral de color 
obscurp habría de emplearse una pintura ó materia colorante 
blanca. 

Para la medida de estas líneas cuando estén en planos muy 
diferentemente elevados, pero paralelos, habría que copiarlas 
á la cámara clara ó fotografiar el ejemplar. 



256 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Extendiendo la materia colorante disuelta y en estado bien 
fluido por la superficie del mineral, puede suceder que le im- 
preg-ne y manche, ya de un modo desig-ual, ya homog'énea- 
mente. Algunas substancias, aun de las más compactas, son 
capaces de esta imbibición, como es sabido sucede al ópalo, el 
cual, cuando por pérdida de ag-ua se va enturviando, recobra 
sus colores sumerg-iéndole en el aceite con cierta precaución. 
Lo general es que la materia colorante se acumule de prefe- 
rencia en las soluciones de continuidad interiores, poniendo 
de manifiesto la estructura y las líneas. Tal sucede en la parte 
teñida del trozo de criolita que reproduce la figura 3/ de la 
lámina. 

Para obtener líneas puras y mensurables lo más conveniente 
es pulimentar una cara del mineral que se va á ej^aminar y 
extender sobre ella el líquido colorante, lavando en seg-uida la 
cara y repitiendo varias veces la operación. Como lo que se pre- 
tende es poner de manifiesto espacios vacíos y evitar que el 
teñido se difunda por la masa, conviene servirse primero de la 
g-elatinaen caliente, que se extiende por la superficie y penetra 
los huecos, y tiñendo luego con el azul de Prusia, quedan de 
manifiesto únicamente las rayas y demás intersticios. Sirvan 
de ejemplo la ortoclasa representada en la fig-ura 4.' de la lá- 
mina y el espato calizo de la fig-ura 2.*, en que se ve una línea 
teñida de macla provocada por corrosión, además de las exfo- 
liaciones romboédricas. 

Las ventajas del teñido son tan manifiestas que nos parece 
inútil encarecerlas. Tratándose de las substancias opacas, evi- 
ta muchas de las dificultades que, como anteriormente dijimos,. 
impiden la percepción y medida de las líneas, aun con la ayu- 
da del microscopio, y tratándose de las transparentes ó trans- 
lúcidas pone más de manifiesto las líneas principales y descu- 
bre otras imposibles de percibir en las condiciones ordinarias. 



DE HISTORIA NATURAL. 257 



Explicación de la lámina VI. 

Fig. ].* Espato calizo. 

tn la superfifie en bruto escalonada, el teñido pone bien de manifiesto 
las líneas principales de exfoliación. 

Fig. 2 a Espato calizo. Romboedro de exfoliación con una cara en que 
se han provocado líneas por corrosión y teñidas. 

Además de las líneas de exfoliación romboédrica principales, aparecen 

líneas de maclación, según la cara — — R. 

Fig. 3.* Ci'iolita. Sin pulimentar. Una superficie teñida en parte. 

El teñido hace destacar un crucero muy perfecto paralelo á OP y otro 
que lo es algo menos en sentido ooP. Estos parecen perpendiculares á la 
simple vista, por cortarse bajo un ángulo de unos 179°. 

Fig. 4." Ürtoclasa. Superficie tallada y con líneas teñidas. 

Estas líneas corresponden á un crucero biísico perfecto y otras á uno 
clinodiagonal muy perfecto. Se ven, además, las líneas de la macla de 
Baveno, cortando á las anteriores. 



Boletín bibliográfico. 

(Continuación) 

Mayo. 

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Fritel: Guide géolog. et paléont. de la región parisienne. — Bougon: 
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géogr. des anim. vivants et fossiles. — Noel: Le Valgus hemipterus. — 
Magaud: Sur les esp. d'oiseaux des g. Saxícola et Pratíncola observées 
dans la basse Egypte.=N° 483, — Chrétiex: Les Lhenilles des Bupléu- 
res. — Fritel: Guide géol. et paléont. de la región parissienne.— Trooes- 
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Flore raisonnée de la Terre de Feu.=1903. Sección paléont. — Roth- 
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Real Academia de Ciencias y Artes. Barcelona. (Boletín.) 1907, vol. ii, n° 9. 

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Chabert: Une local, fran^aise du Bupleurum Odontitesh. — Réaübouro: 
Une rectific. á propos du Boquila trifoliata Dcne. — Rout: Un mot au 
sujet des Icones de Barrelier.— Camüs: Dénx petits faits de géogr. 
botan. — Heckel: Sur une Note relativa á V Ambrosia artemisiaefo- 
lia L. et á sa naturalisat. en France. — Küssel: L'Oronge dans la ban- 
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Reana luxurians Zea ilía?/s.=N'' 2. — Chaüveaüd: Sur une théorie des 
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Gandoger: Florule de Ceuta. — Finet et Gagnepain: Additions á la 
Flore de l'Asie Orient.— Chabert: La Flore d 'Aix-les-Bains. — Rüssel: 
Stations nouv. de plantes rares ou intéress. de la vallée de Chevreu- 
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environs de St-Hippol\'te-dn-Fort (Gard).— Poisson: Note sur un Pia- 
tycerium biforme a feuiües toutes fértiles. — Gagnepaik: Zingiberac. 
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tandon: Deux espéc. nouv. du g. Ranatra.— De Crombrugghe: Note 
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De Crombugghe: Catal. raisonné dt'S Microlépid. de Belgique. 

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LDDLOw:Mosquito Notes.— T.4.TL0R: Note on Euchoeca perlineata, Pac- 
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Cockerell: New Antbidiine Bees from Colorado.— A Note on Generic 
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Geometrid Notes: On the g. Synelys. — Pearsall: Euchoeca again.— 
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The Entomologist' s Record. London. 1907, n" 4.— Balfour: On the Spe- 
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Day: The g. Bembidium Lat., in Cumberland. — Tdrner: Notes ou Co- 
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Harvie-Brown: Spee,, Subspec, etc. — Dalgliesh: Some Common In- 
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260 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

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phalotes var. nov. grandis.— Corti: Eine nene Art der Dipterengatt. 
Tachydromia (Mg.) Lw.— Fleischer: Kritische Stad. üb. Liodes-Arten. 
Die iu mahrischen Grotten lebend vorgefundenen Coleopt. — Schus- 
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mimerus und sein Wirtstier. — Krümbach: Trichoplax, die mngewan- 
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1902. 

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— Note sur une esp. nouv. de Bostrychus (Coleóptera, Bostrychidae). 1898. 

— Note sur une esp. nouv. de Coléopt. Bostrychide. Paris, 1906. 

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Paris, 1899. 

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— Sur une esp. nouv. de Coléopt. de la fam. des Bostrychides (Heterar- 

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— Synopsis des Micrapate de TAmérique céntrale. Paris, 1906. 

— Un Cléride saharien nouveau (Opilo desertorumn. sp.). Paris, 1905. 

— Viaggio di Leonardo Fea nell' África occidentale, Bostrychidae. Ge- 

nova, 1906. 

— Voyage du Dr. W. Horn á Ceylan. Bostrychidae et Anobiidae. Paris, 

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sence des ganglions sympath. sitúes au-dessous des gangl. spinaux. — 
Carnot et Leiiévre: Sur l'activ. néphro-poiétique du rein fcetal. — 
Favraüd: Découverte d'une máchoire humaine daus une breche qua- 



264 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

tern. á industr. paleolith. — BauNHEs: Sur les relat. entre l'érosion gla- 
ciaire et l'éros. fluviat.— Thoulet: Sur la marche des sables le long 
des rivages.=IS¡° 18.— Bouvier: Sur les Pénéides du genre Fm- 
chalia Jolmson.— Bergeron: Sur l'orig. de la serpeníine de la serie 
cristallophyll. de l'Aveyron et du Gard— Dumont et Dupont: Sur 
la cult. des Légumin. fourragéres.— Warcollier: La sucrase dans les 
moúts de pomnes et les cidres. — Léger et Duboscq: L'évolut. nucléai- 
re du schizonte de V Aggregata Eberthi— Tur: Sur Torig. des blasto- 
derm. anidiens zonaux.— Dehon: Rech. sur l'activ. labique de la mu- 
queuse gastr.— Kronecker: Sur le rétabliss. des pulsations du coeur 
en fibrillation.— Salomonsen et Dreyer: De la loi de l'eífett hémolyti- 
que des rayons de BecquereL— René-Vignier: Sur l'organisat. et la 
position systémat. du genre Sezannella Mun.=:N" 19.— Lépine et Bou- 
lud; Sur le glycose proven, du sucre virtuel du sang.— Constantin et 
Poisson: Sur quelq. plantes á caontch. du Sud de Madagascar.— Man- 
gin: Observat. sur la constit. de la merabr. des Péridiuiens. — Dubard: 
Sur la délimit. et les relat. des princip. genres d'IUipées.— Lubimenko: 
- Influence de la lumiére sur l'assimil. des reserves organ. des graines 
et des bulbes par les plantules, au cours de leur germinat.— Mol- 
LiARD: Sur le role des tubes criblés. — Busquet et Pachón: Sur la gran- 
deur compar. de l'action cardio-inhibitrice de divers seis de potas- 
sium. — Modncyrat: Du fer dans les tissus végét. et anim.— Magnan: 
Extract. des pigments cbez les Batraciens. — Janet: Histog. du tissu 
adipeux reempla^.. les muscles vibrat. histolysés aprés le vol nuptial, 
cbez les reines des Fourmis — Girardin et Nüssbaitm: Sur les format. 
glaciaires de la choux-d'Arlier.— Thoulet: Sur la lithol. océanogr. des 
mers ancrennes.=N° 20.— Nicolás: Sur la respir. des organ. végét. 
aériens des plantes vascul.— Magnan: Propriét. des pigments cbez les 
Batraciens.— Nepreü: Sur les réactions á la lumiére du tissu de rir¡s.= 
N° 21.— Zeiller: Sur le flore et sur les niveaux relaiifs des sondages 
houillers de Meurthe-et-Moselle.— Goris: Sur un nouv. principe 
cristall. de la Kole fraicbe. — Briot: Sur la présure du figuier. — Rin- 
gelmann: Mesure du travail mécan. fourni par les boeufs de race 
d'Aubrac— Pellegrin: Sur la gibbosité frontale chez les poiss. du 
genre Ftychochromis.— Coutierk: Sur le durée de la vie larv. des Eu- 
cyphotes.— Tissot: Sur le séjour et le travail de Thomme dans les 
atmosph. irrespir.— Marage: Travail développé pendant la phona- 
tion.— Berthon: Contrib. á l'étude des oscillat. du riva^e dans la baie 
du Callao, — Déprat: Les volcans du Loudgoro et du Campo d'Ozieri 
(Sardaigne).— Bergeron: Sur les domes du terrain houiller en Lorrai- 
franí;;.— Hergesell: L'explor. de l'atmosph. libre au-dessus des ré- 
gions arctiques.— Besson: Nouv. théor. de l'antbélie, des paranthélies 
et de halos blancs de Bougner et d'Hévélius. (Continuará.) 



Sesión del 3 de Julio de 1907. 

PEESIDENCIA DE D. JOSÉ CASARES 

El Secretario accidental, Sr. Escribano, leyó el acta de la 
sesión anterior, que fué aprobada. 

Se dio cuenta del fallecimiento del Excmo. Sr. D. José Muro 
y López Salg-ado, Presidente que era en la actualidad de la 
'Comisión permanente para la exploración del Noroeste de 
Aírica de esta Sociedad, y el señor Presidente lamentó en sen- 
tidas frases tan sensible pérdida, recordando el celo con que 
siempre había defendido los intereses de la Comisión y las 
muchas atenciones de que le éramos deudores. La Sociedad 
acordó hacer constar en el acta su sentimiento por pérdida 
tan dolorosa. 

Admisiones y presentaciones.— Quedaron admitidos como so- 
cios numerarios los Sres. D. Juan Nacle Herrera, y D. Fidel 
Fernández Martínez, de Granada, presentados por el Sr. Diez 
Tortosa, Se acordó admitir socio correspondiente al profesor 
Lagerheim, de Estocolmo, que ha tenido la atención de enviar 
numerosas publicaciones para la Biblioteca de la Sociedad, y 
que se considere readmitido D. Francisco Vidal, Catedrático de 
la Facultad de Ciencias. Se hicieron cuatro nuevas propuestas. 

Comunicaciones.— El Secretario leyó una comunicación de la 
Universidad de Upsala, dando las gracias por cuanto ha hecho 
esta Sociedad en honor de Linneo, con ocasión del 2.° cente- 
nario de su nacimiento. 

— El Sr. Bolívar pone en conocimiento de la Sociedad que 
ha recibido una atenta carta del señor Ministro de Estado, 
acompañada de una copia de las cartas de Linneo á Loefling*, 
que le ha sido remitida por el Representante de España en 
Suecia, como consecuencia de las g-estiones hechas con oca- 
sión del centenario de Linneo. 

En la carta se manifiesta, por encarg-o de la Universidad de 
Upsala, que las cartas todas de Linneo van á ser publicadas, y 
que formarán varios tomos, los cuales aparecerán sucesiva y 
anualmente, por lo que no pueden facilitarnos pruebas im- 

T. VII. -Julio, 1907. 18 



266 boletín de LA EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

presas. La copia á máquina que nos remiten permitirá hacer 
la traducción con mucha mayor facilidad que sobre los propios 
autógTafos existentes en el Jardín Botánico, acordándose dar 
las gracias al señor Ministro de Estado, y que las cartas pasen 
á la Comisión de publicación. 

También se ha recibido una carta del Sr. Navarro (D. Sal- 
vador;, dando las g-racias por las Memorias en honor de Lin- 
neo, que se le facilitaron para la Biblioteca de Villanueva y 
Geltrú, y para el señor Cónsul de Venezuela en Madrid. 

— El Sr. Rivas Mateos remite para su publicación la siguien- 
te nota: 

«Acompañando á mi querido maestro Sr. Lázaro é Ibiza. que 
representaba al Gobierno español, á la Universidad Central y 
á la Real Academia de Ciencias, yendo yo en representación 
de esta Real Sociedad española de Historia natural, asisti- 
mos á las fiestas del 2.° centenario del nacimiento del gran 
naturalista Carlos Linneo, verificadas en Upsala y Estocolmo 
en los días del al 25 del pasado mes de Mayo. 

Al centenario concurrieron los naturalistas más eminente» 
de los demás países, contribuyendo á realzar más las fiestas en 
honor del gran maestro. 

El 23 fueron inauguradas las fiestas en el hermoso paranin- 
fo de la Universidad de Upsala, con asistencia de la familia 
Real de Suecia, en cuyo acto las representaciones extranjeras 
leyeron mensajes, inspirados todos ellos en el vehemente de 
seo de estrechar los lazos de unión entre todos los hombres de- 
dicados al estudio de la ciencia, y destacándose la admiración 
hacia el hombre genial que en el siglo xviii supo fundamen - 
tar y dar orientación sólida á las Ciencias Naturales. 

Por la noche se verificó en la Universidad una espléndida 
recepción en honor de los delegados extranjeros, contribuyen- 
do á darla esplendor la familia Real y la alta sociedad de Up- 
sala y Estocolmo. 

Al día siguiente, 24 de Mayo, se verificó la ceremonia de 
conferir el grado de Doctor honorario á distinguidos represen- 
tantes extranjeros, siendo agraciado con tan honroso distinti- 
vo nuestro compañero Sr. Lázaro, que lo fué en la Facultad de 
Filosofía. Este acto se realizó en la catedral de Upsala, y fué, 
sin duda alguna, lo más grandioso y emocionante de la fiesta 
linneana. Los estudiantes desfilaron con sus estandartes por 



DE HISTORIA NATURAL. 267 

delante de los doctores honorarios,, siendo el conjunto de lo 
más bello que imag-inarse puede. 

El 25 continuaron las fiestas en Estocolmo: por la mañana 
solemne sesión en la Real Academia de Ciencias, y por la tar- 
de recepción en el Palacio Real, 

Los representantes españoles no podemos estar quejosos: el 
nombre de España era mirado con profunda simpatía; todos 
concedían á nuestra raza aptitudes envidiables para el pro- 
greso, y todos, en fin, dieron á la representación española 
puesto preferente. 

En nombre propio y en el de mi maestro, el Sr. Lázaro, hace- 
mos desde aquí pública manifestación de reconocimiento pro- 
fundo hacia todos aquellos ilustres hombres cong-reg-ados en 
honor del g-ran naturalista Carlos Linneo.» 

— El Sr. Rodríguez Mourelo recuerda que por iniciativa del 
Museo de Historia natural, de París, se proyecta elevar en el 
Jardín de Plantas de dicha capital un monumento al insigne 
naturalista Lamarck, y manifiesta la conveniencia de que la 
Sociedad figure en la lista de suscripción, acordándose contri- 
buir á ella con cien francos. 

Comisión del Noroeste de África. — Las últimas noticias recibi- 
das de los expedicionarios en Canarias proceden de Arrecife y 
son del 12 de Julio. D. Eduardo Hernández-Pacheco y D. Fran- 
cisco Aranda y Millán, que forman la Comisión encargada de 
estudiar la geolog'ía de estas islas, se mostraban satisfechos de 
las facilidades que allí han encontrado, merced á las recomen- 
daciones de que iban provistos. A la fecha de la carta última 
llevaban recorrida una tercera parte de la isla, haciendo de 
ella un estudio muy detenido, habiendo encontrado mucho 
interesante que señalar, aunque por los mapas de Hartung y 
Sapper parezca que todo estaba estudiado. El mapa geológico 
que se haga, como resultado de esta exploración, contendrá 
muchas rectificaciones y datos omitidos, entre ellos los rela- 
tivos á los volcanes que hicieron erupción en 1824. 

Han dividido el estudio de aquella isla en cuatro partes que 
corresponden á otras tantas zonas: 1.% el Centro, partiendo de 
Arrecife; 2.*, el Sur, siendo centro de operaciones Yaiza y luego 
Femés; 3.*, el Norte, centro Haría; y 4.', las isletas Aleg'ranza, 
Graciosa, Montaña Clara y Roques de E. y del W. 



268 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Para la primera han realizado tres expediciones, y, á la fe- 
cha en que escriben, salían para el Sur. Llevan recog"ida g-ran 
cantidad de materiales, de rocas y minerales y algunos insec- 
tos, aun cuando éstos escasean mucho, por no ser muy á pro- 
pósito para ellos aquel suelo formado, en g-ran parte, de lava 
y lapilli, y haber sido el año sumamente seco. 

El Sr. Martínez Escalera se halla en Casablanca sin haber 
podido realizar su viaje al Atlas, á pesar de haberlo intentado 
por varios caminos, por efecto de la situación del país; prime- 
ro lo intentó por el Kureimat, lueg'o desde Chichana, y, por 
fin, también lo intentó sin lograrlo por el Sur; pues no pudo 
pasar al Sus por el Gueluli, como se proponía. El colector José 
Martínez, que quedó en Marraquesh, sin g-ran exposición, 
llegó, por fin, á Mazag-án, desde donde salió para Rabat. 
Lleva recogidos más de 10.000 coleópteros, entre los que le pa- 
rece hay mucho interesante. En cambio, de reptiles y otros ani- 
males ha encontrado poco, por la impedimenta que requiere 
su captura y la dificultad de procurárselos sin despertar sos- 
pechas en los moros: Entre las especies que enumera se cuen- 
tan once de Zo7ia'bris y nueve de Acmaeodera, y esperaba le 
bajasen del Ourika dos cabras monteses vivas que le tienen 
g-uardadas. 

La situación política es muy complicada y difícil sin que se 
la considere g-rave; la sobreexcitación de los naturales es tan 
g-rande, que por los caminos se ven correr caballos abandona- 
dos y asomar las cabezas de los moros por las bardas de los 
corrales, escondiéndose en seguida que son vistos; las autori- 
dades impiden cuanto pueden el paso de los europeos, para 
evitarse complicaciones, aunque en realidad nada ocurre. 

Notas varias. — El Sr. Gredilla presentó un voluminoso tra- 
bajo inédito del difunto botánico Sr. Zubia, y explica la im- 
portancia de aquél para el mejor conocimiento de la Flora 
de nuestro país, y especialmente de la región septentrional. 
Dicho trabajo pasó á la Comisión de publicación. 

Añadió el Sr. Gredilla que el herbario que poseía dicho se- 
ñor Zubia se está distribuyendo conforme á las disposiciones 
de este último, en tres lotes, uno de los cuales pasará á enri- 
quecer las valiosas colecciones de nuestro Jardín Botánico. 

— El Sr. Fernández Navarro dio noticia de que en el número 



DE HISTORIA NATURAL. 269 

22 del Natunvissenscha/liche Wochensclirift, de Berlín (2 de Ju- 
nio de 1907), se reproduce en alemán el interesante trabajo de 
nuestro consocio Sr. Calderón «Sobre la tendencia al equilibrio 
molecular en el mundo mineral», publicado en el tomo iv de la 
Revista de ¡a Real Academia de Ciencias. Siendo muy poco fre- 
cuentes en nuestra literatura científica los trabajos de la índole 
del mencionado, lo es mucho menos el hecho de que merezcan 
de los extranjeros el honor de ser reproducidos. Por eso es muy 
dig-no de señalar el hecho que dice mucho en honor de nuestro 
sabio consocio, cuya modestia no he dudado en ofender á cam- 
bio de la satisfacción que con la noticia procuro á la Socie- 
dad, la cual no puede menos de ver con g-usto tan merecida 
distinción. 

— A continuación, el mismo Sr. Fernández Navarro presentó 
un trabajo titulado Datos geológicos acerca de las posesiones es- 
pañolas del Norte de África. Es el fruto de los estudios llevados 
á cabo por el autor en aquellas localidades por encargo de la 
Comisión del Noroeste de África y comprende cuatro Memorias 
acerca de Ceuta, Alhucemas y el Peñón de Velez de la Gome- 
ra, Chafarinas y Alborán, además de un apéndice sobre los 
terremotos en las inmediaciones de Melilla. Esta memoria, que 
va acompañada de numerosos dibujos y fotografías, pasó á la 
Comisión de publicación. 

También se presento por el Secretario un trabajo del señor 
Graiño (D. Celestino), titulado Fauna ornitológica de la iwomn- 
cia de Asturias, que pasó á la Comisión de publicación. 

Notas Mhliográficas. — El Sr. Calderón leyó las siguientes: 

Pilz (Richard). — Die Bleiglanzlagerstlitten von Macarrón in 
Spanien. (Los yacimientos de galena de Mazarrón en España.) 
Tesis doctoral. Freiberg, 1907. Con 17 figuras intercaladas; 
en 8.°. 

Empieza el autor por ocuparse de la situación de Mazarrón 
en una regñón tectónica de gran actividad en la época tercia- 
ria, asentada en el interior de la zona de plegamientos que 
corre del Atlas y la cordillera Bética á través del Apenino. 

Forman el suelo pizarras arcaicas de moscovita, sericita, 
cuarcita, anfíbol y arcilla, fuertemente plegadas, y sobre ellas 
reposa una caliza desprovista de fósiles, probablemente de edad 
triásica. Estas formaciones son atravesadas por una andesita 



270 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

micáceo-piroxénica que pasa á trechos á dacita mediante la 
adición de cuarzo, y que á menudo lleva como accesorios cor- 
dierita, g-ranate y espinela, rocas éstas ya descritas por Quiroga 
y Osann. Cerca de la superficie se encuentran productos de 
descomposición normales, como son caoliu y sericita en la 
proximidad de las gangas metalíferas que estudia el autor, y 
formaciones de alumbre junto á las zonas de hierro. Los sedi- 
mentos terciarios más modernos pertenecen probablemente al 
Pliocénico. 

Acontecen en las minas de Mazarrón, con frecuencia, des- 
prendimientos á modo de explosiones gaseosas de ácido carbó- 
nico, de las cuales se ocupa el autor. Teniendo en cuenta la 
falta actual de manifestaciones volcánicas en el país, y la 
abundancia de sulfatos que contienen las aguas de los ma- 
nantiales, busca el origen de los desprendimientos en la acción 
del ácido sulfúrico, debido á la alteración de las piritas, sobre 
las calizas circundantes. 

Las minas que merecen explotarse están confinadas á la 
parte ocupada por las dacitas, siendo muy pobres, sin excep- 
ción, las menas de las otras rocas andesíticas; solo hay algo de 
hierro en el contacto de las masas eruptivas con las pizarras 
cristalinas. Los filones metalíferos, que tienen en la profundi- 
dad espesores de medio á un metro, se ramifican cerca de la 
superficie en un cúmulo (stockiver/i) de pequeños detritus. Por 
todas partes cruzan la roca venas arcillosas simulando filones 
ó sa Iban das. 

La mena principal es galena argentífera, y al lado de ella 
blenda, pirita, marcasita y calcopirita. Las piritas contienen 
algo de plata, lo que no sucede en las blendas. Las gangas 
son principalmente de hierro espático y dolomita ferrífera, 
siendo insignificantes las de espato pesado y cuarzo. Entre los 
minerales secundarios (hematites, cerusita, yeso, sulfato de 
magnesia, vitriolo, etc.), el más importante es la magnetita, 
aunque sólo se encuentra en la superficie de las gangas de 
marcasita como producto de transformación de la siderita. 
Probablemente el desprendimiento de calor, producido por la 
alteración de la marcasita, ha operado el cambio del carbo- 
nato en oxídulo (magnetita), que aparece hoy en su mayor 
parte como óxido (oligisto). Las rocas cercanas están impreg- 
nadas frecuentemente de pirita. La zona superior es rica en 



DE HISTORIA NATURAL. 271 

blenda, la inedia en g-alena y. la inferior en pirita. Se observa 
enriquecimiento donde están cortadas las venas arcillosas ó 
donde éstas acompañan al contacto de la dacita con las g-lebas 
de pizarra, y en ocasiones, también dentro de estas últimas. 

Los criaderos de Pedreras Viejas difieren de todos los demás. 
Aquí las menas ricas de plomo arman en el contacto de una 
caliza dolomítica con una pizarra anñbólica, parte en la pri- 
mera y parte en laseg-unda. También es metalífero el contacto 
inmediato de la andesita cuarcífera con la caliza. 

Termina el trabajo con una recapitulación de los resultados 
teóricos á que llega en él y con noticias referentes á la explo- 
tación é historia de las minas del distrito de Mazarrón. 

A propósito de esta nota hablaron los Sres. Gredilla, Mourelo 
y Bolívar, haciendo notar la vitriolización que se observa en 
las junturas de la verja del Palacio de la Biblioteca y Museos, 
probablemente debido á la naturaleza del cemento empleado, 
en el que entraba el azufre. El Sr. Mourelo recuerda que dicho 
fenómeno también se observa en el sulfuro de níquel, y que el 
Sr. Casares, padre de nuestro Presidente, ya se aprovechaba 
de él para la separación de este metal. Añade el Sr. Azpeitia 
que en Mazarrón ocurre con bastante frecuencia algo seme- 
jante, y es frecuente observar hermosos cristales de yeso so- 
bre las fortificaciones romanas que existen en dicha ciudad. 

Termier (P.) — Sur Ja structtire géologique de la CordilUre can- 
iahrique dans la province de Santander. Compt. rend. Ac. Se, 
vol. cxLi, 1905, páginas 920-922. 

Según las investigaciones y modo de interpretar la tectónica 
de la provincia de Santander por el autor, toda ella es un país 
de mantos, de fecha posterior al Nummulítico, puesto que la 
caliza de éste se halla encajada en la serie de los pliegues. 
Dicha estructura se prolonga por el territorio de Asturias. La 
cuenca cretácea de Oviedo no es más que una ondulación sin- 
clinal de la serie de capas apiladas y el gran macizo paleozoico 
que se prolonga al Sur de Oviedo, la cadena de los Picos de 
Europa consiste, según el autor, en un caparazón que oculta 
mantos más profundos. 



2-2 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Notas y comunicaciones. 



Excursiones por los alrededores de la Sierra del Cid 

POB 

DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

El día 2 de Mayo último, y en compañía de los alumnos se- 
ñores Gómez Llueca y Andreu, salimos de la estación deMon- 
forte-Gabarrera, á las siete y media de la mañana, dirig'iéndo- 
nos al extremo oriental de la Sierra del Cid. Nos proponíamos 
lleg-ar al pueblo de Petrel, rodeando g-ran parte de la Sierra y 
reconocer al mismo tiempo las porciones E., NE. y N. que nos- 
eran completamente desconocidas. Seg'uimos primero el cami- 
no ya recorrido en nuestra excursión de 25 de Noviembre últi- 
mo, hasta lleg'ar al pequeño barranco de ¡a Mama, donde no& 
detuvimos para recog-er alg-unos fósiles {Rhynchonella y OrM- 
tolma), todo el trayecto recorrido parece pertenecer al Aptense^ 
formado por areniscas de color g-ris verdoso con puntos de 
mica; pero en alg-unos sitios, como las inmediaciones de la aldea 
de Pozo Blanco, el terreno toma un tinte amarillento claro, de 
donde hemos retirado braquiópodos, pequeños equinodernos 
y alg-unas ostras. La capas parecen buzar al SSE. con una pen- 
diente de 25 á 26° que simula ser constante hasta el pie mis- 
mo de la Sierra, en donde se produce una dislocación buzando 
desde allí al NNW. ó al NW. en alg-unos puntos más distantes. 
Cavanilles ya hace notar que la Sierra tiene sus capas incli- 
nadas al N. 

La excursión á que me estoy refiriendo tenía para nosotros 
el doble objeto de reconocer estos lug-ares y cerciorarnos si la 
Sierra del Cid forma parte del macizo montañoso que, empe- 
zando en el Maig-mó, se extiende hasta esconder sus crestas al 
norte de la Sierra del Cid. Salimos á las once de la mañana del 
barranco y nos dirig"imos, faldeando hacia el E., hasta lleg-ar 
á una pequeña g-arg-anta, desde la cual se divisa todo el valle 
que dejamos al S. Enasta parte, las areniscas toman un color 
muy claro sin dejar de ser micáceas, y abundan extraordina- 



DE HISTORIA NATURAL. 27 

riamente las RJiynchoneUa, hasta el punto de recog-er más de 
un centenar en pocos minutos. 

Descendimos á la parte oriental, dando vista á una serie de 
quebradas de g-ran altura, que son las que á larg-a distancia 
simulan el rostro del Cid. La tierra es completamente innace- 
sible por este punto y dos pequeños barrancos conducen las 
ag'uas pluviales hasta incorporarse á otro mayor que tiene su 
orig-enalnortedela Sierra. Seg-uimos encontrando en estos pun- 
tos los mismos fósiles citados, alg-unas terebrátulas ig-uales ti- 
las citadas por M. Nicklés en Sierra Helada y un trozo de am- 
monites idéntico al que encontramos cerca de Cabo Albir. La 
falda oriental es también aptense, y la inclinación de los estra- 
'tos (26°) y su composición recuerdan las de la vertiente S. 



1S( 



Disposición de las capas del Maig-mó, visto desde el extremo SE. del Cid. 

Continuamos nuestro paseo, y teniendo á la vista el Maig-mó, 
pudimos ver con toda claridad, gracias á unos buenos g-eme- 
los, la interesante estratificación de esta montaña. Cerca de la 
base y sobre el Triásico, se alzan los estratos con mucha incli- 
nación, buzando al N. próximamente. Hacia la mitad de la 
altura, los estratos forman una curva con inclinación menor y 
en el vértice de la montaña adquieren de nuevo g-ran pendien- 
te, 1q que explica á un tiempo la forma de la cumbre, las ob- 
servaciones que acerca de ella hace Cavanilles y lo que vimos 
en nuestra ascensión. Tres días después, el 5 de Mayo, he lle- 
gado hasta la base del Maigrnó, y desde la finca llamada La 
Sarganella he podido ver algo de la estratificación, así como 
la correspondencia que parece existir entre sus capas y las que 
coronan la Sierra del Ventos, situada al S. del Maig-mó y sepa- 
rada de él por una profunda cañada por cuyo fondo corre el 
Barranco Manco, abierto en la masa misma del Keuper que 
sirve de asiento á las dos sierras citadas. Nada puedo decir 




•271 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

aún respecto de la edad de estas capas; pero el reconocimiento 
del vértice del Ventos nos dará luz en el asunto, limitándome 
al presente á manifestar mi sospecha de que se trata de forma- 
ciones infracretáceas. 

Descansamos unos minutos en la casa de Esteve y nos ente- 
ramos que aún no habíamos andado la mitad del camino. Des- 
cendimos después al lecho de un profundo barranco que reúne 
las ag-uas de la parte oriental y norte del Cid y la de otros pe- 
queños barrancos que salen de las peñascosas inontañas que 
tenemos al N. Estas cumbres reciben el nombre de Peñas Man- 
tesas, y aunque en la carta del Sr. Coello se desig-nan con este 
nombre las cumbres situadas al N. del Maig-mó, todas las per- 
sonas á quienes he preg-untado acerca de esto sostienen que es 
un error del mapa, y el barranco que recibe las ag'uas antes 
dichas recibe el nombre de larranco del Forn del vidre. Por su 
cauce hemos seguido un breve espacio de tiempo hasta alcan- 
zar una senda que conduce por ásperas pendientes hasta las 
estrechas cañadas que separan el Cid de las Peñas Montesas. 
El horizonte queda limitado á unos cuantos cientos de metros, 
y la naturaleza del suelo cambia, presentándose unas marg-as 
arcillosas de color muy claro, por entre las que asoman á tre- 
chos manchas del triásico, con sus marg-as irisadas y sus ye- 
sos rojos cuarcíferos. Hacia las dos de la tarde lleg-amos á una 
casa llamada la Veníeta, y allí nos dijeron que había que su- 
bir aún cerca de una hora hasta llegar al Collado Aq\^ Madra- 
ha (1), y después de descansar unos momentos continuamos 
nuestra marcha al W., sobre una manchita triásica hasta lle- 
^■ar á una loma desde la que se divisan ias Peñas Montesas, como 
un hacinamiento de rocas. En uno de los g-randes cortes que dan 
frente al W. los alumnos me hicieron notar la extraña dispo- 
sición de las capas puestas al descubierto. Allí hay un anti- 
clinal, no muy g-rande, pero de muy buen efecto, disting-uién- 
dose bien dos horizontes que pertenecen al Aptense. 

Seguimos después por el lecho de un pequeño barranco que 
no es otro que el del Forn del vidre en su comienzo. De esta 
manera doblamos la punta NE. del Cid, casi al pie mismo de 
sus inaccesibles picos, entrando á poco de haber subido por 



(I) Almadraba^ pronunciaban algunos; pero en el mapa del Sr. Coello se lee Ma- 
draba, conforme oí pronunciar tambiéa en Petrel. 



DE HISTORIA NATURAL. 275 

una estrecha senda sumamente pendiente en una mancha de 

marg-as arcillosas blanquecinas que ocultan al Triásico. Este es 

el punto más interesante de la excursión, que está situado al 

N. 39° E. del pico más elevado del 

Cid, y en las proximidades del Co- 3. \j q 

Hado de la Madraba empezamos á 

encontrar abundancia de belerani- 

tes, entre ellos una especie que pa 

rece referirse al B. Mcanaliculatiis 

Blainv. y otra de menor tamaño al Beiemiutes del coUado de la Ma- 

_, 7. ... T-,, . -1 draba.— a, Extremo del rostro de un 

B. hparUtnS BlamV., ambas neo- pequeño ¿eto«/»7.í que se asemeja 

COmienseS. Del mismo sitio prOCe- á un Aceinocamax.-b,BelemHÍtesbi- 

. .11 partibus Blainv. (Sección un poco 

den otros belemnites, siendo de no- aumentada.)-^, sección de un ¿Je- 
tar una especie un tanto deprimi- ¿íí»)«fe? de tres surcos con la cavi- 
^ '■ _ dad del fragmento excéntrica. 

da, de regular tamaño, con un li- 

g-ero surco y, finalmente, otra de sección circular, cuyo ros- 
tro termina en una punta redondeada, provista de un pequeño 
apéndice que recuerda el g-én. BelemniteUa del Cretáceo su- 
perior. 

Del mismo sitio procede un AjJÜckus, que ya M. Niklés cita 
en el Rincón de los Santos (ladera oriental de Foncalent); es el 
ApUcMs angiUicos'atíis, que también hemos encontrado en el 
mismo sitio, aunque no es muy frecuente. Entre los ammoni- 
tes fig-uran los g-éneros OJcostephanus, PiilchelUa, HopUtes y 
Desmoceras; este último en pirita. En lo más alto del Collado 
encontramos dos trozos no determinables que debían pertene- 
cer á individuos de g-ran tamaño. También encontramos alg'u- 
nas terebrátulas que recuerdan la T. tamarindiis. 

El collado de la Madraba alcanza una altitud que estimo 
próxima á 800 metros. Por esta parte la Sierra del Cid se une 
á los CasieUarets, que á su vez están unidos á las peñas Mon- 
tesas y, por consig-uiente, al macizo montañoso á que pertene- 
ce el Maig-mó, siendo este último y el Cid los puntos extremos 
y más elevados. En el collado de la Madraba se separan las 
ag-uas, yendo hacia el E. las que, reunidas en el barranco del 
Forn del Vidre, contribuyen á aumentar el caudal de la ram- 
bla de las Ovejas, que vierte á dos kilómetros precisamente al 
W. de Alicante, formando un delta, muy pequeño, pero per- 
fectamente definido. Las ag-uas pluviales que desde el collado 
se dirig-en al \V. forman primero el barranco de la Madraba, 



276 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

trihntm'io déla ramljla de Plisa, que lleva sus avenidas para 
aumentar el caudal del Vinalapó, 

Eran ya más de las cuatro de la tarde cuando empezamos el 
descenso del collado para dirig-irnos á Petrel. Al entrar en los 
comienzos del barranco de laMadraba, el Neocomiense cede su 
puesto al Triásico, y antes de unirse este barranco con la citada 
rambla de Pusa aparecen g-ruesos bancos calizos casi vertica- 
les, pero en los arrastres del barranco se encuentran aún fósi- 
les neocomienses, siendo dig-no de citar un pequeño trozo pi- 
ritoso que parece debe referirse al BaciiUtes neocomiensis d'Orb., 
especie ya citada en el Neocomiense de Sierra Mediana. Apro- 
vechando la sombra de un escarpe, en que se presentan masas 
de loess y aluviones antig-uos, nos sentamos al pie de unas 
rocas que juzg-amos aptensesá primera vista, aprovechando 
este breve descanso para comer, no siendo poca nuestra sorpre- 
sa al encontrarnos con buena porción de N'mmniilites, pudien- 
do decirse que aquí comienza la mancha de terreno Nurarau- 
lítico que se extiende por los alrededores de Petrel y Elda, ga- 
nando en importancia hacia el poniente del Cid en donde se 
encuentran las arcillas, primera materia de las fábricas de ce- 
rámica de Petrel. El lavado de estas arcillas da una g-ran can- 
tidad de nummulites. 

Bien hubiéramos querido visitar el Eoceno de Petrel; pero 
estando próxima labora de salida del tren, apresuramos nues- 
tra marcha, entrando en Petrel cerca de las seis de la tarde. 
Habíamos recorrido desde la estación de Monforte, 30.170 pasos. 

Datos relativos d la constitución de la sierra del Cid.—L^ sie- 
rra del Cid compone un extenso trapezoide, presentando su- 
mamente escarpados los lados del S., E. y N., siendo accesible 
solo por el AV. Sus capas están inclinadas al NNW. como direc- 
ción g-eneral, y por esta razón, vista desde la línea férrea y an- 
tes de Ueg-ar á la estación de Monforte, aparece su ladera Sur 
como formada por capas horizontales, próximamente, puesto 
que se las ve en el sentido de su dirección; pero aproximándo- 
se ala Sierra aparecen éstas con suave pendiente hacia el 
WNW., sin que sea esta tampoco su verdadera pendiente que 
viene á ser unos 26° hacia el NNW., como se ha dicho más arri- 
ba. Esta disposición de las capas hace ver que á ig-ualdad de 
altura, la parte oriental es inferior 3' la occidental la superior. 
Si la ladera Sur no contara con escarpes tan rápidos, podría 



DE HISTORIA NATURAL. 277 

medirse con toda exactitud el espesor y disposición detallada 
de sus diversos estratos. La masa principal es aptense, distin- 
4^'uiéudose bien tres formaciones. La inferior, constituida por 
areniscas micáceas de un o-r¡s verdoso claro, con numerosas 
RliíjnchoneUa, Orditolina, Ostrea, etc. En este sitio se abre 
el barranco de /« ü/flimrt, que no es otra cosa que una g-ran 
quebradura que separa un cono apezonado, forma que le ha 
valido el nombre con que le desigman en la localidad. Encima 
de estas areniscas se extiende una formación caliza, muy g-rue- 
sa, de color amarillento rojizo, y que efecto de su mayor resis- 
tencia á los agentes destructores lia producido las grandes que- 
bradas que vuelven inaccesible la sierra por tres de sus lados. 
Estas calizas encierran abundancia extraordinaria de orbito- 
linas, sobre todo en su parte inferior, Teréhratula, Janira, al- 
g-ún amraonites etc., siendo de lamentar que su extraordinaria 
resistencia no permita extraer los fósiles en buen estado. Su- 
periormente se encuentran capas de caliza granuda, con pun- 
tos brillantes y de color claro, blanco en algunos sitios, con 
muy raros fósiles. Estas tres formaciones se extienden parale- 
lamente, dividiéndose en estratos, cuyas diferencias no hemos 
podido apreciar por las dificultades de la ascensión. 

Como la faja de caliza fuerte amarillenta aparece al nivel de 
la base hacia la parte occidental, reconocimos en 13 de Diciem- 
bre el profundo barranco que de allí sale, encontrando todo él 
■abierto en la caliza, de la que apenas pudimos extraer fósi- 
les; pero á la parte S. del Cid, y como á unos seis kilómetros, 
se extiende una serie de pequeñas colinas, que son como la 
continuación de las capas de la sierra y que forman anticlinal 
con ella. Estas colinas componen la Loma Reona, otra pequeña 
serreta cortada por la línea férrea en el kilómetro 430, el cabe- 
zo de Gil Martínez y, por último, X^Loma í¿í/%?¿í hacia la par- 
te más oriental. 

La primera de estas colinas tiene sus capas muy inclinadas 
hacia el S., estando formada por la caliza blanca, con esca- 
sos fósiles y éstos indeterminables. Separada un corto trecho de 
la Loma Reona se encuentra otra pequeña colina, cortada por 
la línea férrea en el kilómetro 430, y en la trinchera se ve la 
unión de la caliza blanca superior con la caliza amarilla, pre- 
sentado esta última alg'unas orbitolinas. Dos kilómetros más 
adelante se eleva el cabezo de Gil Martínez, que es el más ele- 



278 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

vado (le todos, constituido por calizas amarillas en la base, con 
abundancia de terebrátulas y orbitolinas. La caliza puede pa- 
sar por una verdadera lumaquela, contribuyendo á darle ma- 
yor belleza los trozos espatizados de equinodernos. Distante 
de Gil Martínez, alg'o más de un kilómetro, se encuentra una 
loma prolongada de 2sW. á SE. próximamente, y que en el 
mapa del Sr. Coello aparece con el nombre de Loma de Raen, 
nombre nunca oído en la comarca, pues todos la llaman Loma 
de Sens. Esta es muy prolong-ada, por lo que también se la lla- 
ma Loma larga. Las calizas que forman esta loma recuerdan 
las de Gil Martínez, aunque de tono rosado, con abundancia 
extraordinaria de orbitolinas en alg'unos estratos. Parece ser 
la parte inferior de la zona de calizas y el comienzo de las are- 
niscas. La destrucción de estas últimas deja alg-unas orbitoli- 
nas en libertad (O. conoidea k. Gras.) Esta es la ultima mani- 
festación del Aptense por esta parte. Mas al E. se extiende una 
mancha de Cuaternario, y habiéndome dirig-ido el 25 del pasa- 
do Mayo desde la loma de Sens hacia unas colinas que se 
encuentran más al E., cerca ya del camino de Ag-ort, las encon- 
tré formadas por calizas neg-ras, situada.^ sobre el Keuper. Este 
es el piso de Raibl, que unido al Keuper se extiende por esta 
parte hasta la base' del Maig-mó y el Estret Roig", ya citados 
en otras notas. 

• Cuando se han visitado detenidamente las localidades reco- 
nocidas como aptenses por el Sr. Nicklés, en su Tesis del Doc- 
torado, localidades tales como la Sierra Helada (entre Beni- 
dorn y Altea) y la Serreta Negra (próxima á San Vicente), no se 
puede por menos de reconocer la importancia de este piso en la 
provincia por la extensión que en ella ocupa y su considera- 
ble potencia. Hemos recogido alg-unos fósiles indeterminables 
por su estado de conservación y otros no determinados por ca- 
recer de libros especiales, y no obstante nos han servido para 
asegurarnos más en la determinación 'de alg-unas localidades 
por ser especies encontradas también en los dos sitios citados. 
Cuando se trata de formar una colección paleontológica, deben 
elegirse los ejemplares mejor conservados; mas cuando se trata 
sólo de la determinación de un terreno, el más pequeño frag- 
mento puede ser de gran utilidad, y es sabido que en punto 
á fósiles hay que encontrarse satisfechos á veces con ejem- 
plares mal conservados. 



DE HISTORIA NATURAL. 2:í> 



Los martillos de piedra y las piedras con cazoletas de las 
antiguas minas de cobre de la Sierra de CórdoLa 

POR 

EDUARDO H. -PACHECO 

Sumario: Estructura geológica de la Sierra de Córdoba. — Sus filones cu 
príferos. — Construcciones antiguas entre las escombreras. — Instrumen 
tos mineros de piedra: martillos, percutores, piedras con cazoletas y 
molinos de mano.— Yacimientos españoles y extranjeros de martillos. 
La escritura ógmica. — El trabajo de los mineros prehistóricos. — Los 
instrumentos de piedra mineros han persistido hasta en los tiempos 
actuales. 

Durante mi larg-a permanencia en Córdoba, y principal- 
mente durante las expediciones que últimamente realicé por 
la zona de la Sierra que lleva su nombre y territorios próxi- 
rno.s, con el fin de estudiar su interesante estructura g-eológ-i- 
ca, visité g-ran número de yacimientos cupríferos, que seg-ún 
demostraba el examen de las colosales escombreras y trabajo.s 
mineros en ellos realizados, habían sido explotados desde la 
más remota antigüedad. En estas escombreras y en las inme- 
diaciones de los filones encontré los martillos y piedras con 
cazoletas á que se refiere esta nota, alg'unos de cuyos ejempla- 
res he recogido y enviado á la Sección de Antropología del 
Museo de Ciencias Naturales, donde se conservan. 

Aunque la constitución g-eológ-ica de la Sierra de Córdoba 
será objeto de un trabajo especial cuando haya completado su 
estudio, conviene, por lo que sirva para el esclarecimiento del 
asunto de la presente nota, adelantar alg'o sobre la interesante 
y complicada estructura de la reg-ión. 

La Sierra de Córdoba forma un avance de la Sierra Morena, 
sobresaliendo á modo de ancho manchón hacia la llanura héti- 
ca. Su alineación es la general de Sierra Morena y del Gua- 
dalquivir que corre por su base, ó sea de NE. á SW. Com- 
prende la zona de que nos vamos á ocupar en esta sucinta 
descripción un territorio limitado, aunque no exactamente, 
por el Guadiato al N. y NW., río que á su encuentro con el 
macizo que se alza frente á Córdoba, tuerce su curso hacia Po- 
niente, volviendo al desembocar en el Guadalquivir á recobrar 



280 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

SU primitiva dirección; por el E. está limitado por el Guadal- 
mellato, y por el S. por el Guadalquivir, haciendo frente el 
macizo, como toda la Sierra Morena, á la llanura hética. 

Asi considerada, comprende la Sierra de Córdoha unos 40 
kilómetros de larg-o por 25 de ancho, siendo la cumbre más ele- 
vada Torre Arboles, junto á Cerro Muriano, con una altitud de 
693 m. sobre el nivel del mar y 600 sobre el del Guadalquivir, 

La estrecha zona, limitada entre el rio y la base de la Sierra, 
está constituida por aluviones cuaternarios, reposando sobre 
una potente capa de arcilla g-ris pliocénica llamada légano en 
el país, sobre la que corre el río. Las faldas inferiores corres- 
ponden al Miocénico de formación costera, constituido por con- 
glomerados con g-randes ostreas del tipo de la Ostrea crassissi- 
ma, y encima calizas más ó menos coherentes y muy fosilífe- 
ras, con corales, Clj/peaster, Terehratula granáis^ Pecienmaximus, 
dientes de Charcharodon y Otodns y bancos de caliza de Hete- 
reostegina cosiata, por lo cual este terreno, cómo sus análog-os 
de la provincia de Sevilla, determinados por el Sr. Calderón, 
son referibles al Helveciense, en capas horizontales, con poco 
espesor y ocupando en reducidas mesetas el coronamiento de 
muchos cerros. En la vertiente hacia el Guadalquiv^ir, se reco- 
nocen también alg-unos manchones triásicos compuestos de 
areniscas rojizas y cong-lomerados. 

La masa principal de la Sierra está formada en su mitad oc- 
cidental por pizarras verdosas ó rojizas, areniscas, cuarcitas 
y calizas neg-ras marmóreas, que fig-uran como pertenecientes 
al Cámbrico, en el Mapa g-eológ'ico de la Comisión de Ingenie- 
ros de Minas, existiendo con gran abundancia en las pizarras 
calíferas el famoso Archeocijathus Marianus, que encontró el 
Sr. Macpherson por vez primera en el Pedroso (Sevilla). 

La mitad oriental la forma la base del Carbónico, ó sea el 
Culm, constituido por una gran monotonía de capas alternan- 
tes de grauwackas y pizarrillas negras, con fractura astillosa, 
intercalándose á veces otras de conglomerados y calizas encri- 
níticas, carbónicas y también frecuentemente algunas bandas 
de cuarcita silúrica y pizarras del Cámbrico inferior, todo ple- 
gado en términos que los dobleces se perciben claramente aun 
en los pequeños ejemplares ó muestras de roca. Cerca de Cerro 
Muriano existe una banda de micacita referible ai Arcaico su- 
perior, que como las de los otros terrenos, está arrumbada 



DE HISTORIA NATURAL. 281 

de NW. á SE., ó sea normalmente á aquella en que están 
orientadas las de la reg-ión occidental de la Sierra, lo cual im- 
plica una tectónica complicada, que no es ocasión de inter- 
pretar ahora. 

A través de todos estos terrenos contiguos aparecen aflora- 
mientos eruptivos consistentes hacia la vertiente N. de la Sie- 
rra en g'ranitos rojos, pórfidos y dioritas, dominando en la 
meridional las diabasas y espilitas, sin faltar los pórfidos cuar- 
cíferos y feldespáticos; masas, diques y filones de rocas erup- 
tivas que vienen á complicar la estructura sumamente que- 
brada y áspera de la Sierra, poblada, principalmente, por 
veg-etación de matorral del g-rupo de los jarales. 

Toda la Sierra, y señaladamente hacia la vertiente del Gua- 
diato, está en su mayor parte cruzada de ENE. á WSW, por 
numerosos filones metalíferos, en una extensión de más de 25 
kilómetros, contando desde Cerro Muriano, situado al Saliente, 
hasta más allá de Castropicón al Poniente; existiendo en este 
trayecto, que hemos recorrido, g-ran cantidad de demarcaciones 
mineras y minas, actualmente en explotación unas, en traba- 
jos de investigación ó hace pocos años exploradas otras, sin 
contar los numerosos socavones, largas galerías, profundos po- 
zos y colosales escombreras salpicados por todo el mencionado 
territorio, lo cual indica bien á las claras una actividad minera 
intensísima en épocas antiguas, especialmente durante la do- 
minación romana. Pruebas dan de ello los restos de contruccio- 
nes, así como los instrumentos, ánforas y otras vasijas, monedas 
y restos de diversa índole que de estas minas se han extraído. 
Con ellos ha formado una interesante colección en su casa de 
Córdoba el cónsul de Inglaterra D. Ricardo E. Carr, represen- 
tante de la Compañía minera, que con valiosos medios ha em- 
prendidoila explotación del Cerro Muriano, cuyas escombreras 
allá por año 1870 en que las visitó el Sr. Vilanova, fueron ob- 
jeto también de explotación por parte de una Compañía que 
aprovechó los residuos ricos de mineral contenidos en los an- 
tiguos escoriales. 

Los filones arman en gran diversidad de rocas y terrenos: en 
el Culm, en el Cámbrico, en la micacita, en el granito ó en 
las erupciones diabásicas y porfíricas, siendo lo general que 
acompañen á dichos filones diques de pórfidos y diabasas, fre- 
cuentemente impregnados de piritas. 

T. VII.— Julio, 1907. 19 



282 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

En alg"unos sitios, como sucede por la cañada de Yaldel- 
viento, el filón de cuarzo blanco en que se presentan los mi- 
nerales de cobre, seg"ún indican las numerosas manchas de 
malaquita y azurita, es tan potente, que descarnado en su aflo- 
ramiento por la acción de la intemperie, ofrece el aspecto de 
g-ig-antesco paredón de 8 á 10 m. de espesor, y á trechos 10 ó 
12 de altura, corriendo en línea recta con dirección próxima- 
mente ENE. á -WSW. y buzamiento casi vertical al NW. por 
toda la cañada de Valdelviento , larg-a de varios kilómetros, y 
cruzando el río Guadiato, avanza hacia Castropicón sin des- 
viarse del rumbo indicado. 

Los filones de la Sierra de Córdoba son, principalmente, cu- 
príferos, constituidos por calcopirita, en g-eneral de g"ran ri- 
queza, con óxidos, y sobre todo, carbonates en la superficie, 
más ó menos acompañados de óxidos de hierro, seg-ún es ca- 
racterístico en esta clase de minas; no siendo raro que se pre- 
senten en mayor ó menor relación con los filones cupríferos,, 
yacimientos de otros sulfuros, como galena, blenda y antimo- 
nita, sin hablar de los de magnetita ó hematites, que si bien 
próximos, no g-uardan relación con los cupríferos y que no se 
nota hayan sido objeto de explotación en la antigüedad, como 
lo fueron los de cobre. 

Tales son los datos que he creído conveniente exponer res- 
pecto álos caracteres g-eológicos del territorio donde con tanta 
abundancia se encontraron los primitivos instrumentos mine- 
ros de que vamos á ocuparnos. 

Como queda dicho, las escombreras son abundantísimas por 
toda la zona de los filones cupríferos, especialmente en Cerro 
Muriano, Campo Bajo, final de la cañada de Valdelviento, La 
Bramona y Casilla de la Plata hasta Castropicón, igualmente 
que por el manchón eruptivo de espilitas y diabasas que mira 
á Córdoba, ó sea en la Üasilla del Cobre. 

Junto á estas escombreras se encuentran numerosos restos 
de edificaciones de épocas remotas para el beneficio de mine- 
ral. Por la parte de Cerro Muriano, consisten en trozos de fá- 
brica, ya mencionados por el Sr. Vilanova. Entre las escombre- 
ras situadas al otro lado de la Sierra, junto á la carretera de 
Córdoba á Trasierra, en el sitio donde atraviesa el afloramien- 
to diabásico, se halla la construcción mejor conservada de 
todas y con caracteres de mayor solidez. Consiste en un están- 



DE HISTORIA NATURAL. 283 

que de unos 14 m. de larg-o por la mitad de ancho y alg-o rae- 
nos de uno y medio de profundidad, con paredes de un me- 
tro de anchas, reforzada la de uno de los lados mayores con 
seis machones; interiormente está revestido todo el estanque 
por una capa de durísima arg-amasa de un par de decímetros 
de espesor, hecha con cal y ladrillo machacado; en uno de 
los lados mayores, en el del W., muéstrase una abertura á 
modo de portada de menos de un metro de ancho, y enfrente, 
en la pared opuesta, un desag"uadero cuadrado al ras del suelo, 
de un par de decímetros de lado. A esta construcción se la lla- 
ma la Casilla del Cobre y su fábrica, seg'ún lo expuesto, parece 
(te época romana. 

Más toscas y de aspecto primitivo son las construcciones si- 
tuadas entre las escombreras de junto al río Guadiato, al final 
(le la cañada de Valdelviento, sobre el gran dique de cuarzo 
de que hice mención más atrás y frente al g-ran socavón de la 
Bramona; construcciones distantes unos 10 km. en línea recta 
de la anterior y unos 15 de la de Cerro Muriano. Consisten en 
paredes de piedras superpuestas sin argamasa, formando filas 
como de pequeñas habitaciones de planta rectang'ular, dis- 
puestas en serie en la vertiente del Cerro y entre las escom- 
breras, y pudiendo interpretarse éstas construcciones como 
abrig-os, quizá con cubierta, de monte y de ramaje, cuando se 
utilizaron como habitaciones de los antig-uos mineros que se 
servían de los instrumentos de piedra, extraordinariamente 
abundantes por aquellos parajes. 

Entre dichos utensilios pétreos los más frecuentes son los co- 
nocidos martillos mineros, procedentes de varios yacimientos 
cupríferos españoles. El material de que están fabricados es 
casi siempre la diorita; tienen forma alarg-ada y redondeada 
en sus extremos y doble longitud, próximamente, que anchu- 
ra, ofreciendo todos la particularidad de estar labrada en su 
{)arte media una cintura ó depresión anular, completa en unos 
y en otros únicamente lo suficiente para formar muescas ó 
hendeduras laterales para fijar el mango. La simple inspección 
revela que son cantos rodados, de fig-ura apropiada al fin que 
se les destinaba, procedentes de los ríos y arroyos que los 
arrastran de los abundantes afloramientos de diorita que por 
toda la Sierra existen. 

En algunos casos se nota el esmero con que se talló la mués- 



284 



boletín de la real sociedad española 



ca anular, sobre todo en aquellas piedras que afectaban una 
forma especial favorable al uso que iban á ser destinadas, como 
se ve en uno de los ejemplares representados en el grabado 
adjunto, el cual tiene hechura de pico por uno de los extremos 
y de maza por el otro. El tamaño es sumamente variable, des- 
de unos 15 cm., ó menos de larg-o, que es la long-itud de los 






c-:í5«*' 





Fig. L'— Martillos de piedra de la Sierra de Córdoba. 

representados en el g-rabado, hasta 20, 25 ó más, en relación, 
probablemente, con las fuerzas de quien los había de manejar. 
Es de notar que, á pesar de su abundancia relativa en alg'unas 
partes, rara vez se los encuentra enteros, siendo lo general 
que estén partidos, seg-ún la dirección del eje mayor, cosa na- 
tural dada la manera de golpear con ellos. 

La opinión g-eneral de cuantos se han ocupado de estos mar- 
tillos, es que la cintura anular servía para enmangar la piedra 
mediante un palo horquillado, sujeto con tendones, correas ú 
otro ligamento, quizá, al modo como sujetan sus rompecabezas- 



DE HISTORIA NATURAL. 285 

los indios de Texas, seg-ún puede verse en la fig'ura 1.128 del 
Musée préhislorique, por Gabriel yAdrien de Mortillet. 

Además de estos martillos se encuentran otras piedras tam- 
bién de diorita, ó de núcleos de diabasa, de forma cúbico-re- 
dondeada y tamaño apropiado, para ser fácilmente empuñadas 
y que no ofrecen otra particularidad que una pequeña cavidad 
en el centro de una ó de varias caras. Creo que se trata en 
este caso de simples percutores que no llevarían mang-o y que 
servirían para g-olpear sobre el instrumento utilizado como 
cincel. La más notable que he visto de estas piedras, la posee 
D. Manuel Baena, propietario de la finca ya citada de Campo 
Bajo, trozo de forma cúbica y con las depresiones dichas en 
todas las caras, indicando como si el primitivo dueño la hu- 
biera empleado sucesivamente por todas las caras, á medida 
que los hoyos que se iban formando, dificultaban el g-olpeo 
sobre el cincel por aquel lado. 

En la parte baja de una de las escombreras próximas á la 
Casilla 'del Cobre, encontré varias piedras, de forma irreg-u- 
lar, de diabasa verdosa sumamente tenaz, tres de las cuales 
son las representadas en los precedentes g-rabados. Tiene la 
mayor una long"itud de alg-o menos de medio metro, siendo 
las otras dos alg-o más pequeñas, y todas ellas ofrecen varias 
depresiones ó cazoletas poco profundas y de un diámetro de 
unos centímetros. 

La simple inspección del g-rabado muestra que estas piedras 
no son sino fragmentos de otras más g-randes que contendrían 
mayor número de cazoletas, salvo la que aparece de forma 
alg-ü triang"ular con cuatro cazoletas más anchas y menos pro- 
fundas, la cual se ve está entera. 

No tan solo por la Casilla del Cobre, sino también en Cerro 
Muriano se han encontrado piedras de esta clase, existiendo 
de esta localidad alg-ún ejemplar, aunque de menor tamaño, 
en el Museo Arqueológico de Madrid, y el Sr. D. Francisco 
Muela, propietario de los filones cupríferos de la cañada de 
Yaldelvientoy de sus inmediatos de Castropicón, las ha halla- 
do á su vez por aquellos sitios. 

Existen, finalmente, en la base del Cerro Muriano algunos 
bloques de diorita muy dura y de forma irreg-ularmente cú- 
bica, con una de sus caras planas y en ella una ó dos depre- 
siones anchas, ovaladas y poco profundas, al modo de los que 



Í86 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 





Figuras 2.^» y 3.»— Piedras coa cazoletas de la Casilla del Cobre en la Sierra de Córdoba. 



DE HISTORIA NATURAL. 28'7 

presentan los conocidos molinos prehistóricos, bloques que 
son indudablemente las piedras á que se refiere el Sr. Vilano- 
va en su trabajo Lo pre/iistúrico en España, publicado en el 
tomo I de los Anales de nuestra Sociedad. Es manifiesto que 
tanto las cazoletas de las piedras primeras, como las anchas 
depresiones de las últimamente descritas, han sido hechas por 
la mano del hombre. 

No creo referible á las últimas una piedra de microgranito 
rojo, correspondiente á parte de un molino prehistórico, que 
en unión de un hacha neolítica encontré en la Cueva de las 
Cabras, también en la Sierra de Córdoba, no lejos de Cerro Mu- 
riano y que, como los anteriores ejemplares, remití á la sec- 
ción de Antropolog-ía del Museo de Ciencias Naturales. 

Descritos los que juzg"o primitivos instrumentos de minería, 
haré un breve resumen de los otros yacimientos que se han 
señalado en la Península y en el extranjero de estos instru- 
mentos, y de las opiniones respecto á ellos sustentadas por 
ilustrados arqueólogos, exponiendo al final mi modesta opi- 
nión, no conforme en un todo con la sustentada por la mayor 
parte de los arqueólogos y g-eólog-os que se han ocupado de 
estos instrumentos de la primitiva minería española. 

Uno de los primeros que se ocuparon de los martillos de 
diorita del Cerro Muriano, fué el ilustre D. Casiano de Prado y 
posteriormente el profesor Yilanova, que en su notable y co- 
nocido trabajo, antes citado, hace mención de su detenida vi- 
sita al yacimiento cordobés. Describe en él los martillos de 
ranura, los cúbicos, que denominé más arriba percutores, y 
los grandes molinos de cavidades anchas y elípticas, utensilios 
que encontró juntamente con ladrillos, tégulas, fragmentos 
de la cerámica llamada saguntina, y otros objetos de época 
indudablemente romana, refiriendo los martillos y morteros á 
un período incontestablemente anterior al histórico, á una 
época intermedia entre la edad neolítica y la del bronce. 

Los Sres. Schulz en 1853 y Rada y Delgado (1), que estudia- 
ron la célebre mina Milagro en Onís, Asturias, reputada, como 
es sabido, como el criadero más antig"uo de cobre explotado, 
sostienen igual opinión respecto á la edad de los instrumentos 



(!) Memoria soire la expedición arqueológica á varios puntos del Norte de España. 



288 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

de asta de ciervo y martillos allí encontrados é ig-uales á los 
de Córdoba. 

Refiere el Sr. Vilanova (1), también á la época del cobre, los 
martillos hallados por D. Recaredo Garay en antig-uas minas 
abandonadas de Odiel y Tharsis; martillos idénticos á los re- 
cogidos por el Sr. García de Meneses (2) en diversas regiones 
del distrito piritífero de Huelva, donde abundan, citando los 
de Monte Romero y Sotiel-Coronada, y dicho señor reputa asi- 
mismo como instrumentos del minero de la época del cobre; 
martillos también ig-uales á los que recog-ió el Sr. Barras de 
Arag-ón en la misma provincia y Tort en la de Badajoz. 

El arqueólog-o portug'ués Sr. Pereira da Costa (3) describe 
estos martillos procedentes de la mina Ruy Gómez en el Alem- 
tejo, explotada también en época prehistórica. El Sr. Ben- 
Saude (4) al rebatir las opiniones de Mr. Cartailhac sobre la im- 
portación del cobre en España y defender la idea emitida por 
Vilanova de la existencia de una época del cobre en España, 
señala también en el Alemtejo, y especialmente en Barrancos, 
martillos de piedra que dice serían empleados en una época 
anterior á la del hierro. 

En la provincia de Sevilla, señala el Sr. D. Carlos Cañal 
martillos de éstos en la mina Preciosa, de Peñaflor, sobre todo 
dos encontrados juntamente con restos de dos mineros prehis- 
tóricos, que perecerían por desplome de la bóveda del socavón 
en que trabajaban y cuyos cráneos de órbitas g-randes y cua- 
dradas parecen del tipo del de Cro-Mag-non. El mismo Mr. Car- 
tailhac, que tan incrédulo se muestra en punto á la explota- 
ción del cobre por los indíg-enas españoles en época inmedia- 
tamente á continuación de la de piedra, cita (5) el hallazg-o de 
tales instrumentos en la mina Filipina, de Villanueva del Rey, 
cerca de Belmez (Córdoba), en un filón explotado de modo tan 
rudimentario, que es referible á tiempos prehistóricos. En 



(1) Geología y protoMstoria ibérica. Madrid, 1894. 

(2) El periodo del cobre en la promncia de Huelva. (AnaL Soc. Esp. Hist. Nat. 1890. 
Actas, pág.74.) 

(3) Noticia de algunos martillos de pedra e antros objetos que foraní descobertos em 
trabalhos da mina de cobre de üv.y Gómet no A lenteja. Lisboa, 1868. 

(4) Notice sur quelques objets prékistoriques du Portugal fabriques en cuivre. 
(Comm. da Commissao dos trab. gelog. de Port., Tomo ii, Fas. L 1889.) 

(5) Ages prékistoriques de VEspagne et dtt Portugal. París, 1686. 



DE HISTORIA NATURAL. 289 

Fuente Ovejuna y en otras localidades de Sierra Morena, tam- 
bién han aparecido útiles semejantes. 

Estos ejemplos, y muchos más que pudieran citarse, com- 
prueban que los tales instrumentos abundan en casi todas las 
minas de cobre españolas explotadas en la remota antig-üedad, 
bien sea en la zona cuprífera del SW. de la Península, en la 
de Sierra Morena, ó en Asturias; instrumentos acompañados á 
veces de otros de cuerno de ciervo, como en las minas Milagro, 
de Onís y Preciosa, de Peñaflor. 

Fuera de la Península también se han citado martillos de 
piedra con cintura para sujetar el mang-o, semejantes en un 
todo á los descritos, variando únicamente á veces la especie 
de roca con que están fabricados. Sin embarg-o, parece ser 
España la nación más rica en yacimientos de estos utensilios. 

Los hermanos Mortillet en su Miiséepréhistorique, París, 1881, 
dibujan un martillo de serpentina procedente de los palafitos 
de Bourg-et (Saboya), y otro de Cicala (Calabria). Meesfcer, de 
Ravenstein (1), menciona entre los utensilios prehistóricos de 
las minas antig-uas de la isla Real y Thunder-Ray, en las ori- 
llas septentrionales del Lago Superior, un martillo de gra- 
nito, de colosales dimensiones y cuyo manejo exigiría fuerzas 
enormes. 

Cartailhac dice que, según el conde Ouvaroff, los martillos 
en piedra de la forma descrita y de diversas rocas duras, son 
bastante conocidos en el Cáucaso, encontrándoselos con fre- 
cuencia en las minas de sal, explotadas con mucha posterio- 
ridad á la edad de piedra. 

Otros más pequeños se han hallado en sepulturas, entre 
ellos cuatro procedentes de las criptas megalíticas de Finiste- 
rre (colección P. de Chatellier), y otros dos descubiertos en los 
alrededores de Arles (colección Cazalis). 

D. Juan Vilanova en su trabajo Lo prehistórico en España, 
citó también como localidades de martillos las antiguas minas 
de cobre del Lago Superior en Norte América, donde Mr. Knapp 
los encontró en gran cantidad, y además las cavernas del Au- 
rignac y de Perigord, el Mont d'Or (Francia), el lago Krankc 
en Escania, la Groenlandia y Suecia. 

La idea general respecto á la edad de estos instrumentos es 

(1) A propos de certaines classifications préhistoriques. 1875. 



290 BOLETÍN DE LA KEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

que son siempre de tiempos prehistóricos y de una época com- 
prendida entre la de la piedra pulimentada y la del bronce. 

Por lo tocante á los percutores ó piedras cúbicas de tamaño 
empuñable, sólo habla lig-eramente Vilanova tratando del ya- 
cimiento de Cerro Muriano, y nada he visto respecto á las pie- 
dras con cazoletas aquí fotog-rafiadas, al menos consideradas 
como instrumentos mineros. 

En estos últimos tiempos han llamado la atención las pe- 
queñas cavidades ó cazoletas talladas artificialmente en diver- 
sas rocas y aún en antiquísimas y rudimentarias esculturas, 
tales como los berracos de Avila, cazoletas que por su tamaño 
y forma son ig-uales á las de las piedras aquí representadas. 
La creencia general entre los que se han dado á investigar lo 
que significaran estas cazoletas, es que se trata de escritura 
simbólica de razas protohistóricas, que en diversas rocas des- 
critas por Sir Rivett Carnac, ó en el lomo de los berracos de 
granito de Avila, Segovia, Botija, Montánchez (Cáceres) ó en 
los existentes en el Museo Arqueológico de Madrid, grabaron 
sus ideas con una escritura indescifrable, llamada ógmica, de 
la cual se ha ocupado en el Boletín de la A cademia de la Historia 
y en la Revista de Extremadura, el Sr. Roso de Luna, quizá en 
mi sentir, interpretando en muchos casos por los tales simbo- 
lismos, erosiones naturales de las peñas graníticas ó pequeños 
hoyos labrados por los chiquillos durante sus juegos y entre- 
tenimientos, causa probablemente originaria de la cazoleta 
que ofrece el lomo de los protohistóricos y graníticos berracos 
mencionados; sin que esta opinión signifique dejar de recono- 
cer la gran importancia de los descubrimientos de Sir Rivett, 
y del Sr. Roso en España acerca de los indicados simbolismos. 

Las piedras con cazoletas de la Sierra de Córdoba, pienso 
no tienen la menor relación con lo anterior, y que deben in- 
terpretarse dichas cazoletas como depresiones formadas tritu- 
rando á golpes el mineral sobre la dura piedra de diabasa 
que servía de yunque, con los martillos de que antes se hizo 
mención. 

Por lo que se refiere, en general, á los instrumentos descri- 
tos (martillos, percutores, piedras con cazoletas y molinos de 
mano), creo que no en todos los casos pueden considerarse 
como documentos de la época de cobre, ni prehistóricos. Mu- 
chos de ellos, y probablemente los encontrados por mí en la 



DE HISTORIA NATURAL. 291 

Sierra de Córdoba, estimo que correspondan á tiempos más 
próximos á nosotros, quizá á la época de las dominaciones 
fenicia ó romana, siendo utilizados por los indígenas españo- 
les empleados en el laboreo de las antig-uas minas de cobre, 
como herramientas de facilísima adquisición y que, por tradi- 
ción, usaban desde los remotos tiempos de la edad de cobre, 
del mismo modo que actualmente persiste en uso como ins- 
trumento ag-rícola el antig-uo arado romano de madera, coexis- 
tiendo con los perfectos arados de hierro de vertedera. 

En los tiempos prehistóricos en que comenzó á beneficiarse 
el cobre en nuestra Península, aprovechando como primera 
materia el nativo, los carbonatos y óxidos que abundarían en 
la superficie de los filones y masas cupríferas de Huelva, Alem- 
tejo, Sierra Morena y Asturias, seg-ún han demostrado Vilano- 
va y Ben-Saude, en contra de la opinión de Cartailhac, el pri- 
mitivo minero no utilizaría otros medios para arrancar el 
mineral que los instrumentos mencionados. Sobre el filón 
puesto al descubierto, quizá colocase g-randes masas ó haces 
de ramaje y monte que al arder calcinarían la piedra hacién- 
dola más frág-il y quebradiza, arrancando los frag-mentos de 
mineral con toscos instrumentos de cuerna de ciervo, emplea- 
dos como pico ó cincel, con hachas de piedra, percutores y mar- 
tillos sujetos con tiras de correa al raang-o de madera. 

Arrancado el mineral sería desmenuzado g-olpeando ios 
frag-mentos con los martillos de diorita sobre la cara más ó 
menos plana de las duras piedras de diabasa que les servirían 
de yunque y que tanto abundan por Sierra Morena; el conti- 
nuado g-olpeo acabaría por producir un hoyo pequeño al prin- 
cipio, que al ahondarse dificultaría la operación y oblig-aría á 
percutir en otro punto de la piedra, explicándose así la forma- 
ción de las cazoletas. 

Una vez reducido el mineral á pequeños trozos y selecciona- 
dos éstos, serían triturados con una piedra sobre el molino de 
mano hasta pulverizarlos, originándose, dado el pequeño ta- 
maño de los frag-mentos y la manera de maniobrar, la depre- 
sión poco profunda, ancha y ovalada de dichos molinos, un 
polvo del mineral apto para ser llevado al tosco crisol en 
que por reducción se obtenía el metal. 

La tradición conservaría el uso de alg-unos instrumentos de 
piedra aún en plena época del hierro, y después, durante la 



!Í92 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

colonización fenicia, en que lleg-arían á Cádiz de la reg-ión 
piritíferade Huelva yAlemtejo y de Cerro Muriano los cobres, 
sus matas ó minerales seleccionados y de las lejanas islas Ca- 
síteridas, ó de los entonces quizá potentes y hoy casi ag-otados 
yacimientos estanníferos del NW. de la Península, el estaño; 
el minero que explotaba el cobre continuaría empleando los 
instrumentos de piedra como material barato, ya que el bron- 
ce y el hierro, en la mayor parte de los casos constituirían 
para el habitante del interior, material de lujo reservado para 
adornos, armas y finos utensilios. 

Las consideraciones anteriormente expuestas, y sobre todo 
el hecho de encontrarse juntamente con los martillos de pie- 
dra, vasijas, objetos y construcciones fenicias ó romanas, nos 
hacen suponer que sólo pueden á ciencia cierta considerarse 
los martillos y demás utensilios pétreos como productos de la 
época del cobre, cuando las condiciones y caracteres del yaci- 
miento así lo demuestran; como, por ejemplo, los de la mina 
Preciosa, de Peñaflor, descritos por el Sr. Cañal, donde al lado 
de los martillos se encontraron cuernos de ciervo y los restos 
del hombre mismo con caracteres de raza, que así lo permiten 
suponer y con labores mineras de tipo completamente primi- 
tivo. En otro caso, sobre todo cuando junto á los instrumentos 
de piedra existan otros de época fenicia ó romana, siempre 
cabrá la duda, por lo menos, de si es prehistórica ó histórica 
la época á que corresponden. 



El género «Prosopigastra» 

POR 

RICARDO GARCÍA MERCET 

Este g-énero, creado en 1864 por Aquiles Costa para un pe- 
queño lárrido italiano que desig-nó con el nombre de P.imnc- 
talissima, ha estado constituido durante mucho tiempo por la 
única especie que fué conocida de su fundador. En 1897, el 
Rdo. F. D. Morice publicó en las Trans. Entom. Soc. London 
otras dos formas de Prosopig asirá, que denominó P. Bandlirs- 
chi y P. ¡aevior, ambas recog-idas en Eg-ipto durante el año an- 
terior; y este mismo naturalista tenía en su colección, sin es- 



DE HISTORIA NATURAL. 293 

tudiar y reunida con los ejemplares de la laevior, una nueva 
especie de Prosopigasira, procedente de Argelia, que ha veni- 
do á mis manos como donativo de su colector, y que definiré y 
separaré de las anteriores en el curso del presente trabajo. Por 
último, en los alrededores de Madrid se encuentra una nueva 
forma de este género, fácilmente distinguible de sus afines. 

La circunstancia de haber recibido del Rdo. F. Morice los 
tipos de sus especies egipcias y de poseer ejemplares de la 
P. pimctaiissima, cuya autenticidad ha sido comprobada y ra- 
tificada por el Sr. Kohl, me permite emprender un ensayo 
monográfico del género Prosojñgasira, en el que ampliaré la 
descripción de las formas ya conocidas, estableceré la de 
aquellas que permanecían inéditas y señalaré los caracteres 
que distinguen á unas de otras. 

Antes de entrar en la parte descriptiva de este trabajo, per- 
mítaseme consignar públicamente mi agradecimiento hacia 
el Rdo. F. D. Morice, que, como ya he dicho, ha tenido la bon- 
dad de comunicarme los tipos de sus Prosopigasira, dándome 
con ello ocasión para emprender un estudio que, sin el cono- 
cimiento exacto de estos insectos, me hubiera sido imposible 
efectuar. 



Las especies comprendidas en este género reúnen los carac- 
teres siguientes: 

Cabeza más ancha que el tórax; ojos enteros, divergentes 
hacia el clípeo; estema anterior normal; los superiores alarga- 
dos, deprimidos, dispuestos sobre un abultamiento de la fren- 
te; ésta, entre la base de las antenas y el estema anterior, 
provista de un tubérculo liso y charolado; clípeo normal, corto 
y ancho; antenas normales, de 13 artejos en el c5^ y 12 en la 9; 
pronoto corto; episternón del mesotórax provisto anteriormen- 
te de un área ó campo epicnemial poco distinto; segmento me- 
dio corto, con área dorsal más ó menos limitada. Abdomen 
aovado-cónico; l.^^" segmento, á los lados, hacia la base, con 
dos quillas muy manifiestas; último anillo provisto de áreapi- 
gidial en las 995 ^n los cf cT ™^s ó menos trapeciforme, re- 
dondeado ó escotado en el ápice. Alas anteriores con la célu- 
la radial corta y ancha, truncada, apendiculada; tres células 
cubitales: la 1.' mayor que las otras; la 2.*, estrechada hacia 
la radial, recibe los dos nervios transverso -discoidales; la 



294 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

3.% oblicua, muy poco alargada inferiormente hacia el borde 
del ala. El nervio cubital de las alas posteriores nace después 
de la terminación de la célula submedia. Patas relativamente 
finas; fémures anteriores enteros en los dos sexos; tibias y tar- 
sos espinosos; tibias intermedias con un espolón; patas ante- 
riores provistas en la $ de un peine tarsal compuesto de cor- 
ditas ñnas y flexibles; uñas pequeñas, no dentadas. 



Las especies de este g-énero son muy parecidas á los peque- 
ños Tachysphex, de los que se disting-uen fácilmente por las 
quillas laterales del primer seg-mento abdominal, el abulta- 
miento de la frente, el campo epicnemial de las mesopleuras, 
la falta de escotadura en la base de los fémures anteriores (cf), 
la célula radial más truncada, etc., etc. Sobre las costumbres y 
vida de estos insectos no se ha escrito nada. Nidifican en tierra, 
en sitios arenosos y expuestos al sol. Aparecen de Mayo á Julio, 
al menos por lo que se refiere á los alrededores de Madrid, 
donde no han sido encontrados antes de esta época del año. 
Son insectos poco abundantes, de captura difícil por la ranidez 
de su vuelo y que sólo salen en los días de g'ran calor. 



El Sr. Kohl, en su Die Gattimgen uncí Arten der Larriden 
Anctorum, 1885, coloca el género Prosopig asirá entre el Tachy- 
tesy eX TacJiyspJiex. El mismo autor, en Die Qalkmgender Sphe- 
giden, 1896, lo pone á continuación del Tachysphex, entre éste 
y el Bomogambrus. El Sr. Dalla Torre, en su CataJogiis Hyme- 
íiopleromm, vol. 8, Fossores (Sphegidae), 1897, sitúa el Prosopi- 
gastra entre el g-énero Ancislromma y el Tachysphex. Final- 
mente, el Sr. Ashmead, en la Classificaiion of the Enlomophüous 
waps or the superfamüy Sphegoidea, 1899, le da colocación en- 
tre el g-énero Moles y el Tachyles. Realmente es difícil señalar 
con exactitud en una serie lineal el sitio en que debe ser colo- 
cado el g-énero Prosopigastra; pues las formas en él reunidas 
presentan g-randes afinidades con los Tachysphex, con las An- 
cistrowma, con los Homogamhrus y con los Tachyles, y ofrecen 
caracteres comunes á cada uno de ellos. De las situacio- 
nes propuestas y señaladas, me parece menos racional la 
que le asig-na el Sr. Ashmead, poniéndole á continuación 



DE HISTORIA NATURAL. 295 

del g-énero Motes (que es afin del Larra, del Notogonia, del 
Lh'is, etc.), y colocando en cambio el Ancistromma (que es 
afin del Tachysphex y del Prosopigastra) entre el Notogonia y 
■el Larra, que forman parte de otra g-ran agrupación natural. 
La situación que le señala Kohl entre el Tachysphex y el 
Homogamhrns, me parece mucho más justa, sobre todo, te- 
niendo en cuenta que el género Ancistromma es, de los que 
■componen el g-ran grupo de los Tachytes Panz. s. 1., el que ma- 
yores afinidades ofrece con los que encierra otro gran g'rupo, 
€l Larra F. s. 1., en el que están comprendidos el Larraxena, 
•el Motes, el Paraliris, el Notogonia, etc., etc. 



Las especies que forman hoy día el género Prosopigastra, 
son las sig-uientes: 

Prosopigastra pimctatisslma Costa. 

Prosopigastra pimctatissima Ach. Costa. Ann. Mus. Zool. Na- 
poli, 1864, p. 88. 

Prosopigastra piinctatissimals.o\i\, Verh. d. K. K. Zool. Bot. 
Oes. Wien, 188.5, pág. 345. 

9- Nig-ra, nitida; mandibulis, teg-ulis, tarsis posticis, seg- 
mentisque abdominalibus 1-3 plus minusve rufoferrug'ineis. 
Clypeo satis convexo, in margine antico bidentato. Mesonoto 
sparse et grosse punctato; scutello fere laevi, punctis valde dis- 
tantibus instructo; segmento mediano in área dorsali rugoso, 
iateribus striato; mesopleuris punctato rugosis. Alae satis fu- 
matae, nervis brunneis. Área pygidialis magna, lata, polita, 
in ápice rotundata, in Iateribus g-rosse punctata. Oculi in ver- 
tice longitudine flagelli articulorum tribus basalibus anten- 
narura fere inter se distanti. Pectén tarsalis pedum anteriorum 
longus. 

Long.: 7-10. 

cf. A femina differt; oculi in vértice longitudine ñagelli 
articulorum 1-2 antennarum fere inter se distanti; clypeo mi- 
nus convexo, abdominis seg'mento ultimo grosse punctato, 
triangulari-rotundato; pectén tarsalis multo brevior. 

Long-.: 6-8. 

Negra, brillante, con las mandíbulas, las tégulas, los tarsos 
posteriores, el 1.° y 2.° segmentos del abdomen y la parte ven- 



293 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

tral y los lados del 3.° más ó menos rojizo-ferrug-inosos. Clípeo 
bastante convexo, con dos dientecillos en el centro de su borde 
anterior. Cabeza con puntuación g-ruesa, apretada y un poco 
reticulada. Mesonoto charolado, con puntuación g-ruesa bas- 
tante esparcida; escudete más espaciadamente punteado. Área 
dorsal del seg-mento medio, rug-osa, con un reborde posterior; 
los lados del seg-mento estriados. Mesopleuras punteado-rug-o- 
sas. Alas bastante ahumadas; 3." célula cubital más ancha 
inferior que superiormente; el 3.er nervio transverso-cubital 
lleg-a á la célula radial á una distancia del áng-ulo ínfero-pos- 
terior de ésta, casi ig-ual á la anchura de la 3.* célula cubital 
sobre la radial. Abdomen fino y regularmente punteado; área 
pig-idial ancha, brillante, redondeada en el ápice, con algunos 
puntos gruesos á los lados; el centro casi liso, 
Wtt^^j/ Pubescencia plateada sobre la cara, los callos hu- 
1^ merales, los lados del tórax y abdomen, las patas 
p. ^ ^ y la base del primer seg-mento abdominal. Patas 
, neg-ras, con los tarsos lig-eramente ferrug-inosos; 

Area pigidial ° & > 

dep.punciaiis- el peine tarsal anterior compuesto de seis paque- 
tes Ó hacecillos de cerdas larg-as, encorvadas, tres 
dispuestos sobre el metatarso, y cada uno de los otros tres 
sobre los tres artejos sig-uientes: tibias intermedias y posterio- 
res espinosas, las espinas blanquecinas, espolones de las ti- 
bias posteriores rojizos, mucho más cortos que el metatarso 
correspondiente. 

El (f difiere de la $ por su menor tamaño; los ojos más apro- 
ximados en el vértice; la distancia de uno áotro equivale, pró- 
ximamente, á la long-itud del 1.° y 2.° artejos del funículo; las 
alas muy poco teñidas hacia la base y ápice; el color rojo del 
abdomen menos extendido, ocupando sólo parte del l.°y2." 
seg-mentos; el último seg-mento redondeado hacia el ápice, an- 
cho en la base, algo triang-ular, fuertemente punteado; el pei- 
ne tarsal anterior reducido á unas pestañitas ó cerdas cortas. 

Patria: Tierra de Otranto (Costa); Albania (Erber), isla de 
Candía (Erber), Arg-elia (M. C); España, provincias de Madrid 
y Toledo! Seg-ún D. Anatael Cabrera, este insecto se encuen- 
tra también en Andalucía; pero yo no he visto ejemplares de 
esta procedencia. 



DE HISTORIA NATURAL. 297 

Prosopigastra Moricei nov. sp. 

9. P. Jaeviori et Kohli similis et affinis. NigTa, nítida; inandi- 
bulis, g-enibus, tarsisque plus minusve rufescentibus; tégulis 
pallide flavis; segmentorum abdominalibus marg-inibus posti- 
cis pallidis. Clypeo vix convexo in marg-o antico denticulato. 
Mesonoto nítido, parum punctato, scutello mag-ís sparse pune- 
tato. Seg-mento medio área dorsalí fere índístincta haud marg-l- 
nata, rug-oso stríata. Alae parum fumatae, nervis brunneís. 
Área pygidialis bene limitata, haud políta, sparse punctata, 
elong-ata, ín ápice rotundato truncata. Oculí in vértice long-itu- 
dine flag-elli articulorura tribus basalibus antennarum fere ín- 
ter se distanti. 

Long'. 8 mm. 

cf . Latet. 

9. Muy parecida á la P. laevior y k la P. Kohli. Neg-ra, bri- 
llante, con las mandíbulas, las rodillas y los tarsos más ó me- 
nos ferruginosos; tégulas amarillentas; borde posterior de los 
segmentos abdominales aclarado. Clípeo poco convexo, casi 
truncado, ligeramente cuadridentado sobre el borde anterior. 
Mesonoto brillante, con la puntuación muy esparcida; los pun- 
tos más abundantes que en la P. laevior, pero mucho menos 
que en la P. Kohli. Segmento medio más largo 
que en esta última especie; su área dorsal rugoso- 
estríada, sin reborde ó quilla ni limitación del 
campo posterior; sus lados con estrías transver- 
sas. Mesopleuras punteadas y brillantes. Alas un Fig-"-'' 
poco obscurecidas, conformadas como en la P. ^.tpTuoHcei^'' 
Kohli. Abdomen fino y apretadamente punteado; 
la puntuación más gruesa que en la P. Kohli: área pigidia 
bien limitada lateralmente, alargada, truncado-redondeadal 
en el ápice, con puntos gruesos esparcidos, sus lados poco 
convergentes. 

Es una especie intermedia entre la P. laezior y la P. Kohli, 
que se diferencia de la primera por la puntuación más abun- 
dante del mesonoto y escudete; las alas obscurecidas; la con- 
formación de la 3.'' célula cubital; la estructura del segmento 
medio, que es rugoso-estriado, y en la P. laevior fina y obli- 
cuamente estriado; la separación de los ojos en el vértice, etc. 
De la P. Kohli se distingue por la puntuación más esparcida 
de la cabeza, mesonoto y escudete; el segmento medio más 
T. vii.-Juiio, 1907. 20 




298 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

larg-0 y más finamente rug-oso; los ojos más aproximados en- 
tre sí en el vértice; el área pig-idial también más alarg-ada; la 
puntuación del abdomen más g-ruesa, etc. 

Patria: Constantina, en Arg-elia (F. D. Morice!). 

Dedico esta especie, con mucho g-usto, á su colector, el Re- 
verendo F. D. Morice, de Woking-, entusiasta eutomólog-o y 
viajero, que ha hecho muy interesantes descubrimientos en 
sus excursiones por Arg-elia, Eg-ipto, Palestina, etc. 

Prosopigastra laevior Morice. 

¡Prosopigastra laevior F. D. Morice. Trans. Ent. Soc. London, 
1897, p. 309. 

9- Nig-ra, nitida; mandibulis tarsisque plus minusve rufes- 
centibus; g-enibus teg-ulisque pallide flavis; seg-mentorum ab- 
dominalibus marg-inibus posticis pallidis. Clypeo vix convexo 
in marg'o antico fere truncato. Mesonoto scutelloque laevibus, 
nitidis, punctis satis mag-nis valde distantibus iustructis; seg-- 
mento mediano in área dorsali oblique striato, lateribus 
arg-enteo pilosulis. Alae puré hyalinae, nervis pallide ñavis, 
cellula radiali lata, brevis; área pyg-idialis nitida, polita, punc- 
tis valde remotis praedita, in ápice late rotundata. Oculi in 
vértice long-itudine flag-elli articulorum 2, 3, 4 inter se dis- 
tauti. 

Long". 7 mm. 

(^ latet. 

Negra, brillante, charolada, con las mandíbulas y los tarsos 
más ó menos ferrug-inosos, y de color blanquecino ó amari- 
llento las tég-ulas, las rodillas y el ápice y la base de las tibias; 
provista de pubescencia plateada muy abundante sobre los 
lados del seg-mento medio y dorso, hacia la base, del l.^'" seg-- 
mento abdominal. Alas hialinas, nervios de color pajizo; cé- 
lula radial corta y ancha; la 3." célula cubital de lados casi 
paralelos, tan ancha sobre la célula radial como inferiormente; 
el 3.*^'^ nervio transverso cubital lleg-a á la célula radial muy 
cerca del áng-ulo infero -posterior de ésta, á una distancia de 
él mucho menor que la anchura de la 3.' célula cubital. Clípeo 
poco convexo, casi truncado, alg-o sinuoso sobre el borde an- 
terior. Las órbitas internas de los ojos por encima de los este- 
mas, separadas entre si por un espacio que equivale próxima- 
mente á la long-itud del 2.°, 3." y 4." artejos del funículo. Meso- 




DE HISTORIA NATURAL. 299 

noto y escudete casi lisos, muy brillantes, con alg-unos puntos 
gruesos muy esparcidos. Espacio triang-ular del segmento me- 
dio sin reborde posterior, fino y oblicuamente 
estriado; pleuras muy punteadas. Abdomen fino 
y densamente punteado; la puntuación más 
gruesa y diseminada que en la P. Kohli, pero ^.^ g, 
menos que en la P. Moricei. Área pigidial bri- ^^ea pigidiai 
liante, con algunos puntos diseminados, ancha *^® -^^ ^**''*'"*' 
y redondeada en el ápice, que es translúcido. Últimos segmen- 
tos del abdomen provistos lateralmente de largas cerditas 
plateadas. 

Esta especie se distingue de sus congéneres por tener las 
alas completamente hialinas; la disposición de la célula radial 
y 3.' cubital; el área del seg'inento medio finamente estriada; 
el mesonoto y escudete lisos, brillantes, con muy rara pun- 
tuación, etc., etc. 

Patria: Abbasiyeh, en Egipto (F. D. Morice). 

Prosopigastra Kohli, nov. esp. 

Nigra, nítida; mandibulis, tarsis g-enibusque plus minusve 
rufescentibus; tegulis pallide ñavis; segmentorum abdomina- 
libus marginibus posticis pallidis. Cypeo vix convexo, in mar- 
g'o antico fere denticulato. Mesonoto satis punctato; scutello 
nitido, minus dense punctato. Segmento mediano in área dor- 
sal! rug'oso, lateribus rugoso striatis, Alae parum fumatae, 
nervis brunneis. Área pygidialis bene limitata, haud polita, 
sparse punctata, in ápice rotundata. Oculi in vértice lon- 
gitudine ñagelli articulorum quator basalibus antennarum 
fere inter se distanti. 

Long. 8 mm. 

(^. A femina differt: Oculi in vértice longitudine ñag-elli 
articulorum tribus basalibus antennarum minus inter se dis- 
tanti; mesonoto scutelloque magis dense punctatis; abdomine 
tibiisque plus minusve rufo-ferrugineis; segmento ultimo pa- 
rum emarginato. 

Long. 7 mm. 

9- Negra; con las mandíbulas, los tarsos y las rodillas más 
•ó menos rojizos; tégulas amarillentas; borde posterior de los 
segmentos abdominales de color claro; provista de pubescen- 
cia plateada sobre la cara, los callos humerales, las mesopleu- 



300 boletín de la real sociedad española 

ras y los lados del seg-mento medio y abdomen. Clípeo poco 
convexo, casi truncado y ligeramente escotado y como biden- 
tado en el centro de su borde anterior. Mesonoto y escudete 
con puntos muy abundantes, sobre todo hacia el borde ante- 
rior; los puntos no muy gruesos ni muy profundos. Segmento 
medio corto, con el área dorsal rebordeada posteriormente, 
lados con estrías transversales, el dorso rugoso estriado. Me- 
sopleuras esparcidamente punteadas; metapleuras estriadas. 
Alas un poco obscurecidas; la 3.^ célula cubital más ancha 
inferior que superiormente; el S.^'" nervio transverso cubital 
lleg'a á la célula radial á una distancia del áng-ulo ínfero-pos- 
terior de ésta, igual ú un poco mayor que la anchura de la 
3.^ cubital sobre la radial. Abdomen fino y espesamente 
punteado; área pig-idial redondeada hacia el ápice, ancha, con 
puntos g-ruesos diseminados. Las órbitas internas de los ojos, 
por encima de los estemas, separadas entre sí por una distan- 
cia que equivale, próximamente, á la longitud de ios cuatro 
primeros artejos del funículo de las antenas. 

(J*. Casi del mismo tamaño que la 9? presenta los ojos más 
aproximados entre sí, siendo la distancia que los separa, por 
encima de los estemas, un poco menor que la longitud de los 
tres primeros artejos del funículo; puntuación de la cabeza, 
tórax y abdomen más apretada que en la 9 y un poco más 
fina; la pubescencia plateada más extendida y abundante; el 
color rojizo ferruginoso tiñe el borde posterior de todos los 
segmentos abdominales, g-ran parte del dorso del 1.° y 2.°, 
todo el 7.°, las tég'ulas, los tarsos, casi todas las tibias y las 
rodillas; el último seg-mento del abdomen un poco escotado, 
mucho menos que en la P. HancUlrschi, y más que en la 
P. ¡ninctatissima. 

Esta especie es muy parecida per su tamaño y coloración á 
las P. laemor y Moricei. Se diferencia de la laevior por la pun- 
tuación densa del mesonoto, el área dorsal del seg-mento me- 
dio, que es rug"OSO- estriada, la estructura de las alas ante- 
riores y la conformación del área pig-idial. Se distingue de la 
P. Moricei por la puntuación densa del mesonoto, la separación 
de los ojos en el vértice — en la KohJi ig-ual á los cuatro primeros 
artejos del funículo; en la Moricei igual á los tres primeros 
solamente — ; por la forma del área pig-idial, etc., etc. 

Patria: España, provincia de Madrid! 



DE HISTORIA NATURAL. 301 

Se la dedico al ilustre entoraólog'O Sr. F. F. Kohl, del Museo 
-de Viena, cuyos estudios sobre la g-ran familia de los Esfég"idos 
le han conquistado reputación universal. 

Prosopigastra Handlirscbi Morice. 

¡Prosopigastra HandlirscJii F. D. Morice. Trans. Ent. Soc. Lon- 
don, 1897, p. 309. 

9- Nig'ra; inandibulis, clipei marg-o antico, callis humerali- 
bus, teg'ulis, tibiis tarsisque ómnibus, femoribus posticis et 
abdomine rufo testaceis. Clypeo convexo, in ápice late rotun- 
dato. Capite et mesonoto fortius et satis dense punctatis. Seg- 
mento mediano iu área dorsali rugoso, lateribus rugoso stria- 
to. Oculi in vértice longitudine flagelli articulorum quator 
basalibus antennarum fere ínter se distanti. Área pygidialis 
magna, triang'ularis, nítida, políta, sparse punctata. Alae le- 
viter flavescente. 

Long. 8 mm. 

cf . A femina differt*. clipeo toto, callis humeralibus, femori- 
bus ómnibus nigris; oculi in vértice longitudine ñagelli arti- 
culorum tribus basalibus fere inter se distanti; abdominis seg- 
mento ultimo emarginato. 

Long. 7 mm. 

Negra; con el abdomen, las mandíbulas, el borde anterior 
del clipeo, los callos humerales, las tégulas, todas las tibias y 
tarsos y los fémures posteriores de color rojizo ferruginoso cla- 
ro; el dorso de los segmentos abdominales 3-5 manchado de 
negro; provista de pubescencia plateada cubre la cara, las sie- 
nes, los lados del tórax y el dorso de los segmentos del abdo- 
men. Alas ligeramente teñidas de amarillo, con la nerviación 
ferruginosa. Clipeo convexo, redondeado anteriormente. 

Cabeza, tórax y abdomen bastante punteados; la puntuacióu 
del mesonoto y mesopleuras profunda, algo apre- 
tada y en algunas partes retículada; mucho 
más densa sobre el mesonoto que en las P. imnc- 
iatissima, laemor y Kolili; sobre el escudete los ^. , 
puntos están más separados. Sea-mento medio . . .^. , 

^ 1 o Área pigidial 

corto, casi truncado posteriormente, rugoso so- ^.^ p Hand- 
bre el área dorsal (que presenta un reborde poste- 
rior), y con estrías más señaladas lateralmente. Abdomen más 
densamente punteado que la cabeza y tórax, área pigidial tri- 




302 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ang-ulai-, truncado-escotada en el ápice, brillante, con alg-unos 
puntos gruesos esparcidos. 

Los ojos, por encima de los estemas superiores, separados 
entre sí por un espacio que mide de ancho, próximamente, casi 
la longitud de los cuatro primeros artejos del funículo de las 
antenas. 

La célula radial de las alas anteriores, por lo menos, tres 
veces más larg-a que ancha en su medio; del punto de inser- 
ción del 3.«^'" nervio transverso cubital al áng-ulo ínfero-poste- 
rior de la célula radial, hay más distancia que la anchura de 
la 3.* cubital sobre la radial. 

El (f difiere de la 9 por tener los ojos más aproximados en 
el vértice; las antenas provistas de pubescencia plateada, los 
callos humerales y el clípeo completamente negros; todos los 
fémures negros; muy obscurecidas las tibias del 1.° y 2." par 
de patas; el último seg-mento dorsal escotado en el ápice; 
el 4.° seg-mento ventral con una quilla transversa tubercu- 
liforme. 

Esta especie se disting'ue fácilmente de sus cong'éneres por 
el color del abdomen, la forma del clípeo, la puntuación del 
dorso, etc., etc. 

Patria: Nakhle, en Eg-ipto (F. D. Morice). 



CUADRO DICOTÓMICO PARA LA DETERMINACIÓN DE LAS ESPECIES 
DE «PROSOPIGASTRA» 

99 

1. Abdomen de color rojizo testáceo; frente á la altura del 
vértice, tan ancha como la long-itud de los cuatro pri- 
meros artejos del funículo; clípeo muy convexo, redon- 
deado en su borde anterior, sin indicio ni huella de 
dientecillos ó undulación dentiforme; patas de color 
ferrug-inoso testáceo, excepto los fémures anteriores é 
intermedios y todas las caderas; alas teñidas de amari- 
llo, con los nervios de color ferrug-inoso claro; tégulas y 
callos humerales testáceos P. Handlirschi Morice. 

— Abdomen neg-ro, ó rojo y neg-ro, ó neg-ro con el borde poste- 
rior de los segmentos un poco ferruginoso claro; clípeo- 



DE HISTORIA NATURAL. 303 

poco convexo, truncado en el ápice, con indicios de 
dientecillos ó undiilaci(3n dentiforme en el borde an- 
terior 2 

2. Mesonoto y escudete casi lisos, sólo con alg-unos puntos 

diseminados; área dorsal del seg-mento medio fina y 
oblicuamente estriada; alas completamente hialinas, los 
nervios pajizos; la distancia del áng-ulo ínfero-posterior 
de la célula radial al 3.^'' nervio transverso cubital, es 
mucho menor que la anchura de la 3/ célula cubital 
sobre la radial. Abdomen neg-ro con el borde posterior de 
los seg-mentos de color blanquecino. P. laevior Morice. 

— Mesonoto y escudete más punteados; área dorsal del seg-- 

mento medio rug-osa; alas más ó menos ahumadas, con 
los nervios de color obscuro; la distancia del áng-ulo 
ínfero-posterior de la célula radial al 3.'''" nervio trans- 
verso cubital, es ig-ual ó mayor que la anchura de la 3/ 
célula cubital sobre la radial 3 

3. Tamaño del insecto 7-10 mm. Primero y 2.° seg-mentos 

del abdomen de color rojo; alas bastante ahumadas; 

área pig-idial como en la fig-ura 1.'' 

P. 2Mnc¿aíissima Costa. 

— Tamaño del insecto 7-8 mm. Abdomen neg-ro con el bor- 

de de los seg-mentos ferruginoso; alas muy poco teñidas; 
área pig-idial como en la fig-ura 2.^ 4 

4. Las órbitas internas de los ojos, á la altura del vértice, 

distan entre si unalong-itud, próximamente, ig-ual á la de 
los tres primeros artejos del funículo de las antenas; me- 
sonoto esparcidamente punteado.. . P. Moricei Mercet. 

— Las órbitas internas de los ojos, á la altura del vértice, 

distan entre sí una long-itud ig-ual, próximamente, á 
la del 2.°, 3.° y 4." artejos del funículo de las antenas; 
mesonoto mucho más punteado P. KoJili Mercet. 

cfcf 

1. Abdomen de color rojizo testáceo; clípeo convexo, redon- 
deado en su borde anterior; patas neg-ras, con las tibias 
y tarsos ferrug-inosos; las órbitas internas de los ojos, á 
la altura de los estemas superiores, separadas entre sí 
por un espacio cuya anchura equivale, próximamente, 



304 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

á la long-itud de los tres primeros artejos del funículo; 
último seg-mento dorsal del abdomen escotado en el 
ápice; mesonoto g-ruesamente punteado, la puntuación 
alg-o reticulada p. Haudlirschi Morice. 

— Abdomen negTO, más ó menos teñido de rojo; clípeo poco 

convexo, casi truncado en su borde anterior; mesonoto 
fino y apretadamente punteado, ó casi liso y brillante, 
con sólo alg-unos puntos diseminados; el último seg- 
mento dorsal del abdomen muy poco escotado 2 

2. Mesonoto charolado, brillante, esparcidamente punteado, 
los puntos g-ruesos y profundos; las órbitas internas de 
los ojos, por encima de los estemas superiores, separa- 
das entre sí por una distancia que equivale, próxima- 
mente, á la longitud de los dos primeros artejos del fu- 
nículo de las antenas P. ¡mnctaiissima Costa. 

— Mesonoto ñno y apretadamente punteado, casi mate; las 

órbitas internas de los ojos, por encima de los estemas 
superiores, separadas entre sí por una distancia que 
# equivale, próximamente, á la long-itud de los tres pri- 
meros artejos del funículo de las antenas 

P. R'oJiU Mercet. 



Boletín bibliográfico. 

(Continuación.) 

Junio. 

American Anthropologist. Lancaster. Yol. 8, n" 2, New series, 1906. 

Aúnales des Sciences Naturelles. Zoo\ogie.l^av\ñ. T. v, nos i-4^ 1907. Pe- 

RRIER (R.): Rech. sur les org. géuit. des Bradypod. et sur leurs moyens 
de fixation. — Bolívar: Revis. des Ephippiger.— Bouvikr: Monogr. des 
Onychophores. 

Casopis. Praga. 1907, Rocnik iv, cislo i.— Vimmer: Monchy, ktere cizopasi 
V. larvách a kuklach nekterych cesky'ch moty'lu. — Pastejrik: Meta- 
morph. dvou Dipter.— Pastejrik: Ctenophora pectinicoryñs L. — Weix- 
furter: Sisea loxocerina Fallen 9, pi'o cechy nova moucha.— Ram- 
bousck: Popis dvou novych Staphylinidu.— Klapalek: Prispevek k 
znalosti zvireny chrostiku a jepic Vy'ch, Karpat. 

Clínica y Laboratorio. Zaragoza. 1907, n.° 4. 

Deutsche Entomologische Zeitschrift. Berlín. 1907, S"" Heft.— André: Liste 



DE HISTORIA NATURAL. 305 

des Mutillides recueillis á Ceylan por M. le Dr. W. Horn. — Felsche: 
Coprophage Scarab.— Gerhardt: Atlieta Gabrieli n. sp. (col.)— Hage- 
doríí: Fossile Borkeukafer.— Hartmakx: Vier neue Art. des Cnrcu- 
lion. — Genus Onychogymmis (col.) — Hobn: Megacephala-Tef racha (col.) 
Neumann: Einig. üb. Staphj'l. — Pape: Zwei Eüfsler von Benguella 
(col.) — Pic: Drei neue Ptinus-Arten (col.) — Reineck: Sammelnotiz. üb. 
in der Umgegend von Berlín vorkomm. seltenere Coleopt. — Reitter: 
I"ünf neue Coleopt.— Kiffarth: Eine neue Lokalform von Heliconius 
Batesi Riff (Le-p.] — Scoeneling: Neue Cleriden von Zentr.-Amer. — 
Schmidt: Eine neue Südafrik. Gatt. der Aphodiinen des Naturhist. 
Mus. in Hamburg ¡col.) — Vosseler: Die Culicidengatt. Toxorhynchites 
und Eretmopodites in Deutscb-Ostafrika(Dipt.)— Einige Beobacbt. aus 
ostafrik. Orthopt. — Wagxer: Ein neuer Rhynchytes des palaarkt- 
Faun. (col.) 
.Entomological Society of Ontario. Toronto. (37 Animal Report.) 1906. 
Farmacia y Medicina. Barcelona. 1907, n.° 0. 
Gaceta farmacéutica española. Barcelona. 1907, n.os 104-105. 
Ingeniería. Madrid. 1907, nos 75-78. 

Instituí Océanographique. Monaco. (Bulletin.) 1907, n° 99.— Koehler: 
Note prélim. sur q. q. Astéries et Opbiures proven, des camp. de la 
Princesse-Alice.=^'^'^ ICO.— Maillard: L'industr. des salin. cótiéres.= 
]Sí° 101.— Sars: Notes supplém. sur les Calanoidés de la Frincesse- 
Alice, 
K. K. Zoologisch-boíanischen Gesellschaft. Wien. (Verhandlungen.) 1907, 
Lvii Band, 2 und 3 Heft.— Hormuzaki: Die Schmetterliuge (Lepid.) 
der Bukowina.— Wagner: Z. Morphol. und Teratol. des Bryoplujllum 
crenatum Baker.— Schatzmatr: Die Koleopterenfauna der Villache- 
ralpe (Dobratsch). — Spaeth: Beschreib. neuer Cassidid. 
Za Feuille des Jeunes Naturalistes. Paria. 1907, n° 439.— Germaix: Revis. 
des esp. fran9. appart. aux g. Yiripara et Bythinia. — Chalande: Con- 
trib. á la faune des Myriop. de France.— Mieg: Note sur les schistes 
á Meletta d'Huttingen, prés Istein.— Gouby et Guigxon: Les Insectes 
paras, des Crucif. (suite).— De Gaulle: Catal. des Hyménopt. de 
Trance (suite).=N° 440.— Chatelet: Note sur la variation de forme de 
VHelix candidissima Drap. dans les envir. d'Avignon. — Dollpüs: Ano- 
mal, des pédonc. floraux du Cerasus Aviiim. — Courjault: Guide de 
¡'Excursionn. dans les faluns de Touraine. — Bocssac: Sur la faune 
marine de l'étage Ludien. — Goürt et Goignon: Les Insect. paras, des 
Crucif. (suite). — De Gaulle: Catal. des Hyménopt. (suite). 
Le Naturaliste. Paris. N° 484.— Meünieb: Sur la théorie des phénom. 
volcan. — Trouessart: La distrib. géogr. des anim. viv. et foss. — 
Boügon; Le nom. de la Blanc-ürsine.— Gadeceau: Hist. de l'envahis- 
sement du port de Nantes, par une Chenopod. améric— Massat: Les 



306 boletín de la lllíAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Microbes dii pain.=N'' 485.— Fritel: Guide paléont. et géol. de la re- 
gión paris. — Xambeu: Mceurs et métamorph. des espéces du g. Philon- 
tus, Ourtis, Coléopt. de la fam. des Brachélytres. — Laloy: L'influence 
du milieu sur la race. — Troitessart: La distrib. gáogr. des anim. viv. et 
foss. — Massat: Les trembl. de terre en 1906. — Kegnault: Perversión 
du goút chez Thomine et les anim. 

Las Baleares. Palma de Mallorca. 1907, n.os 77-78. 

Museo Nacional. Buenos Aires. [Anales.) 1906, serie iii, t. vi y viii. 

Naturae Novitates. Berlín. (R. FriedUiuder & Sohrr.) 1907, nos 4.7, 

Observatoire royal de Belgique. Bruxelles. (Annales.) 1906. jSíouv. serie, 
t. 111, fac. n. 

— Annuaire astronomique pour 1907. 

Real Academia de Ciencias exactas., físicas y naturales. Madrid. (Revista.) 

1906, t. V, nos 2-4. — Mourelo: Estudios de síntesis mineral. 
Real Sociedad Geográfica. Madrid. (Boletín.) 1907, t. xlix, 2." trim. 
Smithsonian Institution. United States National Museum. Washington. 

(Bulletin.) 1907, n" 56. — Mearns: Mammals of the mexic. Boundary 
of the U. S. Part i. 

Sociedad aragonesa de Ciencias naturales. Zaragoza, (Boletín) 1902-1904, 
t. i-iii; 1907, t. TI, n° 1.— Pau: Formas nuevas de plantas. =N. os 2-4. — 
Pau: Una visita á San Ginés (Sierra de Albarrac.) — Valero: Mine- 
rales españoles de la colección del Colegio del Salvador. 

Sociedad española de Física y Química. Madrid. (Anales.) 1907, t. v, n.° 43. 

Sociedad Nacional de Agricultura. San José, Costa Rica. (Boletín.) 1906- 

1907, n.os 3-13. 

Société belge d' Astronomie. Bruxelles. (Bulletin.) 1907, n° 4. 

Société botaniqíie de France. Paris. (Bidletin.) 1907, t. 54^ (4" ser., t. vil), 
n" 3. — Fliche: Note sur un charbon quatern. de chátaignier (Castanea 
vulgaris Lamk.)— Hamet: Note sur deux Kalanchoe malgaches. — 
Roques: Les Champign. paras, des plantes des Pyrénées. — Russell: 
Sur une colonie de plantes caldcóles dans les sables de la vallée de 
Chevreuse. — Pavillard: Sur les Ceratium du golfe du lion. — Pré- 
seutation du Narcissus rejlexus Brof. — Dubard et Dop: Descript. de 
q. q. esp. nouv. de Madagascar.— Gagnepain: Zingiber. nouv. de l'her- 
tier du Muséum. 

Société entomologique de Belgique. Bruxelles. (Annales.) 1907, t. 5P,n°4. — 
Bourgeois: Malacodermes du S. de l'Inde. — Schodteden: Les types 
d'Hémipt. de Montrousier.=N° 5. — Kirkaldy: Q. q. mots sur les 
Hémipt. polynés. du voy age de \' Eugénie.—^nr q. q. Homopt. 
Ful^oroideae vivant sur la Canne a sucre.— Weise: Afrik. Chrysomel. 
Mosér: Beitr. z. Kenntnis der Cetoniden.— Scherdling: Liste des 
Staphyl. de la rive gauche du Rhin aux environs de Strasbourg. — 
RAEM Description d'un Cératorrhinide nouveau. 



DE HISTORIA NATURAL. 307 

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of Related Sp. of Pelagic Organisms as lUustr. by the Chaetognatha. 
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and its allies.— Pearsall: Geometrid Notes.— Davis: A new Tree Cric- 
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nol. — Ldtz: Tower's Evalut. in Leptinotarsa. — Broadwiíll: A new 
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' andrenaeforme as a Brit. sp. — Reíd: Larval habits of Trochilium an- 
drenaeforme.. — Larval habits of Trochilium crabroniforme. — Lowb: 
Some Butterfl. of Eclipens-Canton Vaud. — Mathew: On the hybern. 
habits, etc. of Pyrameis atalanta. — Ratward: Larvae of Polyomma- 
tus icarus. — Chapman: Lepidopt. Notes.— Britten: Rare and local sp, 
of Coleopt. taken in Cumberland. — Burr: Synopsis of the Orthopt. of 
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The Wilson Bulletin. Oberlin, Ohio. 1907, New ser., vol. xiv, n° 1.-Hen- 
ninger: On the Paridae of Germany. — Fisher: On BaldEagles' Nest. — 
Hunt: On August Birds of Lake Sebago.— Jones: Additions to the 
Birds of Ohio. — Holmes: On Birds of Summit, New Jersey. — Wood: 
On the autumn Birds of the Cheneaux Islands. 

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Stewart: The Ndhlondhlo. — Dalgi.iesh: Some Common Ind. Birds. 

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Heft 3. — Schülz: Die indoaustral. Trígona laeviceps F. Sm. — Oour- 
voisier: Üb. Zeichnungs-Aberrat. bei Lycaeniden.— Cholodkovskt: 
Z. Biol. von Scardia tessulatella Zell. — Fiebrig: Eine Wespen zerstO 



308 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

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( Tajñnostola musculosa Hb.) — Paganetti-HüxMmler: Beitr. z. Hemipt.- 
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— (Transadions.) i 906, vol. xvii, part G. 

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Die Ascid. der ruesischen Polar-exped. — Strand: Vorliinfige Diagn. 
afrik. und südamer. Spinnen. — Vorlanfige Diagn, süd. und ost-asiat. 
Clubion., Agelen., Pisaurid., Lycos., Oxyopiden und Saltic. — Zwei 
neue Spinnen aus wttrttembergisch. Hohlen. — Dawtdoff: Sur le 
développ. du nephridium de la trompe cliez les Enteropn. — Illig: 
Bericht üb. die ^ematoscelis -Art. der Deutsch. Tiefsee-Exped.= 
Nos 19-20.— Looss: Z. Kenntnis der Distomenfain. Hemiuridae. — 
Poporici-Basxosaxü: La forme mobile des Hémogregar. des Ghé- 
lonéens.— TmÉBAUD: Entomostrac. du Canten de Neufchatel. — En- 
derlein: Üb. die Segm.-Apotome der Insekt.— Gadd: Ein Fall v. 
Hermaphrod. bei dem Strongylocentratus droebachiensis O. F. Müll. — 
WiDAKowicn: Üb. eine Verschlussvorricht. im Eileiter von Squalus 
acanthias. — Haswell: A genito-intest. canal in Polyclads ^Nos 21- 
22. — Leeüwen: Üb. die Aufnahme der Spermatoph. bei Salamandra 
maculosa. — Kellner: Bericht üb. die Embryol. von Oikopleura. — 
Gratzianow: Übersicbt der Süsswassercottiden des russisch. Reiches. 
Noack: Wolfe, Schakale, vorgescbichtliche und neuzeitliche Haus- 
hunde.— Kampen: Die Anheftung des Zungenbeins am Schadel bei 
Puiorius Putorius L.=N" .33.— Popofsky: Neue Radiolar. der Deutsch, 
Südpol.-Exped. — Pocoe: Einige Erganzungen zu den índices neuer 
Gatt. und Untergattungsnamen des Zool. Record, — Russ: Üb. die pos- 
tembr. Entwicklung des Mitteldarmes bei den Trychopt. — Wolters- 
torff; Üb. neue Tritonenform. Osterr., insbesondere Tritón vidgaris 
subsp, typica forma kammeresi n. f , — Oka: Eine dritte Art von Pecti- 
nella. — Lüther: Üb. die System, Stellung der Rhabdocoelen-Fam, Ca- 
tenulidae. — Ostrommoff: Z, Entwicklungsgesch, des Sterlets (Acipen- 
ser ruthenusj. — Strand: Diagn, neuer Spinnen aus Madagaskar und 
Sansibar. — Mesner: Augen bei Tiefsee-Seesternen. 



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1906). 

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de la Soc. fran^. d'Hist. de la Med. Poitiers, 1906.) 

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Académie des Sciences. Paris. fComptes rendas.) T. cxiiv, 1907, n° 22. — 
L.EWY et Püiseux: Sur l'orig. des accidents du sol lunaire.— Gourdon: 
Sur un microgranite alcalin recueilli syr la terre de Graham par 
l'exped. antarct. du Dr. Charcot. — Pauchet: Sur la déhisc. de q. q. 
étamines.— Gard: Role de l'Anat. comp. dans la distinction des esp. 
de Cistes. — Albauart: Nouv. méthode de separation et de dosage des 
acides organ. dans les fruits et les légumes. — Heckel: Sur la muta- 
tion gemmaire cultur. du Solanum tuherosum L. — Lesne: Sur les paras, 
xilophages du Mani(;oba (Manihot Glaziovi Muell. Arg.) — Barbieri: La 
struct. de la moelle épiniére.— Carles: Le flúor dans les coq. des 
moilusquesnon marins. — MoNNEYRAT:Inñuence des rapides déplacem. 
d'air que provoque l'automobile sur la nutrit. génér.^N° 23. — La- 
CROix: Sur la constit. pétrogr. du massif volcan, du Vésuve et de la 
Somma. — Bertrand et Muttermilch: Sur l'exist. d'une tyrosinase dans 
le son de froment. — Duparc et Pearce: Sur les roches basiq. de la 



;3io boletín de la real sociedad española 

chaine de Tschissapa (Oural du N.)— Vasse: Sur la cavité pleur. chez 
l'Éléphant. — Beauchamp: Sur la digest. de la chlorophylle et l'excré- 
tion stomac. chez les Rotiféres. — Josué et Bloch: Action hyperten- 
sive de la couche cortic. des capsules surrénales. — Savornin: Sur le 
géosynclinal miocéne du Tell merid. — Tdévenin: Sur les Dinosaur. du 
Jurass. de Madagascar. — Bertrand: Caractérist. de la trace foliaire 
de VAnkyropteris Bibradensis B. R. sp.=N° 24. — L.ewy et Pdiseüx: 
Sur la quest. de l'orig. des mers lunaires. — Giard: Nouv. remarq. sur 
l'oblitér. de la cavité pleur. des Eléphants. — Fonar'd: Sur les propr. 
colloid. de Tamidon. — Wolff: Action comparée. des extraits d'orge et 
de malt sur les dextrines les plus résist. — Piettre et Vila: Sur la teneur 
en oxigene de l'oxyhémogl. de cheval. — Wallerant: Sur les írans- 
" forra, polymorph. des mélanges isomorphes de trois corps. — Gerbes: 
Le f aisceau inverse de Zilla macroptera Corps.— Martinand: Rech. de 
l'invertine ou sucrase et du saccharose dans les divers org. de la 
vigne et dans q. q. fruits.— Piéron: Autotomie protectrice et autot, 
évasive. — Barbieri: Struct. des nerfs section. dans une évol. stricte- 
ment physiol. — Chudeatj: La Geologie du Sahara central. — Flamand: 
Sur la présence du terr. carbonif. aux environs de Taoudeni (Sahara 
occid.)— Déprat: Les éruptions posthelvétienn. antér. aux volcans re- 
cents dans le N. O. de la Sardaigne. — Maillard: Sur la trombe du 22 
Mai 1907 dans le département du Loiret.=N° 25.— Lacroix: Sur une 
esp. minér. nouv. des fumeroUes du Vésuve. — Bertrand et Mütter- 
MiLcn: Sur le phénom. de coloration du paiu bis. — Dufour: Observ. 
sur les feuilles primord. des Achillées. — Jumelle et Perrier: Les ter- 
mites champignonnistes á Madagascar. — Daniel: Sur q. q. variat. 
observ. dans le g. Rosier. — Roüle: Sur la valeur morphol. des épines 
du polypier des Antipathaires. — Vignier: Pérsist. de la trochophore 
chez un Hésionien.— Dooton: Notions nouv. sur V Hylohates Leuco- 
genys Ogilby. — Lapicque: Tabl. génér. du poids encéphal. en fonction 
du poids du corps. — Gravier: Sur l'assoc. d'un Alcj'onaire et d'algues 
unicell. — Arthand: De la mesure du cbamp pulmón, et de son acti- 
vité. — Gautrelet et Gravellat: De l'actiou physiol. de q. q. matiéres 
color, et de leur élimination urin. — Martel: Sur les goulfres de la 
mer et le volcanisme. 
Académie des Sciences. Cracovie. (Bulletin intemational.) 1907, n° 1, — 
Küdelka: Anat. comp. des org. végétat. des Groseilliers.— Rüdzki: Sur 
la profond. du foyer du trembl. de terre de la Calabre du 8 Sept. 
1905. — Nowak: La flore fossile sénonienne de Potylicz.^N" 2. — 
Marchlewski: Nouv. preuve de la párente chim. entre la matiére 
color, du sang et la chlorophylle. — Zapalowicz: Revue critique de la 
flore de la Galicie, 8« partie. — Grztboví^skt: Boryslaw. Une monogr. 
géol.— KoRCZTNSKi et Marchlewski: Etudes sur les matiéres color. 



DE HISTORIA NATURAL. 311 

des racines de Datisca caimabina.=IS;° 3. — Bollasd: Sur la réaction 
du gaíac et de l'oxyhémogl.— Jestts: Sur la nature chim. et la 
struct. de ramidon. 
Académie international de Géographie Botanique. París. (Bulletin.) 1907, 
n° 212.— Christ: Filices chinensis, Duclouxianae, Esquirolianae et 
Cavalerienses. — Filices Azoricae a D'* Bruno Carreiro lectae. 
Academy of Science of St. Louis.. (Transactions.) 1906, vol. xv, n° 6¡ vol. 
XVI, nos 1-2. — OoLLiNs: Notes on a Collect. of MoUusks from the vici- 
nity of Álpena, Michigan. =Nos 3-4. — Glatfelter: Prelim. list of 
Righer fungi collect. in the vicinity of St. Louis.=]S° 5.— Teery: The 
nasal Skelet. of Amblystoma punctatum (Linn.)=— -N° 6. — Casey: Ob- 
serv. on the Staphyl. Groups AUocharinae and Xantholinini, chiefly of 
America. =N° 7.— Weller: Kinderhook Faunal Stud. IV. The Fauna 
of the Glen Park Limestone. 
Aúnales des Sciences naturelles. París. Zoologie. ix serie, t. v, 1907, nos 6-7. 
BouviER: Monogr. des Onychophores (fin). — Billard: Hydroídes de 
la Collect. Lamarck du Mus. de París. I. Plumulariidae. 
Annotationes zoologicae japonenses. Tokyo. Vol. vi, 1907, part ii. — Mitake: 
A list of a Collect, of Lepídopt. from Formosa.— Matzdmura: Die 
Cicad. Japóns. — Oka; Z. Kenntn. der Suesswasser-Bryozoenfauna von 
Japón.— Okamura: An Annot. List of Plankton Microrgan. of the 
Japón. Coast. 

Botanisk Tidsskñft. Kobenhavn. 1907, t. 28, fase. 1.— Ostenfeld: Plante- 
wsexten paa Fíeroerne. — Ostenfeld and Rosenberg. Experím and 
cytolog. Stud. in the Híeracia.— Deichmann og Rosen vinge: Bernter- 
kninger om Isfod og Tangrand ven Gronlands Kyster. — Note sur la 
limite supér. des Fucacées et sur le bord de glace sur les cotes du 
Groenland. 

Clínica y Lahoratorio. Zaragoza. 1907, n° 5. — Andrés: Estudio anatomo- 
fisiul. de las cápsulas suprarreu. 

Davenport Academy o f Natural Sciences. fProceedings.) Vol. iv (1882-1 884\ 
V (1885-1889) y vi (1889-1897). 

Entomologische Litteraturhlatter. R. Friedlander und Sohn. 190?, n° 6. 

Entomologische Zeitschrift. 1907, n° 12. 

Gaceta farmacéutica espafiola. Barcelona. 1907, nos 106-108. 

Ingeniería. Madrid. 1907, nos 7i/-80. 

Instituto geológico de México. (Boletín.) 1906, n° 24. — Bose: La fauna de 
moluscos del Senoniano de Cárdenas, San Luis Potosí. 

Laboratorio Municipal de Higiene de Madrid. (Boletín.) T. vil, 1907, n° 2. 

Las Baleares. Palma de Mallorca. 1907, n° 79. 

Le Naturaliste. París. 1907, n" 486. — Trodessart: La distrib. des animaux 
viv. et foss. — Massat: Les trembl. de terre en 1906. — Xambeü: Moeurs 
et métamorph. des esp. du g. Philonttis (Col. de la fam. des Braché- 



31-2 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

lytres).— BouGOX: Les Morilles de la región paris. — Santini. Animaus 
mytholog., légendaires, etc. Le raon.=N° 487. — Meunieb: Les gres 
stalact. d'Orsay. — Trouessart: La distrib. des anim. viv. et foss. — 
Fkitel: Guide géol. et paléont. de la región paris. — Xambeu: Moeurs 
et métamorph. des esp. du g. Philontus. — Santini: Anim. mythol., 
légendaires, etc. Le Paon. 

Museo Nacional. San Salvador. (Anales.) T. 3.°, 1907, n° 19. — Guzmán: La 
enferm. del café en El Salvador. — Brolemann: Miriáp. de Guatemala. 
Rejón: Las Mayas descienden de los Egipcios.— Güzmán: Botan, 
industr. de Centro-Amér — Insectos dañinos. 

Museum (VHistoire Naturelle. Paris. (Bulletin.) 1906, n° 7; 1907, n" 1. 

Museum of Comparativa Zo'ólogy at Harvard College. Cambridge, Mars. 
(Bulletin.) 1907, vol. l, n" 9. — Ferxald: A collect. of Sphecidae from 
Argentino. =Vol. li, n° 1. — "Woodworth: The Palolo Worm, Eunice 
viridis (Gray). 

Museum nj ihe BrooMyn Institufe of Arts and Sciences, (Bulletin Science.) 
Vol. I, 1907, n" 1. — Schoeffer: New Bruchidae of Brownsville, Texas 
and Huaclmca, Arizona. 

Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales de Madrid. (Revista) 
T. V, 1907, nos 7_8. 

Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. (Memorias.) 3.a época, 
vol. VI, n.os 10-H. — Almera: Un reconoc. de los terrenos terciarios 
de las comarcas occid. bañadas por el Mediterr.=N.° 12. — Leveillé: 
Los Ficus de China =íí.° 13. — Borja: Necesidad de la Oceanogr. para 
las industrias de pesca. 

Real Sociedadad Geográfica. Madrid. (Boletín.) 1907. Revista de Geogra- 
fía colonial y mercantil. T. iv, n.cs 2-5. 

fíente des Pyrénées. Tolouse. 1906, 3." trim. 1907, l.^'' trim. 

Revue Suisse de Zoologie. Geneve. T. 15, 1907, fase. 1.— Forel; La faune 
malgache des Fourmis. — Carl: Copepodes d'Amboine.— Egounoff: 
Développ. histol. du tube dig. de la Truite. — Roux: Sur q. q. Reptiles 
sud-afric. — Yong: Sur un cas d'hermaphrod. chez la Grenouille.— 
Lessert: Notes arachnol. — Plessis: Etudes sur la Cercyra verrucosa 
nov., nouv. Triclade marine. 

Rivista coleotterologica italiana. Camerino. 1907, n" 5. — Porta: Revis. degli 
Stafil. ital. m" part.— Bigliani: Coleott. nuovi o non segnati nel Catal. 
del Bertolini. 

Royal Microscopical Society. London. (Journal.) 1907, part 3, n" 178. — 
Mürrat: Some Tardigr. of the Sikkim Himalaya. — Penard: On Some 
Rhizop. from the Sikkim Himal.— Hardy; Notes on a Peculiar Habitat 
of a Chlorophyte. 

(Co7xtinuará.J 



Sesión del 2 de Octubre de 1907. 

PRESIDENCIA DE D. JOSÉ CASARES GIL 

El Secretario accidental, Sr. Escribano, leyó el acta de la 
sesión anterior, que fué aprobada. 

Correspondencia. — Se leyó una atenta carta del Sr. Ministro 
de Estado dando g-racias á la Sociedad por la comunicación 
que ésta le había dirig"ido con motivo de la copia de las cartas 
de Linneo, que debemos al interés que por nuestra corporación 
demuestra dicho señor, y otras de nuestros consocios D. José 
H. Pazos, de Cuba, y D. Vicente de Val y Julián, de Zarag-oza, 
participando haber sido nombrados Jefe local de Sanidad, el 
primero, y Presidente del Coleg-io oficial de Farmacéuticos, de 
la provincia, el seg-undo, enterándose de ello con satisfacción 
la Sociedad. 

Admisiones y presentaciones. — Fueron presentados para socios 
numerarios D. Victoriano Colomo y Amarillas, Catedrático de 
la Escuela de Veterinaria de Madrid, por el Sr. Díaz Villar; 
D. Manuel Reyes Calvo, por el Sr. Escribano; D. José Pereyra 
Galviatti y D. Manuel Medina Rodríg-uez, por los Sres. Hernán- 
dez-Pacheco y Aranda, y quedaron admitidos D. Francisco Es- 
pejo Casabona, Reg-ente de la Escuela Normal de Maestros; 
D. Pedro Salcedo, Ing-eniero Jefe de Montes; D. Anselmo Tomás 
Corrales, Rector de las Escuelas Pías y Catedrático de Historia 
natural, en las mismas, y D. Rafael López Mateos, Catedrático 
de Ag-ricultura; todos de Granada, que habían sido presen- 
tados en la sesión anterior por el Sr. Diez Tortosa. 

Publicaciones recibidas. — El Secretario dio cuenta de que en- 
tre las publicaciones recibidas últimamente fig-uran dos volú- 
menes titulados La Herencia, Hipótesis acerca del sueño, Opti- 
mismo científico y La finalidad de la Ciencia, de que es autor 
nuestro consocio el P. Zacarías Martínez-Núñez, y una ^ota 
sodre la Ulmina natural, por D. Salvador Calderón, enviadas 
como regalo para la Biblioteca de la Sociedad por sus respec- 
tivos autores. Se acordaron dar las g-racias. 

T. VII. -Octubre, 1907. 21 



314 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Notas y comunicaciones.— El Sr. Rivas Mateos, refiriéndose á 
una nota suya, publicada en el Boletín anterior, sobre el viaje 
que en unión del Sr. Lázaro é Ibiza realizó á Estocolmo y Up- 
sal en Mayo último, con motivo de celebrarse en dichas po- 
blaciones el 2." centenario del nacimiento de Linneo, hizo al- 
gunas consideraciones de g-ran interés sobre la índole de las 
fiestas allí celebradas, mostrándose sumamente complacido de 
las extremadas atenciones de que fueron objeto en todo mo- 
mento, así por parte de la Familia Real sueca, Gobierno, altos 
funcionarios y profesores de aquella nación, como por los de- 
legados extranjeros allí reunidos, que siempre tuvieron para 
el nombre de España frases de encomio, de respeto y en gene- 
ral de curiosidad. Terminó dando las gracias por haber podido 
ostentar el título de representante de esta Sociedad, con que 
fué honrado con ocasión tan solemne. 

El Sr. Díaz del Villar propone un voto de gracias para el 
Sr. Rivas Mateos, que tan dignamente ha cumplido la misión 
que le encomendó la Sociedad, así como para el Sr. Lázaro 
que, como representante del Gobierno español, de la Univer- 
sidad Central y de la Real Academia de Ciencias, ha sabido 
dejar el nombre de España en el lugar honroso que le corres- 
ponde. Dicho voto fué aprobado por unanimidad. 

El Sr. Lázaro é Ibiza dice que la Memoria publicada por la 
Sociedad con tal motivo ha sido muy bien recibida en todas 
partes, no sólo por su texto y esmerada impresión, que no des- 
merece de las publicadas en el extranjero, sino por la idea del 
monumento tan antiguo y digno, existente en honor de dicho 
naturalista en España. 

El Sr. Presidente se felicita en nombre de la Sociedad por 
tan satisfactorio resultado, así como al Sr. Lázaro é Ibiza, por 
las distinciones que tan merecidamente le han sido concedi- 
das en Upsal y Estocolmo. 

— El Sr. Rioja (D. José) envía las siguientes noticias, relati- 
vas á una ballena cazada en Santander y cuya cabeza se repre- 
senta en la lámina vii. (Se refiere esta especie á la Bal(eno2)tera 
rostrata Fabr., distinta de la Balcena rostrata L.) 

Medía este ejemplar, que fué muerto á tiros por un carabi- 
nero en una ensenada del Sardinero, próxima á la península 
de la Magdalena, 3 m. de longitud (era hembra). 

Tiene los caracteres esqueléticos típicos de esta especie, ó sea: 



DE HISTORIA NATURAL. 315 

48 vértebras^ distribuidas asi: 7 cervicales, 11 dorsales, 13 lum- 
bares y 17 caudales; 8 huesos en V en las 8 primeras caudales, 
situados anteriormente de modo que el primero está entre la 
última lumbar y primera caudal. El esternón, en forma de cruz 
latina; 11 pares de costillas; la cabeza desde una línea tan- 
gente á los cóndilos del occipital hasta su extremo anterior 
0,70 m., y 0,75 hasta la unión de los maxilares inferiores. Las 
apófisis de las regiones cervical y dorsal, y aun las primeras 
lumbares sin unirse todavía á sus cuerpos. 

No lleg-ando los adultos de esta especie más que á 30 ó 36 
pies de long-itud, y naciendo de una long-itud de 9 á 10 pies, se 
puede juzg'ar que se trataba de un individuo de alg'unos meses 
que, separado de su madre, vino perdido, y falto de fuerzas 
varó en la ensenada antes indicada, donde fué muerto del 
modo ya dicho. 

Se hicieron fotog-rafías, no sólo del exterior en sus diversas 
reg-iones incluso la de la vulva y ano, sino de sus detalles ana- 
tómicos, como el aparato g'énito urinario, observándose el es- 
tómag-o compuesto de varios compartimientos, unos á conti- 
nuación de otros. 

— Por último, el Secretario presenta un trabajo que envía 
D. José María de la Fuente, con el título de Datos para la fauna 
de la ¡wovincia de Ciudad Real, y que pasa á la Comisión de 
publicación. 

Comisión del Noroeste de África. — El Sr. Aranda Millán, por 
encarg'o y en ausencia del Sr. Hernández-Pacheco, presenta 
un trabajo de que es autor este último, titulado Exploración 
geológica de Lanzarote y de las isletas canarias, como resultado 
del viaje que ambos hicieron á principios del verano último. 
Hace una lig-era narración de las excursiones realizadas, en 
las que fueron acompañados, y eficazmente ayudados, por 
D. José Pereyra y Galviatti, disting-uido perito agrónomo por 
la Escuela de Montpellier y en las que tomó parte, á veces, 
D. Manuel Medina Rodríguez, Subdelegado de Farmacia de las 
islas Lanzarote y Fuerteventura, para los que tiene frases de 
agradecimiento,haciendo al mismo tiempo extensiva esta grati- 
tud á todos los que en aquellas islas les prestaron generosa ayu- 
da, entre otros el Sr. D. Antonio González, el cual les hizo dona- 
ción de varios ejemplares de aves de Lanzarote por él disecadas. 



316 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

— El Sr. Martínez de la Escalera anuncia la presentación de 
una nota, continuación de otras ya publicadas, con la descrip- 
ción de nuevas especies de insectos, y principalmente coleóp- 
teros. A instancias del Sr. Calderón hace una lig-era narración 
de su último viaje á Marruecos, ampliando las noticias que 
comunicaba en la carta de que se hace mención en el Boletín 
anterior, y añadiendo alg-unas consideraciones sobre la situa- 
ción actual de aquel imperio y seguridad personal relativa. 

Secciones. — La de Zaragoza celebró sesión el 26 de Junio^ 
bajo la presidencia de D. Vicente de Val, actuando de Secre- 
tario D. Pedro Ferrando por ausencia de D. Celso Arévalo. 

— Presentó el P. Navas la primera Memoria del Dr. J. Maré- 
chai sobre la Ovogénesis de los Seláceos y de algunos otros Cor-^ 
dados. Trata en ella de la Morfolog-ía del elemento cromoso- 
mático del ovocito i en los Seláceos, Teleósteos, Tunicados y 
AmpMoxus y se publica en la revista La Célula, del Instituto 
Carnoy, de Lovaina. Expónese en la introducción el estado de 
la cuestión de la persistencia de los cromosomos durante el 
período del crecimiento del ovocito, el material de estudio y 
los métodos técnicos empleados; y estando dividido el trabajo 
en dos partes, se ocupa la primera de la diferenciación y Ios- 
principios del ovocito I, y la seg-unda, del período de creci- 
miento del mismo hasta la reconcentración definitiva de los 
cromosomos, comparando el autor sus observaciones persona- 
les con las de los que han realizado investig'aciones sobre el 
mismo asunto. Completan el resto de la Memoria once g-randes 
láminas. 

— D. José Antonio Dosset se ocupó de la hermosa Memoria, 
publicada por la Sociedad sobre las formaciones volcánicas de 
la provincia de Gerona, fijándose principalmente en la parte 
microg-ráfica. Con este motivo, D. Ramón Gómez Pou mani- 
festó las modificaciones que ha introducido en la máquina de 
serrar rocas de Woig-t & Hochg'esaug- para correg-ir alg-unas 
deficiencias que observó al emplearla. 

Y no habiendo más asuntos de que tratar se levantó la 
sesión. 

— La misma Sección se reunió el 25 de Septiembre, bajo 
la presidencia del W Navas, el cual llama la atención de los 
presentes sobre un trabajo del Sr. Rikli, publicado por la Socie- 



DE HISTORIA NATURAL. 311 

dad de Ciencias Naturales de Zurich, con el titulo de Excursio- 
nes botánicas por el litoral mediterráneo de España. Las verificó 
el autor en breves días y en dos años consecutivos. Hace notar 
las bellezas y profusión de las ilustraciones, señalando como 
de especial interés científico las fig-uras de dos especies nue- 
vas: Galium Brockmanni Brig-, de Monserrat, y Sideritis Riklii 
Brig", do Benisa. El trabajo es muy rico en datos científicos, y 
no sólo en lo perteneciente á Botánica, sino más aún en lo rela- 
tivo á Geog-rafía y Meteorolog-ía. En cambio, en la Bibliog-rafía 
hace ver la casi total preterición de autores españoles, pues 
entre ios treinta y seis que enumera, sólo aparece uno, citado 
de este modo: 

«Lázaro et Ibiza. Botánica descriptive. 2 Bde Lisboa 1906. 
Compendio della flora española mit Abbildung-en.» 



Notas y comunicaciones. 



Datos para la fauna de la provincia de Ciudad Real (^) 

POR 

JOSÉ MARÍA DE LA FUENTE 

XIX 
Coleópteros. 

Xantholinus Fuenteanus Reitter. 

Die Dorsalpunktreihe auf dem Halssch. zeig-t 10 Punkte, die 
Punkte an den Seiten stehen in einer stark S-fürmig- g-esch- 
wung-enen Linie, die Punktur der Deckeu ist stark, nicht g-e- 
reiht.Von X. elegansñ.uYQ\\ die dicken Fühler, den lang-en, eifor- 
mig'en Kopf abweichend; von cribripemiis durch doppeltdicke- 
ne Fühler, schwarzen Kopf, ohne Metallg-lanz, sparlicher punk- 



(1) Véanse las Actas de esta Sociedad de 1897, páginas 129, Vil, 202 y 240; las de 
1898, páginas 83, 97 y 205; las de 1899, págiaas 30 y 210; las de 1900, pág. 188; el Boletín 
de 1901 , pág. 133; el de 1902, pág. 105; el de 1903, pág. 342; el de 1904, pág. 381 y el de 
1906, pág. 284. 



318 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

tirte Mittelreihen des Halssch., verschieden. An der Fühler- 
g-eissel ist das erste Glied wenig* lang-er ais breit, conisch, das 
zweite ist ven derselbeu Forin und Lang-e, die andern sind 
stark quer, mehr wie doppelt so breit ais lang-, des letzte 
eiformig-. Long". 10 mili. 

Art aus Spanien (Pozuelo de Calatrava). 

Edm. Reitter in Deutsche Entomol. Zeitschr. 1901, pág-. 68 
(nota). 

Carcinops (Cissister) Fuentei Reitter. 

Oval, flach g-ewolbt, rotlibraun, Fühler und Beine heller, 
glanzend. Stirn fein punktirt, oline Linie. Halsschild quer, 
nach vorn g-erundet verengt, die Seiten sehr fein g-erandet, 
vorn tief ausg-esclmitten, oben fein punktirt, g-egen die Seiten 
zu mit einig-en starkeren Punkten vermeng't, Basis in der 
Mittemiteinig-eng-roben, punktartig-en Láng-sstriclieln. Schild- 
chen sehr klein, dreieckig-. Flügeldecken mit 5 Streifen, da- 
von die innersten 2 g"eg-en die Naht g-ekrümmt, der Nalitstreif 
vorn rudimentar, mit dem 4. Streif verbunden, nach hinten 
erloschen, Subhumeralstreif fehlend, die Scheibe neben der 
Naht (wo sonst der Nahtstreif ist) der Lange nach flach ver- 
tieft und mit einzelnen groben Punkten besetzt, die Zwis- 
chenraume am Grunde scheinbar fein querrunzelig-, indem 
bei starker bewaffnetem Aug-e überall Gruppen von je drei in 
einer Querreihe stehenden feinen Pünktchen vorhanden sind^ 
und ausserdem mit einzelnen grosseren, einfachen Punkten 
sparlich besetzt. Propyg'idium und Pyg-idium fein punktirt, 
ersteres in der Mitte hinter der Basis mit flachen Lang-sein- 
druck. Die hinteren vier Schienen zart und leicht g-ebog-en. 
Long-. 2 mm. 

Doppelt grosser ais mínima Aubé, anders g-efárbt, anders 
sculptirt und in mehrfacher Reziehung- sehr ausg-ezeichnet. 

Pozuelo de Calatrava in Spanien; von Sig-n. José María de 
Fuente entdeckt. 

Edm. Reitter in Wiener Entomol. Zeiiung, xv Jahrg-., ix Heft 
(1906), pág-. 269. 

Heliotaurus sanguinicoUls Reitter. 

Flüg-eldecken schwach g-erfurcht, die Epipleuren beim cf 
undeutlich, beim 9 deutlich senkrecht stehend, der innere 



DE HISTORIA NATURAL. 319 

Ausserand voii oben nicht sichtbar. Vordertarseii des cf erwei- 
tert, nur das Klaueng-lied starker verdickt und dieses allein 
fast so bi'eit ais die Schiene, der Zahn der inneren Klaue an 
den Vorderfüssen beim (^ gross, aber am Ende vereng't und 
nur abg-estumpft, fast stumpfeckig-. Beine beim c^ und $ g-anz 
schwarz. Halsschild und Flügeldecken auch bei stárkerer 
VergTosserung' am Grunde g-latt, letztere mit deutlicherem 
blauen Scheine. Long-. 8,5-12 mili. 

Spanien: Madrid, Pozuelo de Calatrava, Toledo, etc. 

Edra. Reitter in Best.-Tah. der europiiisch. Coleopt. lvii (Alle- 
culida) (19:16). pág. 142. 

H. sanguinicollis var. rubronotatus n. var. 

Pronotum nig'rum 4-punctis rubris, interdum confluentibus, 
transversim ornatum. 

No es raro en Pozuelo, hallándose mezclado con el tipo y la 
var. oügricolUs Reitt., bastante más frecuente que ésta y mu- 
cho menos que aquél, que es comunísimo. 

Pachytychius (Styphlotychius) maculosus Reitter n. sp. 

Oblong'us, g-racilibus, castaneus, thorace fere nig-er, subtili- 
ter obscure pubescens; rostro elong'ato, curvato, sat valido, 
rufo-ferrug"ineo, lineolato; fronte antice inter oculos albos- 
quamulato; prothorace subg-loboso, leviter transverso, rug^u- 
loso punctato, maaila magna ovali in disco pone médium, altera 
lUvinque JateraU 'párvula albosquamulata; elytris oblong-o-ova- 
libus, thorace perparum latioribus, subtiliter striato-punctatis, 
sutura in medio late obscuriore, fere plaga nig-ra, maculis late- 
raliius non paucis al'bosquamulatis, squamulis ómnibus pilifor- 
mibus; femoribus inermibus, tibiis subrectis, pedibus albopi- 
losulis. Long-. 2,5-3 mm. 

Spanien: La Solana. Von P. José María de la Fuente g-ütig-st 
eing'esendet. 

Stylosomus minutissimus var. terminalls n. var. 

Major. Labro pallide testaceo; elytra ápice ipso macula tes- 
tacea, transversa, marg-inali, prselong-iter commatiformi sig"- 
nata. Csetera ut in forma typica. Long-. 2 mm. 

Patria: Fuencaliente (Ciudad Real) ubi dúo tantum speci- 
mina, mense Junio, in Erica scoparia L. inveni. 



320 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Tal vez conviniera elevarla á la categ-oría de especie si la 
escasez de ejemplares (solamente dos) no nos lo impidiera. 

El tamaño es evidentemente V4 mayor que en el tipo; el 
labro, negTo como toda la cabeza en minutissimus, es la varie- 
dad de un testáceo pálido, y los élitros tienen la extremidad 
también de este mismo color. La mancha de los élitros invade, 
dilatándose, el áng-ulo sutural y se corre, disminuyendo en 
anchura, por la marg-en misma, hasta casi la mitad de los cos- 
tados, formando una 1 prolong^ada. 

Epilaclina angusticollis var. enneastigma n. var. 
Elytra 9-punctata, puncto 4°, interdum 5°, defíiciente. 
Patria: Pozuelo, La Solana, 

Epilaclina angusticollis var, heptastigma n. var, 
Elytra tantum 7-punctata, punctis 4° et 5° simul deficienti- 

bus; cíeteris punctis minutissimis. 
Patria: La Solana, 
De la primera variedad poseemos cerca de una docena de 

ejemplares; de la seg-unda, mucho más rara, solamente dos. 

Hemípteros. 

Trigonosoma Ramburi Horv., Tetyra Nigellm Ramb. Faun. And. 
II, p. 96, 1 (1H42), 
Late obovatum, supra fusco-castaneum, minus dense subtl- 
liter punctatum; capite parteque dimidia antica pronoti testa- 
ceis, apicem versus nonnihil in ferrug-iueum verg-entibus; ca- 
pite brevi, latitudine sua interoculari paullo (V3) long'iore, a 
latere viso subperpendiculari, ang-ulo faciali subrecto; anten- 
nis flavo-testaceis; rostro basin seg-menti ventralis secundi 
atting-ente; pronoto sulco anteapicali transverso obsoleto ins- 
tructo, parte anteriore abrupte declivi, a latere visa fere per- 
pendiculari, ang'ulis humeralibus late rotundatis, parum pro- 
minulis; scutello latitudine corporis ad basin illius distincte 
breviore, pone médium ang-ustato et elytra occultante, basi 
vix elevato et haud fortius punctato; marg-ine ipso costali corii 
basin versus flavo-testaceo; pectore fusco -vel rufo-ferrug-ineo, 
dense et fortiter punctato; ventre flavo-testaceo, disco plus 
mlnusve infuscato, dense subtiliterque punctulato, seg-mento 



DE HISTORIA NATURAL. 321 

secundo medio sulcato; connexivo et pedibus stramineis; seg-- 
mentis genitalibus nigTO-vel fusco-castaiieis; seg-mento g-eni- 
tali maris superne medio levissime sinuato. cf $• Long-. 
SVr^Va- Lat. Ínter ang-. humeral, pronoti GVr*'', ad basin scu- 
telli 6V4-6V2 mili. 

Hispania: Madrid, Cuenca (Mus. Hung-.), Pozuelo de Cala- 
trava (Coll. de la Fuente), Málag-a (Rambur). 

Species Ínter T. rusticuní Fabr. et trigoniim Kryn. quasi in- 
termedia. Ab arabobus diífert scutello basi vix túmido et haud 
fortius punctato. Ab illo praíterea structura capitis et pronoti 
rostroque breviore, ab hoc autem rostro long-iore, ang-ulis hu- 
meralibus minus prominulis segmentoque ventrali secundo 
sulcato diverg'it. 

G. Horvath in Ann. Musei Nailon. Hung arici, y (1901), p. 289. 

Tingis (Platychila Fieb.) auriculata Costa var. Dauci Horv. 

Minor; membrana costae elytrorum ang-ustiore, tota biseria- 
tim areolata, raro apicem versus subtriseriata; spinulis capi- 
tis paullo brevioribus; elytris plerumque totis pallidis, imma- 
culatis. cf 9- Long-. 2V2-3 mili. 

Hispania: Ciudad-Real. 

G. Horvath, op. di. iii (1905), p. 568. 

También se encuentra en Hung-ría, Rumania y Argelia (fide 
Horvath). 

Tingis (Platychila Fieb.) Fuentei Horv. 

Oblong-o-ovata, albido testacea, albido-pulverulenta, gla- 
bra; capite fusco, spinulis quinqué brevibus, crassiusculis buc- 
culisque pallidis; antennis breviusculis, articulis duobus ba- 
salibus fuscis, articulo tertio flavo-testaceo, minus gracili et 
quam articulo sequente dimidio longiore, articulo quarto ni- 
gro, fusiformi; pronoto longitudine articuli tertii antennarum 
plus quam triplo latiore, disco parum convexo, vesícula antica 
ápice producta, a latere visa horizontali, carinis discoidalibus 
modice elevatis, uniseriatim areolatis, duabus lateralibus an- 
tice introrsum levissime curvatis, membranis marginalibus 
biseriatim areolatis, rectis, mox ante ángulos humerales quam 
versus médium latioribus, areolis membranarum harum ssepe 
segre distinguendis; elytris completis, abdomine multo lon- 
gioribus, margine interno spatii discoidalis angulato-rotun- 



322 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

dato, spatio laterali biseriatim areolato, membrana costaB sat 
ang-usta, seriebus duabus areolarum instructa, venulis trans- 
versis seriei exterioris plerumqiie obscurioribus, punctanigro- 
fusca mentientibus; pedibus flavo-testaceis. 9- Long. 3V2niill. 

Hispania: Fuencaliente! (Mus. Hung*.) 

Species haec, cujus exemplum unicum a clariss. Dom. J. M. de 
la Fuente dono accepimus, T. angustatcB H.-Sch. similis, dif- 
fert corpore albido-testaceo et albido-pulverulento, antennis 
brevioribus, articulo harum tertio breviore et crassiore, pro- 
noto mag-is amplíate spatioque laterali elytrorum per totam 
long'itudinem biseriatim areolato. 

G. Horvath, Synopsis Tingitidarum regiori. pal(Barctic(e, Bu- 
dapestini, 1906, p. 76. 

Urentius Chobauti Horv. 

Ovalis, supra pallide flavo vel g-riseo-testaceus, spinulis 
erectis longiusculis sat dense munitus; capite nigro, superne 
spinis quinqué long-is pallidis armato, bucculis ang-uste pa- 
llido-limbatis; antennis flavo-testaceis, articulis duobus apica- 
libus pilis nonnuUis long-is erectis príeditis, articulo quarto 
apicem versus clavato et levissime infuscato; rostro flavo-tes- 
taceo, ápice nig-ro; pronoto sat convexo, lateribus rotundatis, 
vesícula antica humili, ápice subtruncata, membranis marg-i- 
nalibus totis reflexis, carinam medianam tang-entibus, subti- 
liter reticulatis et prasterea costis spiniferis altioribus, áreas 
quinas (2, 1, 2) majores formantibus instructis, carina mediana 
percurrente, ápice puncto minuto nig-ro notato, carinis dua- 
bus lateralibus valde obliquis et antrorsum usque ad mem- 
branas laterales reflexas extensis; elytris completis, planius- 
culis, apicem abdominis superantibus, spatio discoidali vénula 
obliqua obsoleta diviso, spatio laterali biseriatim areolato, 
membrana costíe serie única areolarum majuscularum ins- 
tructa; corpore subtus nig-ro; carinis sternalibus albis; pedi- 
bus flavo-testaceis, breviter pilosis, cf 9- Long-. 1 V^-I^/g ™ill- 

Gallia meridioualis: Avig-non, Arles (Mus. Hung-. et Coll, 
Chobaut); Hispania: Fuencaliente (Coll. de la Fuente). 

Speciem lianc peculiarem in foliis Cisii aIMdi L. detexitcel. 
Dr. A. Chobaut. 

Urentius Dist. est g-enus ex India orientali descriptum, a 
cujus specie única, Ü. echino Dist., species nostra statura mi- 



DE HISTORIA NATURAL. 52» 

nore, lateribus pronoti anterius haud sinuatis, vesícula antica 
ápice haud producía, caput detectum relinquente membra- 
naque costse elyti'orum uniseriatim areolata differt. 
G. Horvath in Á7m. Musei Nation. Hungarici, v (1907), p. 304. 



Himenópteros. 

Heterischnus hispanicus Berthoumieu. 

¿^9. Corps tres gréle. Face preeminente; tete noire, plus 
larg-e que le thorax; mandibules á dents tres inég-ales; clypéus 
fortement separé de la face. Antennes g-réles, fauves. Thorax, 
stig-ma et pieds roux; écusson convexo; [métathorax á peine 
coudé, noir au moins á l'extrémité; aréa supéro-médiane car- 
ree. Abdomen roux, subcylindrique; seg-ments 2-4 carrés, 5-7 
noirs; postpétiole lisse, roux chez la 9, noir chez le cf ; g-astro- 
céles nuls. Long". 7-8 mili. 

Patrie: Ciudad Real (Cabrera). 

L'abbé Victor Berthoumieu in BuJI. 80c. Eiitom. de France^ 
1904, p. 271. 



Mylacus alhosquamulatus n. sp. 

POR 

ED. REITTER 

Dense albosquamulatus, nig-er, convexus, antennis pedibus- 
que rufobrunneis; capite thorace parum ang-ustiore; oculis 
parvis, leviter prominulis; rostro capite breviore, long-itudine 
pauUo breviore, late subsulcato, albosquamulato; prothorace 
transverso, brevi, dense subtilissime punctato, albosquamu- 
loso, lateribus rotundato, aniice quam basi fere parum mag-is 
ang-ustato, margine basali apicalique fere rectis; scutello par- 
vo, dense albosquamulato; elytris subg-lobosis, ampliatis, sub- 
tilissime punctato-striatis, interstitiis latis, planis, obsoleto 
punctulatis, dense albosquamulatis, pilis brevissimis, adpres- 
sis vix perspicuis intermixtis; femoribusinermibus, tibiis sub- 
rectis. Long-. 2,5-3 mm. 

Patria: Zaraeroza. 



324 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Von alien Mylacus durch die dichte Beschuppung-, von Ar- 
goptochus durch die runde hug-elig-e Gestalt abweicliend. Dem 
M, mnrinns habituell ahnlicli (1). 



Los «Pampliagus» de Marruecos 

POR 
IGNACIO BOLÍVAR 

Los pamfag-inos de Marruecos llaman la atención por la va- 
riedad de formas que ostentan; entre ellos se encuentran re- 
presentantes de todos los géneros occidentales del g"rupo, como 
son el Ocnerodes, el Pam'phagus y el Eimapms, los mismos de 
la Península ibérica, así como el Eumigiis, g-énero que me 
veo oblig-ado á restablecer para algunas formas de Pamjihagus 
que participan de ciertos caracteres de los Eíma^ñus, y en 
especial de su porte y aspecto, por lo que á primera vista se 
creería pertenecen á este género, viéndose después que corres- 
ponden al Pa7)ípkagus por la disposición del tubérculo pros- 
ternal, caracteres que se observan también en algunas es- 
pecies españolas del tipo del P. onoiiUcola Rb. y del cíiculla- 
t%s Bol. para los que propuse el subgénero Enmigxis. También 
propong'o ahora una nueva división g'enérica para el Euna- 
pius granosus Stál, que no puede continuar reunido con las 
restantes especies. 

Me facilita la redacción de esta pequeña nota la serie de 
estos insectos recolectada por la misión española en Mogador 
y los ejemplares recogidos por el Sr. Vaucher y que el Sr. Esca- 
lera adquirió para nuestras colecciones, y también los que 
existen de antiguo en mi colección y que proceden de cambios 
ó compras hechos con el Sr. Olcese, con el que estuve largo 
tiempo en relación. 

Seguramente que la lista de las especies marocanas ha de 



(1) Este curculiónido fué recogido, en buen número de ejemplares, en un bosque- 
cilio de los alrededores de Zaragoza por el Rdo. P. Navas y el que estas líneas escri- 
be, en Mayo del año corriente. Enviado con otros, para su examen, al sabio entomó- 
logo de Paskau, Ed. Reitter, este señor ha tenido la amabilidad de remitirnos la 
adjunta descripción, con autorización expresa para que se inserte en nuestro Bole- 
tín; deferencia que agradecemos en lo que vale.— r^. M. de la Fuente.) 



DE HISTORIA NATURAL. 325 

aumentar considerablemente cuando se exploren muchas re- 
g"iones de las que nada conocemos aún; pero con el objeto 
de facilitar futuros estudios, me ha parecido que convenía ya 
recopilar ó reunir todo lo conocido hasta ahora y describir las. 
nuevas formas. Por lo demás, esta lista amplía considerable- 
mente la que di en 1898 en esta misma publicación (1) de las 
especies de Marruecos. 
Ocnerodes Durieni Bolívar. 

Pamphagíis Hespericus Rambur, Táng-er (Olcese, Escalera); Ceu- 
ta (Bolívar); Melilla (í'ernández Navarro). 

— crassicornis Bolívar, n. sp. Mog-ador (Escalera, iv, 

1906). 

— Maiiritanicus Bolívar, Marruecos. 

— dolichocerus Bolívar, sp. n. Marruecos (Vaucher). 

— expansiis Brunner, Táng-er (Olcese, Escalera, 

VI, 1905). 

— shmUimns Yersin, Marruecos (No he visto esta es- 

pecie de Marruecos. M. de Saussure la cita, sin 
embargo (2); pero me parece errónea esta indi- 
cación). 
Euonigus parmihis Bolívar, sp. n. Marruecos (Vaucher). 

— forthis Bolívar, sp. n. Marruecos (Vaucher), 

— mgroadspersus sp. n. Marraquesh (Escalera, iv, 1907). 
Eunapius Vmicheriamis Saussure, Tánger (Vaucher, Escalera^ 

IV de 1905); Ceuta (Fernández Navarro, iv, 1905). 

— maroccanus Saussure, Tánger (Vaucher); Larache 

(Olcese); Tetuán (Vaucher). 

— ¡(Btus Bolívar, sp. nov. Mogador (Escalera, iii y iv^ 

1906 y 1907). 

— — \a.i\ Ma:aganicí(S Bol., nov. var. Mazagán (Es- 

calera, VI, 1907). 

— Olcesei Bol., sp. n. Tetuán (Olcese). 

Eunapiodes granosus Stál, g*. nov. Riíf (Figari). Citado de Argelia. 

Pampliagus crassicornis sp. nov. 
Fuscus cretáceo adspersus, subtus pallidior. Caput breve scu- 



(1) Ortópteros recogidos en Marricecos por D. Gerónimo Olcese. Actas. Soc. Esp. db. 
HiST. NAT,, tomo. XXVII, pág-. 74. 

(2) Saussure, Spicil. entom. 2. Pamphagiens, pág. "7. 



326 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

tellum verticis aug-ustum elongatura, tricarinatum; carinis 
lateralibus obtusis subparallelis antice angnilatim converg"en- 
tibus, carina media postice tantum distincta, disco scutelli 
concaviusculo rug'uloso, antice fisso. Costa frontalis inter an- 
tennas compressa clypeum versus marg-inibus diverg-entibus 
a latere visa medio valde sinuata. Antennae breves, marg-inem 
posticum pronoti haud vel vix attiug'entes, distincte incrassa- 
tae, 18 articulatse, articulis basalibus transversis tíeteris parum 
elong-atis compossitae, impresso-punctatfe. 

Pronotum tectiforme, crista aciita a latere visa arcuata prope 
marg-inem posticum tantum a sulco typico profunde incisa, 
antice acute productum postice truncatum, margine antico 
utrinque sinuato, marg-ine postico supra insertionem elytro- 
rum rotundato suproducto, rug-uloso callosum cretáceo obli- 
que fasciatum. Elytra spathulata, apicem versus sensim sed 
parnm ampliata marg-inem posticum segmenti abdominali 
primi attingentia cf vel subatting-entia, fusco varia, margine 
superiori pallido. Pedes breves fusco et albido variegati. Fe- 
mora postica rugulosa callosa, carinis subcrenulatis, lobo ge- 
niculari interno badio. Tibies posticae villosse subtus grisese 
intus obscure cinéreo fuscse, ápice tarsisque latere interno neo 
non spinis, basi apiceque nigris exceptis, flavis. 

Prosternum struma cuboidea rugulosa antice margine in- 
crassato sinuato. Abdomen rugulosura carina media, seg- 
mento primo excepto, sulcata, postice haud producta; subtus 
cum pectora laevia pallide ferruginea. Lamina subgenitalis 
brevissima triangularis haud producta. Valvulis ovipositoris 
basi nigro nitidis ápice pallidis. 

Long. corp. (J" 32; ant., 10; pron., 7; elytr., 5; fem. post., 12,5. 

Long. corp. 9 4.5-54; ant., 13-16; pron., 9,5-11,5; elytr., 6,5-7; 
fem. post., 17-20 mm. 

Loe. Mogador, Marzo; Mazagán, Junio. Martínez de la Es- 
calera. — La mayor parte de los ejemplares son jóvenes. Debe 
llegar á su apogeo en Abril. 

Es una especie parecida, por su aspecto, al P. MaMUei, pero 
bien distinta de todas por sus antenas más cortas que de ordi- 
nario y algo más engrosadas y cilindricas en la base. Casi 
todos los artejos de la base son transversos, y los restantes, 
aunque alargados, lo son mucho menos que en otras espe- 
cies. Los lóbulos mesosternales son tan largos como anchos 



DE HISTORIA NATURAL. 327 

en los cf cf y más anchos que largos en las 99; interiormente 
son más estrechos y redondeados. Los fémures posteriores con- 
tribuyen también á disting-uir esta especie por su aspecto des- 
igual, casi escabroso, siquiera las rugosidades sean obtusas y 
poco salientes. La coloración de las tibias también es caracte- 
rística; el color amarillo que ofrecen en el extremo y sobre el 
que se distingue la mancha negra que rodea la base de cada 
espina, llama desde luego la atención y contribuye á recono- 
cer esta especie. Finalmente, la placa infraanal no prolongada 
del (^ y las valvas del oviscapto de la 9 brillantes, negras en 
la base y pálidas en el resto, la distinguen también. 

Los ejemplares de Mazagán son mayores y tienen algo más 
arqueada la quilla del pronoto. 

Pamphagus mauritanicus Bol. 

Cuando describí esta especie, hace cerca de treinta años, 
sólo había visto un ejemplar 9 que me comunicó Mr. de Bor- 
mans, sin que desde aquella fecha se me haya presentado oca- 
sión de ver ning-ún otro; por esto tengo alg'una duda al referir 
á ella unos ejemplares recogidos por Mr. Vaucher en Marrue- 
cos, sin indicación más precisa de localidad y á los que con- 
vienen los caracteres generales de la especie. 

El cuerpo es zebrado de negro y blanco cretáceo, coloración 
que se extiende á veces hasta el ápice del abdomen y el tu- 
bérculo prosternal está escotado en el ápice, carácter que com- 
parte esta especie con el P. MaMlIei Bol,, especie española, el 
Algericus'QYMnxi. y la nueva especie que ahora describo con 
el nombre de dolichocerus, pero esta última especie es tan 
característica por su forma alargada y por la longitud de 
las antenas que, desde luego, se distingue de todas las 
demás. 

La forma abierta del ápice de la quilla frontal no permite 
confundir esta especie con el Algericus, del que se distin- 
gue además por la coloración de los fémures posteriores que 
en la cara interna están salpicados de puntos blancos con los 
lóbulos geniculares leonados, limbados de negro; las tibias 
posteriores tienen las rodillas y parte del lado superior azul 
ceniza, el borde interior carminoso, con una mancha negra 
en la base de cada espina y el borde superior ferruginoso. 

La placa infraanal del cf en esta especie, es como en el doli- 



328 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

chocenis, truncada por detrás; carácter éste que distingue las 
dos especies marocanas de todas las otras. 

Pampliagus dolichocerus sp. nov. 

Compressus elong-atus pallide testaceus verisimiliter decolo- 
ratus, sublsBvis; scutellum verticis declive subovatum carina 
media obsoleta; costa frontalis a latero visa inter-antennas ro- 
tundata ante ocellum sinuata. Marg-inibus compresso eleva- 
tis clypeum versus diverg-entibus. Antennse valde elong-atae 
médium elytrorum superantes basi subtriquetris; articulis, 
duobus vel tribus basalibus exceptis, valde e'ong-atis. 

Pronotum suavissime rug-uloso, impresso punctatum, acute 
tectiforme antice supra capitem fortiter acuteque productum 
postice truncato-subemarg-inatum, crista acute substrig-ata 
prope marg-inem posticum a sulco typico excisa, marg-ine an- 
tico utrinque valde sinuato, marg-ine postico supra insertio- 
nem elytrorum rotundato producto; lobis lateralibus intersul- 
cos anticos medio spatio vermiculari Isevi instructis. Elytra 
elong-ata, ang-usta marg-inem posticum seg-menti primi abdo- 
minis atting-entia. Pedes elong-ati. Femora postica long-a, ca- 
rina superiori liaud compressa, liumile, serrulata, g-eniculis 
superne fusco marginatis. Spinis tibiarum posticarum latere 
interno basi macula fusca. Prosternum tubérculo compressum 
marg-ine antico rotundato subemarg-inato postice strumosum 
rug-osum. 

Lamina subg-enitalis ^f ápice truncata, sacciformi. 

Long-. corp. c? 49; ant., 18; pron., 10,5; elytr., 8; fem. post., 
22 mm. 

Long-. corp. 9 60; ant,, 22; pron,, 14; elytr., 9; fem. post.^ 
26 mm. 

Loe. Marruecos, Vaucher. 

Esta especie es muy afin al P. expansiis Brunn., pero se dis- 
tingue bien de él por ser más esbelta, por el pronoto más 
avanzado sobre la cabeza, por la longitud notable de las ante- 
nas que llegan y aun pasan del medio de los élitros, y que son 
evidentemente triquetras en la base y con todos sus artejos 
muy prolongados, por la forma del tubérculo prosternal obtuso 
y escotado en el ápice y por la coloración de las tibias poste- 
riores, pues aun admitiendo que los ejemplares que he visto 
estén decolorados y que puedan tener en el lado interno color 



DE HISTORIA NATURAL. 32ÍÍ 

•ceniciento o azulado, no ha de ser esta coloración uniforme, 
toda vez que las espinas aparecen implantadas, cada una de 
ellas, en una mancha neg-ra. 

El protórax presenta en alg-unos eje n piares manchas ó fajas 
irregulares cretáceas. 

Pamphagus expansus Brunner. 

La descripción original comparativ^a con la del P. similli- 
mus, no permite reconocer bien esta especie, á lo que atribuyo 
que Saussure haya indicado como de Marruecos el P. similli- 
mus Yers. y no el P. expansus Br. La longitud de los élitros 
no puede servir de carácter distintivo, pues en casi todos los 
ejemplares de simiUimus que he visto lleg-an hasta el borde 
posterior del seg-mento mediano; me parece que es carácter 
más constante la coloración de las patas posteriores, carácter 
que no se menciona en la descripción, tal vez por estar deco- 
lorados los ejemplares que sirvieron para establecerla. En pri- 
mer lug-ar, los fémures posteriores tienen el área interna, so- 
bre todo, hacia la base, salpicada de puntos neg-ros esparcidos, 
los cuales faltan en el P. simiUimus, así en los que he visto de 
Mesina en Sicilia, como en los de Túnez, y además las tibias del 
mismo par tienen todo el borde interno de un bello azul ultra- 
mar homog'éneo que, hacia el extremo de la tibia, se cambia 
en sangHiíneo, siendo de este color el borde interno de todo el 
tarso. Esta coloración es parecida á la del Algericus, hasta por 
lo que respecta á los puntos neg-ros de la cara interna del fé- 
mur, con la diferencia de que en el Algericus el color azul ne- 
gro de la cara interna de las tibias se concreta en manchas 
que rodean la base de las espinas; esto aparte, las dos especies 
se distinguen por la forma del tubérculo prosternal. 

He visto numerosos ejemplares recogidos por el Sr. Martí- 
nez de la Escalera en Tánger y en Algeciras, sin que entre 
los africanos y los españoles puedan apreciarse diferencias que 
permitan establecer variedades distintas. Es notable, entre 
ellos, alguno que presenta hasta doce espinas en las tibias 
posteriores. La coloración varía poco y es en general de cuero, 
pero á veces ofrece manchas zebradas pardas. 

Eumlgus Bolívar, 1878, An. Soc. esp. Hist. nat., t. vii, pág. 436. 
A gen. Eunapio statura minore, elytra minus ovata, re- 

T. TIL— Octubre, 1907. 22 



330 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

troi'sum minus aug-ustata, prosterni margine antico liaud de- 
presso, elévate reflexo, struma postice minute bituberculata, 
lamina supraanalis pariim elong-ata vel transversa postice trí- 
gona, lateribus subsinuatis diífert. A gen. Pampliago, elytris 
medio latioribiis subovatis, margo interno plerumque albido, 
crista pronoti superne subtilissime sulcata minus acuta, lami- 
na supraanalis cf late lanceolata, prosternum tumefactione 
dentata facile distinguendo. 

Eumigus fortius sp. nov. 

Colore ochraceo vel viridie albido fuscoque vario, Scutellum- 
verticis latiusculum in 9 valde latum, concaviusculum, ca- 
rina media antice evanida. Costa frontalis haud sinuata, Ínter 
antennas sulcata, ante ocellum repleta. AntenuMe breves. Pro- 
notum subacute tectiforme antice parum productum postice 
subtruncatum, crista media subtiliter sulcata, a sulco typico 
leviter intersecta, in c^ compressa; disco ruguloso impresso- 
punctato, utrinque carina vel ruga elongata albida, lobis late- 
ralibus carina altera obliqua plus minusve expressa, margine 
postico crenato versus ángulos inferiores subdentato. Elytra 
ovata medio parum ampliata margine interno late flavo. Pedes 
breves. Femora postica superne serrata inferné crenulata, ca- 
rinis pagiufe externse nig-ro maculatis, pagina interna nig-ro- 
fusca, inferné paluda. Tibise posticíe intus subtusque nigrse, 
condylo cf plus minusve rufo, spinis pallidis ápice nigro. Tu- 
berculumprosternaie a pagina anticaformatum, reñexum,sub- 
emarginatum, struma apposita postice bidentata. Lobis mesos- 
ternalibus transversis spatio intermedio lato disjunctis. Lami- 
na supraanalis (¡^ medio producta, margine postico utrinque 
subsinuata. 

Long. corp. cf 29; ant., 10; pron,, 6,8; elytr., 4,8; fem. post.,. 
12 mm. 

Long-. corp. 9 ^2; ant., 9; pron., 8; elytr., 5; fem. post., 
12 mm. 

Loe. Marruecos, Vaucher. 

Especie de mayor tamaño que la siguiente, si bien ambas 
pueden citarse como las más pequeñas de Marruecos, siendo 
ésta más robusta y la que presenta el cuerpo más rugoso y 
el protórax con quillas parecidas á las de algunos Eunapius, 
particularidad á la que, sin embargo, no doy gran impor- 



DE HISTORIA NATURAL. 331 

tancia, pues bien pudiera haber ejemplares que carecieran 
de ellas. 

Eumlgus parvulus sp. nov. 

Parvas, cinereus vel terreus. Caput obtusum griseo varium, 
punctatum, superne valde rug-osum vel g-ranosum. Scutellum 
verticisplaniuscuIum,rug-osum,latiusculum,carinisIateralibus 
tantum inter oculos explicatis, parallelis. Costa frontalis a la- 
tere visa subinteg'ra, ante ocellum coarctata clypeurn versus 
ampliata. Antennse 16-17 articulatai brevissimíe médium pro- 
noti tantum atting-entes. 

Pronotum rug"ulosum obtuse tectiforme antice supra capi- 
tem vix productum postice fere truncatum, crista long-itudina* 
liter subtiliterque sulcata a sulco postico leviter incisa, mar- 
g-ine antico plus minusve sinuato, postico supra insertionem 
elytrorum obtusang-ulato. Elytra ovata latitudine sua sesqui 
long-iora pallide ochracea vel intus pallide limbata, mar- 
g-inibus a basi diverg-entibus, pone médium curvatis, postice 
converg-entibus. Pedes breves. Femora postica carina supe- 
rior! haud compressa subserrulata, inferiore medio latiora plus 
minusve serrato crenulata; área externa carinis penniformi- 
bus, punctatis; intus g-risea. Tibise posticse intus obscure cine- 
rese, spinis pallidis ápice nig-ro. 

Tuberculum prosternale a pagina antica et a disco prosterni 
formatum antice quadratum, postice rotundatum et utrinque 
tuberculatum in 9 tuberculis duobus conicis parvis munitum. 
Lobis mesosternalibus transversis intus rotundatis, in 9 postice 
sinuatis, spatio vix ang'ustiore sejanctis, in cf spatio interlo- 
bulari latitudo costfe frontalis prope clypeum latiore. 

Abdomen ruguloso punctatum, inferné laeviusculum, pa- 
Uidiore. 

(¿^ . Pronotum ruguloso tuberculatum, carinis lateralibus 
expressis nec non alteris irreg-iilaribus lateralibus, marg-ine 
postico versus ang-ulos inferiores dentato. Elytra superne late 
pallide limbata. Abdomen basi valde rug-oso. Lamina supra 
analis brevi, lata, ápice trig-ona, medio acute productaet utrin- 
que subsinuata. Lamina subgenitalis transversa ápice subtrun- 
cata, postice carinata. 

Long-. corp. cf 21; ant., 6,5; pron. 5,2; elytr., 3; fem. post., 
8,5 mm. 



332 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Long-. corp. y 32; ant., 7,5; pron., l,o; elytr., 5; fem. post., 
11,5 mm. 

Zoc. Marruecos, Vauclier, 

La variabilidad de esta especie debe ser muy grande, pues 
en el corto número de ejemplares que he visto se observan 
tantas y tan g-randes variaciones que á veces dudo si corres- 
ponderán á especies distintas, pero como esto no podrá resol- 
verse, sino con mayor número de ellos, me limitaré á señalar 
las principales diferencias. 

La rug'osidad de la superficie del cuerpo, en la cabeza, 
protórax y base del abdomen, varía, siendo muy fuerte en 
unos y vermicular en otros y hasta g-ranosa fina. El protórax 
es truncado anteriormente, ó avanzado sobre la cabeza, en 
cuyo caso, visto de lado el borde anterior aparece sinuado; en 
los cf cf Qu? he visto el protórax lleva quillas longitudinales 
que faltan totalmente en las 995 ©n un ejemplar esas quillas 
son curvas, y en otro rectas y paralelas. Los élitros son más ó 
menos anchos, de coloración uniforme ó con ancha marg-en 
pálida interna. El abdomen es de color uniforme, ocráceo por 
encima ó neg-rusco en la base, continuándose este color en dos 
anchas fajas laterales. 

Eumigus nigro-adspersiis sp. nov. 

Crassiusculus, g-riseus vel rufescens ,albido fuscoque dilute 
varieg-atus, minute nig-ro punctatus. Verticis scutello ia- 
tiusculo g-ranoso postice medio carinato, carinis lateralibus 
Isevibus. Antenníe filiformes. Frons a latero visa infra inser- 
tionem antennarum subsinuata. Pronotum tectiforme, rug-u- 
losum, minute nig-ro punctatum, supra capitem acutiuscule 
productum, marg-ine postico supra insertionem elytrorum ro- 
tundato productum, prope cristam mediam sinuatum; crista 
long'itudinaliter haud sulcata reg'ulariter arcuata. Elytrabasin 
versum aug'ustata pone médium latiora apicem versus sensim 
aug-ustata ápice rotundato-subangnilata, irreg'ulariter reticu- 
lata apicem seg*menti primi abdominal! vix atting-entia. Pros- 
ternum margine antico elevato producto ápice sinuato, struma 
carinis abbreviatis parallelis obtusis instructa. Lobi mesoster- 
nales transversi rotundati. Arolia tarsorum anticorum un- 
g'uiculis breviora. Femora postica área media interna pinnato 
reticulata nigTocoerulea, ante apicem annulo albescenti, lobo 



DE HISTORIA NATURAL. 333 

g-eniculari pallide croceo; latere externo femorum gríseo ca- 
noso, nig-ro punctato, dilute atque oblique fusco fasciato. Tibise 
posticse g'riseopilosse grisefe intus nigro coerulese ápice nec 
non tarsorum latere interno rufo. Abdomen obtusissime cari- 
natum, rugulosum, g-riseo vel rufescens, segmentorum mar- 
gine postica rufescenti fusco maculata; inferné unicolor g-ri- 
seum vel rufescens. Lamina supraanalis ¡^ trig'ona ápice 
acute producta, superne fere usque ad apicem fortiter sulcata. 
Lamina subgenitalis ápice obtusa breviter navicularis. Val- 
vulse ovipositoris pallidaj late uigro limbatse inferioribus su- 
perioribusque fortiter sinuatse. 

Long". corp. cf 27; pron., 7,5; elytr,, 4,5; fem. post, 12 mm. 
» 9 50; » 11; '» 6; » 16 » 

Loe. Marraquesh, mes de Abril^ Escalera. 

Especie próxima al P. montícola Rb., de Sierra Nevada, y al 
cuctiUatus Bol., de Cartagena y de la Sierra de Bacares, pero 
sin surco á lo largo de la cresta del pronoto. Por su aspecto se 
parece al Ocnerodes Brunneri, pero es menos rug-oso, y el tu- 
bérculo prosternal afecta la misma disposición que en las es- 
pecies citadas. 

Eunapius Isetus sp. nov. 

Crassiusculus verrucosusnitidiusculus, viridis, albido fusco 
que variegatus. Antennse 15-16 articulatse. Articulis interme- 
diis elongatis. Articulo 8° vel9°long'ioribus, subdivissis. Caput 
Iseviusculum , tantum suj)erne callosum, scutellum verticis 
elongatum declive; carinis lateralibus compresso subelevatis 
cum carina media incrassata postice subcrenulatis, occipite 
lineis transversis elevatis subparallelis instructo. Costa fron- 
talis haud sinuata marg-inibus acutiusculis epistomatem ver- 
sus sensim ampliata. 

Pronotum fusco varium prope marginem anticum fusco sub- 
faciatum valde calloso verrucosum, tectiforme; anterius supra 
occipitem productum, marg-ine antico utrinque sinuato; pos- 
tice minus acutum ad marginem metanoti in 9 haud attin- 
gente, crista in longitudinein tota sulcata atque transversin 
strig"osa, lateribus basi apiceque fovea profunda instructa; ca- 
rinis lateralibus callosis valde arcuatis ante sulcura posticum 
interruptis, disco Ínter carinas valde granoso tuberculato, lobis 



884 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

lateralibus callis elong-atis mag-nis plurimisaltis, conicis, albi- 
dis; margine postica denticulata. Elytra ovata, medio latiora, 
marg"inem posticum seg-menti abdomiiiis primi subattiüg-en- 
tia fusca, supra late pallide limbata, limbo pallido ante mé- 
dium strig-a fusca sig-nato. Pedes crassiusculi. Femora postica 
supra subtusque carinis compresso dilatatis, carina superiore 
irreg'ulariter serrata, inferiore subindistincte crenulata, área 
externa carinis nig"ro punctatis; área interna nig*ro violácea 
plerumque colore nig^ro violáceo in punctos soluto, ante api- 
cem anuulo pallido, subtus sang'uinea. Tibise posticse extus 
g-riseaB intus nig-ro violacese, spinis ante apicem flavis, ápice 
immo nig-ro. 

Prosternum tuberculum cuneiforme fortiter bicornutum. 
Abdomen viride vel badium, margine postica seg-mentorum 
fusco et pallide pictum, carina media dorsali incrassata, haud 
sulcata, pallida; subtus pallidum punctis vel maculis parvis 
nig-ris sig-natum, in cT fusciore, abdomine supra fusco linea 
media, nec non punctis in marg-inem posticum seg'mentorum 
s-itis flavis, subtus flavescente, basi seg-raentorum macula 
tr-iang'ulari nec non lateribus seg'mentorum ventralibus ni - 
gris; segmentis dorsalibus lateribus pallidis. Lamina subgeni- 
talís cf ápice breviter excisa. 

Long. corp. (^ 28; ant., 9; pron., 8; elytr., 4,5; fem. post., 
12 mm. 

Long. corp. 9 48; ant,, 11; pron., 11,5; elytr., 7,5; fem. post., 
17 mm. 

Loe. Mogador, Martínez de la Escalera. Los jóvenes en 
Marzo ya tienen bastante tamaño. 

Esta especie es notable por su coloración y por las rug'osi- 
dades que la adornan, las cuales son obtusas á manera de 
callos lisos, y de superñcie pulimentada algunos de ellos, so- 
bre todo los del lado posterior del pronoto; algunos de los co- 
locados inmediatamente por delante del surco- típico son có- 
juicos, pero con la punta obtusa. 

La presencia de quillas laterales en el protórax, aquí muy 
manifiestas y encorvadas, no es carácter, como ya he dicho 
hablando de otras especies, que pueda darse como típico, 
porque estas quillas he observado que pueden presentarse 
en otras especies reputadas por carecer de ellas, según puede 
verse en los cuadros de Saussure y de Brunner, que separan 



DE HISTORIA NATURAL. 335 

<el E. sitifensis Brun. (Brunneri aiict), por presentarlas á dife- 
rencia de las otras especies que carecen de ellas, y sin em - 
barg-o en el Stali hay muchos ejemplares que las presentan, 
así como en el terrulentus, y tan salientes como en aquella 
especie, sobre todo en los machos. 

Eun. Ifetus var. Mazaganicus. 

Diífert: Pronoto suaviter g-ranoso, crista a latere visa magñs 
arcuata, antice posticeque acutiora; colore terreo, vel griseo 
vel viridi fusco vel testaceo varieg-ato, opaco; lamina subg-e. 
nitalis cf ápice haud excisa. 

Zoc. Mazagán, Junio 1907, Martínez de la Escalera. 

La variedad de Mazagán es extraordinariamente variable 
por la coloración, así como por la presencia en unos ejempla- 
res de quillas laterales protorácicas que faltan en otros; es 
menos rug-osa que el tipo, ó más bien el protórax está cubierto 
en ella de granos pequeños, que no son salientes y agudos ó 
de forma cónica en los lados del pronoto como en el tipo; este 
carácter, junto con el de la placa subgenital del (j", que ter- 
mina en punta aguda y que no está escotada en el ápice, dis- 
tingue tan bien la variedad, que pudiera darse como especie, 
si no fuera porque en lo esencial no hay diferencia. 

üun. Olcesei sp. nov. 

Corpore valde compresso. Fastigium verticis subhorizontale 
cum fastigio frontis ángulo acuto formans; superne conca- 
vum elongatum marginibus compressiusculis, carina media oc- 
-cipitali antrorsum obsoleta. Frons reclinata. Antenníe articulis 
brevissimis subtransversis longitrorsum strigatis compositse. 
Pronotum laeviusculum compressum acute carinatum, crista 
superne subtiliter sulcata antice posticeque acute producía a 
sulco transverso haud interrupta; a latere visa valde arcuata, 
medio raagis elevata; lobis lateralibus rugis carinis imitan- 
tibus incompletis; margine postica, praícipue versus angu- 
lum inferiorem, deorsum subreflexa. Elytra late ovata valde 
rotundata, superne late flavo limbata et striga fusca sig- 
nata. Prosternum tubérculo parvo transverso postice exca- 
vato, marginibus lateralibus postice incrassatis sed haud bicor- 
iiutum. Pedes antici incrassati. Femora postica intus extusque 
<;arinis nigro punctatis, carina superior! obsoletissime serru- 



336 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

lata, inferiore integra medio parura latiera. Tibi* posticse in- 
tus nec non g-eniculis latere interno nig-ris. Abdomen sublseve 
dorso pallido, lateribus late fuscis. Lamina supraanalis elon- 
g"ato trig'onalis basi lateribus subparallelis, utrinque ante api- 
cem subsinuata. Lamina subg-enitalis acuta ápice excisa. 

Long". corp. c? 30; pron., 10; elytr., 4,5; fem. post., 13 mm. 

Loe. Tetuán, Oléese. 

Esta especie es del tipo del E. Vaucherianns Sauss., pero se 
disting-ue porque la quilla frontal no está contraída por de- 
bajo del estema medio, el pronoto no tiene á los lados de la 
quilla los dos g-randes surcos longitudinales, es más arqueado 
por encima y menos prolong-ado por detrás; el tubérculo pros- 
ternal es de otra forma, seg-ún queda dicho, y la placa in- 
fraanal es menos ag-uda y está escotada en el ápice. 

Eunapiodes g-en. nov. 

Eunapio proximum g-enus fastigio capitis declive cum pla- 
num frontem ángulo obtuso formante, juxta oculos haudcari- 
nulato; fronte perpendiculari; antennis 18 articulatis; elytris^ 
reticulatis subspathulatis pone médium latioribus apicem 
versus sensim ang-ustatis ápice ang-uste rotundatis, mar- 
g-inibus a basi sequaliter rotundatis unicoloribus; pronoto 
acute g-ranoso; femoribus posticis brevibus, latiusculis, carina 
superiori compresso elevata atque serrata, carina inferiori 
compressaerosula pone médium latiora; tubérculo prosternali, 
ang'usto ab antico posticoque compresso ápice acute bldentato. 
Lamina supraanali transversa; marg'inibuslateralibusparalle- 
lis, postice trig'ona et utrinque sinuata, ang-ulis lateralibus. 
posterioribus rotundatis facile disting-uendum. 



Especies nuevas de Marruecos 

POR 
MANUEL M. DE LA ESCALERA 

Machlaslda Muley-Hafidi sp. n., loe. Marraquesh 

Esta especie constituye con Asida Olcesei Frm. de Mog-adoí y 
.4. acuticosta Frm. de Ouazan, un g-rupo muy natural que debe 
tener numerosos representantes en la extensa reg-ión inexplo- 



DE HISTORIA NATURAL. 337 

rada de la ruta de Fez á Marraquesh y de ésta á la costa atlán- 
tica; este o-rupo se caracteriza por la presencia de una sola cos- 
tilla elitral saliente, lisa, ininterrumpida en el cf ; protórax y 
élitros granujientos, así como todas las partes inferiores del 
cuerpo y esteparaleloide y muy plano éntrelas costillas elitra- 
les; protórax de lados muy redondeados y base bisiuuosa, con 
el lóbulo mediano bien pronunciado, pero no más saliente que 
los ángulos posteriores muy alargados y entrantes, sin ningu- 
na divergencia, siguiendo la fuerte curva de los lados. 

Se enlaza con A. Farieri Frm. de Fez por la forma del protó- 
rax y paralelismo del cuerpo, alejándose por ser en ésta nada 
granujiento aquel órgano y no tener costilla elitral lisa, aquí 
sustituida por trazos longitudinales, erizado vellosos como en 
A. Kraaiñ que ya pertenece á sección más alejada; también re- 
cuerda á A. Chauveneti de Argelia. 

He aquí el cuadro que da las diferencias con dichas especies 
marroquíes sin similares entre las españolas y que recuerdan 
por la forma á algunas Machias del Cabo y por ello las deno- 
mino Machlasida. 

Disco protorácico punteado, lados y margen granulosos 

M. aciiticosta Frm. 
Disco protorácico 'granuloso, si bien los granulos más finos 

que los de los lados y margen; y este 

Ancho, plano ó apenas levantado, de borde cortante 

M. Olcesei Frm. 
Estrecho, bastante levantado, de borde grueso y redondeado. . 

M. MuIeij-IIafidi sp. n. 

En algunas 99 de esta especie, la costilla elitral á veces se in- 
terrumpe, si bien no tanto como en la de Olcesei, en que siem- 
pre lo es y sin aparecer vestigios de alguna costilla suplemen- 
taria externa, formada de granulos serialmente dispuestos y 
anastomosados; siendo los ángulos posteriores protorácicos en 
este sexo algo menos entrantes que los de sus cf cf y considera - 
blemente menos que los de las 99 de Olcesei, siendo más nota- 
. ble esta diferencia que en los cf cf respectivos, donde aún, repi- 
tiéndose el carácter, es menos acusado. 

Planasida Bereai sp. n. loe. Mazagán, 

Las Planasida con las Grunulasida son las dos grandes seccio- 
nes délas Asida en España, que ligan los diferentes grupos de 



338 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

las terrosas ó invernantes ibéricas y africanas entre sí y con 
los demás gTupos insulares de Baleares, Sicilia, Córceg-ay Cer- 
deña; aquéllas, g-enuinamente occidentales, ocupan el litoral 
atlántico principalmente y reg-iones montañosas próximas del 
S. de Portug-al, Huelva, Cádiz y estuario del Guadalquivir y 
apenas pasan del estrecho de Gibraltar hacia el E. con una 
marginicollis de Málag-a y alg-unas especies de Sierra Nevada 
{pusiUima, pygmeea, etc.). 

Son especies pequeñas ó minúsculas, de protórax, g-ranuloso 
en el dorso y profundamente fosulado en su cara inferior; es- 
beltas y de patas finas y larg-as, muy planas y aún deprimidas 
dorsalmente como Pcmlinoi y Monte, sin costillas siempre y 
sólo á veces con el básico plieg-ue antehumeral, ó pequeñas 
elevaciones irreg-ulares, erizado vellosas, poco serialmente 
dispuestas ó con tendencias á plieg'ues elitrales, pero no costi- 
formes. 

Es interesante la localización de esta especie africana tan al 
Sur del núcleo del gTupo y es muy afin de A . inqwlnata de Tan- 
g-er: con la otra sp. n. P. Vaiicheri que lueg-o se describe, 
son hasta ahora los representantes conocidos de las Planasida 
africanas. 

Tamaño pequeño, un tercio más corta que P. inquinata y con 
los élitros proporcionalmente más cortos aún; de la misma forma 
que dicha especie, muy paraleloide, alg'o más aplanada y con 
€l prótorax en su mayor anchura no más ancho que los élitros, 
de márg-enes alg-o más estrechas y levantadas, con los áng-ulos 
posteriores alg-o más prolong-ados hacia atrás y nada diverg-en- 
tes, descansando sobre los húmeros, que son redondeados y li- 
g"eramente salientes y levantados; g'ranulación del disco algfo 
más fuerte, pero más clara. 

Elevaciones erizado -vellosas de los élitros muy irreg-ulares, 
excepto una algo seg-uida ante humeral, á modo de costilla, 
siendo la pubescencia de estas elevaciones rojiza y corta, pero 
más larg-a que en inguinaía. 

Antenas, palpos, fin de las tibias y tarsos rojizos claros, y más 
obscuro el resto de los teg-umentos que aparecen siempre más 
claros por transparencia en el marg-en protorácico y húmeros 
€omo en todas \asPIanasida. 



DE HISTORIA NATURAL. ' 339 

Planasida Vauclieri sp. n. loe, Larache. 

Especie muy afin de P. Paulinoi P. A. de Coimbra y de su 
misma talla y forma, pero bien distinta, por tener las fositas de 
la cara inferior del protórax pequeñas y no g-randes como di- 
cha especie y diente apical de las tibias anteriores considera- 
blemente más larg'o; tufos de pelos de las elevaciones elitrales, 
pequeños, aislados, con tendencia á formar costillas, pero sin 
llegar á ello; antenas, tibias y tarsos rojizo claros, contrastan- 
do notablemente con los fémures castaño -rojizos. 

Se diferencia de P. Bereai por ser mayor, más larga y más 
deprimida y de ángulos posteriores protorácicos más cortos: 
sus $9 son aún más diferentes, pues las de Bereai son paraleloi- 
des como sus cfcf y la de Vaucheri es notablemente ensancha- 
da en su tercio posterior y mucho más plana. 



Exploración geológica de Lanzarote y de las isletas Canarias 

POR 
EDUARDO H. -PACHECO 

I. — Relato de la expedición. 

Me creo en el deber de dar cuenta á la Sociedad de haber 
realizado la misión que se me confió, en unión de nuestro con- 
socio el Sr. D. Francisco Aranda, en Lanzarote é isletas próxi- 
mas del archipiélag-o canario. 

Muy de sentir es que, á causa del delicado estado de salud 
durante la pasada primavera, no haya podido dirigir la expe- 
dición, como estaba proyectado, mi sabio maestro nuestro con- 
socio D. Salvador Calderón, pues el resultado que hubiéramos 
obtenido hubiera sido mayor, no escapando á sus profundos 
conocimientos geológ-icos alg-unos detalles que quizá hayan 
pasado desapercibidos para mí, y encontrado la solución de 
interesantes problemas de vulcanolog-ia y g-eotectónica cana- 
ria, los cuales confío resolver con su valiosa ayuda una vez es- 
tudiados los abundantes ejemplares durante nuestro viaje re- 
colectados. 

Como se indicaba en la noticia que referente á nuestra expe- 
dición se publicó en el Boletín del próximo pasado mes de 



aiO BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Junio, consideramos dividida, para su estudio, la isla de Lan- 
zarote en tres zonas: Centro, Sur y Norte, las cuales exploramos 
sucesivamente. Al recorrerla primera, visitamos los antig-uos 
volcanes que, formando alineaciones, se extienden por el cen- 
tro de Lanzarote en la dirección de la long-itud de la isla, vol- 
canes constituidos por cráteres de toba de lapilli, llamada tosca 
en el país, por lavas basálticas, ó por ambos materiales, notan- 
do que las acumulaciones de lapilli y de sus tobas están en la 
casi totalidad de los conos volcánicos, acumulados hacia el 
lado del SO., ó sea el opuesto de donde actualmente soplan los 
casi constantes vientos de la isla, dato importante para poder 
fijar la edad de estos volcanes. 

De muchos de estos cráteres parten corrientes de lava que 
cubren toda la zona central de Lanzarote, pudiéndose en alg-ún 
caso por la superposición de ellas fijar el orden de antig-üedad 
relativa de las mismas y de alg-unos cráteres. 

Cruzando la isla por su mayor anchura existe una intere- 
sante banda de arenas voladoras, de naturaleza caliza, cons- 
tituidas por finos frag-mentos de conchas de moluscos terres- 
tres y marinos, zona de médanos, llamada el jahle en el país, 
y sumamente incómoda de cruzar, como tuvimos ocasión de 
comprobar, cuando el viento , soplando con fuerza, levanta 
densas nubes de finísima arena, transportándola violenta- 
mente á través de la isla, desde la costa de Poniente á la de 
Levante. 

Una buena parte del centro de Lanzarote está ocupado por las 
lavas del sig-lo xviii, sobre las que únicamente veg-etan alg-unas 
especies de liqúenes, especialmente una que tapizando por 
completo las neg-ras lavas, hace que toda la extensión de mal- 
país aparezca de color blanco-g-risáceo. Debajo de estas lavas 
y próximo al volcán llamado de Juan Bello, encontramos un 
amplio túnel de un kilómetro de long-itud, el cual hemos sido 
los primeros en explorar, túnel de una anchura de unos doce 
metros próximamente, por seis de alto su bóveda, la cual es de 
forma elíptica, siendo el piso de escoria con dos g-ruesos cor- 
dones de lava junto á las paredes. Penden del techo interesan- 
tes y extrañas estalactitas lávicas que al g-otear formaron en 
el piso bellas estalag-mitas que dan idea del extremo g-rado de 
fluidez de las lavas que las produjeron. 

Próximo al sitio donde se abre la g-ruta, visitamos los inte- 



DE HISTORIA NATURAL. 311 

resantes y modernos cráteres de Cuervos y Ting'a; el primero 
de una belleza g-randiosa y notable por el ancho portillo que 
el peso de la lava que lo llenara abrió en sus paredes, arras- 
trando, al desbordarse por la abertura formada, un inmenso 
trozo de la pared crateriana, el cual quedó varado á más de 
200 metros del sitio que ocupaba y en medio del onal-país for- 
mado por el torrente de lava que por el portillo salió. Poco 
distante el volcán Ting'a, constituido por un informe boquete 
medio ceg-ado por las escorias que produjo su explosión, lanzó 
sobre la llanura próxima y sobre las laderas del inmediato 
cráter de Montaña Colorada enorme cantidad de g-ruesos can- 
tos de olivino y bloques de basalto, algunos de más de cuatro 
metros de diámetro, disparados á cerca de un kilómetro de 
distancia. 

Después de una marcha muy penosa por las lavas, lleg-amos 
al pueblo de Tinajo, cerca de la costa occidental de la isla, de 
donde partimos para visitar los poco explorados cráteres anti- 
guos de las alineaciones occidentales, entre ellos los de Mon- 
taña Blanca de Perdomo (el mayor de la isla), Montaña Ber- 
meja y los inmediatos á Soó, estudiando en las llanuras are- 
náceo-arcillosas, situadas entre este poblado y el de Tiag-ua, 
una interesante formación abundantísima en conchas de He- 
lix, Stenogijra y Pahnatella, y en sing-ulares concreciones hue- 
cas llamadas darrilitos en el país, que recuerdan por su forma 
los canutos de ciertas lang-ostas y cuyo modo de formarse es 
uno de los problemas que traemos sin resolver de la excursión, 
inclinándonos á suponer se trata de nidos de Himenópteros ú 
ootecas de lang-ostas de la época pliocena ó postpliocena. 

En la exploración de la zona central estudiamos también las 
llanuras tobáceas de Teg-üime y Guasimeta y visitamos la 
gTÍeta volcánica de Tao, que hizo erupción en 1824, y el inte- 
resante volcán de Ting"uatón , de la misma fecha, que ofrece 
la particularidad de presentaren el fondo del cráter tres inson- 
dables chimeneas verticales y haber arrojado después de la 
lava, g-ran cantidad de ag-ua que, seg-ún la tradición y los rela- 
tos de la época, corrió larg-o trecho impreg-nando los cantos 
del cauce de una costra blanquecina, calcárea, fenómeno anor- 
mal é insólito en los volcanes. 

Una vez explorada la zona central, nos dirig-imos hacia la 
meridional, recorriendo detenidamente el macizo, todavía en 



342 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

estado de actividad latente, del Fueg-o, de cuyos numerosos 
cráteres y grietas eruptivas surg-ió durante las memorables 
erupciones de 1730 á 1736 tan g-ran cantidad de lava que cu- 
brió más de una cuarta parte de la superficie total de la isla. 
Uno de los cráteres de este macizo, el situado más al Poniente, 
fué el que, en unión de los de Tao y Ting-uatón, ya mencio- 
nados, erupcionaron en 1824, volcán cuyo sitio preciso no se 
conocía ni estaba señalado de manera indudable. 

Caminando por el mal país, formado por las erupciones del 
sig-lo XVIII y sobre el lapilli, lleg-amos á las montañas del Gol- 
fo, en la costa Occidental, donde pudimos estudiar claramente 
la estructura de varios cráteres antig-uos de la isla, erosiona- 
dos por la acción del oleaje y ocupados alg-unos á causa de la 
invasión del mar en su interior, por pintorescas lag-unas cra- 
terianas. 

A través de montañas y colinas cubiertas de las g-randes 
euforbias, llamadas tabaibas en el país, y después de cruzar la 
llanura pedreg'osa de Costa Roja y visitar el cráter de Montaña 
Roja, el más meridional de la isla, lleg-amos al puertecito de 
pescadores de Punta Papag-ayo, donde fletamos un chinchorro y 
barco de pesca de la reg-ión, que nos condujo á la isla de Lo- 
bos, entre Lanzarote y Fuerteventura, y así llamada á causa 
de la abundancia de lobos marinos que la habitaban en la 
época de la conquista, á juzg-ar por el relato de los historiado- 
res antig-uos. 

Constituye la isla un cráter, situado al Oeste, y las lavas que 
de él surg-ieron, que forman numerosas colinas que desde lejos 
simulan otros tantos cráteres más pequeños. 

Punta Papag-ayo, como la inmediata costa de Rubicón, que 
recorrimos, es basáltica, existiendo en esta zona el único man- 
choncillo traquítico que hemos visto en todo Lanzarote. Son 
numerosos por esta parte de la isla los diques basálticos inter- 
calados entre los basaltos más antig-uos. 

Para terminar el estudio de la zona Sur dirig-imos la explo- 
ración al g-ran macizo de los Hajaches, sierra escabrosísima, 
toda ella constituida por capas horizontales de basalto, orien- 
tada en arco de Norte á Sur al principio y dirig-ida al final 
hacia el NNE., con sus líneas de cumbres en arista ag-uda á 
modo de filo de hacha, y quizá á esto debido el nombre de 
Hajaches con que se conoce el macizo, sierra de rapidísima 



DE HISTORIA NATURAL. 313; 

pendiente, casi inaccesible, hacia Poniente y con una serie de 
profundos barrancos casi paralelos y dispuestos en forma de 
hoz hacia Levante. 

Terminó el recorrido de la zona meridional visitando el vol- 
cán Atalaya, el seg-undo en altitud de la isla, constituido por 
dos cráteres concéntricos y cuyas lavas ocupan g-ran extensión. 

La zona Norte fué la última que exploramos. Por una llanu- 
ra de lavas antig-uas y de basaltos abundantes en tobas cali- 
zas, de donde se extrae excelente cal, nos dirig-imos á la anti- 
g-ua capital de Lanzarote, á la villa de Teg"uise. Después reco- 
rrimos, primero por su base y después por su cima, el colosal 
macizo de Famara , constituido, de un modo análog-o á los 
Hajaches, por potentes capas basálticas horizontales, unas de 
basalto columnar y otras tabular. 

Ocupa el macizo de Famara la mitad Occidental de la zona 
Norte de la isla; por el borde de Poniente está cortado á pico 
sobre el Atlántico, constituyendo un g-randioso acantilado de 
más de 600 metros de altitud, cuya base bate furiosamente el 
oleaje, aumentando la g-randiosidad del majestuoso paisaje 
una g-ran cascada de lava que procedente del inmediato vol- 
cán Corona, se precipitó desde dicha altura en el mar; la ver- 
tiente Oriental del macizo, de un modo semejante á como tam- 
bién se observa en los Hajaches, desciende en profundos ba- 
rrancos hacia la llanura de la base, ocupada por las lavas de 
los volcanes del g-rupo de Guatisa y las más modernas del Co- 
rona, formando las de este último áspero mal-pais, cubierto- 
de tahmias; entre ambas vertientes del macizo se extiende la 
altiplanicie llamada mesetas de Famara y Guatifay, donde- 
está el punto culminante de la isla, las peñas del Chache, 
á 670 metros de altitud. 

Desde el pueblo de Haria partimos para visitar el g-rupo vol- 
cánico de los Heléchos y el cráter Corona, el más elevado de 
la isla y probablemente el último que hizo erupción anterior- 
mente á los de 1730, volcanes que llenaron de lapilli, cenizas 
y lavas g'ran extensión de terreno. 

Nos dirigimos otro día á la célebre Cueva de los Verdes, que 
durante memorable irrupción berberisca sirvió de refug-io á 
los atemorizados habitantes de Lanzarote. Es esta cueva un 
jig-antesco túnel bajo las lavas del Corona, análog-o en su for- 
mación y caracteres al que ya hablamos explorado en el centro- 



3U boletín de la real sociedad española 

de la isla, pero éste de dimensiones más g-randiosas, por cuan- 
to le recorrimos en un trayecto de unos tres kilómetros, de- 
biendo pertenecer al mismo la serie de túneles más cortos 
situados entre los hundimientos del mal-país, conocidos con el 
nombre g-enérico üe jámeos. Uno de éstos, el más próximo al 
mar, el llamado Jameo del agua, porque el fondo de la enorme 
g'ruta, del tamaño de la g-ran nave de una catedral, está ocu- 
pada por las ag'uas marinas que se filtran á través de la lava, 
y en los que viven numerosísimos ejemplares de rara especie 
de crustáceo, g"ruta iluminada, además que por sus dos entra- 
das laterales, por circular claraboya abierta en el techo de la 
bellísima caverna. 

Nos faltaban dos jornadas para terminar la exploración de 
la isla, la que más tarde acabamos, cuando en el poco cómodo 
alojamiento que teníamos en el fondeadero de Arrieta nos sor- 
prendió la noticia de la llegada del Aurora, pailebot de 50 to- 
neladas y 10 hombres de tripulación, en el cual pensábamos 
realizar, una vez llegados á Arrecife, la expedición á las isletas 
del Norte de Lanzarote. 

En vista de la urg^encia de aprovechar la ocasión que se nos 
escapaba de visitar dichas islas, ajustamos con el patrón el ñete 
de su barco, á pesar de que casi no disponíamos de material 
fotog-ráfico ni de víveres; destacóse uno de nosotros á buscar 
estos últimos al pueblo de Haría y á medio día zarpamos con 
rumbo al islote del Este y á Alegranza, para visitar de regreso 
Montaña Clara y Graciosa. 

El islote ó Roque del Este es el resto de un antiguo cráter de 
toba y lava, derruido por la acción del oleaje. El ser ya algo 
tarde cuando lieg-amos á él, lo escarpado de sus orillas y sobre 
todo lo proceloso del mar, nos impidió desembarcar y recorrer- 
le; según nos dijeron, es el asilo donde anidan las vultúridas, 
llamadas guirres en el país. 

Navegando toda la noche con mal tiempo, arribamos al día 
siguiente á Alegranza, la más septentrional de las islas del 
g-rupo canario. Está constituida en una tercera parte por lavas 
procedentes de uno de sus tres volcanes, siendo el resto capas 
de toba, incluso las paredes del enorme cráter circular situa- 
do al Oeste. 

En Alegranza hicimos facilísima cacería de pardelas, Puf/i- 
nus cinercíis, que por millares anidan en los numerosos ag"u- 



DE HISTORIA NATURAL. 345 

jeros y quiebras de las peñas de la isla; estaban las pardelas k 
la sazón en huevos, no intentaban huir y por lo tanto para 
apoderarse de ellas y del único y voluminoso huevo que cada 
una empollaba no había más que cog^erlos sencillamente á 
mano. 

Montaña Clara es también el resto de un g-ran cráter medio 
derruido por la acción del mar, cráter prolong-ado hacia el Sur 
por pedreg-osa llanura de lava. Delante del cráter y á poca dis- 
tancia al Norte se eleva el Roque del Infierno, islote elíptico de 
negra lava, de bordes escarpados, casi inabordable y despro- 
vista de veg-etación. 

Graciosa, la mayor de las isletas y separada de Lanzarote 
por el tranquilo estrecho del Río, presenta cuatro cráteres ais- 
lados y un g-rupo central, ocupando la zona del Norte una 
llanura baja de lapilli neg-ro y rojo, y la del Sur las blancas 
arenas voladoras de naturaleza caliza, que mencionamos al 
tratar del jable. 

La exploración de las isletas fué penosa á causa de la falta 
de ag-ua, pues la poca que en ellas existe es en alto g'rado sa- 
lobre y la de á bordo estaba corrompida á causa de la desidia 
y suciedad de la tripulación del pailebot, que tenía el barril- 
depósito en malas condiciones. 

Aunque el principal objeto de la expedición eran las inves- 
tig-aciones g-eológ-icas , también reunimos alg"unos datos res- 
pecto á climatolog'ía y ag-ronomía, g-eog-rafía botánica y zooló- 
gica, recolectando ejemplares de plantas, especialmente liqúe- 
nes, á disposición de los compañeros dedicados al estudio de 
la flora canaria, y ejemplares de insectos, arácnidos, moluscos, 
reptiles, algunas aves y de otros grupos zoológ-icos, especies 
algunas ya en estudio por los especialistas de la Sociedad. 

Para obtener el mayor fruto en nuestras investigaciones se 
distribuyó y organizó el trabajo en la forma siguiente: el señor 
Aranda se encarg-ó de las recolecciones zoológicas, ampliando 
más tarde su trabajo á la de ejemplares botánicos, en vista de 
la escasez de insectos á causa de lo tardío de la estación y lo 
muy seco que había sido el año; el Sr. D. José Pereyra, ilus- 
trado hijo del país que tiene realizados interesantes estudios 
respecto á la agronomía de la isla, y que nos acompañó en to- 
das las expediciones, se encargó de reunir los datos climato- 
lógicos y agronómicos, prestando por otra parte valiosos ser- 

T. VII. -Octubre, 1907. 23 



346 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

vicios por el detallado conocimiento que tiene de la isla, encar- 
gándome yo de la parte g-eológ-ica, á la que todos concedíamos 
preferente atención. 

En alg-unas de nuestras expediciones nos acompañó el ilus- 
trado farmacéutico de Arrecife D. Manuel Medina, prestándo- 
nos con sus conocimientos del país importante ayuda. 



II.— Conolusiones provisionales. 

Aunque es prematuro cuanto se dig-a ahora de las conclu- 
siones que hemos deducido de nuestra expedición, pues falta 
compulsar detenidamente los datos reunidos, estudiar los ma- 
teriales recolectados, revisar la numerosa bibliog-rafía más ó 
menos directamente relacionada con la reg-ión y realizar las 
necesarias consultas , formularemos alg-unas consecuencias, 
considerándolas únicamente con el carácter de provisionales y 
sujetas á que, completado el estudio, las modifiquemos en todo 
ó en parte, dejando para más adelante, cuando publiquemos 
la Memoria correspondiente á nuestra expedición, exponer las 
conclusiones que juzg"uemos definitivas. 

Hechas estas salvedades, creemos deducir de nuestras obser- 
vaciones lo sig"uiente: 

1.° Lanzarote y los isletas canarias son de orig-en exclusi- 
vamente volcánico. 

2." Los materiales que constituyen estas islas son casi ex- 
clusivamente basaltos, lavas basálticas y las tobas procedentes 
de su alteración. Bajo I s basaltos más antig-uos, en los cimien- 
tos de la isla, existen rocas eruptivas correspondientes al g'ru- 
po de las hiperstenitas, á juzg-ar por los cantos lanzados al 
exterior por diversos volcanes, y quizá rocas pizarrosas del 
primario, cuestión esta última que podrá poner en claro el 
análisis microscópico de algunos ejemplares de rocas de ci- 
miento lanzados por alg-unas aberturas volcánicas de la isla. 

En la superficie de Lanzarote no existen rocas de la serie 
sedimentaria, no presentándose otra formación que no sea de 
orig-en volcánico que la banda de arenas voladoras, que, con 
un ancho de tres ó cuatro kilómetros, cruza la isla por su zona 
media y que forma alg-unos manchoncillos hacia los extremos 
Sur y Norte de Lanzarote y mitad meridional de Graciosa, are- 



DE HISTORIA NATURAL. 347 

ñas que parecen corresponder á una formación g-eológ-ica ac- 
tual, de orig-en zoológ-ico. 

3.° En g"eneral se observa en el territorio estudiado una 
alineación en conjunto dirig-ida de NNE. á SSO., como lo indi- 
can: a) La disposición relativa que g-uardan las islas de Ale- 
g-ranza, Montaña Clara, Graciosa, Lanzarote, Lobos y Fuerte - 
ventura y la forma de las dos islas g-randes. b) La de los ma- 
cizos basálticos de Famara y Hajaches en Lanzarote, y Jandía 
en Fuerteventura. cj Las alineaciones en que están dispuestos 
los conos volcánicos de Lanzarote, paralelas á la dirección 
mencionada, tanto los antig-uos, que hicieron erupción en fe- 
chas desconocidas, como los formados desde 1730 á 1736. 
Disposición g-eneral que parece corresponder á una línea de 
fractura ó g-ran g-rieta de la corteza terrestre, por donde sur- 
g-ieron en diversas épocas los materiales que constituyen estas 
islas. Esta g-rieta pudiera corresponder, por su situación y di- 
rección, á una línea de mínima resistencia del g"lobo situada 
á lo larg-o del Atlántico oriental, paralelamente á la costa afri- 
cana. 

4 ° Atendiendo á la edad relativa de las manifestaciones 
volcánicas de Lanzarote é isletas próximas, paiece ser que 
.g-uardan el sig-uiente orden cronológ-ico : a) Manifestaciones 
eruptivas que originaron las hiperstenitas y otras rocas de ci- 
miento, d) Emisión, probablemente submarina, de los potentes 
bancos basálticos, á los que corresponden los macizos de Fa- 
mara, Hajaches y Jandía. c) Apertura á través de estos espesos 
basaltos, de volcanes explosivos, cuyos conos y lavas formaron 
las isletas y ampliaron la superficie de Lanzarote. 

5.° Respecto á las épocas g-eológicas en que estos fenóme- 
nos se realizaron, quizá las rocas de cimiento sean de épocas 
muy antig-uas; la emisión de los basaltos pudieron haberse 
verificado durante el terciario, datando de época moderna 
la formación de los volcanes de la isla, de tiempos en que 
ya existía el actual rég-imen de vientos en la reg-ión, seg"ún 
indican las acumulaciones de lapilli alrededor de las aberturas 
volcánicas. 

Seg-ún esto, las isletas parecen ser de aparición muy recien- 
te, y Lanzarote también, salvo los g-randes macizos basálticos. 

6.° A juzg-ar por los caracteres de los conos volcánicos y por 
el orden de superposición de las lavas, pudieran disting-uirse 



348 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

diversas épocas eruptivas en la isla; así, por ejemplo, el de- 
rruido cráter del Cuchillo de Soó parece anterior á los conos 
de las alineaciones centrales, tales como el de Emine y Mon- 
taña Blanca, éstos anteriores, por ejemplo, al Corona, que qui- 
zá hizo erupción en época histórica, y éste, como es sabido, 
anterior á los de 1730 á 1736 y 1824. 

Parece, por lo tanto, que la isla está sujeta á violentos paro- 
xismos separados por períodos de calma de larg-a duración. 

Queda por hacer una lig-era observación respecto al régimen 
de ag"uas subterráneas, cuestión que interesa muchísimo en 
un país de escasísimas lluvias. En la isla los arroyos no corren 
sino durante la corta temporada de lluvias, ni existen, apenas, 
manantiales, y los escasos de alguna importancia son de ag-ua 
salobre. 

Se explica esta falta de aguas teniendo en cuenta, por una 
parte, la escasez de días de lluvia, la poca altitud de la isla y, 
sobre todo, la naturaleza de las rocas basálticas que la forman, 
muy porosas y Asuradas, y también la falta de capas imper- 
meables subyacentes, á no ser á profundidades inferiores al 
nivel del mar; esto hace que pueda compararse la isla, en este 
respecto, á una esponja medio sumerg-ida en una vasija llena 
de ag-ua, esponja que dejaría escapar, por la porción sumer- 
g-ida, el líquido que recibiera sobre la emerg-ida. 

Sin embarg-o, creemos podría intentarse, con alg-unas proba- 
bilidades de éxito, la apertura de pozos, principalmente en 
aquellas zonas próximas á los g-randes macizos basálticos an- 
tig"uos, cuyas rocas tienen obstruidas sus cavidades por depó- 
sitos calcáreos. 



Boletín bibliográfico. 

( Con tinnación.) 

Julio. 

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DE HISTORIA NATURAL. 349 

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Matheson: The Life-hist. of Apanteles glomeratus.— Coquillet: A 
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Bemerk. zu der neuen Auflage des «Catal. Coleopt. Europae, etc.», 
von Dr. von Heyden, Reitter und Weisse. — Jahi,berg: Beobacht. üb. 
hüpfende Kaferlarven-Kokons. — Reitter: Parablops subchalyba^us 
n. sp — Sechs neue Coleopt. aus Turkestan.— Coleopt. Not. — Reuter: 



DE HISTORIA NATURAL. 351 

Üb. die Gatt. Valleriola Dist.- Reitter: Zwei nene Meloé aus der 
palaearktisch. Fauna.— Schatzmatr: Ein neuer blinder Trechus der 
lungebung von Triest. — Reitter: Zwei neue Bockkiifer aus Persien. 

Wissenschaftliche Insektenbiologie. Schoaeberg-Berlin, (Zeitschrift.) Band 
)il, 1907, Heft 4.— Fiebrig: Eine Ameisen ahnliche Gryllide aus Pa- 
raguay.— Hormdzaki: Neuer Beitrag z, Definit der Artbcgriífes. — 
Nieden: Der sex. Dimorph. der Antennen bei denLepidopt — Pkzibram: 
Die Lebensgesch. der Gottesanbeterinnen. — Aigner-Abafi: Üb. die 
Lepid.-Fauna Japans. — Reineck: Neue Beobacht. üb. Echoeenus 
cornutus F.— FoRT^yAENGLER: Die bekannteren Gall. esp. Nordtirols 
und ihre Gallen.— Ludwig: Weit. z. Biol. von Hellebo7-us fcetidus. 

Zoologischer Anzeiger. Leipzig. Bd. xxxi, 1907, n" 24.— Rabes: Regenerat. 
der Sohwanzfiiden bei Apus cawcri/or»M's. — Widmann: Der feinere Bau 
der Augen ein. Spinnen. — Roux: Diagn. neuer Reptil, aus Asien und 
Amerika. — Hirschler: Üb. leberartige Mitteldarmdrüssen und ihre 
embryon. Entwicklung bei Donada (Coleopt.)— Ihle: Üb. den Endos- 
tyl und die System. Stellung der Appendicularien. — Liegler: Die 
Tracheen bei lulus — Effenberg: Die Tracheen bei Folydesmus.— 
Moser; Nenes üb. Ctnophoren.— Liebenrock: Chrysemis ornata calli- 
rosíH.s Gray, eine selbstandige Muterart.— Simroth: Die Anfklar. der 
südafrikani-Nacktschneckenfauna.^N" 26. — Harms: Üb. die pos- 
tembr. Entwicklung von Anodonta piscinalis.—Z. Biol. und Entwic- 
klungsgesch der Flussperlmuschel (Margaritana margaritifera Du- 
puy). — Müller-Mainz: Üb. einen neuen Gecko aus Kamerun und 
eine neue colubr. Schlange aus Centralchina. — Awerinzew: Üb. My- 
xospor. aus der Gallenblase der Fische. — Beitr. z. Kenntnis der 
Flagell.— Steinmann u. Gratter: Beitr. z. Kenntn. der schweizer. 
Hohleufauna.'-STRAND: Z. System, der Spinnen.— Moi.tsohanov: Ein 
Beitr. zur Klassif. der Chaetogn.— Prowazek: Ein Beitr. z. Genese des 
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DÓCTEUR (A.) — Catalogue des oiseaux du départeraent de la Gironde, 
1866. 

DuFouR (M. León). — Madrid en 1808 et Madrid en 1854; excursions dans 
les Castilles et les Montagnes de Guadarrama, 1856. 

Jiménez de Cisneros (Daniel).— El Gault del Hondo de Piqueres (Ali- 
cante). (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat. Madrid, 1906.) 

Knugl. Svenska Vetenskapsakademien.^Carl yon Linné betydelse sasom 
Natursforskare och Lakare. Upsala, 1907. 

— Skrifter af Cari von Linné. 3 vol. Upsala, 1905. 
Lagerheim (G.)— Algologiska Bidrag. II. (Botan. Notis., 1887.) 

— Bacteriología. Descripción de un aparato sencillo para sacar y conser- 

var pus, sangre, etc., para estudios microscópicos ó bacteriológicos. 
(Anal. Univers. Central Ecuador, serie vii, n." 48. Quito, 1892.) 

— Baltiska zoocecidier. (Arkivfor Botan., Bd. 4, n° 10. Upsala, 1905.) 

— Beitrage zur Flora der Baren-Insel. (K. Svenska Vet-Akad. Handl., 

Bd. 26, Afd. III, n" 11. Stockolm, 1900. 

— Beitrage zur Kenntnis der Zoocecidien des Wachholders (Juniperus 

communis L.). (Entom. Tidskr. Arg. 20, H. 2-3, 1899.) 

— Bemerkungen zn Fusamen deformans (Schrot.) Karst. (Tromsó Mus. 

Aarsh. Stockholm, 1885.) 

— Bidrag till Amerikas Desmidié-Flora. (Kongl. Vetensk.-Akad.Forhandl. 

Stockholm, 1886.) 

— Bidrag till kannedomen om Karlkrytogamernas forna utbredning i Sve- 

rige och Finland. (Geol. Foren. Forhandl., n" 211, Bd. 24, Haft 1.) 

— Contrib. á la Flora algol. del Ecuador. (Anal. Univers. Quito, n.os 27 

y 31, 1890.) 

— Contrib. á la Flore raycol. de Portugal. (Bol. Soc. Brot., viii, 1890.) 

— Contiib. á la Flore niycol. des environs de Montpellier. (Bull. Soc. 

Mycoll. de France, t. xv. Lons-le-Saunier, 1899.) 

— Die Schneeflora des Pichincha. Ein Beitrag zur Kenntniss der nivalen 

Algen und Pilze. (Rericht. der Deutch. Botan. Gesellsch., Bd. x, 
Heft 8. Berlín, 1892.) 

— Dipodascus albidus, eíne neue geschlechtlíche Hemiascee. (Pringsheim's 

Jahrb. f. wíssenchaftl. Bot., Bd. xxiv, Heft 4. Berlín, 1892.) 
-^ Ein Beitrag z. Schneeüora Spitzbergens. (Nuova Notarisia. Padova, 
1894.) 



DE HISTORIA NATURAL. 353 

Lagerheim (G.)^Einige neue Acarocecidien und Acarodomatien. (Bericht. 
Deutsch. Bot. Gesellech., Bd. x, Heft 10. Berlin, 1892.) 

— En Svampepidemi p| Bladloss sommaren 1896. (Entom Tidskr, 1899.) 

— Exohasidmm Vaccinii-uUginosi Boud. (Bull. Soc. bot. France, t. xli. 

pag. ccsLiv. 

— f argadt kalfe och dess Undersokning. (Svensk Farmac. Tidekr, n" 12, 

1906.) 

— Holopedium Lageih. und Microcrocis Richt. (Nuova Notarisia. Padova, 

1893.) 

— Holopedium Lagerh. und Microcrocis Richt. Einige Worte Richtter z. 

Entgegnung. (Nuova Notarisia. Padova, 1894.) 

— Kvalitativ bertiimning af benzoesyra och salicylsyra i narings och 

njutningsmedel genom direkt sublimering. (Svnsk Farmac. Tidskr, 
n° 11, 1903. 

— La enfermedad de los pepinos, su causa y su curación (Rev. ecuat., t. ii, 

n.°24. Quito, 1890.) 
. — Las Bacterias violadas. (Anal. Univers. Central Ecuador, Quito, 
1891. 

— La Yuyucha. (Notarisia, vol. vii, n° 29. Venezia, 1802.) 

— Mocaroni ais fester Nührboden. (Centralblatt f. Bakter. und Parasit. 

XI Band, n" 6, 1892.) 

— Mastigochytrium, eine neue Gatt. der Chitridiaceen. (Hedwigia, Heft. 4. 

Dresden, 1892.) 

— Metod. for poUenundersokning. (Bot. Not., 1902.) 

— Monogr. der ecuadtrian. Art. der Gatt. Brugmansia Pers. (Bot. Jahrb., 

XX Bd., 5 Heft. Leipzig, 1895. 

— Mikolog. Stud. 3 vol. (K. Svenska Vet-Akad. Haudl., Bd. 24. Stockholm, 

1898.) 

— M'kologiska Bidrag. (Botan. Notiser, 1890.) 

— Nagra nya korbereagens. (Svensk Farmac. Tidskr., n° 20 Stockolm, 

1902.) 

— Notes sur q. q. Urédinées de l'Herb. de Westendorp. (Soc. coy. Bot. 

Belg. Bull., t. XXIX, 2" partie. 

— Note snr VUronema, nouv. g. des algues d'eau douce de l'ordre des 

Chlorozoospor. (Malpighia, anno i, fase. xii. Messina, 1887.) 

— Note sur une Cypérac. entomoph. (Dichronema ciliata Vahl). (Journ. 

de Bot, 1893.) 

— Note sur un nouv. paras, dangereux de la Vigne (Uredo viole sp. nov.) 
. (Rev. gen. de Bot., t. ii. Paris, 1890.) 

— Notiz üb. das Vorkommen von Dicranochoete reniformis Hieronymus 

bel Berlin. Padova, 1891. 

— Notiz üb. phycochromhaltige Spirochseten. (Bericht. Deutsch. Bot. 

Gesellsch., Bd. x, Heft 7. Berlin, 1892.) 



354 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

LAGBReEiM (G.) — Om af svamp augripua fikon och dadlar. (Svensk Farmac. 
Tidskr, n° 18 Stockholm, 1903.) 

— Om auvandning af jodmjolksyra vid mikroskopisk undersokning af 

droger saut nasings och kjutningsmedel. (Svensk Farmac. Tidskr, 
Stockholm, 1901.) 

— Om den mikrosk. undersokningen af kakao och chokolad. (Svensk 

Farmac. Tidskr, n° 9. Stockholm, 1902.) 

— Om den mikrosk. undersokningen af marmelad. (Svensk Farmac. 

Tidskr. Stokholm, 1901.) 

— Om forekornsten af europ, Uredinéer pl Quito's hógslatt. (Bot. Noti- 

ser, 1891.) 

— Om liimninger af Rhizoph., Helioz. och Tintinnider i Sveriges och Fin- 

dlands lak ustrina kvartaraflagringar. (Geol. íoren. Forhandl, n° 209, 
Bd. 23, Haft 6.) 

— Om ^uaJra/a su6í7Zo6osa Lagerh. (Geol. Foren. Forhandl, n" 216, Bd. 

24, Haft 5, 1902. 

— Om vaxt- och djurlam mingarna i Andrées polarboj. (Svenska Sallsko- 

pet for Antrop. och Geol., 1899.) 

— Pflanzenpathol. Mitteil. aus Ecuador. (Zeitschr. f. Pflansenkrankhei- 

ten, Bd. li, Heft iv, 1892.) 

— Fhceocystis, nov. gen., grundadt p| Tetraspora Poucheti Scar. (Bot. 

Notiser, 1893 ) 

— Fucciniosira, Chrysopsora, Alveolaria und Trychopsora, vier neue Ure- 

dineen-Gatt. mit tremelloider Eutwickelung. (Bericht. Deutsch. bot. 
Gesellsch , Bd. ix, Heft 10. Berlin, 1891.) 

— Revis. des üstilag. et des Uredinées contenues dans l'herbier de 

Welwitsch. (Bol. Soc. Brot., vii, 1899.) 

— Sagina Normaniana (S. Linncei Prels. X S. procumbens L.) (Kgl, Norske 

Vidensk. Selsk. Skrifter, n° 1, 1898.) 

— Sobre la multipl. agámica por conidios del protallo de ciertos heléchos. 

(Anal. Univeis. Central del Ecuador, serie 5.", n.° 42. Quito, 1891.) 

— Stud üb. arktische Cryptog. (Tromso Museums Aarshefter, 17, 1894.) 

— Stud. üb. die Gatt. Conferva und Microapora. (Flora oder allgem. bot. 

Zeit., Heft ?. Marburg, 1 889.) 

— Sur un nouveau genre d'Urédinees. (Journ. de Bot., 1889.) 

— The relationship of Puccinia und Phragmidium. (Journ. of Mycol., 

vol. 6, n" 3. Wa2hington. 

— Torftekniska Notiser. (Geol. Foren. Forhandl., n" 216, Bd. 24, Haft 6. 

— Trichophilus Neniae Lagerh., n. sp., eine neue epizoische Alge. (Bericht. 

Deutsch. Bot. Gesellsch., Bd. x, Heft 8. Berlin, 1892.) 

— üeber das Phycoporphyrin, ein en Conjugatenfarbstoff. Vidensk. 

Selsk. Skrifter. I. (Mathem. Natur. Kl., n° 5. Kristiania, 1895.) 



Sesión del 6 de Noviembre de 1907. 

PRESIDENCIA DE D. JOSÉ CASARES 

El Secretario leyó el acta de la anterior, que fué aprobada. 

Admisiones y presentaciones. — Fueron admitidos como socios 
numerarios los señores propuestos en la sesión de Octubre y 
presentados, con el mismo carácter, D. José Navarro Moreno, 
médico, y D. José D. Zambrano y García de Caravantes, far- 
macéutico, ambos de Granada, propuestos por D. Juan L. Diez 
Tortosa; y D. Luis Heiutz, licenciado en Ciencias, que lo fué 
por D. Eduardo Surmely. 

Proposición. — El Sr. Martínez de la Escalera dijo que teniendo 
noticia de que se organizaba en el Ministerio de Ag-ricultura 
una Dirección de pesca é industrias marítimas y de que alg-u- 
na personalidad de La Coruña intentaba la creación de un Mu- 
seo provincial ó regional de ictiología, creía oportuno que la 
Sociedad se dirigiese al Ministro del ramo presentándole una 
exposición de motivos y bases para el establecimiento de un 
laboratorio de industrias pesqueras en dicho punto ó en Vigo. 

El Sr. Presidente manifestó que consideraba digno de me- 
ditación y estudio el proyecto del Sr. Escalera y propuso que 
quedase á cargo de la Junta directiva el desarrollo y g-estión 
de aquel pensamiento, designando para ello á las personas que 
juzgase más competentes en la materia. Así se acordó. 

Notas y comunicaciones. — El Secretario presentó un trabajo 
remitido por D. Daniel Jiménez de Cisneros, titulado «Excur- 
siones por el NW. de Caravaca» y otro de Mr. J. Vachal, titu- 
lado «Sur les Duíourea propre á l'Espagne». 

— El Sr. Hernández Pacheco leyó un trabajo escrito por don 
José Pereira Galvatti con el título de «Notas de geología agrí- 
cola de la isla de Lanzarote». 

— El Sr. Calafat habló de las excursiones que ha efectuado 
durante el verano último por la provincia de Vizcaya, y exhi- 
bió varios ejemplares de auricalcita. 



356 BOLKTIN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

— El Sr. Russel leyó una lista de hong-os recog'idos en la 
Real Casa de Campo durante los últimos días de Octubre. 

— El Sr. Fernández Navarro leyó el relato de una excursión 
al volcán de Cofrentes (Valencia) efectuada en compañía de 
nuestro consocio D. Greg-orio Sabater Diana, acordándose que 
tanto esta nota como las demás presentadas, pasasen á la Co- 
misión de publicaciones, 

— El Sr. Soler y Carceller (D. Juan Pablo), de Huesca, en 
carta remitida al Sr. Bolívar, da cuenta de los movimientos de 
terrenos ocurridos durante los últimos días del próximo mes 
de Octubre en el distrito municipal de Torrelarribera, provin- 
cia de Huesca. 

Estos deslizamientos de terrenos acaecidos después de g-ran 
temporal de lluvias, han sido, seg-ún los datos recogidos por el 
Sr. Soler en el Gobierno civil de la provincia, de bastante im- 
portancia, por cuanto han destruido alg-unos caseríos y forma- 
do profundas g-rietas, alg"unas de cinco metros de anchas, se- 
g-ún dice en su carta el Sr. Soler. 

Envía el expresado señor un número de El Diario de Huesca 
en el que se describe el fenómeno g-eológ-ico del modo si- 
g-uiente: 

«El distrito municipal de Torrelarribera se compone de este 
pueblo, Las Vilas de Turbón y otros, cuya enumeración no es 
del caso. 

Las Vilas está diseminado en g-rupos de caseríos que llama- 
remos aldeas. Una de ellas es la de Brallans, situada en lo alto 
de una loma suave, consta de cuatl'o casas y dista del centro 
del poblado principal unos dos kilómetros. 

Eran los días 22 y 23 del pasado Octubre. A un kilómetro de 
distancia del caserío y en sentido de S. á N., el terreno co- 
menzó á agrietarse, hundiendo la corteza y abriendo simas 
enormes. Aquello corría como reg-uero de pólvora y en línea 
recta en dirección á las casas. 

Sus moradores, alarmadísimos y haciéndose carg-o del serio 
peligro en que se hallaban, diéronse prisa en desalojar sus 
albergues, sacando toda clase de enseres, personas y animales, 
buscando refugio en aldea próxima, donde fueron amparados 
l)or parientes y amig'os. 

Continuaba el fenómeno sísmico cada vez con más fuerza. 
Una altura desaparecía por completo rápidamente y una hon- 



DE HISTORIA NATURAL. 'dET 

donada quedaba convertida en eminencia, surg-iendo por to- 
das partes desniveles prununciados, desfig'urándose horrible- 
mente la config-uración del suelo hasta el punto de que hoy 
nadie conoce la nueva y rarísima topografía del terreno de 
Bralians. 

La aldea fué cog-ida de medio en medio por el fenómeno. 
Una casa ha quedado rajada de abajo arriba por la mitad, la- 
deadas ambas partes; las tres restantes se ven cuarteadas y con 
inclinación que amenaza próximo derrumbamiento, 

Pero lo más extraordinario es que muy cerca de las casas 
ha aparecido una lag"una de ag-ua purísima azulada, cuya pro- 
fundidad se ig-nora. 

A tres kilómetros de Bralians y en la falda Este del Turbón, 
está otra aldehuela denominada Las Vilas. Son tres casas 
ag-riipadas, una de la propiedad del más rico hacendado de 
aquella comarca, que lo es D. José Garuz. 

La topog-rafía era plano inclinado que deslizándose en direc- 
ción del vallecillo á que da el nombre el pueblo que nos ocupa. 

Aquí el terreno comenzó á reblandecerse por efecto de las 
lluvias y todo en peso se corrió á favor de la inclinación, que- 
dando á nivel del profundo barranco «Torcida». 

También en Las Vilas se apresuró la g-ente á huir dejando el 
caserío abandonado. Todas las edificaciones se hallan inclina- 
das, en ruina inminente. 

Desde entonces óyense tanto aquí como en Bralians ruidos 
subterráneos que no cesan día y noche, temiéndose más g-ran- 
des cataclismos.» 

El Sr. Soler ofrece tener á la Sociedad al corriente de lo que 
nuevamente suceda. 

Notas bibliográficas. — El Sr. Calderón se ocupó de la reciente 
aparición de la carta hipsométrica de Portug-al, trabajo impor- 
tantísimo, de un mérito sobresaliente realizado por el eminente 
g-eólog-o Paul Choífat, y que interesa directamente á los espa- 
ñoles. 

Dio noticias el mismo señor de la Memoria histórica y expli- 
cativa sobre dicho mapa redactada por su autor y aparecida 
en la publicación del Servicio g-eológico de Portug-al, fijándose 
especialmente en la orog-euia, cuya investig-ación se refiere á 
toda la Península. En la imposibilidad de hacer un extracto 



358 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

(le este trabajo, presentado en forma muy concreta y abarcan- 
do, sin embarg-o, un gran número de cuestiones de índole 
difícil, el Sr. Calderón se fijó en alg-unos párrafos referentes 
especialmente á España. Por ejemplo, tratando de la limita- 
ción recíproca de los terrenos antig-uos y los mesozoicos, Ueg-a 
á la consecuencia de que las llamadas en Portug-al areniscas 
de Bussaco, y que han dado marg-en á tantas polémicas, son 
las mismas que constituyen bancos en Ciudad Rodrig-o y Sala- 
manca. Con este motivo menciona, concediéndole gran impor- 
tancia, el trabajo del Sr. Miquel, aparecido hace poco en nues- 
tro Boletín, en que da noticia de su descubrimiento en San 
Morales de especies que en Francia se "encuentran entre el 
Eocénico superior y el Olig-océnico inferior ó medio. 

El estudio de los sistemas orog-ráficos está lleno de altas y 
nuevas consideraciones tan trascendentales para la g-eolog-ía 
de España como para la de Portug-al. Otro tanto decimos res- 
pecto á la síntesis de los movimientos orog-énicos, en la cual 
hay la novedad de atacar la teoría de la inclinación en masa 
de la Península desde el final de la época Carbónica (causa de 
la vertiente de sus ríos hacia el W.), que habíamos adquirido 
cuantos nos hemos ocupado de estas cuestiones en el país. 

L. M. Vidal, Note sur V Oligocéne de Majorqiie. (Bull. Soc. 
g"éol. de France, ser. 4, tome v, pag-s. 641 á 654; con dos g-ra- 
bados.) 

El Olig-oceno, no señalado hasta ahora en Mallorca, se pre- 
senta, sin embarg-o, en la isla con dos fases distintas: una 
marina litoral en Casablanca, cerca de Andraitx con Natica 
crassatina, Potámides imlicatum y P. rhodanicus, correspon- 
diente á la base del Estampiense; otra lacustre se halla en 
Sinen con Anthacotherium magnmi, Amphitragalus cf. glacilis 
y Paludestrina Hildaya, que corresponde al Aquitauiense, En 
esta época Mallorca formaba parte del continente y era la 
ribera del mar Estampiense. Con estos descubrimientos y 
otros del mismo autor, de que se ha dado cuenta en jtras se- 
siones, queda probado que la serie olig-océnica es completa en 
el NE. de España. 

El mismo Sr. Calderón presentó un ejemplar del índice ge- 
neral de las colecciones expuestas en la Sala de Mineralogía del 



DE HISTORIA NATURAL. 35» 

Museo de Cie7icias naturaJes de Madrid, que acaba de publicarse 
y ponerse á la venta en dicho establecimiento. No es este tra- 
bajo un catálog-o, sino, como indica su nombre, un mero índi- 
ce alfabético de las especies y variedades presentadas al pú- 
blico con sus principales sinonimias, para que todo visitante 
pueda encontrarlas por sí mismo, aunque ig-nore la clasifica- 
ción de Groth, seg"ún la cual están ordenadas las seis coleccio- 
nes de dicho departamento. Servirá además para dar noticia á 
las personas que se interesan por estos estudios de todo lo ex- 
puesto en dicha Sala del Museo, el más rico de la nación en 
punto al número de especies y variedades de minerales, que 
pasan de 1.000, representadas por unos 8.000 ejemplares, entre 
los cuales hay muchos notables por su mag-nificencia. 

No se trata de una obra definitiva, sino de una preparación 
para el verdadero Catálog-o ordenado y explicativo que se pro- 
pone publicar el Museo, atendiéndose entre tanto con este ín- 
dice á la más urgente necesidad, para que el público pueda 
visitar con provecho la Sala de Mineralog-ía. 

— El Sr. Fernández Navarro presentó los sig-uientes: 

E. Miracle, Constnicción de cuerpos cristalográficos. Santan- 
der, 1907 (5 pesetas). Sig'uiendo las huellas de los trabajos pu- 
blicados en nuestras Memorias y Boletín por el malogTado 
cristalóg-rafo D. Benito Hernando, el Sr. Miracle ha publicado 
un libro útilísimo para los que quieran aprender prácticamen- 
te la Cristalog-rafía Geométrica. Hasta 112 poliedros cristalinos 
desarrollados, construíbles por medio de plantillas apropiadas, 
contiene el libro de que me ocupo, al cual, seg'ún el autor, se- 
g-uirá otro con el desarrollo de otros 150 cristales y maclas de 
estructura compleja. 

El conocido Atlas, de Stuer, no comprende más que la mitad 
de cristales que el libro del Sr. Miracle, que por ello y por lo 
reducido de su precio, resulta muy superior al primero. Los 
que no puedan disponer de una colección completa de mode- 
los, la obtendrán mediante el libro que nos ocupa. Al reco- 
mendársele á los estudiantes y aficionados, no podemos menos 
de expresar la satisfacción que nos produce ver publicado en 
castellano un trabajo de esta índole. Una su autor nuestra sin- 
cera felicitación por su interesante y útilísimo trabajo, prueba 
patente de su ilustración y laboriosidad. 



3G0 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Rafael Blanco y Juste, Elementos de Historia Natural con 
prinajjios de Fisiología é Higiene, con 328 grabados. Madrid, 
1907 (4 pesetas). Nuestro disting-uido consocio ha publicado con 
dicho titulo un libro de carácter elemental en que resplande- 
cen el método, la claridad y la concisión, hermanadas con la ex- 
posición de los más modernos puntos de vista en Historia Na- 
tural. Su libro, destinado principalmente á Escuelas Normales 
de maestros, es ig-ualmente aplicable á los Institutos y en g-e- 
neral á todos los centros de enseñanza secundaria donde se 
curse ésta asig-natura. Es un libro de excelentes condiciones 
pedag-óg-icas que demuestra los sólidos conocimientos y las 
excelentes condiciones de maestro que adornan á su autor. 

Secciones. — El Secretario dio cuenta de haberse constituido 
en Granada, con anuencia de la Junta directiva de la Socie- 
dad, una nueva Sección en la que fig-uran elementos tan va- 
liosos como los Sres. D. Pascual Nácher y D. Juan Luis Diez 
Tortosa, á cuyo entusiasmo é iniciativa se debe el núcleo de 
asociados que allí ha podido reunirse. 

Propónense nuestros consocios de Granada trabajar sin des- 
canso en la exploración de aquella rica comarca y constituir 
con el producto de sus recolecciones un Museo regional en 
donde pueda estudiarse todo lo relativo y característico de la 
g-ea, flora y fauna de la reg'ión. 

El acta de la constitución de la Sección á que nos referimos, 
está concebida en los términos sig-uientes: 

A cta de la constitución en G-ranada de una Sección de la Real 
Sociedad española de Historia natural 

Convocados por D. Pascual Nácher se reunieron el día 29 de 
Octubre de 1907 en el Decanato de la Facultad de Farmacia de 
esta Universidad los socios residentes de la Real Sociedad 
ESPAÑOLA de Historia natural, á ñn de constituir una Sección 
de dicha Sociedad. 

Expuesto por dicho Sr. Nácher el objeto de la reunión, sien- 
do superior el número de socios residentes al marcado como 
mínimun en el Reg-lamento y Estatutos vig-entes y en vista 
del unánime y entusiasta deseo de todos, quedó constituida 
una Sección de la repetida Sociedad. 



DE HISTORIA NATURAL. 361 

En seg-uida se procedió á la elección de Junta directiva, re- 
sultando elegidos los Sres. D. Pascual Nácher Vilar, Presiden- 
te; D. Rafael López Mateos, Vicepresidente; R. P. Anselmo To- 
más Corrales, Tesorero, y D. Juan Luis Diez Tortosa, Secretario. 

Posesionados de sus carg-os los señores eleg-idos expresaron 
su ag-radecimiento por la distinción de que habían sido objeto. 

Después se acordó: en primer término, reunirse en sesión 
ordinaria el tercer martes no festivo de cada mes; y en segun- 
do, procurar por todos y cada uno de los socios ir formando 
un Museo de carácter reg-ional de seres y productos de Histo- 
ria natural, así como una Biblioteca. 

También se acordó que la Junta elegida lo fuera para lo que 
resta del presente año y todo el próximo de 1908. 

La de Zaragoza celebró sesión el 31 de Octubre, bajo la 
presidencia de D. Vicente de Val y actuando de Secretario 
D. Pedro Ferrando por ausencia del Sr. Arévalo. 

Los concurrentes manifestaron su satisfacción por la presen- 
cia de D. Pedro Moyano que asistía á la sesión por primera vez 
después de su vuelta del extranjero adonde marchó pensio- 
nado por el Estado. 

Invitado por el señor Presidente, expuso el Sr. Moyano, en 
breves frases, las impresiones generales que ha recogido du- 
rante su larga excursión científica. 

— VÁ Rdo. P. Navas presentó un interesante trabajo del 
P. Pujiula sobre el aparato timpánico ó auditivo de los Ortóp- 
teros y en el que se dan á conocer ias investigaciones que sobre 
dicho asunto ha llevado á cabo el Dr. D, José Schwabe, de 
Leipzig. 



T. vil— Noviembre, 1907. 24 



3G2 boletín de LA llEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Notas y comunicaciones. 



Sur les Dufourea propres á l'Espagne 

PAE 

J. VACHAL 
Argental (Corréze) France. 

Dufourea (Halictoides) Merceti (f n. sp. 

Nigra, antennis máxima media parte, calcaribus et seg-men- 
torum 1-5 depressionibus testaceis. Antennarum articulo ter- 
decimo máxime compresso-incrassato. 

Le vértex, le mésonotum, le scutellum, les mésopleures, la 
base du seg-ment 1, et les cotes de la base des seg-ments 2-4 (le 
milieu plus éparsément) sont assez densément et assez forte- 
ment pointillés. L'aire liorizontale du seg-ment médiaire, arron- 
die en arriére, est courte et occupée par une ving-taiue de stries 
rayonnantes, au delá desquelles Tang-le arrondi qui separe 
Taire liorizontale de Taire verticale parait un petit boudin 
brillant. Aile bronzé-hyalin, la nervure recurrente 1 bien plus 
rapprocliée de la nervure transverso-cubitale 1 que la nervure 
recurrente 2 de la nervure transverso-cubitale 2. 

Long-. 6; aile 4,5 mili. 2 cf de Madrid, collection de M. Ri- 
cardo G. Mercet, auquel Tespéce est dédiée. 

Dufourea Gaullei Vach. (Bull. Soc. ent. Fr., 1897, p. 63.) 

Le (^ de Dufourea G-aullei ne peut g-ráce á ses caracteres 
aberrants, donner lieu á aucun doute sur son identité; sa 
taille peut arriver jusqu'á 7 millimétres. Mais deux espéces 9 
peuvent étre confondues sous ce nom. II y a done lieu de les 
disting-uer. 

Dufourea 'Gaullei Vach. 

$. Noir de poix, moitié apicale de Tantenne roug-e; base et 
bout du tibia 3 et son prototarse (et aussi dans une certaine 
mesure le prototarse 2) jaunátre transparent. Les dépressions 
apicales des seg-ments brun-jaunátres. Frang-es du bout du 



DE HISTORIA MATURAL. 363 

chaperon et du segment 5 fauves; poils du vértex et du de- 
vant du mésonotum gris foncé. Mésonotum tres finement poin- 
tillé, les points presqae coiifluents. L'hypermésopleure moins 
densément ponctné et plus brillant que l'hypomésopleure. 
Ponctuation du seg-ment 1 nuUe au milieu, faible sur les cotes. 
Brosse blanche. 

Long*. 6; aile 4,25 mili. 1 9 c^e TEscorial des chasses de 
M. Delagrang-e, ma coUection. 

Dufourea piimila 9 (nouv. espéce ou var. de Gaullei?) 

Differe de CT(iiúlei par sa taille plus petite, par les frang-es 
du chaperon et du segment .5 et les poils du vértex et du de- 
vant du mésonotum blanc pur, par la ponctuation du mésono- 
tum plus distincte, moins dense, par rhypermésopleure au 
moins aussi densément ponctué et pas plus brillant que l'hy- 
pomésopleure, par la ponctuation aussi nette, aussi forte et 
aussi dense sur le milieu du seg"ment 1 que sur les cótés. 

Long-. 5,6 6; aile 3,5 mili. 9 ^^ Madrid des chasses de 
M. Mercet. 



Notas de geología agrícola de la isla de Lanzarote 

POR 

JOSÉ PEREYRA GALVIATTI 

Las condiciones excepcionales del suelo laborable de Lanza- 
rote, formado exclusivamente por la desinteg-ración de rocas 
basálticas, y las condiciones climatológicas también anormales 
y, desde luego, muy distintas de las reinantes en la Península, 
hacen que los procedimientos de cultivo en esta isla sean tan 
especiales, que creemos tenga algún interés una ligera noti- 
cia acerca de ellos. 

Las rocas que integ'ran el subsuelo son basaltos, lavas basál- 
ticas, lapilli ó tobas de lapilli que originan tierras cultivables, 
las cuales, analizadas por nosotros en el laboratorio de la Es- 
cuela de Agricultura de Montpellier, nos han dado los siguien- 
tes resultados: 



364 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Tierra procedente de ¡as Peñas del Chache. 

Nitróg-eno 1,7532 por mil. 

Acido fosfórico 2,5661 » 

Potasa 8,425 » 

Cal 97,6r;4 » 

ilag-nesia. 2,535 » 

Hierro 73,095 » 



Tierra de Maches, ó sea vertiente Sur de las montañas 
de Craida y Asomada. 

Nitrógeno 1,0207 por mil. 

Acido fosfórico 0,7717 » 

Potasa 7,958 » 

Cal 13,783 » 

Magnesia , 7,821 » 

Hierro 60,64 » 

Tierra que constituye el piso de las viñas de la vertiente Norte 
de Qaida y Asomada. 

Nitróg-eno 0,7368 por mil. 

Acido fosfórico 1,8323 » 

Potasa 6,895 » 

Cal 9,475 » 

Magnesia 5,987 » 

Hierro 55,71 » 

De estos análisis se deduce la mayor proporción que en hie- 
rro y cal tienen las tierras formadas á expensas de las rocas 
más antiguas, pues las de las Peñas del Chache corresponden 
á las capas de basalto más antiguas que existen en la isla; y 
si bien las tomadas de las vertientes S. y N. de Gaida y Aso- 
mada son procedentes de la alteración de lavas basálticas, am- 
bas, próximamente, de la misma edad, debe tenerse en cuenta 
que las del lado N., ó sean las que menos riqueza acusan en 
estas substancias, están cubiertas, en gran parte, por capas 
de lapilli moderno. 

Los suelos cultivables de la región se pueden dividir en tres 
grupos: los que tienen la tierra al descubierto, los tapados por 



DE HISTORIA NATURAL. 365 

arenas marinas y los que cubrieron las arenas volcánicas de 
la erupción del sig-lo xviii. 

En los primeros, en que la ag-ricultura es la más pobre, se 
cultivan cereales, ag'rupándose en los cortijos los terrenos en 
dos clases; los que reciben ag'uas de alg-unas vertientes, la cual 
es recog-ida en superficies muradas y revestidas de tierra en 
su interior, formándose g-randes charcos llamados gahias, 
terrenos que se labran en la primavera, cuando desaparecen 
las ag'uas por filtración y evaporación, siendo en estas tierras 
en las que únicamente se emplean bueyes en la labor, pues 
en las demás del cortijo se realiza ésta con el dromedario, 
llamado camello en el país; en los que solo reciben el ag-ua di- 
rectamente llovediza, el sistema de cultivo es más semejante 
al de la Península. 

En el cortijo habita el medianero y su familia, llamado así 
por tener de utilidades la mitad de lo que produce la tierra, 
sin más capital que su trabajo, estando á carg-o del dueño del 
terreno todos los impuestos y semillas que se siembren. La 
mujer y los chiquillos del medianero son los encarg-ados de 
g-ran parte del cultivo, principalmente de la recolección, tra- 
bajo que se hace arrancando las plantas á mano por no per- 
mitir su pequeño tallo el seg-arlas. La trilla se verifica con el 
trillo de tablero como el primitivo de Castilla, sustituyendo 
cortantes esquirlas de basalto á los pedernales castellanos, del 
cual tira el camello, único animal usado para transporte del 
g-rano y de la paja, no empleándose carros ni carretas; bien es 
verdad que no son necesarios, pues la g-ran fuerza del camello 
los hace inútiles por cuanto puede carg-ar 600 kilog-ramos hasta 
la edad de diez y siete años. 

El g-ranero de la casa se utiliza poco, g-uardándose la cose- 
cha en el interior de g-randes conos de paja, llamados pajeros, 
de construcción especial, muy resistentes y en los cuales se 
conserva el g-rano durante muchos años. 

Los terrenos de peor calidad, principalmente los del S., cos- 
tas y macizos montañosos, están adehesados y destinados á la 
cría de g-añado cabrío, único explotado y no de g-randes bene- 
ficios, por la escasez de hierba á causa de las pocas lluvias. 

Las tierras cubiertas de arena marina presentan distinto 
aspecto de las demás y requieren cultivos muy especiales y 
característicos de esta isla. A.travesándola por su mayor an- 



366 BOLETÍN ÜE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

chura existe una zona de arenas voladoras de naturaleza cal- 
cárea, que el viento del N. , que predomina casi todo el año, 
arrastra haciéndolas cruzar la isla y formando en una zona de 
3 ó 4 km. de ancha una capa de fina arena blanca de un es- 
pesor no muy g-rande. En esta arena se hacen hoyos de 40 cen- 
tímetros de diámetro por 50 á 70 de profundidad hasta encon- 
trar la capa de tierra laborable subyacente, en la cual se co- 
loca el abono volviendo á rellenar el hoyo y sembrando en la 
superficie la planta que se quiere cultivar, la cual profundiza 
y extiende sus raíces por la capa interna de tierra nutritiva. 
Entre las plantas cultivadas en esta zona, una de las más ricas 
de la isla, están el moniato, tomate, calabaza j sandía, frutos 
todos de exportación á Ing-laterra y mercados de la provincia 
canaria. 

Como en toda la isla, y más en esta zona, no defendida por 
montañas, sopla constantemente el viento con g-ran violencia, 
es necesario resguardar las plantaciones de sus furores, y esto 
se consig'ue haciendo surcos, que forman cuadros en los que se 
siembra centeno, el cual, una vez desarrollado, forma á modo 
de paredes veg'etales que constituyen eficaz defensa para las 
plantas cultivadas en los cuadros, líneas del centeno que se 
siembran todos los años antes que las plantaciones del interior. 

El suelo que queda por reseñar está cubierto de arena basál- 
tica, lanzada por la erupción de 1730 á 1736, la cual cubrió 
hasta las cúspides de muchas montañas con espesores varia- 
bles desde 40 cm. hasta 3 m. 

En las arenas de mucho fondo solo es cultivada la viña que 
se planta en la tierra subyacente al lapiili. abriendo en este 
material hoyos en forma de conos truncados invertidos, que 
dan un aspecto particular á los campos en los que no se ve 
nada á distancia, viviendo, sin embarg-o, en los hoyos cepas 
de g-ran desarrollo que pueden producir, cada una, hasta 100 
kilogramos de uva. 

En estas viñas no ha sido posible adoptar ninguna poda de 
las usadas en otros países, dado el g-ran desarrollo de las plan- 
tas, explicable por la riqueza en sales fertilizantes de las 
arenas volcánicas que, lavadas por las ag-uas de lluvia, ceden 
al suelo en que veg-eta la planta, sus principios nutritivos. La 
única enfermedad que se deja sentir sobre la vid en Lanzarote 
es el O'idium. 



DE HISTORIA NATURAL. 36"! 

Las labores están reducidas á sacar todos los años del fondo 
•del hoyo, con el auxilio de palas, las arenas que caen al azu- 
frar y vendimiar. 

La recolección se realiza en el mes de Ag'osto por mujeres y 
chicos, transportándose la uva al lag-ar en camellos, único 
animal que puede pasar, sin caer, por los bordes que quedan 
entre los hoyos. 

El vino es de mediana calidad y 14° alcohólicos, con tipo de 
Madera, consumiéndose la mayor parte en Lanzarote y siendo 
poco el que se exi)orta. 

En hoyos, intercalados con las vides, se cultivan árboles 
frutales, con buena producción para el mercado de la isla. 

No todos los terrenos cubiertos por la capa de arena volcá- 
nica, se destinan al cultivo de la vid, sino que en alg-unos 
sitios se disminuye el espesor de la capa arenosa, juntándola 
con una tabla, de la cual tira un camello, formando con la are- 
na caballetes para cultivar, entre ellos leguminosas, cereales, 
tomates y. sobre todo, la cebolla, de exportación á Cuba. 

Esta última planta se siembra en semillero, el cual se hace 
formando en el piso eras, libres de arena, de medio metro de 
ancho separadas por paseos de 30 cm., tendiéndose la semilla 
en líneas y recubriéndola de una capa de lapilli que no pase de 
un espesor de 2 cm. El trasplante se verifica á los dos meses 
en terreno convenientemente abonado, para lo cual se va 
levantando la capa de arena del sitio adonde se va á hacer 
■el trasplante y tendiendo el abono sobre la tierra, la cual nun- 
ca se ha de tocar con el arado, pues una vez cubierta con la 
arena que se levantó se abren los surcos para la plantación 
sin arañar la tierra subyacente. El cultivo de la cebolla es de 
los más importantes de la isla, exportándose en g-ran cantidad 
las ristras, formadas con paja de centeno. 

El cultivo arbóreo, fuera de los frutales que hemos dicho se 
intercalan entre las vides, es sumamente escaso, pues se li- 
mita á alg-unas palmeras para utilizar la hoja, hig-ueras para 
alimentar á los camellos con sus hojas durante el verano y 
alg-uno que otro olivo, árboles estos dos últimos tendidos en el 
suelo por efecto del constante viento que reina en la isla. 

La riqueza forestal es desconocida, pudiendo ser una fuente 
de riqueza grande si se cultivaran algunos árboles que se dan 
muy bien en el clima canario, entre los que se cuentan el pi- 



368 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

no-tea ó de Cananas, el piñonero y el eucalipto, lo que haría 
variar el aspecto árido de las montañas de Lanzarote, en las 
cuales no se encuentran otros árboles que alg-ún olivo y tama- 
rindos, pues aunque no todas las montañas se prestan al cul- 
tivo forestal, muchas podrían estar cubiertas de lozana vege- 
tación arbórea. 



Excursión al volcán de Cofrentes (Valencia) 



LUCAS FERNANDEZ NAVARRO Y GREGORIO SABATER DIANA 

En los Últimos días de Ag-osto y primeros de Septiembre pa- 
sados realizamos la excursión á que se refiere la presente 
nota, para la cual fuimos desig-nados por la Junta de amplia- 
ción de estudios é investig-aciones científicas. Como nos pro- 
ponemos hacer más adelante un estudio alg-ún tanto detallado 
de la reg-ión volcánica visitada, nos limitamos por ahora á 
dar cuenta lig-eramente de lo que en nuestra excursión pudi- 
mos apreciar. 

Para dirig-irnos á Cofrentes partimos de Valencia en el ferro- 
carril de ütiel, que dejamos en la estación de Buñol. Sig-uien- 
do después á pie por la línea férrea pudimos ver perfectamente 
el contacto del cretácico de la Sierra de Cabrillas con el tercia- 
rio colindante, contacto que durante alg-ún tiempo sig-ue. el 
citado ferrocarril, que unas veces marcha por las calizas an- 
teadas cretácicas y otras por las características g-onfolitas 
miocenas. 

Pasado el túnel 13 y ya en plena Sierra de Cabrillas, pudi- 
mos apreciar el curso tortuoso y encajado del riachuelo deno- 
minado Sieteag-uas ó Carcalín, que en este punto ofrece alg-u- 
nas particularidades, como el curioso «puente» de Carcalín, 
frente á la fuente del mismo nombre. Este puente natural con- 
siste en la pérdida del río por la acumulación de peñascos des- 
prendidos de sus escarpadas orillas. Por debajo de estos mate- 
riales pasa el ag-ua, que reaparece un centenar de metros más 
adelante. Cerca de la fuente de Carcalín están las canteras de 
la Jarra, donde los trabajadores dicen que se encuentran á 
veces grandes caracoles de piedra. No conservaban ning-uno, y 



DE HISTORIA NATURAL. 369 

nosotros, por nuestra parte, solo pudimos recog-er unos peque- 
ños moluscos fósiles aún no determinados. 

En todo el curso del río son frecuentes los potholes, alg-unos 
de g-randes dimensiones, que reciben en el país el nombre de 
ollas de gigantes, es decir, la traducción literal del término cien- 
tífico con que se les desig-na. La más notable es una que se ve 
desde la salida del túnel y que á juzg-ar por el tamaño con que 
á tal distancia aparece no tendrá menos de 2 m. de diámetro. 
Estas ollas serán probablemente de efímera duración, por la 
relativa blandura del material en que se fraguan (caliza cretá- 
cica); así como la misma cualidad explica las dimensiones 
exag"eradas que estos accidentes pueden alcanzar. 

Después visitamos el conocido yacimiento de cuarzos hema- 
toideos de Buñol. Consiste en unas lomas situadas al Sur del 
pueblo, constituyendo un diminuto manchón triásico, á que 
los naturales del país dan el nombre de «Montañeta de las Pi- 
laritas», aludiendo á los cuarzos. Estos forman parte de un 
congiomerado de elementos menudos, cuarzosos en su mayo- 
ría, alg-unos dolomíticos (1), trabados por arcillas abig-arradas. 
Al descomponerse y desag-regarse la roca quedan sueltos los 
cristales lechosos ó rojizos, siempre de pequeño tamaño, pero 
bien visibles desde lejos cuando el sol da en la montaña, que 
aparece entonces sembrada de puntitos brillantes. 

Entre Buñol y Yátova, sig-uiendo agnias arriba el pequeño 
río Juanes, pudimos visitar dos cuevas muy nombradas en el 
país; la del Turche á un par de kilómetros de Buñol y la de 
las Palomas á otros dos kilómetros de la anterior. Ambas cavi- 
dades, más que cuevas, son g-randes socavones formados por 
el río al despeñarse en cascadas pintorescas. Han sido en parte 
ag-randadas y cerradas por formaciones estalactíticas y abun- 
dantes tobas calizas, materiales que demuestran la g-ran rique- 
za en carbonato y el extraordinario poder incrustante de aque- 
llas ag'uas. 

Desde Yátova á Cofrentes atravesamos primero el trías del 
cerro Moltrotóu en que no pudimos hacer observación alg-una, 
porque siendo el camino malo y muy larg-o, tuvimos que salir 
de Yátova bastante antes de que amaneciera. Atravesamos el 
río MagTO, importante afluente del Júcar, y por entre las sierras 

(1) 'Pudimos recoger un lindo cristal de dolomita aislado. 



íi'O BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

cretácicas de Martes y del Ave, tocando en parte el manchón 
mioceno de Dosaguas, nos dirig-imos al valle del Júcar. Desde 
aquí subimos río arriba por su orilla izquierda, aunque sin 
divisarla hasta llegar muy cerca de Cofrentes. En la última 
])arte del camino pudimos observar que el terreno triásico (ar- 
cillas del Keuper) se extiende por esta margen izquierda mu- 
cho más de lo indicado en los mapas g-eológ-icos. El río parece 
haber aprovechado durante g-ran parte de su trayecto el con- 
tacto de ambos terrenos como línea de menor resistencia en 
que ha fraguado su lecho. El contraste entre ambas orillas 
es muy notable y acusa perfectamente su distinta constitución 
geológica: la margen derecha del color gris blanquecino de 
las calizas cretácicas, con grandes abismos; la izquierda menos 
quebrada y con los abigarrados colores rojos, verdes y grises 
de las arcillas triásícas. 

Ya casi de noche llegamos á Cofrentes, objetivo principal 
de nuestra excursión. Este pueblo, alejado de todas las vías de 
comunicación, está pintorescamente situado entre los ríos 
Júcar y Gabriel, sobre una altura que los separa en el punto 
mismo de su confluencia. Su altitud sobre el nivel del mar es 
de 430 m. y de unos 100 desde el nivel de los ríos hasta el 
punto más alto del pueblo, donde se elevan los restos de un 
antiguo castillo. 

El aislamiento de esta localidad explica que por tanto tiem- 
po haya sido desconocida la existencia de sus materiales vol- 
cánicos, tan notables por su naturaleza y situación. Las rocas 
eruptivas modernas más próximas son, en efecto, las de Mar 
Menor y Cartagena, de carácter andesítíco, al Sur de la línea di- 
rectora del Sistema Alpino, que en nuestra Península se extien- 
de desde el Estrecho de Gibraltar hacia Baleares. Lo más inme- 
diato al Korte es la erupción basáltica poco conocida de hacia 
Beteta, en la Serranía de Cuenca. La arista alpina (aquí Siste- 
ma Penibético) parece, pues, constituir una divisoria entre las 
manifestaciones de carácter básico á que pertenece la de Co- 
frentes y las de carácter ácido ó neutro. 

Este punto de vista que nos reservamos desarrollar más am- 
jjliamente, es distinto del generalmente admitido de una serie 
de erupciones á lo largo del litoral Mediterráneo, disminu- 
yendo de acidez de Sur á Norte. Como veremos, las rocas de 
Cofrentes, dentro del tipo basáltico, son marcadamente más 



DE HISTORIA NATURAL. 



371 



"básicas que sus cong-éneres de Gerona y Cuenca, y tanto pol- 
lo menos como las limburg'itas de Nuévalos estudiadas poi* el 
malog-rado maestro Quirog*a. 

El honor de haber descubierto estos materiales corresponde 
al ilustrado médico D. Rafael Cervera, quien los recogió en una 
excursión el año 1903. El profesor D. Plduardo Boscá determinó 
su naturaleza volcánica. Nosotros llamamos la atención de la 
Real Sociedad española de Historia natural acerca de la 
importancia que tendría el reconocimiento de esta localidad 
(sesión de Febrero del año corriente), y al deseo en este sentido 
expresado por la Sociedad se debe el que la Junta de inves- 
tig-aciones nos haya honrado con el encarg-o de hacer seme- 
jante estudio. 

Los materiales volcánicos de Cofrentes aparecen en dos 
manchones separados, aunque muy próximos: el Cerro de 
Ag'ras y el que constituye la base del castillo. El primero, que 
es con mucho el más importante, está situado en la marg"en 
izquierda del Cabriel al NO. del pueblo y como á un kilómetro 
del mismo. Consiste en una montaña (fig-. 1.^) que se eleva á 




Fig. 1.» 
Cerro de Agras visto desde Cofrentes. (De una fotografía.) 

unos 210 metros sobre el nivel del río, lo que corresponde á 
unos 540 sobre el mar. Todo el cerro está rodeado por el trías 
y tiene una base confusamente elíptica de un kilómetro de eje 
mayor por alg-unos 600 m. de eje menor. 

La cumbre es alarg-ada en dirección próximamente N. 10'- O. 
á S. 10° E, (1), de unos 250 x 150 ra. En este rumbo los asomos 
siguen sin interrupción desde la cúspide hasta la misma orilla 
del río, frente al molino llamado del Curro. Merece citarse 



(1) Todos los rumbos se refieren al N. magnético. 



;K2 



boletín de la real sociedad española 




entre ellos la peña llamada «El Fraile» (fig-. 2.^). Es un mog-ote 
de basalto que se eleva repentinamente como un obelisco irre- 
gular de 6 ú 8 m. de altura, con su base á 35 m. sobre el Ga- 
briel. Le constituye 
un basalto neg-ro, 
duro, pesado, poco 
poroso, que en cier- 
tos sitios lleva em- 
pastados materiales 
triásicos poco á na- 
da metamorfizados. 
La vertiente occi- 
dental es uniforme, 
sin accidentes, y en 
ella los materiales 
pjo. 2.» sedimentarios su- 

«El Fraile>;, en la vertiente S. del cerro de Agras. (De ben hasta bastante 

una fotografía) ^^^^^.^ La vertiente 

de Levante está toda abancalada para el cultivo y por aquel 
lado la roca eruptiva lleg-a hasta casi el fondo del valle. En esta 
falda se perciben alg"unos lapillis muy compactos, mientras 
que en la opuesta sólo se ven basaltos compactos y alg-una que 
otra lava escoriácea. 

El basalto que constituye esta montaña es muy uniforme y 
poco poroso, tanto que hasta que se lleg-a á la cumbre se recibe 
la impresión de que se trata de un volcán homog-éneo y de 
ning-una manera explosivo. Es del tipo del que hemos dicho 
que constituye «El Fraile v sin más variedades que el hacerse 
en alg'unos puntos lig-eramente variolar ó constituir lavas po- 
rosas, nunca en gran cantidad ni de cavidades garandes. En 
ning'ún punto hemos podido observar la frag-mentación polié- 
drica tan característica de esta clase de rocas, sino que los ba- 
saltos, ó se rompen irreg-ularmente ó lo hacen (en los menos 
de los casos) en superficies curvas concéntricas como frecuen- 
temente se verifica en las ofitas (calottes de los franceses). A 
simple vista no se suelen percibir los elementos constituyen- 
tes, á no ser alg-uno que otro olivino. La impresión g-eneral es 
de una roca que debió salir al exterior con muy poca fluidez. 

Toda esta impresión de asomo macizo, si se sube por la ver- 
tiente occidental, como nosotros hicimos la primera vez, per- 



DE HISTORIA NATURAL. 



373 



siste hasta que se alcanza la misma cumbre. Pero aquí ya no 
queda duda de que se trata de un volcán explosivo. En efecto, 
al empezar la vertiente oriental se perciben grandes cavidades 
alarg-adas, escalonadas, en que parece reconocerse hasta cua- 
tro bocas eruptivas, cuatro cráteres, que en su disposición re- 
cuerdan alg-o á los cráteres escalonados de La Garrinada, en 
Olot (1). 

En estos cráteres abundan las lavas cordadas y retorcidas, 
así como las bombas volcánicas (figuras 3.' y 4/), éstas más es- 
pecialmente en el situado al N. de los otros. Son en g-eneral pe- 
queñas estas bombas, puesto que la mayor que encontramos 




Bomba volcánica del cerro 
de Agras (','3 del natural). 




Fig. 4.^ 

Lava cilindrica del cerro de 
Agras ('/- del natural). 



no lleg-a á tener más de 20 cm. en su sentido máximo y alg"u- 
nas no pasan de 5 cm. La forma puede variar, pero la predo- 
minante es la alarg-ada con núcleo relativamente pequeño, 
aunque no faltan redondeadas y aplanadas. Las figuras ad- 
juntas representan una bomba del tipo más frecuente y una 
lava curiosa por su aspecto de tronco agrietado y por llevar 
adherido algún lapilli. 



(1) Calderón, Cazurro y Fernández Navarro. c<Formaciones volcánicas de la pro- 
vincia de Gerona>x (Mem . de la R. Soc. esp. de Hist. nat., T. IV, mem. 5.') Madrid, 1907. 



374 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Junto al borde del más bajo de los cráteres, hay un pozo de 
lili par de metros de profundidad y de unos tres de diámetro, 
á que llaman el «Hoyo» y que para muchos del país es el crá- 
ter del volcán. Se trata, sin duda, de una cavidad excavada ar- 
tificialmente con fines mineros, pues corre muy válida entre 
aquellos aldeanos la idea de que el cerro de Ag-ras contiene 
g"randes cantidades de hierro y oro, explicándose la presencia 
de piedras escoriáceas como restos de antig-uas fundiciones 
metal lirg-icas. 

Como aún no hemos estudiado detenidamente las rocas re- 
colectadas, sólo podemos dar alg-una indicajión lig-era sobre su 
carácter y constitución. Los basaltos compactos, en lo que he- 
mos podido observar, aparecen al microscopio como una pasta 
fundamental bastante rica en materia amorfa, manchada toda 
ella de polvo neg-ro de mag-netita y también en alg-unos pun - 
tospor alg-o de materia limunítica, substancias que la enturbian 
y que hacen muy difícil su estudio. Lleva microlitos irregula- 
res y abundantes de mag'netita, alg*unas laminillas de hemati 
tes y microlitos feldespáticos muy finos, pequeños y relativa- 
mente escasos. Los fenocristales son, en g-eneral, pequeños, en 
g-ran parte frag-mentarios y todos ellos más ó menos corroídos 
por el mag-ma, pero frescos. Consisten en plag-ioclasas irreg-u- 
lares, no polisintéticas (olig-oclasa?), pequeños peridotos y es- 
casos piroxenos, alg'uno de ellos, por excepción, relativamente 
grande. En resumen, la roca parece un basalto feklespático 
muy básico, con abundante materia vitrea. 

Las lavas porosas, como ya hemos dicho de cavidades pe 
quenas y no abundantes, aparecen al microscopio como un te- 
jido esponjoso, irreg-ular, cuyos huecos unas veces están vacíos 
y otras ocupados por un pequeño cristal de olivino, bien carac- 
terizado por sus colores brillantes, fracturas en disposición re- 
ticulada, superficie g-ranujienta y contornos propios de mine- 
ral rómbico. En la parte fundamental no se perciben verdade- 
ros microlitos, sino una substancia parda, de acción casi nula 
sobre la luz polarizada, llena de menudas burbujas y de gra- 
nulos negTos muy pequeños (mag-netita?). Como fenocristales 
se ven granos irreg'ulares de olivino, desig-ualmente reparti- 
dos en la pasta, así como escasos piroxenos en forma de paji- 
llas verdosas, irregulares. También hay unas masas mayores, 
amorfas, sin contornos definidos y con aspecto de caolín, que 



DE HISTORIA NATURAL. 



375 



pudieran suponerse antig-uos feldespatos. Provisionalmente 
puede calificarse esta roca como una limburg-ita. 

El cerro en que se asienta el castillo es una elevada mole, 
cortada á pico sobre el Gabriel en casi todo su contorno, y solo 
unida al mioceno en que se asienta el pueblo por el NO. (fig*. 5.^) 




Fig-. 5.» 
Cerro del Castillo, desde el SO. (De una fotografía ) 



Está formado desde su cumbre hasta la base, por tobas volcá- 
nicas variadas. Aún en el mismo lecho del río sobresale de las 
aguas de estiaje un asomo de estas tobas, que sirvió de apoyo 
en alg'ún tiempo al estribo central de un puente. Por los colo- 
res, por la finura del g'rano, por su mayor ó menor consisten- 
cia, estas tobas presentan gran número de variedades. Alg-u- 
nas parecen verdaderas arcillas endurecidas y solo el micros- 
copio revela su estructura compleja. En su contacto, como en 
el de los basaltos de Agras, no se observa la menor huella de 
metamorfismo. 

Observadas al microscopio alg-unas de estas tobas, se ve que 
están formadas por frag-mentos muy irreg-ulares de rocas de 
los tipos anteriores, predominando con mucho las limburg-íti- 
cas, siempre muy alteradas, y reducidas á veces tan solo á una 
masa de hematites y arcilla. El cemento que traba estos lapi- 
Uis es de naturaleza exclusivamente arcillosa y limonítica. En 



87(5 



boletín de la. real sociedad española 



}¡, 



suma, que son tobas en cuya formación no han influido más 
que la ])resión y acaso el ag-ua; verdaderas tobas de presión. En 
alg'una preparación he visto ciertos frag-mentos que quizá pue- 
dan referirse á un basalto nefelínico, 
lo cual daría una notable variedad á 
los materiales de un asomo tan redu- 
cido. Ulteriores investig-aciones com- 
probarán acaso esta clasificación pro- 
visional y nos reservarán quizá toda- 
vía algún otro tipo de roca. Como 
decíamos anteriormente, nos hemos 
reducido por ahora á examinar á la 
lig-era un corto número de prepara- 
ciones. 

Aunque, como hemos dicho, los ce- 
rros volcánicos son dos, el de Agras y 
el del Castillo, nuestra opinión es que 
se trata de una sola boca eruptiva, el 




ks. 






Fig. 6.» 



Rumbos desde el Castillo al , » i . i ^ i i 

cerro de Agras. (1, Cumbre le- ^olcán de AgraS, pi'Oductor de SUS ba- 

jana; V, Cumbre próxima; 3, galtoS y lavaS, así COmO de los lapiUÍS 
El Fraile; 4, Asomo volcánico ,.,.,„ , 

más bajo; 5, Castillo.) quc por SU consolidaciüii íormaron la 

toba del cerro del Castillo, que á ser 
resto también de una boca de salida, debería conservar mate- 
riales no tobáceos y encontrarse en la fractura del cerro de 
Agras, lo cual no ocurre. En efecto, desde el Castillo, los rum- 
bos del volcán son los sig-uientes: 

Asomo inferior junto al río O. 30° N. 

El Fraile... NO. 

Cumbre más próxima N. 25° O. 

Cumbre más lejana N. 20" O. 



La dirección de la hendedura que parece dibujarse en el pro- 
pio volcán, es como ya hemos dicho, de N. 10° O. á S. 10° E., de 
modo que los rumbos citados, con relación al de la hendedura 
de Agras, vienen á ocupar la posición de que da idea la adjun- 
ta figura 6." 

Lo que sí indica esta potente masa de tobas, es que á la sa- 
lida de lavas fundidas, debió preceder un período explosivo de 
gran actividad, durante el cual fueron lanzados lapillis en 
g-ran cantidad, que, seg'ún la dirección del viento, irían acumu- 



DE HISTORIA NATURAL. 377 

lándo.se en las inmediaciones del volcán y aun sobre sus mis- 
mas laderas (restos conservados en la de Levante), y que en su 
mayor parte han sido después destruidos por la acción erosiva 
de las ag"uas. Bien porque la masa mayor de estos lapillis es- 
tuviera en el cerro en que hoy se asienta el Castillo, ó bien por- 
que allí, debido á cualquiera circunstancia, las tobas adqui- 
rieran mayor dureza, este mog-ote ha podido resistir mejor que 
el resto de la masa la acción destructora de los ag-entes exterio- 
res y ha quedado como testig'o mudo de la actividad que en su 
tiempo debió revestir esta erupción, tan reducida por el espa- 
cio que ocupa. 

Contrasta semejante importancia con el aislamiento de esta 
manifestación eruptiva, siendo ésta una nueva singMilaridad 
que añadir á las que dan excepcional interés á la erupción 
de Ag"ras. Ni hemos visto en sus inmediaciones, ni nadie nos 
ha dado razón de que existan, más productos volcánicos que los 
mencionados. 

Debemos citar, sin embarg'o, una manifestación seguramente 
lig-ada con el volcanismo de la regñón. Es la existencia del ma- 
nantial llamado «Los Hervideros», situado á unos cinco kilóme- 
tros al O. de Cofrentes, en la margen derecha del Gabriel y por 
completo dentro de los materiales triásicos. El venero consiste en 
un g-ran pozo donde el desprendimiento de ácido carbónico es 
tan abundante que materialmente parece hervir toda la masa 
de agua. Esla da también algún olor de ácido sulfhídrico, y 
además del sabor picante del ácido le deja muy marcado á 
hierro, de cuyos óxidos se tiñen al cabo de algún tiempo las 
vasijas en que se manipula. Por su mineralización y su abun- 
dancia es extraño que estas ag-uas no sean regularmente ex- 
plotadas para fines terapéuticos; sólo se explica el hecho por 
el aislamiento de la región en que brotan. 

Estando en Cofrentes, no quisimos dejar de visitar la renom- 
brada «Cueva Hermosa», muy ponderada y celebrada en todos 
aquellos contornos y no citada por el Sr. Puig y Larraz en su 
conocido trabajo sobre cavernas y simas de España. Dicha cue- 
va está situada al N. de Cofrentes, á unos 5 kilómetros, y tiene 
dos bocas de entrada, una á 20 metros de la otra, que se abren 
sobre el barranco del Ral, á unos 540 metros de altura sobre el 
mar, en las calizas cretácicas. 

Se entra por la primera boca, se adelantan unos 25 metros, 

T. VII.— Noviembre, 1907. 25 



378 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

i . - 

bajando otros 10, se tuerce lueg-o á la derecha en ángulo recto 
(hacia el E )y se Ueg-a á unag-ran cavidad llamada la «Sala de 
armas», que es lo principal de la gruta. Contiene esta abun- 
dantes estalactitas, es amplia y habrá presentado gran belle- 
zaj pero en la actualidad está muy mutilada por los visitantes, 
y ennegrecida por la costumbre de alumbrarse dentro de ella 
con hachas de viento ó teas. 



Boletín bibliográfico. 

Octubr . 

Academia Real das Sciencias. Lisboa. Actas das Assembléas geraes. Fas- 
cicolo I, 1905. 

— Sessáo publica em 19 de Fev. de 1905. 

Academie des Sciences. Paris. (ComjJtes rendus.) T. cxlv, 1907, n° 1. — Chü- 
DEAu: Sur les roches alcal. de l'Afrique centr. — Léger et Hesse: Sur 
une nouv. Myxosporidie paras, de la Sardine. — Mola: Les organes 
génit de Tcenia nigropunctata Corty. — Loverdo: L'action des basses 
temperat. sur les anifs et les chenilles du Paralipsa gularis Zeller.— 
Gerber: La présure des Crucif. — Ferrier: Calcification et décalcif. 
chez rhomme. — Fleig: Les serums artific. á ininéralisation complexa, 
milieux vitaiix.=N° 2.— Albahary: Analyse du fruit du tomate. — 
Barbieri: Analyse du jaune d'oeuf. — Gard: Sur les formations cysto- 
llthiques des Gistes. — Kodssy: Nouv. méthode pour mesurar la sur- 
face du corps humain. — Mazé et Pacottet: Sur les ferments des ma- 
ladies des vins.— Joly: Extensión du Trias dans le sud de la Tuni- 
sie. — Meünier: Les Empidae de Tambre de la Baltique. — Bertrand: 
La fronde du Stauroptesis Oldhamia Binney. — Teisserenc: Sur la 
distrib. de la temperat. dans l'atmosphére sous le cercle polaire 
Nord.=^N° 3.— Charabot: Le partage des principes odorants dans la 
plante. — Szreter: Oxydation de l'oxyhémogl. — Deprat: Les forma- 
tions néovolcan. dans le N. W. de la Sardaigne. — Flamand: Sur les 
terrains carbonif. de r£xtrtíme-Sud-0ranaÍ8.=N° 4. — Uelage: L'oxy- 
géne, la pression osmot., les acides et les álcalis dans la parthénog. 
expériment.— Mestrkzat: Sur l'acide malique dans les moúts et les 
• vins. — FERNBAcn et Wolff: Étude sur la liquéfact. diastas, desempois 
de fécule. — Yégoünow: Les réactifs vivants et la diñ'usion.— Cheva- 
lier: Sur un nouv, g. de Sapotacées, — Costantin et Bois: Sur les 
Pachypodium de Madagascar.— Goilliermond: Nouv. recherches sur 
la cytologie des graines de Graminóes. — Jümelle et Ferrier: Les 



DE HISTORIA NATURAL. 379 

champignons des termitiéres de Madagascar. — Vles: Sur les ondes 
pédieuses des Mollusques reptateurs. — Malaquin et Dehome: Sur la 
caroncule ou organe nucal de Notopygos labiatuá Gr. — Gerber: La pré- 
sure des Kubiacées.— Fleig: Les serums minéraux injectables dans 
les veines.— Ricco: 8ur l'activité de rEtna.=N° 5. — Berthand; In- 
fluence des acides sur l'action de la lacease. — Kayser et Marchand: 
Inñuence des seis de manganése sur les levures alcool.— Porcker' et 
Hervieux: Du chromogéne urinaire faisant suite á l'administr. d'acide 
indolcarbon. — Chevalier: Sur le Caféier nain de la Sassandra, Coffea 
humilis A. Chev. — Pellegrin: Sur I'incubation buccale dhez VArius 
Jissus o. V. — Manceaü: Sur le Coccus anomalus et la maladie du bleu 
des vins de Champagne. — Fortín: De q. q. espér. ophtalm. faites á 
l'aide de la lumiére des vapeurs de mercure. — Dareste; Sur la for- 
mation sulfo-gypseuse daus le bassin de la Seybousse.— Sauvage: Sur 
des poissons trouvés dans le terrain tertiaire de Guelma.=N° 6'.'— 
Gaubert: Sur l'emploi de matiéres étrangéres modiflant les formes 
d'un cristal. =N° 7. — Kroxecker: La cause des battements du coeur. — 
BoussAc: Sur TEocéne et rOligocéne du Hampshire. — Kicco: Les pa- 
roxysures du Stromboli.=N° 8. — Mirande: Sur la rbinanthine. — Le- 
RlcHE: Sur la faune ichtyol. et sur 1 age des faluns de Pourcy (Marne). 
=N'' 9. -Délage: Développ. parthénogén. en solution isotonique a 
l'eau de mer. — Szilárd: Sur la formation de lathorianite et de l'ura- 
ninite. — Boutax: Action du froid dans le traitem. des caféiers contre 
le borer indien. — Trouessart: Hippopotame nouveau-né k la ménage- 
rie du Mus. d'Hist. nat. — Eobinsox: Sur le mécanisme de lafermeture 
du canal appendiculaire.=N" 10. — Chatin: La caryolyse dans les glan- 
des nidoriennes de la Genette du Sénégal. — Jumelle et Perrier: Le 
Cyperus tuberosus dans les terrains aurif. de Madagascar.^PoEHL: 
L'oxydation intraorgan. et la charge électrique des leucocytes. — 
Tassart: Sur la relation qui existe entre la distribuí, des régionsí pó- 
troliféres et la répartition des zones séismiques.=N° 11.— Lacroix: 
Les phénoménes de contact du tracbyte phonolit. du Grionnot 
(Cantal). — Contat: Sur la célestite du Mokattan (Le Caire). — Miran- 
de: Les plantes phanérog. paras, et les nitrates. — Ricóme: Sur la rami- 
fication des ombelles. — Trouessart: Les causes de la mort du jeune 
Hippopotame de la Ménagerie du Muséum. — Anthony: La piscifac- 
ture du Turbot.— Martel: Sur les eaux souterr. abimes et cañons du 
pays basque. =:N° 12. — Bergonié, Broca et Ferrié: Couservation de 
la pression arter. de l'homme aprés l'application des courants de 
haute fréquence. — Gerber: Les agents de la coagulation du lait con- 
tenus dans le suc du Múrier de Chine. — Vigier: Sur les terminaisons 
photoréceptrices dans les yeux composés des Muscides.=N'' 13. — 
Bouvier: La maladie du rouge des Sapins dans le Haut Jura. — Dé- 



f:80 boletín Dlí LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

lage: La partheaog. sans oxygéne. — Marinesco et Minea: Itech. ex- 
périm. sur les lesione consécut a la compression des ganglions sen- 
sitifs. — Maktin: La mémoire chez Convoltita Roscoffensis.— MAUTiti: 
Sur la vallée infér. de la riviére d'Ain. 

Académie internatioyiale de Oéographie Botanique París. (Bidletin.) 1907, 
nos 213-214. — Olivier: Les príncipaux parasites de nos lichens franc,-. 
(suite).— Hervier: Excurs. botan, de M. Reverchon dans le massif de 
la Sagra (suite). — Gandooek: Novus conspectus Florae Europae (suKe) 

Anales de la Facultad de Ciencias de Zaragoza. 1907, n.° l.— Navas: Or- 
nitología de Aragón. 

Aúnales des Sciences naturelles. Zoologie. París. 1907, t. vi, nos |_2. — 
Fauvei,: Recherches sur les otocystes des Aunelides polychétes. 

Archives Néerlandaises des Sciences exactes et naturelles. La Haye 1907, 
serie ii, t. xii, 3" et 4' livr. 

Australian Mnseum. Sydney. (Records.) 1907, vol. 6, n° 5.— Etkeridge: 
Lower Oretac. Fossils from South Central Queensland.— Rainbow: 
On the Architecture of Austral. Araneidae. — North: Avi-Fauna of 
the County of Cumberland — McCülloch: Fishes and Crus'tac. from 
Tasman-Sea.— Hedley: Mollusca from Tasman-Sea. — Anüerson: Mi- 
neral Notes. 

Broteria. S. Fiel. Serie de vulgariz. scientiflca. Vol. vi, fase, i-v, 1907. 
Serie Botánica. Vol. vi, ii parte. —Torrend: Les Myxomicétes.— 
Rick: Agaricacepe y Polyporaceíe Brasilienses. 

Casopis. Praze. 1907. Rocnik iv, cielo 2. 

Clínica y Laboratorio. Zaragoza. 1907, ii.os 6-8. 

Commissao do servigo geológico de Portugal. Lisboa. (Communicagoes.) 
1906-1907, t. VI, fase. li. 

Deutsche Entomologische Zeitschrift. Berlín. 1907, 4 Heft. — Becker: Hete- 
rosternus Lüdeckei (col.) — Bernoauer: Neue AleocJiarini aus Norda- 
mer. — Breddin: Üb. Flügeldimorph. bei deutschen Rhynchoten. — 
Grünberg: Fin neuer Taxorhynchites aus Kamerun. — Einige neue 
afrikan. Heteroceren. — Horn: Cicindela Wellmani — Lie Archicollyris- 
Arten.- — Über das Mesosternum der Siago'iiini uud ihre Zugehorigkeit 
zu den Carabinas. — Ohaus: Einige neue Auomalen der athiopischen 
Región. — Reitter: Eine Serie neuer ^|7/iorfí?<s-Arten.— Übersicht der 
Arten der Pimeliden-Gatt. Podhomala Sol.— Schenklixg: Fornasi- 
nius russus Kolbe. — Vosseler Eine neue Salamis. — Wellman: Bionom. 
Beobacht. an Phonergates bicohripes StSl.^6 Heft. — Bergroth: Üb. 
die systemat. Stellung der Gatt. Eumenotes Westw. — Burr: Üb. einige 
neue und interesa. Dermapt.-Arten. — Grünberg: Z. Kenntnis der 
Asiliden Gatt. Hyperechia Schin.— Heller: Zwei Forfleul. von den 
Kanar. Inseln. — Horn: Odontochila aus dem baltischen Berustein.— 
Hubenthal: Erganzungen z. Thüringer Kilferfauna. — Konow: Neue 



DE HISTORIA NATURAL. 381 

. Blattwespen. — Marshall: Zwei Ergiinz. zu Papes Brachyceridarum 
Catal. — Reitter: tibersicht der rair bekannten Stenelmis- Arten aus 
der palaarkt. Fauna. — Einige neue palaarkt. Coleopt. — Riffarth: 
Neue und wenig bekannte Formen der Gatt. Helicornius.— Roeschke: 
Carabolog. Notiz. — Schenkling: Notiz. über Trichodes Dregei Ghevr. — 
Sloane: Further Carab. from Germán New Guinea. — Vosseler: Eini- 
ge Beobacht. an ostafrik. Orthopt. 

Farmacia y Medicina. Barcelona. 1907, n." 8. 

Gaceta Farmacéutica española. Barcelona. N.os 109-11^. 

Ingeniería. Madrid. 1907, n.os 81-90. 

Institució catalana d'Historia natural. Barcelona. (ButUetí.) 1907, n.os 2-3. 
— Faura: Excursió geológ. per els voltants de Cervelló.— Garcías: 
Contrib. á la Flora balear. — Maluquer: Molluschs marins de Cata- 
lunya. — Tomas: Kecull de minerals. — Maroet: Una excursió al Mira- 
ele.— Pau: Localitat clásica de la Campánula affinis R. Sch. 

Jornal de Sciencias mathematicas, physicas e naturaes. Lisboa. 1897, t. iv, 
n°xvi; 1897-1906, t. v-vil. 

K. K. r.oologisch-hotanischen Gesellschaft in Wien. (Verhandhmgen.) 1907, 
Lvii Bd., 4. und 5. Heft. — Spaeth: Beschereib. neuer Casididen. — 
Kohl: Eparmatostellius nov. g. ZarnVZarum.— Brunnthaler: Die algen 
und Schizophyceen der Altwasser der Donan bei Wien. — Globacki: 
Bryolog. Beitr. aus dem Okkupationsgebiete.=6. und 7. Heft. — 
TsoHusí zu ScHMiDHOFFEN: Oruithol. Literat. Osterr. — Ungarns und 
des Okkupationsgebietes.— Karny: Beitr. z. einheimischen Orthopte- 
renfauna. — Burgerstein: Der anatom. Bau der Markstrahleu bei der 
Gatt Pinus. — Schülz: Die Trigonaloiden der Naturhistor. líofmus. in 
Wien. — Strasser: Vierter Nachtrag. z. Pilzflora des Sountagberges. 

La Feuille des Jeimes Naturalistes. Paris. 1907, n° 44). — Alessandri: Ob- 
servat. sur les Cirrhip. fossiles de la France.— Gourt et Güignon: Les 
Insectes paras, des Crucif. (suite). — De Gaülle: Catal. des Hyménopt. 
de France. (8uite),=N° 442. — Alessandri: Observat. sur les Cirrhip. 
fossiles de la France (fin). — Delcoort: De la nécessité d'une revisión 
des Notonectes de France. — Caziot: Étude sur q. q. esp. du Sous- 
Centre Taurique répandues en Algérie. — Goury et Gdignon: Les In- 
sectes paras, des Crucif. — De Gaülle: Catal. des Hyménopt. de Fran- 
ce.=N° 443.— Oépéde: Entretiens sur les Sporoz. paras, des Insectos. — 
Caziot: Etude sur q. q. esp. de la región paléarct. de l'Asie qui onf 
penetré dans les Sous-Centres alpique et hispan.: Orcula dolioliim. — 
De Gaülle: Catal. des Hyménopt. de France. 

La Nuova Notarisia. Modena. 1907, serie xviii. — Mazza: Saggio di Algol, 
ocean. — De Toni: Soj^ra alcune Polysiphonia iuedite o rare. — Lar- 
GAioLLi: La varietá oculata del Glenodinium pulviscuhis (Ehr.) Stein. 

Ze Naturaliste. Paris. 1907, n" 488. — Fritel: Guide géolog, et paléontol. d^ 



883 



BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



la región parís.— THiERky-MiÉG: Descríption de Lepidopt. nouv.— 
Tkouessart: La (Jistrib. des anim. viv. et fossiles.— Bougon: Les 
peaux de moutons.— Chrétien: Qu'est-ce quele Brachodes?~SANTiNi: 
Anim. mytholog. légendaires, historíques, etc.nrN" 489.— CaíiÉTiEN: 
Lepidopt. du Languedoc— Raymond: Une pluie de sonffre en 1907.= 
N° 490.— TeiERRY: Lepidopt. nouv.— Regnault-, Une race de chats 
sans queue.— Bougun: Eííets de la neige sur les plantations.— Fabri- 
catión des fibres d'Aloes á l'ile Maurice.=N° 491.— Etoc: Essai 
de clefs dichotom. pour la déterminat. des nids des oiseaux de 
France.— Cléves: Les mammiferes dans les Proverbes.— Boügon: 
Les Vaucheries.— Kegnaült: Les causes du déboisement.=N" 492.— 
Meunier: Mouogr. des Dolichopod. de l'ambre de la Baltique.= 
N° 493.— BoussAc: La Cliauve-Souris dans l'Egypte Pharaon.— Lé- 
veillé: Las races de l'Inde.- Boügon: L'age du plus gros arbre du 
monde. 

Musée d'Histoire naturelle de Marseille. (Annales). T. x, 1906-1907. 

Musée Zoologique de l'Académie impériale des Sciences de St. Pétershourg. 
(AnnuaireJ. T. xi, 1906; t. xii, 1907, n° 1.-Berg: Revis. des poissons 
d'eaux douces de la Coree.— Bianchi: On the paleartic and himalo- 
chin. spec. of the Muscicapidae of fam. of Flycatchers.— Liste des 
oiseaux du gouv. de St. Pétersb. 

M^^seo Nacional de Hungría. Budapest. (Anales hisíórico-naturales.J Vol. v, 
1907, Pars prima.— Forel: Formic. du Musée National Hongr.— 
HoLLÓs: Fungi novi regionis Kecskemétiensis.— Matsümtjra: Monogr. 
der Homopt.— Gatt. Tropidocephala Stal.- Gestro: Mater. per lo stu- 
dio delle Hispidae.- Méhely: Z. Losung der cmuralis» Frage.— Mon- 
tandon: Nouv. g. et esp, du groupe des Geocorlnae.— Csiki: Calos o- 
minarum sp. nova aethiop.-KoEscDKE: Monogr. der Carab.— Tribus 
Cychrini.— HoLLós: Fungi novi in Gasteromycetis habitantes.— Ker- 
TÉsz: Üb. die Dipter.— Gatt. Gobertina Big.— Horváth: Hemipt. nova 
vel minus cognita.— Moesz: Ueber Aldrovanda vesiculosa L.—Brve3: 
Some ne^v exotic Phoridae — Montandon: Notes sur les Holoptilidae. 

Museo Nacional de Costa i2¿c«.- Biolley: MoUusques de l'isla del Coco. 

Museo Nacional de Montevideo. (Anales.) Vol. vi, 1907.— Flora Uruguaya.= 
T, iir, entr. u. 

Museum of Comparative Zoólogy at Harvard College. Cambridge, Mass. 
(Bv.lletin) 1907, vol. li, w" 2.— Lyman: The starfishes of the g. He- 
liaster.^=E'' 3. — Eastman: Types of fossil Cetac. in the Mus. of Compar. 
Zool,=N° 4.— Trüe: On the Type «pee. of the fossil Cetac. Anoplo- 
nassa forcipata Cope. 

Naturne Novitates. R. Friedliinder und Sohn. Berlin. 1907, nof 9-14. 

Nafiirforschenden Gesellschaft in Basel. (Verhandlungen.) 1907, Bd. xix, 
Heft i und 2. 



DE HISTORIA NATURAL. 383 

Neptunia. Venezia. Vol. sxii, n" 8. — Constantini: Le valli di Mesóla.— 
Malfeb: Osservaz. fenolog. sopra alcuni Eatomostraci del Benaco. 

Physikalisch-medidnischen Gesellschaft zu Würzburg. ( Sitzungs-Berichte.) 
Hofmeier: Üb. Lumbalanilstbesie.— Gürber: Üb. den Einflus des 
Aderlasses auf das Blut. — Beziehungea zwischea der Sauerstoftzufuhr 
und dein Hamoglobingebalt dea Blutes. 

— ( Verhan diungen.) — Kkads: Gynaeceum oder Gynoeceum? — Schmincke: 
Die regenerat. der Quergestreiften Muskel-Fasern bei den Wirbel- 
tieren. 

Portugalia. T. ii, fase. iii. 

Queensland Musenm. (Annals.) 1907, n" 6. — A contrib. to the knowledge of 
the Extinct Avifauna of Australia. — Fossil vertebrates from New 
Guinea.— Papuan Charms -Bats. — Ornithological. — Reptilia.^N" 7. — 
Fossils from the gulf watershed. — An eccentric Pat. — A New Guinea 
Tree Rat. — A papuan Relie. 

Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. (Memorias.) 1907, vol. vr, 
n.os 14-19. — Vidal: Nota sobre el supuesto granito eruptivo del <Se- 
rrat Negre» (Barcelona). -Comas: Terremoto local del 18 de Febrero 
de 1907. 

Real Sociedad Geográfi':a. Madrid. (Boletín.) —Revista de Geografía Colo- 
nial y Mercantil. T. iv, n.° tí, 1907. 

Rivista coleotterologica italiana. Camerino. 1907, nos 6-7. — Porta: Studio 
critico del g. Astilbus Steph. — Leo ni: Sopra i Sphodrus italiani. — Sopra 
i coleotteri italiani.— Sekera: Note coleotterol. 

Royal Microscopicnl Society. London. (Journal.) 1907, part 4. 

Royal Physical Society. Edinburgh. (Proceedings.) 1907, vol. xvl, n" 8. — 
Evans: The Mammals of the Edinburgh or Forth Área. — The Myria- 
pods of the Forth Area.=Vol. xvii, n" 8. — Ritchie; On a Suposs. 
Australasian Hydroid (Sertularia elongata) in the North Sea. — Ro- 
hERTSON: On a Trypanos. found in the Aliment. Canal of Pontohdella 
muricata. 

Sociedad científica < Antonio Álzate*. México. (Memorias y Revista.) T. 22, 
1906-1906, n.os 7-i2; t. 24, 1906, n.os 1-5. 

Sociedad española de Física y Química. Madrid. (Anales.) 1907, t. v, n.° 45. 

Sociedad Geográfica de Lima. (Boletín.) 1905, t. xviii. Memoria anual y 
anexos. — 1906, t. xix, trim. 1.° 

Societá italiana di Scienze natitrali. Milano. (Atti.) 1907, vol. xlvi, fase. 1.° 
— Martorelli: Di alcune nuove appariz. in Italia di uccelli migratori 
siberiani ed americ. — Mariani: Resti fossili di elefanti trovati in al- 
cune cave di Milano. — Airaghi: Fossili permiani dei dintorni di Re- 
coaro.— Alessandri: Le frane dei dintorni di Acqui. 

Societas entomológica rossica. S. Petersburgo. (Horae.) 1907, t. xxxviii, 
nos 1-2. (En ruso.) 



384 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Société helge d'Astronomie. Bruxelles. (BuUetin.) 1907, n" 6. 

Société helge de Géologie. Bruxelles. (BuUetin). 1907, t. xxi, Procés verb. 
Mémoires, fase. r. — Rutot: Sur des sílex utilisés sous les alluvions 
fluviales de la haute terrasse de 100 m. de la vallée de la Meuse. — 
Haukab-Urban: Sur des mouvem. spontau. des roches dáñales mines, 
les Garrieres, etc. — Rutot: Sur l'áge des cavernes de Grimaldi. — Lam- 
bert: Sur q, q. Echinides des couches á Hippurites de Gosan. — 
DoLLo: Les Ptychodontes sont des Arthrodéres. — Haukar-Urban: Le 
tunnel de Braine-le-Comte et les sables boulants. — Van Ertborn: 
Kévis. de l'échelie du Pleistocéne de la Belgique. 

Société Botanique de France. Paris. (BuUetin.) T. 53*^ 1906. Session extra- 
ord. tenue dans la prov. d'Oran. — T. 64", fase, 5. — Douin: Sur VEphe- 
merum stellatum Philibert. — BATrANDiKR: Eevis. des Tamarix algé- 
riens. — Dop: Sur l'appareil moteur des étamines des Berberid.— Ront: 
Le g. Leontodón dans la flore fran^. — Bessil: Une excurs. algologi- 
que. — Corbiére: Sur le Colpomenia siHMOsa.— Mangin: Présentation 
du Pulmonaria ovalis Bast. — Molliard: Sur un cas de tricotylie ob- 
teuu experim. chez le jRa^j/iartí/s sa¿iyits L.=Fase. 6. — Clos: Quamo- 
clit et Ipomoea. — Guffroy: Un cas de macrophyllie traumatique.— 
Bertrán D: Les caracterist. du g. Diplotesta de Brongniart. — Gagne- 
PA1N: Zingiberae., Marantac. et Musac. nouvelles. — Huc: Trois lichens 
nouv. — Léveillé: Sur le g. Jussicea. — Güffroy: A propos de feuilles 
de Lierre subinergées. — Maheu et Embes; Sur q. q. formations subéro- 
phelloderm. anormales. — Bouly: Notes liehenolog.— Courchet: Sur 
une var. nouv. de V Echinophora spinosa L. — Lotz: Sur la présence 
d'inuline dans q. q. Malpighiac. — Bertrand: Les caracterist. du 
g. Leptocarijon de Brongniart. — Gagnepaix: Q. q. Burmannia asiat. 
nouv. de l'Herbier du Mus. — Constantix et Poisson: Contrib. á 
l'étude des Balsamines de Madagascar et des Mascareignes. 

— (Mémoires.) Fase. 8 et 10. — Chevalier: Novitates Jiorae africanae 
(1^" part.)— Fliche: Monocotyl. arboresc. ou frutesc. de France, d'Al- 
gérie ou de Tunisie. 

(Continuará.) 



Sesión del 3 de Diciembre de 1907. 

PRESIDENCIA DE D. JOSÉ CASABES GIL 

El Secretario leyó el acta do la sesión anterior, que fué apro- 
bada. 

Admisiones y presentaciones.— Fueron admitidos como socios nu- 
merarios los señores propuestos en la sesión de Noviembre, y pre- 
sentados, con el mismo carácter: D. Mariano Valdelomar Gijón, 
licenciado en Farmacia; D. Benito Gossío, Ingeniero jefe de Mi- 
nas; D. Francisco Ferrer, también Ingeniero de Minas; D. José 
Fernández Arcoya, Catedrático de Historia Natural; D. Francis- 
co Molina y Moreno, D. Vicente Pérez Garaña, el Instituto Ge- 
neral y Técnico de Huesca, D. José Andreu, Profesor en el Se- 
minario de Orihuela, y el R. P. Prefecto del Colegio del Sagrado 
Corazón, en Barcelona, propuestos los cuatro primeros por don 
Juan L. Diez Tortosa, y los que siguen por D. Cayetano Escri- 
bano, D. Emilio Fernández Galiano y D. Ignacio Bolívar, res- 
pectivamente. 

Se admitieron como socios correspondientes extranjeros á los 
Sres. Giordano Domenico , Martin (Rene), Gebien , Weise (J.), 
Klapalek (F.), Fauvel (A.) y Lewis, que han hecho donativos 
de sus publicaciones para el enriquecimiento de nuestra Bibliote- 
ca ó han prestado su colaboración á nuestras Memorias, estu- 
diando la fauna de la Guinea española, y remitiéndonos Irabijos 
que se han publicado en el tomo i de aquéllas. 

Fallecimiento. — Se participó el fallecimiento del ilustre natura- 
lista lusitano D. José Vicente Barboza du Bocage, Director del 
Museo de Historia Natural de Lisboa, y consocio nuestro desde 
el año 1872; acordándose constara en acta el sentimiento que en 
todos ha producido la muerte de este insigne sabio. 

Proposición, — El Sr. Presidente manifestó que en la Sección de 
Zaragoza ha surgido la idea de que se celebre allí un Congreso 
Nacional de Naturalistas, con ocasión de las fiestas del Centena- 
rio de los Sitios que S3 verificarán desde Mayo á Octubre de 1908. 

T. VIL— Diciembre, 1907. 26 



386 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Al dar cuenta del proyecto que acarician nuestros consocios de 
Zaragoza, el Sr. Presidente expresó su creencia de que un Con- 
greso ó reunión Nacional de Naturalistas obtendría seguramente 
éxito lisonjero, contribuiría á la difusión del conocimiento de las 
Ciencias naturales en nuestro país, reportaría indudable utili- 
dad á la agricultura, avicultura, la jardinería, la zootecnia, la 
antropología, etc., etc., y nos pondría en relación á todos los que 
en España cultivamos el estudio de la Naturaleza. 

Los señores Bolívar y Lázaro élbiza, asintieron á las ma- 
nifestaciones del Sr, Presidente y encarecieron la importan- 
cia que podría tener un Congreso semejante; acordándose, en vis- 
ta de todo ello, que la Sociedad tome la iniciativa para la ejecu- 
ción de este proyecto, encomendando á la Sección de Zaragoza el 
estudio de cuanto con él se relacione y los trabajos preliminares 
para llevarlo á efecto. Acordóse asimismo que un grupo de la 
Sección de Zaragoza, que podría estar presidido por D. Vicente 
de Val, actual Presidente de la Sección, y del que serían vocales el 
P. Navas y los señores Ferrando, Arévalo, Moyano y Gómez, que 
forman la Junta directiva que la Sección ha nombrado para el 
año próximo, constituya la comisión organizadora de esta gran 
Asamblea nacional y que la Junta directiva de la Sociedad, en 
Madrid, con el concurso de los señores D. Salvador Calderón y 
D. Blas Lázaro, se ponga de acuerdo con aquélla para todo lo rela- 
tivo á la ejecución de este pensamiento. 

Notas hibliográficas. — El Sr. Calderón leyó la siguiente: 
H. S. Washington, The titaniferous Basalts of the Western 
Mediterranean (Q. J. G. S., t. lxii:, páginas 69-79), I9Ü7. 

La Memoria que lleva el precedente título, es fruto de una se- 
rie de viajes realizados por el autor para examinar y recoger in 
situ las rocas volcánicas mediterráneas de la provincia de Gerona, 
de Cerdeña, Pantelaria y Linosa, y de su estudio en el Laborato- 
rio, el cual le ha llevado á conclusiones interesantes, y que lo son 
especialmente para nosotros, por versar en parte sobre materiales 
de nuestro suelo. Todas las expresadas localidades constituyen, 
según él, una provincia petrográfica, caracterizada por el alto con- 
tenido de titano de sus basaltos, de que hemos dado cuenta por 
lo que se refiere á Gerona, con referencia á los análisis comuni- 
cados por el autor. Les minerales esenciales son: labradorita, au- 
gita y olivino con magnetita titanífera y apalito, y en muchos ca- 



DE HISTORIA NATURAL. 387 

SOS, nefelina subordinada, no siendo raroá los nodulos de olivino. 
Por lo demás, estas rocas varían mucho en su textura, desde com- 
pacta hasta altamente porosa y vesicular, pero nunca marcada- 
mente porfídica. 

Numerosos análisis avaloran este trabajo, resultando de ellos 
que la sílice varía de 44 á 52 por 100, la alúmina de 12 á 19 y el 
óxido de titano de 2 á 5. Este último parece que está contenido 
principalmente en la magnetita titanífera. En muchos casos la 
sosa domina sobre la potasa. Con estos datos se examina la clasi- 
ñcación de dichas rocas según el sistema cuantitativo, resultando 
que, con excepción de algunos basaltos de Gerdeña y de la isla 
Graham, la mayoría pertenecen á la clase llamada salfemana. 

Ocúpase después el autor en la extensión que debe alcanzar esta 
provincia petrográfica, la cual no hay datos suficientes para fijar- 
la con precisión; pero desde luego resulta que se extiende por los 
volcanes basálticos de la costa de Fi-anciay probablemente se en- 
cadenan con las rocas de Gerdeña y las de Gataluña, cuyo recha- 
zo posible hacia el Sur, se indica por la presencia de fonolitas en 
Maid Gharian, cerca de Trípoli. Todas ellas son de edad terciaria. 

Notas y comunicaciones. — El Secretario presentó un trabajo de 
D. José Madrid Moreno, titulado «Análisis micrográfico del sedi- 
mento del depósito del Ganal del Lozoya»; otro remitido por don 
Daniel Jiménez de Gisneros, que se titula «Excursiones por el 
O. deCaravaca.» 

— El Sr. Soler y Garceller (Dr. Juan Pablo), de Huesca, remite 
nuevos datos sobre los movimientos de terrenos ocurridos duran- 
te los últimos días del mes de Octubre último en el distrito mu- 
nicipal de Torrelaribera, de los cuales se ha dado noticia por co- 
municación del mismo señor socio en el acta de Noviembre 
(páginas 256-257.) 

Según los datos recogidos en la Estación meteoi'ológica por el 
Sr, Soler, y publicados en El diario de Huesca, correspondiente 
al 24 de Octubre del corriente año, en el mes de Septiembre llo- 
vió en dicha provincia casi el doble y en Octubre casi el cuadru- 
plo, que en los meses correspondientes del año anterior, y en los 
cincuenta y tres días comprendidos entre el 1.° de Septiembre y 
los veintitrés primeros días de Octubre á que se refieren los datos 
de que se trata, sólo faltaron 125,2 para completar los 235, 'O por 
metro cuadrado, que llovió en la misma región en todo el año de 



388 boletín de LA IllíAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

1006. Estos datos dan idea de la magnitud del temporal cansante- 
de los estragos acaecidos en el mencionado distrito. 

El informe del Ingeniero D. Aurelio Sasin, encargado de reco- 
nocer los daños causados por los últimos temporales en el Ayun- 
tamiento de Torrelaribera, confirma plenamente las noticias co- 
municadas por el Sr. Soler. Declara dicho informe el agrieta- 
miento enorme de las inmediaciones de Brallaus, explicándolo 
por la situación de la aldea sobre una ladera inclinada, constitui- 
da por bancos de una roca permeable, la arenisca descansando so- 
bre otra impermeable, el llamado a.]]í salagón; el temporal persis- 
tente determinó sin dificultad en estas condiciones el corrimiento 
del terreno. Destruyó además este movimiento la acequia de rie- 
go, ocasionando un perjuicio difícil de reparar, ó interceptó las 
sendas y caminos que conducen á las fincas y á la aldea. En tér- 
mino de las villas de Turbón también se produjeron grietas en el 
suelo y la destrucción de tres casas. 

El Sr. Calderón recordó con este motivo que en Valcembre, 
en Cataluña, el temporal originó análogos efectos, los cuales se 
reprodujeron en los primeros días de Noviembre, con derrumb¿\- 
miento de peñascos y movimiento de terreno?, destruyendo cam- 
pos y huertos, siendo preciso desalojar dos casas situadas á dos 
kilómetros de donde empezó el movimiento y prevenir á los mo- 
radores de otras tres. La extensión de dicho movimiento se calcu- 
ló aproximadamente en unos 2.500 metros de N. á S. y 500 
de E. á O. 

Añadió el mismo Sr. Calderón que es posible se halle relacio- 
nado también con los pasados temporales el temblor de tierra sen- 
tido en Torrente, provincia de Valencia, de cuatro y media á cin- 
co de la madrugada el día 1 4 del pasado mes de Noviembre. Fué 
una sacudida que duró unos segundos y que se notó principal- 
mente en el barrio del Convenio, produciendo algunos desperfec- 
tos en las casas y alarma en el vecindario, el cual abandonó las 
viviendas. El fenómeno fué ligeramente perceptible á la misma 
hora en Valencia. 

— El Sr. Hernández Pacheco leyó un estudio sobre «Considera- 
ciones respecto á la organización, género de vida y manera de 
fosilizarse algunos organismos dudosos de la época silúrica y estu- 
dio de las especies de algas y huellas de gusanos arenícolas del 
silúrico inferior de Alcuéscar (Cáceres)», dicho estudio pasó, en 
unión de los anteriores, á la Comisión de publicación. 



DE HISTORIA NATURAL. 389 

Elección de cargos. — Teruiinada la paite científica de la sesión, 
•el Presidente manifestó que con arreglo á lo cslaluído en los ar- 
tículos 8.° y 'J.° de nuestro Reglamento, procedía designar los se- 
ñores (7ue han de componer la Junta directiva durante el año ve- 
nidero, y verificada la votación correspondiente, resultó elegida 
Ja siguiente 

JUNTA DIRECTIVA PARA EL AÑO 1908 

Presidente: D. Luis Simarro. 
Vicepresidente: D. José Gómez Ocaña. 
Tesorero: D. Ignacio Bolívar. 
Secretario: D. Ricardo García Mercet. 
Vicetesorero: D. Cayetano Escribano. 
Vicesecretario: D. Domingo Sánchez y Sánchez. 
Bibliotecario: D. Ángel Cabrera Latorre. 
Auxiliar de la Biblioteca: D. Emilio Fernández Galiano. 

COMISIÓN DE PUBUICACIÓN 

D. Francisco de P. Martínez y Sáez. 

D. Blas Lázaro é Ibiza. 

D. Lucas Fernández Navarro. 

COMISIÓN DE CATÁLOGOS 

D. Blas Lázaro é Ibiza. 

D. Federico Gredilla y Gauna. 

D. José María Dusmet y Alonso. 

D. Juan Manuel Díaz del Villar. 

D. Enrique Pérez Zdñiga. 

D. Ángel Cabrera Latorre. 

D. José Cogorza y González. 

Cuentas. — El Sr. Tesorero leyó eí siguiente 

Estado económico de la Real Sociedad española de Historia natural en 

1." de Diciembre de 1907. 

La Sociedad ha invertido en el presente año la suma de pese- 
tas 11.355,64 y tiene un sobrante de 072,69. 



890 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Procede lo gastado: 

1.° Del sobrante del año anterior de la subvención concedida 
por una sola vez por el Ministerio de Estado á la Comisión de es- 
tudio de las colecciones traídas de las posesiones españolas del 
Golfo de Guinea por el Sr. Martínez de la Escalera, para la publi- 
cación de un tomo de Memorias, que es el primero de ellas, y cuya 
publicación está para terminar. Dicho sobrante, que ascendía á 
315,77 pesetas, se ha invertido en su totalidad, por lo que, en lo 
sucesivo, deberá correr á cargo de la Sociedad lodo cuanto se re- 
lacione con aquella publicación. 

Se han abonado por dicho concepto, y con cargo á este sobran- 
te, las cantidades siguientes: 

PESKTAS. 

Por impresión de la Memoria 21 del tomo i 1 ]ó,ll 

Por papel para la misma 200 

Suma iffual á la disponible 31 fí^il 



2.° De la subvención anual concedida á la Sociedad por el 
Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes que se eleva á 
la suma de 5.000 pesetas invertidas en su totalidad, según se acre- 
dita por el siguiente estado y cuya cuenta, formalizada por el 
Habilitado nombrado al efecto, consta este año de las siguientes 
partidas: 

PESETAS. 

Abonado á la casa Fortanet por impresión de las Memorias y 
demás publicaciones de la Sociedad, hecha excepción del 

Boletín y del tomo i de las Memorias 1 ."83,75 

Abonado á la casa Hauser y Menet por fototipias para las Me- 
morias (láminas xxiii, xxiv y xxv del tomo iv y iii 

á vil del V) 839 

Id. á D. Julián Palacios por papel para las publicaMo- 

nes de la Sociedad 3(55,17 

Id. por g-astos de la Biblioteca 1.901,0S 

Id. por habilitación é impuestos del Estado 111 

Suma igual á la concedida 5.000,00 



3.° De los recursos ordinarios de la Sociedad, que con el saldo 
sobrante del año anterior han ascendido á 6.712,56 pesetas^ y 
cuya cuenta de ingresos y gastos, que arroja un saldo á favor de 
aquélla de 672,69 pesetas, es la siguiente: 



DE HISTORIA NATURAL. 391 

Estado de los ingresos y gastos ordinarios de la Real Sociedad espa- 
ñola de Historia natural desde I.'' de Diciembre de 1906 á 30 de 
Noviembre de 1907. 

INGRESOS. 



Saldo ;i favor de la Sociedad en 1.° de Diciembre de 190G G52,81 

Importe de las cuotas corrientes de un socio protector (180,; un correspon- 
diente extranjero (10); trescientos treinta y cinco numerarios, de 

ellos ocho extranjeros (5 03"/) y siete agregados (5G) 5.283 

Id. de treinta y tres cuotas atrasadas de socios numerarios, una de 

ellas de socio extranjero (49j,50; y una de agregado (8) 501,50 

Id. de las cuotas adelantadas de los socios Sres. Cruz (D. E de la), 
Colegio de Santo Domingo, Hernández Alvarez, Merino y Sáenz 

López "5 

Id. por tiradas aparte, atrasadas 55 

Id. por id., corrientes 28,15 

Id. por venta de publicaciones á tres socios 98,50 

Id. por donativo de D. José Gelabert (5) y D. Ernesto Peris (10). 15 



Total 6.112,56 



G- A S TOS . 

Abonado por impresión de siete números del Boletín (9 y 10 del tomo vi 

y 1-5 del vn) y tiradas aparte de los mismos 1 .270,«9 

Id. por papel para la impresión del mismo 258,30 

Id. por láminas y grabados 2. 133,95 

Id. por haberes del dependiente 600 

Id. por gastos de correos y envío de publicaciones 693,13 

Id. por gastos menores y presupuestos de las Secciones 8~1,60 

Suscripción para el homenaje á D. Santiago Ramón y Cajal 100 

Id. para el de Lamarck y gastos de giro 112 



Total 6.039,87 



RESUMEN. 

Importa lo recaudado por recursos ordinarios de la Sociedad. . 6.712,56 
Id. lo gastado con cargo á los mismos 6.039,87 



Saldo á favor de la Sociedad en l.°de Diciembre de 1907 672,69 



La Sociedad tiene, además, un saldo á su favor, por atrasos, de 
2.899,4 1 pesetas, según resulta de los estados y comprobantes que 
se acompañan.— Madrid, 1." de Diciembre de 1907.— £í Tesorero, 
Ignacio Bolívar. 

Las cuentas, con sus comprobantes, quedaron sobre la mesa. 



;?f.2 boletín de la real sociedad española 

— Se acordó que una Comisión, compuesta por los Sres. Díaz del 
Villar, Pérez Züñiga y Hernández Pacheco, quedase encargada de 
examinar las cuenlas de Tesorería, emitiendo el informe corres- 
pondiente. 

Secciones. — La de Zaragoza celebró sesión el día 27 de Noviem- 
bre bajo la presidencia de D. Vicente de Val. 

El P. Navas presenta un trabajo sobre tres Tricópteros nuevos. 

Se procedió después á la elección de nueva Junta, resultando 
elegida la siguiente: 

Presidente: R. P. Navas. 
Vicepresidente: D. Pedro Moyano. 
Tesorero: D. Pedro Ferrando. 
Secretario: D. Celso Arévalo. 

— La de Granada se reunió el día 26 de Noviembre, bajo la pre- 
sidencia de D. Pascual Nacher. 

El Sr. Presidente dio cuenta de los trabajos iniciados para la 
formación del Museo regional, según lo acordado en la anterior 
sesión. Entre otras cosas dijo se ofrecía á gestionar del E.xcelentí- 
simo Ayuntamiento la cesión de locales del edificio que proyecta 
hacer para Museos. 

El mismo señor se ocupó en la Memoria recibida del Observa- 
torio astronómico de Cartuja (Granada), de los RR. PP. Jesuítas, 
sobre el eclipse total de Sol del 30 de Agosto de 1 905, y habló del nú- 
mero extraordinario publicado por la Sociedad Aragonesa de Cien- 
cias naturales en homenaje á Linneo en su segundo centenario. 

— Los Sres. Espejo y López Mateos donaron varios minerales 
recogidos en la región para las colecciones del Museo. 

Se dio cuenta de varios ofrecimientos para éstas. 

— El Sr. Diez Tortosa (J. L.) leyó una nota titulada «Datos para 
la Flora de la provincia de Granada», presentando varias plantas 
no citadas hasta ahora en esta localidad. 

— También el Sr. Diez Tortosa mostró á la Sección un caso te- 
ralológico recientemente recogido, formado por dos cerdos recién 
nacidos y de otro grupo ya disecado por él y constituido por dos 
cabritillos; ofreciendo hacer una nota con la descripción de los 
mismos y de otros tres monstruos existentes en el Museo de His- 
toria Natural del Instituto general y técnica y de los cuales 
exhibió fotografías. 



DE HISTORIA NATURAL. 3P3 



Notas y comunicaciones. 



Análisis micrográfico 
de los sedimentos del depósito del Canal del Lozoya 

POR 
J. MADRID MORENO 

En el mes de Julio del corriente año, se procedió, por orden de 
la Dirección del Canal de Isabel II, ala limpieza del único depó- 
sito de aguas utilizable, extrayéndose una capa do limo próxima- 
mente de 70 centímetros de espesor, formada en el transcurso de 
unos siete años. Aprovechándose esta circunstancia se recogieron 
varias muestras, que fueron Irasladadas'al Laboratorio municipal 
de Higiene de esta capital, para proceder á su análisis químico, 
micrográfico y bacteriológico. 

Dejando á un lado la parte química, motivo de otras publicacio- 
nes en dicho Laboratorio (1), me he de concretar á lo puramente 
micrográñco, pues ya en otra Memoria, publicada por esta Socie- 
dad (2), di á conocer los géneros y especies de bacterias encontra- 
das hasta entonces en las aguas potables de Madrid. 

El sedimento recogido presentaba el aspecto arcilloso propio do 
estas aguas, tan conocido y vulgarizado por las frecuentes turbias 
que tiene que padecer el vecindario madrileño. Observada una 
gota al microscopio, notábase, desde luego, que estaba formado por 
una gran canlidad de partículas minerales, restos de plantas y 
animales en maceración, fácil de determinar su origen, pero di- 
fícil de llegar á una determinación específica por su fragmenta- 
ción. Aun las diatomeas que con tanta abundancia se hallan en el 
sedimento, era m.uy raro encontrar alguna que otra especie viva, 
la mayoría sólo conservaban sus valvas perfectamente limpias, 
Ijrueba de su larga maceración, originada por un lento proceso de 



(1) Condiciones higiénicas del agua de Lozoya, análisis del Dr. Ciiicote —Boletín 
oflcial del Canal de Isabel II. ¡6 Septiembre 1907. 

(2) ('Contribución á la flora bacteriana de las aguas potables de la villa de Ma- 
drid.» Anal, de la Soc. Esp. de Hist. nat., tomo ui, 1905. 



894 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

fermentación en que actuaban las bacterias como factor principal. 
En medio de esta masa microscópica se encontraban otras espe- 
cies de animales y plantas vivos, circunstancia que había que 
aprovechar para la clasificación, pues pasado un período de dos 
ó tres meses, la mayoría desaparecen de nuestra vista, cnquistán- 
dose y pasando á la vida latente. 

El estudio del sedimento ofrecía, por tanto, interés por la facili- 
dad de encontrar en una pequeña masa, un mundo microscópico, 
concretado y reducido allí por condiciones naturales. De otro modo, 
y aun cuando diariamente se recojan aguas y se apele á la cen- 
trifugación, procediendo después al examen, no es factible reco- 
ger en tan variada cantidad animales y plantas. Solo de este modo 
se puede representar en láminas demostrativas el contenido de 
una gota de agua de que muchos tratados de este género están 
adornados, y cuyas figuras van pasando de mano en mano y de 
libro en libro. El agua corriente, el agua que llega á nuestras fuen- 
tes, contiene sí toda esta variedad que vamos á describir, pero 
no la hallamos reunida 6 condensada en un vaso de agua, sino en 
millares de litros. En el sedimento formado en las bujías de los 
filtros que han funcionado varios días, es fácil hallar más canti- 
dad, sobre todo de diatomeas. Tratándose de esías algas, como de 
otras especies de Talofitas, pueden recogerse vivas de las aguas 
potables, cuidando de tomar éstas en botellas previamente esteri- 
lizadas, tapando después con tapones de algodón en rama y de- 
jándolas abandonadas en una habitación tres ó cuatro meses. Al 
cabo de este tiempo, se forman en las paredes y fondo del reci- 
piente manchas verdosas, amarillentas y leonadas, que examina- 
das al microscopio se ve que son en su mayoría diatomeas vivas, 
agrupadas, formando colonias. El sedimento, objeto de nuestro 
estudio, es por tanto el resultado déla condensación de partículas 
orgánicas é inorgánicas de varios años. 

Según el análisis químico practicado por el Sr. Salas, profesor 
delLaboratorio municipal, los elementos que forman el sedimen- 
to, están constituidos por sílice total, ajúmina, óxido de hierro, 
óxido de manganeso, cal, magnesia y ácidos carbónico y fos- 
fórico. 

Hecha la determinación mineralógica con ayuda del microscopio, 
por nuestro amigo y consocio Sr. Fernández Navarro, resulta for- 
mado el sedimento, por granos pequeños, irregulares, feldespáti- 
cos (probablemente ortosa) que son los más abundantes; granitos 



DE HISTORIA NATURAL. 395 

de cuarzo granulítico en menor número, irregulares; hojuelas de 
mica negra; polvo amorfo (caolín?) y materias cloríticas, escasas; 
raras pajitas piroxénicas y algún granillo de anfibol (hornblen- 
da?); granulos muy escasos de magnetita. En resumen; aquél pa- 
rece el residuo de rocas graníticas, más ó menos alteradas. 

Vegetales. — Entre las Bacteriáceas superiores, he encontrado 
con mucha frecuencia la fíeggiatoa alba. 

Diatomeas. — Abundantísimas. Dada la composición mineraló- 
gica del sedimento, en su mayoría sílice, era difícil separarla de 
las frustulas, y apelando á los reactivos químicos, sólo hemos po- 
dido destruir la materia orgánica. De todos modos, como el sedi- 
mento las contenía perfectamente limpias, se han determinado las 
siguientes especies: 

Navícula viridis. 

— dicephala. 

— rhyncocephala. 

— radiosa. 
Cymbella Ehrenbergii. 

— subxqualis. 
Cocconeis pediciibis. 

— placentula. 
Cyclotella Kutzingiana. 

— aiitiqua. 
Cocconema cistula. 
Gonphonema constrictum. 
Asterionella formosa. 
Synedra ulna. 

— var. longissima. 
Surirella ovalis. 

— elegans. 
Denticula frígida. 
Epithemia gibba ventrícosa. 

Pertenecientes al reino vegetal, se han hallado restos de tejidos, 
cutículas, pelos, algunos granos de polen, probablemente del gé- 
nero Pinus, esporas é hifas de hongos, fibras vegetales teñidas, 
procedentes del lavado de ropas, en medio de partículas orgánicas 
cuyo estado de maceración y fragmentación hacía el no poder lle- 
gar á su determinación. 

Animales. — Entre las especies vivas de Infusorios se encontra- 
ron con mucha frecuencia: 



31)6 BOLKTIN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Quadrula symmelrica. 
Parameciuní caudatum. 

— aurelia. 

Stentor polymorphus. 

— elegans. 

Alguna que otra especie de Monas. 

Sumamente abundantes se hallaban espíenlas de una esponja 
de agua dulce: Ephydatia fluviatilis. 
Entre los Rotíferos hallamos el: 
Rotifer vulgaris. 
Hydatina senta. 
Aetinurus Neptunius. 
Especies de crustáceos: 
Daphnia pulex. 
Cyclops vulgaris. 

— coronatus. 
Coleps liirlus. 

— ciiadricornis. 

Gusanos: aunque no con tanta frecuencia, se ha encontrado al- 
guna que otra especie de Nereis, y como de importancia, desde el 
punto de vista de la higiene, \sLAngnillula stercoralis; no era raro 
hallar huevos de Ascaris y otros nematodes, dato que viene á co- 
rroborar más el hecho de que las aguas del Lozoya reciben deyec- 
ciones en su trayectoria, por recoger los residuos ó detritus delu 
gares habitados donde no existen ni pozos negros ni ningún otro 
medio de los que se emplean en los países civilizados. 

Continuas investigaciones en nuevas muestras podrán comple- 
tar la fauna y flora de las aguas del Lozoya, hoy sólo podemos 
exponer el resultado de las investigaciones practicadas durante el 
último verano. 



DE HISTORIA NATURAL. 



397 



Tricópteros nuevos 



j;. P. LONP.INOS NAVAS, S. J. 



1. Halesus Porteri spec. nov. 

JVJediocris, fuscas. 

9. Capul fuscum, pilis iu fronte teslaceis; palpis lestaceis, ma- 
xillaribus, longis, primo articulo piloso, secundo el tertio varius, 
reliquis ultimis subkevibus; 2.° articulo el 5." longitudine sub- 
¡pqualibus, quarto breviore, tertio longiore; tertio articulo ápice, 
quarto el quinto inferné fuscali (fig. 1.*, o); palpis labialibus les- 
taceis, basi obscurioribus; vértice loto 
fusco, ocellis distinctissimis, pallidis; 
occipite juxta oculos rufescenle, pos- 
tice nigro; anlennis primo articulo 
fusco, anlice linea longiludinali les- 
lacea, relíquis teslaceis, dorsu fusces- 
centibus. 

Thorax fusco-rufns, inferné palli- 
dior, prothorace fusco-nigro. 

Abdomen totum fuscum, nono seg- 
menlo testaceo, transverso; oviposilore 
testaceo, lobulis basalibus superiori- 
bus ovali-lriangularibus, opacis, ápice 
nilente, emarginalo; cercis oblongis, cylindricis, pilosis, basi 
dilatatis, membranaceis (fig. 1.", h], lamina subgenitali brevi, 
Iriangulari. 

Pedes testacei, libiis anterioribus el intermediis ter qualerve 
sed vage fusco-annulatis, pcsterioribus immaculalis; tarsis primo 
articulo longo, ceteris longitudine decrescentibus; oninibus ápice 
infuscatis; libiis tarsisque spinis nigris crebris armalis. 

Alse ápice acule parabolicse. 

Ake anteriores membrana crebro el fortiter nigro-granulosa, 
tota infúscala, subopaca, colore fusco maculas hyalinas crebras 
rotundas liberante; macula Ihyridiali valde sensibili, ápice aculo 
anastomosin altingente, basi bilobata; arculo siria transversa 
alba insignito; stigmate parum visibili, rufescente; costa el sub- 




Fig. 1.» 
Halesus Porteri Nav. 



898 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

costa sublolis ferrugineis, reliquis venis fusco et feírugineo va- 
iiegalis; cellula discali elongala, ter quam pedúnculo longiore; 
cellulis apicalibus prima et tertia basi subíequalibus, secunda 
basi quadrata (üg. 1.*, c); venulis in utraque anastoniosi fuscis; 
pilis lestaceo-ferrugineis in venis, venulis, membrana. 

Alse posteriores hyaliuíB, ferrugineo leviter linctse, intensius 
in media parte apicali; venis venulisque ferrugineis, axillaribus 
fuscis; cellula discali longa, plus duplo longiore quam pedúnculo, 
tribus cellulis primis apicalibus similiter ac in ala anleriore for- 
matis (fig. l.«, d). 

Longil. corp. 11 mm.; alse ant. 15,5; poster. 13,8; autenn. 15,5. 

Paliia: Valparaíso, Septiembre 1905. 

Dos ejemplares en alcohol, enviados por D. Garlos Porler, á 
quien tengo el gusto de dedicar esta especie, suficientemente ca- 
racterizada por la descripción que precede, á pesar de que se re- 
fiera á un solo sexo. 

2. Hydropsyche Marqueti spec. nov. 
Minor, fusca, rufescens. 

Caput fuscum, selis aureis hirsutum; palpis piceis sublaevibus, 
subnilentibus, antennis lestaceis, striis fuscis obliquis dislinc- 
tissimis. 
Thorax fuscus, pilis albidis raris hirsutus. 
Abdomen fuscum, inferné pallidius, ultimo segmento trans- 
verso, lamina superiore testacea, valde fornicata, a latere visa 
postice sinuata (üg. 2.*, a), desuper visa excisa (Qg. 2.», í>); cercis 

inferioribus fuscis, secundo articulo 
ápice testaceo, piloso, desuper ante 
apicem dentato, extremo bidentalo, 
dente superiore longiore, acutiore 
(fig. 2.*, c); copulatore testaceo, longo, 
declivi, subcylindrico, a latere viso 
ante quartum apicale modice incras- 
sato, ante apicem inferné concavo, 
superne convexo, desuper viso api- 
^'°'^'' ce bilobato, ad basin loborum cons- 

Hydropsy che Marqueti 'íiSiV. ... , , . ... 

tricto, lobis conliguis, ovatis, mar- 
gine interno subrecto, externo convexo, ápice aculo (lig. 2.*, d]. 
Pedes testaceo-pallidi, pilis concoloribus, densis, tenuibus. 
Alie venis (fig. 2.*, é] ferrugineis, membrana hyalina, densa 




DE HISTORIA NATURAL. 3Í)9 

longaque villositate fusca vestita. Alie anteriores angusise, villo- 
sitate opacan maculis griseis albisque variegatce; cellulis discali 
et media vénula arcuala convexa clausis; cellula discali brevi, 
pedúnculo plus quam triplo breviore; cellula media subduplo 
longiore; furca ¿picali prima breviore, secunda subduplo longio- 
re, tertia paulo secunda breviore, quarta subsequali, quinta paulo 
primo longiore. Alie posteriores hyaliníe, fimbriis ad basin seu 
ad marginen! axillarem longis, rufis, apicem versus longiludine 
decrescentibus, fuscis; furcis apicalibus hoc ordine longitudine 
crescentibus: 1/ brevisssima (pedúnculo plus quam duplo bre- 
viore), 3/, 2,', 5." (fere quadruplo 1.' longiore). 

Long. corp. 6,5 mm.; alie ant. 10 mm.; poster. 7,4 mm. 

Patria: Montañas Rocosas (Estados Unidos). Varios ejemplares 
recibidos por medio del R. P. Joannis, S. J., de París, el año 1900. 

La he denominado Marqueti en obsequio al celebérrimo misio- 
nero Jesuíta P. Marquet, gran civilizador de los Estados Unidos. 



3. Myacopliila Ulmeri spec. nov. 

Minor, fusca, alis nitentibus. 

Gaput fuscum, longis pilis hirtum, ocellis pallidioribus, conspi- 
cuis; palpis maxillaribus crassis, pilosis, concoloribus, articulo 
secundo longiore, cylindrico, tertio et quarto paulo brevioribus, 
longitudine subaíqualibus, tertio crassiore, quinto tenui, ápice 
súbito angustato, quarto brevissimo; anleunis fuscis, pilosis, 
primo articulo paulo pallidiore; oc- 
cipite verrucis duabus transversis , 
oblongis, ferrugineis. 

Thorax fuscus. 

Abdomen fuscum. (j^ ultimo seg- 
mento transverso, medio paulo angus- 
tato, ad latera rapide constricto; pro- 
cessu superiore lestaceo, brevissimo, 
lobis lateralibus rotundalis; cercis in- 
ferioribus longis, amplis, testaceis, pri- 
mo articulo duplo longiore quam secundo, marginibus subparalle- 
lis, superno concavo, inferno convexo, basi fuscescente; secundo 
articulo distinclissimo, a latere viso (fig. 3.*, h] post terlium basi- 
lare desuper cávalo, apico obtuso, desuper viso (fig. 3 % a] dente 
interno grandi ad tertium basilare; copulatore stricto, brevi 
(fig. 3.', b). 




Fig. 3." 
Rhyacophila Ulmeri Nav. 



400 boletín dií la real sociedad española 

Pedes ferruginei, inermes, calcaribus 3, 4, 4, loiigis, fuscis. 
Alpe ápice rotundal?e, venis fortibus, fuscis, membrana nilenle, 
fusco lincta, in ala anleriore densius, in posteriore dilulius. Ala 
anterior (fig. 3.*, c) stigmate valde sensibili. piceo; furcis apicali- 
bus longiludine in huno modum dispositis: ?.'' longiore, 3/ bre- 
viore, 1.', 4.% 5." longiludine subrequalibus; 1." basi angusliore 
quam 2.'; 4.' el 5." latis, ramis curvalis, convexis; macula thyri- 
diali valde sensibili, albo transverse iisque ad venam cubilalem 
extenso, 

Long. corp. 7 mm.; alie ant. 8,5 mm.; posler. 7,5 nim. 

Patria: Tien-Tsuen (China). Ejemplares enviados por nuestro 
consocio el Sr. Oberlhür, de Renncs. 

Siento vivo placer en dedicar esla especie al Sr. Ulmer, de 
Hamburgo, bien conocido por sus estudios sobre los Tricópteros. 

Al propio lienii)o cumplo con un grato deber manifestando pú- 
blicamente mi gratitud por lo que me ha ayudado en la deter- 
minación de las especies de mi colección. Sin su poderoso auxilio 
y diclamen no me hubiera atrevido á describir como nuevas estas 
tres especies que con oirás sometí á sus superiores luces. 



Excursiones por el NO. de Caravaca 

POE 

DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS 

En el año 1883, y con motivo de una consulta que las autori- 
dades locales de Caravaca hicieron al coleg'io de la Santísima 
Cruz, se pensó en averig-uar la altitud de la población sobre el 
nivel del mar. Se contaba con un buen barómetro de Fortín, 
pero era necesario disponer de otro ig-ual y en punto cuya alti- 
tud fuera conocida, y no muy lejos de la población. Por otra 
parte, no se habían realizado trabajos en averig-uación de la al- 
tura barométrica media de la localidad, ni siquiera de la media 
de un año, y fué preciso contentarse con las observaciones que 
hice de los meses de Abril, Mayo y Junio, y con tan deficientes 
datos, el catedrático de Física de Murcia, Sr. Díaz Jiménez, de- 
dujo i)ara Caravaca la respetable cifra de 777 m. sobre el Medi- 
terráneo. Esta altitud mei)areció exag'eraday muchos años pa- 
saron desde que se publicó esta cifra en los periódicos locales 



DE HISTORIA NATURAL. 401 

hasta que se presentó ocasión de ha<;er otra prueba de resulta- 
dos más aceptables. Partiendo de los trabajos que había efec- 
tuado el cuerpo de Ing"enieros militares, podía encontrarse una 
cifra más próxima á la verdad, supuesto que cerca de la pobla- 
ción se encuentra el pico de Benama ó del Buitre, que había ser- 
vido de vértice en los trabajos de triang-ulación y cuya altitud 
es de 1.426 m. La cuestión se reducía á disponer de un buen ba- 
rómetro y subir rápidamente á la cumbre, elig-iendo una épo- 
ca del año en que las variaciones fueran sólo las normales, pues 
no había que pensar en dos barómetros, lo que no hubiera sido 
fácil. El ayudante de Obras Públicas Sr. Luermo, puso á mi dis- 
sición un aneroide de suma precisión, y después de varios 
días de observaciones, y con un tiempo constantemente despe- 
jado y sin viento, me decidí á subir en la madrugada del 17 de 
Septiembre de 1903, acompañado de un gniía. Ya hacía diez y 
ocho años que había subido á aquellas alturas en busca de 
fósiles, de los que aún conservo algunos, pero mis observacio- 
nes de entonces solo sirvieron para darme idea del conjunto de 
montañas que se extienden hacia el O. de este punto. Se sube 
primero una empinada cuesta llamada de los Amontaores, y se 
alcanzan rápidamente 215 m. sobre la población. Se atraviesa 
el barranco de San Jerónimo en su nacimiento, y faldeando la 
sierra se llega poco después de dos horas á la pequeña íuente de 
la Canaleja, 485 m. más alta que Caravaca. Todavía empleé 
cerca de una hora en subir á lo más alto del pico del Buitre ó 
de Benama, que se encuentra á 735 m. sobre la población, y 
por lo tanto ésta se halla á 691 sobre el mar; altitud que debe 
diferir poco de la verdadera. Los pasos, contados, fueron 14.745, 
y el tiempo invertido cerca de cuatro horas, contando con los 
descansos que se hicieron precisos. 

Satisfecha por esta parte mi curiosidad, convenía sacar par- 
tido de la excursión, reconociendo de paso una g-ran parte de 
aquellas montañas. Desde mi salida de Caravaca había encon- 
trado una g-ran masa de calizas compactas, de un g-ris claro, 
casi marmóreas, y cuya edad no he podido determinar hasta el 
pasado año de 1906. Forman parte del Titónico y aunque son 
raras las calizas rosadas ó rojas, tan frecuentes en esta mani- 
festación del Oolítico, se pueden citar entre los fósiles el Phij- 
lloceras mediterraneus Neum. y el Aiüychiis ¡mnctatns Voltz, 
como también alg-unos trozos de Perisphinctes de difícil clasi- 

T. VII.— Diciembre, 1907. 27 



402 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

ficación. El camino pasa después de los Amontaores junto á 
una cumbre llamada Calar de Mairena, y en los pequeños ba- 
rrancos que de allí parten se encuentra abundancia de fósiles 
infracretáceos, entre los que pueden citarse con seg-uridad Phy 
¡loceras Tethijs d'Orb., Hoplites neocomiensis d'Orb., H. cryptoce- 
ras d'Orb., Holcosiep/tanus Híspaniciis MaWdáR, dos especies del 
g-én. Holcodiscv.s y un Hojüites vecino del HopUles Noricus 
Schloth. El camino que hemos seg-uido nos lleva á puntos ya 
jurásicos ya infracretáceos; pero desde la fuente de la Canaleja 
hasta la cumbre de Benama es el terreno constantemente in- 
fracretáceo, sin que hasta la fecha pueda precisar el piso por la 
escasez de fósiles. 

Descendí de la cumbre y de paso fui comparando las alturas 
tomadas á la subida, y como no encontré variación apreciable 
desde las primeras horas de la mañana, me dirigí desde el cor- 
tijo del Nevazo (1.216) hacia el valle formado entre esta sierra 
y la de los Frailes, más al N. El caserío del Robledo se encuen- 
tra á 996, y ocupa, puede decirse, la parte más honda del valle, 
que desag'ua al E. por unos barrancos afluentes del río Alara- 
be ó Moratalla. En este punto aparece el cretáceo en el fondo, 
asomando el titónico en alg-unos puntos, encontrándose alg-u- 
nos fósiles, entre ellos un Nautilus, g'énero muy escaso en esta 
reg'ión. 

Siguiendo al O., dejé este valle cerca de las tres de la tarde, 
y torciendo al 8., entré por una abertura de la sierra que da 
acceso á un valle transversal llamado la Hoya delGavihiii, por- 
que separa esta sierra de la anteriormente recorrida. Unos 
4.000 pasos tiene este valle transversal, estrechándose g-radual- 
mente entre las sierras, cada vez más escarpadas. Al principio 
de esta ang-ostura se encuentra la hacienda llamada Bollain^ 
cuyos alrededores conocía desde el año 1885, en que pasé allí 
una larg-a temporada. Este punto se encuentra á 1.051 m. sobre 
el mar, y sus cercanías son marcadamente liásicas, circunstan- 
cia curiosa por ser el manchón liásico más oriental que he visto 
en la provincia. Tras de un momento de descanso me dirigí al O., 
único punto por donde es accesible la sierra del Gavilán y una 
llora más tarde llegaba á un collado situado entre la parte más 
alta de la sierra y la llamada Solana de Trigueros. En este lu- 
g'ar se encuentra un ])equeñopozo que estáá 1.221 m., habién- 
dolo visitado ya en 1885 y después en 1893, 1903, fecha de la 



DE HISTORIA NATURAL. 403 

excursión que relato, y últimamente en el pasado mes de Sep- 
tiembre, liabiendo encontrado siempre fósiles muy bien con- 
servados y característicos del Toárcico ó Lias superior. Entre 
ellos, fig'uran: Plujlloceras suhmlssoRÍ Kilian, Ccslocer as silbar - 
matus Young- et Bird., Hildoceras M/ronsBvug, Lioceras serpen- 
timis Rein, Ctieloceras crassus VWúYi^s, Rhaco2)hyUites ¡jlanispira 
Reynés (?), Hihiocer as Levisúni üimiison, Hildoceras (?) Erlaen- 
sis Hauer, Rarpoceras 6 Granmioceras Thouarsense d'Orb., así 
como también un Phijlloceras indeterminado y un Lytoceras, 
siendo de notar el tamaño desmesurado que alcanzan alg-unas 
especies, entre ellas el Ph. suhuilssoni, habiendo recog'ido 
junto al pozo del Gavilán un ejemplar que tiene 27 cm. de diá- 
metro, fracturado junto al último tabique, al parecer, de modo 
que continuando la espiral logarítmica de la concha y tenien- 
do en cuenta que K. Zittel da como caracteres de la familia 
PJiyUoceratidce, que la cavidad ocupada por el animal debe ser 
de medio á tres cuartos de vuelta, resultaría para el ejemplar 
que poseo un tamaño próximo á medio metro, dimensión ex- 
traordinaria en este g"énero. 

Los materiales que forman esta parte del Lias son calizas 
grises compactas, margas y calizas rojas, en donde se en- 
cuentran la mayoría de los fósiles citados. Buzan al N. 5° O. 
con una pendiente de 34°, que viene á ser la pendiente de esta 
parte de la sierra. Cuando se mira á la cumbre del Gavilán, 
júzgase que su vértice se encuentra á la misma ó mayor altura 
que Benama, no obstante la opinión general en el país de con- 
siderar á Benama como la más alta cima de la comarca. La 
tarde tocaba ya á su fin y no podía intentar la ascensión á la 
sierra porque apenas quedaba luz para volver á Bollain, dejan- 
do esta cuestión para resolver más adelante. Una hora más 
tarde llegué á la casa, teniendo que recorrer la distancia que 
me separaba de Caravaca á la luz de un farolillo, que nos per- 
mitía ver la senda entre el espeso pinar que puebla la gran 
quebraja que separa la sierra del Gavilán del Poyo de Iglesias. 
Pocos sitios igualan en belleza á la Cañada de Valero, entre los 
altos murallones de las sierras, pobladas de bosque hasta las 
cumbres y oyendo el rumor de las aguas que discurren por la 
rambla de Béjar que ocupa el fondo. Algunos enormes bloques 
desprendidos de las cumbres, permiten apreciar la naturaleza 
de las inaccesibles paredes. Forman estas una caliza blanca, 



404 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

granudo cristalina, sin restos fósiles y en un todo semejante 
á la que tres años después hemos arrancado de la cumbre. 
Parece que debe referirse á la parte inferior del Oolitico. 

Próximamente 8.000 pasos más al S. termina la cañada, 
y la senda se dirig-e al E. por el llamado llano de Béjar. Si lo 
hubiésemos recorrido de día, habríamos quizá tropezado con 
las capas titónicas y su numerosos fósiles, por desg-racia mal 
conservados, que se encuentran al S. de este macizo de mon- 
tañas, pareciendo como la continuación del que forma la Pefía; 
Rubia de Cehegin, que ya Mr. Nicklés dio á conocer en 1896 y 
últimamente en su folleto Sur Vexistence de Phénoménes de Cha- 
rriage en Esimgne, 1904; pero el g-eólogo francés hace exten- 
derse al Keuper por unos parajes que jamás ocupó, y bien se ve 
que el Sr. Nicklés estudió detenidamente el triásico inmediato 
á Ceheg'ín y el Oolitico y cretáceo de Peña Rubia y fué indu- 
cido á error por la presencia del Keuper en los alrededores del 
Cerro Gordo hasta e/ Mrranco de San Jerónimo; pero desde el lu- 
g-ar llamado de los Amoniaores hacia el O., no se encuentra más 
que Oolitico é infracretáceo. En el dibujo que representa lapá- 
g"ina 229 es cierta la mitad derecha, y no lo es la izquierda en lo 
que se refiere al Keuper. Completo aquí el dibujo por si alg'ún 
g'eólog'o español ó extranjero quisiera comprobarlo. Terminé 
la excursión á las once de la noche, hora en que lleg'ué á Cara- 
vaca, habiendo efectuado un recorrido de 58.850 pasos. 

Excursiones á los barrancos de 8an Jerónimo y del Agua.— Cor- 
tando el macizo montañoso que se levanta al NO. de Caravaca 
se encuentran tres profundos barrancos, y habiendo hablado 
ya del corte que separa la sierra del Gavilán del resto del ma- 
cizo, nos ocuparemos sólo del central y del oriental. Este últi- 
mo forma un corte que separa la parte meridional de la sierra 
en dos porciones: al E., el Ce7T0 Gordo y su prolongación has- 
ta Benama, y al Occidente, una g-ran quebrada, que, partiendo 
de la Peña Rubia, se dirige al S. hasta esconderse bajo el cua- 
ternario que ocupa el fondo del valle en que se asienta Cara- 
vaca. Al pie de esta quebrada se inicia un barranco que al 
principio se llama de la Peña Rubia, y unido con el que proce- 
de de la parte occidental del Cerro Gordo, forma el barranco de 
San Jerónimo, límite hasta el que se extienden las formacio- 
nes triásicas que ocupan toda la porción meridional del cerro 
Gordo. Los pequeños barrancos que se forman en la masa del 



DE HISTORIA NATURAL. 



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406 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Keuperse reúnen paraformarel llamado de las Yeseras y se une 
al de San Jerónimo, junto á la población, atravesando el loess 
hasta su salida al Arg-os. Los materiales que arrastra son prin- 
cipalmente Oolíticos, con alg-ún molde de Perisphinctes, pero 
no faltan cretáceos, triásicos y hasta terciarios, procedentes es- 
tos últimos de los restos de una pequeña mancha situada 
alNE. 

La seg-unda quebrada que divide la parte meridional de la 
sierra se encuentra entre el Calar de Mairena y los g-randes 
escarpes de \oíí Siete Peñones, que toman su nombre del núme- 
ro de picos tajados que se extienden á la parte occidental del 
barranco. Este tiene un curso de varios kilómetros, partiendo 
de las inmediaciones de la Barquilla, donde toma el nombre de 
Barranco del Agua, porque en todo tiempo lleva un pequeño 
chorro de buenas condiciones de potabilidad, manantial que 
se esconde entre las arenas al cabo de un kilómetro ó poco 
más, y uniendo su cauce al de otros pequeños forma un pro- 
fundo surco en la sierra, cortado por bruscos saltos, deslizán- 
dose al pie de las grandes quebradas, que le dan un aspecto 
pavoroso y sombrío. Llámase por alg-unos de los Aserradores, 
siendo más g-eneral el nombre de Barranco de los Siete Peño- 
nes. Mas abajo se le W^m^ Bamhla del Baladre, por encontrarse 
en él alg-unas adelfas, y va á reunirse con el Arg-os al O. del 
puente de la carretera de Granada. Sus dos últimos kilómetros 
atraviesan el loess que forma la veg-a. 

La situación escondida de este barranco, lo alejado y solita- 
rio del lug-ar y su situación al pie de g-randes quebradas, han. 
sido causa de haber dirig-ido numerosas excursiones hacia él, 
g-eneralmente con poco éxito. Unas veces porque un g-ran 
salto nos impedía el paso, otras porque la distancia á que se 
encuentra de la población oblig-aba á retirarse sin acabar de 
explorarlo temiendo sorprendiera la noche en sitio tan que- 
brado, eran circunstancias todas que ag-uijoneaban la curio- 
sidad, así como el hecho de encontrarse pequeños fósiles piri- 
tosos entre el material acarreado por las ag-uas, que acusaban 
la existencia de alg-una mancha neocomiense. Las paredes de 
este barranco son de caliza g-ris casi marmórea, sin fósiles, por 
lo que durante muchos años me fué imposible averig-uar á qué 
piso del Jurásico había que referirlo. La presencia de fósiles 
en la Peña de los Amontaores, de que ya hice mención, me hizo 



DE HISTORIA NATURAL. 40"7 

comprender que se trataba del mismo Oolítico en su fase titó- 
nica. En las últimas exploraciones del barranco se pudo ex- 
traer á pedazos el molde de un Anwionites indeterminable. En 
las cercanías se encuentran las Losillas con abundancia de 
fósiles titónicos y el pequeño barranco del Toyo con abundan- 
tes Aptychus de la misma época. 

Entre las arenas del barranco se encuentran algunos fósiles 
piritosos que por su mayor dureza suelen conservarse bien, y 
dado su peso es frecuente encontrarlos al pie de los pequeño? 
saltos. Fig-uran entre ellos Pliylloceras Tethys d'Orb., Haploce- 
ras Grasi d'Orb., Ilolcostei^hanus ffíspauicns Mailñáa, Ifopliies, 
Cryptoceras d'Orb., trozos de Desmoceras, Ly loceras, Plychoce- 
ras, así como pedazos de Belenmiles. 

El 7 de Septiembre último, acompañado solo de un g"uía, me 
decidí á reg-istrar el barranco hasta su nacimiento. Las explo- 
raciones anteriores me dejaban libre mucho tiempo porque no 
había que registrar los primeros kilómetros. El camino mejor 
es el que conduce k la antig-ua casa de los Templarios y desde 
allí subiendo como dos kilómetros por la falda del Calar de 
Mairena y torciendo al O. hasta el fondo del barranco. De este 
modo se evita el corte que en la primera excursión nos impi- 
dió seg"uir adelante. Todo el cauce parece abierto en las calizas 
gTÍses marmóreas, torciendo primero hasta el pie del Calar de 
Mairena, para dirigirse luego al escarpado de los Siete Peño- 
nes. En este punto el barranco presenta un aspecto imponente 
serpeando al pie del acantilado, en ocasiones y venciendo sal- 
tos de alguna consideración^ llegamos al cabo de dos horas de 
marcha á la base de la Barquilla y al trozo en que el barranco 
lleva agua. El terreno es allí infracretáceo, formando un pe- 
queño circo muy poblado de bosque. De este lugar proceden 
indudablemente los numerosos fósiles piritosos que se encuen- 
tran en el álveo del barranco. Trepamos por una empinada 
ladera hasta encontrar el camino de la sierra, y dando la vuelta 
al Calar de Mairena llegamos á un collado situado á unos 1.030 
metros, descendiendo por rápidas cuestas hasta Caravaca, des- 
pués de seis horas de paseo. 

Excursión d la cumbre del Gavilán. — El 10 del pasado Sep- 
tiembre dejó triste recuerdo en la comarca, que fué castigada 
con un horroroso pedrisco que tronchó las ramas de los árbo- 
les, destrozó tejados é hirió á hombres y animales. Momentos 



■108 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

después de la caída aún se pudieron recog-er granizos del ta- 
maño de huevos de g-allína. Se perdió la cosecha en la faja de 
tierra cultivada que sufrió el fenómeno, y como es fama entre 
las g-entes del país que esta clase de tormentas señala el tér- 
mino de un período de borrascas, salí el 11 de madrugada con 
dirección al Collado de Maivena, en donde recogí alg-unos fósi- 
les cretáceos y atravesé el semicírculo de montañas que limi- 
tan la Barquilla, lug-ar muy nombrado por su g-ran cueva, y 
subí al Collado de la Cruz (1.195 m.), desde donde bajé á la 
Casa del Vicario y kBollain, ya anteriormente nombrado. Desde 
el Collado de la Cruz se divisa la Sierra del Gavilán al O. y SO.; 
•al S. el Poyo de Iglesias y la Ventana al N. Entre la Casa del 
Vicario y Bollain corre la Rambla de Bajar que es la tercera 
quebradura que separa la última parte de la Sierra del Gavilán, 
del resto del macizo de montañas. 

Los alrededores de Bollain parecen pertenecer al Liásico 
medio. Los escasos Ammonites que se encuentran, no recuer- 
dan el tipo de los Arietites del Sinemúrico, y s-u posición res- 
pecto al Toárcico del Pozo del Gavilán y el encuentro de un 
ejemplar, no bien conservado, de Peden (Bcquivalvis Sow. (?) 
si á esta especie puede referirse, parecen alejar toda duda. La 
escarpada sierra no tiene acceso más que por el N., mas para 
ello hay que rodear una parte y subir hasta el Pozo del Gavi- 
lán (1.221 m.), lug-ar abundantísimo en fósiles toárcicos. Subí 
á este sitio, próximamente á los cuatro años de mi última vi- 
sita. El barómetro indicaba 530 m. sobre Cara vaca, lo que sir- 
vió de comprobación de las anteriores medidas y de punto fijo 
para medir lo que restaba de la sierra. Ganamos rápidamente 
las primeras pendientes, hasta situarnos á unos 1.350 m. sobre 
el mar. Después la marcha hubo que efectuarla con cautela, 
porque el camino se hacía un tanto difícil. Próximamente á 
los 1.420 m. hay un trozo algo pelig-roso, porquetas talas que el 
bosque ha sufrido ponen de manifiesto pendientes semejantes 
á precipicios y aumenta el temor la vista de las piedras que se 
desprenden al paso y no detienen sus saltos hasta unos cientos 
de metros más abajo. Afortunadamente el mal paso dura poco 
y de él no conservaba recuerdo, porque en 1885, fecha en que 
subí á esta sierra, estaba toda ella tan poblada de bosque, que 
ocultando los pelig-ros, hacía parecer imposible un accidente. 
Cerca de la cumbre, y á una altitud ig-ual á la de Benama 



DE HISTORIA NATURAL. 409 

(1.426) se desvía la senda y penetra en el Collado hondo. Fuera 
ya de todo pelig-ro, la vista se recrea ante un paisaje espléndido. 
La sierra presenta varios picos ó morras, como.se las llama allí. 
AI S. está la morra de Chuecos con altitud vecina á 1.400 m.; 
al NE. la de la Pila, un poco inferior á las dos del NO. que se 
encuentran muy próximas y de ellas la situada más al O., co- 
ronada por una g-ran cortina de rocas, es indudablemente la 
más alta, y de aquí el nombre de ^lorra alta con que se la de- 
signa. La cumbre está formada por calizas blancas, granudas y 
brillantes, no habiendo encontrado fósiles en todo el trayecto 
desde el Pozo del Gavilán. El barómetro indicaba 790 ra. sobre 
Caravaca, es decir, 1.481 sobre el mar, y, por tanto, 55 m. más 
alta que el Pico de Benama. Pero sucede con esta cumbre que, 
rodeada por otras de altitud poco menor, excepto por el O., su 
vértice no es visible sino desde una larga distancia, y enton- 
ces se confunde en la masa general de la sierra. Por el contra- 
rio, el Pico de Benama se levanta muchos metros sobre los al- 
rededores y se hace visible desde cualquiera distancia. Tal vez 
fuera este el motivo porque se le eligió como vértice en los 
trabajos de triangulación. 

Las nubes se habían ido acumulando durante la hora y 
cuarto que duró nuestro ascenso desde el Pozo del Gavilán. 
Cerca ya de la cumbre oímos un trueno lejano que hizo ace- 
lerar nuestra partida de la Morra alta. Los pocos minutos que 
allí permanecimos los empleamos en medir, con ayuda de la 
brújula, los ángulos que formaban las visuales dirigidas desde 
allí á las cumbres inmediatas. Rápidamente descendimos de 
la sierra, en atención á que la tormenta se acercaba, la que 
afortunadamente se resolvió en una ligera lluvia que nos al- 
canzó antes de llegar al Pozo del Gavilán. 

El resto del día se empleó en visitar los alrededores de Bo- 
llain que no dieron otro resultado que el encuentro de algunos 
restos de Ammonites mal conservados. Pasamos la noche en 
BoUain y á la mañana siguiente continuamos nuestra excur- 
sión hacia el NO. hasta el sitio llamado el Pajarejo y en donde 
parece se nota algo de nummulítico. Regresamos á mediodía á 
BoUain con ánimo de marchar á Caravacapor la tarde; pero se 
hizo imposible, porque á la una de la tarde estallaba una ho- 
rrorosa tormenta que inundó campos y llanuras, y cuando el 
cielo parecía despejarse por completo, se sucedieron cinco 



410 boletín de la real sociedad española 

tormentas más, que duraron hasta cerca de las diez de la noche. 
La creencia popular de que los g-randes pedriscos son el tér- 
mino de los períodos tormentosos se encontró, al menos esta 
vez, en defecto. 

A la mañana sig-uiente, 19 de Septiembre, muy temprano 
emprendimos la marcha á Caravaca, temiendo que antes de 
recorrer los 16.500 pasos que nos separaban, nos sorprendiera 
otra tormenta, y así sucedió, porque á las ocho de la mañana 
se cubrió el cielo de nubes y empezó á tronar con fuerza. líl 
camino pasa junto á unos estratos que buzan al S. próxima- 
mente, formados por calizas fuertes, g-rises y rojas. Al paso 
rápido que llevábamos, perseguidos por la tormenta, se debió 
no haber reconocido detenidamente el sitio. No obstante, se 
encontraron varios Perisjjhhictes , el PhyJIoceras Ptychoicum 
Quenstedt, un PeJtoceras, un Lytoceras y alg-unos Aptychiis. 

Este sitio se denomina Las Losillas y á él volví días después 
en otras excursiones de que daré cuenta á la Sociedad españo- 
la DE Historia natural. 



Datos para la Flora de la provincia de Granada 



JUAN LUIS DIEZ TORTOSA 

Con este mismo título publiqué en el Boletín correspondiente 
;xl mes de Octubre del pasado año de 1906 una nota, en donde 
daba cuenta de algunas observaciones que había hecho como pro- 
ducto de las numerosas excursiones que realizo en la provincia y 
que hacía aumentase el número de especies citadas en la misma; 
pues mencionaba algunas nuevas especies para su flora. Siendo 
de las más interesantes la cita de la especie Narcissus Cliisii Dun, 
que motivó se ocupase de ella el Sr. Lázaro y que rectificase des- 
pués de aducir sólidas razones, y en vista de mi hallazgo, !a cita 
(jue de antiguo, á partir de Glusio, se venía haciendo de e?ta plañ- 
ía considerándola como propia de los Pirineos. 

De nuevo me atrevo á exponer algunos datos de mis excursio- 
nes para el conocimiento de la llora granadina, constituyenda 
con ellos la presente nota. 



DE HISTORIA NATURAL. 411 

Potentilla recta L. 

He recogido abundantemente esta especie en la dehesa de Alfa- 
car, una de las estaciones más visitadas por los botánicos por su 
rica y especial flora. 

Según resulta de la revisión bibliográfica que he llevado á 
cabo, que aunque extensa no puedo asegurar sea completa, no 
está citada esta especie en Granada; es más: casi todos los puntos 
de España en los que se ha encontrado corresponden á la región 
central; de tal modo, que generalmente se considera como propia 
de ella. 

Siendo común, incluso en Granada, la especie Potentilla hir- 
ta L., podría sospecharse que hubiesen referido á ella la especie 
objeto de esta nota, pues á primera vista pueden confundirse, 
pero los caracteres, principalmente los de las hojas, impiden su 
confusión. 

Bupleurum Gerardi Jacq. 

Se asigna á esta especie, como localidad, Andalucía, por haber 
sido encontrada en Jaén (Lge), Arroyo de Guadalmedina (Bss), S. 
de Ronda (Reverch. 1889) y en algunos otros puntos. En las dife- 
rentes obras que comúnmente consulto, no he encontrado refe- 
rencia alguna de la provincia de Granada para esta especie. 

Habiéndola recolectado, con abundancia, entre sembrados en 
la Golilla de Cartuja, en las inmedia.ciones de la capital, creo po- 
der considerarla como una nueva especie que añadir á la flora de 
esta provincia. 

Gompliocarpus fruticosus R. 

Hace algún tiempo me entregaron unos frutos con objeto de 
conocer el nombre de la especie que los producía. Los frutos esta- 
ban ya secos y los habían recogido en Ohanes (Almeríi); perte- 
necían á la especie Gomphocarpus fruticosus R., llamada vulgar- 
mente, como sabemos, árbol ó mata de la seda. 

Aprovechando mi querido maestro Dr. Dorronsoro su estancia 
en Almuñécar durante las vacaciones de verano, ha realizado al- 
gunas excursiones, y entre las especies vegetales encontradas se 
hallan ejemplares de la referida especie. 

Lamium purpureum L. 

En los alrededores de Guadix he encontrado, en Marzo del pie- 



412 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

senté año, plantas pertenecientes á la especie cuyo nombre enca- 
beza este párrafo, cuyas corolas eran completamente blancas; los 
tallos tenían un hermoso color verde, estando desprovistos del co- 
lor purpúreo que tienen los individuos de la forma común, y am- 
bos caracteres hacían que pudiesen distinguirse muy bien y á 
simple vista las dos formas mencionadas y de las que se encon- 
traban allí mezclados los individuos con flores blancas y los con 
flores purpúreas. 

Las anteras de color anaranjado contrastaban grandemente con 
el color blanco de la corola. 

No habiendo visto en los diferentes trabajos que he podido con- 
sultar referentes á la flora española ninguna mención de esta for- 
ma, me atrevo á publicar mi hallazgo y á proponer se forme una 
variedad de esta enpecie, y que se la denomine alhifLorum por el 
color de su corola. 

He de consignar, como dato curioso, que los Sres. Tubilla y Lá- 
zaro, ilustres botánicos, encontraron en Madrid en 1878 con co- 
rola blanca la especie Lamium amplexicaule L. añne a.\ L. purpu- 
reum L. y constituyeron una variedad albiflorum. 

Orobanche crenata Forsck. 

Esta especie es citada como parásita de las raíces de guisantes 
y habas. La he encontrado sobre yeros cultivados en la Silla del 
Moro, localidad ya indicada por Funk, pero sobre las plantas pri- 
meramente citadas. 

Phyteuma Charraelli Vil). 

A pesar de las numerosas herborizaciones realizadas por ios sa- 
bios botánicos Bory, Webb, Boissier, Willkomm, Funk, Alioth, 
Amo, Campo, etc., aun proporciona materiales nuevos Sierra Ne- 
vada al excursionista. 

Entre las plantas recogidas en mi última excursión á dicho si- 
tio (Julio último) se encuentra la Pliyteuma Charmelii Vill. Una 
nueva especie que añadir á la riquísima flora de Sierra Nevada. 

La he recogido en el sitio denominado Cañada de Siete Lagu- 
nas á más de 300 metros y era muy escasa. 

Es interesante este hallazgo por ser la primera especie del gé- 
nero Phyteuma que so cita en esta región. Esto me anima á con- 
tinuar en mis excursiones, prometiéndome encontrar alguna es- 
pecie de las que en la actualidad se consideran como exclusivas 



DE HISTORIA NATURAL. 413 

de los Pirineos y otros puntos, por haber sido vistas en España 
solamente en dichos sitios. 

Tracheliuin cceruleum L. 

Procedente del Barranco de Canales (anejo de Güejar Sierra en 
S. Nevada) poseo un ejemplar de esta especie con las corolas blan- 
cas, y en su consecuencia creo se podría admitir una variedad de 
que se titularía albiftorum en atención al color la corola. Tanto 
más, cuanto que el nombre específico de esta especie se refiere á 
la hermosa coloración azul que presentan constantemente las co- 
rolas y que con frecuencia he visto en mis excursiones. 



Boletín bibliográfico. 

(Continuación.) 
Octubre. 

Société entomologique de Belgique. Bruxelles. (Annales.) 1907, t. 5l\ fase. vi. 
— ScHULz: Scbwimmende Braconiden.— Pío: Contribution abrégée á 
l'étude des Silis de Madagascar. — Gillet: Sur les Copropbages de la 
faune afric. — Distant: Contrib. to a knowledge of tbe Ledr¡n8e.= 
Fase. VII. — Forel: Fourmis nouv. .de Kairouan et d'Orient. — Ber- 
groth: Addition aux Hémiptéres de Kinchassa. — Scherdlin: Un Car- 
popbilus nouv. pour la faune d'Alsace. — Kerremans: Buprestides des 
envir. du lac Tcbad. — Distant: A reply to sorne recent comments on 
some spec. of tbe Fam. Fulgoridae. — Dognin: Hétérocéres nouv. de 
l'Amérique du Sud.=:Fase. viii. — Boudroit: Description d'un Staphy- 
linide nouv. du g. Bledius. — Simón: Sur les Araignées de la sous-sec- 
tion des Haplogynes. 

Société entomologique de Frunce. París. (Annales.) 1906, vol, lxsv; 1907, 
vol. Lxxvi, 1" trim. - Régimbart: Notes sur q. q. larves á' Rydroporus. 
— Marchal: La Cécidomyie des poires Diplosis pirivora Riley. — 
Dücke: Nouv. .g. de Spbégides.— Begnin: Diagnoses d'esp. nouv. 
d'Apionidae.— Oberthür: Observations sur la Zygcena transalpina 
Esp. — Montandon: Q. q. esp. du g. Ranatra. — Portevin: Clavicornes 
nouv. du groupe des Nécropbages. — Peterimhokf: Deux types nouv. 
de larves Silphidae. — Carret: Revisión des esp. fran^. du g. Lccmoste- 
nes Bon. — Bugííion: Les métamorph. du Ditoneces pubicornis Walck. 
— Jeannel: Étude des Bathyscia pyrénéens du groupe de B. Stygia 
Dieck^=2° trim. — Régimbart: Essai monograpb. de la famille d. 
Gyrinidae. — Finot: Sur le g. Acridium. 



414 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Société entomologique de France. Varia. (Bulletin.) Année 1906. (Publica- 
tions.J 1907, t. n.— Faune des Coléopt. du bassin de la Seine. 

Société impériale des Naturalistes de Moscou. (Nouveaux Mémoires.) 1907, 
t. XVII, livrais. 1.— Pavlow: Enchaínement des Ancelles et Ancellines 
du crétacé nisse. 

Société linnéenne de Bordeaux. (Actes.J 190ó, vol. i,xi. 

Société portugaise de Sciences naturelles. Lisbonne. (Bulletin.) 1907, vol. i, 
fase. 1.— Franqa: Culture et cycle évolutif des Trypanosomes de la 
Grenouille.— Luisieb: Note snr q. q. Fissidens de la Flore portug.— 
Seabra: Sur un cas tératol. chez Atherina presbyter Ciiv. et Val, 

Spolia Zeylanica. Colombo. 1907, vol. iv, part xvi.— Willet: The Sign of 
the Tortolee in Ceylon.— Thomas: On the Hybridization Experim. with 
the Ceylon Jungle Fowl.— Wall: On the Hydrophidae in the Co- 
lombo Mus.— Boulexger: Description of a new J.izard of the g. Lygo- 
soma from Ceylon. 

Stettiner Entomologische Zeitung. 68 Jahgrg., Heft ii. 

The American Naturalist. 1907, vol. xli, n° 486.— Wrigth: A graphic 
Method of Correlating Fish Environment and Distribution.— Jeffret 
and Chrysler: The Microgametophyte of the Podocarpineae.— Daue: 
The Problem of Color Vision.— Smith: The Breeding Habits of Arrir- 
hlystoma punctatum Linn.— Dillingham: The Staff-Tree Celastrus scan- 
dens.—'N" 487.— Morrill: Description of a New Sp. of Telenomus.— 
Lewis: The Developm. of Pinnate Leaves.— Penhallok Contributions 
to the Pleistocene Flora of Canadá.— Ritter: A Decade's Study of the 
Tunicata.=N° 488.— Needham and Wili.iamson: On the Natural His- 
tory of Diving Beetles.— Shull: Habits of the Short-tailed Shrew, 
Blarina brevicauda (Say). 

The Canadian Entomologist. London. Ontario. l907, vol. xxxix, n° 7.— 
Shull: Stridulation of the Snowy Tree-Cricket.— Bueno: Two undes- 
cribed Water-bugs from the U. U. S. S.-Kirkaldy: The g. Rulandus, 
Distant (Hemipt.)— Cook: On the g. Incisalia.— Fall: New Coleopt. 
from the-South-West.— Kirkaldy: On some Hawaiian Hemipt.-Hete- 
ropt.— Notes on Central American Hemipt. Fauna.— Jones: Prelimi- 
nary list of the Conopidse of Nebraska.— Swaine: The Scolytidae or 
Engraverbeettes.=:N°8.-SMiTH: Notice of new name-Ceratina Coc- 
kerelli.— Williams: The Walking-Stick Insects.— Herrick: Notes on 
Sannina uroceriformis.— Ludlow: Mosquito Notes.— Bird: New His- 
tories and Spec, in Papaipema.— Taylor: The Eupitheciae of Eastern 
North Amer.— Pearsall: 'J he Geometrid genera Alsophüa and Pa- 
leacrita.— Matheson: Number of Moults of the female of Dactylo- 
pius citri.— Caudell: Kirby's Catal, of Orthopt.=N° 9.— Weldon: 
Tenthredin. of Colorado.— Bentenmuller: New Spec. of Cecidomyi- 
dae.— MacGillivbay: Two new Spec. of Tenthredin —Ehrmann: New 



DE HISTORIA NATURAL. 415 

Tropical Amer. Hesperidae. — Cockerell: A new Law-fly of the 
g. Xyela. — Cockerell: A Gall-gnat of the Pricklypear Cactus. 

The Johns Hopk'ms Hospital. Baltimore. (Bulletin.) 1907, vol. xviii, 
nos 195-197. 

The TJniversity of Colorado Studies. Boulder. Coló. 1\>07, vol. iv, n° 4. — 
Cockerell; The Bees of Boulder County, Colorado. — The Protozoa of 
the Univers. Campus. 

The Zoologist. London. 1907, n° 793. — Waters: The hammals of South 
Cambridgeshire. — McIntosh: Scient. work in the Sea-Fisheries. — 
Beeston: Observat. of an Attempt of the Swallow Tribe to Winter in 
South Hauts during 1906-7.=N" 794. — Clark: Recent Occurrences of 
Eare Birds in Cornwall. — Cummings: On the Habits of the Greater 
Horseshoe Bat. — Graiiam. The Californ. Cóndor. — Dalgliesh: On the 
Smaller British Mammalia.=N° 795.=Aplin: On the Ornithol. of 
Oxfordshire. — Waters: The Birds of South Cambridgeshire. — War- 
ren: Breeding of Tree-Sparrons and Dunlins in Co. Mayo. — McClt- 
mont: The Geograph. Distrib. of the Land-Birds of the Banda Islands. 

TJniversity of Toronto Studies.. (Biological Series.) 1907, n° 7. — Wright: 
An early Anadidymus of the Chick. 

Weather Bureaxi. Manila. 1906. Bulletin for October and November. — 
Annual Eeport (1906). Part 3a. 

Wiener Entomologische Zeitung. Wien. 1907, vii-ix Heft. — Hendel: Neue 
Dipteren aus dem kaiserl. Mus. in Wien. — Fleischer: Diachromus 
gerroanus var. nov. RoUei m. — Villeneuve: Etudes dipterol. — Fleis- 
cher: Studien üb. Liodini.— Eine neue var. des Colon angulare Er. — 
Z. Kenntnis der Liodes-Arten ohne schiefe Hnmeralreihe auf den 
Flügeldecken. — Karnt: íievis. der Acrydier von Osterr.-Ungarn. — 
Werrall: Dipterol. Nomencl.— Bernhauer: Neue Staphylin. aus Süd- 
amer. — Bergroth: Zwei neue Fulgoriden. — Bezzi: Nomenclátor, üb. 
Dipteren. — Reitter: Verzeichnis der Von Dr. E. Eichelbaum im 
Jahre 1903 in Deutsch.-Ostafr. gesammelten Scydmaeniden. — Ergan- 
zungen zu den Nachtragen zur Bestimmungstabelle der unechten Pi- 
meliden aus der palaearkt. Fauna. — Oxytelus spiniventris n. sp. aus 
Griechenland. 

Zoological Society of London. fProceedings.) 1907, pages 1-446. — Thomas: 
On a new Monkey from the Ituri Forest. — Bonhote: On a CoUect. of 
Mammals made by Dr. Vassal in Annam.— Bahr: On the cBleating» 
or cDruming> of the Snipe (Gallinago cmlestis). — Beddard: On certain 
Gen. and Spec. of Squamata.— Kenrick: A List of Moths of the Fa- 
mily Fyralidae collected by A. E. Pratt.— Goeldi: On Marmoset 
Monkeys from the Amazonian Región. — Rothschild: New sp. a subsp. 
of Antelopes. — Bate: On Elephant Remains from Crete. — Rous- 
selet: Zoolog. Remets of the Third Tanganyika Exped. — Beddard: 



416 BOLKTIN BE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

New Sp. of the African Genus Microchaetus. — Sambon: New Spec. of 
Animal Parasites.— Sambon and Skltgmann: New Spec. of Hasmo- 
gregarines from Snakes.— Thomas and Wkodghton: The Rudol Ex- 
ploration of South África. 
Zoological Society of London. (Transacíions) 1907, vol. -xviii, parfc i.— Cal- 
man: On New or Kare Crustac. of the Order Camacea from the CoUect. 
of the Copenhagen Mus. 
Zoulogischen Musenm. Berlin. (3Jittheibmgen.) 1907, iii Bd., 3 Heft.— 
LiN&TOw: Nematoden aus dem Konigl. Zool. Mus. zii Berlin. — Ver- 
eoeff: Üb. Diplopoden. — Pappenheim: Z. Systematik und Variations 
statistik der Mormyriden.— Dahl: Synaema marlothi. eine neue Late- 
rigraden-Art. 
Zoologischer Anzeiger. Leipzig. 1907, Bd. xxxi, n° 26.— Kulagin: Z. Natur- 
gesch. der Mücken.— Awerinzfw, Z. Kenntnis von Lymphocystis 
johnstonei Woodcock.— Birula: Z. Systematik der Solifugengatt. Gylip- 
PUS.—Ebser: Bemek. üb. die oniscide Eelleria hrevicomis. — Stenek: 
Copepoden der Valdivia-Esped.— Thor: Eine neue Neolebertia- Art 
aus Italien.— De Beauchamp: Notommata cerherus Gosse. — Schtscher- 
BAKOw: Beitrag. Z. Kenntnis der Thysanopt. Mittelrusslands.— Eice- 
TERs: Antarkt. Tardigr.— Daiil: Die mecaniscbe methode in Sammeln 
von Tieren.— Prowazek: Beitrag Z. Kenntnis des Blutes der Reptil.— 
Moser: Noch ein Reformvorschlag, die Anwendung Systemat. Ñamen 
betreífend. — Luther: Zusatz z. Notiz. üb. die Sy.stemat. Stellung der 
Familie Catenulidae s. 8tr.=Bd. xxxii, n° i.— Debsci: Üb. das Vor- 
komm. von Petricola pholadíformis.—RxBAVT): Sur la natnre des ré- 
lations entre la retine et le cristallin. — Dahl: Was ist ein lustinkt? — 
V. ScHüGUROw: Z. Physopodenfauna der Taurien uud des Kaukasus. — 
Heatd: The gonad in certain spec. of chitons. — Fisher: Note on Ere- 
micasier, a Genus of Starfishes.— Poso: Distruzione e Eigeneraz. degli 
Aculei e Pedicellarie negli Echini. — Martynow: Trichoptera aus der 
Mandschurei. — Strohl: Die Biologie von Polyphemun pediculus. — 
Kofoid; On Ceratium engrammum and its related spec. — Elling.sen: 
Üb. einige Pseudoskorp. aus Deutsch-Ostafr. — Reagan: Saugetiere 
Reptil, und Amphib. from Süd-Dakota.=N° 2. — Kammeker: Üb. den 
Copulationsakt derErdmolche [Salamandral^SiXxr.) — Mola: La ventosa 
apicale a chi e omologa?— Nuovi acari parassiti. — Awerinzew: Beitr. 
z. Struktur des Protoplasma und des Kernes von Amacha x>i'ote%is 
(Pall.)— Cohn: Die Orientiei-ung der Cestoden.— Jacobl- Ein Schrillap- 
parat bei Singcicaden. — Günther: Die Stellung der Chaetognathen in 
System.=Nos 3-4.— Holmgren: Z. morphol. des Insecktenkopfes.— 
André: Myiase de la vessie urinaire du Crapaud. — PocHE;.Üb. die 
Kennzeichn. in ihrem Verhültnis z. Gültigkeit eines Namens. — 
Poche: Üb. den richtigen Gebrauch der Gattungsnamen Holothuria 



DE HISTORIA NATURAL. 417 

und Acíinia. ^Metcalf: Studies on Opalina.='S>í° 5. — Dahl: Z. system. 
der Spinnen.— Mola: Sopra la Davainea circumvallata Krab. — Zelin- 
ka: Z. Kenntnis der Echinoderen.=N'' 6. — Pappenheim: Eiu Beitr. z. 
Osteol. des Fischschildels. — Koeiiler: Astéries, Ophiures et Echini- 
des recueillis dans les mers australes par la iScotiax.— Franz: Das 
Auge von Orycteropus afer. — Thor: Lebertia-^iná. — Foche: Welchem 
Fische gebührt der Ñame Torperfo?— Vauhüfpen: Die Familie der 
Narcomedusen. 



Blomberg (Hugo). — Invitation pour assister a la promotion des Docteurs 

Juris utriusque dans la cathédrale d'Uppsala. Uppsala, 1907. 
Braga (Theophilo),— Historia da Universid. de Coimbra. T. ui-iv. Lisboa, 

1898-1902. 
Bref och skrifvelser af och till Cari von Linné. Fórsta afdelningen. Del. I . 

Stockholm, 1907. 
BüCKiNG (H.) — tjber einige merkwürdige Vorkommen von Zechstein und 

Muschelkaltk in der Rhou. Stuttgart, 1907. 
Burnat (ííduardo). — Elogio histórico do Conde de Ficalho. Lisboa, 1906. 
Calderón (Salvador). — Nota sobre la ulmina natural. (Rev. R. Acad. 

C. exact., fís. y nat. Madrid, 1907.) 
Ekman (J. a.) — Invitat. pour assister a la promotion des Docteurs en 

Théologie dans la cathédrale d'Uppsala. Uppsala, 1907. 
Engler (Adolf). — Syllabus der Pflanzenfamilien. Berlín, 1907. 
Krcide och tal vid k. vetenskaps- och vitterhets-samhiillets. Goteborg, 1907. 
Lagerheim (G.) — Ueber das Sammeln von Susswasser-Algen in den Tro- 

pen. Einige Eathschliige. (Zeitschr. f. wissenschaftl. Mikrosk. und f. 

Mikrosk. Technik, Bd. ix, 1892.) 

— Ueber die andinen Alchemilla-A.vieí\. (Kongl. Vetens-Akad. Forhandl., 

n° 1. Stockholm, 1894.) 

— Ueber die Bertiinbungs und Aussilnngseinrichtungen von Brachyotum 

ledifolium (Descr.) Cogn. (Bot. Notiser, 1899.) 

— Ueber die Forpflanzung von Prasiola (Ag.) Menegh. (Bericht. Deutsch. 

Bot. Gesellsch., Bd. x, Heft 7. Berlin, 1892.) 

— Ueber Dipterocecidien auf Carecc-Arten. (Tromso Mus. Aarshefter, 16, 

189;í.) 

— Ueber eine durch die Einwirkung von Pilzhyphen entstandeue Var. 

von Stichococcus bacillaris Nág. (Flora, n" 4, 1888. 

— Ueber e^n. neue Arten der Gatt. Phyllosiphon Kühn. (Nuova Notar., 

serie ni. Padova, 1892.) 

— Ueber eiu. neue oder bemerkenswerthe Uredinéen. (Hedwigia, Heft 2, 

1889.) 

T. vir.— Diciembre, 1907. 28 



418 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Lagerheivi (G.) — Ueber ein. neues Vorkommen von Vibrioiden in der 
Pflanzenzelle. (K. Svenska Vet-Akad. Forliandl., n° 6. Stokholm, 
1899.) 

— üeber Lasius fuliginosus (Latr.) und sei ne pilzzucht. (Entona. Tidskr. 

Stockholm, 1900.) 

— Ueber Phaeocystis Poncheti ^Sear.) Lagerh., eine Plankton-Flagell. 

(Kongl. Vetensk.-Akad. Fórhandl., n° 4. Stockholm, 1896.) 

— JJéherPhceothamnium, eine neue Gattung unter den süsswasseralgen. 

(K. Svenska Vet.-Akad. Handl., Bd. 9, n"* 19. Stockholm, 1884.) 

— (Jebersicht der neu erscheinenden Desmidiaceen Litter. 3 vol. (Nuova 

Notar. Padova, 1891.) 

— Untersuch. üb. Fossile Algen. I-II. (Geol. Foren. Forhandl., n° 217, 

Bd. 24, Haft 7. 1903.) 

— Uredineae Herbarii Eliae Fríes. (Tromso Mus. Aarshefter, 17, 1894.) 

— Zoocecidien von Feldberg. (Mitteil. des Badisch. bot. V^er., 1903.) 

— Z. Biol. der lochroma macrocalyx Benth. (Bericht. Deutsch. Bot. 

Gesellsch., Bd. ix, Heft 10. Berlín, 1891.) 

— Z. Frage der Baktericiden eigenschaften des Hiimcr aqueus. (Tromso 

Mus. Aarshefter, 23, 1900.) 

— Zur frage der Schutzmittel der Pflanzen gegen Raupeufrass. (Entom. 

Tidskr, 1900) 

— Zur Kenntnis der Bulgaria globosa (Schmid.) Fr. (Sarcosoma globosum 

et S. platydiscus Auct.) (Bot. Notiser. Lund, 1903.) 

— Zur Kenntnis der Tovaríaceen. (Bericht. Deustch, Bot. Gesellsch., 

Bd. X, Heft 3.) 
Lagerheim (G.) kt Patouillard (N.) — Sirobasidium, nouveau genre d'Hy- 

ménomycétes hétérobasidiés. (Journ. de Bot., 1892.) 
Lagerheim (G ) con Wagner (G.) — Bladflacksjunka a potatis. Laudt- 

bruks-Akad. Handl. och Tidskr. Stockholm, 1903.) 
Laür (M. Francis).— Les Calamines. Étude sur les Minér. oxides du Zinc. 

Paris, 1876. 
Linneo en Efipaña. — Homenaje á Linneo en su segundo centenario. Za- 
ragoza, 1907. 
Mac-Paerson (J.)— Bosquejo geol. de la prov. de Cáiiz Cádiz, 1872. 
Madrid-Moreno (J.)— La cadena gangl. de los tentác. en los Cefalóp. 

(Bol. R. Soc. esp. Hist. nat. Madrid, Mayo 1907.) 
Martíxez-Núñez (Zacarías). — La Herencia. (Estudios bíológ. 2.a serie.) 

Madrid, 1907. 
Navas (Longinos).— Por los Museos de Europa. (Razón y Fe, 1906.) 
NoBLEMAiRE (M.) — Étude sur les richesses minerales du district. de la Seo 

d'Urgel (Catalogue). 1868. 
Patouili.ard et Lagerheim (G.)— Champignons de l'Equateur. 6vol. (Bull, 

Soc. Mycol. France, t. vii-xi. Lons-le-Saunier, 1891-1896.) 



DE HISTORIA NATURAL. 419 

Petren (Karl). — Invitation pour assister á la promotiou des Doet. en Mé- 

decine daus la cathédrale d'Uppsala. Tlppsala, 1907. 
Keitter (Edm.) — Eine neue Span. Acmaeodera. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat. 

Madrid, Mayo 1907.) 
Salomón' (Wilhelrn). — Die Entstehung der Sericitschiefer in der Val Camo- 

nica (Lombardei). ( Versamm. des Oberrhein. geol. Ver. zu Lindau, 

1907. 
SCHMIDT (C.) UND Preiswerk (H.) — Die Erzlagerstíitten von Cala, Cas- 
tillo de las Guardas und AzualcoUar in der Sierra Morena (prov. 

Huelva und Sevilla). (Zeitschr. f. prakt. Geol., 1904, Heft 7.) 
Seitz (Adalbert).— Les Macrolépid. da Globe. 6* et 6^ livrais. Stuttgart, 

1907. 
SouzA MoNTEiRO (José de). — Elogio histórico de José María Latino 

Coelho. Lisboa, 1898. 
SüROOUF (M. Jacques). — Insectes Dipteres. Les Taban. du Mus. roy d'Hist. 

nat. ae Belg. (Bull. Mus. d'Hist. nat., 1907, n° 4. 
SwEDERus (M. B.) — Linné och vaxtodlingen. Uppsala, 1907. 
TüLLBERG (Tycho). — Invitat. pour assister á la promotion des Docteurs en 

Philos. dans la cathédr. d'Uppsala. Uppsala, 1907. 
— Linnéportriltt. a Univers. vilgnar. Uppsala, 1907. 
üniversité royale d'Upsala. Invitation du recteur pour assister aux fétes 

du Bicentenaire de Linné. Uppsala, 1907. 
WiTTROCK (Veit), NoRDSTEDT (Otto), Lagerheim (G.) — Algae aquae dulcís 

exsiccatae praecipue Scandin. quas adjectis algis mar chlorophyll. et 

phycochroni. Fase. 35. Lundoe, 1903. 

Noviembre. 

Académie des Sciences. Paris. ( Comptes rendus.) 1907, t. cxlv, n° 14. — 
Dofodr: Observ. sur les affinités et l'évolution des chicoracées. — 
Mirande: Sur l'origine pluricarpellaire du pistii des Lauracées. — Dom- 
BROWSKI: Sur la natura chimique de la matiére colorante fondament. 
des uriñes. — Gerber et Ledebt: Le chlorure de sodium, sensibilisa- 
teur des ferments végét.=N** 15.— Caullery: Sur le développ. des 
Épicarides.— Troüessart: Sur la présence de Sarcoptides détriticoles 
dans les os longs de l'aile des oiseaux. — Héroüard: Exist. de stato- 
blastes cliez le scyphistome. — Vigdier: Sur q. q. nouv. plantes du 
travertin de Sésanne.^N" 16.— DüBAhu et Eberhard: Sur un arbre á 
caoutchouc du Tonkin. — Vigier: Sur la réception de l'excitant luini- 
neux dans les yeux composés des Insectes. — Tribot: Sur l'évolution 
du carbone, de l'eau et des cendres en fonction de l'áge des plantes. 
— Henry: Sur la loi psycho-physique: applications a l'énergét. et á la 
photométrie.=N° 17.— Giard et Cépéde: Sur la ponte de la Morue 



i20 boletín de la real sociedad española 

dans le S. de la mer du Nord.— Gerber: Actioh du fluorurede sodium 
sur la coagulation du lait par les présures végét. — Hubert: Esquisse 
de la Géologie du Dabomey.— Costaxzi: Les déplacements des má- 
xima de Tanomalie positive et négative de la pesanteur relativ. á la 
configuration du terraiu.=N'' 18. — Prilliedx et Madblanc: La maladie 
du Sapin pectiné dans le Jura. — Hekrt; La maladie du Sapin dans les 
foréts du Jura. — Maignon: Mécanisme de la transform. du glycogéne 
en glucose par les tissus animaux. — Letalle: Transpar. et couleur de 
l'eau de mer dans la Manche. 
Académie Internationale de Géographie Botanique Le Mans. (Bulletin.) 
1907, nos 215-216. — Garnier: L'Herbier et la Nomenclature. — Petit- 
mengin: Primulaceae Wilsonianae. — Primulac. chinoises de l'herbier 
de l'Acad. internat. de Géogr. Botan. — Maranne: Plantes rares du 
Cantal. — Hervier: Excurs. botan, de M. Reverchon dans le massif de 
la Sagra. — Olivier: Les parasites des lichens franjáis. 
Berliner Entomologische Zeitschrift. 1906. 4. Heft. — Hotningen-Huene: 
Korrekturen und Nachtrage z. Lepidopteren-Fauna von Krasnou- 
fimsk. — Die Trifasciata-Ruberata-Gruppe der Lepidopt. Gatt. Laven- 
tia. — Kieffer: Beschreib. neuer im Naturbist. Mus. zu Hamburg 
aufbewahrter Proctotrypiden und Evaniiden. - Kolbe: Mitteil. üb. die 
Fauna der Coleopt. in den Landschaften südlicb von Tscbadsee. — 
ScHULz: Alte Hymenopt. — Bischoff: Hymenopterenstudien. — Sti- 
chel: Gross-Scbraetterlingeund Raupen Mitteleuropas.=1907, 1 Heft. 
— Bastelberger: Neue exotische Geometr. — Grünberg Neue afrikan. 
Heteroceren.— Karnt: Die Orthopteren-fauna des Küstengebietes von 
Ósterreich-Ungarn. — Thieme: Familiae Lemoniidarum sublementa 
cum notis.— Bischoff: Butterñies und moths at borne. — Seitz: Gross 
Schmetterlinge der Erde. — Verity Kbopaloc. palaearctica. — Bach- 
METJEW: Experim. Entom. Studien. 
Catalogue of Polish Scientijic Literature. Kraków. T. vi, 1906, nos m y iv, 

t. vil, 1907, nos 1 y 11. 
Clínica y Laboratorio. Zaragoza. 1907, n." 9.— Dominicis: Sobie la nueva 

rea<;ción de la espermina. 
Comisión del mapa geológico de España. Madrid. (Memorias.) 1907. — Ex- 
plicación del mapa geol. de España. Tomo vi. 
Commissao do Servigo geológico de Portugal. Lisboa. (Communicagoes.) 
1907, t. vil, fase. I.— Choffat: Notice sur la carte hypsométr. du 
Portugal. 
Facultad de Ciencias de Zaragoza. (Anales.) 1907, n.° 2.— Navas: Ornitol. 
de Aragón. — Ferrando: TerueUtas del Museo de Hist. nat. de Za- 
ragoza. 
Gaceta farmacéutica española. Barcelona. 1907, n.° 116. 
Ingeniería. Madrid. 1907, n.os 91-93. 



DE HISTORIA NATURAL. 421 

Instituí océanographique. Monaco. (Bulletin.) 1907, n" 102.— Jaqdet: Note 
sur une forme jeune de Trigla.=^° 103.— Joubin: Note sur les Bra- 
chiopodes recueillis au cours des derniéres croisiéres du Prince de 
Monaco.=N'' 104.— Coutiébe: Sur q. q. formes larvaires d'jEJ«c^^/ioíes. 

Instituto físico geográfico. Sa.n José {Costa, Rica). 1907.— Smith: Primitiae 
floras costaricensis por H. Pittier. Polypetalae (Pars.) 

Johns Hopkins Hospital. Baltimore. (Bulletin.) 1907, n.os 198-199. 

K. K. Natitrhisíorischen Hofmuseums. Wien. 1906, Bd. xxi, Nr. 2. — 
Heimerl: (Jb. ein. Arteu der Gatt. Xyris aus dem Herbare des Wiener 
Hofmuseums. — Pietschmann: Icbthyol. Ergebnisse einer Reise nach 
Island, au die atlant. Küste von Marokko. — Steindachner: Über Ho- 
mophoH<i Erlangeri (n. sp.) aus Abessinien. 

Kaukasischen Museums. Tiflis. (Mitteilungen.) 1907, Bd. iii, Lief i. — Sa- 
TURNí: Dachs und harder vom Ende der Bronzezeit im Kaukasus. — 
KoBYLiN: Üb. einige interess. ornithol. Funde im Kaukasus. — Bütur- 
lin: Notes on White-backed Woodpeckers and Rock-Nuthatches. — 
Caucasian and Turkestan Red-backed shrikes. 

Laboratorio municipal de Higiene de Madrid. (Boletín.) 1907, t. vii, n.os 4-6. 

La Feuille des Jeunes Naturalistes. Paris. 1907, n** 444.— Cépéde: Sur les 
Sporozoaires des Insectes. — De Gaulle: Catal. des Hyménopt. de 
Iirance.=N° 445.— DoLLFUs: La Géologie il y a cent ans, en Angle- 
terre. — Loiselle: Sur la biologie de [q. q. Chalastogastra. — Ville- 
neuve: Catal. des Diptéres de France. — Darboux et SxÉrHAN: Capture 
de Palinuriens longicornes dans le golfe de Marseille. — De Gaulle: 
Catal. des Hyménopt. de France. 

Le Naiuraliste. Paris. 1907, nos 494 y 495. — Meunier: Monogr. des Doli- 
chopodidae de Tambre de la Baltique. — Trouessart: La distrib. géo- 
graph. des animaux vivants et fossiles. — Mieg: Description de Lé- 
pidopt. nouv. — Fritel: Guide géolog. et paléontol de la región pari- 
eienne.- Xambeu: Moeurs et métamorph. des Staphylin. — Bordas: 
L'appareil venimeux de la Muraena helena L. — -Cléves: Les Mammi- 
féres dans les proverbes. — Bougon: Les Chevaux mordants. — Mot- 
TAZ: Descript. d'une nouv. espéce de mammifére européen. — Etoc: 
La ponte et les stations de ponte des oiseaux de France. — Noel: Eris- 
talis tenax. 

Musée Teyler. Haarlem. (Archives.) 1907, serie li, vol. xl, 1^" partie. 

Museum of Comparative Zoólogy. Cambridge, Mass. (Bulletin.) 1907, 
vol. Li, n° 5. — Agassiz and Clark: On the Echini coUected by the 
U. S. Fish Commis. Steamer Albatros. 

Naturae Novitates. Berlin. R. Friedlander und Sohn. 1907, nos 9-20. 

Neptunia. Venezia. 1907, vol. xxii, n** 9. — Moretti: La pesca del pesce 
spada nello stretto di Messina. — Ccstantini: Le valli di Mesóla. 

Real Academia de Ciencias exactas., físicas y naturales de Madrid. (Memo- 



422 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

rias.) 1907, t. xxv.— Hidalgo; Monogr. de las especies vivientes del 
g. Cypraea, 

— (Revista.) 1907, t. v, n.° 9.— Calderón: Nota sobre la ulmina natural. = 
N.os 10-12. 

Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. (Memorias.) 1907, vol. vi, 
n." 20. — GouRÍ a: Los fermentos de la tierra y la alimentación vegetal. 
=N.° 21. 

Royal Microscopical Society. Lonáon. (Journal.) 1907, n" 180.— Mdrray: 
Some South African Tardigrada. — Nelson: Eye-pieces for the Mi- 
croscope. 

Sociedad española de Física y Química. Madrid. (Anales.) 1907, n.° 46. 

Sociedad nacional de Agricultura. San José (Costa Rica). (Boletín.) 1907, 
n.° 15. — Peralta: Abonos fosfatados. — Herrera: Suero antiponzoñosa 
contra las mordeduras de serpientes.— Koschny: El cultivo y benefi- 
cio del tabaco.^Año ii, n." 1. — Jiménez: La fertilidad de la tierra. — 
El Bagacillo. — Biollet: Protección de las ave8.=N° 2.— Biolley: La 
Agricultura y la Ciencia.— Curación de las mordeduras de culebras.— 
Las granjas de experiment. en los Estados Unidos.— Alfaro: Carpas 
doradas. 

Societá italiana di Scienze naiurali. Milano. (Atti.) 1907, vol. xlvi, fase. 2.° 
— Dal Fiume: Catal. di una collez. di uccelli della Colonia Eritrea. — 
Gbiffini: Studi sui lucanidi. — Sordelli: Le Flores de Palo. — Salmoj- 
RAGHi: L'avvallemento di Tavernola sul lago d'Iseo. 

Société entomologique de Belgique. Bruxelles. (Aúnales.) 1907, t. 51' n° ix. 
— Wagner: Neue Apioniden aus Afrika aus dem Kónigl. Naturh, 
Mus. zu Brüssel. — Scherdlin: Un Longicorne nouv. pour la faune 
d'Alsace.— Gillet: Genre nouv. et esp. nouv. du groupe des Pinoti- 
nae. — Schoüteden: Sur q. q. Hémipt. de l'ile Maurice.=N° x. — Bour- 
geois: Sur q, q. Malacodernes de l'Inde. — Crombruggde: Observations 
microlépid. faites á Kochefort. 

Société ouralienne d'amateurs des Sciences naturelles. Ekaterinoslav. (Bul- 
letin.) 1907, t. xxvi, cuad. 1.° (en ruso).— Cartas meteorológicas de 
los años 1903-1905. 

Société vaudoise des Sciences naturelles. Lausanne. (Bulletin.j 1907, vol. 
XLiii, n° 159. — Kool: Du retour périodique d'une méme vie terrestre. 
Perriraz: Variatíons chez V Astrantia major. 

Spelunca. 1907, t. vii, n° 48.— Mary: Les souterrains de Saint-Martín 
(Üise). 

The American Naturalist. Boston. 1907, vol. xli, n° 489. — Williams: The 
Struct. of Cilla, especially in Gastrop. — Reed: The Poison Glands of 
Noturus and Sc/uVieofíes.— Matheson and Rüggles: The Struct. of the 
Silk Glands of Apanteles glomeratus L. — Holder: The Nest of Kelp 
Fish. 



DE HISTORIA NATURAL. 423 

The Canadian Entomologist. London. Ontario. 1907, vol. xxxix, n° 10. — 
Banks: Perlidae from British Columbia and Alberta. — Kirkaldy: A few 
Oriental Geocoridíe. — Bueno: Diplonychun and its relations to other 
Belostomid genera. — Herrick: Fumigation with Hydrocyanic gas for 
Bedbugs. — Grossbeck: Some new sp. of West. Geometr. — Knab: Cn- 
licid charact. — Cockkrell: A new Bee of the g. Antophora. — Giraui.t: 
The predaceous habit of Folistes ruhiginosus. — Bradlet: Boston mee- 
ting of Entom. Soc. of Amer. 

The Entomologist' s Record. London. 1907, vol. xix, n° 9.— Tütt: Lepidopt. 
of the Basses-Alpes. — Rothschild: Further notes on Trochilium an- 
drenaeforme Lasp.— James: Lepidopt. notes from Freshwater. — 
BoRROws: Reports of Entom. Soc. — Bankes: Nemoria viridata L., ab. 
mathewi n. ab. — Graves: Notes on Collect. Lepidopt. in Egypt=- 
N° 10. — Chapman: On the cremoster of cert. Ruralid pupae. — Tdtt: 
Lepidopt. of the Basses-Alpes. — Wilkinson: Lepidopt. in Cumber- 
land. — Tdtt: Lepidopt. of Savoie.— Bell: Entomol. Soc. and Scient. 
Records. — Tutt: Lepidopt. of the Juras.— Donisthorpe: A Fortnight 
in the Highlands. — Ovenden: Lepidopt. Notes. — Tott: The Habits and 
Habitáis of Brenthis. — Sich: Comparison of the Ova of Melitaea atha- 
¿ia Rott. and M. aurelia Nick. — Bürrows: On Hemithea aestivaria Hb. 
— Burr: Synopsis of the Orthopt. of West. Europe. 

The Wilson Bulle tin.Oherlíu, Ohio. 1907, vol. xiv (new Ser.), n''2. — Taver- 
ner and Swales: The Birds of Point Pelee. — Widmann: Spring Migra- 
tion Anoraalies.— Soüfeldt: On the Broadwinged Hawk.— Schantz: 
Our Bird-Bath. — Hont: On Rubythroats. 

The Zoologist. London. 1907, u° 796. — Patterson: Some Holiday Notes 
from Breydon. — Selous: On the Question of Sexual Select. in Birds. 

Weather Burean Manila. (Bulletin.) December, 1906. 

— 1907. The Rainfall in the Philipp, by Saderra Masó. 

Wiener Entomologische Zeitimg. Wien. 1907, xxvi Jahrg., x Heft. — Apfel- 
beck: Z. ?ióhlenfauua der Balkanhalbinsel. — Reitter: Leonhardella 
Setinki n. sp.— Meissner: Kannibalismus bei Coccineliden. — Meli- 
char: Z. Monogr. der Issiden (Homopt.) — Distant: On the g. Valle- 
riola. — Hetschko: Der Ameisenbesuch bei Centaurea montana L. — 
Reitter: Coleopt. Not. — Absolon: Zwei neue Collembolen-Gatt. — 
Reitter: Übersicht der Anilocharis- Kri^n. 

Zoological Society of London. (Proceedings.) 1907, pages 447-746. 

Zoologischer Anzeiger. Leipzig. 1907, Bd. xxxii, n° 7. — Kofoid: The plates 
of Ceratium. — Ostroumoff: Zur Entwicklungsgesch. des Sterlets. — 
Gandolfi: Ein sekundarer Geschlechtsunterschied bei Lygosoma 
smaragdinum. — Reh: Mechanisches und wissenschaftliches Sam- 
meln.— Stechow: Neue japan. Athecata und Plumular. — Gjorgewic: 
Zur Kenntnis der Diaptomiden Serbien8.=N*' 8.— León: Sur la fenes- 



424 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

tration du Bothriocephalus latus. — Hirschler: Üb. regulatorische Vor- 
gange bei Hirudineen. — Strand: Verzeichuis der bis jetzt bei Mar- 
burg von Prof. Zimmermann aufgefund. Spinnenarten. — Popta: Eiui- 
ge Fischarten aus China.— Ziegler: Was ist ein Instinkt?=Nos 9-10. 
— Barbierí: Forme larvali del Cyclosínma elegans Drap. — Tornier: 
Nachweis üb, das Entstehen von Albinismus, Melanismus und Neo- 
tenie bei Froschen.— Fürhmann: Die System, der Ordnung der Cyclo- 
phyllidea.— ScHMlD: Einige nene Castanelliden-Arten. — Dahb: Über 
die Anwendung Syetemat. Ñamen. 



Barras de Aragón (Francisco de las). — Discurso leído en la apertura del 
curso de 1907 á 1908 en la Universidad de Oviedo. Oviedo, 1907. 

Cabrera Latorre (Ángel). — Micromamíf. nuevos españoles. (Bol. de la 
R. Soc. esp. de Hist. nat. Madrid, Junio 1907.) 

Calderón (Salvador). — Sobre la apreciación de las líneas de exfoliación y 
de contacto regular en los minerales. (Bol. de la R. Soc. esp. de Hist. 
nat. Madrid, Junio 1907. 

Centenario della Cátedra di Zoología nella R. Universitá di Napoli. Na- 
poli, 1907. 

Fernández (Mauro).— La Anquilostomiasis y la Agricultura. San José. 
Costa Rica, 1907. 

García Mercet (Ricardo).— El género «Prosopigastra». (Bol. de la R. Soc. 
esp. de Hist. nat. Madrid, Julio 1907.) 

HERNÁNDEZ-PAcnEco (Eduardo). — Los martillos de piedra y las piedras 
con cazoletas de las antiguas minas de cobre de laj Sierra de Córdo- 
ba. (Bol. de la R. Soc. esp. de Hist. nat. Madrid, Julio 1907. 

Jiménez de Cisneros (Daniel).— El Maigmó y sus alrededores. (Bol. de la 
R. Soc. esp. de Hist. nat. Madrid, Junio 1907.) 

— Excursiones por los alrededores de la Sierra del Cid. (Bol. déla R. Soc. 
esp. de Hist. nat. Madrid, Julio 1907. 

Muñoz del Castillo (José). — Primera nota sobre la radiactividad de las 
aguas Lérez. (Anales de la Soc. esp. de Fís. y Quím. Madrid, Octu- 
bre 1907. 

Museo de Ciencias Naturales de Madrid. índice general de las colecciones 
expuestas en la sala de Mineralogía. Madrid, 1907. 

Observatorio Astronómico de Cartuja (Granada). Eclipse total de Sol del 
30 de Agosto de 1905. Granada, 1905. 

Perthes (Justus).— Geographen-Kalender. 5. Jahrgang. Gotha, 1907. 



DE HISTORIA NATURAL. 435 



Diciembre. 



Académie des Sciences. Paris. (Comptes rendus.) 1907, t. cxlt, n" 19. — 
Delage et De Beauchamp; Etiide comparat. des phénols comme agents 
de parthénogen. — Lépine et Boulud: Sur le sucre du plasma sanguin. 
Hubert: Sur un massif de granite alcalin au Dahomey. — Duparc: Sur 
l'ouralitisation du pyroxéne. — Guilliermonu: Sur la struct. du grain 
d'aleurone des Graminées. — Daniel: Production expérim. de raisins 
múrs sans pépins. — Léger et Duboscq: L'évolut. des Frenzelina (n. g.), 
Grégarines intestin. des Crustacés décap. — Bertrand: Classific. des 
Zygopteridées. — Legendre: Variations de densité et de teneur en 
oxygéne de l'eau des mers supralittorales.=N° 20. — Lacrois et De 
Scholten: Sur une nouv. esp. minér. — Berthelot: Sur la coloration 
de certaines pierres précieuses sous les infiuences radioact. — Deprat: 
Les produits du volcan Monte Ferru (Sardaigne). — Güillemaru et 
Moog: Influence du climat d'altitude sur la déshydrat. de l'organis- 
me. — Marage: Développ. de l'energie de la voix. — Gerber: Sur la 
coagulation du lait par les présures végét. — Mercier: Sur la mitose 
des cellules á Bacillus cuenoti. — LÉGER:Un nouv. Myxomyc, endo- 
paras. des Insectes.=]SI° 21. — Gaubert: Sur la réprod. artific. de la 
barytine, de la célestine et de l'anglesite. — Molliard: Sur le développ. 
des piquants chez VTJlex europceus.—Ducknr: Anomal, flor, dues á 
des actions mécan. — Boütan: Traitem. des caféiers contre le Xylo- 
trechus quadrupes (Chevrotat) (Borer indien). — Robinson: Etude des 
séro-appendices epiploiques (Omentula). — Bertrand: Sur les nappes 
de charriage á Test de la Nestle. — Chaput: Sur un anclen cours de la 
Loire pliocéne=N'' 22. — Leclerc: Sur la forme primit. de la figue 
mále. — Mangin: Sur la «Maladie du Eouge> chez le Sapin. — Becque- 
rel: Sur un cas d'autotomie du pédoncule floral du Tabac. — Clave- 
ríe: Sur q. q. Cyperac. textiles de Madagascar. — Leprince: Contrib. á 
l'étude chim. du Gui (Yücum álbum). — Gaui.tier et Chevalier: Ac- 
tion physiol. du Gui. — Loeb: Sur la parthénog. artific. — Roule: Sur la 
morphol. des colonies d'Alcyonaires. — Pelourde: Sur la position sys- 
témat. des tiges fossiles appelées Psaronius, Psaroniocaulon, Cau- 
lopteris. 

Academy of Natural Sciences of Philadelphia. (Proceedings.) 1907, vol. Lix, 
part I.— Gillette: Chermes of Colorado Conifers.— Rehn: On Orthopt. 
from Southern Arizona. — Nelson: The Morphol. of Dinophilus Con- 
klini. — Heath: A ííew Turbellarian from Hawaii. 

Archives néerlandaises des Sciences exactes et naturelles. La Haye. 1907, 
t. XII, 5" livrais. — Einthoven: L'enregistr. des bruits du coeur de 
l'homme. 



426 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Casopis. Praga. 1907. Rocnik iv, cislo 3. — Joukl: Nova odruda. Col, myr- 
midone. jEsp.— Lokay: Eine neue Aleochara aus dem Subgeu. Cera- 
nota Steph. — Agnesia n. gen. m. Descript. d'un genre nouv. de Pséla- 
phides. — Descript. d'une esp. nouv. de genre myrmécoph. Oochrotus 
Lucas. — Roobal: Nekolik koleopterol. poznámek. — Rambouska, Rou- 
BALA, LoKAYE, KuBESE, SüSTEUY: Fauna Bohémica. 

Clínica y Laboratorio. Zaragoza. 1907, n" 10. 

Deutsche Entomologische Zeitschrift. Berlín. 1907, 6 Heft. — Roeschke: 
Carab. Subg. Imaibius Bates (Col.) — Horn: Cicindelites Armissanti 
Meun. — Wasmann: Üb. einige Paussiden des Deutsch. Entom. Natio- 
nal,— Mus. (Col.) — Schmidt: Neue Aphodiinen des Naturhist. Mus. zu 
Hamburg (Col.) — Zwei neue Variet. von Aphod. Schenklingi Schmidt 
(Col.) — Bergroth: Z. «Catal. Coleopt. Europae, Ed. ii». — Bickhardt: 
Monstrose Tibien- und Tarsenbildung bei Carabiis cancellatus lUig 
(Col.) — Grünberg: Zwei neue Hesperiiden aus Deustch-Ostafrika 
(Lep.) — Bergroth: Z. Kenntnis der Gatt. Nagusta StSl. — Eine neue 
Art der Gatt. Vitiimmus Stal. — Creighton: Über Schistocerca pe- 
regrina L. — Über die Verbreitung von Glossina i^alpalis Wellmani 
Aust. (Dipt.) 

Field Columbian Mtiseiim. Chicago. Botan. Series. 1907, vol. n, n" 4. — 
Greenman: Stud. in the g. Citharexylum.=N° 5. — Millspaugh: Flora 
on the Sand Keys of Florida.=Geo¿. Series. 1907, vol. iii, n" 5.— Far- 
rington: Analyses of Iron Meteorites. =i2e2)orí Series. 1907, vol. iii, 
n° l.^=Zool. Series. 1907, vol. viii. 

Gaceta farmacéutica española. Barcelona. 1907, n° 117. 

Ingeniería. Madrid. 1907, n os 94-96. 

Institució catalana d'Historia natural. Barcelona. (Butlleti.) 1907, n.os5-6. 
— Tomás: Excursió á Rosas, Cadaqués y Cap de Creus. — Garcías: In- 
sectes de Mallorca. — Font: La andesita anfibólica de Vilacolúm (Em- 
pordá).=N° 7. — Caziot et Fagot: Études malacol. sur q. q. esp. asiat. 
— Pau: Un puñado de plantas mallorquinas. — Marcet: Viola torresii. 
— Soler: Sobre la presencia del <Selache Maxima> Cuvier en el Me- 
diterrá. — Esteva: Nota botánica. 

La Feuille des Jeunes Naturalistes. Mulhouse. 1907, n° 446. — Lecointre: 
Les formes infér. de la vie dans les Faluns de Touraine. — Lambert: 
Echinides des Faluns de la Touraine. — Laville: Le quatern. á indus- 
trie chelleo-monstérienne des Dunois.— Loiselle: Note sur la biol. 
de q. q. Chalastogastra. — Villeneüve: Contrib. au Catal. des Dipt. de 
France. — Caziot et Thieüx: Sur les tubercules dentiformes chez 
q. q. Héliciens. 

Las Baleares. Palma de Mallorca. 1907, n.° 82. 

Le Naturaliste. Paris. 1907, nos 496-497.— Meunier: Monogr. des Doli- 
chopod. de Tambre de la Baltique.— Thierrt-Mieg: Descript. de Le- 



DE HISTORIA NATURAL. 427 

pidopt. nouv. — Xambeu: Moeurs et métamorph. des Staphylin. — 
Fritel: Guide géol. et paléont. de la región parís. — Chrétien: Micro- 
lepidopt. nouv. pour la Fauna fran9. — Boüssac: La Huppe dans l'an- 
cienue Egypte. — Etoc: La ponte et les stations de ponte des oiseaux 
de France. — Meünier: Une fouille dans le pare de Grignon. 

Musée Zoologique de lAcadémie impériale des Sciences de St. Pétershurg. 
(Annuaire.) 1907, t. xit, n° 2. (En ruso.) 

Neptunia. Venezia. 1907, vol. xxii, n° 10. — Nalato: Pesci rari sul mercato 
di Venezia. 

Novitates Zoologicae. Tring. 1907, vol. xiv, n° 2. — Hellmatr: On a Collect. 
of Birds of Eío Madeira, Brazil.— Rothschild: New Amer. Saiurniidae 
and Ceratocampidae. — Rothschild et Hartert: Notes on Papuan 
Birds. — List of Collect. of Birds of British New Guinea. — Hartert: 
Notes on African Birds. — Kothschild: Some Notes on Cassowaries. — 
Foersterand Rothschild: A new Tree Kangaroo. — Rothschild: A new 
Race of Orycteropus. — A new Spec. of Sphingidae. — Some new Hi- 
mantopterinae. 

Revue suisse de Zoologie. Genéve. 1907, t. 15, fase. 2. — Bedot: Madrépo- 
raires d'Amboine. — Roxix: Q. q. esp. de Rept. et Amphib. du Pérou. — 
Santsohi: Fourmis de Tunisie. 

Rivista coleotterologica italiana. Camerino. 1907, nos 8-11. — Mainardi: Ba- 
rynoius solarii n. sp. — Leoni: Le Meloe italiani. 

Sociedad aragonesa de Ciencias naturales. Zaragoza, (Boletín.) 1907, n.os 4-7. 
— Juan: Explorac. arqueol. en el cerro del's Bancalete. 

Sociedad científica «Antonio Alzata. México. (Memorias y Revista.) T. 24, 
n.°6, 1906. — Alemán: Notas biológ.=N.os 7-9, 1907.— Ddgés: Notes 
sur Bromatologie animale. 

Sociedad española de Física y Química. Madrid. (Anales.) 1907, n.° 47. — 
Muñoz del Castillo: Radiactiv. de líquidos por la emanación de los 
minerales activos de San Rafael del Espinar. 

Sociedad nacional de Agricultura. San José de Costa Rica. (Anales.) 1907, 
n.° 3. — Biollet: La Comisión de Parasitol. agrie, de México. — Alparo: 
Veneno de las serpientes de coral.— Biollet: El origen de la papa 
cultivada. -N.° 4.— Alfaro: Flores de Palo. 

Sociedade Broteriana. Coimbra. (Boletim.) 1906, t. xxii. 

Sacíete helge d'Astronomie. Bruxelles. (Bulletin.) 1907, nos 9-10.— Lagran- 
ge: Prem. assemblée de l'Associat. internat. de sismologie. — Oddone: 
Tremblem. de terre et taches solaires. 

Société Botanique de France. Paris. (Bulletin.) 1907, t. 54^— Finet: Orchi- 
dées (Sarcanthées) africaines. 

Société impériale des Naturalistes de Moscou. (Bulletin.) 1906, nos 3_4. 
(En ruso.) 

Société portugaise des Sciences naiurelles. Lisbonne. (Bulletin.) 1907, vol. i. 



4Í8 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

fase. 2. — Sampaio: Sur Ranunculus gregariuH Brot. — Seabra: Sur les 
Ferdrix du Portugal. — Oiseaux d 'Angola. — ^Cétacés du Portugal. — 
Silva Ta vares: Trois Cécidomyes non v.— Cámara Pestaña: Maladie 
des Chátaigniers. — Luissier: Mousses nouv. de Madére. — Franca: 
Sur les altérations du Bacillus leprae. 
Société Zoologique de France. París. (Bulletin.) 1906, t. xxxi. 
The American Naturalist. Boston. 1907, n° 490. — Grabau: Studies of Gas- 
trop.— Allen: Mutations and the Geogr. Distrib. of Nearly Related 
Spec. in Plants and Animáis. 
The Canadian Entomologist. London. 1907, vol. xxxix, n° 11. — Cockerell: 
A Fossil Butterfly of the g. Chlorippe. — Lowell: The CoUetidae of 
South- Maine. — Bremner: New Coccidae from California. — Smith: 
Notes on the Brephidae.— Pearsall: Our spec. of Nyctobia. — A new 
Platsea. — Coolidge: The Araneina of Santa Clara County, California. 
Heath: Catocala titania.— Swett: Geometrid Notes. — Grinnell: Le- 
monias Quino.— Tatlor: The Eupithecia Fletcherata. — Morden: Su- 
garing for moths in autumn. 
The Entomologist' s Record. London. 1S)07, vol. xix, n" 11. — Jones: Lepi- 
dopt. in Hungary in June. — Bürrows: Notes on Hemithea ¿estivaria 
Hb. — Bull: «Collectors>. — Burrows: An october Evening at Mucking. 
— Burr: Orthopt. in East Kent in 1907. — Mitford: Paracymus seneus 
Germ.— DoNiSTHORPE: Myrmecoph. Notes. — Beare: Coleopt. in the 
West of England. 
The Johns Eopkins Hospital. Baltimore. (Bulletin.) 1907, vol. xviii, n° 200. 
The Zoologist. London. 1907, n° 797. — Distant: Extermination in Animal. 

Life. — Clark: An Annotated List of Cornish Fishes. 
United States Geological Survey. Washington. (Bulletin.) 1906, nos 279 y 
286. — BuTTS and Woolsey: Economic Geology of Pennsylvania.^ 
N° 2in.— Fknxkman and Gale: The Yampa Goal Field, Routt County, 
Colorado.=1907, n" 303.— Ransome: On Goldfield, Bullfrog and other 
mining Districts in South. Nevada.^N" ;305. — Hillkbrand: The Ana- 
lysis of Silicate and Carbonate Rocks.=N° 306.— Gilbert: Rate of 
Eecession of Niágara Falls.=N° 307. — Gannett: Manual of topogr. 
methods.=N° 310.— Gannett: Primary triangul. and primary traverse. 

— (Mineral resotirces of the United States.) 1905. 

— ( Monographs.) Vol. l.— Hollick: The Cretac. Flora of South. New 

York and New England. 

— (Water-Supply and Irrigation Paper.) 1906, nos 182-183.— Leverett: 

Flowing Wells and Munic. Water Supplier of Michigan.=N'' 187.— 
Barrows and Horton: Determin. of Stream Flow during the Frozen 
Season.=M" 1 88. —Lee: Water Resources in New Mexico.=N° 189.— 
Phelps: The prevention of Stream pollution by Stramboard Waste. 
Wissenschaftliche Insektenbiologie . Schoneberg. Berlin. (Zeitschrift.) 1907, 



DE HISTORIA NATURAL. 429 

Bd. 111, Heft 6 u. 6. — Nieden: Der sex. Dimorph. der Antennen bei 
den Lepidopt.— HoRMuzAKi: Definition des ArtbegriíFes. — Przibram: 
Die Lebensgesch. der Gottesanbeterinnen. — Fiebrig: Eine Wespen 
zerstc^rende Ameise aus Paraguay. — Meissner: Die Farbung der Flü- 
geldecken von Coccinella quadripundata. 
Zoologischer Anzeiger. Leipzig. 1907, Bd. sxxii, n° 11. — Bogolepow: 
Wachstum und Leben der Kolon. der «Tendrá zostericola> an den 
Glfisern der Aquarien. — Vax Leeuwen: Üb. das Fixieren von Insek- 
tenlaiven. — Fernández: Üb. zwei Organe junger Kettensalpen.— Se- 
lensky: Über den Bau und die Entwicklung der sogenannten Urnen 
der Sipunculiden.=^Nos 12-i3. — Verhoeff: Über Diplopoden. — Wood- 
land: a Curious Instance of Polymely in the Common Frog. — Van 
Douwe: Zur Copepodenfauna von Java und Sumatra. — Steinmann: 
Eine polypharyngeale Planarie von Neapel. — Cohn: Üb. die Schup- 
pen der Seitenlinieeiniger Scopeliden. — Jaderholm: Über einige nord. 
Hydroiden. — León: «Diplogonoporus brauni>. — Prowazek; Bemerk. 
zu dem Anfsatz «Beitr. z. Kenntnis der Flagellaten> von Awerinzew. 
— Von Afáthy: Meine angebliche Darstell. des J.scans-Nervensyst. — 
Pace: On an Improved System of Eecording for use in Faunistic 
Work.— Dahl: Das mecbaii. Sammeln ais wissensch. Forschungs-me- 
thode.— Meisenheimer: Extirpation und Transplantation der Ges- 
chlecbtsdrüssen bei Schmetterlingen. 



Annuario del Circolo matem. di Paiermo. 1907. 

Bolívar (I.) — Description d'une esp. nouv. d'Orthopt. de la Famille des 

Blattidés (Ectobia Kervillei Bol.) (Bull. de la Soc. des Amis des 

Se. nat. de Rouen, 1907.) 

— Les blattes myrmécophiles. (Bull. Soc. entom. suisse, vol. xi, 3. 

— Revisión des Epbippigerinae. (Ann. des Se. nat. Zool., 1907. 
BüCKiNG (H.) — Über die Pbonolithe der Rhon und ihre Beziehungen zu 

den basalt. Gesteinen. (Sitzungsber. der K. prense. Akad. der Wis- 
sensch., XXXVI, 1907.) 
GioKDANo (Domenico). — Escura, scient. nel mare e nel territorio di Avola 
(in Sicilia. Bologna, 1891. 

— Ittiologia del GoLo di Gaeta. Napoli, 1890. 

— Nozioni di Aritmética razionale. Ragusa. 1900. 

— Pagine di Scienza. Napoli, 1904. 

— Ricordi di un naturalista. Gaeta, 1891. 

— Specie ornitol. delle due Kaguse (Sicilia). Milano, 1907. 

— Sulla necess. dell'insegnam. della St. natur. negli Istituti Nautici. Mi- 

lano, 1907. 



430 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Martínez Núñez (P. Zacarías).— La finalidad en la Ciencia. Madrid, 1907. 
Muñoz del Castillo (José).— Segunda nota sobre la radiactividad de las 

aguas Lérez. (Anal, de la Soc. esp. de Fís. y Quím., Nov. 1907.) 
NicKLÉs (Rene) et Joly (Henri).— 8ur la tectonique des terr. second, du 

Nord de Meurthe-et-Moselle. (Bull. Soc. geol. de France, i' serie, 

t. VII. París, 1907. 
ScHULTHEss Rechberg. — Vespidcu von Madagascar, den Comoren und 

Ostafrika. (Voeltzkow Reise in Ostafrika in den Jahren 1903-1905, 

Bd. n. Stuttgart, 1907. 



ÍNDIÜE ALFABÉTICO 

DE LOS GÉNEROS Y ESPECIES MENCIONADOS Ó DESCRITOS 

EN EL TOMO VII DEL BOLETÍN 

DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL (1) 



Acanthoceras, 212, 214. 
Acmaeodera, 205, 268. 

- Belli, 205. 

- morio, 205. 

- ** Satanula, 205. 

- yunnana, 205. 
Actinurus Neptunius, 39fi. 
^deomyia, 191. 

JEdes, 192. 
Ágata blanca, 117. 
Agua, 97, 152, 376, 377. 
Albita, 153, 242. 
Allium polyanthum, 126. 

- * rotundum, 126. 
Alumbre, 270. 

Amanita excelsa cariosa, 103. 

- pantherina cariosa, 103. 

- vaginata, 103. 

Ammonites, 117, 118, 120, 121, 169, 

212, 213, 273, 275, 277, 407. 
Amphitragalus cf. glacilis, 358. 
Amusium cristatus, 236. 
Aualcima, 189. 
Ancistromma, 294, 295. 
Andesita, 80, 269, 271. 
Anfibol, 241, 269. 
Anguillula stercoralis, 396. 
Anhidrita, 253. 



Anopheles, 191. 

Anthracotherium magnum, 358. 

Antimonita, 282. 

Apatito, 163, 164, 188, 189, 386, 

Aplita, 247. 

Aptychus, 118, 119,275,407,410. 

- angulicostatus, 275. 

- lamellosus, 123. 

- punctatus, 123, 401. 
Aquilegia, 159. 
Arabis alpestre, 124. 
Aragays, 103. 

- holets de cabra, 103. 

- cabra, 103. 

- escarlet, 103. 

- fredelichs, 103. 

- gualbaras, 103. 

- llatarolas, 103. 

- moUerichs, 103. 

- pampinellas, 103. 

- pebrasos, 103. 

- pijacunill, 103. 

- pirnpinellas, 103. 

- pinetells, 103. 

- puagras, 103. 

- suroy, 103. 
Aragonito, 163. 
Arcbeocyathus Marianas, 280. 



(1) Un asterisco * indica que el género ó especie á que precede está descrito en 
este tomo y dos asteriscos ** que se describe por primera vez. Sólo figuran en el ín- 
dice las variedades nuevas. Los nombres vulgares van de cursiva. 



432 



boletín de la real sociedad española 



Arcilla, 97, 137, 158, 210, 211, 214, 
234, 269, 276, 280, 370, 375. 

- abigarrada, 369. 

- glauconífera, 211. 

- triásica, 370. 

Arena, 168, 340, 345, 346 366, 366, 

367. 
Arenisca, 81, 212, 236, 247, 272, 278, 
27 r, 280. 

- de Bussaco, 368. 

- micácea, 277. 

- verde, 232. 
Argoptochus, 324. 
Arietites, 408. 
Arisarnm, 129. 

- simorrhinum, 129. 

- vulgare, 130. 
Ascalaphus hispanicus, 116. 
Ascaris, 396. 

Asida, 52. 

- acuticosta, 336. 

- Chauveneti, 337. 

- Favieri, 337. 

- inquinata, 338. 

- Kraatzi, 337. 

- marginicollis, 338. 

- morae, 338. 

- Olcesei, 336. 

- Paulino!, 338. 

- pusillima, 338. 

- pygniEea, 338. 
Assilina exponens, 232, 233. 
Asterionella formosa, 395. 
Atropis distans, 127. 
Augita, 243. 386. 
Auricalcita, 355. 

Azufre, 161, 165, 167, 233, 235, 236. 
Azurita, 282. 
Bacillus, 92. 

- Culi, 114. 

- Eberth, 114. 

- virgula, 114. 
Bacterium colerigeno, 140. 

- coli, 139. 

- coli-commune, 142. 

- Eberth, 139, 142. 

- virgula, 139. 
Baculites neocomiensis, 276. 
BaUx'na i'ostrata, 314. 
Balsenoptera rostrata, 314. 



Ballena, 314. 

Baritina, 163, 164. 

Barrilito, 341. 

Basalto, 80, 188, 341, 342, 343, 346, 

347, 363, 364, 365, 372, 374, 

375, 376, 386. 

- nefelínico, 376. 
Becerro, 102. 
Beggiatoa alba, 396. 
Belemnitella, 275. 
Belemnites, 211, 214, 276, 407. 

- bicanaliculatus, 276. 

- bipartitus, 276. 

Blenda, 151, 220,249,270, 271, 282. 
Boletus chrysenteron, 104. 

- edulis, 103, 104. 

- granulatus, 103, 104. 

- obsonium, v. buxeus, 103, 104. 
Buey, 365. 

Bupleurum Gerardi, 411. 

Caballo, 220. 

Cabra, 268. 

Cabritillos teratológicos, 392. 

Calabaza, 366. 

Calamina, 163, 220. 

Calcedonia, 116. 

Calcita, 95, 119, 163, 188. 

Calcopirita, 270, 282. 

Caliza, 82, 95, 119, 136, 139, 153, 
164, 174, 175, 213, 231, 233, 
234, 236, 237, 269, 270, 271, 
277, 278, 280, 368. 

- amarillenta, 119. 

- blanca, 116. 

- compacta, 401. 

- cretácea, 369, 370, 377. 

- dolomítica, 121, 271. 

- gris azulada, 117, 119. 

- negra, 116. 

- nodulosa, 122. 

- nummulítica, 234. 

- oolítica, 163. 

- pizarrosa, 122. 

- roja, 119. 

- rosada, 401. 
Camello, 366, 367. 

Canis lupus, 194, 195, 196. 

- - * deitanus, 195, 197. 

- - lupus, 195. 

- - * signatus, 196, 196, 197. 



DE HISTORIA NATURAL. 



433 



Caolin, 24T, 270, 374. 

Caracol, 368. 

Carciuops (Cissister) * Fuentei, 318. 

Casiterita, 241. 

Cebolla, 367. 

Celestina, 165. 

Centaurea Cadevallii, 126. 

- Hanrii, var. melauolepis, 126. 

- ochrolopha, 126. 
Ce^iteno, 366, 367. 
Cerdo, 101. 

- teratológico, 392. 
Cerithinm, 82. 

Cerusita, 164, 22C, 242, 270. 
Cervus, 22C. 
Chacal, 195. 
CharcharoJon, 280. 
Chavéis niarrocs, 232. 
Clamydoselache anguinea, 208. 
Clilamydoselachus auguineus, 187, 
208. 

- Lawleyi, 209. 
Chlora imperfoliata,'l26. 
Ciervo, 289, 291, 292. 
Cinabrio, 162, 164, 
Cladodus, 209. 
Closterium, 68. 

- Ehrenbergii, 66. 

- grdcile, 66. 

- intermedium, 66. 

- Jenneri, 66. 

- rostratum, 66. 
Clypeaster, 82, 280. 
Cobaltina, 245. 
Cobaya, 140, 141. 
Cobre, 151, 289, 292. 
Cooconeis pediculus, 395. 

- placcutula, 395. 
Cocconoma cistula, 396. 
Coeloceras crassus, 403. 

- subarmatus, 403. 
Coleps cuadricornis, 396. 

- hirtus, 396. 
Coprinus, 221. 
Cordierita, 270. 
\ orindou, 243. 
Cornicabra, 228. 

Cjrynephorus canescens, var. ma- 
rítima, 127. 

Cosmarium, 68. 

T. VII.— Diciembre, 1907. 



I Cosmarium Brevissonii, 66. 

- Ralfsii, 66. 
Crioceras, 214. 
Criolita, 256, 257. 
Crocidura caudata, 223. 

- cyprla, 223. 

- mimula, 223. 

- monacha, 223. 

- pulchra, 224. 

- rnssuia, 223. 

- - monacha, 224. 

- - ** pulchra, 223. 
Cryptoceras, 407. 
Cuarcita, 152, 269, 28C. 

Cuarzo, 96, 153, 169, 241, 263, 270, 
282, 283, 369. 

- hematoide, 212. 

- hematoideo, 369. 

- hialino, 154. 
Culex, 192. 
Culiseta, 192. 
Cyclops coronatus, 396. 

- viilgaris, 396. 
Cyclotella autiqua, 395. 

- Kutzingiana, 395. 
Oymbella Ehrenbergii, 395. 

- subaequalis, 395. 
Cynosurus elegans, 128. 

- polybracteatu?, 128. 
Dacita, 270, 271. 
Daphnia pulex, 396. 
Deinocerites,*181. 
Denticula frígida, 395. 
Deschampsia coespitosa, var. ** Lie- 

nasii, 132. 
Desmidium Swartzii, 67. 
Desmoceras, 275, 407. 

- Beudanti, 214. 

Diabasa, 281, 282, 285, 290, 291. 

Dialaga, 243, 214. 

Diauthus carthusianorum, var. 

** Cadevallii, 131. 
Digitaria paspaloides, 127. 
Dilar meridionalis, 116. 
Diópsido, 188, 189. 

- eromífero, 188. 
Diorita, 281, 283,285, 291. 
Dioritiua, 79. 

Distena, 163. 

Docidium coronatum, 66. 

29 



431 



boletín de la real sociedad española 



Docidium nodulosum, 6G. 
Dolomita, 243, 270, 369. 
Dromedario, 365. 
Dufoiirea, 355, 362. 

- * Gaullei, 362. 

- (Halictoides) ** Merceti, 362. 

- ** pumila, 363. 
Echinochloa cruciforme, 127. 
Eliomys, 226. 

- ** Hamiltoni, 225. 

- hortualis, 226. 

- mumbyanus, 225, 226. 

- querciaus, 226. 
Ephydatia fluviatilis, 396. 
Epidota, 241. 

Epilachna angusticoUis, var. ** en- 
neastigma, 320. 

- - var. ** heptastigma, 320. 
Epithemia gibba ventricosa, 395. 
Equus, 220. 

- Johnstoni, 133. 
Erica scoparia, 319. 
Erigeron frigidus, 131. 

- hispidas, p. ** pyreneeus, 131. 

- uniflorus, 131. 
Eritrita, 163. 

Erodium malacoides, 125. 
Esparraguina, 188, 189. 
Espato calizo, 251. 254, 256, 267. 

- de Islandia, 240. 

- flúor, 240, 251. 

- pesado, 270. • 

- tubular, 240. 
Espilita, 281, 282. 
Espinela, 270. 
Estaño, 292. 
Euastrum, 68. 

- ansatum, 67. 

- oblongum, 67. 

- pectinatum, 67. 
Eucalipto, 368. 
Euforbia, 342. 
Eugyra interrupta, 193. 
* Eumigus, 324, 329. 

- ** fortius, 325, 330. 

- ** nigroadspersus, 325, 332. 

- ** parvulus, 326, 331. 
** Eunapioides, 336. 

- granoBus, 326. 
Eunapius, 324, 329, 330. 



Eunapius, granosos, 324. 

- ** hetus, 325, 333. 

var. ** Mazaganicus, 325. 

- maroccanus, 325. 

- * Olcesei, 325, 335. 

- Vaucherianus, 325, 336. 
Euphorbia minuta, 126. 

- panciflora, 126.. 
Exogyra latissima, 231. 
Feldespato, 153, 189, 240, 241, 245, 

263, 375. 

- potásico, 153. 

Felis ocreata mauritana, 176. 

Festuca scoparia, 128. 

Flogopita, 188, 189. 

Fluorita, 166, 240, 250. 

Fortunita, 188, 189. 

Fosforita, 1G4, 166. 

Gacela, 77. 

Galena, 151, 24'.', 251, 269,270,271, 

282. 
Galeopsis intermedium, 131. 

- pyrenaicum', 131. 

- ** Sallentii, 131. 
Galium Brockmauni, 317. 
Gallipato, 207. 

Gato, 102. 

Gerbillus hirtipes hesperinus, 175. 

Glauconia, 94, Íi6, 97, 98, 99, 100, 

164. 
Glauconita, 99, 210. 
Gliceria distans, 127. 
Gomphocarpus fruticosus, 411. 
Gomphonema constrictum, 395. 
Gonfolita, 368. 
Gorytes, 54. 

Grammoceras Touarsense, 403. 
Granate, 270. 
Granito, 53, 152, 163, 247, 281, 289, 

290. 
Granulasida, 337. 
Grauwackas, 280. 
Guirre, 344. 

Gymnozyga Brebissonii, 67. 
Hasmagogus, 192. 
** Halesus Porteri, 397. 
Hamites, 213, 214. 

- rotundus, 211, 214. 
Hamulina, 123. 
Haploceras Grasi, 407. 



DE HISTORIA NATURAL. 



435 



Harpoceras Thouarsense, 403. 
Hedenbergita, 189. 
Helianthemum salicifolium, subsp. 

prostratum, 124. 
Heliotaurus * eauguinicollis, 318. 
var. nigricollis, 319. 

- - var. ** rubronotatus, 319. 
Helix, 83, 341. 

Hematites, 270, 282, 374, 375. 
Hemiaster, 214. 

- phrynus, 214. 
HemipecLen, 231. 
Hetereostegina costata, 280. 
Heterischnus * hispánicas, 223. 
Hialita, 244. 

Hidrozincita, 163. 
Hieracium, 123. 
Hierro, 374. 

- espático, 270. 

- titanado, 189. 
Higuera, 367. 
Hildoceras bifrons, 403. 

- Erbaensis, 403. 

- Levisoni, 403. 
Hiperstenita, 346, 347. 
Holcostephanus Hispanicus, 402, 

407. 
Hombre, 292. 
Homogambrus, 294, 295. 
Hoplites, 275, 407. 

- cryptoceras, 402. 

- interruptus, 215. 

- neocomiensis, 402. 

- noricus, 402. 
Hornblenda, 252. 

- cataforítica, 189. 
Hyalotheca dissiliens, 67. 

- mucosa, 67. 
Hydatina senta, 396. 

** Hydropsyche Marqueti, 398. 
Hygrophorus irrigatus, 103, 104. 

- limacinus, 104. 
Hipposiderus tephrug, 175. 
ínoceramus, 175. 

- concéntricas, 215. 
Jabalí, 194. 

Jable, 340, 345. 

Jacinto de Compostela, 121, 174,229. 

Janira, 277. 

Joblotla, 192. 



Jnmillita, 189. 
Kernera auriculata, 124. 

- saxatilis, 124. 
Koelleria Barrelieri, 127. 

- villosa, 127. 
Labradorita, 386. 
Lactarias deliciosas, 103, 104. 

- lactiflaus. 103í 104. 

- piperatus, 103, 104. 

- pubescens, 103, 104. 

- pyrogalus, 103, 104. 

- subdalcis, 103, 104. 
Laniiam amplexicaule, 411. 

albifloram, 411 . 

- hybridam, 126, 

- purpureum, 411. 

var. ** albifloram, 411. 

- purpurum, p. decipiens, 126. 
Lamna, 120. 

Langosta, 34 L 

Lapilli, 340, 342, 343, 345, 347, 363, 
364, 366, 367, 372, 373, 376, 377. 
Larra, 295. 
Larraxena, 295. 
Lava basáltica, 346. 
Légano, 280. 
Lemna trisulca, 127, 
Lepigonum diandram, 125. 
Lepiota excoriata, 103. 

- procera, 103. 
Leptarus cylindricus, 128. 

- filiformis, 128. 
Leptynia, 92. 
Lepas atlánticas, 17?. 

- ** maroccanas, 178. 

- Schlambergeri, 179. 

- shfirif, 175, 178, 179. 
Lesticocampa, 193. 
Leacita, 189. 
Lignito, 166, 167. 
Lima, 120. 

Limatas, 192. 

Limburgita, 80, 188, 371, 375. 

Linaria supina, 104, 107, 159. 

Lioceras serpentinas, 403. 

Liris. 295. 

lirón, 226. 

Lobo, 193, 194, 195,^90, 197. 

- marino, 342. 

Loess, 209, 210, 211, 213, 276. 



436 



BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



Lumaquela, 117, 278. 
Lutzia, 192. 

Lytoceras, 121, 122, 407, 410. 
Machlasida, 337. 

- acuticosta, 337. 

- ** Muley-Hafidi, 336, 337. 

- Olcesei, 337. 
Magnetita, 270, 282, 374. 

- titaníferf 386. 
Malaquita, 282. 
Mansonia, 191. 
Marcasita, 270. 

Marga, 211, 212, 214, 229, 233, 234, 
230, 274, 276. 

- arcillosa, 122. 

- roja, 121. 
Mármol, 119, 163. 

- blanco, 168, 

- negro, 116. 

- uoduloso, 119. 

- rojo, 118, 120, 170. 

- rosado, 170. 
Marsilia quadrifoliata, 128. 
Medicago leiocarpa, 126. 

- sutt'ruticosa, ¡i. leiocarpa, 125. 
Megarhinus, 191. 

Meriones, 176, 177. 

- crassus, 178. 

- erythrurus, 177, 178. 

- ** grandis, 176, 177. 

- ** Marite, 177, 178. 

- Shawi, 176, 176, 177. 
Merluza, 207. 
Mesocarpus parvulus, 68. 

- pleurocarpus, 68. 
Mica, 53, 246, 251, 272. 

- flogopita, 188. 

- negra, 153. 
Micacita, 280, 281. 
Micrasterias denticulata, 67. 

- rotata, 67. 
Microgranito, 287. 
Microiuys, 222, 

- sylvaticus, 227. 

- - ** callipides, 227. 

- celticus, 227. 

- - Hayi, 227. 
Micropertita, 153. 
Monas, 396. 
Moniato, 366. 



Moscovita, 269. 
Mosquito^ 190. 
Motes, 294, 295. 
Murciélago, 172. 
Musaraña, 223. 
Mylacus, 324. 

- ** albosquamulatus, 323, 

- murinus, 324. 
Narcissus Clusii, 410. 
Natica crassatina, 358. 
Nautilus, 402. 
Navicula dicephala, 395. 

- radiosa, 395. 

- rhyncocephala, 395. 

- viridis, 395. 
Nefelina, 387. 
Nefrita, 240. 
Neomys, 226. 

" - ** anómalas, 224, 225. 

- fodiens, 224. 
Nephrops norvegicus, 206. 
Nereis, 396. 

Neriuea, 175. 

Nigella * gallica, var. divaricata, 

124. 
Notidanns griseus, 207. 
Notogonia, 295, 

Nummulites, 86, 116, 174, 220, 231, 
232, 234, 276, 

- complanata, 232, 233, 

- perforata, 232, 233. 
Oonerodes, 324. 

- Brunneri, 333. 

- Pnrieui, 325. 
üenanthe pimpineloides, 126. 
Ofita, 174, 372. 

Oídium, 366. 

Okapi, 133. 

Okapia Erichsoni, 133, 135, 136. 

- Johnstoni, 133, 136. 

- Liebrechtsi, 133, 135. 
Olcostepbauns, 276. 
Oligisto, 242, 243, 270. 

- micáceo, 188. 
Oligoclasa, 242, 374. 
üligonenria rhenana, 115. 
ülivino, 188, 189, 241, 341, 372, 374. 

386, 387. 
Olivo, 367, 368. 
Ópalo, 244, 256. 



DE HISTORIA NATURAL. 



437 



Orbitoides, 117. 

- Fortisi, 233. 

Orbitolioa, 231, 230, 237, 272, 277, 
278. 

- conoidea, 278. 
Orendita, 189. 
Oro, 374. 

O.robanche minor, var. concoloi-, 
126. 

- crenata, 412. 
Ortoclasa, 256, 257. 
Ortosa, 153. 
Ostra, 272. 

Oetrea, 231, 277, 280. 

- aquila, 231. 

- crassissima, 82, 120, 280. 
Otodus, 280. 

Ottrelita, 165. 

üxyrhina, 120. 

Pachytychius (Styphlotycliius) 

** maculosus, 319. 
Palmatella, 341. 
Palmera, 367. 
Paludestrina Hildaya, 358. 
Pamphagus, 219, 324, 330. 

- algericiip, 327, 329. 

- ** crassicoruis. 325. 

- cucuUatus, 324, 333. 

- ** dolichocerus, 325, 327. 

- * expansue, 325, 328, 329. 

- Hespericus, 325. 

- Mabillei, 326, 327. 

- * Mauritaiiicns, 325. 

- montícola, 324, 333. 

- simillimus, 325, 329. 
Paniciim Crus-Galli, 127. 

- eruciforme, 127. 

- repens, 127. 

- vaginatum, 127. 
l'araüris, 295. 
Paranieciam aurelia, 396. 

- caudatura, 396. 
Parasmilia aptiensis, 193. 
Fárdela, 344, 345. 
Piítella, 220. 
J'echstein, 188. 

Ptcten, 174, 235. 

- eequivalvis, 408. 

- cristatus, 121, 236. 

- maximus, 280. 



Pectén praescabriusculus, 81. 
Pedernal, 77, 174, 231, 305. 
Peltoceras Athleta, 120, 410. 
Penium dígitas, 66. 

- margarílaceiim, 66. 

- Níegelü, 66. 

- navícula, 66. 
Pereirea Gevaisi, 81 . 
Peridoto, 374. 

Peiísphinctes, 118, 119, 121, 401, 

406, 410. 
Perro, 102. 

Phalaris pubescens, 127. 
Phoníorayia, 192. 

Phylloceras mediterraneuin, 122, 
401. 

- ptichoícLim, 123, 410. 

- Roayanus, 120. 

- subnílssoni, 403. 

- Tethys, 120, 402, 407. 
Phyteuma Charmelii, 412. 
Picütita, 188. 

Pino, 228. 

Pino -tea, 367. 

Piñonero, 368. 

Pirita, 151, 152, 165, 245, 270, 271, 

276, 281. 
Piroxeno, 188, 189, 241, 248, 374. 

- rómbico, 244. 
Pisolita, 164. 

Pizarra, 161, 152, 163, 269, 271, 23). 

- anfibólica, 271. 

- arcillosa, 24 7. 

- cristalina, 270. 
Pizarras cristalinas, 89. 
Placenticeras, 212. 
Plagioclasa, 374. 
Planasida, 337. 338. 

- ** Bereai, 337, 339. 

- inquínala, 338. 

- Paulino!, 339. 

- ** Vaucheri, 338, 339. 
Plantago albican?, 126. 

- lagopus, [j. lusitanica, 126. 

- lusitanica, 120. 
Poa anuua, 128. 

- minor, 128. 
Potámides policatum, 358. 

- rhodauicus, 368. 
i'of en tilla hirta, 411. 



i:W 



j5(»i,i:tin de la riíal suciedad española 



Potentilla recta, 411. 

Pórfido, U2, 281. 

- cuarcífero, 151, 281. 

- feldespático, 281. 

* Prosopigastra, 292, 293, 294, 295. 

- * Handlirschi, 292, 300, 302, 304. 

- ** Kohli, 297, 299, 300, 301, 303, 

304. 

- *• laevior, 292, 293, 297, 298, 300, 

301, 303. 
~ ** Moricei, 297, 299, 300, 303. 

- * punctatissima, 292, 293, 295, 

296, 300, 301, 303, 304. 
Pseudocidaris cluuifera, 232. 
Psorophora, 192. 
Puffinus cinereus, 344. 
Pulpo, 199, 202, 203, 204. 
Pygope diphyoides, 120. 
Quadrula syminetrica, 396. 
Ratoncillo, 227. 
Rhacophyllites, 118. 

- planispira, 403. 

- tortisulcatus, 121. 
Rhynchonella, 123, 230, 272, 273, 

277. 
** Rhancopliila Ulmeri, 399. 
Riciella fluitans, 114. 
Rotifer vulgaris, 396. 
Russu'a amaina, 103, 104. 

- láctea, 103, 104. 

- rubra, 103, 104. 
Rutilo, 242, 243. 
Rynchomyia, 193. 
Sabethes, 192. 
Sagenita, 242. 
Sal, 84, 239. 

- gema, 139. 
Salagón, 388. 
Salamandra, 207. 
Salfemana, 387. 
Sandía, 366. 
Sanidino, 188. 
Sargus, 120. 
Saussurita, 240. 

Sclerautbus annnus, p. conden.sa- 
tus, 126. 

- fasciculattis, 126. 
Scleropoa rígida, y. patens, 128. 
Scutella lusitauica, 81. 
Sedum brevifolium, 126. 



Sedum sphfiericum, 126. 
Sericita, 269, 270. 
Serpentina, 164, 289. 
Serranus papilionaceus, 53. 
Siderita, 270. 
Sideritis Riklii, 317. 
Silene Borderi, 125. 

- elegans, 126. 

- punctata, 125. 
Silex, 220. 
Sílice, 100, 153. 
Sillimanita, 165. 
Simoceras (?), 1 19. 
Sonneratia Dutemplei, 214. 
Sorex araneus, 225. 
Spergularia campeatris, 125. 

- longipes, 125. 

- nicíensis, 125. 

- purpurea, 125. 

- rubra, 126. 

[j. atbeniensis, 125. 

Sphíerodus, 120. 
Sphaerozosma secedens, 67. 
Spirogyra, 68. 

- calospora, 67. 

- grevilleana, 68. 

- jugalis, 67. 

- longata, 67. 

- mirabilis, 67. 

- tenuissima, 67. 

- varians, 67. 

- VVeberi, 67. 
Spongilla, 114. 
Stachys ambigua, 126. 

- palustris, 126. 
Staurastrum, 68. 

- birsutum, 66. 
Stegomyia, 192. 
Stenogyra, 341. 
Stentor elegans, 396. 

- polymorphus, 396. 
Stizus, 54. 
Stronibus bubonius, 83. 

- mediterraneus, 83. 
Stylosomus minutissimus, 320. 

- - var. ** terminalis, 319. 
Surisella elegans, 395. 

- ovalis, 395. 
Synedra ulna, 395. 

var. longissima, 395. 



DE HISTORIA NATURAL. 



439 



Tabaiba, 842, 343. 
Tachysphex, 294, 296. 
Tachytes, 294, 295. 
Tíeniorhynchus, 192. 
Talpa cseca, 222, 223. 

levantis, 222. 

** occidentalis, 222. 

Tamarindo, 368. 

Terebratula, 118, 123, 230, 237, 273, 
276, 277, 278. 

- grandis, 280 

- tamarindns, 275. 
Tetinemorus, 68. 
Tetyra Nigellae, 320. 
Tlienardita, 13ví. 
Tiburón, 187, 208. 
Tingis augustata, 322. 

- (^Platychila) anriculata, var. 

Dauci, 321. 

- - * Faeutei, 321. 
Titano, 386. 

Toba, 346. 

- caliza, 343. 
Tomate, 366, 367. 
Topacio, 251. 
Tosca, 340. 
Trachelium cceruleum, 413. 

** albiflorum, 413. 

Traquita, 188. 

Tiavertino, 120, 171, 209, 211. 
Tribulus terrestris, 125. 
Tricholoma equestre, 103, 104. 

- murinaceura, 103, 104. 

- imbricatum, 103. 

- putidum, 103, 104. 

- truucatum, 103. 
Trigonosoma * Kamburi, 320. 

- rusticum, 321. 

- trigoniím, 321. 

Trisetum ueglectum, var. ciliatum, 
127. 



Trisetum pauiceum, 127. 
Trochus, 220. 
Turril ites, 211. 

- Bargeri, 215. 
Uranoteenia, 192. 
Ureutius, 322. 

- * Chobauti, 322. 

- echiuo, 322. 
Ursus, 220. 
Velezia rígida, 125. 
Vesubiaua, 104. 
Vibrión, 140. 

Vid, 367. 
Viola alba, 126. 

- Cadevallii, 125. 

- * üehnhardtii, 125. 
var. Oiídevalli, 125. 

- hirta, 125. 

- Marceti, 125. 

- * mirabilis, 124, 128. 

- odorata, 125. 

- sylvestris, 125. 

- Wülkommii, 125, 128. 
Vitriolo, 270. 
Weingaertneria canescens, 

var. marítima, 127. 
Wolfram, 164, 241. 
Wollastonita, 240. 
Wyeomyía, 192. 
VVyomingita, 189. 
Xunthidium antilopaeum, 66. 
Xantholinus * Fuenteanus, 317. 
Yeso, 77,84, 137, 138, 139, 169, 174, 

212, 229, 235, 236, 242, 251, 

252, 270, 271, 274. 

- gris, 121. 

- rojo, 121. 
Zonabris, 208. 
Zygnema cruciatum, 68. 

- leiospermum, 67. 
Z3'gogonium pectinatum, 68. 



índice (le lo coiileiiido en el tomo lili del Boletín. 



Págs 

Junta directiva y Comisiones imra 1907 3 

Comisión j)6rmanente 2)ara la exploración y estudio del Noroeste de 

África 6 

Socios fundadores de la Real Sociedad española de Historia natural . . 6 

Presidentes que ha tenido esta Sociedad desde su fundación 6 

Lista de socios 7 

índice geográfico de los socios ... 36 

Sociedades y publicaciones con las que cambia la Real española de 

Historia natural 43 

Relaciones del estado de la Sociedad y de su Biblioteca 49 

Estado de la Biblioteca 57 

Sesión del 9 de Enero de 1907 C 1 

Bolívar (I.) — Anuncio de una suscripción para elevar un monu- 
mento á Lamarck en el Jardín de plantas de ParÍ8 fi3 

Bescansa (F.) — Algunas «Conjugadas» de la provincia de Orense. . . 65 

Boletín bibliográfico 68 

Sesión del 6 de Febrero de 1907 73 

Real orden concediendo á la Soliedad un local en el Palacio déla In- 
dustria y de las Artes 73 

Comisión del Noroeste de África '.6 

Castro Valero (J.) — Sobre clasificación zootécnica de mamíferos 

domésticos 76 

Jiménez ue Cisneros (D.)— Temblores de tierra en Alicante 78 

Fernández Navarro (L.)— Colección cristalográfica del Museo 78 

Sabater Diana (G." — Noticia de una región volcánica en Cofrentes.. 79 
Calderón (S.) — Noticias bibliográficas; Trabajos del Prof. Hoernes 
sobre los terrenos neógenos de España. — Douvillé, Esquisse géol. 

des Préalpes subbétiques 80 

Bartolomé del Cerro (A.) — Not. bibl.: Las pinturas y grabados de la 

cuevas prehistóricas de Santander, por Alcalde del Río 88 

Fernández Navarro (L.)— Not. bibl.: Die Kristalinen Schiefer, por 

el Dr. Grubenmann 89 

Bolívar (!.■; — Not. bibl.: Catalogue syst. et descr. des coU. zool. du 



442 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

B. Ed. de Selys Longcliamps, por G. Severin.— Die Insektenfami- 
lie der Phasmiden, por K. Brunner v. Wattenwyl y J. Redten- 

bacher 8'.» 

Sección de Barcelona (sesión del 19 de Diciembre de 1906) 03 

Sección de Sevilla (sesión del 25 de Enero de 1907) 94 

Sección de Zaragoza (sesión del 26 de Diciembre de 1906) 94 

Navas (P. L.)— Noticia sobre el Catálogo de Ortópteros, por Kirby. . 94 

Sección de Zaragoza (Sesión del 30 de Enero de 1907) 95 

Ferrando (P.) — Drusa de cristales de cuarzo 95 

Navas (P. L.)— Noticia del XII Congreso de Zoología que se cele- 
brará en Boston 95 

Arévalo (C.)— Not. bibl.: Crustácea Amphipoda, por Stebbing 96 

Chaves y Pérez del Pulgar (F.) — Nota sobre el origen de la Glau- 

conia 96 

Barras (F. de las).— Breve noticia de algunos monstruos existentes 

en el Gabinete de Historia natural de la Universidad de Oviedo . . 101 
Aranzadi (T. de).— Tercera lista de nombres catalanes de hongos 

(bolets) It3 

Aranzadi (T. de).— Lista de hongos recibidos en Noviepabre de 1906, 

del Empalme, Martorellas, San Celoni y Badalona 103 

Aranzadi (T. de). — Linaria supina monstruosa 104 

Jiménez de Cisneros (D.)- Sobre los terremotos ocurridos en Alican- 
te el día 23 de Enero de 1907 107 

Boletín bibliográfico 108 

Sesión del 6 de Marzo de 1907 108 

Rodríguez Moürelo (J.)— Homenaje á Cajal 113 

Sección de Barcelona (sesión del 14 de Febrero de 1907) H3 

Casares (A.) — Ricciella fluitans sobre Spongilla 114 

Casares (A )— Not. bibl.: Sobre un trabajo de W. Ed. Nicholson so- 
bre muscíneas de Mallorca 114 

Sección de Zaragoza (sesión del 27 de Febrero de 1907) 115 

Navas (P. L.)—AlgLmos neurópteros de San Ildefonso 115 

Ferrando (P.)— Preparaciones de Basalto de Benabarre 115 

Jiménez de Cisneros (D.) — Excursiones á las sierras de la <Horna>, 

del «Rollo> y de «Crevillente» 115 

Gadevall y Diars (J.)— Notas para la Flora catalana. (Lám. i) 123 

Cabrera Latorre (A.)— El <okapi> del Museo de Madrid. (Lám. ii). 133 
Fernández Navarro (L.)— Excursión desde el valle del Tajuña al 

del Tajo 136 

Turró (R.)— Acción de las soluciones de HONa eobre el «B. virgula», 

el cB. Ebertli» y el «Bacterium coli» '«^9 

Boletín bibliográfico 142 

Sesión del 3 de Abril de 1907 150 



DK HISTORIA NATURAL. 443 

Centenario de Linneo 150 

Calderón (S.) — Not. bibl.: Beitrage zurkenntnis der Huelvaner Kies- 
lagerstiitten, por Wetzig. — Le granite de La Haya ou des Trois- 

Courouues, por Termier (P.) 151 

Sección de Sevilla (sesión del 27 de Marzo de 1907) 163 

Paul (M.) — Not. bibl.: Compendio de Anatomía y Fisiología de las 

plantas, por Harting (R.) 153 

Barras de Aragón (F, de las). — Not. bibl.: Monumento subt. de 

Carmona, por Fernández Casabona (A.) 153 

Esteva (J.) — Los vidrios violados 156 

Esteva (J.) — La «Linaria supina» monstruosa de Badalona 159 

Calafat y León (J.) — Nota sobre la termo-luminiscencia de los mi- 
nerales 160 

Jiménez de Cisneros (D.)— Excursiones por el Norte de la provincia 

de Alicante 165 

Cabrera Latorre (A.) — Algunos roedores nuevos de Marruecos.. . . 176 

Boletín bibliográfico 179 

Sesión del 1° de Mayo de 1907 185 

Comisión del Noroeste de África 185 

Centenario de Linneo 1 8fi 

Bolívar (L) — Hallazgo del <Chlamidoselachusanguineus Garner> en 

Galicia 187 

Calderón (S.) — Sismo ocurrido en Abril en la Península 187 

Calderón (S.) — Not. bibl.: Ueber einige Alkaligesteine aus Spanien 
y Ueber das Muttergesteiue des Apatits, por Osann. — Sur les gla- 
ciers plastocénes dans les vallées d'Andorre, etc., por Chevalier (M.) 188 

Sección de Barcelona (sesión del 21 Marzo de 1907) 189 

Sección de Zaragoza (sesión del 24 de Abril de 1907) 190 

Navas (R. P. L.) — Not. bibl.: Les premiers états des Lépidoptéres 
franjáis, por C. Trionnet.— Sobre una clasificación de los mos- 
quitos, por Harrison, Diar y Knab 190 

Ferrando (P.)- -Dos fósiles de Benabarre 193 

Arévalo (C.) — Noticia sobre la constitución de un Museo regional 

de Aragón 193 

Cabrera Latorre (A.) — Los lobos de España. (Láoa. iii) 193 

Madrid Moreno (J.) — La cadena ganglionar de los tentáculos en los 

Cefalópodos 198 

Reitter (Edm.) — Eine neue spanische «Acmaeodera» 205 

Bolívar (I.) — Indicación de algunos peces notables de La Coruña. 

(Láminas iv y v) 206 

Jiménez de Cisneros (D.) —El Gault del Hondo de Piqueres (provin- 
cia de Alicante) 209 

Boletín bibliográfico 215 



444 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 

Sesión extraordinaria del 24 de Mayo de 1907 217 

Sesión del 6 de Junio de 1907 217 

Barras de Aragón (F. de las).— Excursióu á Santander y á la 

Cueva de Altamira 219 

Sección de Zaragoza (sesión del 19 de Mayo de 1907). 221 

Navas (P. L.)— Not. bibl.: Clasificación de hongos, por Saccardo y 

Traverso.. 221 

Oabuera Lator:ík (A.)— Micronaamíferos nuevos españoles 222 

JiMÉKKZ DK CisNEROS (D.) — El Maigmó y sus alrededores ^ 228 

Calderón (S.) — Sobre la apreciación do las líneas de exfoliación y 

de contacto regular en los minerales. (Lániiua vi) ¿ 237 

Boletín bibliográfico .... 257 

Sesión del 3 de Julio de 1907 266 

RivAS Mateos (M.) — Sobre las fiestas del Centenario de Liuneo en 

Suecia 266 

Comisión del Noroeste de África , . . . , 267 

Calderón (S.)— Not. bibl.: Die Bleiglanzlagerstíitten von Mazarron, 
por Pilz (R.)— Sur l'estr. géol. de la Cordill. Cantabriqne, por 

Termier 271 

Jiménez de Cisneros (D.) — Excursiones por los abededores de la 

Sierra del Cid 272 

H.-Pacueco (E.) — Eos martillos de piedra y las piedras con cazoletas 

■ de las antiguas minas de cobre de la Sierra de Córdoba 279 

García Mercet (R.) — El género «Prosopigastra* 292 

Boletín bibliográfico i : . . . 304 

Sesión del 2 de Octubre de 1907 , , 313 

RivAS Mateos (M.)- Fiestas del Centenario de Linneo en Suecia-. . . 314 
RioJA (J.) — Noticia sobre un ejemplar de <Balfenoptera rostrata» ca- 
zada en Santander. (Lámina vil) 314 

Comisión del Noroeste de África ... 316 

Sección de Zaragoza (sesión del 26 de Junio de 1907) 316 

Navas (P. L.)— Not. bibl.: Ovogénesis de los Seláceos y de algunos 

otros Cordados, por el Dr. Maréchal 316 

Sección de Zaragoza ^sesión del 25 de Septiembre de 190") 316 

Navas (P. L.)— Not. bibl.: Excursiones botánicas por el litoral me- 
diterráneo de España, por el Sr. Rikli 316 

Fuente (J. M. de la).— Datos para la fauna de la provincia de Ciu- 
dad Real. XIX 317 

Reitter (Ed.) — «Mylacus albosquamulatus> n. sp 323 

Bolívar (I.)— Los «Paraphagus» de Marruecos 325 

Escalera (M. M. de la). — Especies nuevas de Marruecos 336 

H.-Pacheco (E.)— Exploración geológica de Lanzarote y de las isle- 

tas Canarias .... -^^^ 



DE HISTORIA NATUR'VL. 445 

Boletín bibliográfico 348 

Sesión del 6 de Noviembre de 1907 , 356 

Soler y Carckller (J. P.)— Movimientos de terrenos en Torrelari- 

vera (Huesca) en Octubre . 356 

Calderón (S.)— Not. bibl.: Carta hipsométrica de Portugal, porChof- 
fat (P.) — Note sur l'Oligocéue de Majorque, por Vidal (L. M.) — ín- 
dice general de las colecciones expuestas en la Sala de Mineralogía 

del Museo de Ciencias naturales de Madrid 357 

Fernández Navarro (L.) — Not. bibl.: Construcción de cuerpos cris- 
talográficos, por E. Miracle. — Elementos de Historia natural con 

principios de Fisiología é Higiene, por Blanco y Juste ',R.) 359 

Secciones: Constitución de una en Granada 360 

Sección de Zaragoza (sesión del 31 de Octubre de 1907; 361 

Vachal (J.) — Sur les <Dufourea> propres á I'Espagne 362 

Pkreyra Galviatti (J.) — Notas de geología agrícola de la isla de 

Lanzarote 363 

Fernández Navarro (L ) y Sabater Diana (G.) — Excursión al vol- 
cán de Cofrentes (Valencia) 368 

Boletín bibliográfico 378 

Sesión del 3 de Diciembre de 1907 - 385 

Proposición para celebrar un Congreso español de Naturalistas .... 385 
Calderón (S.)— Not. bibl.: The titaniferous Basalts of the Western 

Mediterranean, por H. S. Washington 386 

Soler y Carceller (S. P.)— Nuevas noticias sobre los movimientos 

de terrenos dé Torrelarivera 387 

Elección de cargos 389 

Presentación de cuentas. 389 

Sección de Zaragoza (sesión del 27 de Noviembre de 1907) 392 

Sección de Granada (sesión del 26 de Noviembre de 1907) 392 

Díaz Tortosa (J. L.) — Dos cerdos y dos cabritillos teratológicos . .. 392 
Madrid Morkno (J.) — Análisis raicrográfico de los sedimentos del 

Canal del Lozoya 393 

Navas (P. L.) — Tricópteros nuevos 397 

Jiménez de Cisneros (D.) — Excursiones por el NO. de Caravaca.... 400 
DÍEZ ToRTOSA (J. L.)— Datos para la Flora de la provincia de Gra- 
nada.. ... 410 

Boletín bibliográfico 413 

índice alfabético de los géneros y especies mencionados ó descritos 

en el tomo vii del Boletín 431 

índice de lo contenido en el tomo vii del Boletín 441 



446 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA 



ADVERTENCIA 

Se ha publicado este tomo en diez cuadernos que han aparecido dentro 
del mes correspondiente, excepto los de Junio y Julio que se han publi- 
cado juntos en Julio y los de Octubre y Iv^oviembre que lo han sido igual- 
mente juntos en el último de los meses citados. Va acompañado este tomo 
de siete láminas. 



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